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jueves, 27 de junio de 2013

Banco Vaticano.

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Este miércoles la Santa Sede emitió un comunicado, “El Papa Francisco creó una comisión especial formada por cinco personas para que lo informe directamente sobre las actividades del controvertido banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), involucrado en varios escándalos por sospechas de blanqueo, La comisión pontificia deberá ilustrar al Papa ‘personalmente’ sobre las actividades y la situación jurídica del banco del Vaticano y fue designada en el marco de la reforma de la Curia Romana”.
Para la creación de la comisión pontificia, el Papa argentino firmó un ‘quirógrafo’, una suerte de documento jurídico escrito por el mismo pontífice, con fecha 24 de junio.
La comisión tiene como objetivo: “reunir informaciones sobre la evolución de la entidad y presentar sus conclusiones al Santo Padre”.
Los miembros de la comisión son:  el cardenal italiano Raffaele Farina, ex responsable de los archivos secretos del Vaticano, el cardenal francés Jean-Louis Tauran, el español Juan Ignacio Arrieta Ochoa de Chinchetru, experto en la legislación del Vaticano (coordinador), el estadounidense Peter Bryan Wells, miembro de la Secretaría de Estado y la profesora laica estadounidense Mary Ann Glendon, especialista en derecho de Harvard.
El banco del Vaticano fundado en 1942 por Pío XII, con activos por 7.100 millones de euros, maneja miles de cuentas de curas y monjas en todo el mundo, desde simples hermanas filipinas que vienen a estudiar a Roma, pasando por obispos y cardenales, hasta poderosas congregaciones religiosas repartidas en todos los rincones del planeta.
Escándalos como la quiebra del banco Ambrosiano de 1982, que involucró a la mafia, masonería y servicios secretos estadounidenses, mancharon la credibilidad del ‘Banco del Papa’, acusado de lavar el dinero sucio de organizaciones criminales a través de cuentas anónimas.
El pontificado de Benedicto XVI quiso limpiar ese pasado turbio, de mala gestión y normalizar su gestión, sin lograrlo.
Desde que llegó el nuevo presidente del IOR, el alemán Ernst von Freyberg, nombrado pocos días antes de la elección de Francisco, un equipo de expertos de la agencia financiera Promontory verifica la situación de cada una de las 19.000 cuentas de IOR.
En su primera intervención sobre IOR, el pasado 16 de junio, Francisco designó al italiano monseñor Battista Mario Salvatore Ricca, uno de sus hombres de confianza, como nuevo ‘prelado’ de esa institución.
Se espera que el Papa, que desde su elección en marzo defiende una Iglesia pobre para los pobres tras recordar recientemente que San Pedro no tenía cuenta bancaria, reforme drásticamente la mayor entidad financiera de la Iglesia.

jueves, 14 de marzo de 2013

Francisco I, el Papa que colaboró con la dictadura argentina.

UN CLARO MENSAJE DEL VATICANO Y ORDEN MUNDIAL CAPITALISTA PARA TODA LA REGIÓN

por Cristóbal García Vera 

14 de Marzo de 2013 
Este miércoles se conocía el nombre del nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio. Inmediatamante, la maquinaria de los mass media se ha puesto en funcionamiento para reconstruir la biografía del sucesor de Benedicto XVI.
Este miércoles 13 de marzo se conocía el nombre del nuevo Sumo Pontífice de la Iglesia Católica.  El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio será el Papa número 266 de la historia con el nombre de Francisco I. El arzobispo de Buenos Aires, un jesuita de 76 años, ha sido inmediatamente calificado como un religioso "moderado" y "preocupado por la marginación social".  Una vez más, la maquinaria de los mass media se ha puesto en funcionamiento para reconstruir la biografía del sucesor de Benedicto XVI.  La realidad es, no obstante, que Bergoglio comparte con Joseph Ratzinger un oscuro pasado, denunciado hace años, que no lo sitúa precisamente al lado de los marginados de la sociedad.

