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martes, 11 de junio de 2013

La falta de honestidad de Amnistía Internacional ante el conflicto en Palestina.

PALESTINA

De shame, vergüenza en inglés.(*)

Amnistía Internacional se vende y la venden las corporaciones que dirigen los medios de comunicación como una organización que defiende los derechos humanos a lo largo y ancho del mundo. Esto es el marketing, la realidad dice cosas bien diferentes, como que esta organización es uno de los mayores obstáculos para que dichos derechos se defiendan adecuadamente en este mundo donde vivimos. Para un mayor entendimiento de lo que digo aconsejo este enlace de mi blog: Amnistía Internacional.
En octubre del año 2004 el ejército de Israel lanzaba otro ataque devastador contra la población de Gaza, pero esto decía Amnistía Internacional en el titular de un comunicado de prensa, tras haber matado este ejército a más de 30 personas, entre ellas varios niños:

El ejército de Israel debe respetar los derechos humanos en sus operaciones.(1)

¿Cuándo ha respetado el ejército de Israel los derechos humanos? ¿Cuándo se respetan los derechos humanos en un ataque militar de agresión por un ejército? Es algo contradictorio, que no busca sino justificar estos ataques en sí, y esto no es nada nuevo en Amnistía. Recordemos lo que hacían en la guerra de Yugoslavia:

Amnistía Internacional no acusó de crímenes contra la humanidad a la OTAN, sino que parecía dar consejos para los bombardeos, como si estos no fuesen ya criminales en sí:

En relación con el ataque del 7 de mayo ?que aparentemente estaba dirigido al aeropuerto de Ni?, pero que alcanzó el mercado del centro de la ciudad y un hospital civil cercano y, según informes, causó la muerte de 15 personas?, amnistía internacional siente preocupación ante la posibilidad de que la planificación del ataque por la Otan no haya tenido lo suficientemente en cuenta la proximidad de civiles.

"...el número de bajas mortales civiles se podría haber reducido significativamente si las fuerzas de la Otan hubieran cumplido estrictamente las normas del derecho de los conflictos armados durante la operación fuerza aliada." (4)
George Kenney, un antiguo oficial del Departamento de Estado de EE.UU., decía lo siguiente de forma clara, poniendo en evidencia el modo de actuar de Amnistía:

"Dejando caer bombas de racimo en áreas urbanas muy pobladas no causa bajas accidentales, es un bombardeo de terror a propósito."(2)

Una organización humanitaria de verdad debe condenar siempre toda guerra de agresión, esto no lo hace Amnistía Internacional ni tampoco Human Rights Watch. (3) Como tampoco consideró Amnistía la "intervención" del  ejército israelí como un crimen contra la humanidad, y mira que los  han cometido en Palestina, como los han cometido la OTAN o el ejército de Estados Unidos en Yugoslavia, Irak, Afganistán o Libia. Para estos no hay acusación de crímenes contra la humanidad. Sin embargo, cuando es el lado palestino el que realiza "intervenciones", en este caso el ataque a unos colonos en Palestina, donde mataron a una mujer y a sus cuatro hijos, indicaba en mayo de ese mismo año, 2004: 

Este tipo de ataques deliberados contra civiles, que han sido generalizados, sistemáticos y cometidos en cumplimiento de una política manifiesta de atacar a la población civil, constituyen crímenes contra la humanidad tal como los definen los artículos 7.1 y 7.2.a del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, de 1998.(4)

Bien, aunque es  completamente condenable la muerte de esta mujer y sus hijos, los "ataques deliberados contra civiles, que han sido generalizados, sistemáticos y cometidos en cumplimiento de una política manifiesta de atacar a la población civil",  han sido el comportamiento rutinario del ejército israelí, que Amnistía no califica así. Como no los califica de "crímenes contra la humanidad", esto se reserva para los palestinos, para el lado débil que es el que recibe la mayor parte de los golpes y de  las muertes, teniendo en cuenta que las víctimas palestinas son miles comparadas con decenas en el lado israelí. ¿No les parece un sesgo muy importante el de Amnistía?, ¿una doble vara de medir situándose al lado del más  poderoso?, que, cómo no, es amigo del poder de Estados Unidos y del Reino Unido, a quienes Amnistía rinde pleitesía.
Otra característica propia de Amnistía Internacional, y de Human Rights Watch, es que sus comunicados obedecen más, y en realidad fundamentalmente, a motivaciones politicas y económicas, que a una defensa sincera y honesta de los derechos humanos. Así, cuando un colono israelí mató a  un palestino a sangre fría en el asentamiento de Itamar, Amnistía no emitió ningún comunicado, y eso que las autoridades israelíes querían liberar al asesino hasta del arresto domiciliario.(5) Esta violencia no parecía interesar, pero resulta que es la diaria que sufren los palestinos y la que origina que el conflicto se agrie y continúe. Es más, en el primer caso comentado, donde el ejército israelí  mató al menos a 35 personas, inlcuidos niños, se ofrecía una forma de justificación, una motivación que explicaba la acción militar, indicando que:

