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miércoles, 1 de junio de 2016

Un "Núremberg" venezolano.


La tesis de este artículo es que Venezuela nunca podrá regenerarse como sociedad si no lleva a cabo un ejemplar castigo de los principales responsables de la tragedia venezolana del siglo XXI. Borrón y cuenta nueva, pasar la página, reconciliarnos, dialogar, perdonar, son términos que se escuchan con frecuencia para hablar de la solución a la crisis venezolana. Si esa llega a ser la decisión final el país barrerá la basura debajo de la alfombra y al cabo de poco tiempo tendremos otro bárbaro analfabeto  en el poder. Si hay negociación con la pandilla de gánsteres que ha arruinado al país y prostituido a buena parte de nuestro pueblo habremos descendido como sociedad al nivel de esos criminales execrables.  
No sé cuántos piensan como yo, si es una mayoría o una minoría, pero cualquiera sea la distribución de opiniones en torno a este dilema fundamental, considero como un imperativo moral insistir sobre la necesidad de aplicar la justicia en Venezuela, como condición necesaria (si no suficiente) para regenerar un país destruido material y espiritualmente.
La Espada de la Justicia
La decisión de llevar este proceso a cabo debería comenzar con un claro enunciado por parte de la Venezuela decente: “Es nuestra intención aplicar un justo y oportuno castigo  a los principales responsables del desastre venezolano, producto de la corrupción, ineptitud y abusos de poder de un régimen arbitrario. El llamado Socialismo del Siglo XXI, solo ha sido una acción criminal por parte de una pandilla de malhechores”.   Palabras similares fueron pronunciadas por Franklin D. Roosevelt el 7 de octubre de 1942, al habar de los líderes del nazismo y al tener en sus manos la evidencia de las atrocidades cometidas por Hitler contra la población judía. Aquello fue un genocidio y lo que ha pasado en Venezuela tiene la fisonomía de serlo.
De no ser satisfecho, el deseo de justicia se convertirá en sed de venganza. No puedo explicarme la razón por la cual un sector de nuestra sociedad piensa, aún de buena fe, que la negociación y el perdón puedan ser el camino preferido hacia una nueva Venezuela. Yo no lo creo, basado en consideraciones de tipo ético, las cuales deberían tener mayor categoría imperativa que razones de estrategia o pragmatismo político.
“Este es el peor crimen jamás cometido en la historia de la humanidad”, decía Churchill, al rechazar los acercamientos al nazismo que existían entre algunos sectores de su país. El abogado estadounidense de origen lituano, Murray C. Bernays, decía en esa época: “No enjuiciar a esas bestias sería perder una oportunidad didáctica y terapéutica”. El gobierno estadounidense encargó a Bernays la tarea de preparar un plan para lo que sería el juicio de los criminales nazis. En su concepción original Bernays desechó la idea de que estos crímenes fueran concebidos por personas aisladas. Su concepto fundamental fue que el nazismo fue una conspiración criminal contra la humanidad y que el juicio debería servir para generar en la sociedad alemana el sentimiento de responsabilidad y hasta de culpa hacia la acción de su gobierno. De otra manera, pensaba Bernays, estos crímenes serían atribuidos a una guerra más y la sociedad alemana nunca comprendería la magnitud del crimen que ellos habían apoyado.
Yo encuentro irresistible una comparación de aquel cuadro con lo que se ha vivido en Venezuela y en América Latina en lo que va de siglo. En otras ocasiones he dicho que lo que ha existido en América Latina no es la aparición de regímenes autoritarios aislados sino  una conspiración de líderes corruptos en contra de la democracia y de la libertad, a fin de crear un imperio regional autoritario de duración indefinida, en base a  deseos de poder y riquezas, poniendo como justificación la liberación de los pueblos oprimidos cuando,  en realidad,  su común denominador era  y es un resentimiento acomplejado en contra de la prosperidad de los países nórdicos. Esa combinación de codicia y complejos de inferioridad explica las actitudes durante estos años de los hermanos Castro, los esposos Kirchner, Hugo Chávez, Lula da Silva, Dilma Roussef, José Mujica, Fernando Lugo, José Miguel Zelaya, Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Rafael Correa, Evo Morales y de los organismos controlados por ellos: ALBA,  UNASUR, PetroCaribe y la OEA de Insulza.  
