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sábado, 22 de febrero de 2014

MOVIMIENTO SIN TIERRA BRASIL VI CONGRESO.

EN UNA ENCRUCIJADA



(AW) Con Dilma Rousseff celebrando la cosecha record de soja 2013-14, y otorgando créditos por 10400 millones de dólares para la construcción de silos, todo lo que el MST combate, con la reforma agraria bloqueada,con muchos asentados del movimiento practicando el monocultivo , con semillas tránsgenicas, se realiza el VI congreso de la organización.
mst
Sexto Congreso Sin Tierra
Reinventar en movimiento Raúl Zibechi
Programa de las Américas
Después de tres décadas de lucha por la reforma agraria, el MST hizo un alto en el camino para trazar un balance y comprender la nueva realidad para seguir siendo fieles a una de sus consignas centrales: “transformar transformándose”. 
“Nuestra mayor victoria fue haber construido una organización de campesinos que rescató la historia de lucha por la tierra, haber durado tanto tiempo, mantener la unidad interna y habernos convertido en una referencia, incluso internacional”, reflexiona a modo de balance Gilmar Mauro, dirigente histórico de uno de los mayores movimientos sociales de mundo (Carta Capital, 10 de febrero de 2014).
Entre el 10 y el 14 de febrero el Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) realizó su sexto congreso en Brasilia, quizá el más importante en sus 30 años porque debe definir nuevos rumbos. Entre 12 y 15 mil delegados participaron en el encuentro que destacó, como ya es habitual en el movimiento, por su sólida organización, asentada en la disciplina y el trabajo colectivo, pero también por el colorido, la mística que se desplegó a lo largo de todo el evento en canciones, representaciones y performances que dieron el toque emotivo que se ha convertido en seña de identidad de la organización campesina. Un enorme campamento autogestionado con todos los servicios a cargo del movimiento, albergó a los delegados.
Antes de finalizar el sexto Congreso, los delegados marcharon hasta el Palacio de Planalto donde se registraron enfrentamientos con la policía. Una nutrida delegación fue recibida por Dilma Rousseff el jueves 13. Ante la amplia lista de demandas insatisfechas presentada por los sin tierra, quienes acusan a su gobierno de haber asentado el menor número de campesinos desde el fin de la dictadura, la presidenta respondió con un lacónico: “Pasen todas las informaciones que puedan sobre lo que se está haciendo mal que haremos cambios”.
Fue la primera vez que Rousseff recibía a los sin tierra, quienes se quejaron de que fueron recibidos varias veces por Lula y también por el conservador Fernando Henrique Cardoso. Tres días después, en su programa semanal de radio “Café con la presidenta”, Rousseff se mostró feliz de que Brasil se convertirá este año en el mayor productor mundial de soja, con una cosecha récord estimada de 90 millones de toneladas, con lo que desplazaría a Estados Unidos. Siguió: “La cosecha récord 2013-2014 es el resultado del esfuerzo conjunto de nuestros productores, del desarrollo de nuevas tecnologías para el campo y también del apoyo dado por los programas del gobierno a los agricultores del país” (Xinghua, 17 de febrero de 2014). Resaltó que para poder guardar toda la cosecha su gobierno ha liberado para los próximos cinco años una línea de créditos por unos 10.400 millones de dólares para la construcción de silos. Justo lo contrario de lo que demandan los sin tierra, para quienes el agronegocio es su principal problema.
Encrucijada histórica
Durante poco más de un año los sin tierra debatieron un balance de su situación a treinta años de creado el movimiento, detectaron los principales problemas que enfrenta y trazaron líneas de acción para superarlos. Edgar Jorge Kolling, pedagogo y miembro del sector de educación del movimiento, destaca en un trabajo preparatorio del congreso titulado “Reinventar el MST para que siga siendo el MST”, que “nuestro movimiento experimenta una de las mayores encrucijadas de su historia: la reforma agraria está bloqueada” (MST, 21 de octubre de 2013).
Kolling hace una lectura muy ajustada de la realidad política brasileña y del papel que juega el MST. Asegura que la reforma agraria salió de la agenda política y que el agronegocio avanza a pasos de gigante con apoyos millonarios del gobierno. En tanto, la opinión pública influenciada por los grandes medios “está satisfecha o conforme con este modelo” y no comprende que están en disputa dos proyectos para el campo: el agronegocio y la agricultura campesina.
El análisis de la situación del movimiento es sumamente incisivo y no hace concesiones: “Las familias sin tierra dispuestas a luchar por la tierra ya son pocas, especialmente en el centro-sur de Brasil. En las regiones del nordeste y norte, donde se concentra la mayoría de esas familias, la lucha tierra aún tiene cierto aliento, aunque también ha disminuido en los últimos años”.
El análisis es trascendente porque es precisamente en las regiones donde nació el movimiento donde ahora presenta sus mayores flaquezas. A la hora de mirar hacia dentro, Kolling destacó que “percibimos una gran distancia entre la definición política por la Reforma Agraria Popular y su implementación por las familias asentadas. No son pocos los asentados que priorizan los monocultivo, plantan semillas transgénicas, usan agrotóxicos, en fin, reproducen el paquete perverso del agronegocio que el MST combate”.
