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miércoles, 5 de febrero de 2014

El Salvador y Costa Rica: Retroceso de las opciones conservadoras.

Opinión

Por Juan Manuel Karg


El domingo pasado se realizaron elecciones presidenciales en El Salvador y Costa Rica. La sorpresa se dio este último país, donde el oficialista PLN retrocedió al segundo lugar. Quien ganó la elección no fue, sin embargo, el Frente Amplio -que parecía perfilarse como una opción de peso de acuerdo a las diversas encuestas que circulaban, y sin embargo quedó en el tercer lugar-, sino el Partido de Acción Ciudadana (PAC), quien ahora deberá enfrentar al PLN en el ballotage, el próximo 6 de abril. En El Salvador, los resultados convalidaron las encuestas previas, dándole un triunfo nítido al FMLN sobre la alianza conservadora ARENA.

Durante la campaña electoral en Costa Rica, la ?guerra sucia? contra Villalta (FA) se acrecentó a medida que este subía en los sondeos. La estrategia del PLN, partido de gobierno, fue asediarlo mediáticamente, intentando desgastar el crecimiento del jóven abogado, quien incluso cosechó simpatías a nivel internacional. A juzgar por los resultados, lograron su cometido, aunque haciendo crecer -sin saberlo y sin quererlo- a Luis Solís (PAC), quien burló a las encuestas que lo ubicaban en un promedio de 10%, triplicando esa cifra y accediendo al ballotage con una propuesta de corte centroizquierdista.

Hubo, sí, un lugar común entre Villalta y Solís, que probablemente haya capitalizado mayormente este último por los ?fantasmas? creados alrededor de la candidatura del primero: la crítica a la ?política tradicional?, que indudablemente tuvo aceptación entre los electores, haciendo retroceder 18% al PLN respecto a la elección de 2010. Hubo, sin dudas, un desgaste de la gestión de gobierno, que el propio Araya intentó disimular durante su campaña, reconociendo los errores cometidos.

En cuanto al Frente Amplio, si bien hay que destacar que estuvo lejos del lugar de protagonismo que le daban las diversas encuestas, también vale mencionar el crecimiento que tuvo respecto a la candidatura de 2010. En aquel entonces, y con sólo 0.6%, accedió al Congreso con un diputado -justamente, José María Villalta-. Hoy, sólo cuatro años después, llegó al 17.13%, logrando un bloque de diez congresales, y convirtiendosé en la fuerza de mayor crecimiento entre ambas elecciones. Sus votos serán claves para definir el ballotage.

En El Salvador, el escenario fue menos sorpresivo. En general, la mayoría de las encuestas advirtió de un escenario que luego sí sucedió, a contramano de lo acontecido en Costa Rica. El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) ganó la elección con el 48,82%, frente al 38.95% del conservador ARENA (Alianza Republicana Nacional). De esta forma, habrá segunda vuelta, el próximo 9 de marzo, entre el ex guerrillero Salvador Sánchez Cerén y Norman Quijano, con amplias posibilidades para que el FMLN acceda a un nuevo período de gobierno -estuvo a sólo 1% de ganar en primera vuelta-.

La algarabía del contundente triunfo fue instantánea en el bunker del FMLN. ?Todos los ejemplos que hemos tenido en América Latina nos dicen que, con esta amplia ventaja en primera vuelta, es muy remoto que perdamos en segunda. Antes bien, vamos a ampliar el margen de votos?, dijo ante los medios de comunicación Sigfrido Reyes, presidente de la Asamblea Legislativa, al conocer los primeros datos. Instantáneamente, Salvador Sánchez salió a intentar captar los votos de Unidad -tercero en la elección con 11.44%-, votos que también serán decisivos pensando en marzo próximo.

La campaña de Quijano fue armada y planificada por Juan José Rendón, empresario venezolano residente en Florida, EEUU -quien además asesoró en la última década a Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y Enrique Peña Nieto-. La estrategia de Rendón, el ?cerebro? de la derecha latinoamericana, consistió en hacer hincapié en el problema de la inseguridad, proponiendo una resolución de nítida ?mano dura?. Por ello, en el tramo final de la campaña Quijano llegó incluso a decir que iba a hacer uso de los poderes constitucionales para poder ?militarizar la seguridad pública?. Rendón apuntó a cosechar un ?sentido común? con un tema sensible para la opinión pública salvadoreña. Aún así, más de 260 mil votos separaron al candidato del FMLN y a Arena, validando la campaña propositiva de Salvador Sánchez y dejándolo en las puertas de un nuevo periodo de gobierno en El Salvador, siempre y cuando los votos de Unidad vayan mayoritariamente en apoyo a su candidatura.

jueves, 28 de noviembre de 2013

El Congreso del Frente Amplio uruguayo desestimó un giro hacia la izquierda

URUGUAY

Más de lo mismo...

Tabaré Vázquez es el pre-candidato a las presidenciales con más apoyo
El congreso del Frente Amplio votó un programa que mantiene el rumbo de la política económica y se ajusta al precandidato Tabaré Vázquez

El giro a la izquierda impulsado por el MPP y el Partido Comunista (PCU) para un eventual tercer gobierno del Frente Amplio (FA) quedó estancado ayer al no tener esos sectores los votos suficientes para aprobar una nueva matriz tributaria en el marco del congreso de la coalición de izquierda. Como contrapunto, la reunión del máximo organismo de resolución del FA dio lugar a un programa que no genera compromisos de cifras al hipotético gobernante, tal como había pedido el candidato Tabaré Vázquez.  

Aunque el sábado el bloque integrado por el MPP, el PCU, la lista 711 de Raúl Sendic, el Frente Unido y la Liga Federal, marcó la cancha en la comisión programática de economía para impulsar nuevos tributos, al día siguiente, en el plenario, la mayoría de esas propuestas quedaron por el camino o perdieron peso.

De los nuevos impuestos planteados de forma inicial que promovían más gravámenes al capital, a las grandes extensiones y a las empresas, solo quedó establecido en el programa la generalización del impuesto de Primaria, lo que implicará que deberán pagarlo los productores rurales. 
Sobre el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) se había votado una moción el sábado para su aumento progresivo. El domingo fue resuelto que el programa promoverá ?avanzar en el incremento de la alícuota del IRAE?.

El texto no fija un porcentaje de aumento, como pretendía el sector liderado por el vicepresidente, Danilo Astori, y como había pedido Vázquez durante reuniones con distintos sectores en la semana previa al congreso. El astorismo rechazaba incluir en el programa instrumentos económicos específicos.

Además, tampoco fue establecida la obligación de alcanzar un presupuesto educativo del 6% del Producto Interno Bruto (PIB), también promovido en la previa al congreso por el MPP y los comunistas. Quedó redactado que la partida de la enseñanza ?puede? alcanzar el 6% del PIB, una moción presentada por el FLS y el Partido Socialista. Ese texto evita un compromiso de una partida fija.

Los votos

El sábado, en la comisión programática de economía el dominio de emepepistas y comunistas fue tal que el director general de Rentas y dirigente del FLS, Pablo Ferreri, abandonó ese grupo de trabajo. ?En el día de ayer hubo muchas propuestas en el área económica, las cuales nuestro sector consideró que muchas de ellas podían ser muy complejas para el país y también para el Frente Amplio. Esas propuestas fueron en muchos casos eliminadas o sus textos modificadas?, dijo Ferreri tras la votación de los temas económicos. Afirmó en particular que fue retirada la propuesta de eliminación de las zonas francas.

Consultado por El Observador, un dirigente de uno de los grupos del bloque liderado por el MPP y el PCU señaló que la intención fue marcar el peso a la interna a través de las bases durante las comisiones del sábado y luego negociar para la reunión del domingo. Otro dirigente de esa ala advirtió que las mayorías necesarias en comisión no son las mismas que en la sesión plenaria. 
Es que la aprobación de una moción en la comisión no garantiza su éxito en el congreso de las bases. Para agregar puntos al programa deben votar por la afirmativa dos tercios de los congresales. Si bien la mayoría responden al MPP y los comunistas, para alacanzar los votos son claves los apoyos de socialistas e independientes.

Ayer, durante la reunión hubo en el entorno de 1.300 delegados. Eso implico que el quórum para aprobar modificaciones requería más de 800 votos. Aunque las propuestas tributarias que generaban polémica no llegaron a ser puestas a prueba, si hubo otras iniciativas que están en la génesis de los comunistas y fracasaron. Quedó por el camino la creación de un frigorífico nacional y de un ente pesquero estatal.

La propuesta del frigorífico necesitaba 835 votos para alcanzar los dos tercios que lo viabilicen y obtuvo 707. En ese marco, serían claves los apoyos de las bases pertenecientes al Partido Socialista, que conforman alrededor del 15% del congreso.

En la interna socialista hay dos corrientes: los ortodoxos, a favor de un giro tributario, y los renovadores, cercanos a Vázquez. En ese debate se impusieron los renovadores y alinearon a sus delegados.

El congreso votó formar una comisión de trabajo que sesionará durante tres meses para seguir trabajando sobre temas económicos. Sus resoluciones deberán ser aprobadas por el Plenario Nacional, donde se equipara el peso de los sectores y de las bases.

A su vez, la moderación busca ser una señal hacia Vázquez en tiempos que tanto el MPP como los comunistas pretenden un compañero de fórmula de su corriente. Además, tampoco fue incluida en el texto la expresión  ?nuevo modelo económico?, una redacción que molestó a Astori. En tanto, si bien hubo mociones para limitar la integración de Uruguay como miembro pleno de la Alianza del Pacífico, esas propuestas tampoco prosperaron. Será el gobierno quien resuelva el tema. Vázquez y el líder del equipo económico, Danilo Astori, están a favor de integrar ese bloque económico.

Los candidatos

El congreso aprobó las candidaturas de Vázquez y de Constanza Moreira en igualdad de condiciones. En principio los comunistas proponían a Vázquez como candidato oficial y a Moreira en minoría. Sin embargo, fue laudado para que no haya diferencias.