    Nacido el 17 de diciembre de 1936, Jorge Mario Bergoglio llegó al sacerdocio a los 32 años.  Pese a lo tardío de su vocación, su ascenso en la curia fue vertiginoso.  En menos de cuatro años llegó a liderar la congregación jesuita local,  cargo que ejerció de 1973 a 1979.  Este ascenso coincidió con la instauración de la sangrienta dictadura militar que gobernó la Argentina desde el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, contra la presidenta María Estela Martínez de Perón, hasta el año 1983.  Un régimen que se caracterizó por la práctica sistemática de la tortura, el asesinato y la desaparición de miles de personas y el robo sistemático de recién nacidos, sustraídos a los padres "subversivos".

BERGOGLIO DENUNCIADO POR SU COLABORACIÓN CON LA DICTADURA 

    Sobre el papel desempeñado por Bergoglio en estos terribles años existe el testimonio de numerosos testigos, que relataron como el sacerdote perjudicó a sacerdotes y laicos que fueron secuestrados, torturados y desaparecidos.  En abril de 2010, un sacerdote, un ex religioso, una teóloga, un seglar de una fraternidad laica que en 1976 denunció en el Vaticano lo que ocurría en la Argentina, y un laico que fue secuestrado junto con dos curas que no reaparecieron, denunciaron públicamente su apoyo a las prácticas criminales de la dictadura.  (1).

  Uno de los casos denunciados se refiere al secuestro de Orlando Yorio y Francisco Jalics. Dos jesuitas que realizaban su labor pastoral y tareas sociales en un barrio de chabolas del sur de Buenos Aires.  Los dos sacerdotes fueron recluidos en la Escuela de Mecánica de la Armada - utilizada como centro de tortura - cuando Bergoglio se desempeñaba como principal de la Compañía de Jesús.  Según la acusación, Bergoglio los delató y les retiró la protección de su orden religiosa dejándolos a merced de sus victimarios.  Ambos párrocos aparecieron drogados y semidesnudos cinco meses más tarde en un campo de las afueras de la capital argentina.  Esta denuncia consta en el libro "El silencio" del periodista Horacio Verbitsky y se apoya en las declaraciones del propio Orlando Yorio, realizadas antes de fallecer por causas naturales en 2000.

  "La historia lo condena: lo muestra como alguien opuesto a todas las experiencias innovadoras de la Iglesia y sobre todo, en la época de la dictadura, lo muestra muy cercano al poder militar", señaló tiempo atrás el sociólogo Fortunato Mallimacci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, refiriéndose al nuevo Papa.

    En 2010, el periodista Sergio Rubín escribió un libro titulado "El jesuita, conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio", en el que se refiere como los dos sacerdotes consideraban que el jerarca  "los tachaba de subversivos y ejercía una actitud persecutoria hacia ellos por su condición de progresistas". El 8 de noviembre de 2010, Jorge Mario Bergoglio tuvo que declarar sobre el secuestro de los dos jesuitas.  Uno de los abogados querellantes en el juicio, Luis Zamora, manifestó: "Cuando alguien es reticente está mintiendo, está ocultando parte de la verdad.  El cardenal no pudo justificar por qué esos dos sacerdotes quedaron en una situación de desamparo y expuestos... con su testimonio ha quedado demostrado en forma muy contundente el rol tan siniestro de la Iglesia católica durante la última dictadura militar".





    Según declaró posteriormente el periodista Horacio Verbitsky: "Bergoglio tuvo el privilegio de eludir la declaración pública en el tribunal que juzga los crímenes de la dictadura.  En cambio los jueces aceptaron visitarlo en su arquidiócesis.  Reconoció que en 1999 habló conmigo sobre el  secuestro de sus entonces subordinados en la Compañía de Jesús, Orlando Yorio y Francisco Jalics.  Pero dijo que nunca oyó hablar de la isla El Silencio, en el Tigre, propiedad del Arzobispado porteño, a la que fueron trasladados los prisioneros de la ESMA en 1979 para que no los encontrara la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.  Eso no es cierto, ya que en aquella entrevista Bergoglio me dio los datos precisos sobre el expediente sucesorio del solterón empleado de la Curia que figuraba como dueño de la propiedad".