Este concepto de una conspiración regional, aunque evidente y hasta explícitamente formulada repetidamente por algunos de sus líderes como Hugo Chávez, sería difícil de ser aceptado para los propósitos de la aplicación regional de justicia. No existe un organismo que sea capaz de hacerlo.  Serán los países individuales que se encargarán de limpiar sus establos, como ya se adelanta en Brasil y, más tímidamente, en Argentina. En el caso de Venezuela será necesario hacerlo a fin de llevar a cabo una labor didáctica entre un pueblo que ha sido prostituido en buena parte y que ha llegado hasta a considerar razonable renunciar a su independencia ciudadana por una lata de leche, una nevera o unas gallinas. Si Venezuela quiere llegar a ser un país de verdaderos ciudadanos y no de borregos debe aplicar la justicia a quienes han sido los principales responsables por esta labor de embrutecimiento.
La magnitud del crimen
El crimen ha sido inmenso múltiple: abuso de poder, pretensiones de permanecer indefinidamente en el poder, corrupción en un nivel nunca visto antes en nuestra historia e ineptitud galopante en el manejo del país por un lumpen ilustrado por un Maduro presidente, un Cabello legislador, una Iris Varela encargada de prisiones  y un Luis Salas ministro de la economía.  Todo ello combinado con un intento de crear un narco-imperio a base de las dádivas de un petróleo que era de la Nación y no de ellos. Esta letal mezcla de ineptitud y perversidad ha generado una catástrofe que nunca antes habíamos conocido en Venezuela ni en otro país de América Latina. En su magnitud  es mucho peor que la catástrofe haitiana, dada la gigantesca brecha existente entre lo que el país podría ser y lo que ha llegado a ser. Y, repito, es un crimen que debe ser castigado de manera ejemplarizante, si es que el país aspira a salir del pantano material y moral en el cual está inmerso.
Quienes son los principales responsables?  
El saqueo y destrucción de Venezuela ha sido llevado a cabo por un grupo que estimo entre 500 y 600 delincuentes. En ese grupo están  los dos presidentes, los vicepresidentes, los ministros, los titulares de los poderes Judicial, Legislativo (hasta 2015), Electoral y Moral, los presidentes de las principales empresas del estado durante el período, las directivas del Banco Central que entregaron su autonomía y el grupo de banqueros, narco-generales, contratistas y funcionarios cómplices de mayor relieve. Esta es una lista que ya está elaborada, con bastantes datos sobre la conducta de cada quien. Habrá quienes tengan atenuantes, los menos, y recibirían prisión de hasta 10 años y obligación de restitución de sus dineros mal habidos pero habrá otros que sin duda merecerán la máxima pena que se pueda aplicar de acuerdo a las leyes del país.  
Debe estructurarse de inmediato una grupo de Investigación
La Asamblea Nacional debe contar entre sus atribuciones la estructuración de un Grupo de Investigación de alto nivel, encargado de elaborar los expedientes y los casos individuales en contra de los 500-600 personajes que estén en la lista para ser investigados y eventualmente enjuiciados. La organización de este grupo y de los juicios que deberían seguir puede ser modelada en base a la organización para Núremberg, aunque no habrá las complicaciones  de tener cuatro o cinco países involucrados en la planificación. En Núremberg los finalmente enjuiciados fueron solamente 22 pero sus juicios fueron más elaborados y requirieron mucho más tiempo para la recolección y selección de la información. En Venezuela lo que ha pasado ha pasado a la vista de todos. Los casos de abusos de poder son evidentes y la corrupción es tan gigantesca que no podrá ocultarse fácilmente, si se invierte la carga de la prueba y se pone esa carga en el acusado, a fin de explicar de dónde viene su dinero.
El valor material y moral valor de un Núremberg criollo  
El enjuiciamiento de los criminales del socialismo del siglo XXI tendría un doble beneficio para la nación venezolana. En primer lugar, la posible recuperación de centenares (si no miles) de millones de dólares y propiedades que estos criminales tienen en Venezuela y en el exterior. En segundo lugar y aún más importante, el impacto en la población venezolana de la correcta aplicación de la justicia, después de tantas humillaciones y sufrimientos. Ese será un impacto profundamente didáctico para la masa de venezolanos que se dejaron seducir por el paternalismo y prodigalidad irresponsable del régimen de ladrones y accedieron a apoyarlo como contraprestación. Un país no puede progresar con la carga de gente que no contribuye al progreso colectivo sino que se sienta a esperar que el Estado le de dinero y comida y vivienda, educación y salud, todo gratis. El castigo de los culpables, como en el caso de la Alemania post-nazista, ayudará a que esa masa comprenda que no puede vivir como parásitos del estado y que un ciudadano tiene derechos pero también tiene deberes.

