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viernes, 3 de enero de 2014

¿Cumplir con la ONU o con el pueblo haitiano? He ahí el dilema del gobierno argentino.

*HAITÍ
  *

Por Henry Boisrolin ? Mario Hernandez


La semana pasada visitó nuestro país por 48 horas el senador haitiano Jean
Charles Moïse, quien viene llevando adelante una campaña en representación
del Senado de su país por el retiro de las tropas latinoamericanas de la
Minustah.

Días previos había sido recibido en Brasil en el Congreso del PT, por el
Senado de ese país, por la Presidenta Dilma Roussef y su asesor en política
internacional Marco Aurelio García.

Sin duda las declaraciones del Presidente Mujica por el posible retiro de
las tropas uruguayas sirvieron como acicate para redoblar las gestiones al
más alto nivel en el Cono Sur.

En Argentina, acompañado por miembros del Comité por el retiro de las
tropas argentinas de Haití, se entrevistó en Cancillería con Patricia
Salomón, Directora General de Política Latinoamericana y participó del
Plenario de delegados de ATE y la CTA.

Al día siguiente, martes 17, acompañado también por el Diputado Claudio
Lozano, concurrió a la Honorable Cámara de Diputados donde fue recibido por
su titular, Julián Domínguez, el Presidente de la Comisión de RR EE,
Guillermo Carmona, el Director de RR EE de la Cámara de Diputados, Juan
Carlos Zabalza y la Diputada Margarita Stolbizer.

Durante horas de la tarde concluyó su actividad con una entrevista al Jefe
de Gabinete, Jorge Capitanich.



*Colonización norteamericana a través de países ?amigos? de Haití*



Las intervenciones del Senador Moïse estuvieron centradas en denunciar el
carácter de fuerza de ocupación de las tropas de la Minustah, lo que
provocó la reacción de los funcionarios de la Cancillería quienes
sostuvieron que la presencia argentina en Haití no tiene intenciones de
ocupación y que es el resultado de negociaciones entre la ONU y el gobierno
haitiano y que permanecerá solo el tiempo que lo solicite el pueblo
haitiano, destacando que la función de las tropas es de tipo social, como
lo prueban su presencia en Gonaïves y los hospitales que construyeron
conjuntamente con Venezuela y Cuba.



*¿Dónde están paradas las tropas argentinas?*



En los últimos meses, las calles de las principales ciudades del país son
el escenario de diversas manifestaciones de decenas de miles de personas
exigiendo la renuncia del presidente Joseph Michel Martelly, mejoras en sus
condiciones de vida, respeto a la Constitución, el fin de la corrupción y
el retiro de la MINUSTAH, entre otros reclamos. El gobierno -como siempre-
respondió con gases lacrimógenos, balas y arrestos. Día tras día, se está
diseñando un panorama donde el pueblo en su mayoría ante las derivas
autoritarias del poder está demostrando plena conciencia del peligro del
regreso a la época de la dictadura de la familia Duvalier. Por tanto, se
pone de pie en defensa de las conquistas democráticas logradas luego de
cruentas batallas sobre todo después de la caída de dicha dictadura en 1986.

La movilización realizada el 18 de noviembre último pasado para conmemorar
la batalla de Vertières (la que selló en el campo de batalla la derrota de
las tropas colonialistas en 1803), fue una de las más numerosas en contra
del régimen de Martelly. Y, una vez más, los partidarios del poder atacaron
con piedras, botellas y balas a los manifestantes. En Cabo Haitiano, la
segunda ciudad del país, la Policía disolvió desde el principio la
manifestación de la oposición y a la noche procedió a la detención de más
de 40 personas. Además se habla de un muerto, varios heridos y un
estudiante que perdió prácticamente su mano derecha por la explosión de un
artefacto de gas lacrimogéno.

Ante la amplitud del movimiento de protesta y la determinación de Martelly
de mantenerse en el poder, la oposición realizó el 29 de noviembre otra
movilización que esta vez terminó frente a la embajada norteamericana.
Decisión que apunta a denunciar la responsabilidad del gobierno de los
EE.UU. en la crisis haitiana.

En este contexto, algunas horas después llegó a Haití un alto funcionario
del Departamento de Estado norteamericano y declaró  a la prensa que
Washington se opone a los pedidos de renuncia y apoya a Martelly.
Inclusive, el represante yanqui declaró que Haití ha hecho grandes
progresos bajo su mandato. Progreso que, obviamente, el pueblo haitiano
todavía no ha podido ver.

