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domingo, 18 de diciembre de 2016

Represión en Uruguay.

“No hubo más remedio; la tortura era útil”

“Con algunos se nos fue la mano”, admitió el coronel retirado Gilberto Vázquez en entrevista con Últimas Noticias. Afirmó que no está arrepentido y que la tortura fue útil y necesaria: “se hacía lo que hiciera falta para tener la información porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República”. Sobre los desaparecidos, dijo que fueron “casos mínimos”, que obedecieron a “razones económicas” y remarcó que “no se mataba a nadie”.


“No hubo más remedio; la tortura era útil”
SIN DATOS (TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS)
Consultado sobre si arrepiente de lo sucedido, Gilberto Vázquez respondió: “No, al contrario”. Dijo estar orgulloso de haber participado “en la salvación del país”. “¿Se imagina lo que hubiera sido un Uruguay comunista en medio de la guerra fría? ¿Vio lo que pasó en Vietnam? Acá hubiera sido espantoso. Era una cuestión práctica”, señaló el coronel retirado.
Ante la pregunta de si tampoco se arrepiente de haber torturado y desaparecido gente, contestó que “no había más remedio”. La otra opción, dijo, era permitir que siguieran matando soldados. “Yo no iba a dejar que los siguieran matando aunque me tuviera que embarrar las manos hasta la manija. Me dolía en el alma y me sigue doliendo, pero no había otra”, agregó. “Cuando a uno le toca, tiene que elegir el mal menor. O los reventaba a palos o dejaba que siguieran matando a mis camaradas”.
“Hicimos las cosas lo mejor que pudimos. Algunas cosas lamentables tuvimos que hacer”, dijo. “Fue como cuando un cirujano tiene que amputar una pierna porque con la gangrena, la persona se muere. No corta la pierna porque le guste. Había que hacerlo. Nosotros salvamos al país y estamos orgullosos”.
“La tortura era útil”
Gilberto Vázquez recordó que cuando los 106 tupamaros se escaparon de la cárcel de Punta Carretas, el 5 de setiembre de 1971, la sensación en las Fuerzas “fue de derrota total”. “No se podía con aquella gente, no había forma”, agregó: por eso los torturaban, para detenerlos, justificó.
“Cuando los empezamos a cascar y los tipos entraron a hablar, ellos nos enseñaron cómo funcionaba el MLN y dónde estaba cada uno”, contó. “En un año se vinieron abajo. Pasamos de estar achicados a achicarlos a ellos. Andaban a los saltos. Agarrábamos a uno y el tipo ya llegaba al cuartel pensando: 'Acá me van a hacer pelota'. Entonces muchos llegaban y decían: 'Vamos a hablar bien' y no precisaba mucha tortura”.
De todas formas, reconoció que los torturaban porque “se hacía lo que hiciera falta para tener la información, porque del otro lado estaba la vida de nuestros soldados y la paz de la República”.
Vázquez señaló que antes de aplicar la tortura entera, se daban choques eléctricos entre sí “para ver lo que era”. “No es tanta cosa”, opinó. “Lo que pasa es que era entre nosotros. Uno sabe que no lo van a matar pero cuando es el enemigo, la cosa cambia radicalmente. Uno no va a traicionar las ideas y los compañeros por un dolorcito, pero cuando la cosa viene de que lo van a matar, cambia”.
Por otra parte, sostuvo que se creó “una historia negra” con que los militares violaban y robaban, “pero no era así”. “Nosotros no permitíamos que esas cosas pasaran. Si pasaba, iba preso. No se permitía ni reírse. Era algo doloroso, triste y lamentable. A uno torturar le pesa en la conciencia toda la vida pero no había más remedio”.
Pocas desapariciones, por motivos económicos
El coronel retirado dijo que “al principio”, se entregaban los cuerpos de los fallecidos. Luego, por un pedido de los altos mandos, comenzaron a desaparecerlos. “Nos explicaron que el país tenía un drama económico. El petróleo había subido, la carne había bajado a la mitad, lo mismo pasaba con la lana”, contextualizó. “El problema económico era tremendo y el país se salvaba por el turismo y se necesitaba dar una sensación de tranquilidad para favorecer la inversión. ¿Quién va a invertir en el Congo? Entonces, la orden fue que cuando muriera alguno, no apareciera. Eso vino de arriba. Fue por razones económicas y parecía razonable”.
