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jueves, 3 de abril de 2014

Haití.

internacional

El Coordinador de la ONU para la Respuesta al Cólera en Haití, Pedro Medrano Rojas, realizó recientemente una gira por varios países para informar de los progresos que se van logrando en la lucha contra esa enfermedad en ese Estado caribeño y subrayó que la participación de la comunidad internacional sigue siendo imprescindible para solucionar ese problema. Durante su viaje también explicó a los gobiernos y a la opinión pública detalles de los desafíos principales que persisten en la contención de esa epidemia.

Desde que surgió en Haití, en octubre de 2010, unas 700.000 personas se han contagiado y para Naciones Unidas esa emergencia ha perdido visibilidad entre los países donantes e incluso en los medios de comunicación, lo que ha provocado que los aportes financieros para acciones de emergencia en ese país disten mucho de lo que se necesita realmente.

Medrano visitó Canadá, el Reino Unido, Francia, España y los Países Bajos y en todos esos lugares tuvo ocasión de reunirse con representantes gubernamentales y de la sociedad civil.

“Pude constatar que, desgraciadamente, el tema de Haití no forma parte de las primeras planas de las noticias en el mundo. Es una emergencia silenciosa, y creo que por el hecho de que no se mencione tanto, no se perciba como una emergencia, y esto también se traduce en menos recursos”, declaró el Coordinador de la ONU durante una entrevista exclusiva con la Radio de Naciones Unidas.

Con la aparición de otras crisis en diversos lugares del mundo, la realidad haitiana se ha visto relegada a un segundo plano. La visita de Medrano a esos países sirvió para subrayar que la participación de la comunidad internacional para remediar la situación en ese país caribeño es imprescindible.

Se han solicitado 69 millones de dólares para este año, pero hasta la fecha sólo se recibió un 15 por ciento de esa cifra.

domingo, 9 de marzo de 2014

HAITI GOBERNADO POR FUERZAS COLONIALISTAS DE LA O.N.U .