Con un quórum de 1219 delegados, el 67,2% (820 votos) dio su respaldo al expresidente, mientras que un 23,5% lo hizo por la opción de Moreira (287 votos). Las abstenciones sumaron 112 votos. Tras la votación ambos subieron al estrado. Vázquez pidió unidad a la orgánica de cara a la campaña electoral. Aunque estaba previsto el comienzo de la sesión para las 9 horas, la reunión empezó a las 10.20. Antes hubo una reunión del Plenario Nacional de dos horas, donde siguieron los debates sobre economía y fue acordada la forma de votación de las candidaturas.

La primera discusión fue sobre la Alianza del Pacífico y llevó media hora. A esa altura, distintos congresales ya comentaban que la sesión sería extensa. ?El clásico se juega acá?, bromeó un delegado de base del departamento de Artigas en conversación con otro de sus compañeros en referencia al partido entre Peñarol y Nacional planificado para las 17 horas.

La Presidencia del FA pretendía terminar el Congreso antes del evento deportivo, pero fue imposible. El congreso culminó sobre las 21 horas. El clásico se siguió desde el estrado. El vicepresidente del FA, Juan Castillo, hizo varias aluciones al resultado deportivo. En tanto, el secretario político de la coalición de izquierda, Gerardo Rey, se paró de su silla y junto sus puños cuando Peñarol hizo el segundo gol (ver Deportivo). Mientras, las discusiones programáticas continuaban.

El programa aprobó impulsar una reforma del Poder Judicial y otra de la Constitución (ver despiece). Además, promoverán una ley para permitir el voto de uruguayos en el extranjero.
Sin embargo, fue descartado iniciar una transformación de las Fuerzas Armadas, cambiar el régimen de la Escuela Militar y rebajar las jubilaciones de aquellos militares que dejen de trabajar. El Congreso rechazó una propuesta de incluir en el texto una proclamación sobre que las Islas Malvinas pertenecen a la República Argentina.

Reforma de la Justicia y la Constitución
El Frente Amplio impulsa en su programa una reforma del Poder Judicial que ?supone una serie de cambios institucionales?, según el texto agregado ayer durante el congreso. La moción, aprobada por amplia mayoría, señaló a la reforma como ?necesaria?. Entre algunos aspectos, habrá cambios en la Ley Orgánica de la Judicatura, conformarán un ?sistema transparente? de ascenso y movilidad de jueces, y una reforma de la fiscalía. Además, los magistrados deberán recibir mayor capacitación sobre derechos humanos y los educadores sobre la agenda de derechos. ?El Poder Judicial es independiente pero eso no quiere decir que nosotros no podamos legislar. Está planteada la reforma desde hace mucho tiempo y este es el momento. Podemos ir a más en este tema?, dijo la congresal que defendió la propuesta. En tanto, fue aprobada por mayoría la ?voluntad reformulista sobre el texto constitucional vigente?. En 2015 deberá ser convocado un Plenario Nacional para tratar el tema. Todavía no hay acuerdo sobre el instrumento a utilizar para dar lugar a los cambios en al Carta Magna.

Economía. Se mantiene el rumbo de la macroeconomía que desde 2005 impulsa el equipo liderado por Danilo Astori.impuestos.  El debate sobre las herramientas quedó congelado. Los productores rurales deberán pagar el impuesto de Primaria.

Drogas. El programa promueve la regulación de las sustancias además de la marihuana.

Sufragio.  Si accede al gobierno la izquierda impulsará por ley la votación de uruguayos en el exterior.

Seguridad. El Frente Amplio insta a ?fortalecer las medidas alternativas a la prisión?.

DDHH. Promueven modificar el sistema de traslado de jueces y formar a los magistrados en derechos humanos. El Estado se hará cargo de investigación de desaparecidos en dictadura.

fuente: El Observador



Tabaré Vázquez, Constanza Moreira y Mónica Xavier, ayer, en el Congreso del Frente Amplio, en el Palacio Peñarol. Foto: Pablo Vignali
Clap, clap

por Natalia Uval
El Congreso del FA alcanzó consensos programáticos después de un trámite difícil y habilitó que Moreira compita con Vázquez en las internas de 2014.

El Congreso del Frente Amplio (FA) resolvió ayer habilitar ?en igualdad de condiciones? las precandidaturas del ex presidente Tabaré Vázquez y de la senadora del Espacio 609 Constanza Moreira para las internas de 2014. Se habló de unidad, pero los precandidatos no posaron para la foto juntos y se enviaron mensajes velados. La senadora habló de la importancia de cumplir el programa y mencionó la despenalización del aborto. Vázquez sostuvo que quien no actúa con unidad ?no es frenteamplista?.

Dos ex dirigentes sindicales, Juan Castillo (Partido Comunista del Uruguay [PCU]) y Luis Puig (Partido por la Victoria del Pueblo) fundamentaron el voto por los respectivos candidatos, y ambos quedaron conformes con los resultados. ?Fijate el simbolismo: dos dirigentes sindicales, y los dos negros?, comentó en tono de broma a la diaria Castillo, quien evaluó como ?bueno? el respaldo del Congreso a Vázquez y el clima del encuentro de ayer en el Palacio Peñarol.

Asistieron 1.219 congresales. Vázquez obtuvo, al límite, los dos tercios: recibió 820 votos (67%). Moreira recibió 287 votos (23,5%) y hubo 112 abstenciones (9,5%). Fue más reñida la votación en el momento de elegir el procedimiento por el cual el Congreso mostraría sus preferencias por los candidatos. Los partidarios de la candidatura de Moreira pretendían que el Congreso no votara, actuando, a su entender, en sintonía con la resolución del Plenario Nacional del FA, que simplemente habilitó las candidaturas. ?Hubiéramos preferido que no se nos llevara a elegir entre dos excelentes compañeros?, lamentó Puig.

Los sectores mayoritarios del FA, que apoyaron a Vázquez, se habían puesto de acuerdo en ?marcar los votos? en el Congreso. Insistieron en esto el Movimiento de Participación Popular y el PCU, y respaldaron esta postura, entre otros, el Frente Liber Seregni y el Partido Socialista (PS). El secretario general del PS, Yerú Pardiñas, argumentó que ?el FA tiene que posicionarse claramente ante la sociedad? y que ?la ciudadanía tiene el derecho de saber cómo se pronuncia el Congreso?. ?No es jugar a dividir, es jugar a transparentar?, sostuvo.

Pero al Congreso asisten en su amplia mayoría representantes de base, y pese al acuerdo sectorial, la votación fue pareja: 57% a favor de votar y 43% a favor de habilitar las candidaturas sin un pronunciamiento expreso por una o por otra.

Llegó el turno de fundamentar. Castillo manifestó que Vázquez tuvo ?aciertos y errores?, pero es capaz de ?conducir al FA a un imprescindible tercer gobierno?. ?Se trata de quién reúne las mejores condiciones hoy de encabezar un proyecto político que pueda entusiasmar a nuestro pueblo. No podemos darnos el lujo de que la derecha recale otra vez en el gobierno?, planteó.

A su turno, Puig defendió las posibilidades de Moreira de triunfar en las elecciones nacionales. ?No cometeríamos la aventura incalificable de hipotecar el futuro del pueblo uruguayo?, manifestó. Destacó también que Moreira ?es la única precandidata mujer en nuestro país?. Tras la votación, Puig dijo a la diaria que ?se reafirma?, ?contra muchos planteamientos?, que la de Moreira es ?una candidatura seria? y una ?opción atractiva y convocante para muchísimos frenteamplistas?.

Gestos

Moreira fue la primera en hablar. Parada junto al atril, en sus primeras palabras mencionó al dirigente Hugo Cores, que dio nombre al Congreso que culminó ayer. ?Yo no estaría acá si no hubiera sido por él?, afirmó. Moreira había sido pareja de Cores. Recordó que Cores ?mucho rabiaba, y hubiera rabiado mucho en este Congreso, pero siguió siendo frenteamplista hasta el último día de su vida?.

Los agradecimientos y recuerdos fueron cálidamente aplaudidos por los integrantes de la mesa, en su mayoría representantes de sectores. Distinta fue la situación cuando Moreira se empezó a referir a cuestiones programáticas. ?Respetaré el programa punto por punto y coma por coma, porque soy de las que luchaban por la despenalización del aborto?, declaró la senadora, y se borraron las sonrisas entre los integrantes de la mesa. Sostuvo que actuará con ?corazón latinoamericano?, que si es presidenta hará todo lo posible para que el presupuesto de la educación llegue a 6% del Producto Interno Bruto e hizo referencia a la discusión que se dio sobre la conveniencia de fijar impuestos en el programa del FA (verhttp://ladiaria.com.uy/articulo/2013/11/consenso-en-el-programa/). ?Quien habla en contra de los impuestos detesta el Estado, detesta la igualdad?, aseguró. Llamó a no renunciar a la ?identidad de izquierda? y a construir una ?contrahegemonía contra la cultura del poder que hemos internalizado?, para ?hacer otra política?.

Al final evaluó que la votación demuestra que ?la política nunca es destino? sino ?pura construcción humana?.

Cuando se retiró del atril, le dio la mano a Vázquez, el siguiente orador.

Los militantes de las primeras filas sacaron sus celulares y se dispusieron a sacarle fotos, pero no surgió el clásico canto ?Y ya lo ve, el presidente es Tabaré?. Vázquez recorrió todo el estrado durante su discurso y su primera mención también fue para Cores, que fue su secretario político cuando ocupó la presidencia del FA.

El ex presidente afirmó que ?es cierto que tenemos un buen país?, pero ?es posible hacer un mejor país aun?, con ?una democracia de mayor calidad? y ?una mejor convivencia y seguridad ciudadana?. Declaró que el FA es ?el mejor proyecto político? y que ?los cambios no son de realización instantánea?. Dijo que ?ni los mesiánicos ni los ansiosos se sienten bien en el FA? y mencionó la necesidad de actuar en forma unitaria. ?Quien no actúe en consecuencia podrá autodefinirse como frenteamplista, pero no es frenteamplista?, sostuvo. Llamó a ?no dejar de soñar? con una sociedad ?sin explotados ni explotadores? y se despidió con su frase habitual: ?Hasta la victoria, siempre?. Moreira había hecho lo propio con su frase: ?Arriba los que luchan, todas las luchas?.