UNA ACTUACIÓN CONGRUENTE CON EL PAPEL DE LA IGLESIA ARGENTINA 

    Huelga decir que el propio Bergoglio no solo ha negado todas estas acusaciones, sino que afirma haber protegido a numerosos perseguidos por la dictadura.  Las acusaciones que pesan sobre el Papa Francisco I, sin embargo, no solo están apoyadas en los testimonios de las víctimas del régimen militar.  Son, además, perfectamente congruentes con el apoyo que mayoritariamente dio la cúpula de la iglesia argentina a la dictadura de este país sudamericano.  Y este, a su vez, con la colaboración entre el Vaticano y los EE.UU. en el combate de los movimientos izquierdistas de América Latina.

  Durante la década de los setenta y ochenta el Vaticano hizo suya la "Doctrina de la Seguridad Nacional" difundida por Washington para esta región, según la cual el enemigo de la patria estaba dentro del propio país.  Éste era el "subversivo", al que se debía combatir por todos los medios hasta lograr exterminarlo.  Los patriarcas de la Iglesia argentina actuaron en consecuencia. Tras el golpe militar, y mientras la represión se cebaba con miles de ciudadanos, el entonces nuncio papal en esa nación, Pio Laghi, llegó a manifestar: "...los valores cristianos están amenazados por la agresión de una ideología que es rechazada por el pueblo.  Por eso cada uno tiene su cuota de responsabilidad, la Iglesia y las FFAA; la primera está insertada en el Proceso y acompaña a la segunda, no solamente con sus oraciones, sino con acciones en defensa y promoción de los derechos humanos y la patria...". (2).

    Durante el golpe militar efectuado por los militares argentinos, Laghi y el embajador estadounidense, Robert Hill, eran informados de cada uno de los pasos que daban los golpistas (3).  Obviamente, la "Santa Sede" conocía de primera mano cuanto sucedía en la Argentina.  El Nuncio -íntimo amigo de Eduardo Emilio Massera, uno de los tres hombres situados al frente de la Junta Militar- utilizaba además la autoridad moral del Papa para legitimar la dictadura, llegando a declarar "...hay una coincidencia muy singular y alentadora entre lo que dice el General  Videla de ganar la paz y el deseo del Santo Padre para que la Argentina viva y gane la paz..." (4).

    Sin duda,  la complicidad de Jorge Mario Bergoglio con los encargados de imponer esta "paz de los cementarios" será ahora ocultada  por la mayoría de los grandes medios de comunicación y el conjunto de las instituciones del establishment. (*) Sin embargo, la verdad sobre Francisco I, que llegó a calificar el proyecto de Ley de Matrimonio entre Personas del Mismo Sexo como "una movida del Diablo" y a convocar contra el mismo una "guerra de Dios", no podrán olvidarla fácilmente en Argentina. Pues, tal y como denunciaban en 2007 las Madres de Plaza de Mayo, ?la que colaboró, la que nos mintió, la que nos dio la espalda es la Iglesia de Bergoglio y la derecha?. 

FUENTE: KAOS EN LA RED

sábado, 16 de febrero de 2013

Benedicto XVI: Un informe elaborado por tres cardenales lo terminó de convencer de que era imposible limpiar el Vaticano, donde hasta la Cosa Nostra guarda sus fondos.

VATICANO

LAS VERDADERAS RAZONES DE LA RENUNCIA DEL PAPA BENEDICTO XVI

Corrupción, lavado de dinero y las internas más feroces

 La abdicación como manera de sacudir el tablero en la Iglesia.