Por el contrario, las familias asentadas que producen en forma agroecológica son una minoría, mientras el movimiento no se empeña todo lo necesario en promover en los asentamientos una matriz tecnológica diferente, según el dirigente. Por eso propuso “colocar los asentamientos en el centro de la acción del MST y construirlos como un ejemplo de organización de la producción y del trabajo, de coherencia en la elección de la matriz productiva y tecnológica”.
Los asentamientos, unos 1.500 en todo el país, deberían ser lugares donde se viva bien, en equilibrio con la naturaleza y la comunidad. “Que sirvan de ejemplo en la disputa por la hegemonía en los más de mil municipios en que estamos presentes”, apunta Kolling.
Se trata de un viraje respecto a lo que fue el movimiento en sus tres primeras décadas. Una lectura realista y valiente, aunque incómoda. Lo que revela que el movimiento está vivo, o sea, tiene voluntad para superarse y no acomodarse a la situación. Sobre todo porque incluso entre los asentados predomina una visión positiva del agronegocio, que está ganando la batalla por la tierra. En 2011, el primer gobierno de Dilma, fueron asentadas apenas 22 mil familias, el número más bajo de los últimos 20 años.
Para modificar esa relación de fuerzas, el MST propone “beber del propio pozo”, como dice una máxima de la teología de la liberación que jugó un papel destacado en el nacimiento del movimiento. Por eso, hacia fines de 2011 desencadenaron un proceso colectivo de debates que fue canalizado hacia el Congreso, a través de encuentros, seminarios, cursos, reuniones de trabajo, involucrando a miles de campesinos.
Los resultados pueden ser enriquecedores y pretenden proyectar al movimiento por otros 30 años: “Tomar medidas para hacer cambios en la estructura organizativa, en las formas de lucha, en los métodos de dirección, identificar nuestros límites, avances y desafíos”, apunta el pedagogo sin tierra.
Una nueva reforma agraria
El viraje es mayúsculo. El movimiento nació ocupando tierras ociosas de los terratenientes, resistiendo en ellas y bregando por convertirlas en espacios para vivir. De ahí la consigna “Ocupar, resistir, producir” que enarboló desde sus primeros encuentros. En ese largo período una de las señas de identidad, como lo recuerdan las fotos de Sebastián Salgado, era el momento de la ocupación, cuando hoz en mano y rostros concentrados los campesinos derribaban las cercas y entraban en las haciendas.
Los campamentos de plásticos negros a la vera de las carreteras, donde vivían durante años para movilizarse y conseguir la expropiación de latifundios, anunciaban a los viajeros que allí se luchaba por la tierra.
“Ya no alcanza con expropiar al latifundio improductivo y repartir la tierra a las familias”, razona Cedenir de Oliveira, de la Coordinación Nacional del MST. Aquella reforma agraria fue sobrepasada por la nueva realidad.
Ahora se trata de que el movimiento “sea portador de un modelo de agricultura centrado en la producción agroecológica de alimentos, en un sistema de cooperación agrícola y asociado a pequeñas agroindustrias, que respete el medio ambiente y garantice la salud de los productores y consumidores de productos agrícolas, y a la vez que contribuya en la conquista de la soberanía alimentaria del país”.
Para dar ese paso el movimiento debe “dialogar con la sociedad”, asociarse con la población de los pequeños municipios rurales, la más afectada por las fumigaciones y la falta de trabajo que provoca la mecanización, que los sigue expulsado hacia las periferias urbanas.
De eso se trata, básicamente, el nuevo programa del MST que denominan Reforma Agraria Popular. Es la misma lógica de siempre, pero adaptada a la imparable expansión del agronegocio: gigantescas inversiones de bancos y multinacionales que provocaron un aumento geométrico del precio de la tierra, lo que hace inviable las expropiaciones por parte del Estado. Esas inversiones se direccionaron hacia monocultivos como soja, caña de azúcar y eucaliptus, en detrimento de los cultivos alimenticios, para producir raciones, combustibles y papel.
“Con su poder económico el agronegocio impone esa producción de monocultivo a toda la sociedad, presionando para que los bancos liberen más créditos para esos cultivos que para los productos que no son negociados en las bolsas de valores internacionales”, razona Miguel Stédile, miembro de la Dirección Nacional. Esa es la razón por la que el área agrícola destinada a los alimentos disminuye todos los años. Buena parte del arroz y del frijol que constituyen el plato tradicional de los brasileños, son ahora importados de México y China porque las parcelas que los producían fueron desplazadas por el agronegocio.
De ahí que el movimiento esté empeñado en concretar el diálogo y la alianza con la sociedad en torno a la soberanía alimentaria. Producción diversificada y agroecología, sumadas a las infraestructuras sociales en el campo (escuelas, rutas, puestos de saludos, espacios de ocio y entretenimiento), son la parte esencial del nuevo programa con el que el mst espera ganar aliados, en especial en las ciudades.