Sobre el final, la presidenta del FA, Mónica Xavier, tuvo que pedirle a Moreira que se acercara al atril porque quería dar un mensaje final junto a los dos precandidatos. Cuando terminó, Vázquez y Moreira se fueron cada uno por su lado, y Xavier respondió con un encogimiento de hombros a la solicitud de los fotógrafos de que los precandidatos posaran juntos. Empezaba otra etapa.

fuente La Diaria

URUGUAY

MUJICA Y LA BANCARIZACIÓN 

Por Hoenir Sarthou

13/11/2013 

La semana pasada, el Presidente arremetió nuevamente en su audición de radio contra ?los intelectuales?, una categoría variopinta que, al parecer, incluye a docentes e investigadores universitarios, periodistas, izquierdistas ?jacobinos?, escribanos, autores de libros, funcionarios del Estado, abogados y veraneantes en Punta del Diablo, Florianópolis y Miami.

Aparentemente, según Mujica, toda esa gente tiene en común dos características: la primera es una visceral insolidaridad que le impide ?comer guiso?, ?levantar paredes? y ?comprar medio quilo de chorizos para compartir con los pobres?; la segunda característica es que discrepan con él o critican a su gobierno.

Juro que no exagero. Palabras más, palabras menos (tratándose de Mujica, siempre son más bien palabras más), eso es lo que dijo.

Uno podría pensar muchas cosas sobre esas afirmaciones. De hecho, algunos ?intelectuales? que conozco se han enojado y han llegado a insinuar que las palabras del Presidente revelan envidia y resentimiento personal. Otros piensan que son señal de frustración, en la recta final de un gobierno al que demasiadas cosas le han salido mal. Algunos, más malévolos, sospechan que es una deliberada apelación al ?pobrismo?, para alinear a su desconcertada tropa política contra un enemigo difuso y poco peligroso (muchos se sorprenden de que Mujica, que no se ha peleado con nadie y que ha sido tolerante con los militares torturadores, con los administradores de PLUNA, con ?el caballero de la derecha? y su jefe, con el gobierno argentino, con Tenfield y el Pato Celeste, con la Federación Rural, con las corporaciones sindicales y con las empresas multinacionales, se pelee con ?los intelectuales?). Por último, no faltan quienes lo recuerdan comiendo solidariamente -no precisamente guiso- con López Mena, Paco Casal y la embajadora de los EEUU, entre otros.

Pero yo no voy a criticar a Mujica por lo que dijo. Me preocupa más lo que no dijo. Porque en ese programa de radio se perdió una espléndida oportunidad de explicar qué es el proyecto de ley ?para fomentar la inclusión financiera y los medios de pago electrónicos?, que acaba de ingresar al Parlamento casi sin ningún debate público.

Es difícil resumir en pocas palabras el enorme cambio social y cultural que aparejaría la aprobación de ese proyecto de ley, que, hasta donde se sabe, cuenta con la bendición de la Asociación de Bancos y de AEBU y con el padrinazgo del Ministerio de Economía.

Casi telegráficamente, el proyecto dispone que todas las transacciones monetarias se realicen obligatoriamente a través de los bancos o de instituciones de intermediación financiera. Todas: el cobro de sueldos y de jubilaciones, el pago de impuestos, el cobro de honorarios, el pago de alquileres, la venta de inmuebles, vehículos y servicios. En fin: todo.

La intención declarada del proyecto es incorporar, en forma obligatoria, a toda la población, especialmente a los sectores de menores ingresos, al sistema financiero bancario, facilitándole la obtención de créditos y rebajándole los impuestos para las compras que se realicen a través del sistema bancario.

Es obvio que la economía del país se ?bancarizará? y que todo el dinero circulante pasará por el sistema bancario, que prácticamente no paga intereses. Como el plan prevé un papel preponderante de la banca privada, es obvio que el sistema bancario privado tendrá óptimas oportunidades de aumentar sus ganancias estimulando el endeudamiento y el consumismo de los que menos tienen.

Hay decisiones políticas que son definitorias. Así que uno no puede menos que sorprenderse de que un proyecto de esta naturaleza se promueva durante un gobierno del Frente Amplio y en particular bajo la presidencia de Mujica.

¿En qué quedó el romántico plan de 1971 de ?nacionalizar la banca?? ¿En qué momento fue sustituido por el de ?bancarizar la Nación?? ¿Quién lo resolvió? ¿Por qué?

¿Cómo se compagina este proyecto, estimulador del endeudamiento y del consumo, con el discurso de la austeridad y el anticonsumismo con el que Mujica ha cosechado aplausos por el mundo? ¿Se trata de hacer lo que yo digo y no lo que yo hago?

Si los ?intelectuales? son improductivos e insolidarios, ¿qué decir de la parasitaria y codiciosa actividad bancaria?

Cualquiera que conozca los estragos que causa el endeudamiento con las tarjetas y las empresas de crédito entre los asalariados de bajos ingresos, cualquiera que sepa lo amable que es el capital financiero cuando uno ingresa a él y lo duro que se vuelve cuando uno le debe dinero o quiere salir de él,  se preguntará qué lleva a este gobierno a poner a toda la población, en especial a los que menos tienen y menos ganan, en manos del sistema bancario.

Si el acceso a los servicios bancarios es un beneficio, ¿por qué hacerlo obligatorio, en lugar de posibilitar que acceda quien lo desee?

A quien se tome el trabajo de leer el texto del proyecto (está en la página de Presidencia) le llamará la atención el lenguaje que utiliza. Se habla de ?inclusión financiera?, de ?universalización de los derechos? y hasta de ?democratización del sistema financiero?. Se usa el lenguaje ?de los derechos? para ?vender? la entrega de sectores sociales indefensos al durísimo interés del capital financiero.

No es necesario ser un fundamentalista anticrédito para inquietarse con este proyecto. Porque, si la intención fuera dar acceso a créditos blandos y baratos de intención social, lo lógico habría sido que el Banco República abriera líneas de crédito social, casi sin costo, para el consumo, y líneas de crédito de bajo costo para las pequeñas empresas. Pero no. El plan es que la banca privada, en general extranjera, sea la principal receptora del nuevo mercado que se le entrega atado de pies y manos por mandato legal.

Esto no está ocurriendo sólo en el Uruguay. Recordemos que tres de las  características del modelo económico globalizador son: el control de los recursos naturales; el apoderamiento del conocimiento técnico y científico a través de la ?propiedad intelectual? (las patentes); y la bancarización de la economía (es decir la intervención del capital financiero en todas las operaciones económicas).

Al parecer, Uruguay tendrá el triste privilegio de imponer por ley, en pleno gobierno ?progresista? del Frente Ämplio, la bancarización obligatoria de su economía a favor del capital financiero privado.

¿Ese proceso es inevitable?

No, no lo es. Aún está pendiente la discusión parlamentaria del proyecto. Lo inquietante es que en el sistema político no se oyen todavía voces críticas.

¿Nadie irá a cuestionar el proyecto bancarizador?

Se suele decir que para la explotación de los recursos naturales es necesaria la inversión extranjera porque el país no tiene recursos para realizarla por sí solo.

Pero ese argumento no es válido en materia financiera. Porque el país tiene al menos un banco público que podría prestar por sí mismo, a quienes los quisieran, los servicios que se le están regalando a los bancos privados.

¿Cuál es la causa por la que esa posibilidad se desprecia? ¿Permaneceremos todos callados o alguien en el sistema político hará oír una  voz de resistencia?

jueves, 24 de octubre de 2013

Marcha del 20 de Octubre 2013, 35 aniversario del asesinato de Oliverio Castañeda De León.

GUATEMALA

Claveles rojos: memoria y continuidad de la lucha revolucionaria

Por: Nelton Rivera  y Quimy De León ? Prensa Comunitaria.

?Oliverio Castañeda de León es el ícono de la lucha estudiantil de aquella época. Era estudiante de la Facultad Ciencias Económicas y fungió como Secretario General de la AEU desde el 22 de mayo de 1978 hasta su muerte, el 20 de octubre de aquel año, cuando fue asesinado por fuerzas represivas del Estado de Guatemala a sólo 100 metros del Palacio Nacional. Su ejecución está documentada en el informe de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, CEH, como el Caso ilustrativo No. 45 y recientemente fue publicada una biografía de Oliverio escrita por Ricardo Saénz de Tejada.

Aunque pasado el tiempo Oliverio se ha convertido en un símbolo de la lucha estudiantil y popular (la AEU lleva hasta la fecha su nombre y la visita al lugar donde fue asesinado es una visita obligada de la marcha que conmemora la Revolución de 1944 todos los años) es importante decir que había dos tendencias entre los estudiantes comprometidos de aquella época: FRENTE y FERG (Frente Estudiantil Revolucionario Robin García, nombrado así en honor de un estudiante universitario asesinado en julio de 1977) y ambas fueron perseguidas por las fuerzas represivas del Estado.?(1)

Vea el texto completo: En el Día del Estudiante Universitario, también pedimos justicia.

Marcha por la Memoria  y  homenaje a Oliverio Castañeda de León

A 35 años de exigir justicia por su asesinato (20 de octubre 1978 ? 2013) el colectivo AEU ? FRENTE, como cada año, conmemoró la memoria del secretario general de la histórica Asociación de Estudiantes Universitarios ? AEU ?Oliverio Castañeda De León?.

Compañeros y compañeras de Oliverio, integrantes de su agrupación estudiantil FRENTE y otras expresiones estudiantiles, populares, sindicales y revolucionarias, acudieron al  llamado nuevamente para marchar desde la Plaza Central ? parando por la casa donde vivió en donde se hizo un homenaje (6a. avenida y 3 calle esquina), después con fuerza y mucha dignidad la marcha pasó frente a Casa Presidencial y culminó en al antiguo Portal de Comercio en la zona 1. Fue en este lugar en donde Oliverio fue alcanzado por una ráfaga de metralla de oficiales militares y policiales durante la dictadura del general Romeo Lucas García. Desde entonces este lugar está cargado de memoria y de recuerdos dolorosos para el país, pues ahí murió un joven brillante y dirigente, junto hoy símbolo de estudio, trabajo y lucha.

