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miércoles, 12 de febrero de 2014

Libertad al comandante simón Trinidad.

COLOMBIA



(AW) Reproducimos la carta difundida por el Estado Mayor Central de las FARC-Ejército del Pueblo para Simón Trinidad, quién lleva 10 años tras las rejas en la cárcel de Florence (Colorado) en los Estados Unidos.

simontrinidad


9 de febrero de 2014.-

Carta abierta al Comandante Simón Trinidad

Camarada
Simón Trinidad

Hermano, tu convicción revolucionaria a prueba de todas las bajezas del capitalismo, te permite mantener una actitud valiente y digna, un compromiso serio y férreo con la causa de los pobres del mundo.
Por eso, eres símbolo de nuestros prisioneros, aquellos que reciben el maltrato y el odio del sistema, por el solo hecho de ser farianos, de significar la continuidad del ejemplo de Manuel y de Jacobo. Para nadie es secreto que esa es la causa real de tu condena, te cobran pertenecer a la organización, con mayor saña porque tuviste la suficiente entereza para pasarte a defender, incluso con la vida misma, los derechos de los desposeídos.
Al hablar de Patria Grande, de Nuestra América, de sus luchas por la independencia y la democracia popular, hay que hablar de la heroicidad de sus mejores hijos entre los cuales están tú, Sonia, Iván Vargas, los 5 luchadores antiterroristas cubanos, los macheteros de Puerto Rico, quienes sufren el oprobio y la venganza de los gringos por ser lo suficientemente valientes para mantener en sus estrados las razones de su compromiso, paz con justicia social y soberanía.
Es sano orgullo de luchadores por los derechos populares, ratificar tu inclusión como integrante del equipo de diálogo de las FARC-Ejército del Pueblo, oficialmente haces parte de él. Las formas de concretar tu aporte a este emprendimiento serán objeto de discusión en la Mesa de Conversaciones. La realidad impone resolver las causas de la guerra para lograr avanzar en los caminos de la paz. Esa es la tarea.
 La paz es bandera de los oprimidos y con ellos estaremos siempre. El Estado Colombiano, sus diferentes gobiernos y la Casa Blanca son responsables de la violencia que agobia a Colombia. Persisten en su vana ilusión de derrotarnos militarmente y conducirnos a la Mesa a claudicar. ¡Cuán equivocados están! Tamaño despropósito será derrotado por la movilización y el clamor por la paz de todos los humildes de la patria. Somos mayoría.
Seguimos tejiendo los hilos de las resistencias y derechos de los desposeídos hasta hacerlos irrompibles en la solidaridad y la victoria.
Acompañemos a cantores y digamos con poetas “Hermano dame tu mano, vamos juntos a buscar esa cosa pequeñita que se llama libertad”. Esa es nuestra divisa.

Estado Mayor Central de las FARC-Ejército del Pueblo
-
con el ejemplo de Carlos Bastidas Arguello, haciendo comunicación para la liberación

jueves, 21 de noviembre de 2013

Saludo del comandante de las FARC, Timoleón Jiménez, al Festival Nacional de la Juventud.

COLOMBIA

 12/11/2013

Al saludar a la juventud colombiana presente en este escenario, las FARC-Ejército del Pueblo, más que exaltar la suma de cualidades que encierra el alma humana en esta etapa de la vida, quisiéramos poner de presente la especial situación espiritual en que se halla la generación ascendente, caracterizada por la formación de los valores éticos que habrán de guiar su futuro comportamiento. La natural inquietud y rebeldía de los años juveniles busca con ansiedad un motivo o razón que justifique su paso por la vida, poniendo en cuestión la suma de verdades establecidas e intentando construir su propia versión de la realidad.

Muchachas y muchachos sueñan con jugar en rol determinante en la sociedad, que al tiempo satisfaga sus inclinaciones personales y les permita sumarse con éxito al torrente de los acontecimientos. No resulta tan sencillo determinar ese camino, entre otras cosas porque poderosas fuerzas económicas y sociales se enfrentan en su entorno, jugando con sus sueños como si fueran leves briznas al viento. Se vive en un momento histórico preciso, en un país concreto, y en medio de tal cúmulo de contradicciones, que antes de poder ser obviadas terminan por definir la naturaleza del reto de los años.




Hay sin embargo ideas y posiciones éticas que cada joven puede definir para siempre, como especies de faros que iluminen sus posteriores pasos por la vida. Cada uno puede determinar si en su actuación personal va a pesar más el interés colectivo que el individual, si el espíritu de solidaridad tiene más peso en su ánimo que el egoísmo ciego. Cada quien puede definir lo que considera justo e injusto sobre la base del respeto a los demás y a su trabajo. Siempre habrá quienes piensen distinto, quienes pretenden inducir nuestro destino por sendas fangosas, y por eso es necesario que los jóvenes aprendan a estar alerta.

Ponerlo en duda todo, investigar con profundidad y seriedad cuánto de verdad hay en lo que nos dicen, no tragar entero las versiones de la realidad nacional y mundial que facilita el poder, auscultar los intereses ocultos que mueven los discursos oficiales, indagar con atención las razones de los contradictores, aprender a escuchar la voz de los débiles y humildes, descubrir la causa real que mueve la lucha de los pueblos, resultan cualidades imprescindibles para la comprensión del mundo y los conflictivos movimientos sociales, que de otro modo resultarán fuerzas ciegas que terminan arrollándonos. Sólo quienes logran asumir la búsqueda de la verdad por sí mismos, se convierten en hacedores de la historia y se libran de la esclavitud de la ignorancia.

Sabemos que en este Festival Nacional de la Juventud va a examinarse con detenimiento especial el tema de la paz, con miras a definir líneas de acción de las y los jóvenes de la patria. Asunto de singular importancia en un país como Colombia, que lleva más de cincuenta años sumergido en un conflicto fratricida que suele ser descrito de manera simplista desde las alturas del poder. La versión oficial habla de unos ciudadanos apátridas, obsesionados de manera fanática en contra de las instituciones democráticas que rigen en un país que de no ser por el conflicto armado, habría alcanzado los primeros niveles de desarrollo económico y social. De ese modo, alcanzar la paz significa tan solo que los alzados depongan su actitud y sus armas.

Semejante descripción nace sin duda de la necesidad de obviar cualquier examen acerca de las condiciones del país. La oligarquía dominante en Colombia esquiva su condición de clase poseedora de las mayores y mejores riquezas, que ha hecho suyas tras un largo proceso histórico de desposesión y violencia. Prefiere echar a rodar la versión infundada de que los colombianos poseemos un carácter violento que debemos domeñar, a objeto de desdibujar la realidad de persecución que impera en el país por cuenta de ella sola. Desde los propios albores de la independencia, la casta que se apoderó del poder tras desprestigiar y expulsar al Libertador Simón Bolívar, se ha valido del atropello, la arbitrariedad, la corrupción y el crimen para acrecentar sin límites el caudal de sus tesoros. La nación desde entonces ha soportado muchas violencias.