Por Eduardo Febbro

Los expertos vaticanistas alegan que el papa Benedicto XVI decidió renunciar en marzo del año pasado, después de regresar de su viaje a México y a Cuba. En ese entonces, el Papa que encarna lo que el especialista y universitario francés Philippe Portier llama ?una continuidad pesada? con su predecesor, Juan Pablo II, descubrió la primera parte de un informe elaborado por los cardenales Julián Herranz, Jozef Tomko y Salvatore De Giorgi. Allí estaban resumidos los abismos nada espirituales en los que había caído la Iglesia: corrupción, finanzas oscuras, guerras fratricidas por el poder, robo masivo de documentos secretos, pugna entre facciones y lavado de dinero. El resumen final era la ?resistencia en la curia al cambio y muchos obstáculos a las acciones pedidas por el Papa para promover la transparencia?.

El Vaticano era un nido de hienas enardecidas, un pugilato sin límites ni moral alguna donde la curia hambrienta de poder fomentaba delaciones, traiciones, zancadillas, lavado de dinero, operaciones de Inteligencia para mantener sus prerrogativas y privilegios al frente de las instituciones religiosas y financieras. Muy lejos del cielo y muy cerca de los pecados terrestres. Bajo el mandato de Benedicto XVI, el Vaticano fue uno de los Estados más oscuros del planeta. Josef Ratzinger tuvo el mérito de destapar el inmenso agujero negro de los curas pedófilos, pero no el de modernizar la Iglesia y dar vuelta la página del legado de asuntos turbios que dejó su predecesor, Juan Pablo II.

Ese primer informe de los tres cardenales desembocó, en agosto del año pasado, en el nombramiento del suizo René Brülhart, un especialista en lavado de dinero que dirigió durante ocho años la Financial Intelligence Unit (FIU) du Liechtenstein, o sea, la agencia nacional encargada de analizar las operaciones financieras sospechosas. Brülhart tenía como misión poner al Banco del Vaticano en sintonía con las normas europeas dictadas por el GAFI, el grupo de acción financiera. Desde luego, no pudo hacerlo. El pasado turbio le cerró el paso.

Benedicto XVI fue, como lo señala Philippe Portier, un continuador de la obra de Juan Pablo II: ?Desde 1981 siguió el reino de su predecesor acompañando varios textos importantes que él mismo redactó a veces, como la Condena de las teologías de la liberación de los años 1984-1986, el Evangelium Vitae de 1995, a propósito de la doctrina de la Iglesia sobre temas de la vida, o Splendor Veritas, un texto fundamental redactado a cuatro manos con Wojtyla?. Estos dos textos citados por el experto francés son un compendio práctico de la visión reaccionaria de la Iglesia sobre las cuestiones políticas, sociales y científicas del mundo moderno.

La segunda parte del informe de los tres cardenales le fue presentada al Papa en diciembre. Desde entonces, la renuncia se planteó de forma irrevocable. En pleno marasmo y con un montón de pasillos que conducían al infierno, la curia romana actuó como lo haría cualquier Estado. Buscó imponer una verdad oficial con métodos modernos. Para ello contrató al periodista norteamericano Greg Burke, miembro del Opus Dei y ex miembro de la agencia Reuters, la revista Time y la cadena Fox. Burke tenía por misión mejorar la deteriorada imagen de la Iglesia. ?Mi idea es aportar claridad?, dijo Burke al asumir el puesto. Demasiado tarde. Nada hay de claro en la cima de la Iglesia Católica.

La divulgación de los documentos secretos del Vaticano orquestada por el mayordomo del papa, Paolo Gabriele, y muchas otras manos invisibles fue una operación sabiamente montada cuyos resortes siguen siendo misteriosos: operación contra el poderoso secretario de Estado, Tarcisio Bertone, conspiración para empujar a Benedicto XVI a la renuncia y poner a un italiano en su lugar, o intento de frenar la purga interna en curso y la avalancha de secretos, los vatileaks sumergieron la tarea limpiadora de Burke. Un infierno de paredes pintadas con ángeles no es fácil de rediseñar.