Respuesta a Ignacio “Lula” da Silva



(AW) En respuesta a una nota de el ex presidente de Brasil, Ignacio “Lula” da Silva,quién se autoelogió por la intervención de las Naciones Unidas en Haití , el Comité Democrático Haitiano en Argentina envió esta donde refutando los dichos de Lula responsabiliza a la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH) de respaldar la concentración de la riqueza en el país caribeño , de propagar el cólera y de la violación de miles de niñas haitianas.
haiti
-Respuesta del Comité Democrático Haitiano en Argentina a Agustín Rossi y a 'Lula' da Silva
"MINUSTAH contribuye a que el 1% de la población concentre más del 75% de la riqueza del país y las empresas capitalistas paguen salarios de hambre"
Henry Boisrolin
Rebelión
Durante la última semana del mes de febrero, aparecieron en diferentes medios de prensa dos artículos sobre Haití. El primero es una reflexión del ex presidente del Brasil, Luiz Ignacio “Lula” Da Silva, el otro es de Santiago Rodríguez a partir de algunas declaraciones realizadas por el actual ministro de Defensa de Argentina, Agustín Rossi, luego de su reciente visita al país caribeño. Simple coincidencia o no, esto no es lo más importante de estos dos artículos, sino que han golpeado de la misma manera la dignidad del pueblo haitiano. Y esto es inaceptable. En efecto, por razones no reveladas estos dos dirigentes políticos sudamericanos decidieron, a escasos meses del décimo aniversario de la imposición de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), defenderla con una prepotencia casi idéntica a la que suele caracterizar a los dirigentes del imperialismo norteamericano cuando deciden en cualquier momento invadir ciertos países y derrocar gobiernos que no son de su agrado. 
Inaceptable, también, porque tanto Da Silva como Rossi, ni siquiera mencionaron las violaciones sexuales a niñas, mujeres y jóvenes haitianos por parte de soldados de la MINUSTAH. Incluso, si uno lee atentamente el texto de Da Silva, pareciera que el cólera que ya causó más de 9.000 muertos y más 600.000 personas infectadas fuera un fenómeno natural como el terremoto que nos golpeó el 12 de enero de 2010. Lo que es grave, puesto que varios científicos demostraron que esta enfermedad fue introducida en Haití por soldados de Nepal, miembros de la MINUSTAH. Tampoco mencionaron las dos Resoluciones del Senado Haitiano exigiendo el retiro gradual de la MINUSTAH y dando como plazo último el mes de mayo próximo. Lo mismo podemos decir cuando ignoraron por completo las múltiples movilizaciones del pueblo haitiano y sus organizaciones durante estos casi diez años en contra de la MINUSTAH y las represiones por su parte a las mismas. 
Francamente, nos cuesta creer y considerar que se trata de una equivocación. Pensamos que pretenden ocultar la verdad para no reconocer terribles errores como así también el carácter neocolonial de esta Misión denominada de Estabilización. Un nombre que es simplemente un eufemismo para disfrazar o enmascarar la ocupación de Haití. Si uno repasa con seriedad todo lo que ocurrió en Haití desde junio de 2004 hasta nuestros días, no le puede caber duda alguna de que Haití ha sido colocado bajo tutelaje de la ONU. La intromisión de la llamada Comunidad Internacional a través de la MINUSTAH en los asuntos internos del país es de tal evidencia, gravedad y magnitud, que incluso determinó con prepotencia los resultados tanto de la elección presidencial de 2006 donde salió “electo” René Garcia Préval como los de la última de 2010-2011 donde dicha Comunidad nos impuso a Michel Joseph Martelly. Están las declaraciones del diplomático brasileño Ricardo Seitenfus (ex representante de la OEA en Haití) para confirmar lo que quedó claro hace ya bastante para la inmensa mayoría del pueblo haitiano en cuanto a las nefastas consecuencias de la ocupación de Haití por la MINUSTAH. Y con tantas pruebas de intromisión y violaciones a los derechos humanos, a la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano, es evidente que estos dos artículos no pueden tapar el sol. 
Pero como el ex presidente brasileño, Da Silva y el ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, no son imperialistas y no representan a países imperialistas cabe, entonces, preguntar: ¿por qué reflexionaron y plantearon de esta manera la situación en Haití? Sinceramente no pensamos que es por falta de información acerca de los atropellos y el verdadero rol de la MINUSTAH. Tampoco podemos desconocer que son dirigentes con sensibilidad social y formación más que suficiente para aprehender los sufrimientos de un pueblo. A nuestro entender tienen suficiente bagaje político e intelectual para comprender que el empobrecimiento extremo que afecta a la inmensa mayoría de los haitianos y toda la destrucción institucional y estructural que notaron y plantearon claramente, no pueden ser producto del azar, sino que son el resultado de décadas de dominación imperialista, de la exacerbación de la dependencia de Haití con respecto al imperialismo yanqui como así también de las traiciones de varios haitianos que se autoproclaman defensores del campo popular. Además, sin lugar a dudas, deben conocer la historia nefasta de la primera ocupación militar norteamericana (1915-1934) que transformó a Haití en una perfecta neocolonia de los EE.UU. Inclusive, no pueden ignorar la historia del apoyo norteamericano a la terrible dictadura de la familia Duvalier (1957-1986) como así tampoco la historia de los golpes de Estado que han ocurrido en Haití bajo la batuta de la CIA norteamericana, el Pentágono, etc. Tampoco pueden desconocer que desde el 2010 el verdadero mandamás en Haití es el ex presidente norteamericano, Bill Clinton. 
Conscientes de esta realidad y sin negar también la existencia de lo que en muchas ocasiones se denominan razones de Estado, pensamos que el nefasto contenido y enfoque de estos dos artículos, se debe a una subestimación del pueblo haitiano por parte de estos dirigentes sudamericanos -tal como lo podemos constatar en todos aquéllos que son prisioneros de los esquemas propios del pensamiento moderno occidental, de la llamada modernidad occidental-. Una modernidad que pretende determinar cómo los pueblos deben vivir y organizarse, y que siempre menospreció al pueblo haitiano. Una modernidad que permanentemente sostiene una visión paternalista y lastimosa sobre el pueblo haitiano. Es, quizás, por eso que ellos se han atribuido el derecho de decidir que la MINUSTAH no puede retirarse hasta acabar con su tarea, salvo decisión contraria de la ONU y no a partir de la decisión del pueblo haitiano. Y esto es así, pues en ningún momento hicieron ni siquiera una sola mención de la opinión del pueblo haitiano sobre la MINUSTAH, de sus organizaciones populares, etc., etc. Ignoraron completamente este aspecto; sin embargo, es el más importante de la crisis que pretenden solucionar o ayudarnos a solucionar. En este contexto, al continuar con este tipo de planteos y de política, afirmamos sin temor a equivocación que van a seguir llevando agua de vez en cuando a barrios carenciados -tal como lo consignó el ministro Rossi-. También, la MINUSTAH seguirá contribuyendo para que el 1% de la población pueda seguir concentrando en sus manos más del 75% de toda la riqueza del país y las empresas capitalistas puedan seguir pagando salarios de hambre a los obreros haitianos y el 70% de la población activa seguirá sin trabajo. 