Mediando el siglo XX, la conjunción de los intereses norteamericanos empeñados en hacer la guerra por todos los medios a la alternativa socialista, al tiempo de asegurarse las principales fuentes de recursos naturales ubicadas al sur del río Bravo, y la voracidad latifundista local por las mejores tierras, produjo la horrorosa arremetida contra campesinos y colonos, que con la cobertura de una lucha violenta entre los partidos liberal y conservador, consiguió desterrar hacia las ciudades la mayor parte de la población rural. La obsesión por aniquilar un supuesto fantasma comunista patrocinado desde la Unión Soviética, dio origen a la aniquilación física de más de cuatrocientos mil compatriotas humildes atraídos por el pensamiento independiente y patriótico de Jorge Eliécer Gaitán por un lado y el Partido Comunista por el otro.

La resistencia popular daría origen a las primeras guerrillas liberales y comunistas, conformadas por colombianos del montón, obligados a tomar las armas para defender sus vidas y familias. Desde entonces, la oligarquía gobernante, tras agotar todas sus posibilidades de aplastamiento militar, ha apelado a la propuesta de soluciones políticas, siempre con la intención de equipararlas  a la simple desmovilización y entrega de la insurgencia, haciendo caso omiso de las espantosas condiciones económicas, sociales y políticas que han generado la rebeldía armada. Siempre ha llamado también en los peores términos a los alzados, lanzado campañas de difamación en las que participan los aparatos de inteligencia militar y los grandes medios de su propiedad. Y más grave aún, siempre, repitiendo la criminal estrategia de la Corona española con los Comuneros de Galán, ha terminado por asesinar y desaparecer los guerrilleros inermes después de desmovilizarse.

El espacio es muy breve para resumir la larga y digna lucha de las guerrillas colombianas, pero hombres como Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas, tras ser bombardeada y asaltada la colonia agrícola de Marquetalia en mayo de 1964, tuvieron el genio de diseñar una estrategia hacia la toma del poder, en la que conjuntamente el pueblo organizado y movilizado, con un alto grado de conciencia política de clase, y un pequeño ejército insurgente, terminan dando al traste con el poder oligárquico y pro imperialista que explota y reprime a los colombianos. Desde entonces ningún poder político o militar ha podido, pese a experimentar todos los tipos concebibles del crimen y la violencia, apagar la llama encendida de las FARC, que contando con el apoyo de enormes masas campesinas y populares del país, levantan orgullosas hoy sus banderas.

Porque nacimos de una agresión guerrerista e infame del Estado colombiano apoyado por los Estados Unidos, hemos exigido siempre el fin de la guerra, tocado todas las puertas y emitido múltiples voces para que por vías civilizadas se ponga fin a la confrontación que trae tanto luto y dolor a nuestro pueblo. Primero con el gobierno de Belisario Betancur en 1984, luego con el de César Gaviria en 1991, después con el de Andrés Pastrana en 1998, y ahora con el de Juan Manuel Santos hemos acudido a Mesas de Diálogo con la idea fija de que pueda iniciarse desde allí, con la participación mayoritaria de la población colombiana, la construcción de un país democrático, sin las escandalosas diferencias sociales, en el que se respete la auténtica oposición política y no se la asesine como ocurrió con la Unión Patriótica nacida de los Acuerdos firmados en La Uribe con el Estado colombiano.

Hemos visto crecer de manera despiadada el monstruo del paramilitarismo, que reiteradamente se lanza contra los campos del país a sembrar en sangre y terror el despojo y el destierro de millones de compatriotas. La oligarquía colombiana, con un cinismo monumental, niega, por encima de todas las evidencias, su participación en el diseño y ejecución de semejante estrategia, en la que la clase política tradicional y las fuerzas armadas desempeñan un papel de singular importancia. La idea que vende el gobierno nacional es la de que las FARC somos las responsables únicas de la confrontación, las culpables de todo, y que por tanto no hay otra vía que la de nuestra desmovilización y entrega a cambio de un tratamiento carcelario moderado. Para que todo siga igual, para que pueda extenderse hasta sus últimas consecuencias el saqueo neoliberal del país y la expropiación total de los bienes y trabajo de los colombianos.

La juventud colombiana no puede permanecer indiferente ante la encrucijada por la que atraviesa el proceso de La Habana. Las amenazas cada vez más sonoras del Estado, de poner fin a la Mesa si las FARC nos seguimos negando a aceptar sus imposiciones, significan el fin de la actual posibilidad de hallar una salida concertada a la conflagración. Por encima de que millones de colombianos se han movilizado en más de una ocasión para defender las conversaciones de paz, el gobierno nacional se apresta una vez más a romperlas, con el ridículo argumento de que los diálogos no tienen por qué versar sobre la situación económica y social del país, ni sobre el carácter represivo y brutal de las fuerzas armadas, ni sobre reformas institucionales de ninguna naturaleza. Otra cosa firmó en el Acuerdo General de Agosto de 2012, quizás convencido de se trataba de simple retórica sin mayor contenido.

Estamos convencidos de que la presión popular que movió a la oligarquía colombiana a sentarse en una mesa de conversaciones tras una década de bombardeos, ametrallamientos, desembarcos, arrasamiento, capturas masivas de la población ycrímenes a granel, está llamada a jugar un papel determinante en el inmediato curso de los acontecimientos. Los estudiantes colombianos, la juventud combativa que logró frenar el proyecto neoliberal de educación de Santos, pueden conseguir que la oligarquía colombiana cese para siempre la represión y la guerra que la caracterizan. Ya sabemos que cuando el Presidente habla de diálogo y concertación, las tropas y el ESMAD disparan y apalean, que cuando habla de educación gratuita está pensando en privatizar, que cuando habla de pacto nacional agrario está imponiendo sus locomotoras a la brava, que cuando habla de prosperidad piensa en los bancos. Basta ya de tanta manipulación y mentira.

Las jóvenes y los jóvenes del país, con todas sus diversidades y esperanzas, tienen una vez más la palabra. Desde aquí, eternamente jóvenes, las guerrilleras y los guerrilleros de las FARC-EP estamos enviándoles nuestro abrazo. Éxitos en su Festival y sabias conclusiones.

Las malas mañas de la Fuerza Pública y el Mindefensa.

COLOMBIA

15/11/2013

Nefasta y malintencionada la campaña de desprestigio contra los frentes de las FARC en el Occidente colombiano, emprendida por el comandante de la Policía Rodolfo Palomino, por el comandante del ejército Juan Pablo Rodríguez y el ministro de defensa Juan Carlos Pinzón, quienes buscan, artificialmente, demostrar vínculos de las guerrillas con el tráfico de narcóticos.

No es cierto que la columna Daniel Aldana, ni el Frente 30, ni el Bloque Móvil, ni ninguna de las unidades guerrilleras tengan propiedades, construcciones, vehículos o cargamentos que tengan que ver con el tráfico de estupefacientes. Por el contrario, sospechosamente, las capturas informadas el 4 de noviembre de este año fueron realizadas en áreas de control directo del Ejército.


Ministro Juan Carlos Pinzón: fabula conspiraciones para finalmente poner piedras en el camino de la paz.



