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martes, 24 de septiembre de 2013

A 40 años del asesinato de Pablo Neruda.

HOMENAJE



La historia ''oficial', señala que Pablo Neruda fallece de cáncer terminal o de anasarca. Estudios recientes realizados por científicos de diversos países, opinan que después de análisis realizados, que el poeta fallece producto de un inyección letal suministrada por agentes de seguridad del régimen militar de la época, en la Clínica Santa María en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973.


Fuente:  http://nerudavive.cl 
Pablo Neruda, ese sonriente guerrero

Julio Cortazar

No quisiera ver en esto* un homenaje, sino una fiesta de la amistad Y del afecto, tal como Pablo Neruda las amó siempre, tal como a él mismo le gustaba ofrecerlas a sus seres queridos, entre bromas y tragos Y charlas y paseos, tal como alcancé a vivirlas a su lado en los últimos anos de su existencia. Sé que por muchas cosas él se hubiera sentido contento aquí, entre nosotros; sé también que su contento no hubiera nacido de ser el centro del homenaje, sino de sentirse parte de la entera rueda en cuyo eje lo ponían los fuegos de la poesía. Nadie hubiera podido superarlo en ese arte sutil de asumir un homenaje y poco a poco irle quitando su lado ceremonial, eso que siempre tiene de reunión al pie de un monumento, hasta llevarlo insensiblemente a la gracia de una batalla de flores, de una farándula en torno a las mesas y las sillas, de un fuego de artificio donde la música y la palabra, y los sombreros de papel y las improvisaciones de una commedia dell'arte —del arte chi­ leno de manejar el humor con seriedad y la seriedad con humor— eran las armas con que Pablo transformaba los mausoleos en tablados para juglares y trovadores, denunciaba el vacío de los cenotafios para des­ concierto de tantos cocodrilos lacrimosos, y alzaba hasta la luz la copa de pisco hasta convertirla en la estrella opalina de la noche.
Y si sólo con pobres palabras puedo evocar esos encuentros con la g racia que tuvieron siempre los encuentros amistosos en torno a Pablo, si el gran mago no está aquí para metamorfosearlo todo y poner en
* El presente texto —inédito hasta ahora— fue leído por su autor en la velada de homenaje al poeta, realizada en la UNESCO , París, en junio de 1983.
descubierto la juguetona desnudez de Dionisos en plena ceremonia conmemorativa, sé que casi todos los que llenan esta sala quisieran sentir, o habrán sentido ya, el paso de las panteras del dios de la tierra y los viñedos, y que el verdadero homenaje al poeta y a la poesía no se llama homenaje sino comunión, se llama epifanía, presencia de ausente en una abolición de la imposibilidad, en un desafio a las negras po ­ tencias del tiempo y la distancia y el olvido.
Y es por todo eso que si sólo sé servirme de palabras, las rechazo como discurso y las lanzo en cambio hacia tantas otras cosas que qui­ siera concitar aquí para alegar a Pablo, como sin duda lo hubieran alegrado esta noche los sonidos, las luces, los gestos, los poemas que le han traído los amigos como otros tantos juguetes de maravilla, los disfraces que revelan la verdad por debajo de la harina, las lentejuelas y las máscaras del arte. Me hubiera gustado poblar este escenario de osos polares, de plantas tropicales, de fuentes llenas de peces; hubiera querido tejer en el aire una música tangible, una red en la que pingüinos equilibristas y monos con luces de bengala colmaran el espacio de constelaciones sonoras; hubiera llenado esta sala de tarros de pintura, de acrílicos chirriantes, de tintas donde resopla todavía el calamar, para que entre todos le hiciéramos a Pablo un inmenso biombo en espiral, un laberinto para perdernos entre colores, falsas flechas indi ­ cadoras y carteles anunciando que los bares están abiertos y que nadie debe quedarse en su butaca cuando suene el silbato de ese tren que va a llevarnos a todos tan lejos de la solemnidad y sus cangrejos acarto ­ nados. Sí, hubiera querido ser malabarista, escultor, repostero, bajo profundo, karateka, strip-tiseur, poeta de cosas y no de palabras, y todo eso me nace tan pobremente de ellas, mientras pienso cóm6 de las palabras de Pablo fue naciendo a lo largo de su prodigiosa saga una nueva geografía, una cartografía diferente, Ptolomeo vencido por Copérnico y Copérnico superado por una visión planetaria en la que nada es como se pretende que sea, allí donde una poesía todopoderosa rompe los puntos cardinales y los zodíacos y propone un mundo dife ­ rente para los hombres que lo merezcan.
Esos hombres están hoy lejos de su tierra angosta y perfumada, o viven en ella la larga espera del exilio interior; esos hombres, aquí o allá, son parte de este encuentro, lo han querido y lo celebran como la prueba de que Pablo no se equivocaba en esa manera tan suya de mirar el sol cara a cara y desgajar del tronco de un árbol o la curva de una ola la verdadera imagen de la vida. Si algo podemos saber es que aquí no han entrado ni los verdugos ni los lacayos, que este diálogo, en el que la voz y la poesía de Pablo replican en nuestra memoria a cada palabra, a cada gesto, a cada música que le dedicamos esta noche, es nuestro diálogo con la luz y el aire, con la libertad y la confianza en el destino latinoamericano. Si algo nos une a él y nos lo acerca es la certeza del futuro, la certeza de Chile tal como su pueblo lo quiso y lo quiere y lo tendrá. Nuestra fiesta es combate, como lo fue siempre la poesía de ese sonriente guerrero; nuestro homenaje no es un epitafio, sino una vela de armas, a la espera del alba.