Luego, “fueron casos mínimos”, indicó, al tiempo que sostuvo que no se mataba a nadie. “En Chile los mataban, en Argentina el sistema era hacer desaparecer. Acá está (José) Mujica presidente, el Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) senador, (Eduardo) Bonomi de ministro. Acá fueron veinte. Con algunos se nos fue la mano y otros eran tipos enfermos, que de repente llegaban y sin tocarlos, les daba un infarto. El tema fue que entre miles de tipos, alguno se quedaba. Ese desaparecía”.
Respecto al segundo vuelo, señaló que se trata “de un invento”. “Yo nunca supe nada. En el primero los trajimos porque allá los iban a matar. Los salvamos, no por cuestiones humanitarias sino porque para nosotros eran fuente de información importante. Nos servían, pero nos trajo terribles problemas con Argentina porque el sistema de ellos era otro”, argumentó.
Por otro lado, afirmó que no robaron niños. Sobre el caso de Macarena Gelman, dijo que “eso fue una cosa rara”. “Cuando nosotros teníamos a un argentino, se lo dábamos a ellos porque les podía servir como fuente de información y nos traíamos a los uruguayos; pero traerse a una argentina para acá, no tiene la menor lógica”, explicó, al tiempo que calificó el caso como un daño colateral. “Es como cuando tiramos para matar en un lado y uno se tara o le erra, y encaja un bombazo en una escuela. Son cosas que salen del objetivo militar. Nunca pude entender para qué la trajeron”.
Dijo no tener “ni idea” dónde está María Claudia. “Yo no estaba. No lo hubiera permitido porque esas cosas no se hacían”.
Cuando la periodista de Últimas Noticias preguntó dónde están enterrados los desaparecidos, Vázquez respondió: “no están” porque “vino la Operación Zanahoria”. Contó que a fines de 1984 “se desenterraron a los que había, se quemaron y se tiraron las cenizas a un arroyo”, cree que al Manga. Ahora, “no hay nada: lo saben en las Fuerzas Armadas, en el MLN y en el Partido Comunista”.
“En la limpieza, alguno quedó”, dijo, en referencia a los cuerpos de Miranda y de Cháves Sosa.
La Operación Zanahoria la ordenó el general Washington Varela, ahora fallecido. “Éramos amigos y, en aquel momento, me dijo que era una decisión política porque había gente que ya estaba muy cerca y entre los militares algunos querían seguir y volver a la democracia”, contó el coronel retirado, en este momento preso en la cárcel de Domingo Arena (a la que definió como un geriátrico).
Presos a pesar de los acuerdos
Según Gilberto Vázquez, los militares fueron presos por “una venganza del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que fueron los que tuvieron más desaparecidos en Argentina”.
“Los tipos fueron a la guerra con la mujer y niños chicos. Encima la embarazaban y la metían en el baile, una cosa que a un militar no se le pasa por la cabeza”, comentó. “Mi mujer no sabe nada de nada, y mis hijos menos”.
A diferencia de la relación con el PVP, con los tupamaros -dijo Vázquez- tuvieron contacto hasta que los militares fueron presos. “Siempre quedó claro que ellos no guardan rencor. Los tupa no hicieron denuncias, las denuncias son las del PVP y parte del Partido Comunista”.
Para el gobierno, “esto no es un tema de Justicia: es un negocio”, afirmó el coronel retirado. “Al principio nos dijeron: 'Si aparece algo de la Gelman (María Claudia García), el fiscal tranca las cosas, desactiva el caso y el presidente (Tabaré Vázquez) hace un discurso para decir que se da vuelta la página y esto se terminó'. El tema fue que en el lugar que marcaron no estaba la Gelman y ahí volvió a empezar la cosa”.
El comandante en jefe del Ejército -primero Ángel Bertolotti y después Carlos Díaz- habló directamente con Gilberto Vázquez. “Me dijo: 'Lo quieren preso sí o sí. Son ocho años y hay que hacerse cargo del caso Soba'. Uno de los camaradas que estaba ahí, dijo: 'Yo estuve en miles de operativos, ¿me tengo que hacer cargo de alguien que no se quién es?'. Y además ocho años a nuestra edad, es como perpetua”.
Fueron presos igual, “pero con comodidades y en la Fuerza Aérea, por ejemplo, no fue nadie”, remarcó. “Lo que pasa es que cambiaron los que hicieron el negocio. No está (el comandante Enrique) Bonelli y no está Tabaré (Vázquez) y la cosa cambió”.

sábado, 11 de agosto de 2012

Aseguran que el régimen sirio se mantiene firme.