Esta última incursión israelí sigue al asesinato de dos niños isrelíes por un ataque de mortero palestino sobre la ciudad israelía de Sderot el 29 de septiembre. Estos ataques con morteros por grupos armados de palestinos contra Sderot se han convertido en más frecuentes los últimos meses y habían matado previamente dos civiles israelíes, incluido un niño.En la mañana del 30 de septiembre grupos armados de palestinos en el norte de la franja de Gaza mataron además a una mujer israelía residente en un asentamiento y a dos soldados israelíes.(1)

Esta narrativa explicatoria, y justificatoria, que vemos en el caso de la actuación de Israel no se ve cuando los que llevan a cabo las acciones armadas son los palestinos, no se muestra ese historial de muerte, represión y humillación que han sufrido y sufren los palestinos, que es mucho más abundante que el sufrido por los israelíes. No se explican las motivaciones que mueven al lado palestino como sí lo hacen por el lado israelí con mucha menor justificación.
Todas  estas cosas, y muchas otras más, muestran que Amnistía no está por defender los derechos humanos con rigor, con imparcialidad, con  honestidad.

Human Rights Watch y Amnistía Internacional, incluso "emitieron severas advertencias .. a todos los ´beligerantes´, recordándoles sus obligaciones conforme a las leyes y costumbres de la guerra. Pero no dijeron una sola palabra acerca de la ilegalidad de la guerra en sí o de la suprema responsabilidad criminal de los líderes de los países que la habían iniciado". [el autor habla sobre la guerra de Irak] Human Rights Watch incluso se ha tragado la propaganda de la OTAN sobre la distinción entre homicidios deliberados y colaterales. Estos fueron todos regalos importantes a las necesidades propagandísticas del agresor.(6)

Más claro ni el agua.

lunes, 25 de febrero de 2013

Kosovo, cinco años de un experimento global.

KOSOVO

Por Vadim Dubnov, RIA Novosti

20/02/13.- Unos días antes del aniversario el actual presidente de Serbia, Tomislav Nikolic, estrechó la mano a su homóloga kosovar, Atifete Jahjaga, en una reunión celebrada en Bruselas.


Kosovo

Los mandatarios no dijeron nada que tuviera repercusión en la historia, al contrario, reiteraron las posiciones ya conocidas. Tomislav Nikolic advirtió que las negociaciones no darían ningún fruto si Kosovo seguía considerándose independiente, lo cual sonó algo paradójico: se trataba de un aniversario no reconocido por Belgrado, que sin embargo aceptó la invitación a la celebración.

Un día del optimista

La guerra de Kosovo fue la última en la historia de la ex Yugoslavia. Empezada en 1998 como reacción del Ejército yugoslavo, desembocó en limpiezas étnicas mutuas, y una operación militar de la OTAN contra Belgrado. Y al final acabó con una derrota del régimen de Slobodan Milosevic.

La guerra terminó un año más tarde. En junio de 1999 la ONU aprobó la resolución 1.244, que autorizó la presencia internacional (tanto civil como militar) en Kosovo para velar por la seguridad, aunque formalmente nadie puso en tela de juicio la integridad territorial de Serbia.

Al convertirse en la práctica en un protectorado de la OTAN, Kosovo se separó de Serbia. Fue algo que todo el mundo asumió, aunque a nadie se le habría ocurrido expresar esta idea oficialmente, como un cambio para siempre. Primero todos se intentaban engañar a sí mismos, pero cuando este periodo terminó, el mundo no tuvo otro remedio que ponerse de acuerdo.

El 17 de febrero de 2008 el parlamento de Kosovo votó a favor de aprobar la declaración de independencia. Sus adversarios insisten en que fue proclamada unilateralmente, pero sucede que no hay otra manera de proclamar la independencia: por algo se llama independencia. Aquel día todos los kosovares fueron optimistas, seguros de que Kosovo daría un salto enorme en cuanto el mundo reconociera su anhelado estatus.

Hasta los vecinos más pesimistas y menos idealistas pesaban que en cuanto fueran arregladas todas las formalidades un sinfín de inversores inundaría el nuevo Estado, al menos para ser los primeros.

El primer aniversario también lo celebraron a bombo y platillo, pero el tiempo estropeó la fiesta. Y cuando amaneció todos vieron un país desordenado, por no decir abandonado, en el que había que esforzarse por no perder la fe en la pronta llegada de un porvenir feliz.

Sueño del inversor

En la historia de cualquier independencia hay dos etapas. Primero los símbolos eclipsan cualquier realidad y todo es una fiesta. Pero luego va perdiéndose el interés por los símbolos: resulta que la independencia como tal no depende del reconocimiento.

De igual modo el encuentro entre los jefes de los dos Estados, aunque es el primero en cinco años y seguramente quedará grabado en la historia, en realidad no es nada más que un símbolo. No intercambiaron ni una palabra que tuviera importancia y sus encuentros son demasiado regulares como para considerarse hechos históricos.