Benedicto XVI se hizo aplastar por las contradicciones que él mismo suscitó. Estas son tales que, una vez que hizo pública su renuncia, los tradicionalistas de la Fraternidad de San Pío X fundada por monseñor Lefebvre saludaron la figura del Papa. No es para menos: una de las primeras misiones que emprendió Ratzinger consistió en suprimir las sanciones canónicas adoptadas contra los partidarios fascistoides y ultrarreaccionarios de monseñor Lefebvre y, por consiguiente, legitimizar en el seno de la Iglesia esa corriente retrógrada que, de Pinochet a Videla, supo apoyar a casi todas las dictaduras de ultraderecha del mundo.

Philippe Portier señala al respecto que el Papa ?se dejó sobrepasar por la opacidad que se instaló bajo su reino?. Y la primera de ellas no es doctrinal, sino financiera. El Vaticano es un tenebroso gestor de dinero y muchas de las querellas que se destaparon en el último año tienen que ver con las finanzas, las cuentas maquilladas y las operaciones ilícitas. Esta es la herencia financiera que dejó Juan Pablo II y que para muchos especialistas explica la crisis actual. El Instituto para las Obras de Religión, es decir el banco del Vaticano, fundado en 1942 por Pío XII, funciona con una oscuridad tormentosa. En enero, a pedido del organismo europeo de lucha contra el blanqueo de dinero, Moneyval, el Banco de Italia bloqueó el uso de las cartas de crédito dentro del Vaticano debido a la falta de transparencia y a las fallas manifiestas en el control de lavado de dinero. En 2011, los cinco millones de turistas que visitaron la Santa Sede dejaron 93,5 millones de euros en las cajas del Vaticano, ahora deberán pagar al contado. El IOR gestiona más de 33.000 cuentas por las que circulan más de seis mil millones de euros. Su opacidad es tal que no figura en la ?lista blanca? de los Estados que participan en el combate contra las transacciones ilícitas.

En septiembre de 2009, Ratzinger nombró al banquero Ettore Gotti Tedeschi al frente del Banco del Vaticano. Cercano al Opus Dei, representante del Banco de Santander en Italia desde 1992, Gotti Tedeschi participó en la preparación de la encíclica social y económica Caritas in veritate, publicada por el Papa en julio. La encíclica exige más justicia social y plantea reglas más transparentes para el sistema financiero mundial. Tedeschi tuvo como objetivo ordenar las turbias aguas de las finanzas vaticanas. Las cuentas de la Santa Sede son un laberinto de corrupción y lavado de dinero cuyos orígenes más conocidos se remontan a finales de los años ?80, cuando la Justicia italiana emitió una orden de detención contra el arzobispo norteamericano Paul Marcinkus, el llamado ?banquero de Dios?, presidente del Instituto para las Obras de la Religión y máximo responsable de las inversiones vaticanas de la época.

Marcinkus era un adepto a los paraísos fiscales y muy amigo de las mafias. Juan Pablo II usó el argumento de la soberanía territorial para evitar la detención y salvarlo de la cárcel. No extraña, le debía mucho, ya que en los años ?70 y ?80 Marcinkus había utilizado el Banco del Vaticano para financiar secretamente al hijo predilecto de Juan Pablo II, el sindicato polaco Solidaridad, algo que Wojtyla no olvidó jamás. Marcinkus terminó sus días jugando al golf en Arizona y en el medio quedó un gigantesco agujero negro de pérdidas (3,5 mil millones de  dólares), inversiones mafiosas y también varios cadáveres.

El 18 de junio de 1982 apareció un cadáver ahorcado en el puente londinense de Blackfriars. El cuerpo pertenecía a Roberto Calvi, presidente del Banco Ambrosiano y principal socio del IOR. Su aparente suicidio corrió el telón de una inmensa trama de corrupción que incluía, además del Banco Ambrosiano, la logia masónica Propaganda 2 (más conocida como P-2), dirigida por Licio Gelli, y el mismo Banco del Vaticano dirigido por Marcinkus. Gelli se refugió un tiempo en la Argentina, donde ya había operado en los tiempos del general Lanusse  mediante un operativo llamado ?Gianoglio? para facilitar el retorno de Perón.