Ahora bien, en un país sacudido por manifestaciones, aumento de actos de
violencia en distintos barrios, con un gobierno como el de Uruguay que ha
declarado su intención de retirarse de la MINUSTAH si no hay elecciones en
Haití y los llamados a la desobediencia civil por parte de varios líderes
opositores, el gobierno decidió convocar el 22 de noviembre en sesión
extraordinaria a la Asamblea Legislativa para, entre otros asuntos, debatir
el tema de la ley electoral que lejos de calmar el ánimo de los
legisladores fue criticado abiertamente por el Presidente de la Asamblea,
Simon Dieuseul Desras, quien además denunció las arbitrariedades de
Martelly.

La crisis haitiana ha entrado en una nueva etapa cuyo desenlace es
incierto. Pero, el pueblo ha demostrado claramente que no claudicará y
seguirá defendiendo sus derechos y luchando por la recuperación de su
soberanía.



Estos acontecimientos fueron ampliamente desarrollados en la reunión con
los diputados argentinos a quienes el Senador Moïse pidió solidaridad
efectiva como lo solicita especialmente el artículo 6º de la Resolución del
Senado de su país, que por unanimidad, incluyendo los senadores
oficialistas, votó un calendario para la reducción gradual y el retiro
definitivo en mayo del próximo año, creando las condiciones previas para el
traspaso de la seguridad a la Policía Nacional haitiana.

Recordemos que en febrero del 2004, el ex presidente Aristide fue
secuestrado y posteriormente el país fue invadido por fuerzas conjuntas de
EE. UU., Francia y Canadá. El gobierno haitiano instalado en ese momento,
que acuerda con la ONU el envío de tropas, fue impuesto por los invasores.
Su presencia no tenía ninguna justificación ya que no había guerra civil y
Haití tampoco era una amenaza para la paz regional ni mundial. Además, las
tropas que debían permanecer 6 meses para « estabilizar e
institucionalizar » la situación, ya llevan casi 10 años, sin haber logrado
cumplir sus objetivos.



Continuando con la reunión parlamentaria, el diputado Juan Carlos Zabalza
insistió en el carácter no ocupante de las tropas argentinas en Haití y que
su presencia no sólo se daba en el marco de la resolución de la ONU sino
también del Mercosur y la Unasur.

El momento fue aprovechado por el diputado Claudio Lozano para comentar que
la situación se había agravado en los últimos 3 ó 4 años por violaciones a
los DD HH, la introducción del cólera por soldados nepaleses que forman
parte del contingente de la Minustah que ha provocado más de 9.ooo  muertos
y más de 600.000 afectados sin que la ONU reconozca una indemnización a las
víctimas a pesar de los reclamos en ese sentido de los afectados,
violaciones sexuales a mujeres y niños y últimamente la intervención en
conflictos sindicales jugando un papel que no tiene nada que ver con su
presencia en Haití. Po restas razones presentó un proyecto en la Asamblea
del Parlasur para abordar el problema.

La diputada Margarita Stolbizer, quien en el 2004 votó en contra del envío
de las tropas, pero cambió de opinión al año siguiente luego de una visita
a Haití, consideró que era necesario reabrir el debate sobre la presencia
de las tropas argentinas frente a lo cual el presidente de la Comisión de
RR EE, diputado Guillermo Carmona, se comprometió a propiciar el
tratamiento del tema a nivel parlamentario.



*Reunión con el Jefe de Gabinete, Jorge Capitanich*



En la que fuera su última gestión en suelo argentino, el senador Moïse
desgranó nuevos argumentos sobre el carácter fraudulento de la elección del
presidente Martelly quien a pesar de ser el cuarto candidato más votado fue
impuesto por la Embajada de EE. UU. como presidente y basó su campaña
electoral en el retiro de las tropas. Sin embargo, a los 15 días de asumir
pidió el aumento de los efectivos. Entrevistado recientemente por un
periodista francés sobre la entrega de los recursos naturales a la
explotación de empresas norteamericanas, francesas y canadienses, contestó
que no tenía temores al rechazo popular porque se sentía protegido por la
Minustah.

Jorge Capitanich se comprometió a trasladar el reclamo por el retiro de las
tropas a la Presidenta de la Nación y al Canciller Timerman.



*Hemos cruzado una delgada línea como país ocupante al servicio del
imperialismo*



En Haití se da un nuevo tipo de política imperialista a la que el senador
Moïse denominó ?una nueva forma de colonización moderna?, que consiste en
la utilización de tropas de países ?amigos? del país ocupado, en este caso
de Haití, para someterlo económicamente. La explotación de los recursos
mineros por compañías extranjeras y la utilización de mano de obra por
salarios varias veces inferiores a los pagados en EE. UU. son una prueba de
ello.