El laboratorio que fue encontrado abandonado, el que allanó el Ejército en el municipio de Buenaventura, en la Bahía Málaga, se hallaba en el área de control de la base militar norteamericana que, en su contorno, cuenta con una fuerte custodia del ejército colombiano. El semisumergible se encontraba en el sitio Limones ? Ecuador, en área donde nuestras fuerzas no realizan operaciones; otro semisumergible hallado en el sitio Papayal, estaba en jurisdicción de Cabo Manglares, en el municipio de Tumaco ? Nariño, zona donde se halla instalada una base de la Fuerza Naval del Pacífico. Asimismo nos adjudican cuanto cargamento ilegal o de contrabando es capturado en la vía Panamericana. Esa falsa publicidad dice mucho de las malas mañas de los mandos de las Fuerzas Militares y su ministro de defensa.

Valdría la pena preguntarse por qué en esas operaciones nunca hay detenidos, ¿o serán cortina de humo para ocultar la criminal e indiscriminada persecución y detención de innumerables campesinos y líderes populares, que están siendo encarcelados con falsas acusaciones o con maliciosos argumentos en el departamento de Nariño, en el norte del Cauca y en el municipio de Pradera Valle?

Estas perversas manipulaciones del ministro de la defensa sólo sirven para revelar su calaña. No se entiende que un ministro, que debe estar acompañando el proceso de paz, política del gobierno nacional, enfermizamente insista en torpedearlo. Su actitud permanente hace más difíciles los entendimientos para la paz con justicia social que avanzan en las conversaciones de La Habana.

¡Juramos vencer y venceremos!
¡Vivan las FARC ? EP!

BLOQUE OCCIDENTAL COMANDANTE ALFONSO CANO DE LAS FARC-EP

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Alvaro Uribe.

alvaro-uribe
Los comandos de Inteligencia en Colombia, detectaron un plan para asesinar al ex presidente Álvaro Uribe por parte de la columna móvil “Teófilo Forero” de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), considerada una unidad guerrillera de élite y responsable de cruentos hechos, como el atentado contra el club El Nogal de Bogotá en 2003 en el que hubo 36 muertos y 166 heridos.
“La Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación están evaluando la información hallada”, dijo el ministro de Defensa Juan Carlos Pinzón.
Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ordenó “hacer todo lo necesario para reforzar las condiciones de seguridad que rodean a Uribe y a su familia”.
Para ello el Gobierno ha puesto a disposición un esquema de protección de unos 300 funcionarios. En este sentido, el presidente ha exigido “llegar a los responsables de estas amenazas”.
Cabe destacar que Uribe es uno de los grandes opositores del proceso de paz en el que trabajan el gobierno de Santos y las FARC en los diálogos de La Habana desde hace casi un año.
Preguntado sobre si será más cuidadoso en sus desplazamientos, el ex mandataro de 61 años dijo: “Sí, hay que serlo. Hay un gran deber con la generosidad que los colombianos han tenido conmigo, ocho años presidente”. “Ya soy abuelo, pero todavía tengo bríos, ¿cómo no gastármelos trabajando por nuestros compatriotas?”, añadió.

lunes, 11 de noviembre de 2013

El ELN acaba de liberar a tres secuestrados y quiere intervenir en el proceso de paz.

COLOMBIA

Desde la clandestinidad, su jefe adelanta que no aceptarán desmovilizarse. El narcotráfico y Santos.

Por Tomás Eliaschev 

Los diálogos entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que tienen lugar en La Habana, Cuba, son un acontecimiento de gran relevancia tanto a nivel internacional como en nuestro continente. Hasta el momento en esas negociaciones, que podrían poner fin al conflicto armado, hay un gran ausente: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la fuerza guerrillera inspirada en el sacerdote Camilo Torres Restrepo que lleva casi medio siglo de lucha insurgente sin que el ejército y los paramilitares hayan podido liquidarlos. La última novedad referida a este grupo guerrillero es que entregaron al Comité Internacional de la Cruz Roja a tres contratistas de la empresa Termo Técnica ?que presta servicios para el denominado Oleoducto Bicentenario de Colombia?, quienes estaban secuestrados desde el pasado 10 de septiembre. 

Veintitrés entrevistó en forma exclusiva al comandante Nicolás Rodríguez Bautista, jefe máximo del ELN, [en la foto] quien se encuentra en la clandestinidad y respondió sobre por qué continúa con la lucha armada, una polémica metodología muy criticada tanto en Colombia como en el resto del mundo. Desde algún lugar de la Serranía de San Lucas, en el departamento de Bolívar, contestó las preguntas mediante un mail encriptado. Es decir, un correo electrónico escrito de forma codificada para que quienes no conozcan el código no puedan leerlo.

?¿Están dispuestos a entrar en un proceso de paz?

?Siempre hemos sido amantes de la paz, pero para que haya paz es necesario que los señores del poder entiendan que esa es la única salida posible a este conflicto de más de sesenta años. La clase dominante y los imperialistas que son sus amos nos declararon la guerra. Nosotros lo que hemos hecho es responder dignamente, resistir y seguir luchando por la justicia, la soberanía y la paz porque todas ellas nos pertenecen. Cuando estas realidades se hayan alcanzado viviremos en paz, se reconstruirá el país, habrá fraternidad y tendremos patria. Las luchas de hoy son continuación de las luchas de nuestros indígenas contra los invasores, de Bolívar contra el imperio español, de tantos luchadores del siglo pasado y de este, todos con los mismos ideales, sueños y esperanzas que seguiremos sembrando. Y si para esos logros la vida no nos alcanza, marcharemos plenos a los otros niveles de la existencia, sabiendo que hemos aportado a la felicidad de las futuras generaciones y ellas disfrutarán de nuestros sueños e ideales que son también los suyos.



?Ustedes dicen ?el pueblo habla, el pueblo ordena?. ¿Creen que el pueblo no quiere lucha armada?

?Cuando el pueblo no quiera la lucha armada, esta desaparecerá indefectiblemente. El que en estos 50 años las guerrillas se mantengan activas y en todo el país, demuestra que esta forma de lucha tiene plena vigencia y que el pueblo la respalda. Si no fuera así habríamos desaparecido. Lucha revolucionaria que no cuente con el apoyo popular, fracasa. Los más interesados en que se abran los cauces políticos para que sea por esa vía que se alcancen las grandes transformaciones que el pueblo reclama somos los insurgentes, por ello planteamos la urgencia de una salida política al conflicto.

?¿Qué opinión le merece hasta ahora el proceso de conversaciones de La Habana?

?Hay asuntos de la confidencialidad de dicho proceso que no permiten mayores precisiones. Sin embargo, el gobierno pretende alcanzar en la mesa de diálogo lo que no ha logrado en el campo de batalla y eso es un grave escollo para un acuerdo real y duradero. Las pretensiones de Santos son que la guerrilla se desmovilice y entregue las armas y estoy convencido firmemente de que los compañeros farianos no caminan por allí, ni lo haremos nosotros cuando estemos en los diálogos. Si el gobierno no acepta un proceso incluyente, donde se reconozcan y respeten las partes en su carácter y el acuerdo incluya la reconstrucción del país, cualquier esfuerzo fracasa. A los compañeros de las FARC les hemos reiterado nuestro apoyo moral y los mejores deseos por sus avances en este esfuerzo. Valoramos que lo hacen con altura y madurez.