A Gotti Tedeschi se le encomendó una misión casi imposible y sólo permaneció tres años al frente del Instituto para las Obras de Religión. Fue despedido de forma fulminante en 2012 por supuestas ?irregularidades en su gestión?. Entre otras irregularidades, la fiscalía de Roma descubrió un giro sospechoso de 30 millones de dólares entre el Banco del Vaticano y el Credito Artigiano. La transferencia se hizo desde una cuenta abierta en el Credito Artigiano pero bloqueada por la Justicia a causa de su falta de transferencia. Tedeschi salió del banco pocas horas después de que se detuviera al mayordomo del Papa y justo cuando el Vaticano estaba siendo investigado por supuesta violación de las normas contra el blanqueo de capitales. En realidad, su expulsión constituye otro episodio de la guerra entre facciones. En cuanto se hizo cargo del puesto, Tedeschi empezó a elaborar un informe secreto donde consignó lo que fue descubriendo: cuentas cifradas donde se escondía dinero sucio de ?políticos, intermediarios, constructores y altos funcionarios del Estado?. Hasta Matteo Messina Denaro, el nuevo jefe de la Cosa Nostra, tenía su dinero en el IOR. Allí empezó el infortunio de Tedeschi. Quienes conocen bien el Vaticano alegan que el banquero amigo del Papa fue víctima de un complot armado por consejeros del banco con el respaldo del secretario de Estado, monseñor Bertone, un enemigo personal de Tedeschi y responsable de la comisión cardenalicia que vigila el funcionamiento del banco. Su destitución vino acompañada por la difusión de un ?documento? que lo vinculaba con la fuga de documentos robados al Papa.

Más que las querellas teológicas, es el dinero y las sucias cuentas del Banco del Vaticano lo que parecen componer la trama de la inédita renuncia del Papa. Un nido de cuervos pedófilos, complotistas reaccionarios y ladrones, sedientos de poder, impunes y capaces de todo con tal de defender su facción, la jerarquía católica ha dejado una imagen terrible de su proceso de descomposición moral. Nada muy distinto al mundo en el que vivimos: corrupción, capitalismo suicida, protección de los privilegiados, circuitos de poder que se autoalimentan y protegen, el Vaticano no es más que un reflejo puntual de la propia decadencia del sistema.

lunes, 18 de junio de 2012

El demonio intenta separar a los cardenales del Papa.


Voluntad diabólica detrás del Vatileaks



El Cardenal Bertone habla sobre las filtraciones



Despliegue esta entrada para leer parte de la entrevista


Según informa el diario Ámbito Financiero de Buenos Aires, en un reportaje exclusivo que la revista italiana Famiglia Cristiana publicará el próximo 21 de Junio, el Cardenal Bertone ha declarado que "lo que se pretende es desestabilizarla (a la Iglesia)y separar al papa de los cardenales... la verdad es que hay una voluntad de dividir que viene del diablo".

De las aflicciones que Dios permite, salen muchos bienes: aquí tenemos un reconocimiento de la existencia del Demonio hecha desde lo alto de la Curia Romana, cosa que no agradará mucho a los teólogos modernoprogresistas, a quienes el mismo "padre de la mentira" les ha hecho tragar que él no existe.

Claro que alguna culpa le cabe a la Iglesia en todo este asunto, no al Cuerpo Místico que tiene a Cristo como Cabeza y, por lo mismo, es  impecable; sino a la Iglesia en cuanto institución formada por pecadores que gobierna a hombres pecadores también.
Pues al actuar el demonio contra ella, no lo hace sin el concurso de los hombres organizados en diversas sectas, sobre cuya existencia y accionar la Iglesia docente ha dejado de advertir. De modo tal que hoy los católicos viven como si no existiera el enemigo, y transitan por los senderos tortuosos y sombríos de este mundo presa de la mayor indefención.