Acción práctica de solidaridad y efectivo respeto a su soberanía es lo que
requiere el pueblo haitiano. Los países latinoamericanos necesitan el
desarrollo del mutuo respeto y la solidaridad no coercitiva. Argentina ha
demostrado con hechos positivos y a través de su historia, la pervivencia
de sus valores morales y de los altos principios de justicia en materia
internacional. Creemos en la armonía entre las naciones y en el respeto por
su soberanía. Esos son sentimientos que vienen del fondo de nuestra
historia.

De allí la justicia de los reclamos del Senado y el pueblo haitianos
representados a través del Senador Jean Charles Moïse que llevó a nuestro
Comité a apoyar entusiastamente su presencia en Argentina para contribuir
al retiro de nuestras tropas no en el 2016 como lo prevé el Plan de
Consolidación de la ONU que apoya oficialmente nuestro país, sino en la
próxima fecha de mayo de 2014 como lo exige el pueblo haitiano en las
calles recogiendo la Declaración unánime de sus senadores en el mismo
sentido.

domingo, 24 de junio de 2012

ENTREVISTA AL CANCILLER ARGENTINO HECTOR TIMERMAN.

PARAGUAY
?Es triste lo que ocurrió en Paraguay"

Aunque no quiso adelantarse a la decisión de los presidentes que se reunirán el jueves en Mendoza, la forma que el canciller argentino utilizó para definir la destitución de Lugo anticipa qué harán el Mercosur y la Unasur.

Por Martín Granovsky

Desde Asunción

En diálogo telefónico, el canciller Héctor Timerman aceptó relatar desde Buenos Aires las gestiones de los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Suramericana de Naciones, el viernes último, para que no se produjera lo que denominó ?una ejecución sumaria?.

?¿Cuál es la caracterización argentina sobre el cambio de presidente en Paraguay?

?El gobierno argentino considera que estamos frente a una ruptura del orden democrático.

?¿Por qué ruptura, si la destitución de Fernando Lugo se basó en el juicio político?

?Es que en Paraguay se utilizó un mecanismo contemplado en la Constitución, pero fue aplicado de tal forma que viola no sólo el espíritu de esa Constitución sino toda práctica constitucional del mundo democrático.

?¿Cuál sería la violación?

?Practicar una ejecución sumaria. Darle dos horas de defensa a un presidente democráticamente electo es un tiempo menor al que tiene quien pasó un semáforo en rojo. Es triste lo que ocurrió en Paraguay. Es triste haber visto a Lugo el viernes a la tarde solo, en su despacho de la casa de gobierno, sin papeles sobre el escritorio, viendo por televisión cómo el Congreso lo destituía.

?¿Los cancilleres de Unasur estaban allí con él en ese momento?

?Sí. Después de haber hecho todo lo posible para buscar alternativas. Pero en ningún caso encontramos el más mínimo interés en la oposición de dialogar con nosotros y buscar una opción a la ejecución sumaria de un presidente. Y eso que les dijimos claramente que estábamos allí para respetar, al mismo tiempo, la soberanía de Paraguay y los documentos internacionales que todos firmamos.

?¿Los textos de Unasur y de Mercosur?

?Ambos. Y quiero aclarar algo que les dijimos a los dirigentes de la oposición a Lugo. No sólo Paraguay estaba obligado a cumplir con los acuerdos firmados. También cada uno de los otros países. Nosotros también estamos obligados a cumplir con los acuerdos. Debemos aplicarnos las cláusulas incluso a nosotros mismos.

?¿En algún momento los cancilleres de Unasur vieron una chance de arreglo?

?Cuando llegamos y hablamos con Lugo por primera vez él nos dijo que aún tenía alguna esperanza. Pero después fuimos topándonos con la realidad. Primero nos reunimos con los dirigentes del Partido Colorado. Nos dijeron que el gobierno era inviable y se tenía que ir. Y que había que hacerlo rápido porque supuestamente Lugo había llamado a elementos subversivos y violentos. También nos reunimos con el líder del Partido Liberal Radical Auténtico en el Congreso. Recuerdo una de las respuestas de un dirigente opositor: ?Lo mejor que pueden hacer los cancilleres de Unasur es irse?.

?¿Cuál fue la respuesta?

?Esta: ?Señor, son las 11 de la mañana. A las 12 empieza el juicio. ¿Hay algo que ustedes puedan decirme para ayudarlos a que esta situación no llegue a mayores?? Me dijeron: ?No. La Constitución manda formas de hacer el juicio, no tiempos?. Les contesté: ?Están hablando de un jefe de Estado que asumió con la representación popular. Por otra parte, no veo a nadie en la calle, y menos con ánimo violento?. Un rato después insistí.

?¿Con qué argumento?