?¿Cómo plantean que tiene que ser la participación popular en el proceso de paz?

?En las centenarias luchas populares han quedado definidas demandas, propuestas y acuerdos que luego los gobiernos han desconocido o incumplido, allí están las demandas de diversos sectores populares y sociales. La paz se alcanza si tales demandas se hacen realidad. Es indispensable para ello establecer mecanismos que retomen tales demandas convirtiéndolas en agendas que se lleven a cabo tal como las gentes las plantean. La inmensa mayoría de tales petitorios no son imposibles, sino que hacen parte de realizaciones sociales indispensables. Tanto esas demandas como los acuerdos que resulten de un proceso de diálogos con la insurgencia son la base de la Asamblea Constituyente que hemos planteado en diálogos con gobiernos anteriores, donde todo se refrende conforme a la verdadera democracia. Estos mecanismos están consagrados en la Constitución Nacional, por lo tanto no se le están pidiendo peras al olmo sino que haya voluntad política de los señores del poder.

?¿Cómo imaginan la devolución de las tierras a los que ustedes sostienen que son los dueños originales?

?Es difícil imaginarlo porque hasta ahora, cuando latifundistas y terratenientes han visto amenazadas sus propiedades y no se han sentido satisfechos con la protección que les brindan las fuerzas armadas gubernamentales, han conformado y pagado bandas criminales que asesinan a los legítimos dueños que siempre han reclamado sus tierras. Sólo la lucha popular y revolucionaria hará posible las conquistas de los humildes. Al campesinado no le queda otro camino para tener de nuevo las tierras que les han robado. El reciente paro agrario y popular de agosto y septiembre puso de nuevo en alto las banderas de lucha del campesinado colombiano.

?¿Por qué aplican la pena de muerte a quienes consideran traidores?

?Nuestros códigos disciplinarios y sancionatorios definen que son traidores aquellas personas que siendo miembros activos del ELN, desertan de sus filas para pasarse a las del enemigo y ponerse a su servicio. A estos elementos se les aplica la pena de muerte y estamos convencidos de que es una necesidad proceder así en aras de defender la integridad de nuestra organización y la lucha misma.

?En enfrentamientos con fuerzas militares dan muerte a soldados que provienen de sectores populares. ¿Qué dicen ante esto?

?En nuestros acumulados guerrilleros ubicados en vastas regiones del país las fuerzas armadas actúan como un ejército de ocupación, precisamente porque ven a la población como su enemigo. Dolorosamente los soldados del ejército, así como todo el componente base de las fuerzas armadas del Estado, son jóvenes de los estratos más humildes de nuestra población, arrastrados a engrosar las filas militares y policiales, ante la carencia de un empleo digno y para tener derecho a la Libreta Militar que es un documento de identidad indispensable acá en nuestro país. Asimismo, ser militar o policía es estar bien remunerado económicamente, por ello no le es difícil al Estado tener hoy unas fuerzas armadas de medio millón de personas. Recuérdese los mal llamados ?falsos positivos?: asesinaron a miles de personas civiles luego de ser engañadas con falsas promesas de empleo y luego muertas en falsos enfrentamientos armados y presentadas como guerrilleros muertos en combate para obtener como recompensa remuneración económica, vacaciones o ascensos. En consecuencia con todo lo anterior, les envío un saludo a todos los miembros de las fuerzas armadas de Colombia, decirles que en la lucha por la independencia contra el imperio español, oficiales y soldados al mando de Bolívar, y los demás próceres independentistas, demostraron su heroísmo, su patriotismo y su condición de pueblo aguerrido, pero luego de ello la oligarquía los ha conducido por el camino de la antipatria para servir a intereses foráneos y defender los inmensos capitales de propiedad de los potentados.

?¿Qué responden ante la acusación de ser una ?narcoguerrilla??

?Todos nuestros Congresos, que son los eventos de máxima expresión democrática, han definido y ratificado un deslinde categórico del ELN con el narcotráfico y en esto no hay cabida para otra postura. Preferimos tener muy escasos recursos materiales antes que involucrarnos en tan detestable negocio. Somos de principios, de escrúpulos y nunca hemos aceptado eso de que el fin justifica los medios. Respetamos a las personas y familias que han sido empujadas al trabajo en los cultivos de uso ilícito, ellos no son narcotraficantes sino trabajadores de una actividad ilícita a la que los empujaron las circunstancias. Esa es responsabilidad del Estado colombiano que convirtió a Colombia en una narco-república, no sólo por lo de los cultivos, procesamiento y comercio de los narcóticos, sino porque sus instituciones lo estimularon y se involucraron en él, al punto que no existen instituciones estatales y gubernamentales que no hayan estado involucradas en ello y eso es de conocimiento público. El ELN no es dueño de cultivos ilícitos, ni de procesamientos, ni tiene rutas de narcotráfico. Nada más elocuente que los hechos y lo decimos con autoridad moral.

?¿Qué rol cree que pueden cumplir los países de Unasur y en especial el gobierno de la Argentina en lograr una paz duradera?

?Nosotros defendemos la tesis de que hoy es imposible la lucha en solitario de un solo pueblo y una sola sociedad porque sus enemigos están dentro y fuera de las fronteras. Asimismo los amigos y compañeros de lucha de los pueblos y las sociedades están dentro y fuera de las fronteras, y con ellos hay que contar en el desarrollo de la lucha. Estamos seguros de que para un auténtico proceso de paz contamos con todos los pueblos del continente y del mundo y con los gobiernos democráticos y revolucionarios agrupados en Unasur. La presidenta Cristina Fernández ha expresado de manera pública su disposición de contribuir al proceso de paz de Colombia. No tenemos ninguna duda de su voluntad. Hoy de manera particular le enviamos a ella toda nuestra fuerza positiva y solidaridad, con la seguridad de que pronto tendrá buena salud para seguir al frente de su pueblo y su gobierno. Nuestro saludo hoy y siempre al pueblo de la hermana república de San Martín, de Evita Perón, Néstor Kirchner, Darío Santillán. Especial alusión hacemos en este octubre al guerrillero heroico nacido en Argentina y uno de los más grandes internacionalistas, fuente de inspiración de todos los revolucionarios del continente: Ernesto ?Che? Guevara.

?¿Qué consideración hacen del Papa argentino Francisco? ¿Puede aportar a la paz en Colombia?

?Sentimos admiración por las acciones y prédicas a favor de los pobres del mundo del papa Francisco, es valiente para desafiar los inmensos poderes de las jerarquías ricas y tradicionales de la Iglesia. Dios quiera que su paso por el papado de Roma favorezca las luchas de los auténticos cristianos del mundo. Asimismo su máxima autoridad como jerarca de la Iglesia Católica le permite aportar en la búsqueda de la paz de Colombia junto a otros pastores que han mostrado disposición en ello. Bienvenidos los aportes del papa Francisco.

