miércoles, 1 de mayo de 2013

Un día histórico para Holanda y Argentina. Se llevó a cabo en Amsterdam la entronización de Guillermo Alejandro y Máxima Zorreguieta, dando comienzo a un nuevo reinado en los Países Bajos.



Máxima Zorreguieta ahora Reina consorte de Holanda lució impecable durante todo el día. Primero con un vestido champagne cuando la reina Beatriz firmó la abdicación, luego con un fino vestido azul que hacía juego con una corona de zafiros cuando su esposo fue embestido con los atributos reales y finalmente cuando la familia real paseó por barco lució un vestido color mora.
Amsterdam se vistió de naranja en este día histórico. Más de 800.000 personas inundaron los canales y plaza de la ciudad para el evento que tuvo un costo aproximado de 50 millones de euros. Más de 10.000 policías fueron desplegados que arrestaron casi cien personas por incidentes menores.

Según la Constitución de los Países Bajos, el rey es tal por la gracia del pueblo holandés.


 ‘El acto de coronación tiene una connotación más religiosa (asiente al trono por gracia de Dios). Esta fórmula es la que aún se utiliza en Reino Unido’, explican desde la Escuela Internacional de Protocolo.
La corona y el cetro estarán presentes frente al futuro rey mientras jure su nuevo cargo, pero Guillermo no se la colocará en la cabeza en ningún momento, ni tampoco nadie se la pondrá como sí ocurre con los monarcas británicos.
La actual ceremonia de investidura del poder real holandés se viene celebrando desde 1814 con Guillermo I.
Este rito apenas se modificó  desde entonces. Aunque la ceremonia se realiza en un lugar llamado Iglesia Nueva, no es un lugar sagrado, por tanto es un acto completamente laico. Pese a ello, el rey pide ayuda a Dios en su nuevo cometido al frente de su país.
Máxima de Holanda se convierte en Reina de Holanda con un hermoso vestido en azul ‘Klein’, confeccionado por un diseñador holandés, el color  hace juego con el de sus hijas y Beatriz. Guillermo viste una capa de armiño, terciopelo y bordados en oro, una copia de la que llevó Guillermo I en 1815.
Guillermo Alejandro dice un breve discurso pero muy emotivo,  resaltando a su madre, reconociendo la situación económica de Europa,  y las palabras finales fueron dedicadas a su esposa Máxima,  la nueva reina consorte de Holanda, aclaró que van a trabajar juntos por su pueblo y que: “Máxima abrazó a nuestro pueblo, es una holandesa más” y pidió “Que el mundo sea mejor lugar para nuestros hijos”.
El presidente de las Asambleas Unidas acepta a Guillermo Alejandro como rey de Holanda y cada uno juró su lealtad al nuevo rey.
Así anuncian al pueblo entre el sonido de las trompetas que: “Guillermo Alejandro es el rey de Holanda”.
Una vez terminada la ceremonia protocolar, Guillermo y Máxima salen para saludar al pueblo, seguidos por sus hijas y la princesa Beatriz, quien se comportó ya como abuela.

La ONU advierte sobre la deforma judicial.


 La brasileña Gabriela Knaul, Relatora especial de la ONU sobre la independencia de los magistrados y abogados, exhortó el martes al gobierno argentino a que reconsidere las leyes de reforma del Consejo de la Magistratura y de regulación de las medidas cautelares.
Knaul en un comunicado difundido en Ginebra indicó que: “La disposición sobre la elección partidaria de los miembros del Consejo de la Magistratura y las limitaciones aprobadas a las medidas cautelares son  contrarias a varios artículos del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos”.

Argentinos se manifiestan en Holanda.


 Miles de personas se concentraron en  la plaza Dam  para recibir  a los nuevos reyes de Países Bajos, Guillermo Alejandro y Máxima, y entre ellos había grupos de argentinos que demostraban su alegría   por la asunción de la reina argentina, pero con  reclamos para el Gobierno argentino.
Según recogieron algunos medios: ‘en la plaza céntrica, los argentinos mostraban carteles reclamando al gobierno argentino reclamos como ‘No a la re-reelección’ y ‘Basta de inseguridad’.
El diario La Nación informó: Francisco Cerviño viajó exclusivamente a Holanda para llevar un cartel que pide “Basta de inseguridad”, envuelto en la bandera argentina. “Si ves algo llamá al 911″, agrega el cartel, que es firmado por el grupo Vecinos Voluntarios por Mayor Seguridad.
Y  dijo que: “el único reclamo es que no nos sigan matando. Nos están matando todos los días”, y repitió ese reclamo ante los curiosos por el cartel que portaba, que desencajaba con las banderas naranjas en alusión a la familia reinante, los Orange Nassau.

El príncipe de Orange, Guillermo Alejandro, sucedió este martes a su madre Beatriz como rey de Países Bajos, convirtiéndolo en el primer varón que se sienta en el trono holandés en los últimos 120 años.



