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lunes, 12 de marzo de 2012

Joanna Krzysztonek, es la joven madre de 31 años que estuvo acostada boca abajo durante 75 días.




Krzysztonek estaba embarazada de trillizos, cuando comenzó con el trabajo de parto  a las 21 semanas. Su primer bebé nació prematuramente y, por desgracia, estaba demasiado débil para sobrevivir.
Los otros dos estaban en peligro de sufrir la misma suerte  hasta que los médicos intervinieron para tratar de demorar el nacimiento.
La mujer fue medicada para  detener las contracciones y  tuvo que estar en una cama  inclinada en un ángulo de 30 grados, con los pies apuntando hacia arriba, para impedir que vuelvan las contracciones.
Se quedó en posición invertida 24 horas al día durante dos meses y medio.
Cuando pasaron los 75 días, Joanna dio a luz a una niña sana, Iga, y al niño, Ignacy, en una clínica neonatal en la ciudad polaca de Wroclaw.
La flamante madre de mellizos dijo que, “Me sentí aliviada de que existiera la posibilidad de mantener el embarazo y dar a los bebés la oportunidad de nacer con éxito”.
“Estoy tan  feliz  que las palabras no lo pueden describir. Son tan buenos los bebés, son muy tranquilos y, a veces incluso tienen la más dulce sonrisa”.
“Me informaron  que el trabajo fue un récord mundial. Estoy sorprendida por lo ocurrido, pero todo lo que quiero es expresar mi gratitud al personal de este hospital por su sabiduría y amabilidad. Yo nunca habría sido capaz de conseguir  el nacimiento de mis hijos  sin ellos”.
El profesor Mariusz Zimmer, director de la clínica de obstetricia Wroclaw y neonatal, explicó que  “el trabajo de la señora Krzysztonek se considera que comenzó  cuando el primer bebé nació porque fue entonces cuando  ‘el nacimiento había comenzado’”.
“La señora Krzysztonek se mantuvo en el ángulo de 30 grados  para  ‘aliviar la presión sobre su cuerpo’. Sus contracciones fueron suprimidas por el Tokoliza, que se le aplicó durante los  75 días para impedir dar a luz a los bebés antes de tiempo”.
“Uno de los mayores peligros era que la señora  Krzysztonek contrajera  una infección que podría haber matado a ella o a los bebés”.
“Este  trabajo se inició con el nacimiento prematuro del primer bebé, que no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir, y terminó con el nacimiento de los otros dos. Todo el proceso fue muy arriesgado”
“A la señora  Krzysztonek no se le permitió moverse de la cama hasta el nacimiento, y fue alimentada e higienizada durante los 75 días. Esto era muy incómodo, pero el personal siguió  adelante. Hemos tenido que arreglar todo para que se haga en la cama, y me refiero a todo. No podía ni siquiera ir al baño”.
A las 32 semanas de embarazo, el 15 de febrero, los médicos decidieron hacer la cesárea. Cada uno pesaba un poco menos de 1,800 kilogramos.
La señora Krzysztonek, después de salir de su cama tuvo  problemas con el equilibrio, pero ahora se encuentra bien y visita y mantiene a sus dos bebés todos los días que se  mantienen en incubadoras pero se espera que abandonen pronto  el hospital.
En diciembre, Donna Kelly, de 29 años, de Coventry, pasó diez semanas en una cama de hospital inclinado a 45 grados para evitar su tercer aborto involuntario.

domingo, 4 de marzo de 2012

Estudio justifica aborto y asesinato de recién nacidos.

LONDRES, 01 Mar. 12 (ACI/EWTN Noticias).-Un grupo de especialistas en ética médica vinculados a la Universidad de Oxford (Reino Unido), calificaron a los bebés recién nacidos como "moralmente irrelevantes", por lo que su asesinato debería permitirse "en todos los casos en los que se permite el aborto, incluyendo aquellos cuando el recién nacido no presenta ninguna discapacidad".

Los científicos australianos Alberto Giubilini y Francesca Minerva, en su estudio titulado "Aborto después del nacimiento: ¿Por qué el bebé debería vivir?", publicado en el Journal of Medical Ethics, aclararon que su postura "no es afirmar que los 'abortos' después del nacimiento sean buenas alternativas al aborto. Los abortos en una etapa temprana son la mejor opción".

"Proponemos llamar a esta práctica 'aborto después del nacimiento en lugar de infanticidio, para enfatizar que el estatus moral del individuo muerto es comparable con la de un feto más que con el de un niño".

