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viernes, 3 de enero de 2014

Petróleo mexicano.

MEXICOLas transnacionales que controlan el petróleo mexicano
                                              *La reciente contrarreforma
energética que permitirá en el corto plazo la formalización de la ya puesta
en marcha de la enajenación privada de gas, petróleo y derivados,
representa el final de un ciclo de mecanismos coactivos y coercitivos para
la integración-subordinación de México a los Estados Unidos que comenzó
hace 20 años con la entrada en vigor el primero de enero de 1994 del
Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).  


Se trata de un evento contemporáneo que revela ?en un análisis histórico de
largo plazo? la vigencia del espíritu imperialista y expansionista
estadounidense que comenzó con las anexiones de Luisiana y Florida, la
guerra de invasión a México con el despojo de más de la mitad del
territorio nacional (siglo XIX) y el actual lanzamiento de la estrategia
?homeland defense? considerando el norte del continente americano como área
natural de influencia de la poderosa nación yanqui (finales del siglo XX e
inicios del XXI).La configuración de un bloque regional de poder mundial en
el hemisferio occidental, dominado por la nomenclatura corporativa y
militar estadounidense, está definida. Estados Unidos, subordinando a
Canadá y México, va delineando un protoestado regional empresarial
autoritario al servicio de las grandes compañías capitalistas dispuestas a
desafiar a cualquier otro Estado o alianza de Estados europeos o asiáticos
por el liderazgo mundial.

Los cambios a los artículos 25, 27 y 28 constitucionales de la Carta Magna
mexicana formalizan lo que en los hechos se fue haciendo desde el gobierno
neoliberal de Carlos Salinas de Gortari: ?The Purchase Mexico?*, *la
compraventa de México. El capital privado, fundamentalmente trasnacional,
obtiene plena intervención para explorar, explotar y comercializar el
petróleo en todas sus fases. Es el final de la Constitución Política que
emergió en 1917 a raíz de la Revolución Mexicana.

El territorio, el campo, la electricidad, los puertos y zonas marítimas,
zonas de despegue, minerales, riqueza del subsuelo, agua, mano de obra,
prácticamente todo lo que da sentido a una nación, se encuentra en manos ya
de las corporaciones estadounidenses que representan el verdadero Estado
profundo en construcción timoneado desde Washington.

Los responsables directos de la pérdida de la nación mexicana y su entrega
son un grupo de tecnócratas corruptos que asaltaron el poder mediante un
fraude electoral en 1988 y dilapidaron al país en cada sexenio durante los
gobiernos de Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe
Calderón. El despojo ha sido consumado con el actual gobierno del
presidente Enrique Peña Nieto.

¿Cuáles son las empresas trasnacionales petroleras que se benefician de la
entrega de la industria petrolera nacional con la mal llamada ?reforma
energética??

En la lista destacan las gigantes Exxon, Chevron, Schlumberger y
Halliburton, todas articuladas a las poderosas familias petroleras y
militares de los Estados Unidos. Los personajes más visibles de la trama
son, ni más ni menos, que los artífices de la doctrina de la guerra
preventiva, George W. Bush, Dick Cheney y Donald Rumsfeld, quienes
comenzaron con las guerras de rapiña sobre Afganistán e Irak, precisamente
por el control del petróleo en Medio Oriente, y haciendo de esa región la
principal fuente de abastecimiento de la hiperconcentración del consumo
energético mundial centrado en un 25% en los Estados Unidos.

Exxon y Chevron muestran entusiasmo carroñero, sobre todo por las
exploraciones en aguas profundas del Golfo de México, donde en la capa de
roca en los territorios binacionales se encontraron ricos yacimientos de
oro negro. Mientras que Schlumberger y Halliburton han acaparado en la
última década contratos entregados en licitaciones internacionales por un
monto de alrededor 2.000 millones de dólares.

Otras de las empresas beneficiadas son Petroleum Corp, Velvet Energy LTD y
TLP Energy, dedicadas a la exploración, explotación, mantenimiento y
rehabilitación de la industria petrolera y petroquímica en Canadá y Estados
Unidos. Se aliaron con Evercore, de línea extractiva, primera corporación
en obtener en 2012 la licitación para sacar combustible por diez años en el
estado de Veracruz, territorio que colinda con el Golfo de México.

Jacobs Engineering Group con sede de Houston, Texas, se ha apoderado de
contratos para la construcción de 18 plataformas por un monto de 2.500
millones de dólares.

Otras firmas como Tecpetrol, Norpower, ICA, Sempra Energy, Axis, Ares
Management y Temasek promueven adjudicaciones directas en construcción de
infraestructura, exploración, petroquímica, energía eléctrica y gas.