El grupo que homenajeó y mantiene vigentes las ideas y las luchas compartidas con Oliverio, gritaban consignas como: ?5 sí 10 Huelga?, recordando las protestas masivas y las movilzaciones en contra del aumento del precio del transporte urbano. Estas fueron jornadas pre insurreccionales que fueron conducidas por el Comité Nacional de Unidad Sindical ? CNUS y principalmente por la AEU, con Oliverio al frente.

?Ejército asesino fuera del poder? era otra de las consignas que retumbaban en la calles durante la década de los años 70, coreadas en multitudinarias movilizaciones del pueblo guatemalteco. Estas consignas llenas de rabia y rebeldía hicieron hoy eco de miles de voces que se alzan frente al gobierno dirigido por un militar, con una fuerte responsabilidad en el Genocidio cometido contra los pueblos en este país.

Ésta movilización, convocada por representantes y líderes estudiantiles de diferentes épocas, hombres y mujeres que formaron parte del movimiento estudiantil universitario, fueron generaciones que abrazaron también revolucionaria. Hoy se dejaban ver cabezas grises adornadas por la sabiduría que proviene de años de lucha. También acudieron ,  generaciones mas jóvenes, en sus manos también llevaban claveles rojos.

Mientras tanto, el recorrido de la marcha del 20 de octubre en conmemoración del período revolucionario de 1944 a 1954, se realizaba desde el Trébol sobre la avenida Simón Bolívar hacia la Plaza Central de la ciudad capital.

?Volvimos y volvimos con la memoria, volveremos año con año y día tras día para gritarles en su cara, con la frente en alto, que son unos asesinos, que son unos criminales, que son unos genocidas, que son ladrones de la tierra y del derecho de este pueblo a vivir en paz. Ellos son traidores, ellos han entregado nuestra tierra a las compañías mineras, a las compañías petroleras,  a las explotadoras del territorio, que hoy pelean centímetro a centímetro el pueblo de Guatemala en los territorios de nuestro país. Esa lucha también la dirigió Oliverio y que lo oiga bien cualquiera de los orejas del gobierno que tenga en este espacio: Aquí estamos, aquí vamos a estar año con año, nosotras y nosotros y los que vengan detrás de nosotras y nosotros?. Iduvina Hernández, parte de su discurso el domingo 20 de octubre 2013.

?Porque mientras haya pueblo, habra Revolución?

lunes, 30 de julio de 2012

El Cauca, síntoma del agotamiento de la Unidad Nacional y desafío para el movimiento popular.

COLOMBIA

No puede existir la llamada "neutralidad" ante un enemigo como el estado colombiano,
sostiene el autor de este importante documento.

por José Antonio Gutiérrez D.

?No puede observarse la lucha de clases a través de los vitrales de una catedral, ni a través de las leyes de los capitalistas?
(William ?Big Bill? Haywood, 1910)

?Chen Gen Kat Pat, Men Se Yon Sel Wout Li Fe?
(El perro tiene cuatro patas, pero puede ir sólo en una dirección. Proverbio haitiano)


Sin lugar a dudas que la afirmación de Marx de que ?Todo lo sólido se desvanece en el aire? cae como anillo al dedo al régimen presidido por Juan Manuel Santos, que hace un año parecía casi inexpugnable, la maquinaria de consenso más impresionante que había vivido Colombia desde la instauración del Frente Nacional en 1958. Hoy, el santismo está acosado por las múltiples crisis del sistema de salud y educativo, por fuertes diferencias en su seno que han resquebrajado la Unidad Nacional, por el descrédito generalizado de las instituciones y una falta de credibilidad ante una población frustrada a la cual se le prometió mucho, sin que ninguna de las propuestas demagógicas hayan sido hasta ahora implementadas de modo sustancial. Ni en el campo de la restitución de tierras, ni en el campo de las víctimas, ni en el campo de la paz, ni mucho menos en el campo de la ?prosperidad? el gobierno ha cumplido en lo más mínimo. El régimen ha comenzado a enfrentar un desgaste generalizado, a la par que el ciclo de luchas populares abierto a finales del 2008, ha seguido acumulando fuerzas: dos victorias para el campo popular, como son la derrota de la reforma al sistema educativo a fines del año pasado, y la derrota a la reforma a la justicia por una ola de indignación ciudadana hace apenas unas semanas, son prueba de ello. A su vez, el fracaso de la Marcha Guerrerista de Diciembre del 2011, con la cual se pretendía alinear el consenso de la población en torno al escalamiento del conflicto, sonprueba del creciente agotamiento de la Unidad Nacional como fórmula de gobierno. La actual agitación en el Cauca plantea otro escenario importante de la crisis que enfrenta el régimen santista.

La realidad del conflicto en el Cauca

Con el asesinato del comandante fariano Alfonso Cano, en Chirriadero, Norte del Cauca, en Noviembre del 2011[1], la oligarquía pensó que ?el fin del fin? estaría cerca, que el Cauca se ?pacificaría? y que la guerrilla, desmoralizada, se desmovilizaría a raudales. En realidad nada de eso ocurrió, y antes bien, una victoria militar del régimen se convirtió en una derrota política, pues pareciera que, como han afirmado varios guerrilleros, la muerte de su máximo comandante reforzó su moral y convicción. Tal pareciera ser la conclusión lógica que se desprende del escalamiento del conflicto en el Cauca, particularmente en el Norte y en el Oriente del Departamento[2]. Desde comienzos de Julio, ha habido una seguidilla de hostigamientos y enfrentamientos en toda la zona del Norte del Cauca: Toribío, Jambaló, Caloto, Corinto, Argelia. Un comunicado de la Columna Jacobo Arenas de las FARC-EP, fechado el 12 de Julio, plantea que en los pasados 12 días desarrollaron 32 acciones militares en el Norte del Cauca[3], lo cual demuestra la renovada capacidad de acción de la insurgencia y la eficiencia político-militar de la estructura adelantada por Alfonso Cano antes de su asesinato. La estrategia insurgente en el Cauca, que se extiende por todo el país y es parte de las orientaciones del movimiento guerrillero desde el 2009, se basa en la ?utilización de los accidentes geográficos para sorprender al enemigo, el camuflaje en todas sus formas imaginables y el ataque permanente como mejor estrategia defensiva han permitido a los insurgentes mantener una iniciativa feroz en la región. Como repiten una y otra vez los generales, son grupos muy pequeños que hostigan día y noche a la tropa (?) El impacto sobre la moral de los soldados es evidente, hasta el punto que se refieren a la región como ?el infierno caucano?. Para todo el mundo está claro que las FARC han hecho del Cauca su nueva Marquetalia.?[4]


Marzo-abril 1988: Se realiza la 2ª Cumbre de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar en Casa Verde, campamento central de las FARC-EP. Entre las banderas guerrilleras se puede ver al extremo izquierdo la verde, blanca y roja de Quintín Lame, insurgencia indígena del Cauca.


Pero la insurgencia ha logrado combinar hábilmente estos pequeños destacamentos guerrilleros (las Unidades Tácticas de Combate) conocedores del terreno y que cuentan con la confianza de un sector importante de la población, para enfrentar fuerzas concentradas muy superiores[5]. Como lo relata un reportaje de Semana, describiendo un combate en Toribío:

?No fue el típico hostigamiento de dos o tres milicianos de civil que disparan un tiro o lanzan una pipeta y se camuflan en una casa. Fue un ataque protagonizado por grupos de guerrilleros uniformados que la fuerza pública no pudo repeler por tres días, ?con 15 puntos de fuego? contra el pueblo desde los cerros cercanos, según lo describió un oficial. Al menos uno de esos grupos, según los pobladores del lugar y varios militares que lo combatieron, tenía 30 integrantes.?[6]

El 11 de Julio, Santos llegó a Toribío para realizar un consejo de Ministros en el cual anunció que no se desmilitarizaría ni un solo centímetro del Cauca[7], afirmando además  que el Estado tenía el control del Departamento. Como telón de fondo, se escuchaban ráfagas de la insurgencia y caía derribado un avión Super Tucano en el Plateado, en Jambaló. Si bien el gobierno desmiente que haya sido derribado por la insurgencia, las FARC-EP no solamente afirman haberlo derribado sino que revelaron videos de pruebas de misiles tierra-aire artesanales, de elaboración autóctona, realizados en el Municipio de Suárez, Cauca, a finales del pasado año[8]. No es necesario insistir en la importancia que la elaboración de estos misiles tendría para el destino militar de la guerra en Colombia, dado que la estrategia militar del Estado se ha sustentado, desde los inicios del Plan Colombia, en la superioridad militar otorgada por el poderío de fuego aéreo[9]. 

El presidente llegó, rodeado de 70 cortesanos, en un helicóptero, porque todas las rutas de acceso estaban en manos de la insurgencia, que instaló varios retenes desde los cuales algunos comandantes farianos adelantaron improvisadas conferencias de prensa con los reporteros que se aventuraban por los caminos y decían a quienes pasaban en vehículos, luego de chequearlos ?Díganle al presidente que para llegar a Toribío tuvieron que pasar por un retén del frente sexto de las Farc?[10]. Claramente, el control de la situación era una fantasía imposible de sostener.

Indignación Indígena

El consejo de Ministros de Santos en Toribío fue una clara muestra del autismo tradicional de la clase dominante colombiana, que viajó a una comunidad rural, alejada, para reunirse solamente entre ellos, entre gente que no tenía necesidad de viajar al Cauca ya que podrían perfectamente haberse reunido en Bogotá. Al movimiento indígena y a los campesinos se les ignoró completamente. Es por ello que los indígenas y la mayoría de la población en lugar de sumarse a un circo en el cual solamente podían ser espectadores, prefirieron manifestarse con una pared de abucheos contra la cual se estrelló el ?país político?. Denunciaron el hecho de que nadie mandó llamar a Santos y que éste no les consultó nada.