¿Cómo dirigentes tan importantes en sus respectivos países no pueden admitir que el pueblo haitiano es el único capaz de solucionar tan espantosa crisis? ¿Cómo no pueden comprender que el imperialismo no se combate sólo en Venezuela sino también en Haití? Y esto más allá de las enormes diferencias existentes entre estos dos procesos políticos. 
Ahora bien, hay otras preguntas que nos gustarían hacer tanto al ex presidente Da Silva como al ministro Rossi. ¿Cómo no pueden ver en la MINUSTAH un instrumento de dominación? ¿Por qué la presentan como Misión de ayuda? ¿Por qué ocultan u olvidan de mencionar cómo comandos norteamericanos secuestraron al presidente Aristide el 29 de febrero de 2004 para luego depositarlo en África? ¿Por qué no dicen cuáles fueron las tropas que desembarcaron y ocuparon Haití luego del derrocamiento de Aristide? ¿Por qué no revelan quiénes elaboraron la Resolución 1542 votada en el Consejo de Seguridad para crear e imponer la MINUSTAH? Les hacemos estas simples preguntas porque los dos manifestaron su interés por el pueblo haitiano y afirmaron que no lo quieren abandonar. Además se las hacemos, porque no queremos hacer ningún tipo de juicio de intención de sus declaraciones, solamente queremos llamarles la atención sobre una política que golpea la dignidad del pueblo haitiano y que no sirve para luchar de manera coherente en contra del imperialismo. Una política que excluye al pueblo haitiano no sólo como sujeto histórico capaz de destruir este orden neocolonial, sino que lo coloca en una posición no relevante en sus esquemas de análisis. Es totalmente nefasta. 
Una verdadera ayuda, según nuestro entender, ha de comenzar por estudiar la historia de Haití. Una historia que no se puede analizar únicamente con las categorías del pensamiento occidental moderno si tenemos en cuenta que aquélla lo cuestionó y planteó varios otros y diferentes elementos de civilización. 
En este marco, nos parece importante recordar la respuesta de Ricardo Seitenfus durante una entrevista a la siguiente pregunta: 
-¿Qué impide la normalización del caso de Haití? 
-“Durante doscientos años, la presencia de tropas extranjeras se ha alternado con los dictadores. Es la fuerza la que define las relaciones internacionales y nunca el diálogo con Haití. El pecado original de Haití, en el escenario mundial es su liberación. Los haitianos cometieron lo inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad para un mundo atribulado. Occidente era entonces un mundo colonialista, esclavista y racista que basaba su riqueza en la explotación de las tierras conquistadas. El modelo revolucionario haitiano asustó a las superpotencias. Estados Unidos no reconoció la independencia de Haití sino en 1865 y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar la liberación. Desde el principio, la independencia estuvo comprometida y obstaculizado el desarrollo del país. 
El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití y así que terminó haciendo caso omiso de ella. Comenzaron 200 años de soledad en el escenario internacional. Hoy en día, la ONU aplica ciegamente el capítulo 7 de su carta, y despliega sus tropas para imponer su operación de paz, lo que no resuelve nada, es peor. Quieren hacer de Haití un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado de EE. UU., eso es absurdo. Haití tiene que volver a ser lo que es, es decir, un país predominantemente agrícola, imbuido del derecho consuetudinario. El país es continuamente descrito en términos de su violencia. Pero sin Estado, el nivel de violencia es mínimo, y alcanza aún una fracción de la de América Latina. Hay elementos en esta sociedad que han impedido que la violencia se extienda más allá” [1]. 
Para nosotros, no cabe la menor duda que nuestra historia plasmó en la realidad la visión del esclavizado, sus sufrimientos, su forma de concebir el mundo, la vida misma, puesto que ese ser humano comprendió que para su completa liberación no podría quedarse prisionero de la modernidad occidental que le negaba hasta su propia naturaleza humana. Así, la revolución haitiana no es hija de la revolución francesa, es fundamentalmente el resultado de un largo proceso de lucha durante más de 300 años de esclavitud que empezó prácticamente desde que los esclavizados fueron arrancados de África y depositados como bestias en el Caribe. Los cimarrones entendieron que su libertad, su verdadera libertad, dependía únicamente de ellos, de su capacidad para luchar, vencer y destruir el orden colonial. Entendieron que su libertad no podía ser un regalo como tampoco producto de la lástima de sus verdugos. Esto les costó sangre, mucha sangre y sacrificios enormes, pero supieron escribir una de las páginas más gloriosas de la historia humana en busca de la verdadera libertad. Es esta maravillosa historia que la MINUSTAH está pisoteando, y esto es inadmisible desde cualquier punto de vista que aboga a favor de la libertad, de la liberación, en contra de la explotación del hombre por el hombre. Como el pueblo haitiano que actualmente enfrenta en las calles a la MINUSTAH es heredero de esta historia, les decimos -plenamente convencidos de su capacidad de resistencia y dignidad- que rechazará y derrotará lo oprobioso. Si 300 años de esclavitud no pudieron someter indefinidamente a estos esclavizados, creemos que diez años de MINUSTAH tampoco podrán con sus verdaderos herederos ni torcer definitivamente el rumbo de nuestra historia.
Nota:
[1] La Organización de Estados Americanos (OEA) destituyó en Navidad (2010) a su representante especial en Haiti, el brasileño Ricardo Seitenfus, tras la publicación en Le Temps de Suiza de algunos cuestionamientos al papel de la Misión de Estabilización de la ONU en Haití (Minustah) y la política de la comunidad internacional para con la nación caribeña.
Henry Boisrolin. Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