Todas estas empresas, gigantes y grandes, cuentan asimismo con el respaldo
financiero de los bancos estadounidenses, especialmente de Morgan Stanley,
el cual presenta un corte de financiación a largo plazo que prevé
inversiones por 50 o 100 años o más, si la nueva producción energética lo
amerita.

También empresas españolas y británicas como OHL, Repsol, British
Petroleum, contarán con inversiones menores, pero con grandes dividendos.

Así, la visión imperial monroísta se renueva. Después de la adjudicación
del Golfo de México, las corporaciones estadounidenses van tras el Caribe,
incluyen en su plan bajo la óptica de la regionalización energética a Cuba
y Venezuela, territorios con grandes yacimientos de crudo.

En lo inmediato han lanzado el plan Connect America, un sistema eléctrico
hemisférico que buscará la interconexión energética desde la frontera
formal entre Estados Unidos y México hasta la Tierra del Fuego.

El mensaje del secretario de Estado, John Kerry, ante la OEA sobre el fin
de la doctrina Monroe debe entenderse como el inicio de la doctrina de la
Patria Segura (Homeland Defense), bajo la égida estadounidense. ¿Los
pueblos del continente americano lo permitirán?

domingo, 9 de junio de 2013

Desde que llegó la OTAN a Afganistán se ha aumentado 40 veces la producción de heroína.

AFGANISTÁN

7 de junio 2013

Varias voces se han levantado durante los últimos meses con la intención de denunciar no solo el mantenimiento, sino también el crecimiento que se ha dado en la producción de cocaína en el país ocupado por la ISAF (International Security Assistance Force), cuyo liderazgo ostenta la OTAN, desde que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobase en el 2011 la Resolución 1 386, que ponía en marcha el llamado Acuerdo de Bonn (Acuerdo sobre Órdenes Provisionales en Afganistán hasta el Restablecimiento de un Gobierno Institucional Permanente) que, en sí, no era más que la legitimación internacional para ocupar Afganistán.

Desde el jefe del servicio antidroga de la Policía iraní, el general Ali Moayedi, hasta el presidente ruso, Vladimir Putin, representantes, casualmente, de países fronterizos y por lo tanto de mercados más cercanos para la droga afgana, han elevado sus voces a la esfera internacional con la intención de sacar a la luz una de tantas sombras que la ocupación de Afganistán por parte de la OTAN ha generado, el aumento de la producción de todos los derivados que se extraen de la amapola blanca, la morfina, el opio y la heroína.

Desde el departamento antidroga iraní, y con datos tomados en el 2012, se afirmaba que la producción de droga afgana había aumentado de 2.000 toneladas en el 2002 a unas 8.000 en el 2012, lo cual, en palabras de su portavoz, no es más que la confirmación de que ?los gobiernos Occidentales ven las drogas como un negocio lucrativo.?

La importancia de los datos ofrecidos por el gobierno iraní es tal, dado que el país persa no solo es el que más opio decomisa anualmente en todo el mundo, con un 89% de los movimientos mundiales y 41% de heroína, sino porque también es el núcleo desde el cual los grandes cárteles del narcotráfico mundial distribuyen la droga a los distintos continentes, con especial incidencia en Europa, así como en los estados del Golfo Pérsico y gran parte de las antiguas repúblicas soviéticas (muchas de ellas integrantes de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, OTSC).

Todo ello, no solo genera un mercado negro ilegal de la droga a nivel mundial que mueve miles de millones de dólares, sino que también fomenta la drogodependencia, generando en países como Irán una grave problemática que da como resultado la existencia de 1,2 millones de drogodependientes, de los que un 70%, lo son a las inyectables.

De hecho, el 92% de la producción no está destinada a un uso medicinal, por lo que según datos del gobierno de Teherán, en concepto de drogas ilegales, Afganistán ingresa, según la ONU, unos 4.000 millones de dólares anuales, de los que una cuarta parte la reciben los cultivadores y el resto se lo reparten las autoridades locales, organizaciones rebeldes, grupos armados y traficantes que transportan el material al extranjero, lo cual ha instado una vez más a las autoridades iraníes a solicitar ayuda internacional para frenar esta lacra.

A su vez ha generado movimientos en las fronteras desde hace más de tres años, cuando para intentar frenar el continuo tráfico de droga, ingenieros militares iraníes han construido una barrera de mil kilómetros, así como zanjas para dificultar el paso de vehículos (hasta de 400 kilómetros en la provincia de Sistán-Baluchistán), e incluso diques allá donde los traficantes utilizan cauces de ríos para el paso.