AFP: el núcleo del poder y del ejército sirios continúan intactos

army_controls_AFP publicó el 9 de agosto un artículo que afirma que, aunque a nivel político, las deserciones de un primer ministro o de un embajador puedan parecer espectaculares y puedan “corroer” al régimen, ellas no afectan a su “núcleo duro”. Y AFP constata que “tras 17 meses de revuelta, la dirección del país, es decir la familia del presidente, los servicios de seguridad y la alta jerarquía militar continúan intactos.”
Según un experto norteamericano, interrogado por AFP, “la ausencia de deserciones masivas en el seno del Ejército demuestra que, contrariamente a lo que señalan analistas y especialistas, “hay muchos suníes que apoyan el régimen”. Wayne White, experto del Middle East Institute, con sede en Washington DC, señala que “los dos tercios de los oficiales con un rango por debajo de coronel no son alauíes”.
Además, ninguna unidad integrada por reclutas, que desde el punto de vista demográfico sería mayoritariamente sunní, se ha pasado en bloque a los rebeldes, ni siquiera un batallón, señala White. “Una división está compuesta de varios batallones. Ninguno ha cambiado de bando y EEUU y Turquía se preguntan por qué esto es así”. La realidad debe ser frustrante a veces…
AFP ha hecho sus cuentas: de 1.200 generales de brigada, sólo 40 (de creer las afirmaciones del Ejército Sirio Libre y el gobierno turco) han desertado. Por el contrario, ninguno de los 100 generales de división lo ha hecho.
Según AFP, esta realidad es tanto más asombrosa teniendo en cuenta que, según “las confidencias de un diplomático árabe con sede en el Golfo”, “Arabia Saudí, Qatar y Kuwait han puesto sobre la mesa miles de millones de dólares para alentar y facilitar las deserciones”.
AL MANAR

jueves, 8 de marzo de 2012

Ex tupamaros denunciados.

URUGUAY

Ocho ex guerrilleros tupamaros fueron denunciados penalmente por el hijo de un coronel asesinado en 1972, en la primera denuncia judicial de ese tipo en Uruguay. El denunciante es hijo del coronel Artigas Alvarez,  asesinado a balazos el 25 de junio de 1972 a la salida de su casa en Montevideo, reportó el diario El País, que no precisó la fecha ?reciente? de la presentación judicial. Según la denuncia, Alvarez fue ejecutado por dos guerrilleros y los otros seis colaboraron en el operativo. Uno de los denunciados como ejecutor, José Rodríguez, reconoció en 2007, en un programa de televisión, que mató a Alvarez, según consignó la agencia DPA. Entre los acusados hay personas fallecidas y otras que ya estuvieron presas tras haber sido sometidas a juicios de validez cuestionada en tribunales militares, como el propio Rodríguez, que ahora reside fuera de Uruguay. Alvarez era hermano de Gregorio Alvarez, el ex dictador.

miércoles, 29 de febrero de 2012

MUEREN DOS MILITARES DE EE.UU. EN UN TIROTEO DENTRO DEL MINISTERIO DEL INTERIOR DE KABUL .

AFGANISTÁN

Venganza talibán por la quema del Corán

Medios locales afirmaron que los dos fallecidos son un mayor y un coronel del ejército de Estados Unidos.


Un soldado monta guardia frente al ministerio tras el ataque en Kabul.

Dos militares estadounidenses murieron ayer tiroteados por un supuesto talibán dentro de la sede del Ministerio afgano del Interior, en una nueva jornada de violencia y protestas por la quema de ejemplares del Corán en la base de Bagram, la mayor de las utilizadas por EE.UU. en Afganistán.