Este viraje viene impuesto, además de las razones de fondo debatidas en el Congreso, por cambios más sutiles pero no menos problemáticos para el futuro del movimiento. A fines del año pasado el gobierno federal libró la Medida Provisoria 636, que incluye una disposición que puede acabar con las conquistas de 30 años de lucha por la tierra.
Según esa disposición, la tierra de los asentados por la reforma agraria que hasta ahora son públicas con derecho al usufructo por las familias, serán tituladas como propiedad privada con lo que estarán en condiciones de vender su parcela. Es un proyecto que ya fue promovido hace dos décadas por el gobierno de Fernando Henrique Cardoso y que las dos gestiones de Lula no pudieron concretar.
“El argumento es que al conceder el título de propiedad el agricultor dejaría de ser dependiente del gobierno y de las políticas públicas”, explica Débora Nunes de la Coordinación Nacional (MST, 18 de febrero de 2014). Muchas familias desean tener un título de propiedad pero en realidad el problema se podría resolver con un título de concesión del uso de la tierra que incluye el derecho a la herencia pero no a la venta. “La venta de las tierras de reforma agraria permite un aumento de la concentración de la tierra”, dice Nunes.
Caminos por construir
En 30 años esta fue la primera ocasión en la que el Congreso del MST incluyó una mesa de debates sobre la participación de las mujeres. Según Nivia Regina, de la Coordinación Nacional, el MST va comprendiendo que “la lucha de las mujeres es una condición esencial para la transformación de la sociedad”. El primer paso, en su opinión, es superar una idea asentada en la historia de las luchas campesinas de que el lugar de las mujeres consiste en ser simplemente amantes de los luchadores.
Según Conceição Dantas, de la Marcha Mundial de las Mujeres, la falta de reconocimiento se debe al estrecho vínculo entre capitalismo y patriarcado, ya que aquel se beneficia de la división sexual del trabajo que coloca a las mujeres en los oficios menos valorados. “Un buen ejemplo es el trabajo de selección de frutas, en el que las mujeres son obligadas a usar pañales porque no pueden ausentarse ni para ir al baño”, dijo Adriana Mezadri, del Movimiento de Mujeres Campesinas (MST, 13 de febrero de 2014).
Este es apenas uno de los debates que atraviesan al MST. Antes incluso del Congreso el movimiento entró de lleno en el debate político actual en un año electoral donde habrá manifestaciones durante el Mundial, ya que el 75 por ciento de los brasileños están en contra de las inversiones que se realizaron para megaobras (Exame, 18 de febrero de 2014).
Joao Pedro Stédile, coordinador del movimiento y principal figura pública, reconoce que no hay reforma agraria ni nuevos asentamientos. Asegura que lo que hace falta es “cambios en el régimen político que no representa a nadie”, además de cambios económicos (Brasil de Fato, 4 de febrero de 2014). Se mostró favorablemente sorprendido por la emergencia de un nuevo movimiento juvenil en las manifestaciones de junio de 2013, ya que “reinstalaron la política en las calles”. Todo el movimiento alienta la movilización social y participa en un frente social con la Central Única de Trabajadores.
Pero no desea que haya protestas durante el Mundial. “Prefiero que las movilizaciones comiencen después, porque durante el Mundial van a confundir a la gente, que quiere el Mundial, y pueden reducir las manifestaciones a protestas contra lo gastado en obras”. En este punto, Stédile coincide con el gobierno del PT, partido al que pertenece. Aún así, está convencido que “los verdaderos cambios no dependen más del calendario electoral, sino de la capacidad de los trabajadores de construir un programa unitario”.
Como en toda gran organización, hay sensibilidades diversas aunque no existen corrientes organizadas. En muchos sentidos, el MST es un ejemplo de disciplina y, muy en particular, de capacidad de formación y estudio de sus militantes. “No es que la demanda por reforma agraria haya disminuido sino que ahora gran parte de los trabajadores tienen la posibilidad de conseguir empleos, y ya no se quedan en un campamento como en la década de 1990”, reflexiona Gilmar Mauro.
Mira los problemas de frente. “Me gustaría que tuviésemos fuerza para hacer una reforma agraria por nuestra cuenta, pero es irreal. Entones el MST tiene que luchar y negociar”, reflexiona. Está convencido de que tanto el MST como las demás asociaciones de trabajadores deben buscar otras formas de organizarse porque no llegan al conjunto de los trabajadores.
“El desafío es construir organizaciones de otro tipo. Este formato organizativo del MST es una especie de camisa apretada para un niño que creció bastante, que ya le crea dificultades para moverse. Necesitamos volver a hacer la camisa”. Cree que “el desafío es construir organizaciones más horizontales, más participativas”. A los jóvenes, les dice: “Cambien todo, giren la mesa, construyan nuevas formas, experimenten”. Así nació el movimiento.