En una línea tan propia de lo que ha sido la política social del santismo, es decir, sin ninguna consulta a las comunidades sobre sus necesidades y sin tener en cuenta en absoluto sus demandas, el mandatario anunció un programa de inversión de $500.000.000.000 (unos 278 millones de dólares); sobre este programa, las propias organizaciones indígenas se han mostrado reacias a creer en palabras hermosas que rara vez se traducen en realidad, temiendo que de esta inversión nada terminará en manos de los campesinos ni de los indígenas, sino que estará al servicio de las locomotoras del Plan de Desarrollo Nacional, fundamentalmente de la expansión de los agronegocios y de las actividades minero-extractivas. A la vez, se sigue aumentando el pie de fuerza y la militarización de la región[11]. El mismo nombre dado por Santos al programa, ?Plan Cauca?, revela que está diseñado desde una perspectiva más militar que otra cosa (o cívico-militar, como se dice en la jerga del poder).



La indignación indígena pronto se tradujo en una masiva movilización en contra de tropas de la Tercera Brigada del Ejército acantonadas en el Cerro Berlín, en Toribío[12]. Esta movilización fue parte de un ultimátum que ya habían dado los indígenas para que los soldados se retirasen de un sitio que consideraban sagrado, y se sumó a las acciones que ya antes se habían desarrollado en el Norte del Cauca, en la vereda de Monterredondo en Miranda, contra la base militar de Tres Cruces, que se planea instalar en esa zona. Allí, miles de campesinos e indígenas desde el 8 de Junio vienen ocupando los predios destinados a servir a la Brigada Móvil No. 28 de la Tarea Conjunta Apolo, fuerza contrainsurgente de élite que opera en la región[13]. 

En una clara muestra de las posibilidades de resistencia frente al militarismo por parte de la acción directa de masas de un pueblo organizado y decidido, el 17 de Julio, 500 guardias indígenas, apoyados por unos cuatro mil indígenas de las comunidades, lograron expulsar a 100 soldados del Cerro Berlín, sacándolos a la rastra mientras algunos de ellos lloraban de impotencia como chiquillos al verse sobrepasados, en una imagen diametralmente opuesta a la tradicional violencia, prepotencia y agresividad con que se relacionan con las comunidades[14]. Estas imágenes fueron utilizadas hábilmente por los medios colombianos, siempre al servicio del militarismo y de la defensa del status quo, para decretar unilateralmente la ?indignación? de todos los colombianos ?de bien? por la ?agresión? contra ?su? ejército. Como lo denunció amargamente el profesor caucano Fabián Moreno: ?Quizás un Estado de furor mediático sea el que haya llevado a la prensa colombiana en conjunto a registrar con ímpetu la acción de desalojo que ejerció la Guardia Indígena contra los militares dispuestos en el cerro Berlín de Toribío (Cauca). El Espectador tituló: ?Desplazados?; Noticias Caracol destacó la imagen del sargento Rodrigo García llorando y al final concluyó con que ?los colombianos están indignados?. El Tiempo, fiel a su estilo (el de defender el statu quo), realzó en primera página las palabras del presidente Santos que se refirió al hecho con la despótica frase: ?Todo tiene un límite??[15].

La ?ley y el orden? se impone con gases y metralla

Que los soldados no hayan herido a ningún indígena durante su desalojo fue más una muestra de impotencia e incapacidad de reacción, que de ?grandeza? como quisieron mostrarlo en los medios. Esto fue señalado claramente por el general Jorge Humberto Jerez, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Apolo, quien dijo ?Tengo en esta montaña a suficientes soldados para combatir a la guerrilla, pero para enfrentar a más de 1.000 indígenas no son suficientes?[16].

La supuesta ?agresión? fue desvergonzadamente exagerada como lo denunció el propio gobernador de Toribío: ?No fue confrontación, simplemente fue un forcejeo entre un guardia indígena con un sargento, principalmente por las palabras. Insultos de uno y otro lado. Se cometieron errores de pronto en los guardias, al tratar de presionar para que se salieran rápido. Hubo disparos. El soldado trató de disparar a los pies, después los otros dispararon. Algún soldado bulloso decía que nosotros les habíamos disparado primero, ¿pero con qué armas??[17]. Sin embargo, los medios mostraron al victimario (Ejército) como víctimas de la irracionalidad y el salvajismo ?propio? de los indios.

Los medios se encargaron así de preparar anímicamente el terreno para la retoma del Cerro Berlín el día 18 de Julio por parte de varios cientos de efectivos del ESMAD que llegaron en helicópteros, disparando balas, perdigones, arrojando gases y papas bombas. Mientras las guardias indígenas no hirieron a ningún soldado y los sacaron cargándolos, los efectivos del ESMAD, sus rostros cubiertos con máscaras anti-gases que recordaban aterradoras imágenes de la Primera Guerra Mundial, hirieron a 35 indígenas con perdigones, esquirlas, bombas lacrimógenas[18]. Todo esto, mientras Santos amenazaba, a través de Twitter a los indígenas, hablándoles como a niños chiquitos, con un paternalismo francamente colonial: ?No quiero ver a un solo indígena en las bases militares?[19]. Para disipar cualquier ilusión relativa la ?diferencia? entre el santismo y el uribismo, Santos recurrió, al igual que Uribe ante la Minga del 2008, a la estigmatización del movimiento denunciando que la estrategia de desalojo de la fuerza pública es ideada por las FARC-EP, anunciando a la vez judicializaciones en masa contra más de un centenar de indígenas acusados de ser parte de la red de apoyo a la insurgencia[20]. Pero esta violencia desmedida de los uniformados no fue reportada como agresión, sino como el restablecimiento de la racionalidad, de la ley y el orden.


La guerrillera indígena Marleny.
Con todo, la violencia oficial no impidió que en Huasanó, en la vía Caloto-Corinto, otra base militar fuera desmontada por los indígenas[21]. Es que la indignación acumulada por la estrategia militarista contenida en el Plan Espada de Honor, que convierte al Cauca en una zona estratégica para la ?Consolidación? ha hecho a las comunidades perder el miedo. 

Este rechazo de la población a un Ejército que balea, desplaza, viola, abusa sexualmente, amenaza, arremete, insulta, humilla, bombardea, que utiliza a la población civil como escudos humanos convirtiendo hogares, escuelas, parcelas y hospitales en trincheras no es exclusivo del Cauca: en zonas como el Sumapaz, Arauca, Caquetá también ha habido múltiples y valientes expresiones de resistencia civil contra un Ejército que sólo es capaz de actuar como tropas de ocupación. El propio general Jerez denunció, con bastante amarillismo, que ?los indígenas están escupiendo a mis soldados, les han quemado la comida, les han quemado el área donde pueden tomar agua, los empujan, los insultan... Mis soldados han aguantado, han soportado esta situación de estos indígenas y en este momento pienso que se está desbordando la situación?.[22]

El gobierno está consciente de que esta guerra no se gana sólo con el fusil. Sobre todo hay ganarse a la población civil. La disputa es, ante todo, por el corazón del pueblo. Pero la misma guerra sucia, única manera con la cual el Estado puede enfrentar a la insurgencia, como hemos señalado con anterioridad, es la que explica por qué esta guerra está perdida de antemano. Los métodos propios de esta guerra irregular confrontan al Estado con toda la comunidad, mientras el ejército fomenta el paramilitarismo como un mecanismo eficaz de contrainsurgencia[23] y se multiplican las violaciones contra las comunidades al por mayor: no se puede ganar la guerra sucia con armas limpias. Esta es la dialéctica de fondo que explica por qué la estrategia contrainsurgente del Estado incuba, en sí misma, las semillas de la derrota y es la causa real de la desmoralización creciente del Ejército[24]. Esta desmoralización de las tropas del Estado es más clara en el Cauca que en ninguna otra parte de Colombia. 

Como dice de manera gráfica un artículo de opinión: ?Hay mucho de humillación en que los soldados tengan que hacer sus necesidades en las mismas trincheras donde duermen y comen por físico miedo a los hostigamientos, o que frente a las cámaras afirmen que no pueden caminar de día porque la guerrilla les dispara de todos lados. O que lloren como niños pequeños cuando confirman que el pueblo al que dicen defender los odia con furia?.[25]

Piden respeto y les dan plomo

Juan Manuel Santos, haciendo oídos sordos a las demandas indígenas, ha dicho que no cederán en la militarización del Cauca: lo dijo en Toribío el 12 de Julio y lo repitió en Popayán el 18 de Julio: ?La presencia de militares y policías en cualquier lugar del país no es negociable. No podemos ceder un milímetro?[26]. A contravía de la demanda de autonomía, de desmilitarización, de respeto a las comunidades, Santos ha ofrecido profundizar la guerra, mediante la implementación en la región del Comando Conjunto del Suroccidente, con 5.000 hombres del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, al mando del general Leonardo Barrero[27], relevando así la comandancia de la III Brigada del Ejército que hasta entonces lideraba las operaciones contrainsurgentes en la región bajo el mando del general Miguel Pérez[28]. Esto de la mano de una fuerte campaña de criminalización del movimiento indígena, al cual no solamente se le muestra como títeres del ?terrorismo?, sino que el comandante de la Brigada 29, Henry Piraquive, les acusa directamente de lesiones personales, tentativa de homicidio, sedición, ?asonada?, terrorismo y secuestro[29].


Asesinado por el ejército nacional, el joven
campesino, de 22 años, Fabián Güetio.
El plomo no ha tardado en llegar: en Caldono, el 18 de Julio fue asesinado un joven campesino, de apenas 22 años, llamado Fabián Güetio, en un retén en Laguna Siberia. El ejército dice que fue un error, pero en realidad es el resultado directo del ambiente de criminalización y del odio que los medios han estimulado contra la población del Cauca de manera incesante durante dos semanas. Los indígenas, indignados, retuvieron a una treintena de soldados por algunas horas[30]. En Huasanó, el 19 de Julio, mientras se desarrollaban manifestaciones en la carretera exigiendo el retiro de soldados que están ocupando las fincas de los campesinos, fue asesinado el campesino Mauricio Largo, de 28 años, por parte de la Brigada Móvil XIV del Ejército, la misma que hace un mes aproximadamente, asesinó en Barrio Colorado, Caloto, al campesino y miembro de la Marcha Patriótica, Gustavo Londoño[31]. Aparte de Largo, cuatro campesinos fueron heridos, uno de ellos por impacto de bala[32].