viernes, 7 de marzo de 2014

RESPUESTA DEL COMITÉ DEMOCRÁTICO HAITIANO AL MINISTRO AGUSTIN ROSSI Y A "LULA" DA SILVA.

HAITÍ-ARGENTINA

Por Henry Boisrolin

Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina

5 de marzo de 201

Durante la última semana del mes de febrero, aparecieron en diferentes medios de prensa dos artículos sobre Haití. El primero es una reflexión del ex presidente del Brasil, Luiz Ignacio ?Lula? Da Silva, el otro es de Santiago Rodríguez a partir de algunas declaraciones realizadas por el actual ministro de Defensa de Argentina, Agustín Rossi, luego de su reciente visita al país caribeño. Simple coincidencia o no, esto no es lo más importante de estos dos artículos, sino que han golpeado de la misma manera la dignidad del pueblo haitiano. Y esto es inaceptable. En efecto, por razones no reveladas estos dos dirigentes políticos sudamericanos decidieron, a escasos meses del décimo aniversario de la imposición de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), defenderla con una prepotencia casi idéntica a la que suele caracterizar a los dirigentes del imperialismo norteamericano cuando deciden en cualquier momento invadir ciertos países y derrocar gobiernos que no son de su agrado.

Inaceptable, también, porque tanto Da Silva como Rossi, ni siquiera mencionaron las violaciones sexuales a niñas, mujeres y jóvenes haitianos por parte de soldados de la MINUSTAH. Incluso, si uno lee atentamente el texto de Da Silva, pareciera que el cólera que ya causó más de 9.000 muertos y más 600.000 personas infectadas fuera un fenómeno natural como el terremoto que nos golpeó el 12 de enero de 2010. Lo que es grave, puesto que varios científicos demostraron que esta enfermedad fue introducida en Haití por soldados de Nepal, miembros de la MINUSTAH. Tampoco mencionaron las dos Resoluciones del Senado Haitiano exigiendo el retiro gradual de la MINUSTAH y dando como plazo último el mes de mayo próximo. Lo mismo podemos decir cuando ignoraron por completo las múltiples movilizaciones del pueblo haitiano y sus organizaciones durante estos casi diez años en contra de la MINUSTAH y las represiones por su parte a las mismas.