lunes, 17 de febrero de 2014

Los Sin Tierra se reunieron con la presidente tras violenta marcha.

BRASIL

Exigen 100.000 hectáreas, la marcha terminó con 42 heridos

Campesinos del Movimiento de los Sin Tierra (MST) de Brasil se reunieron  con la presidenta, Dilma Rousseff, a la que acusan de atrasar la reforma agraria, tras una tensa manifestación en la víspera que terminó con 42 heridos, denunciaron.

La marcha de los campesinos en Brasilia terminó en violentos incidentes. Foto: AP

BRASILIAAFP14 feb 2014 - El País uy
El MST le reclamó a la presidenta tierras para 100.000 familias que esperan por un lote en precarios campamentos de barracas en todo el país, explicó Alexandre Conceiçao, de la Coordinación Nacional del Movimiento de los Sin Tierra.

"Este será un año de mucha lucha y movilizaciones para que podamos asentar a todas esas familias", dijo Conceiçao a periodistas tras la reunión.

Al respecto, el ministro de Desarrollo Agrario, Pepe Vargas, dijo a la prensa que el gobierno podría entregar tierras a unos 30.000 brasileños este año, y acordaron también que estudiarán la posibilidad de acelerar la entrega de lotes en áreas de nueva irrigación en el noreste del país.

Ante las críticas, el ministro afirmó no conocer "un país en el mundo que en el siglo XXI distribuye esa cantidad de tierras en la reforma agraria".

Los Sin Tierra atribuyeron la decisión de la presidenta a recibirlos a las escenas de violencia registradas en la marcha del miércoles que aglutinó a 16.000 campesinos y dejó 12 agricultores y 30 policías heridos.

Antes, "ella no tenía previsto recibirnos", dijo Conceiçao, cuyo grupo entregó una cesta con alimentos del campo a la presidenta.

Según el dirigente, la marcha del MST fue "pacífica" pero fueron víctimas de "una provocación severa de un grupo de policías", a los que acusó de disparar no sólo balas de goma sino también munición convencional.

Por su parte, el ministro Vargas indicó que el tema no fue tratado con la presidenta, aunque elogió que tras la violencia, el MST enseguida "paró los excesos" y dispersó la marcha.

Los Sin Tierra conmemoran en un congreso en Brasilia los 30 años de su creación, que en 1984 surgió en reclamo de tierras para los desposeídos en un país de gigantes latifundios, que es importante agroexportador mundial pero también líder en la brecha entre ricos y pobres. "Le dijimos a la presidenta que el gobierno está muy equivocado en cuanto al agronegocio, piensa que resuelve los problemas de la agricultura, pero éste apenas concentra tierra, produce un poco de materias primas para ganar dinero y hace un uso abusivo de pesticidas", dijo Conceiçao.

Marcha reprimida.

La policía disparó el miércoles balas de goma y gases lacrimógenos para dispersar la marcha que reunió a unos 16.000 campesinos Sin Tierra en Brasilia, dejando varios heridos, después de que los manifestantes derrumbaran vallas de protección frente a la Presidencia.