Desde luego, los medios no se indignan con estas muertes ni con las lágrimas de los familiares, como se indignaron al ver a los soldados salir a la rastra, lloriqueando, pero sanos y salvos? ni mucho menos, los comandantes denuncian la gravedad de estos asesinatos. Un manto de impunidad rodeará a estos ?daños colaterales?, mientras la prensa cómplice seguirá justificando el asesinato por parte del Ejército, culpabilizando de menor a mayor grado de todo cuanto suceda a los indios y, sobre todo, a la guerrilla que, como una ?mano negra?, estaría ?infiltrando? la región, lavando mentes y poniendo ideas peligrosas en las cabezas de inocentes indígenas, de unos ?nobles salvajes? supuestamente ?abandonados? por el Estado. En realidad, ni hay tal ?abandono? (el Estado se hace presente con la impresionante militarización del territorio y convirtiendo escuelas y hospitales en trincheras ?antes bien, los indígenas lo que piden es menos presencia del Estado), ni hay tal ?infiltración guerrillera?. Tal discurso es fruto de una labor sistemática de desinformación sobre la naturaleza del conflicto social y armado colombiano.

¿Infiltración guerrillera en el Cauca?


Guerrilleras de las FARC de la década 60 o 70. Foto: Archivo FARC-EP.


La insurgencia no es un fenómeno nuevo en el Cauca. En esa zona ha hecho presencia históricamente, aparte de las FARC-EP, el ELN, el M-19 y la insurgencia desarrollada desde 1984 por las propias comunidades del Norte del Cauca, el Movimiento Armado Quintín Lame, desmovilizado junto al M-19 en 1989. Otras facciones insurgentes también han pasado por esas tierras, con menores niveles de implantación. Pero, a diferencia de lo que digan los discursos tanto del gobierno como de ciertas autoridades indígenas, las FARC-EP han tenido en esa zona un arraigo de más de medio siglo. No existe acá una ?infiltración? de la insurgencia, sino que algunas comunidades han tenido vínculos estrechos con la organización guerrillera desde hace varias décadas, aún cuando haya conflicto político muchas veces entre los insurgentes y las autoridades tradicionales de los indígenas, basadas en los usos y costumbres ?sobre todo cuando la insurgencia es una alternativa atractiva para sectores de la juventud y de las mujeres que se sienten marginados en sus propias comunidades. El mismo Feliciano Valencia, dirigente del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), una persona bastante hostil hacia la insurgencia, se vio forzado a afirmar en estos días que ?no vamos a negar que hay milicianos indígenas y guerrilleros indígenas?[33]. Las FARC-EP tienen en su seno comuneros, hijos, hermanos, vecinos, gente que es parte de las comunidades. Esta organización, de hecho, tuvo como uno de sus focos de nacimiento el Cauca. Ya antes del período conocido como la ?Violencia? (década de 1940), había agitación comunista en la región del Norte del Cauca a manos de dirigentes indígenas como José Gonzalo Sánchez, quien luchó codo a codo con el legendario Quintín Lame. Ciro Trujillo, uno de los fundadores de esa guerrilla, era originario de la región de Tierradentro y era un indígena Pijao que se alzó en los ?40 contra la represión conservadora. Hacia 1950 entró en contacto con los guerrilleros comunistas del Sur de Tolima, y en 1953, junto a Jacobo Prías Alape, conocido como ?Charro Negro? (también indígena pero proveniente de Natagaima, Tolima) y Manuel Marulanda, fundaron el Movimiento Agrario de Riochiquito en el Noreste del Cauca, en la región de Páez, en el cual reunieron a los indígenas y campesinos desplazados de otras regiones, en base al mutuo respeto y a un programa político común ?esta experiencia que fue terminada a sangre y fuego por un ataque militar en Septiembre de 1965, fue uno de los núcleos de los cuales se desarrollaría la insurgencia fariana[34]. Manuel Marulanda se desplazaba en el  sector de Tierradentro en el oriente del Cauca desde los años ?50, junto a estos guerrilleros; la reunión que dio origen al Bloque Sur, predecesor de las FARC, en 1965 se celebró en la comunidad de Riochiquito[35]. El Sargento Pascuas, único fundador de las FARC-EP aún activo en la insurgencia, comandante del 6º frente que opera en el Norte de Cauca desde 1979, lleva más de medio siglo combatiendo en la zona.


El guerrillero indígena Dairo con un lombris de la selva.

DIFÍCILMENTE PODRÍA DECIRSE, como se afirma en los medios, que la insurgencia representa una organización que se atrincheró en el Cauca, cuando ahí tiene sus raíces; que se ha infiltrado en las comunidades, cuando, aunque le pese a algunos caciques, es una organización con vínculos orgánicos con sectores en las comunidades que se sienten representados en el proyecto insurgente; o que su interés en la zona se debería a los ?corredores estratégicos? (discurso fomentado desde aquellos que tienen un interés en presentar el conflicto como vaciado de contenido social y como una mera expresión del narcotráfico), cuando, independientemente de la importancia geoestratégica que tenga, esa ha sido una zona de presencia guerrillera de hace décadas por las condiciones sociales espantosas en que vive la población, que enfrenta el despojo y la represión por parte de las autoridades.

Organizaciones indígenas: ¿qué tan ?ajeno? es el conflicto?


Si bien es cierto que las organizaciones indígenas manejan un discurso según el cual el ?conflicto les es ajeno?, tal afirmación, tomada en su sentido literal, ignora la realidad del país. Y sobre todo, ignora la realidad del Cauca donde un porcentaje importante de indígenas se involucran en el conflicto por sentirse representados por las partes y los proyectos que en él operan, fundamentalmente por la insurgencia que tiene una importante base de apoyo en la región. Aún cuando las organizaciones y las autoridades se indignen con la presencia de cualquier ?actor armado? en sus territorios, y que esta opinión represente a un sector importante de las comunidades indígenas, lo cierto es que otro sector también importante de las comunidades canalizan su indignación en el respaldo activo o pasivo a los insurgentes[36]: por ello es que el gobierno, dando palos de ciego, ha adelantado capturas masivas en toda la región, incluidos alrededor de 30 comuneros, incluidos dos líderes indígenas de Caldono, por pertenecer supuestamente a redes de ?apoyo al terrorismo?[37]. Independientemente de si el gobierno hace montajes o si da palos de ciego, lo cierto es que importantes sectores indígenas ven en la insurgencia su expresión política y por ello el gobierno persigue y criminaliza a las comunidades indiscriminadamente. Basta nada más ver a los cuatro muchachos capturados por algunos guardias indígenas en las inmediaciones del cerro Berlín, a los cuales se les aplicó ?justicia comunitaria? (un castigo brutal como son latigazos[38]), precisamente por ser miembros de la comunidad, para comprobar los vínculos orgánicos de sectores de las comunidades con el proyecto insurgente[39].


LO CIERTO ES QUE, aunque sea necesario rechazar los señalamientos de Santos, de los medios y de los generales, así como la criminalización de la protesta indígena y los argumentos racistas que plantean al indio como alguien incapaz de movilizarse por sí mismo, como si fueran meros títeres de ?actores externos?, las comunidades están atravesadas por el conflicto y ante éste expresan opiniones diferentes, toman partido. La confrontación con la realidad en estas semanas demuestra que el movimiento indígena está lejos de ser un bloque monolítico: Luis Evelis Andrade, presidente de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), condena la actitud de quienes expulsaron al ejército del cerro Berlín y llama a las autoridades a tomar acciones contra ellos[40]. La Organización Pluricultural de Pueblos Indígenas del Cauca (OPIC), organización indígena minoritaria creada por el uribismo en el Cauca, que representa posiciones de ultraderecha, acusa a los indígenas movilizados de infiltrados de la ?guerrilla?[41] y llama a que se quede la fuerza pública en sus territorios[42]. Las guardias indígenas capturan a milicianos de las FARC-EP pero cuando los van a juzgar, otros sectores de la comunidad protestan contra esta medida[43]. En una entrevista, Feliciano Valencia (CRIC) oscila entre la legitimidad y la ilegitimidad del Estado, revelando las enormes presiones a las que está sometido por parte de las bases indígenas y del poder, la tensión constante entre la movilización y la institucionalización del movimiento[44].


El guerrillero Arnobis, de las negritudes del Cauca.

LA LUCHA ARMADA QUE ATRAVIESA todo el país rural, incluidas las comunidades, es la más aguda expresión de la lucha de clases en Colombia, de la cual nadie está totalmente al margen. Por ello insistimos siempre en que estamos ante un conflicto social y armado. Aún cuando el discurso indigenista de las organizaciones históricas indígenas tienda a negar la lucha de clases (al menos en lo relativo a las demandas indígenas), lo cierto es que esta dinámica hace que sectores de las comunidades hagan parte de esta confrontación junto a campesinos y otros sectores del bloque popular que, de una u otra manera, consideran a la insurgencia el proyecto que las representa en su resistencia contra el bloque en el poder. Es cierto que la insurgencia no es la única manera de resistir al Estado, ni necesariamente tiene por qué ser la principal, como lo demuestra la resistencia no armada de organizaciones indígenas de larga trayectoria como la Asociación de Cabildos de Indígenas del Norte del Cauca (ACIN) o el CRIC, pero es una tradición de resistencia con largas raíces en la región, que enfrentan al mismo bloque en el poder que los cabildos y cuyas motivaciones se encuentran clavadas en el seno de las mismas comunidades. Creo que afirmaciones como las del Consejero Mayor del CRIC, Jesús Chávez, que explica el crecimiento de la guerrilla debido a que ?mienten al interior de los cabildos indígenas para debilitar la credibilidad de la autoridad tradicional, bajo la excusa de la defensa del territorio?[45], o quienes han explicado el creciente reclutamiento de jóvenes indígenas por los insurgentes pues estos les darían radios y otras cosas, es simplista y peca de un paternalismo no muy diferente al de un Santos cuando afirma que los indígenas movilizados no serían más que ?títeres? guerrilleros. Los indios que se unen a la insurgencia ni son idiotas, ni se unen a ella (una opción bastante sacrificada) por baratijas y espejos. Es necesario entender las causas objetivas que hacen que la insurgencia sea una opción legítima, desde la perspectiva de la dinámica del conflicto en las comunidades rurales colombianas, para poder encontrar la manera de aliviar las tensiones entre las diversas tradiciones de resistencia y lucha que existen en el país, las cuales deben aprender a confluir en la propuesta estratégica de la solución política al conflicto, como un proyecto alternativo de país, incluyente, el cual no puede sustentarse en las estigmatizaciones recíprocas al interior del bloque popular. Esto bien lo sabe el gobierno, cuya estrategia para domesticar al movimiento indígena consiste en atizar las discrepancias para hacer creer que ?el enemigo común? es la FARC-EP, y no la militarización, ni las multinacionales que saquean nuestros recursos y envenenan los ríos, ni los gamonales que acumulan tierra mediante el despojo violento.