Un monumento a los corruptos, como un Anti-Arco de triunfo
Así como en Washington DC existe una pared para honrar a quienes murieron en Vietnam, propongo la erección de una pared o de un anti-arco de triunfo para estigmatizar a quienes destruyeron el país: Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Jorge Giordani, Rafael Ramírez, Nelson Merentes, Iris Varela, Diosdado Cabello, los narco-generales, todos los 500-600 criminales de primera línea. Quizás a estos nombres (admito que esto sería más problemático por la posibilidad de cometer injusticias)  deberían seguir los nombres (en letras más pequeñas)  de los mini- corruptos, los ineptos, los ladronzuelos, los vendidos, los cobardes, los hipócritas, los guabinosos, todos quienes con sus actos de comisión, omisión y cobardía hicieron posible la tragedia venezolana.

Así como los venezolanos deben honrar a sus héroes, así también deben estigmatizar a sus villanos, porque de eso es que se trata la justicia.  
ç                                      La revolución de Hugo Chávez

jueves, 28 de agosto de 2014

Solidaridad con Palestina.

CONVOCATORIA URGENTE EN APOYO A PALESTINA MIERCOLES 27 DE AGOSTO, 19 HORAS EN CALLAO Y CORRIENTES, CIUDAD DE BUENOS AIRES

Para reafirmar nuestra solidaridad con Palestina y celebrar el ALTO EL FUEGO, para insistir en la necesidad de redoblar el BOICOT  al Estado Terrorista de Israel y exigir Juicio y Castigo por Crímenes de Lesa Humanidad a Netanyahu, Liberman y el resto del gobierno sionista.

Adhieren: Federación Argentino-Palestina, Comité Argentino de Solidaridad con Palestina, Resumen Latinoamericano, Asambleas del Pueblo, CPT, Movimiento Popular La Dignidad y otras organizaciones populares.

sábado, 3 de mayo de 2014

Terror en Siria con crucifixiones públicas.