Francamente, nos cuesta creer y considerar que se trata de una equivocación. Pensamos que pretenden ocultar la verdad para no reconocer terribles errores como así también el carácter neocolonial de esta Misión denominada de Estabilización. Un nombre que es simplemente un eufemismo para disfrazar o enmascarar la ocupación de Haití. Si uno repasa con seriedad todo lo que ocurrió en Haití desde junio de 2004 hasta nuestros días, no le puede caber duda alguna de que Haití ha sido colocado bajo tutelaje de la ONU. La intromisión de la llamada Comunidad Internacional a través de la MINUSTAH en los asuntos internos del país es de tal evidencia, gravedad y magnitud, que incluso determinó con prepotencia los resultados tanto de la elección presidencial de 2006 donde salió ?electo? René Garcia Préval como los de la última de 2010-2011 donde dicha Comunidad nos impuso a Michel Joseph Martelly. Están las declaraciones del diplomático brasileño Ricardo Seitenfus (ex representante de la OEA en Haití) para confirmar lo que quedó claro hace ya bastante para la inmensa mayoría del pueblo haitiano en cuanto a las nefastas consecuencias de la ocupación de Haití por la MINUSTAH. Y con tantas pruebas de intromisión y violaciones a los derechos humanos, a la soberanía y el derecho a la autodeterminación del pueblo haitiano, es evidente que estos dos artículos no pueden tapar el sol.

Pero como el ex presidente brasileño, Da Silva y el ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, no son imperialistas y no representan a países imperialistas cabe, entonces, preguntar: ¿por qué reflexionaron y plantearon de esta manera la situación en Haití? Sinceramente no pensamos que es por falta de información acerca de los atropellos y el verdadero rol de la MINUSTAH. Tampoco podemos desconocer que son dirigentes con sensibilidad social y formación más que suficiente para aprehender los sufrimientos de un pueblo. A nuestro entender tienen suficiente bagaje político e intelectual para comprender que el empobrecimiento extremo que afecta a la inmensa mayoría de los haitianos y toda la destrucción institucional y estructural que notaron y plantearon claramente, no pueden ser producto del azar, sino que son el resultado de décadas de dominación imperialista, de la exacerbación de la dependencia de Haití con respecto al imperialismo yanqui como así también de las traiciones de varios haitianos que se autoproclaman defensores del campo popular. Además, sin lugar a dudas, deben conocer la historia nefasta de la primera ocupación militar norteamericana (1915-1934) que transformó a Haití en una perfecta neocolonia de los EE.UU. Inclusive, no pueden ignorar la historia del apoyo norteamericano a la terrible dictadura de la familia Duvalier (1957-1986) como así tampoco la historia de los golpes de Estado que han ocurrido en Haití bajo la batuta de la CIA norteamericana, el Pentágono, etc. Tampoco pueden desconocer que desde el 2010 el verdadero mandamás en Haití es el ex presidente norteamericano, Bill Clinton.

Conscientes de esta realidad y sin negar también la existencia de lo que en muchas ocasiones se denominan razones de Estado, pensamos que el nefasto contenido y enfoque de estos dos artículos, se debe a una subestimación del pueblo haitiano por parte de estos dirigentes sudamericanos -tal como lo podemos constatar en todos aquéllos que son prisioneros de los esquemas propios del pensamiento moderno occidental, de la llamada modernidad occidental-. Una modernidad que pretende determinar cómo los pueblos deben vivir y organizarse, y que siempre menospreció al pueblo haitiano. Una modernidad que permanentemente sostiene una visión paternalista y lastimosa sobre el pueblo haitiano. Es, quizás, por eso que ellos se han atribuido el derecho de decidir que la MINUSTAH no puede retirarse hasta acabar con su tarea, salvo decisión contraria de la ONU y no a partir de la decisión del pueblo haitiano. Y esto es así, pues en ningún momento hicieron ni siquiera una sola mención de la opinión del pueblo haitiano sobre la MINUSTAH, de sus organizaciones populares, etc., etc. Ignoraron completamente este aspecto; sin embargo, es el más importante de la crisis que pretenden solucionar o ayudarnos a solucionar. En este contexto, al continuar con este tipo de planteos y de política, afirmamos sin temor a equivocación que van a seguir llevando agua de vez en cuando a barrios carenciados -tal como lo consignó el ministro Rossi-. También, la MINUSTAH seguirá contribuyendo para que el 1% de la población pueda seguir concentrando en sus manos más del 75% de toda la riqueza del país y las empresas capitalistas puedan seguir pagando salarios de hambre a los obreros haitianos y el 70% de la población activa seguirá sin trabajo.

¿Cómo dirigentes tan importantes en sus respectivos países no pueden admitir que el pueblo haitiano es el único capaz de solucionar tan espantosa crisis? ¿Cómo no pueden comprender que el imperialismo no se combate sólo en Venezuela sino también en Haití? Y esto más allá de las enormes diferencias existentes entre estos dos procesos políticos.