Conceptos erróneos que necesariamente llevan a una estrategia errónea: re-leyendo el Proyecto Nunca Más


La guerrillera morena Susana Teller, una de tres sobrevivientes del
bombardeo del campamento del comandante Raúl Reyes el 1 de marzo de
2008. Recibió asilo político y trastamento médico en Nicaragua sandinista.
Cuando lo humanitario se ha vuelto un elemento central en el discurso de las organizaciones populares, y entre ellas del movimiento indígena, ante el conflicto, debemos necesariamente ver qué ha pasado en este terreno en la última década. Es evidente que la discusión de los derechos humanos en Colombia se ha empobrecido enormemente durante este tiempo, mediante la desaparición física de los defensores de derechos humanos más comprometidos y consecuentes, y mediante toda clase de presiones desde el régimen ?la persecución, el chantaje, la presión económica hasta la amenaza abierta y el señalamiento, todo fue aplicado por el régimen uribista, con bastante éxito entre importantes sectores, para domesticar al movimiento de Derechos Humanos. El discurso violento desde el régimen contra los defensores de DDHH como ?aliados del terrorismo? tuvo el impacto deseado: poner a la mayoría de estas organizaciones a la defensiva. Así pasaron de agache una serie de conceptos extraordinariamente nocivos, que buscan poner al defensor de DDHH en una situación de ?equidistancia? de todos los actores armados, más no así respecto al Estado, el cual se ve como una figura neutral, garante de los derechos de la población ?aún cuando toda la experiencia histórica de Colombia demuestra la falacia de esta utopía que encubre la naturaleza del conflicto social y armado. Conceptos como ?neutralidad?, ?rechazo de la violencia venga de donde venga? (como si todas las violencias fueran iguales), se han convertido en lugares comunes del discurso reciente de muchas organizaciones de derechos humanos. Muchas veces este discurso se ha impuesto de la mano del financiamiento por parte de la ?cooperación internacional?.

Estos conceptos equívocos han sido incorporados en el discurso de algunas organizaciones populares, muchas de ellas de una indudable consecuencia y una trayectoria de luchas que merece todo el reconocimiento del mundo: recientemente, un comunicado de la Subdirectiva de la CUT del Valle del Cauca sobre la situación de Toribío, fechado el 19 de Julio afirmaba que esta guerra ?no es del pueblo colombiano?[46]. Afirmación que es una negación patente de la realidad ?que la guerra haya sido ?impuesta? desde arriba al pueblo, no significa que el pueblo no tome parte y que, de hecho, sea el que ponga la mayoría de los muertos. Creo que es importante un examen crítico de estos discursos: conceptos equívocos necesariamente llevan a una concepción política y estratégica igualmente equívoca.

POR ELLO, CREO IMPORTANTE desempolvar el famoso Capítulo V, Tomo I (?Nuestras Reservas Frente a los Crímenes de Guerra?), del Proyecto Nunca Más, de lejos el proyecto más importante de DDHH y Crímenes de Lesa Humanidad que se ha realizado hasta la fecha en Colombia. Publicado el año 2000, en él participaron las organizaciones de derechos humanos colombianas de mayor seriedad, las cuales explicitan el marco teórico de su trabajo[47]. En él se establecen ciertos elementos que permiten un debate crítico de algunos de los elementos planteados desde el movimiento indígena en el Cauca, como el rechazo, como si fueran lo mismo, de todos los ?violentos?, de los ?actores armados?, de la ?bota militar de izquierda o derecha? y otros lugares comunes que diluyen la naturaleza del conflicto social y armado colombiano. Creo que la discusión de estos lugares comunes es crucial para el avance del movimiento popular; abordo este examen crítico no con la intención de polarizar sino de facilitar un marco que permita la más amplia unidad del pueblo. En el marco teórico para entender la situación humanitaria colombiana, el Proyecto plantea, en resumen, los siguientes elementos que tienen plena relevancia en el contexto actual:

?1. Insuficiencias del Derecho Internacional Humanitario para interpretar y regular modalidades de conflictos internos como el que se da en Colombia: (?) El DIH no tuvo en cuenta, pues, la racionalidad propia de la Guerra de Guerrillas (?) modelo de guerra (?) diseñado para dirimir conflictos de legitimidad dentro de un mismo Estado, y desde los intereses del polo más pobre de la población (?) surge y es diseñada para enfrentar una estructura estatal, detentora de medios de medios muy poderosos de guerra (como aviones y tanques de guerra, ejércitos bien financiados y armados gracias al presupuesto del Estado) sin tener acceso a los recursos del Estado, dado que el motivo fundamental de la guerra es justamente el no acceso de las capas empobrecidas a los recursos del Estado. (?) Este elemento fundamental de la racionalidad propia de la Guerra de Guerrillas entra ya en contradicción con uno de los principios básicos del DIH, como es la distinción neta entre combatientes y no combatientes.

Muchos Estados, y entre ellos el colombiano, han tomado pie en esta característica de la Guerra de Guerrillas (?) para justificar su agresión sistemática contra la población civil, o para camuflar a los combatientes del Estado bajo fachadas de ejércitos irregulares o paramilitares que se presentan como ?no estatales?. Pero mal podría justificar un Estado el asumir métodos característicos de fuerzas guerrilleras, métodos cuya única justificación descansaría precisamente en la imposibilidad de acceder a los recursos que tiene el Estado.


(?) La Guerra de Guerrillas (?) no se dirige fundamentalmente a la destrucción de un ?ejército enemigo?  o de una simple estructura estatal, sino a la destrucción de un modelo de sociedad. Por eso la ?ventaja sobre el enemigo?, en este tipo de guerra, está ligada al boicot o sabotaje de infraestructuras que son vitales para el mantenimiento de dicho modelo de sociedad. (?) Algo similar se podría decir de los esquemas de financiación de la Guerra de Guerrillas, que en la racionalidad de ésta no debe fundarse en aportes de los sectores pobres de la población, sino en aportes forzados de los sectores ricos, que no los aportarían libremente sino mediante medidas extorsivas.
(?) Este problema está planteando la necesidad de (?) construir un Derecho Humanitario que salvaguarde la dignidad humana ?en los márgenes? de esa racionalidad de la Guerra de Guerrillas, como lo hizo el DIH a mediados del siglo XX frente a la racionalidad propia de las guerras regulares internacionales (?)

2. Elementos de discernimiento ético frente a la legitimidad de la guerra: (?) El haber acompañado durante décadas a las víctimas de la represión en Colombia y a sus dolientes, nos da un marco sólido para afirmar que el blanco de la represión oficial ha sido la población civil que de una u otra manera hace opciones ideológicas o políticas por luchar a favor de condiciones más justas de vida para las mayorías, con medios no violentos (?) Esta experiencia trágica (?) nos inhibe para deslegitimar el marco motivacional general de la insurgencia. 

3. Discernimiento ético de la ?Neutralidad?: Desde hace varios años, las organizaciones no gubernamentales responsables de este Proyecto, nos hemos visto sometidas a extremas presiones, por parte de fuerzas sociales, nacionales e internacionales, para que nuestras denuncias y acciones humanitarias se sitúen en ?posiciones neutrales?, que no recarguen las censuras sobre ninguna de las partes en conflicto, y para que nuestro trabajo se rija por parámetros de ?equilibrio? que lleve a estigmatizar ?por igual? y a ?equiparar? las diversas violencias que afectan a la sociedad colombiana. Se nos ha presentado como principio rector que debe orientar nuestro trabajo, el de ?Condenar toda violencia, venga de donde viniere?. Muchas veces nos hemos preguntado si tal tipo de neutralidad es éticamente sustentable. (Subrayado ANNCOL).

Creemos que ningún tipo de discernimiento ético puede dispensarnos (?) de tener en cuenta (?) los móviles y estrategias globales que comprometen a los diversos actores enfrentados. Imperativos éticos (?) nos llevan a censurar con mayor fuerza a quienes se sirven de la violencia represiva para defender violencias estructurales e injusticias institucionales que favorecen a capas privilegiadas de la sociedad, mientras victimizan, exterminan o destrozan a las capas sociales más pobres y vulnerables, sometidas a siglos de despojo e injusticia.

(?) No es posible ser neutral cuando se es consciente de que un polo de la violencia es mucho más dañino para el conjunto de la sociedad, o acumula en sí mismo mayores perversidades, o representa la oclusión institucional de los caminos que podrían conducir a una sociedad más justa, o acumula en su haber mayor violencia contra los débiles.