Serbia ya no se opone a que en los eventos de carácter internacional Kosovo se denomine la República de Kosovo, pero junto con la mención de la resolución 1.244 de la ONU, formalmente vigente. Serbia paga los derechos de aduana en la frontera con Kosovo según la ley kosovar y la línea administrativa entre Serbia y Kosovo se considera frontera oficialmente. Belgrado no apoyó a sus compatriotas de Kosovska Mitrovica, el enclave serbio situado en el norte de Kosovo en la frontera con Serbia. En realidad, jamás existió esta frontera, porque los serbios de Mitrovica se indignan por la idea de tener frontera con su tierra natal. Tampoco hay aduana, por el bien de la cooperación de los contrabandistas albaneses y serbios. Durante mucho tiempo Pristina no insistió en su presencia en esta parte de la frontera. Y cuando el año pasado se decidió a tomarla bajo su control, los serbios contestaron con barricadas y desórdenes. Por cierto, las mercancías serbias son algo común y corriente en las tiendas kosovares.

Al final vino el inversor. Los eslovenos no tardaron en invertir en las telecomunicaciones kosovares, el capital social del banco Raiffeisen Bank ascendió a 500 millones de euros y los demás bancos también mostraron interés por Kosovo. Los españoles construían una autopista; los alemanes, un nuevo aeropuerto, y se habló mucho del proyecto checo-alemán de un complejo de industria eléctrica. Los analistas locales bromeaban diciendo que no sabían cómo calificar a Kosovo: como un Estado en tránsito o un Estado cuya existencia aun en vísperas pareció imposible. Nadie se acuerda ya de estos momentos. Aquí sería justo mencionar que no solo Kosovo, sino otros varios Estados reconocidos y que incluso forman parte de la Unión Europea, han demostrado que un Estado puede ser ?transitorio? por mucho tiempo, sin que las generaciones contemporáneas tengan posibilidad de verlos cambiar de estatus.

La suerte que tuvo Kosovo

Kosovo fue el primer experimento de creación de un mundo nuevo en un rincón europeo, fue el laboratorio donde se elaboraban nuevos enfoques. Kosovo no fue el primero en el proceso de la desintegración del sistema de soberanías temporales aparecidas a raíz de las guerras del siglo XX. No tuvo tanta suerte como las exrepúblicas soviéticas y yugoslavas, así como la República Checa y Eslovaquia, reconocidas en aquel breve periodo en el que el mundo estaba dispuesto a reconocer la independencia y, formalmente, derechos iguales de nuevos Estados. Pero pese a no tener suerte con la época Kosovo tuvo suerte con el lugar: fue allí donde había estallado la Primera Guerra Mundial.

Todo el mundo se lanzó a salvar Kosovo del agonizante y enloquecido imperio yugoslavo. Luego, como es habitual en las historias de la lucha por la independencia, los líderes criminales locales de ayer se declararon vencedores. Algunos de ellos cayeron a manos de los suyos, otros fueron vestidos de funcionarios por los líderes europeos, que sin embargo no abrigaban ilusiones al respecto. Otros fueron enviados a La Haya.

Y luego, poco a poco, todo empezó a ?arreglarse?.

Reconocimiento a medias

No llegó a ser aceptado por completo ni siquiera en la más o menos próspera parte de la Europa Occidental. Resultó que Kosovo no tenía ninguna oportunidad. Los reportajes sobre la guerra llegaron a ser sustituidos por los de la vida humilde, que no denota el dinero invertido en el nuevo Estado que tanto les costó establecer a los kosovares.

Una vez establecido el Estado, algunos les felicitaron, algunos lo reconocieron, pero nada más: que sigan por sus propias fuerzas. ¿Acaso alguien decía que la independencia es algo más que un símbolo?

Así, un símbolo y nada más, resultó ser todo: los pacificadores que ya no lograron salvar a los serbios de la enemistad y venganza kosovar y que resultaron ser los principales responsables de los fallos de este experimento, el espantajo de la Gran Albania que uniría Albania, Kosovo, una parte de Macedonia y el Valle de Presevo de Serbia, y el propio reconocimiento.

Kosovo fue uno de los muchos Estados nuevos, aunque el último en Europa. En líneas generales, el trabajo está hecho. A medida de que todos van acostumbrándose a la idea de que existe este Estado, los enclaves serbios en Kosovo dejan de ser pretexto para nuevos ataques por parte de los kosovares. A medida que los serbios se hacen a la idea de que han perdido estas provincias para siempre, se vuelve todo más tranquilo en la propia Serbia.

Kosovo está reconocido por 98 Estados, algo más de la mitad de todos los miembros de la ONU. En realidad, nadie ya cuenta cuántos son. El reconocimiento, o no reconocimiento, no supone nada más que un pretexto para la casuística diplomática, los fallos y las acusaciones de doble rasero. Ya todos se dan cuenta de que esta página de la historia ha pasado, tal vez contrariamente a las reglas del juego llamadas Derecho Internacional. Pero los kosovares no tienen la culpa de que estas reglas no cambiasen en el momento oportuno.

fuente: Agencia rusa Ria Novosti / Agencia Rebanadas de Realidad