martes, 9 de abril de 2013

Peritos del Servicio Médico Legal (SML) concretaron esta mañana la exhumación de los restos del poeta chileno Pablo Neruda para constatar si murió el 23 de septiembre de 1973 debido al cáncer que padecía o si fue asesinado por la dictadura instalada pocos días antes en el país.



El retiro de los restos se realizó en la casa-museo del Premio Nobel de Literatura en Isla Negra, localidad situada en el litoral central de Chile, provincia de San Antonio, de la comuna de El Quisco.
Los trabajos comenzaron a las 8:15 ante la presencia del juez de la causa abierta en 2011, Mario Carroza; los dirigentes comunistas (agrupación querellante) Eduardo Contreras y Guillermo Teillier, y el ex chofer de Neruda, Manuel Araya, quien reveló sus sospechas respecto de que el escritor pudo haber sido envenenado en la Clínica Santa María mientras estuvo internado allí.
Tras unos 40 minutos se logró la extracción de la urna, que fue  sellada con garantía de custodia delante de las autoridades presentes y trasladada por personal del SML a un laboratorio de antropología de Santiago.
Según fuentes ligadas al proceso: “la labor de rompimiento de nicho fue relativamente fácil ya que la urna estaba cubierta con  una tapa de pastelón de concreto”.
Finalizada la diligencia, el juez Carroza encabezó una reunión con los peritos nacionales e internacionales que participarán del proceso, dirigido por el director del SML, Patricio Bustos.
Con estos estudios, que podrían durar hasta tres meses,  se espera definir si Neruda fue envenenado por agentes de la dictadura pinochetista, como sostuvo Araya.
El ex chofer afirma que Neruda murió el 23 de septiembre de 1973 por una inyección letal que le aplicaron mientras estaba internado en la clínica Santa María a la espera de viajar a México, donde había decidido exiliarse tras el golpe que 12 días antes derrocó al presidente Salvador Allende.
Esta hipótesis fue criticada y rechazada ayer por Bernardo Reyes, sobrino del poeta, cuyo nombre real era Neftalí Reyes Basoalto.
“La dictadura no tuvo que ver en la muerte de Neruda porque el proyecto Andrea, que lo desarrolló el Ejército de Chile con ayuda estatal, empezó a desarrollarse, de acuerdo a las declaraciones de Michael Towley, en 1976”, afirmó Reyes.
El sobrino agregó que: “antes de eso, entre el 73 y el 76, no hubo un solo crimen que se haya producido mediante prácticas de inyecciones letales”.
El proyecto Andrea permitió a la dictadura encabezada por Augusto Pinochet fabricar gas sarín para usarlo en contra de opositores, y en esa iniciativa participó el estadounidense Towley, ex agente de la CIA que actualmente vive en su país, acogido a un programa de protección de testigos.