Desde el Ministerio de Exteriores ruso también se han ido facilitando datos donde se evidencia un incremento del tráfico de estupefacientes en Rusia desde la ocupación de Afganistán. De hecho, varias fuentes del departamento antidroga ruso han afirmado en palabras de su portavoz, Victor Ivarov, que la OTAN no solo no está cumpliendo con uno de los supuestos objetivos claves de su ocupación sino que está poniendo trabas a los intentos por parte de las autoridades afganas de llevar a cabo quemas controladas de cargamentos de opio en las zonas del sur, más concretamente en la provincia de Helmand, donde se produce alrededor del 42% de la producción de opio en el mundo, según citan algunos medios de comunicación afganos, si bien, la producción se ha ido extendiendo y ha ido llegando a otras regiones como Kandahar, Uruzgán, Farah, Nimroz y, en menor medida, Daykundi y Zabul.

La visión ofrecida por el Ministerio de Lucha contra el Narcotráfico afgano tampoco es nada halagüeña. Según datos ofrecidos en el 2010 por el portavoz del Ministerio, Zalmai Afjali, ?durante los cinco últimos años el número de consumidores de drogas ha aumentado desde 920.000 hasta más de 1,5 millones [¼ ]. La adicción a la droga se suma a la inseguridad, a los delitos comunes y a las enfermedades que se transmiten por contagio, y dañan los esfuerzos para el desarrollo del país?.

Con esta situación es fácil poder relacionar los grandes movimientos poblacionales que se han dado en Afganistán hacia sus países vecinos, sobre todo Irán y Paquistán, con la búsqueda de nuevas oportunidades, huyendo de una situación de guerra endémica, inestabilidad política, económica y social que con la ocupación de las fuerzas internacionales se ha incrementado. A su vez ha generado un mayor flujo de movimientos en el mercado negro de la droga, favorecido por el descontrol fronterizo y las tensiones intrínsecas entre las fuerzas de la OTAN y sobre todo, de Estados Unidos, en esa supuesta ?guerra contra el terror? y los países vecinos del territorio afgano.

Según el análisis realizado por Alexia Mikhos basándose en estadísticas del año 2005, cuatro años después de la expulsión de los talibanes por las fuerzas de la OTAN, realizadas por la Oficina de las Naciones Unidas contra el Crimen y las Drogas (UNODC), ?el 87% de la producción mundial de opio y el 63% de su cultivo mundial se ubican en Afganistán. Se calcula que el 52% del Producto Interno Bruto del país, unos 270.000 millones de dólares USA, procede del cultivo ilegal de amapolas. La producción de opio se ha disparado desde la expulsión de los talibanes [¼ ]: solo en el 2004 la producción de opio se incrementó un 64%, alrededor de unas 4 200 toneladas frente a las 185 toneladas del 2001, a partir de la prohibición del cultivo impuesta por el régimen talibán.?

Unido a estos datos clarificadores, podemos encontrar también un cambio de tendencia en cuanto a la dupla producción-consumo a nivel mundial. Jean Luc Lemahieu, representante de la UNODC para Afganistán, afirma que en los últimos años Afganistán es quizás la cabeza visible en cuanto a lo que producción de opiáceos y hachís se refiere, pero no debemos olvidar un silencioso pero rápido cambio de tendencia donde los países productores se están volviendo altamente consumidores (lo cual no implica que previamente no lo fueran), mientras que los anteriormente consumidores, siguen consumiendo pero comienzan a producir drogas sintéticas.

Junto a los llamados de atención por parte de Rusia, Irán, Paquistán, China y la propia ONU, también han sido muchos los intentos de negociación durante los últimos años por parte de los países integrantes de la OTSC, formada por Armenia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, tratando de gestionar y organizar la cooperación y el combate conjuntos contra la amenaza del narcotráfico procedente del territorio afgano, sin que hayan llegado a buen puerto dada la negativa de los altos mandos de la OTAN a establecer una política común de control con los países de la región centroasiática.

Cierto es que la quema y destrucción total y repentina de las grandes plantaciones opiáceas repartidas por todo el territorio afgano sería un duro golpe no solo para su ya crítica situación económica, sino también para miles de familias que han vivido y siguen haciéndolo, del cultivo de la amapola blanca.

El problema reside en la falta de interés por resolver un mal cada vez más asentado no solo en Afganistán, sino también en los países de la zona, que genera mayor inestabilidad y violencia. Los pocos intentos reales de frenar la producción de estas drogas no han hecho más que derivar de unas zonas geográficas a otras la producción, ayudado, no solo por los talibanes quienes financiaron y siguen financiando parte de sus actividades con la producción y venta de opiáceos, sino también por el propio interés de determinados estamentos del gobierno, tanto a nivel nacional como regional y local, que favorecen y protegen a los cárteles que dirigen los grandes movimientos a nivel nacional e internacional.