Quién dirá ahora esta palabras estampadas por Leon XIII en su encíclica Inimica Vis (08/12/1892):

"Existe una fuerza enemiga, la cual a instigación e impulso del espíritu del mal, no dejó de luchar contra el nombre cristiano y siempre se asoció algunos hombres para juntar y dirigir sus esfuerzos destructores contra las verdades que Dios reveló, y, por medio de funestas discordias, contra la unidad de la sociedad cristiana. Son como cohortes dispuestas para el ataque, y nadie ignora cuánto la Iglesia hubo de sufrir sus asaltos en todo tiempo"

O estas otras del mismo Papa en su Humanum Genus(30/04/1884):

"Levántase insolente y orgullosa por sus triunfos la secta de los Masones, ni parece poner ya límites a su pertinacia. Préstanse mutuo auxilio sus sectarios, todos unidos en nefando contubernio y por comunes ocultos designios, y unos a otros se animan para todo malvado atrevimiento".

Repetimos: ¿Quién diría hoy estas palabras? A ver... Acaso, Mons José María Taussig, Obispo de San Rafael, en Mendoza, Argentina, quién acaba de prohibir al Dr. Antonio Caponnetto, infatigable propalador de estas verdades, en su diócesis? ...

De modo que, querido Cardenal Bernote, nada cambiará si sigue la conspiración del silencio sobre la verdadera naturaleza del Enemigo que nos ataca, no desde ahora, sino desde antes de la creación del Mundo.

Vamos pues a las declaraciones prometidas tal como las publica Ámbito Financiero:




 El secretario de Estado vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, denunció "el clima de mezquindad, mentiras y calumnias" divulgadas en estos meses sobre la Iglesia y aseguró que lo que se pretende es desestabilizarla y separar al papa de los cardenales.

"Muchos diarios juegan a imitar a Dan Brown (autor de la novela "El Código da Vinci"): se inventan fábulas y leyendas. Todo es falso y la verdad es que hay una voluntad de dividir que viene del diablo. La unidad en torno al papa es fundamental, da fuerza al trabajo de la Iglesia y se intenta dividir", dijo Bertone, de casi 78 años, en una entrevista que publicará "Famiglia Cristiana" el día 21.

En la entrevista, Bertone trata el escándalo de las filtraciones de documentados reservados enviados al papa Benedicto XVI y a su secretario, publicados por la prensa italiana e incluso en el libro "Sua Santita", de Gian Lugi Nuzzi, que ha desatado una fuerte polémica. Por estas filtraciones se encuentra detenido el mayordomo del papa, Paolo Gabriele.

Bertone señaló en la entrevista que las medidas de Benedicto XVI para acabar con los casos de clérigos pederastas demuestran su deseo de acabar de raíz con ese crimen y muestra la capacidad de la Iglesia de "autoregenerarse". "Es evidente que la Iglesia es una roca que resiste a las borrascas, es un punto de referencia en todo el mundo y se intenta desestabilizarla", señaló el cardenal.

El salesiano Bertone agregó que se intenta dividir a la Iglesia y a los cardenales y presentar una imagen de la curia que no es cierta. "En la secretaria de Estado entre todos los colaboradores hay unidad, un compromiso que no existe en otros ámbitos. Nos reuniones sistemáticamente en un clima de unidad, que es lo contrario de lo que presentan los medios de comunicación", agregó.

Según Bertone, "no tiene" conocimientos de que algún cardenal esté implicado en ese escándalo "o de luchas de poder entre personalidades eclesiásticas para conquistar un falso poder".

El cardenal señaló que el papa está triste y dolido por el gesto de su mayordomo. "El papa nos ha pedido varias veces, de manera afligida, una explicación sobre el gesto de Paolo Gabriele, al que ama como a un hijo. Las investigaciones siguen y la comisión compuesta por los cardenales Herranz, De Giorgio y Tomko (creada por el pontífice) demuestran la voluntad de Benedicto XVI de llegar hasta el fondo, aseguró.