La marcha fue pacífica hasta que un grupo de manifestantes se aproximó más al palacio presidencial, generando tensión.

Hubo enfrentamientos entre policías y manifestantes, y la Policía intentó dispersarlos lanzando balas de goma y gases lacrimógenos.

"Queríamos hacer un acto delante de la Presidencia. Montamos unas barracas como las de nuestros campamentos; cuando la policía nos vio sacando los materiales del autobús se lanzó sobre nosotros, con los gases, con todo", afirmó.

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no estaba en ese momento en el palacio presidencial de Planalto, en un extremo de la plaza donde ocurrió el enfrentamiento.

Al otro extremo de la plaza, la Corte Suprema suspendió la sesión ante el gran número de manifestantes. "No ha habido intento de invasión del edificio de la Corte, pero ante el gran número de manifestantes la seguridad aconsejó suspender la sesión", dijo una portavoz de la institución a la AFP.

Tras el enfrentamiento, los manifestantes comenzaron a dispersarse y se dirigían hacia el Congreso, vecino al palacio presidencial.

El saldo final de esta marcha fue de 42 heridos: 12 campesinos y 30 policías que intentaban contener la protesta.

Una ley más dura

El senador opositor Eunicio Oliveira, titular de la comisión para la sanción de una ley antiterrorista, afirmó que es "necesario" que el Congreso apruebe la norma. "No puede ser que nuestro país no tenga una ley antiterrorista; hace dos años que se está debatiendo el tema", sostuvo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

EN EL PACTO "IGUALDAD POR CHILE", IZQUIERDA POPULAR (IP) INSCRIBIO 6 CANDIDATOS A ALCALDES Y 9 CANDIDATOS A CONCEJALES.

CHILE

Patricio Guzmán (SR) por La Florida, Celso Calfullan
(SR) por Recoleta, Iván Acosta (MPMR) por Conchali, Juan Carlos Araya (MPMR)
por Canela, David Jacob (MPMR) por La Serena y Alfonso Ossandon (MPMR) por
Coquimbo son los candidatos de la Izquierda Popular a alcaldes en las
municipales 2012. 

A esta lista se suman las candidaturas a concejales de
Luís Vega por La Serena, Natalia Valdez por Renca, Marcela Gómez por Quilicura,
Rene Villarroel por Quinta Normal, Florencio Pardo por Santiago, Andrés Aravena
por Recoleta, Juan Toloza por Conchali, Carlos Muñoz por Maipú y Leandro
Torchio por Peñalolen. 

El Partido Igualdad, partido legal del pacto, además
presentó candidaturas en las tres primeras regiones del norte, en la IV y V
Región junto a más de 20 comunas en la Región Metropolitana, donde destacan
como candidatos a alcaldes Iván Carrasco por Santiago centro,  Lautaro
Guanca por Peñalolen y Rainier Ríos del MST por Puente Alto.

IZQUIERDA POPULAR: PLATAFORMA DE LUCHA PARA EL ACTUAL
MOMENTO
Los rodriguistas hemos decidido impulsar la siguiente
plataforma de lucha para el presente periodo, que catalogamos como un periodo
de creación de poder popular para un proyecto político revolucionario: 
Por lo tanto luchamos a nivel nacional por:

1.- Una nueva institucionalidad en el país de carácter
popular, que asegure una real descentralización y poder de las regiones y las
comunas
2.- Por la nacionalización bajo control de los
trabajadores de las riquezas básicas partiendo por el cobre.
3.- Por un nuevo modelo económico en base al buen
vivir, en armonía con la naturaleza y bajo la idea de una real soberanía
nacional.
4.- Por un nuevo código de los trabajadores, que
asegure sueldos, trato y jubilaciones dignas para los trabajadores y
trabajadoras eliminando el sistema de Afps, por el derecho real a huelga y la
penalización de los patrones abusivos.
5.- Por educación y  salud gratuita, de calidad
para todos y todas.
6.- Por la construcción del barrio del buen vivir para
todos, que implica el derecho a casas dignas en un medio social y natural
adecuado.
7.- Por el respeto irrestricto a los derechos humanos
en el plano civil, militar y económico.
8.-Por el respeto a la autonomía de los pueblos
originarios, especialmente los hermanos mapuche.
9.- Por el desarrollo de una ciencia y tecnología
propia, que nos permita soberanía y salir de la colonización imperial. 
10.- Por la integración de Latinoamérica en una gran
confederación de hermanos latinoamericanos. 

fuente: El Rodriguista