Ahora bien, hay otras preguntas que nos gustarían hacer tanto al ex presidente Da Silva como al ministro Rossi. ¿Cómo no pueden ver en la MINUSTAH un instrumento de dominación? ¿Por qué la presentan como Misión de ayuda? ¿Por qué ocultan u olvidan de mencionar cómo comandos norteamericanos secuestraron al presidente Aristide el 29 de febrero de 2004 para luego depositarlo en África? ¿Por qué no dicen cuáles fueron las tropas que desembarcaron y ocuparon Haití luego del derrocamiento de Aristide? ¿Por qué no revelan quiénes elaboraron la Resolución 1542  votada en el Consejo de Seguridad para crear e imponer la MINUSTAH? Les hacemos estas simples preguntas porque los dos manifestaron su interés por el pueblo haitiano y afirmaron que no lo quieren abandonar. Además se las hacemos, porque no queremos hacer ningún tipo de juicio de intención de sus declaraciones, solamente queremos llamarles la atención sobre una política que golpea la dignidad del pueblo haitiano y que no sirve para luchar de manera coherente en contra del imperialismo. Una política que excluye al pueblo haitiano no sólo como sujeto histórico capaz de destruir este orden neocolonial, sino que lo coloca en una posición no relevante en sus esquemas de análisis. Es totalmente nefasta.

Una verdadera ayuda, según nuestro entender, ha de comenzar por estudiar la historia de Haití. Una historia que no se puede analizar únicamente con las categorías del pensamiento occidental moderno si tenemos en cuenta que aquélla lo cuestionó y planteó varios otros y diferentes elementos de civilización.

En este marco, nos parece importante recordar la respuesta de Ricardo Seitenfus durante una entrevista a la siguiente pregunta:

-¿Qué impide la normalización del caso de Haití?

-?Durante doscientos años, la presencia de tropas extranjeras se ha alternado con los dictadores. Es la fuerza la que define las relaciones internacionales y nunca el diálogo con Haití. El pecado original de Haití, en el escenario mundial es su liberación. Los haitianos cometieron lo inaceptable en 1804: un crimen de lesa majestad para un mundo atribulado. Occidente era entonces un mundo colonialista, esclavista y racista que basaba su riqueza en la explotación de las tierras conquistadas. El modelo revolucionario haitiano asustó a las superpotencias. Estados Unidos no reconoció la independencia de Haití sino en 1865 y Francia exigió el pago de un rescate para aceptar la liberación. Desde el principio, la independencia estuvo comprometida y obstaculizado el desarrollo del país.
El mundo nunca ha sabido cómo tratar a Haití y así que terminó haciendo caso omiso de ella. Comenzaron 200 años de soledad en el escenario internacional. Hoy en día, la ONU aplica ciegamente el capítulo 7 de su carta, y despliega sus tropas para imponer su operación de paz, lo que no resuelve nada, es peor. Quieren hacer de Haití un país capitalista, una plataforma de exportación para el mercado de EE. UU., eso es absurdo. Haití tiene que volver a ser lo que es, es decir, un país predominantemente agrícola, imbuido del derecho consuetudinario. El país es continuamente descrito en términos de su violencia. Pero sin Estado, el nivel de violencia es mínimo, y alcanza aún una fracción de la de América Latina. Hay elementos en esta sociedad que han impedido que la violencia se extienda más allá?[1].
        Para nosotros, no cabe la menor duda que nuestra historia plasmó en la realidad la visión del esclavizado, sus sufrimientos, su forma de concebir el mundo, la vida misma, puesto que ese ser humano comprendió que para su completa liberación no podría quedarse prisionero de la modernidad occidental que le negaba hasta su propia naturaleza humana. Así, la revolución haitiana no es hija de la revolución francesa, es fundamentalmente el resultado de un largo proceso de lucha durante más de 300 años de esclavitud que empezó prácticamente desde que los esclavizados fueron arrancados de África y depositados como bestias en el Caribe. Los cimarrones entendieron que su libertad, su verdadera libertad, dependía únicamente de ellos, de su capacidad para luchar, vencer y destruir el orden colonial. Entendieron que su libertad no podía ser un regalo como tampoco producto de la lástima de sus verdugos. Esto les costó sangre, mucha sangre y sacrificios enormes, pero supieron escribir una de las páginas más gloriosas de la historia humana en busca de la verdadera libertad. Es esta maravillosa historia que la MINUSTAH está pisoteando, y esto es inadmisible desde cualquier punto de vista que aboga a favor de la libertad, de la liberación, en contra de la explotación del hombre por el hombre. Como el pueblo haitiano que actualmente enfrenta en las calles a la MINUSTAH es heredero de esta historia, les decimos - plenamente convencidos de su capacidad de resistencia y dignidad- que rechazará y derrotará lo oprobioso. Si 300 años de esclavitud no pudieron someter indefinidamente a estos esclavizados, creemos que diez años de MINUSTAH tampoco podrán con sus verdaderos herederos ni torcer definitivamente el rumbo de nuestra historia.