Tanto la ISAF como el alto mando de la OTAN parecen seguir queriendo hacer oídos sordos a los desalentadores datos ofrecidos por gobiernos y organismos internacionales que ven el incremento de la producción e intercambio de estos productos como una forma más de terrorismo a escala mundial y uno de los males más desestabilizadores, que no solo imposibilitan la resolución de conflictos abiertos por su intervención militar enmascarada en una supuesta guerra contra el terrorismo internacional cuando sus verdaderos intereses han sido puramente económicos y geoestratégicos en la batalla por la hegemonía de bloques entre las ?economías occidentales? con Estados Unidos a la cabeza y las ?emergentes? entre las que se encontraría Rusia.

David Santirso Ruiz - Librered

martes, 25 de diciembre de 2012

“Los derivados son un arma financiera de destrucción masiva”.



“Los derivados son un arma financiera de destrucción masiva”, así los definió Warren Buffet hace tiempo. Y es que de todos los desequilibrios que se han intentado corregir en estos más de 10 años de sucesivas recesiones y burbujas, el problema de los derivados es en el que menos se ha avanzado.
¿Y por qué afirmo que es un problema? El analista de Market Oracle Michael Snyder lo explica perfectamente:
La "gran burbuja" de valores respaldados en hipotecas
La gran banca siemrpe gana, y cuando no hay que rescatarla    
Cuando se produzca un crash en los mercados financieros de EE.UU., también se producirá en la economía del país, y por consiguiente en la economía de todo el mundo. Recuerden lo que pasó en 2008. Los mercados financieros se estrellaron, el crédito se congeló, y de repente la economía sufrió un paro cardiaco.
Hay pocas cosas que puedan provocar que los mercados financieros se bloqueen de una manera más grave que un colapso en los mercados de derivados. A diferencia de las acciones y los bonos, un derivado no es una inversión real. Un derivado es una apuesta legal sobre el valor a futuro o cumplimiento de alguna cosa. Al igual que usted puede ir a una casa de apuestas a apostar sobre quien ganará los partidos de esta semana, los banqueros de Wall Street invierten miles de millones de dólares en apuestas sobre como estarán los tipos de interés en el futuro, o sobre que instrumentos de crédito entrarán en suspensión de pagos. Wall Street se ha transformado en un gigantesco casino donde la gente apuesta a cualquier cosa que te puedas imaginar.
Esto funciona bien siempre y cuando no haya cambios bruscos en la economía, y el riesgo se maneje con estricta disciplina, pero como hemos visto, esto no ha sido siempre así en los últimos años.
La razón de que la compañía de seguros más grande el mundo, AIG, fuera rescatada por el gobierno fue los derivados. Las operaciones de derivados también causaron la caída de MF Global, y la pérdida de 6.000 millones de dólares de JP Morgan Chase. Pero todos esos incidentes fueron pecata minuta comparado con el pánico en el mercado de derivados que es seguro que se produzca. Las consecuencias económicas de ese crash van a ser absolutamente horribles.
En realidad nadie sabe cual es el valor total de los derivados en el mercado mundial, pero tiene que estar en alguna parte entre los 600 billones de dólares y los 1,5 trillones de dólares. Para tomar estas cifras como referencia destacar que el PIB mundial es de alrededor 70 billones de dólares. Es decir, en el mejor de los casos, ¡el mercado de derivados es más de 8 veces mayor que el PIB mundial!
 Los grades operadores de este mercado son los cuatro grandes bancos de EE.UU. Han entrado dentro de la categoría de “demasiado grandes para caer”, pero si finalmente caen, será difícil rescatarlos, se quiera o no. Lo malo es que estos bancos son tan importantes para nuestro sistema económico, que su destrucción también destruiría la economía de EE.UU. Es algo así como cuando el cáncer se vuelve tan avanzado que eliminar el cáncer también implicaría matar al paciente.
Para que vean que no exageramos con la situación, vamos a dar algunos números:

JP Morgan Chase:
- Activos totales: 1,8 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 69 billones de dólares.
CITIBANK:
- Activos totales: 1,3 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 52 billones de dólares.
Bank of America
- Activos totales: 1,4 billones de dólares.
- Exposición total a derivados: 44 billones de dólares.
Goldman Sachs
- Activos totales: 114.000 millones de dólares.
- Exposición total a derivados: 41 billones de dólares
Esto significa que la exposición total que Goldman Sachs tiene contratos de derivados por más de 362 veces que sus activos totales.
Se está incrementando la reglamentación en EE.UU. para controlar este mercado, pero no es suficiente. Hay formas para desviar estas operaciones a filiales internacionales que no tengan que sufrir el endurecimiento de las normas.
Michael Snyder afirma de forma premonitoria: “Sin lugar a dudas, en el futuro se producirá un pánico en el mercado de derivados. Eso hará que los mercados financieros se bloqueen. Varios de los bancos ‘demasiado grandes para quebrar’ se caerán y exigirán rescates. Los mercados de crédito se paralizarán por el miedo y se congelarán. La economía de EE.UU. y de todo el mundo entrará en paro cardiaco, sólo que esta vez no será tan fácil de arreglar”.