En su artículo, los especialistas abortistas señalaron que "si nos preguntas que si nos hubieran hecho daño nuestros padres al haber decidido matarnos cuando cuando éramos fetos o recién nacidos nuestra respuesta es 'no', porque habrían dañado a alguien que no existe".

"Tanto el feto como un recién nacido ciertamente son seres humanos y personas potenciales, pero ninguno es una 'persona' en el sentido de 'sujeto del derecho moral a la vida'", indicaron.

Los abortistas australianos también expresaron su renuencia a aprobar la adopción en vez del asesinato en aquellos casos en los que el recién nacido es sano, al no poder definir si es más traumático para la madre dar al niño en adopción o matarlo.

Los principales "recomendados" para ser asesinados, de acuerdo al artículo, son los bebés que nacen con alguna enfermedad o discapacidad no detectada durante el embarazo. 

"Una vez que los niños nacen, no hay opción para los padres más que tener al niño, lo que a veces es exactamente lo que ellos no hubieran querido hacer si la enfermedad hubiera sido diagnosticada antes del nacimiento".

Alberto Giubilini y Francesca Minerva manifestaron su pesar porque "sólo el 64 por ciento de los casos con síndrome de Down" son detectados durante test prenatales.

El editor del Journal of Medical Ethics y director del Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, Julian Savulescu, defendió, en un texto colgado en el sitio web de la institución universitaria, la publicación del artículo de los australianos, y calificó a quienes lo han criticado de "fanáticos opuestos a los valores propios de una sociedad liberal".

El aborto provocado es la eliminación o asesinato de un ser humano dentro del vientre de la madre. La doctrina católica y la ley natural coinciden en que nunca tiene justificación pues nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona, menos la de los más débiles e inocentes; los no nacidos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Estudio defiende aborto y asesinato de recién nacidos.

LONDRES, 01 Mar. 12 (ACI/EWTN Noticias).-Un grupo de especialistas en ética médica vinculados a la Universidad de Oxford (Reino Unido), calificaron a los bebés recién nacidos como "moralmente irrelevantes", por lo que su asesinato debería permitirse "en todos los casos en los que se permite el aborto, incluyendo aquellos cuando el recién nacido no presenta ninguna discapacidad".

Los científicos australianos Alberto Giubilini y Francesca Minerva, en su estudio titulado "Aborto después del nacimiento: ¿Por qué el bebé debería vivir?", publicado en el Journal of Medical Ethics, aclararon que su postura "no es afirmar que los 'abortos' después del nacimiento sean buenas alternativas al aborto. Los abortos en una etapa temprana son la mejor opción".

"Proponemos llamar a esta práctica 'aborto después del nacimiento en lugar de infanticidio, para enfatizar que el estatus moral del individuo muerto es comparable con la de un feto más que con el de un niño".

En su artículo, los especialistas abortistas señalaron que "si nos preguntas que si nos hubieran hecho daño nuestros padres al haber decidido matarnos cuando cuando éramos fetos o recién nacidos nuestra respuesta es 'no', porque habrían dañado a alguien que no existe".

"Tanto el feto como un recién nacido ciertamente son seres humanos y personas potenciales, pero ninguno es una 'persona' en el sentido de 'sujeto del derecho moral a la vida'", indicaron.

Los abortistas australianos también expresaron su renuencia a aprobar la adopción en vez del asesinato en aquellos casos en los que el recién nacido es sano, al no poder definir si es más traumático para la madre dar al niño en adopción o matarlo.

Los principales "recomendados" para ser asesinados, de acuerdo al artículo, son los bebés que nacen con alguna enfermedad o discapacidad no detectada durante el embarazo. 

"Una vez que los niños nacen, no hay opción para los padres más que tener al niño, lo que a veces es exactamente lo que ellos no hubieran querido hacer si la enfermedad hubiera sido diagnosticada antes del nacimiento".

Alberto Giubilini y Francesca Minerva manifestaron su pesar porque "sólo el 64 por ciento de los casos con síndrome de Down" son detectados durante test prenatales.

El editor del Journal of Medical Ethics y director del Oxford Uehiro Centre for Practical Ethics, Julian Savulescu, defendió, en un texto colgado en el sitio web de la institución universitaria, la publicación del artículo de los australianos, y calificó a quienes lo han criticado de "fanáticos opuestos a los valores propios de una sociedad liberal".

El aborto provocado es la eliminación o asesinato de un ser humano dentro del vientre de la madre. La doctrina católica y la ley natural coinciden en que nunca tiene justificación pues nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de otra persona, menos la de los más débiles e inocentes; los no nacidos.