Bertone dijo que vive este escándalo "con dolor", ya que sabe que está en el "centro de la trifulca" e insistió en que el objetivo es "separar, crear división entre el Santo Padre y sus colaboradores". Sobre la destitución del economista italiano Gotti Tedeschi, al frente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), el llamado banco vaticano, Bertone dijo que se debe a un "deterioro" de las relaciones entre los consejeros de dicha entidad y no a problemas relacionados con la transparencia de la misma. El "número dos" del Vaticano reiteró que el IOR se ha dotado de normas contra el reciclaje y denunció que hay "muchos" dispuestos a desacreditar este instituto.

El escándalo de las filtraciones de documentos reservados se desató a principios de año, cuando una televisión italiana sacó a la luz unas cartas enviadas a Benedicto XVI por el nuncio en EE. UU. y ex secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este Estado), arzobispo Carlo María Viganó.

En ellas denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana. A mediados de abril, el papa creó una Comisión Cardenalicia, presidida por el español Julián Herranz, de 82 años, para esclarecer los hechos.

El 19 de mayo se publicó el libro "Sua Santita", de Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que desvelan tramas e intrigas en el pequeño Estado. Cinco días más tarde fue detenido el mayordomo, en cuya vivienda, dentro del Vaticano, los gendarmes encontraron numerosos documentos reservados. Las sospechas se centraron en Gabriele, según fuentes vaticanas, al comprobar que el libro de Nuzzi incluía un documento enviado al papa y que todavía no había sido archivado, lo que daba a entender que tenía que haber sido sacado por personas muy cercanas al pontífice. Gabriele, según sus abogados, está dispuesto a colaborar con la justicia vaticana para que se sepa la verdad.

lunes, 12 de marzo de 2012

Vaticano publica libro sobre nueva evangelización en América Latina .

VATICANO, 09 Mar. 12 (ACI/EWTN Noticias).-La Pontificia Comisión para America Latina (CAL) en el Vaticano acaba de publicar un libro titulado "Reflexiones sobre la Nueva Evangelización en América Latina. Desafios y Prioridades", fruto d ela jornada de estudio realizada el 11 de noviembre de 2011 en ese dicasterio.

En el texto de 130 páginas se recogen las reflexiones del citado encuentro presidido por el Cardenal Marc Ouellet, Presidente de la CAL, que contó con la participación de diversos miembros de la Curia Vaticana que hacen parte de la CAL, rectores de colegios pontificios que acogen sacerdotes latinoamericanos, diversos superiores latinoamericanos y responsables de movimientos eclesiales, entre otros.

La jornada de estudio también contó con los aportes escritos de cardenales y obispos latinoamericanos que son miembros de la CAL.

El comunicado dado a conocer hoy, señala que el texto es "un conjunto de valiosos aportes para la 'nueva evangelización' a la que S.S. Juan Pablo II y S.S. Benedicto XVI han convocado reiteradamente, especialmente a la Iglesia de Dios en América Latina, y que actualmente encuentra una respuesta significativa en la 'misión continental' lanzada por la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida (mayo de 2007)".

El libro también sirve de preparación para el próximo Sínodo de los Obispos que se celebrará en octubre de este año, que tiene como tema "La nueva evangelización para la transmisión de la fe", en el marco del Año de la Fe decretado por el Papa Benedicto XVI.

El libro se inicia con una introducción del Cardenal Ouellet y presenta las conferencias del Arzobispo Salvatore Fisichela, Presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización, la del Secretario General del CELAM, Mons. Santiago Silva Retamales; y la del Secretario de la CAL, el laico uruguayo Dr. Guzman Carriquiry Lecour, titulada "La nueva evangelización hoy en America Latina. Desajios y prioridades". 

El texto está dirigido, concluye la nota, a todos los fieles involucrados en la tarea de la nueva evangelización.