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sábado, 1 de febrero de 2014

PARAGUAY ; Repudio a las declaraciones del Ministro del Interior.

31 Enero 2014 
Ante las declaraciones del Ministro del Interior, Francisco de Vargas, relacionadas con el ?conflicto campesino?, la Coordinadora Nacional de Organizaciones de Mujeres Trabajadoras Rurales e Indígenas (Conamuri) se dirige a la opinión pública nacional e internacional  para manifestar cuanto sigue:

El Ministro De Vargas dice que el conflicto campesino es una cuestión política y hasta ideológica con la que algunas personas pretenden obtener réditos políticos, que la Policía Nacional no es responsable del modelo de producción y que solo cumple órdenes; señaló además que en nuestro país se pretende ?satanizar? la producción de soja transgénica. 

Le respondemos al Ministro por este medio que:

1.      El conflicto campesino es, efectivamente, una cuestión política desde el momento en que se ven afectadas poblaciones enteras debido al avasallamiento de sus derechos humanos y comunitarios mientras unos pocos empresarios se benefician cultivando transgénicos y fumigando con agrotóxicos; además, la defensa de la vida no se trata de una postura ideológica, sino de un derecho garantizado en la propia Constitución;

2.      La Policía Nacional, en conjunto con el Poder Judicial, son responsables también de que este modelo de producción continúe vigente, ya que reclamar un ambiente sano para vivir es motivo suficiente para la criminalización, las imputaciones, la persecución y la represión con balines de goma y gases lacrimógenos, tal como ha sucedido en la Colonia Luz Bella, Maracaná, Brítez Cué y Capiibary, por citar solo los de mayor repercusión.

3.      La oposición contra el cultivo de la producción transgénica es, hoy por hoy, universal. Instamos al Ministro a informarse acerca de las diversas luchas que se están llevando en numerosos países a medida que salen a la luz informes sobre las consecuencias producidas por los monocultivos OGM, como urgencias humanitarias, sanitarias y ambientales. Le otorgamos un plazo prudente para leer informes de organismos internacionales, navegar en internet, acudir a la biblioteca a educarse hasta formar un criterio objetivo acerca de lo que le obliga su investidura pública, en lo que concierne a la justicia y el orden; de lo contrario, solo podemos concluir que el mismo responde a intereses de la plutocracia y que, en consonancia con el Nuevo Rumbo, su lucha contra la pobreza se resume en la lucha contra los pobres.

Nos adherimos a la causa del campesinado que resiste a las fumigaciones con agrotóxicos y que son víctimas del agronegocio en conjunto con el aparato judicial que otorga las medidas y permite el ?alquiler? de la fuerza pública para proteger a quienes pisotean la Constitución en abierta afectación de los derechos conquistados. Esas acciones de resistencia a las que son forzados los pobladores para proteger su salud y la de sus animales y por los bienes comunes, son absolutamente necesarias debido a la falta de control de los organismos del Estado: el Senave ?cuyo titular confesó que la institución cuenta con 2 ingenieros agrónomos por departamento, para un cultivo nacional de soja que superó las 3 millones de hectáreas en 2013?, la Seam y las Secretarías del Ambiente municipales.

La CLOC-Vía Campesina, articulación a la que estamos afiliadas, lleva 20 años de lucha por los derechos de las comunidades del campo, denunciando en todo el mundo el modelo de muerte impuesto por los agronegocios, que impacta perversamente sobre la vida y la cultura de los pueblos y que permite el lucro a costa de los intereses comunitarios.

Gente del campo y de la ciudad:

¡luchando por la vida, por la tierra y por la justicia social!

¡Alimento sano, pueblo soberano!

martes, 22 de enero de 2013

Otro genocidio del modelo de desarrollo capitalista en Sudamérica.

RESISTENCIA INDÍGENA GUARANÍ - KAIOWÁ EN MATO GROSSO DO SUL




Olores tóxicos, recursos naturales contaminados, aviones, desalojos, violencia, desigualdad, asentamientos precarios y la clara intervención del hombre sobre la naturaleza a lo largo de kilómetros y kilómetros. No es ninguna ciudad. Sino lo que resta de los campos que rodean la región de Dourados, en Mato Grosso do Sul - Brasil, cercana a la frontera con Paraguay, tampoco ajena al proyecto de desarrollo capitalista en Sudamérica, basado en el monocultivo de soja y caña de azucar y el uso de semillas transgénicas y agrotóxicos.
Cacique_Ladio_Veron_en_aniversario_por_la_muerte_de_su_padre_-_Foto_Ignacio_Lemus
Fotos: Ignacio Lemus
Por Ignacio Lemus, desde Mato Grosso do Sul

Sin embargo, con una trascendencia de mucho más de 500 años, las etnias indígenas Guaraní-Kaiowá, hoy acorraladas en medio de un mar de soja y caña de azucar, se enfrentan a un genocidio impulsado por el Estado brasilero, a fuerza de organización en el consejo Aty Guasú y rondas de washiré (cantos y rezos).
Cerca de 60.000 indígenas habitan las aldeas Guaraní-Kaiowá en todo Mato Grosso do Sul. En los alrededores de Dourados, reclaman la demarcación y homologación de sus tierras, una promesa que según la Constitución, el Estado brasilero debía haber cumplido hace ya más de dos décadas.