A lo largo de toda esta lucha, ¿le ha tocado dar muerte a alguien.

?He participado junto a decenas y centenas de guerrilleros en varias confrontaciones militares contra las fuerzas armadas del Estado colombiano y en otras donde ellos nos han atacado; en ellas ha habido militares muertos y heridos y también han caído guerrilleros. De manera individual o fuera de combate no he dado muerte a ninguna persona y espero que no me toque vivir esa experiencia; asumo la guerra porque me han obligado a ella los señores del poder, pero no quisiera que nadie muriera, no tengo odios individuales con nadie, pienso que todos los humanos debemos vivir largamente y no morir violentamente. Nadie merece morir, todos merecemos vivir.

?¿Cómo sería la reconversión del ELN en fuerza puramente política no armada? En ese caso, ¿usted qué haría? ¿Sería candidato a elecciones?

?Es muy difícil esa aproximación por lo hipotética; en todo caso la lucha nos ha enseñado a actuar en las más particulares circunstancias y nada de lo que haya que hacer en cumplimiento de la lucha revolucionaria nos será extraño.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Doce militares dados de baja por la guerrilla pero los generales voltean la noticia con la asistencia de los grandes medios

COLOMBIA
 Estado
Mayor Bloque Comandante Jorge Briceño FARC-EP
  4-11-2013Guerrilleros de las FARC. Foto archivo/Dick Emanuelsson. Los mandos militares y los grandes medios distorsionan las realidades de la confrontación COMUNICADO En la mañana del 25 de octubre, los medios de comunicación radiales informaron que en desarrollo de operaciones militares contra el 27 frente de las FARC, en la vereda Yarumales del municipio de la Macarena, fueron dados de baja 5 guerrilleros y capturados otros 4. Los hechos, en realidad, ocurrieron de la siguiente manera:El 21 de octubre, en el sitio mencionado, tropas especiales de la Fuerza Omega, a las 03:15 horas, realizaron un asalto aéreo sobre una unidad del Frente 27. Como resultado de esta acción fue capturado un guerrillero. Los otros 3 reportados como tales, son campesinos humildes que nada tienen que ver con el conflicto.El 23 de octubre, a las 15:00 horas, unidades guerrilleras asaltaron en la misma área las tropas desembarcadas, presentándose durante 40 minutos un duro combate a muy corta distancia, el cual dejó como consecuencia los siguientes resultados:12 soldados muertos y un número indeterminado de heridos. Material recuperado: 4 fusiles Galil 5.56 AC, 1 Rifle de francotirador Remington, 1 lanza granadas múltiple MGL, 1 visor nocturno, 17 proveedores para Galil 5.56, 1 canana 5.56, 4 granadas 40 mm, 3 equipos de campaña, material de intendencia y gran cantidad de información. Propias tropas: 5 guerrilleros muertos y 4 heridos leves.Queda claro cómo los mandos militares, en complicidad con los grandes medios de comunicación, distorsionan la verdad para engañar a los colombianos en torno a las realidades de esta cruda confrontación fratricida.Por nuestra parte, enviamos nuestras condolencias a los familiares de los guerrilleros y soldados muertos, así como el deseo de pronta recuperación a los heridos. A la vez llamamos a todos los colombianos que desean una patria en paz, a unirse para exigir del gobierno y los altos mandos militares la aceptación de un cese bilateral del fuegos, a fin de parar este desangre entre hermanos hijos de la misma tierra y generar las condiciones para el avance de las conversaciones de paz. El éxito de éstas ha de llevarnos a una Nueva Colombia, con democracia real, soberanía, dignidad y en camino a resolver las urgentes necesidades que padece nuestro pueblo.Los muertos de esta guerra, como en todas, los ponen siempre los pobres.
Estado Mayor Bloque Comandante Jorge Briceño FARC-EP

lunes, 28 de octubre de 2013

LAS FARC SIGUEN INSISTIENDO EN QUE EL CAMINO ES LA CONSTITUYENTE.

COLOMBIA

Rodrigo Granda, integrante de la delegación de las FARC-EP

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) señalaron este jueves, en el marco del inicio de un nuevo ciclo en los Diálogos de Paz, que la iniciativa para realizar un referendo sobre los eventuales acuerdos de paz con el Gobierno es unilateral, al tiempo que defendieron su propuesta de una Asamblea Constituyente.

Rodrigo Granda, integrante de la delegación de las FARC-EP en La Habana, manifestó que ?nosotros hemos seguido creyendo que una Asamblea Nacional Constituyente es un mecanismo que no pierde validez sino que, por el contrario, todos los días gana más y más espacio en el país?.

Granda insistió en que el referendo es una propuesta unilateral del Ejecutivo y, aunque está ?en todo su derecho de plantearla?, la guerrilla entiende que hay otros mecanismos de refrendación para los acuerdos de paz que deben discutirse en la mesa de los negociaciones.

En este sentido, la agrupación recordó nuevamente que el último punto de debate en la agenda pactada para las conversaciones de paz son los mecanismos para validar el eventual acuerdo para el fin del conflicto.

Este miércoles, el Senado colombiano aprobó un proyecto de ley para realizar un referendo sobre los acuerdos de paz el mismo día de las elecciones legislativas o presidenciales que se celebrarán en el país suramericano en marzo o mayo de 2014.

Ese mismo día se reanudaron las conversaciones en el decimosexto ciclo de estos Diálogos de Paz que arrancaron en la capital cubana el 19 de noviembre de 2013 y que cumplieron un año este 17 de octubre.

Durante dicho periodo de tiempo se alcanzó un acuerdo sobre el primer punto de la agenda, la cuestión agraria, por lo que desde entonces las conversaciones se centran en el tema de la participación política del grupo insurgente.

El Gobierno de Juan Manuel Santos ha instado en numerosas ocasiones a la insurgencia a agilizar el proceso de diálogo para ofrecer resultados a los colombianos, mientras que las FARC insisten que no son los culpables del retraso en la mesa de diálogo.

?Somos dos partes, si el Gobierno agiliza sus posiciones, a veces inflexibles, igual va a encontrar una respuesta en las FARC. No somos obtusos (?) Hemos presentado propuestas viables, serias, responsables que el país debe analizar y que no son imposiciones?, señaló Granda. 

martes, 15 de octubre de 2013

El Obispo de Mocoa-Sibundoy (Colombia), Mons. Luis Alberto Parra Mora, denunció que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), han expulsado a unos seis sacerdotes de las zonas rurales del bajo Putumayo.

Colombia: FARC expulsa sacerdotes de la zona rural del Putumayo

Mons. Luis Alberto Parra Mora. Foto: Conferencia Episcopal de Colombia

Mons. Luis Alberto Parra Mora. Foto: Conferencia Episcopal de Colombia
BOGOTÁ, 13 Oct. 13 / 03:19 pm (ACI/EWTN Noticias).-

Según informó este miércoles Radio Caracol, se ha expulsado especialmente a los sacerdotes que hacen presencia en la zona rural de Puerto Guzmán y Puerto Leguizamo. Las FARC han advertido que los únicos que pueden estar en la zona es la guerrilla.