[1] La Organización de Estados Americanos (OEA) destituyó en Navidad (2010) a su representante especial en Haiti, el brasileño Ricardo Seitenfus, tras la publicación en  Le Temps de Suiza de algunos cuestionamientos al papel de la Misión de Estabilización  de la ONU en Haití (Minustah) y la política de la comunidad internacional para con la nación caribeña.

sábado, 23 de noviembre de 2013

La Minustah expresó su preocupación por el resurgimiento de los actos de violencia

HAITÍ
Al menos seis personas resultan heridas durante manifestaciones en Haití
19/11/2013


Puerto Príncipe.- Varias protestas se realizaron este lunes en Haití para pedir la salida del poder de su presidente, Michel Martelly, y la dimisión del primer ministro Laurent Lamonthe, hasta el momento se han reportado al menos seis heridos.

Nuevamente la inestabilidad se apodera de las calles de la vecina nación donde la población ve agudizada su situación de hambre y miseria.

Miles de haitianos pidieron en las calles de Puerto Príncipe la renuncia del presidente Michel Martelly y reclamaron mejores condiciones de vida en el país caribeño.

Los manifestantes, convocados por opositores y seguidos de cerca por agentes policiales y cascos azules de la Misión de la ONU (Minustah), llevaban cucharas y platos para reclamar alimentos.

La movilización transcurrió por barrios como Bel Air, Dessalines, Delmas y Petionville, pero en otros distubios en Cabo Haitiano (norte), la Policía usó gases lacrimógenos.

También salieron partidarios de Martelly, que lanzaron objetos y piedras a los manifestantes que pedían la renuncia del presidente.

La protesta de la oposición fue convocada en medio de recientes incidentes de violencia entre manifestantes y la Policía registrados en distintos puntos del país.

La Minustah expresó el sábado su preocupación ?por el resurgimiento de los actos de violencia y asesinatos en los barrios de Cité Soleil y otras zonas del país?.

martes, 4 de diciembre de 2012

Presidente colombiano establece fecha límite para diálogos de paz.

COLOMBIA-DIÁLOGO

Juan Manuel Santos anunció que noviembre de 2013 será el plazo máximo para obtener los primeros acuerdos en el marco de los diálogos de paz que su Gobierno sostiene con las FARC desde noviembre de este año en Cuba.
Audios disponibles:
Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, durante un encuentro con alcaldes el sábado pasado. - 45 seg. (357 Kb.)

El Mandatario estimó la fecha para el cierre del próximo año tras señalar que en su país "están dadas las condiciones" para lograr la paz.
En ese sentido, Santos manifestó que el proceso de diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) no puede durar años sino de meses.
Por otra parte, el Gobernante colombiano expresó que su Gobierno otorgará garantías a la guerrilla si abandona la vía de las armas.
Sin embargo, manifestó que si las FARC pretenden "hacer su revolución por decreto en la mesa y transformar el país, la Constitución y sus políticas públicas, ahí no habrá paz".
Vale recordar que  la mesa de diálogo entre el Gobierno colombiano y la guerrilla fue instalada el pasado 18 de octubre en la ciudad de Oslo, Noruega.
Luego, las negociaciones que buscan poner fin al conflicto armado que lleva casi 50 años en el país continuaron en La Habana, Cuba.
La segunda etapa de los Diálogos de Paz se desarrolló del 19 al 29 del pasado noviembre en la misma ciudad del país caribeño, donde este martes también comenzará la tercera fase de las conversaciones.
El pasado fin de semana, las FARC y el Gobierno colombiano habían acordado la participación ciudadana en las negociaciones de paz. (PÚLSAR)