Tras horas de especulaciones, el jefe de la misión de la OTAN en Afganistán, John Allen, reconoció que se había visto obligado a replegar a raíz del hecho, ?por razones obvias de protección?, a todo su personal presente en ministerios de Kabul. ?Estamos investigando el crimen y seguiremos todas las pistas para encontrar a la persona responsable. El agresor es un cobarde y sus acciones no quedarán sin respuesta?, afirmó Allen en un comunicado de prensa.

La misión de la OTAN en Afganistán (ISAF) emitió un escueto comunicado previo en el que había reconocido que un ?individuo dirigió su arma? contra miembros de la Alianza en Kabul, y que ?mató a dos de ellos?. Medios locales afirmaron que los dos fallecidos son un mayor y un coronel del ejército de Estados Unidos, y también que en algún momento se produjo una discusión verbal entre las víctimas y el agresor, aunque no llegaron a identificar sus fuentes. ?La identidad del agresor todavía no está clara?, aseguró el jefe de la brigada criminal de Kabul, Mohamed Zahir.

Del ataque se responsabilizaron sin embargo, horas después, los talibán, que lo atribuyeron en un comunicado a un terrorista suicida llamado Abdul Rahman y dijeron haber matado a ?cuatro altos consejeros estadounidenses? dentro del ministerio. ?Esto ha sido una venganza contra la quema del Corán por parte de los invasores en la base militar de Bagram?, afirmaron en su nota los talibán. Las fuerzas de la OTAN procedieron a rodear por la tarde las instalaciones del Ministerio del Interior y no permitían el paso de personas.

Afganistán lleva cinco días sumido en una violenta ola de agitación civil que se ha cobrado la vida de al menos 27 personas, después de que se conociera públicamente que varios Coranes fueron quemados en la mayor base estadounidense del país, Bagram. La misión de la OTAN ha calificado esa profanación como no intencionada, ha pedido disculpas ?como también lo ha hecho el presidente estadounidense, Barack Obama?, y ha iniciado una investigación conjunta con el gobierno afgano sobre lo sucedido.

Sin embargo, por el momento las llamadas a la calma no han surtido efecto y hoy se convocaron por quinto día consecutivo manifestaciones ?aunque no todas violentas? en las regiones de Sar-e-Pul, Paktia, Logar, Paktika, Nangarhar, Laghman y Kunduz. En Laghman salieron a la calle unos 1000 manifestantes que se enfrentaron a la policía, en unos disturbios que dejaron dieciséis heridos ?dos de ellos, en estado crítico?, dijo el portavoz del gobierno regional, Zargul Persarlai.

Pero los sucesos más graves tuvieron lugar en Kunduz, provincia situada en el norte del país, donde cientos de manifestantes fueron reprimidos violentamente cuando trataban de asaltar el cuartel de la policía y unas oficinas de la ONU en la capital provincial. El subjefe de la Policía de Kunduz, Ghulam Muhammad Farhad, confirmó que en los disturbios murieron dos manifestantes y que nueve personas más ?entre ellas tres policías? resultaron heridas.

En un comunicado, la misión de la ONU en Kabul afirmó que todo su personal se encuentra bien, y tras lamentar las víctimas ?heridos y muertos? de los dos bandos, pidió el fin de la violencia y recordó su ?profundo respeto? por los símbolos del Islam. Más tarde, otra fuente policial provincial dijo haber recibido órdenes de Interior para no proporcionar más cifras de víctimas en las protestas, que se han extendido por gran parte del país con convocatorias que van desde cientos a miles de personas.

Además, el escenario se ha visto complicado con la irrupción en la crisis de los talibán, que hace unos días emitieron un comunicado en el que pedían a los soldados y policías afganos que atacaran con sus armas las fuerzas internacionales. Entre las víctimas mortales de estos días hay de hecho dos militares de la misión de la OTAN que fueron tiroteados por un soldado afgano en la provincia oriental de Nangarhar en el transcurso de una de las manifestaciones. A última hora de ayer, y pese a la reivindicación de los talibán, la OTAN no había confirmado la causa del tiroteo en el Ministerio de Interior.