Hasta la fecha seis sacerdotes han tenido que salir de la región y solo se permite la presencia en los cascos urbanos de los mismos.

Ante esto, Mons. Parra Mora hizo un llamado al Gobierno Departamental y a la Fuerza Pública para que adopten las medidas necesarias que permitan a los sacerdotes continuar con sus misiones religiosas en esta parte del país.

lunes, 7 de octubre de 2013

Carta del Comandante de las FARC a una periodista de la revista "Semana".

COLOMBIA

Viernes, 04 Octubre 2013 

El máximo comandante de la insurgencia de las FARC EP, Timoleón Jímenez, en una carta de respuesta a la columnista de la revista "Semana", María Jimena Duzán, afirma entre otras cosas que:

Por el tono emocional de su misiva, y sus precisas condiciones, debo entender que mis manifestaciones al país no le parecen ni provechosas ni amigables. Cada quien tiene el derecho a valorar las cosas según su criterio, el cual a su vez expresa un interés de clase?.


En su columna en la edición del pasado 21 de septiembre de la mencionada revista, Duzán, envió un mensaje al máximo comandante de las FARC EP, Timoleón Jiménez,  donde, desde su punto de vista muy particular, se fue lanza en ristre contra ese ejército insurgente y contra los diálogos de paz que se adelantan en La Habana.


A continuación la respuesta de Timoleón Jiménez y después el enlace a la columna de Duzán:


A María Jimena Duzán

Comunicado


Por: Timoleón Jiménez. FARC-EP

En varias ocasiones ha manifestado usted su interés en un intercambio epistolar  conmigo. Ahora, tras una andanada mucho menos amable que cuando valoraba mi estilo, vuelve a la carga, y con dos condicionamientos además, que sea productivo y que no sirva para sembrar cizaña



Por el tono emocional de su misiva, y sus precisas condiciones, debo entender que mis manifestaciones al país no le parecen ni provechosas ni amigables. Cada quien tiene el derecho a valorar las cosas según su criterio, el cual a su vez expresa un interés de clase.


Habría que preguntar a los estudiantes de la MANE o a los campesinos movilizados en la MIA, a quienes usted ubica tan ajenos a nuestro pensamiento, cuanta indignación o simpatía les despierta nuestra palabra.  ¿Dirían la verdad con el riesgo que eso entraña en Colombia?


¿Sí es el país o la abrumadora mayoría, quien ha perdido la credibilidad en nuestra vocación de paz? Si usted, que posa de analista franca y objetiva, lo asegura de modo categórico, es probable que induzca a otros a pensar igual, aunque ello no necesariamente significa que sea cierto.


Si lo afirman casi tomados de la mano los grandes medios, prósperas empresas vinculadas públicamente a los núcleos económicos, sociales y familiares que giran en torno al poder, cabe preguntarse si no son esos círculos los desencantados.


La verdad es que en las alturas siempre se ha concebido la paz como la simple terminación del alzamiento armado, sin ningún cambio importante en las estructuras económico sociales o el régimen político del país. Algunas prebendas personales al precio de la rendición y entrega.


Nuestra posición es distinta. Colombia requiere hondas trasformaciones, sus instituciones están podridas. El Estado colombiano ha devenido en garante del enriquecimiento del sector más pudiente, y en máquina para someter violentamente la inconformidad. Eso debe cambiar.


Nuestra palabra es ignorada de manera olímpica. Manipulada o interpretada de acuerdo con las conveniencias inmediatas. Como cuando especulan que el discurso de Oslo tuvo por objeto satisfacer  la galería o calmar los ánimos de los guerrilleros descontentos.


O que no hay que pararle bolas a lo que las FARC digamos por fuera de la Mesa, dando a entender que en ella asumimos una posición completamente distinta. De ese modo se genera y patrocina la idea de que cuanto decimos es falso o interesado.


Indicar que nuestra delegación de paz en La Habana ha sido autorizada para presentar un informe público sobre lo que ocurre verdaderamente en la Mesa, cosa que todo el mundo en este país reclama, se titula y comenta como una amenaza que pone en peligro la continuación del proceso.


Publicada mi Adenda necesaria, Caracol radio la presenta así, Timochenko dice que revelar avances de la mesa no es una amenaza. Usted en su nota pregunta si he calibrado las amenazas expresadas en mis últimas cartas acerca de echar por la borda la confidencialidad.


Muchos de quienes se nos acercan, temen ser absorbidos por nuestra lógica. Reconocen una posición de compromiso absoluto con las clases oprimidas y no quieren involucrarse de ese modo, resulta demasiado riesgoso para su vida y su tranquilidad personal.


Allí radica en el fondo la clave del actual conflicto. Quienes ponen en duda la legitimidad del orden de cosas y asumen en serio la tarea de trabajar conjuntamente con los más afectados por éste, con el propósito de superarlo, terminan conociendo y sufriendo el lado brutal del régimen.


Vivimos y luchamos porque ese rostro y esa mano criminal desaparezcan para siempre. Los horrores vividos en Colombia desde hace más de seis décadas por cuenta de la violencia oficial abierta o disfrazada no tienen nombre. Esa verdad pretende soslayarse a costa nuestra.


Lo hemos dicho,  no tenemos reparos para dar la cara a las víctimas del conflicto, para reconocer nuestra cuota en las consecuencias de la guerra. Lo que no significa que asumamos la responsabilidad por la generación, el escalamiento y la degradación de esta.


Eso tiene que quedar claro. Ahora aparecen los restos de Fidel Castaño y el país se entera de que murió en un enfrentamiento con las FARC en San Pedro de Urabá. ¿Por qué en más de 30 años de paramilitarismo no hubo un solo enfrentamiento entre el Ejército y ellos?


Las eternamente lamentables víctimas de Bojayá, perecieron en medio de un combate de varios días contra una estructura paramilitar tolerada y apoyada por las fuerzas armadas. Las centenares de masacres paramilitares contra la población inerme o el exterminio de la UP son otra cosa.


La paz supone que salgan a flote tales claridades. Como la de las vinculaciones del narcotráfico  con las fuerzas militares y de policía, el paramilitarismo, el sector financiero y la clase política. Eso no puede esquivarse con el pretexto de nuestra relación con él, que podemos explicar sin pudores.


Hablar así equivale, para ciertos sectores del país, a nuestra pérdida de credibilidad. Quisieran que el resto de colombianos los siguiera. Si así fuera, sería imposible construir una Colombia más incluyente, lo que menos quieren los devotos de la guerra y las rendiciones incondicionales.


La democracia colombiana es tan intolerante y violenta, que trabajar de manera consecuente por la paz y la reconciliación ha sido elevado a oprobio, linda con las páginas del código penal. Por eso  fue privada de sus derechos políticos la senadora Piedad Córdoba.