INTERNACIONAL

Al Qaida siembra el terror en Siria con crucifixiones públicas

Los yihadistas implantan este tormento en su plaza fuerte de Raqqa

Desde que los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL, rama de Al Qaida) se hicieron con el control de la ciudad siria de Raqqa hace ya más de un año, la lista de brutalidades y violaciones de derechos humanos atribuida a este grupo no ha dejado de aumentar. Su última salvajada es la crucifixión pública como forma de castigo, en una serie de ejecuciones ejemplarizantes.
De acuerdo con la información disponible, al menos tres personas han sido víctimas de este tormento. El primero, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, fue un presunto ladrón ejecutado de esta manera el pasado 16 de abril. Pocos días después, apareció en internet un breve vídeo en el que puede verse a un joven con los ojos vendados agonizando en una cruz, frente a un panel negro en el que se lee el nombre de este grupo radical.
Esta semana les ha tocado el turno a otros dos hombres a los que el ISIL acusó de atacar a sus militantes. «Hace diez días, unos agresores en una moto lanzaron una granada contra un militante del ISIL en la rotonda de Naim. Un civil musulmán perdió su pierna y un niño murió. De inmediato, nuestros combatientes establecieron un control de carretera y lograron capturarlos. Pudieron también detener a otros miembros de la célula», afirmó la organización en su página de Twitter, acompañando las imágenes de ambos hombres crucificados en una de las plazas de Raqqa.
Estas dos personas forman parte de un grupo de siete a los que el ISIL acusó de plantar explosivos contra militantes yihadistas, aunque, aparentemente, son los dos únicos a los que se ha sometido a la crucifixión. Un activista de la localidad, identificado como Ibrahim Alraqaui, ha difundido también fotos de esta misma ejecución en diferentes momentos, en su página de Facebook «Raqqa está siendo masacrada en silencio».

Matar para seguir al mando

«Quieren seguir al mando. Todo lo que hacen es asustar a la gente. Por eso matan a la gente en público», afirma Alraqaui en una entrevista con la cadena estadounidense «Fox News». El grupo, de hecho, ha mostrado en el pasado su querencia por las ejecuciones públicas con grandes dosis de crueldad, como forma de imponer la disciplina en las zonas bajo su control. El pasado 17 de enero, tras tomar la localidad de Jarabulus, decapitaron a diez personas y clavaron sus cabezas en picas, provocando el terror entre sus habitantes, la mayoría de los cuales optaron por huir a Turquía.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Cuba:Un Código Penal en las antípodas del garantismo.

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Otro gran artículo de Claudia Peiró, esta vez sobre Cuba, un Estado verdaderamente Socialista que tiene los índices más bajos de criminalidad de la región. Su código penal está en las antípodas de todo lo que plantea el garantismo progresista. Insistiremos sobre esto: La izquierda, el socialismo, no tienen absolutamente nada que ver con lo que hoy se conoce por progresismo. Cualquier argentino que proponga un código penal parecido al de Cuba sería tachado de "fascista" por los progres y casi expulsado de la vida cívica por "reaccionario". Es decir, el verdadero socialismo, que protege al pueblo trabajador y castiga al delincuente, para el progre es casi el mal absoluto (= fascismo) pues se opone a sus dogmas de fe liberales (=feminismo, liberación sexual, legalización, garantismo, etc).


Se trata de una "sensación" de seguridad confirmada por los numerosos turistas que visitan la isla. El riesgo mayor es ser embaucado por algún cubano sediento de dólares con un "cuentito del tío", pero se trata de una experiencia que está a años luz de los riesgos que se corren en otros países latinoamericanos, donde el asesinato en ocasión de robo alcanza cifras récord.

Podría pensarse que esto es resultado de un mayor grado de conciencia –el Hombre Nuevo, una de las banderas de la Revolución castrista- o de logros en materia social, pero 510 presos por cada 100.000 habitantes –la 6ª tasa más alta del mundo- apuntan más bien a la dureza de un Código Penal en las antípodas del garantismo: prevé la pena de muerte, castiga fuertemente la reincidencia, considera penalmente imputables a los jóvenes desde los 16 años –aunque con penas algo menores-, fija agravantes para el robo y el hurto tales como que tenga lugar en "vivienda habitada" o en un "transporte público", asimila la tenencia de drogas con el tráfico, y mantiene castigo de privación de la libertad para delitos menores o simples contravenciones: merodeo, vagancia y escándalo en la vía pública, entre otros.