Fue  una breve ceremonia, de apenas 15 minutos, en donde madre e hijo firmaron  el Acta de Abdicación que pone fin a 33 años de reinado de Beatriz, que vuelve a ser princesa de los Países Bajos. El relevo se produjo ante los miembros del Gobierno holandés, los presidentes de las dos Cámaras holandesas y otras autoridades.
Miles de personas se concentraron en la plaza del Dam de Ámsterdam para seguir el evento a través de las pantallas gigantes que transmitían  en directo la firma de abdicación y para recibir después con aplausos al nuevo rey, que junto a su madre y a su esposa, Máxima Zorreguieta, salieron al balcón del Palacio Real.
“Feliz de presentaros a vuestro nuevo rey, el rey Guillermo Alejandro”, fueron las únicas palabras que la ya princesa Beatriz de los Países Bajos dijo a la multitud antes de besar a su hijo y cederle la palabra.
Guillermo Alejandro dio las gracias “de todo corazón” el apoyo recibido por el pueblo holandés y agradeció “intensamente” los 33 años de reinado de su madre, que, con gesto emocionado dejó el balcón para dar paso a las tres hijas de los nuevos monarcas, Catalina,nueva heredera, Alexia y Ariane.
Máxima Zorreguieta, la argentina que desde este martes es reina europea, acompañó a su marido durante toda la ceremonia y, aunque firmó el Acta de Abdicación, no tomó  la palabra en ningún momento. La reina consorte Máxima cuenta con una gran popularidad entre los holandeses, pese a sus inicios difíciles por ser hija de un alto funcionario de la dictadura militar en Argentina.
Los reyes Guillermo y Máxima de Países Bajos se retiraron del balcón junto a sus tres hijas, a la espera de la ceremonia de investidura que tendrá lugar en torno a las 14:00 horas en la Iglesia Nueva de Ámsterdam.

Abdicación de Beatriz.



Máxima Zorreguieta disfrutó del cierre de 33 años de reinado por parte de Beatriz de Holanda que abdicará a las 10.30 de la mañana hora local (5.30 de Argentina). Esta fue la última cena de Másxima como princesa.

Decenas de argentinos viajaron a Amsterdam para participar el martes en las ceremonias que convertirán a la princesa Máxima en reina consorte de Holanda, con un fervor similar al vivido tras la reciente elección del papa Francisco, otro compatriota, al frente de la Iglesia católica.



“Lo de Máxima es una maravilla para nosotros los argentinos, después del Papa. Esto es lo más”, comentó Rosa Poggy, un ama de casa de 58 años, que vino especialmente desde Buenos Aires.
Poggy llegó acompañada por su amiga Nora Morales, de 79 años, que por “nada del mundo” quería perderse este momento.
Las ceremonias comenzarán con la abdicación de la reina Beatriz y seguirán con la entronización de su hijo Guillermo-Alejandro, casado con Máxima desde 2002.
Aunque Máxima haya renunciado, al menos en los papeles, a su nacionalidad de origen, muchos argentinos sienten ahora el mismo orgullo que con la elección del cardenal Jorge Bergoglio, el Papa Francisco, al frente del Vaticano.
Algunos ven esos éxitos como un consuelo ante las dificultades económicas y sociales que perciben en su propio país.
“Máxima es un ejemplo y una alegría para los argentinos, sobre todo ahora que estamos viviendo un momento tan malo”, afirma Nora Morales, llorando.
La fascinación por la princesa se vive en cada rincón de Amsterdam y no es exclusiva de los argentinos: tazas, globos, muñecas, tortas, frascos de mermelada y hasta prendas íntimas con la foto de Guillermo-Alejandro y la futura reina consorte.
Fotos de Máxima y su sempiterna sonrisa en los bares, en las tradicionales florerías y en casi todos los comercios.
Una mujer mayor de la provincia argentina de Córdoba, que no quiso decir su nombre, preguntaba a los transeúntes dónde sería el mejor lugar para ver a Máxima durante la ceremonia.
Llegó acompañada por sus tres hijas. Una de ellas admitió tenerle “mucha envidia” a la princesa de Holanda.
“Me hubiera gustado encontrar yo misma al príncipe. Las holandesas deben de estar furiosas, de entre todas las mujeres lindas que hay aquí, vino una argentina y se lo llevó”, señaló esta mujer de 40 años, que sólo quiso dar su nombre, Cecilia.
“Es un cuento de hadas”, añadió. Un asado argentino en Amsterdam Varios aprovecharon la oportunidad y la popularidad creciente de la princesa.
En las calles aledañas a la céntrica plaza Dam, los restaurantes parrilladas argentinos pululan.
Pero para la mayoría se trata “de una cuestión comercial”, se queja Juan Joaquín Medina, de 61 años, encargado del restaurante “Los Argentinos”, quien sostiene ser el único argentino de toda la cuadra, lo cual no está lejos de la verdad.
En los demás, incluso en un restaurante uruguayo, ni los cocineros ni los camareros hablaban español.
En un restaurante de la cuadra el cocinero es paquistaní y en una parrillada que se presenta como argentina, situada a apenas 20 metros, los camareros son egipcios al igual que todo el personal de cocina.
Medina admite que Máxima ha beneficiado a “los rioplatenses” en un sentido comercial.
Pero tampoco puede olvidar que Máxima es la hija de Jorge Zorreguieta, secretario de Agricultura durante la dictadura militar (1976/83), que dejó miles de desaparecidos.
“Hay muchos argentinos que no están de acuerdo” con el frenesí de los festejos, afirma Medina, que partió de Argentina y  llegó a Holanda en los primeros años del régimen militar.
Claudia Piazza, una joven mesera argentina, de 25 años, cree que “el tema del padre de Máxima” ha sido dejado de lado demasiado rápido.
“No porque no venga a la ceremonia o no haya venido a la boda nos olvidamos”, señaló.
AFP