Y por eso, pese a sus más de treinta años de lucha por hacer posible una solución política al conflicto colombiano, se pone en la picota pública al doctor  Álvaro Leiva. Creí escuchar que la politóloga y periodista Claudia López salió a toda prisa del país. ¿Imagina por qué?


María Jimena, artículos como el suyo, o como los de Marta Ruíz o León Valencia, al igual que los de tantos columnistas que se pronuncian a diario sobre el proceso de La Habana, ponen de presente  la inmensa expectativa del país con él y no su entrada en decadencia. Pensamos distinto, es todo.

domingo, 25 de agosto de 2013

El presidente de Colombia Juan Manuel Santos ordenó al equipo encargado de las negociaciones con las FARC, regresar a la capital, tras la “pausa” decretada unilateralmente por la guerrilla.

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Cabe destacar que la decisión persiste aún cuando desde las FARC dejaron deslizar la versión de que están listos para retomar las charlas de paz.
“He tomado la decisión de llamar a los negociadores para que se devuelven inmediatamente a analizar el alcance de ese comunicado (el de la guerrilla)”, dijo el presidente.
“Hemos analizado con mucho cuidado el comunicado de las FARC”, precisó Santos, quien enfatizó que “en este proceso el que decreta las pausas y pone las condiciones no son las FARC”.
“Tengo entendido que la guerrilla allá en La Habana dijo: ‘Nos levantamos de la mesa para estudiar esta propuesta, este procedimiento’. Perfectamente legítimo y válido que lo estudien, pero el tiempo pasa y la paciencia del pueblo colombiano tiene su límite, y tenemos que seguir avanzando”, aseveró.
“Vamos avanzando, pero tenemos que avanzar más rápido. Ojalá los acuerdos estén finiquitados a final de año”, insistió el mandatario.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Las FARC felicitaron hoy al ex presidente cubano Fidel Castro por su cumpleaños número 87 y destacaron su ‘solidaridad’ con el pueblo de Colombia ‘en la lucha por la paz con justicia social’.

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Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en un comunicado firmado por su Secretariado y fechado hoy en las ‘montañas de Colombia’ indicaron: “Como revolucionarios bolivarianos y latinoamericanistas, vemos en usted y en su pueblo un ejemplo que inspira nuestra lucha y acrecienta nuestra moral de combate”.
Las FARC resaltan  que: “Cuba les haya acogido  como hermanos  para las negociaciones de paz que el Gobierno colombiano y esa guerrilla están celebrando en La Habana”.
“Por la paz de Colombia estamos combatiendo, apreciado Comandante, siguiendo sus enseñanzas, en esta batalla de las ideas por la democracia verdadera, la justicia social y la soberanía nacional”.
“Cuente con nuestro modesto aporte en la lucha por la integración de los pueblos de Nuestra América, por la defensa de la Revolución Cubana y por la paz mundial”.
Hoy  Fidel Castro cumple 87 años y desde que una enfermedad intestinal lo llevó a abandonar la presidencia en 2006, solo aparece ocasionalmente en actos públicos.

martes, 16 de julio de 2013

«La paz con justicia social merece cualquier esfuerzo».

COLOMBIA

PABLO CATATUMBO

Pablo Catatumbo es miembro del Secretariado de las FARC-EP y forma parte de la delegación de paz de esta guerrilla en La Habana. Fue uno de los últimos delegados en incorporarse a los diálogos en la capital cubana. Gran parte de su vida ha transcurrido en la selva de Colombia combatiendo con el Ejército. Ahora, sin «rencores personales», espera lograr una paz «estable, duradera y justa».

AINARA LERTXUNDI|

2013/07/13

Llegamos a este proceso sin ningún tipo de rencor personal, buscando lograr el anhelo de nuestro pueblo por una paz estable, duradera y justa.
Valoramos altamente la experiencia irlandesa frente al tema de dejación de armas. Nos parece que es un ejemplo de lo que es llevar un proceso de paz con un real deseo de finalización de un conflicto y de paz.
Desde La Habana, el comandante y miembro del Secretariado de las FARC-EP Pablo Catatumbo responde al cuestionario remitido por GARA en el que aborda cuestiones clave como las víctimas que han generado cinco décadas de guerra y la posición de la guerrilla ante un eventual desarme. Valora «altamente» experiencias como la del norte de Irlanda, donde «las partes en conflicto dieron muestra de la madurez política y de la estatura moral que se requieren cuando de verdad se ansía la paz».

Las FARC-EP cumplieron el día 27 de mayo 49 años de lucha armada. Este aniversario coincidió con la firma del acuerdo en materia agraria. ¿Cómo vivieron este momento his-tórico?

Con mucha alegría, pues pocas veces coinciden eventos tan importantes: nuestro 49 aniversario de justa lucha y el logro de un acuerdo parcial en materia agraria. Dos hechos significativos que celebramos con alborozo pues sabemos lo que significan en el camino de construir la paz con justicia social para nuestro pueblo.

Sobre el terreno, sin embargo, los campesinos del Catatumbo, en el norte de Santander, mantienen las protestas en contra, entre otras cosas, de la erradicación forzada de los cultivos de coca y de las políticas económicas del Gobierno. Ha habido al menos cuatro muertos. ¿Cómo valora lo que está ocurriendo?

El conflicto social en todas las regiones de Colombia es bastante agudo. De seguir respondiendo de esta manera, el Gobierno desatará una ira social extendida. Si a una reivindicación legal -como la del campesinado del Norte de Santander- se le responde con las armas en la mano, se justifica abiertamente la opción armada que emprendió hace años el movimiento guerrillero colombiano. El balón está en el tejado del Gobierno.

A lo largo de estos seis meses, también se han ido abordando de manera indirecta otros temas de la agenda, como la cuestión de las víctimas. Afirma que se debe «armar todo el puzzle». ¿De cuántas piezas consta ese puzzle?

Le cito algunas: la responsabilidad del Estado, la clase política dirigente, el empresariado, algunos medios de comunicación y los latifundistas, la formación y la financiación de los grupos paramilitares, la relación entre las embajadas de Estados Unidos e Israel con la instrucción de dichos grupos, o el papel jugado por las grandes trasnacionales en la definición de la agenda militar en Colombia. Como ve, el tema tiene muchas aristas, pero tiene que ser abordado a fondo, con mucha sindéresis y franqueza política.

A través de una carta al periódico «El Tiempo», la congresista Constanza Turbay afirmó que ya ha perdonado a las FARC. ¿Cómo recibió este perdón? E Ingrid Betancourt acaba de indicar que «todos somos responsables de esta guerra atroz» y que «la paz nos exigirá aceptar cierto grado de impunidad».

Son manifestaciones de un ánimo de concordia y reconciliación que compartimos y saludamos y ya es extendido entre muchos de los ciudadanos de la patria. Nosotros también hemos sido víctimas de esta guerra. Los entendemos como gestos de un país que no quiere más soluciones militaristas, que no busca venganza, que anhela la paz con justicia social y que está hastiado del drama que hemos vivido. No se trata de abrirle campo a la impunidad sino de lograr la mediación sobre bases de magnanimidad mutua, de comprensión histórica y perdón, que es algo muy diferente.