Delito de sospecha y castigo preventivo

"El que cultive la planta Cannabis, conocida por marihuana (...), incurre en sanción de privación de libertad de 3 a 8 años" (la misma prevista para el traficante); la "embriaguez habitual", la "narcomanía" y la "conducta antisocial" son calificadas como "estado peligroso", es decir, "la especial proclividad en que se halla una persona para cometer delitos, demostrada por [una conducta] en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista" y pueden dar lugar a medidas de "seguridad pre-delictivas"; el reincidente no tiene derecho a la pena en suspenso, puede ver su segunda condena incrementada en un 50% y, luego de cumplir sentencia, puede ser objeto de vigilancia especial.

En concreto, el Código Penal cubano es un muestrario que va de la mano dura -pena de muerte por fusilamiento para delitos como asesinato, sabotaje o piratería- hasta la tolerancia cero más descarnada: si en Nueva York se aplicó a las más mínimas transgresiones, en Cuba directamente se reprime hasta el delito en estado de posibilidad: en efecto, el "estado peligroso" habilita a medidas tales como "internamiento en establecimiento asistencial, psiquiátrico o de desintoxicación", "asignación a centro de enseñanza especializada, con o sin internamiento", o "vigilancia por los órganos de la Policía Nacional Revolucionaria".

Merodeo o vagancia son figuras penales que el garantismo cuestiona por implicar discriminación social. En Cuba directamente se las asimila a la propensión a delinquir. Y habilitan de hecho a las autoridades a un castigo preventivo de esta "conducta antisocial" bajo la forma del tratamiento y la rehabilitación forzosos.

Además, quien tenga relación con algunos de los "antisociales" arriba mencionados, puede ser objeto de una "advertencia" por la autoridad pública, mediante acta que deberá firmar ante la policía.
Por otra parte, la simple tenencia de droga para consumo se castiga con 6 meses a 2 años de privación de libertad. Y de 3 a 8 años al médico que prescriba drogas sin finalidad terapéutica.

La edad de imputabilidad es de 16 años, pero hasta los 18 años la pena para el delincuente puede ser reducida en sus mínimos y máximos hasta la mitad. Y para los de 18 a 20, en un tercio. Los menores de 20 no son pasibles de pena de muerte.


Castigo y vigilancia al reincidente 

En la Argentina, donde la mayor parte de los delitos son cometidos por personas con antecedentes, el garantismo promueve la eliminación de la reincidencia con el argumento de que una persona condenada por un delito y que ha cumplido la pena no puede volver a ser castigada por el mismo delito.

No piensan así los cubanos. La Sección 8ª del Código Penal cubano está dedicada a la reincidencia y a la multirreincidencia, y establece que la persona sancionada por un segundo delito de la misma índole verá su condena incrementada en un tercio, y en un 50% si es multirreincidente. Si el delito es de otra índole, el aumento será de entre un cuarto y un tercio.

Además, "en cualquiera de estos casos, el tribunal puede disponer (que) una vez cumplida la sanción de privación de libertad, el sancionado quede sujeto a una vigilancia especial de los órganos de la Policía Nacional Revolucionaria por un período de tres a cinco años, e imponerle" obligaciones tales como prohibición "de cambiar de residencia sin autorización del tribunal"; "de frecuentar medios o lugares determinados" o "cualquier otra medida que pueda contribuir a su reeducación".

Paredón 

La pena de muerte, por fusilamiento y a partir de los 20 años de edad, se aplica en casos de asesinato y otros delitos contra la Seguridad del Estado, tales como la conspiración, el sabotaje y la piratería.
En el año 2003, fueron condenados a la pena capital tres ciudadanos por el secuestro de una lancha de pasajeros con la cual pretendían emigrar a los Estados Unidos. Ni la intervención del papa Juan Pablo II pudo salvarlos del paredón.

La Sección 7ª, define como "Piratería" –con pena de privación de libertad de diez a veinte años o muerte- el apoderarse por ejemplo de una nave y desviarla de su ruta.