?Ya eran las 11 y media de la mañana. ?Sigamos hablando. Díganme cualquier idea que tengan.? Otros cancilleres les decían que el Congreso estaba inventando un reglamento. Nos repusieron que no había que probar los hechos porque eran de público y notorio conocimiento. Y lo repetían a cada momento: público y notorio. A las 12 menos cuarto faltaban 15 minutos para el comienzo del juicio. Les dije: ?Señores, se vienen épocas muy duras para el Paraguay porque nosotros vamos a tener que aplicar la cláusula democrática?. No pareció conmoverlos nada. Nos fuimos otra vez a hablar con Lugo. Allí, entre los cancilleres, se decidió que fuéramos con Antonio Patriota, de Brasil, a conversar con Federico Franco.

?Todavía era el vice.

?Sí. Le dije: ?Mire, no queda mucho tiempo. ¿Usted cree que es justo lo que están haciendo? ¿Piensa que el mundo va a reconocer la destitución de esta manera como un procedimiento correcto?. Recuerdo su contestación: ?En Paraguay un vicepresidente tiene tres tareas: presenciar la reunión de gabinete, actuar como nexo con el Congreso y asumir en caso de enfermedad, muerte y destitución del presidente. Voy a cumplir con la Constitución paraguaya?. Le pregunté si dos horas para preparar una defensa le parecía un tiempo suficiente. Me dijo: ?Solo Dios sabe el tiempo que le di?. Le pedí que nos acompañara a los cancilleres al Congreso y que dijera delante nuestro que su compañero de fórmula no había tenido tiempo de preparar la defensa y que, por lo tanto, él no asumiría la presidencia en caso de destitución. ?Es que es mi obligación asumir?, dijo Franco. Uno de los acólitos suyos comentó entonces que Fernando Collor de Mello tuvo licencia por seis meses. Le pregunté si en caso de que pudiéramos convencer a Lugo de pedir licencia, le darían seis meses para preparar su defensa. Fue ahí que me dijo una frase que ya habíamos escuchado de otros dirigentes: ?Este gobierno es inviable. Aquí comienza la violencia mañana?. Le dijimos que había poca gente en la calle y que no habría quien quisiera generar violencia. ?No, ya es tarde?, repetía Franco. Patriota ofreció pedirle a Lugo un llamamiento contra la violencia. Yo le dije: ?Le voy a decir la verdad de lo que va a ocurrir. Paraguay sufrirá y quedará aislado y usted deberá gobernar en condiciones difíciles?.

?Por lo visto, Franco estaba muy decidido.

?Me contestó: ?Soy médico y estoy acostumbrado a tomar decisiones?. Le repliqué que los médicos juran hacer el menor daño posible a los pacientes y que él le estaba por hacer el mayor daño posible al Paraguay y a la democracia. También le dijimos que Paraguay se convertiría en un caso Honduras Dos. Contestó: ?¡Pero ahí sacaron a un presidente en pijama!?. Le pedimos que no se confundiera, que la cuestión no era cómo está vestido un presidente cuando es destituido irregularmente sino la irregularidad de la destitución. Ya con un clima caldeado nos fuimos, con Patriota, diciéndole por último que Paraguay estaba por concretar un golpe.

?¿A dónde fueron?

?A ver otra vez a Lugo en la casa de gobierno. Cuando llegamos no sólo no había violencia. Había menos gente en la calle. Los cancilleres de Unasur y el secretario Alí Rodríguez nos quedamos hablando con Lugo, para no dejarlo solo. Vimos la votación por televisión y cuando terminó la destitución le dijimos: ?Presidente, nos vamos porque no queremos estar cuando asuma Franco. La Argentina ofrece asilo a cualquiera que lo solicite?. Lugo anunció que se quedaría en Paraguay y que no llamaría a un levantamiento porque quería evitar muertos. Le dije que Juan Perón hizo lo mismo en 1955 y que siempre se puede volver si no hay muertos. Media hora antes del fin de la destitución aparecieron en el palacio de gobierno militares que hasta ese momento no estaban. Lugo pensó que se trataba de una forma de presión y nos contó que retomaría el trabajo en las bases y recorrería el país. Alí Rodríguez le dijo: ?La retirada es el primer paso de la ofensiva?. Yo le comenté: ?Evidentemente, usted es el presidente que nunca debió haber sido, porque va en contra de la tradición de Paraguay?. Nos pidió que no abandonáramos al pueblo paraguayo y que los ayudáramos a defender los derechos humanos y las libertades cívicas. A las seis de la tarde nos abrazamos y nos fuimos. Había poca gente en la calle.

?¿El Mercosur castigará al gobierno paraguayo?

?El Mercosur aplicará los tratados que firmamos. Y Unasur también.

?¿Está prevista la incorporación de Venezuela como miembro pleno?

?La Argentina, Brasil y Uruguay están interesados en el ingreso de Venezuela, como se sabe, pero no creo que una situación amerite la otra.

Fuente  Página 12