¿Se ve en un futuro compartiendo un mismo espacio con Constanza Turbay en el que cada uno relate su experiencia vital con el fin de que sirvan de base para la concienciación sobre las consecuencias del conflicto armado y para la no repetición de los hechos? Experiencias de ese tipo se han producido, por ejemplo, en el caso irlandés, con víctimas del IRA y exmilitantes de este grupo armado.

¿Por qué no? Sería un magnífico mensaje para refutar definitivamente a los sectores que quieren obstruir el camino hacia la paz. Nosotros llegamos a este proceso sin ningún tipo de rencor personal, buscando lograr el anhelo de nuestro pueblo por una paz estable, duradera y justa. Para ello se requiere sanar muchas heridas que nos han dejado estos largos años de guerra.

El jefe de la delegación del Gobierno en La Habana, Humberto de la Calle, ha señalado recientemente que la paz pasa por la aplicación de la justicia transicional. El propio presidente, Juan Manuel Santos, ha asegurado que la justicia no puede estar por encima de la paz. ¿Qué plantean las FARC?

Que transicional implica transición, y en el estado actual del proceso de conversaciones aún es prematuro hablar tan categóricamente de temas como ese, que hacen parte de la agenda, pero que van a ser abordados más adelante. En nuestra concepción para el acuerdo de paz que vislumbramos es necesario hablar de un efectivo tránsito hacia algo que sea cualitativamente distinto a la realidad actualmente existente en Colombia. Qué mejor ejemplo que la situación que se vive hoy en la región del Catatumbo. Para nosotros, la cuestión pasa por que logremos la efectiva instauración de la democracia en nuestro país, de lo contrario estaríamos hablando de un acuerdo de paz inocuo.

Otro de los puntos del que también se ha empezado a discutir es el de la dejación de las armas. Usted ha planteado «salidas inteligentes» y que «el problema no son las armas, sino quienes las disparan». En un foro sobre resolución de conflictos desarrollado en Euskal Herria, expertos en la materia rechazaron la entrega de armas como una condición previa, pero advirtieron del peligro que supone que las armas sigan existiendo y que se haga un uso indebido de ellas. ¿Qué valoración les merecen estas recomendaciones y experiencias como la irlandesa?

Lo que señala usted es particularmente importante. Aunque ese asunto también hace parte de los temas que deben ser abordados más adelante, le adelanto algunos criterios.

Valoramos altamente la experiencia irlandesa frente al tema de dejación de armas. Hemos podido conocer dicho proceso de primera mano y nos parece que es un ejemplo de lo que es llevar un proceso de paz con voluntades políticas conjuntas y con un real deseo de finalización de un conflicto y de paz.

En Irlanda, las partes en conflicto dieron muestra de la madurez política y de la estatura moral que se requieren cuando de verdad se ansía la paz.

Para las FARC-EP, la paz es un tema que va ligado al logro de la justicia social, del ejercicio de una verdadera democracia y una verdadera desmilitarización del país, que incluya la dimensión cotidiana, y a la proscripción de toda doctrina militar derivada de la llamada «seguridad nacional» y de la teoría del enemigo interno. En Colombia el problema de las armas no pasa solo por el conflicto entre las guerrillas revolucionarias y el Estado, sino por la existencia de redes criminales extendidas, grupos paramilitares y un inmenso sector que se beneficia del mercado bélico clandestino. Así que habrá que comprender la problemática en toda su extensión y no simplemente pensando en qué hacer con el arsenal insurgente.

¿Qué falló en los anteriores tres procesos? ¿Los calificaría de fracaso o de intentos fallidos?

En mi opinión, en los procesos anteriores lo que fue palpable es que la única política de paz del Gobierno era someter a la insurgencia o la guerra; no había una verdadera voluntad de aproximar posiciones para buscar un acuerdo de paz. Esperemos que la voluntad política del Gobierno actual le permita darse cuenta de que ese mismo error no puede repetirse. Calificar estas experiencias de fracasos es ser muy duro, teniendo en cuenta lo sensible del tema y las complejidades propias de un conflicto como el colombiano. Fueron eso, experiencias, y como tales nos han enseñado a afrontar un reto como el que tenemos hoy en día.

¿Qué signos positivos apreciaron en la llegada de Santos al Gobierno que les hicieron valorar que era el momento idóneo para iniciar una aproximación de cara al proceso de diálogo que se formalizó en Oslo?

Uno valora que lo aborden de frente, poniendo las cartas sobre la mesa, sin hipocresías. Eso, y el contexto internacional favorable, fueron cosas que dieron pie para que iniciáramos este proceso, pero sobre todo, el fervor y el clamar ciudadano que hay hoy por la paz de Colombia, que es la paz del continente. Viéndolo en perspectiva, ratificamos la justeza de la decisión, y hemos visto cómo en este camino se han multiplicado las iniciativas ciudadanas por la paz (con manifestaciones masivas como la marcha del 9 de abril pasado o el Congreso Nacional de Paz) y se ha logrado la unidad del campo insurgente sobre la coyuntura y la agenda de paz.

¿Cómo valoran la negativa del Gobierno a retrasar las elecciones y a conformar una Asamblea Constituyente?

Es una postura política que no es monolítica dentro de la coalición de Gobierno; sabemos que aún no hay última palabra y que el debate que hemos abierto dentro de las organizaciones políticas y sociales jalona la discusión nacional y genera reflexión sobre nuestros problemas más hondos. De momento, le puedo contar con entusiasmo que dicha iniciativa ha tenido una recepción estupenda en algunos sectores y que nuestra delegación recibe diariamente adhesiones, propuestas y aportes de colombianos interesados en un país en paz. Una Asamblea Nacional Constituyente por la Paz es el horizonte cierto para la superación de este conflicto.

¿Qué opina de la firma del acuerdo de colaboración entre el Gobierno y la OTAN?

Nos genera desconfianza y nos ratifica la justeza de nuestras reivindicaciones patrióticas. Un aparato militar cooptado por intereses foráneos es una característica de un país dependiente, no de una nación soberana. El presidente le hace daño al entorno de paz cuando toma esas decisiones tan absurdas.

¿Cómo se lleva la tensión de las negociaciones?

En general hay un ánimo tranquilo. Hay ocasiones donde los niveles de tensión suben. Eso es apenas lógico: es que el conflicto nuestro tiene más de cincuenta años, son muchas las heridas que ha ocasionado, mucho el dolor causado, en fin.

Además en la Mesa no estamos discutiendo temas nimios, sino los temas trascendentales dentro de la vida nacional. En las FARC-EP sobrellevamos esas situaciones con mucho compañerismo y camaradería, porque sabemos que la tarea que tenemos en frente no es poca y que la confianza que los guerrilleros de todo el país depositan en esta delegación es enorme. Al final de cada día nos queda la satisfacción de estar trabajando por el más alto objetivo que se ha trazado el pueblo colombiano: la paz con justicia social. Ello merece cualquier esfuerzo.