El asesinato está penado con 15 a 20 años de prisión o muerte. Cabe aclarar que la pena máxima es de 20 años, pero puede extenderse hasta 30, precisamente en el caso de los delitos para los que también se prevé la condena a muerte.

La propiedad privada se respeta 

Llamativamente, para un régimen basado en la propiedad colectiva, el hurto y el robo son penados con severidad y, sobre todo, tienen notorios agravantes.

Para el hurto se prevé la privación de libertad de 6 meses a 2 años o multa o ambas cosas , pero la privación de libertad es de 2 a 5 años si se actúa en grupo, si se comete "en vivienda habitada", si es por arrebato (sin lesiones); y aumenta aún más -entre 3 y 8 (ocho) años "si el hecho se realiza con la participación de menores". Un multirreincidente podría por ejemplo recibir 12 años.

La preocupación de las autoridades por el orden hace que la pena por hurto sea de 2 a 5 años de darse "aprovechando aglomeraciones públicas o cualquier otra circunstancia propicia" para el arrebato. Un artículo destinado especialmente a los pungas. Y "si el hecho se realiza por un reincidente, la sanción es de privación de libertad de tres a ocho años".

El robo con violencia o intimidación se sanciona con privación de libertad de 3 a 8 años. Y de 4 a 10 años si "el hecho se ejecuta en un vehículo de transporte público o de pasajeros" y de 8 a 20 años cuando "el hecho se comete en vivienda habitada" o de él resultan "lesiones graves", o con "arma de fuego o de otra clase" y si el hecho "se realiza por una o más personas (en) grupo organizado" o con la participación de menores.

El artículo 53 del código considera "circunstancias agravantes" en general, el actuar en grupo organizado, la "participación de menores", la "crueldad" o "perversidad", el "cometer el hecho de noche, o en despoblado, o en sitio de escaso tránsito u oscuro", el aprovecharse de "la indefensión de la víctima, o la dependencia o subordinación de ésta al ofensor", encontrarse alcoholizado o drogado o cometer el delito durante el cumplimiento de una sanción o en libertad condicional.



El orden es lo primero 

Existe en el Código cubano la figura de "escándalo público", que se sanciona con cárcel de 3 meses a 1 año o multa para quien "importune a otro con requerimientos homosexuales", "ofenda el pudor o las buenas costumbres con exhibiciones impúdicas o cualquier otro acto de escándalo público" o difunda pornografía.

No hay benevolencia para las conductas delictivas o antisociales que apuntan a minar el orden y la autoridad estatal. Así por ejemplo existe la figura del desacato (por amenazas y ofensas a la autoridad, con sanción de 3 meses a 1 año de privación de la libertad y/o multa).

En el capítulo referido a la Seguridad interior, se prevé que quienes, "tumultuariamente y mediante concierto expreso o tácito, empleando violencia, perturben el orden socialista o la celebración de elecciones o referendos, o impidan el cumplimiento de alguna sentencia, disposición legal o medida dictada por el Gobierno, o por una autoridad civil o militar (...) o rehúsen obedecerlas, o realicen exigencias, o se resistan a cumplir sus deberes" serán sancionados con privación de libertad de diez a veinte años o muerte.

Queda claro por lo anterior que toda manifestación antigobierno o piquete están vedados en Cuba. Por las dudas, también se prevé "sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa o ambas" para el que "en lugares públicos, espectáculos o reuniones numerosas, dé gritos de alarma, profiera amenazas de un peligro común o realice cualquier otro acto con el propósito de provocar pánico o tumulto". 

Se castiga la ofensa y desobediencia a la autoridad (funcionarios, policía) con penas que pueden ir hasta la privación de libertad (3 a 8 años).

Para los funcionarios también hay "mano dura": el cohecho puede ser castigado con un máximo de 15 años de prisión.

Cárceles a pleno 

Existe el "trabajo correccional", como sanción, con internamiento. Léase: campamentos de trabajo.
En cuanto a la libertad condicional, los primarios deben cumplir la mitad de la pena para recibir ese beneficio y los reincidentes tres cuartos.