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Retomar la tierra

El consejo de Aty Guasu que reune a las lideranzas de las aldeas Guaraní-Kaiowá, es el espacio de organización y soporte de las retomadas de sus tierras ancestrales. En los alrededores de Dourados algunas aldeas conquistaron la reocupación de sus territorios, a pesar de la constante amenaza violenta de los fazenderos. Otras en cambio, aguardan la retomada a orillas de las rutas en asentamientos de madera y lona.

Hoy, sin tierra ni posibilidades de cultivo o caza, las aldeas Guarani-Kaiowá reciben asistencia alimentaria de la Funai, organo de protección de los indígenas en Brasil. Aunque Ladio Verón, cacique de la Aldea Taquara advierte que son normales los atrasos en el envío de los alimentos, dejando a las aldeas sin comida durante días. Por otra parte, las comunidades que llevan a cabo retomadas de sus tierras, pierden el apoyo y la asistencia del órgano.

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Genocidio

En 9 años fueron asesinadas más de 273 lideranzas Guaraní-Kaiowá. La irónica muerte del cacique Zezinho de la aldea Laranjeira Nhaderu, atropellado por una ambulancia, cuando volvía de denunciar el accionar del gobierno brasilero y los fazenderos en la "Cúpula dos povos" de Río de Janeiro, se suma a la larga lista de crimenes no esclarecidos por la Justicia Federal.

El caso más reciente se dió el 18 de noviembre cuando fue asesinado el Cacique Nísio Gomes, de la aldea Guayviry, hasta ahora su cuerpo no fue encontrado.

En respuesta a los asesinatos y en reivindicación de sus tierras, el 13 de enero la aldea Taquara con apoyo de otras comunidades se movilizó a lo largo de su territorio para recordar el décimo aniversario del asesinato del cacique Marcos Verón, al mando del fazendero Jacinto Honório da Silva Filho, proprietario de la Fazenda Brasília do Sul.

Los 3 acusados por el crimen de la lideranza ya están en libertad y los habitantes de la aldea indígena Taquara, hoy los ven pasar cotidianamente en la camioneta que secuestro de la aldea a Marcos Verón, el día de su asesinato.

Entre tanto, el Campamento de Observadores que participó entre diciembre y enero del Comite de Solidaridad Guaraní-Kaiowá fue también testigo de un incendio sospechoso en la aldea a metros de las casas indígenas.

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Sustentabilidad de quién?

Cada día, avionetas fumigan las tierras indígenas, dejando olor a químico en el aire y diversos malestares para los habitantes: "los niños llegan con dolor de estómago, también de cabeza", alerta Ladio Verón.

El líder indígena lamenta el tapizado de soja y caña de azucar que rodea la aldea Taquara desde el desalojo de su comunidad: "cuando retomamos la tierra ya habían deforestado y plantado el monocultivo en todo el terreno. Ahora, si plantamos mandioca ya no crece porque el suelo está envenenado con agrotóxicos". Y explica: "cuando cortan la caña de azucar, el veneno baja directamente hasta el suelo como por una vena interior de la planta. Puede demorar 100 años recuperar la calidad de la tierra", asegura.

La descripción de Ladio da cuenta del proceso de asceleración del monocultivo de soja y caña de azucar en Brasil, sustentado en el acuerdo del 2007 entre el entonces presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su par George Bush: "Estados Unidos tomó la decisión de introducir el 20% del Etanol en la gasolina. Eso es una marca importante", anunciaba el mandatario brasilero.

Con destino de commodity, caña de azúcar y soja se convirtieron en bastiones del modelo de producción de biocombustibles del Estado brasilero, que substituiría el uso de petróleo por energías más sustentables.

Sin embargo, la sustentabilidad fue para unos pocos. Al caracter destructivo del modelo de producción de monocultivos es preciso contextualizarlo en una coyuntura que distribuye el 56% de la tierra brasilera en manos de 3,5% de los propietarios rurales, mientras que sólo 1% pertenece a los más pobres.

Por otra parte, las nuevas tecnologías que intervienen en el proceso de producción de monocultivos prescinden casi por completo del trabajo humano, hoy son sólo unos pocos indígenas los que pueden trabajar en las plantaciones, siempre en condiciones irregulares.

Así, la lucha Guarani-Kaiowá hoy se enfrenta a 500 siglos de monocultura en Brasil, inaugurados con el monocultivo de caña de azucar en los "plantations" de exportación de la colonización europea, basado en el latifundio, monocultura y trabajo esclavo.