El intento de fuga, si es colectivo, tiene una pena de prisión de 4 a 10 años, además de la condena que ya se está cumpliendo.

Si en la fuga hubo complicidad de un funcionario a éste le caben de 3 a 8 años de cárcel. Si fue sólo descuido, hay benevolencia: sólo será de 1 a 3 años. Y de 4 a 10 años de prisión para los que se amotinen en cárcel. 

En junio pasado, el gobierno modificó por decreto el Código y la Ley de Procedimiento Penal no tanto en función de suavizarlo sino fundamentalmente para resolver el problema de la superpoblación carcelaria.

Los cambios, que entraron en vigencia el 1º de octubre, permiten, entre otras cosas, a los tribunales imponer multas en lugar de privación de la libertad en caso de que en la comisión del delito se evidencie escasa "peligrosidad social", y si la sanción prevista para el delito en cuestión no excede los tres años de privación de libertad.

Se espera de este modo aliviar la presión sobre las más de 200 cárceles, centros de detención y campamentos de trabajo del sistema penitenciario cubano, donde existe una demasiado alta densidad por metro cuadrado.

Oficialmente, se reconocen unos 57.000 reclusos en la isla. Pero según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional, la cifra real es de entre 65.000 a 70.000 personas.

jueves, 18 de octubre de 2012

El escritor chino Mo Yan, recientemente galardonado con el Premio Nobel de Literatura, es un agudo crítico de la política del hijo único en su país de la que también fue víctima.


Premio Nobel de Literatura: Aborto de mi segundo hijo es cicatriz eterna en el corazón

Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012
Mo Yan, Premio Nobel de Literatura 2012
WASHINGTON D.C., 15 Oct. 12 / 12:38 pm (ACI/EWTN Noticias).-  Arrepentido por haber hecho que su esposa abortara en su segundo embarazo, confesó hace un tiempo que "esto se ha convertido en una cicatriz eterna en lo más profundo de mi corazón".
LifeNews recuerda una entrevista que concedió en el año 2010 el escritor de China a la cadena de televisión de Hong Kong, Phoenix TV. En aquella oportunidad, Mo Yan dijo que "personalmente creo que la política del hijo único es una mala política. Si no existiese, yo habría tenido dos o tres hijos".
Mo Yan recuerda que cuando era miembro del ejército fue promovido al rango de oficial y cuenta el caso de otro que perdió su rango por haber tenido un segundo hijo: "tenía recibir el mismo castigo, así que elegí no tener otro hijo".
"Si no hubiera sido por mi ambición egoísta, habría dejado a mi esposa tener un segundo e incluso un tercer bebé. Usé un argumento muy racional para convencerla de que necesitábamos abortar al bebé: teníamos que seguir la política del partido y la política de la nación".
Mo Yan confesaba arrepentido del aborto de su segundo hijo que "esto se ha convertido en una cicatriz eterna en lo más profundo de mi corazón… se convirtió en una enorme sombra en mi corazón".
Chai Ling de la organización pro-vida All Girls Allowed (Todas las niñas permitidas) señaló que "espero que la postura crítica de Mo Yan a la política del hijo único ayude a otros a ver su rol en el homicidio por género. Es el desafío más grande de las niñas en China. Todos los días la política prosigue y otras 3 mil niñas son eliminadas en los abortos selectivos, con el infanticidio o el abandono".
Guan Moye tiene 57 años de edad y es el nombre verdadero de Mo Yan. Este seudónimo significa "no hables". Sobre la obtención del Nobel dijo que "ganar no representa nada" y que seguirá "centrado en la creación de nuevas obras".
Chai Ling dijo además que "Mo Yan afirmó que la política del hijo único dejó una sombra en su corazón, debería dejarla en el corazón de todos en el Día Internacional de las Niñas" que se celebró el pasado 11 de octubre.