4. Una opción por escapar del cerco anti-ético de las ?Simetrías?: El afán de neutralidad se ha expresado en Colombia, en los últimos años, como una política de simetrías. Asume la forma de una presión social, no pocas veces extorsiva, para que los análisis académicos, las denuncias, las estrategias informativas y las acciones humanitarias, se enmarquen en una estricta simetría: se tiene derecho a denunciar los crímenes de una de las partes en conflicto, a condición de denunciar simétricamente los de la parte contraria.
Esta presión ha llevado a acuñar expresiones simétricas que envuelven en calificaciones equivalentes a los diversos actores del conflicto: ?grupos al margen de la ley?, ?actores violentos?, ?grupos armados?, ?fuerzas oscuras?, ?los guerreros?, términos todos que fuerzan la simetría mediante la omisión de identidades y móviles. Para no pocos periodistas, comunicadores sociales, analistas, académicos y activistas de derechos humanos, asumir la política de las simetrías ha constituido el obligado precio a pagar para conservar su empleo, y muchas veces para conservar su vida (?) 

Este mismo proyecto del Nunca Más ha tenido que resistir muchas presiones de agencias financiadoras, que quisieron condicionar sus aportes a una opción por la política de las simetrías. (Subrayado ANNCOL).


(?) La política de simetrías se erige como una barrera que impide enjuiciar el conflicto desde perspectivas no inmediatistas; desde los móviles profundos de cada uno de los actores; desde los modelos de sociedad que el conflicto pone en juego; desde las aspiraciones y pretensiones globales de cada actor; desde perspectivas que permitan evaluar el conjunto de las violencias que afectan a las capas más vulnerables de la sociedad; desde responsabilidades profundas frente al futuro.
(?) La política de simetrías busca inmovilizar a la sociedad, convenciéndola de que ?todos los actores son igualmente perversos? y de que lo mejor es marginarse, descomprometerse en toda medida, y entrar a gozar del ?paraíso ético? del que condena a todo el mundo menos a sí mismo (?)?[48] 

NO CREO NECESARIO AHONDAR más en el tema después de esta larga cita. Pero me parece importante señalar que la importancia de estas reflexiones no puede ser subestimada en momentos en que tanto desde el movimiento indígena, así como desde la insurgencia y el gobierno, han surgido ideas sobre el establecimiento de mesas regionales para regular temas como derechos humanos o aplicación del derecho internacional humanitario.



El perro tiene cuatro patas, pero puede ir sólo en una dirección


En la medida en que los recientes eventos del Cauca dan una señal más, quizás la más crítica hasta la fecha, del agotamiento creciente del modelo de gobierno de la ?Unidad Nacional? y del modelo de guerra impuesto por el ?Plan Colombia?[49], también dan señales de las limitaciones que tienen los de abajo para constituirse en un bloque popular que pueda enfrentar y derrotar al poder oligárquico entronizado en el Estado. Cauca representa a la vez una oportunidad como un desafío para el movimiento popular. Una oportunidad, pues demuestra la capacidad de las comunidades de enfrentar al régimen y de exigir respeto a su autonomía ?hecho este último facilitado por las particularidades de la Constitución de 1991, que garantiza la autonomía indígena aunque rara vez se respete. Pero aún cuando es difícil que este ejemplo se reproduzca mecánicamente en otras partes del país, un cierto contagio es posible, pues se demuestra que un pueblo organizado puede enfrentar a la más formidable maquinaria de muerte del hemisferio occidental, el ejército colombiano. 

Sin embargo, la movilización del Cauca representa un desafío para el movimiento popular, pues demuestra que los roces y contradicciones en el seno de las organizaciones populares en resistencia son hondos. Todo esto dificulta la ?solución política?, más allá de lo retórico, en lo cual todos en el campo popular estamos de acuerdo (más no así el gobierno, que insiste en la rendición y desmovilización sin negociación política ?este ?detalle? es clave). Como hemos dicho en ocasiones anteriores:

?La llave para solucionar el conflicto pasa por la capacidad que tenga el pueblo colombiano de construir un espacio de convergencia amplio y participativo, teniendo por punto de partida su propia tradición e historia de luchas. Este espacio es el que debe articular la solución política al conflicto, como expresión amplia, nacional, del movimiento popular (no de ese sofisma llamado ?sociedad civil?), mediante la construcción de un proyecto alternativo, colectivo, y a la luz de los enormes desafíos y obstáculos, revolucionario, que permita la superación del conflicto.?[50]

ESTO LO ENTIENDE LA PROPIA INSURGENCIA fariana, que en su último comunicado plantean:

?Resulta urgente por tanto recurrir a la unificación de fuerzas con todos los sectores indignados, conformar un inatajable torrente popular que se lleve por delante la indecencia (?) Con el movimiento obrero, campesino, indígena, de negritudes, de mujeres, de desempleados, de pequeños y medianos mineros, de estudiantes, de profesionales empobrecidos, pequeños y medianos empresarios, industriales y comerciantes, la academia, la intelectualidad, el profesorado, los informales y trabajadores independientes, los partidos y organizaciones de izquierda o de clara definición democrática. Con los liberales y conservadores aterrados con tanta podredumbre, hasta con los policías y militares retirados y olvidados por el régimen que los usó, con los creyentes, los cristianos, los ateos, los jóvenes, los ancianos y todas las minorías discriminadas. Concientización, organización, protesta, resistencia y movilización activas. He allí la tarea prioritaria. Sumar y unificar la rebeldía del pueblo colombiano por los cambios.?[51]

Lógicamente resulta más fácil declararlo que hacerlo. Y ahí es donde todos los sectores del movimiento popular, sin excepción, deben entrar a un genuino ejercicio de autocrítica antes de ver la paja en el ojo ajeno.

¿HASTA QUÉ PUNTO LOS movimientos populares han sido tragados por la cooptación y la oenegización?
¿Hasta qué punto es sostenible el discurso de la neutralidad cuando hubo organizaciones indígenas que hicieron una ceremonia de inauguración a Santos en la Sierra Nevada, u otros que hayan aplaudido los llamados a una minga por la ?prosperidad democrática?
¿Hasta qué punto las autoridades tradicionales están dispuestas a aceptar que en su seno coexistan personas con posiciones diferentes frente al conflicto y los destinos de Colombia?
¿Hasta qué punto la insurgencia está dispuesta a coexistir con otras expresiones del movimiento popular?
¿Hasta qué punto la insurgencia respetará ciertos marcos en acuerdo con las comunidades para desarrollar su estrategia de resistencia armada con el menor impacto posible sobre el pueblo?
¿Cómo superar lógicas militaristas y vanguardistas de comprender el conflicto social?
¿Cómo superar las fricciones producidas en el bloque popular por las diferentes elecciones tácticas hechas por distintos sectores?
¿Cómo mejorar la comunicación de los proyectos emancipatorios y generar una cultura de diálogo real en el bloque popular?
Nada de esto tiene fácil respuesta y ella debe ser buscada y encontrada por quiénes están en el terreno mismo.

LO QUE SÍ, ES QUE HAY CIERTOS elementos que permiten entrever que es posible un cierto acuerdo entre las partes del bloque popular. Rafael Coicué, del ACIN, plantea que la militarización de los territorios y la profundización de la estrategia de guerra ha contribuido a romper acuerdos existentes, acuerdos que pueden restablecerse:

?Siempre han estado aquí [ie., las FARC-EP] y eso no hay que negarlo. Las autoridades indígenas habían planteado que ellos respetaran a la gente, que no reclutaran niños y que podían pasar por el territorio, pero no quedarse en él. No podían acercarse a las escuelas, ni a los sitios de reunión de los indígenas, ni instalar campos minados. Ese era el protocolo y ellos a veces lo respetaban?[52].

Cabe destacar que en el 2009 el Secretariado de las FARC-EP llamó a la constitución de espacios comunes para dialogar, en un ambiente de ?mutuo respeto y comprensión?, sobre acuerdos básicos con las comunidades relativos al impacto que las acciones insurgentes puedan tener sobre sus comunidades[53]. El tema del impacto del accionar insurgente, fue planteado por una de las autoridades indígenas durante el juicio a los cuatro milicianos: ?No se les castiga por ser guerrilleros. Es su decisión de pertenecer a esos grupos u a otros, sino porque pudieron ocasionar un ataque de la Fuerza Pública contra la comunidad?, debido a que estaban planeando una acción militar contra las tropas apostadas en el Cerro Berlín cuando la comunidad pretendía recuperarlo. Según el gobernador de Toribío, Marco Yule ?De no haberse evitado eso, el Ejército hubiera disparado contra la comunidad en general?.[54]


ES ESTE UN TEMA CRUCIAL que merece una discusión de alto perfil entre las comunidades y la comandancia insurgente, aún cuando estamos conscientes de las múltiples dificultades que tal diálogo enfrenta, precisamente en medio de la criminalización y satanización hacia los indígenas y la insurgencia por parte de los medios. Por ello son tan importantes opiniones como las de Catalina Ruiz-Navarro cuando plantea, desde El Espectador, una opinión demoledora contra la polarización que se busca generar para obstaculizar el avance de una salida política al conflicto: ?los paeces son un nosotros, y cada uno que muere, sea por los actores armados o por el olvido del Estado, es también un colombiano. En esa misma línea olvidamos con frecuencia que los guerrilleros también son nuestros, colombianos que viven en este país, y no una manada de orcos sin nombre que hay que exterminar?.[55]En cierta medida, se trata de que el bloque popular reconozca, en medio del conflicto, la humanidad del otro y sus motivaciones profundas.

AYER, 23 DE JULIO, en Santander de Quilichao, se instaló la mesa de diálogo entre el gobierno nacional y las organizaciones indígenas[56]. Sencillamente se plantearon los temas de relevancia para cada una de las partes, en un buen ambiente según las autoridades, pero el conflicto sobre la militarización del Cerro Berlín es el punto en el que no parece posible la conciliación ?y las implicancias de esta diferencia puntual son enormes si se proyecta sobre la estrategia de militarización de todo el Cauca contenida en el Plan Espada de Honor del Ejército. Pocas veces el enemigo de clase del bloque popular es tan claro: el mediador del conflicto, por parte del gobierno, es Aurelio Iragorri Valencia, bisnieto de Guillermo Valencia, quien combatiera a Quintín Lame, miembro de una familia de gamonales del Cauca[57].
A las claras, el Estado intentará utilizar la mesa de negociación como un espacio para intentar ganar al movimiento indígena a su estrategia. Esto es, precisamente, lo que recomienda con un gran sentido práctico un santista de primera línea como León Valencia:
?La torpeza del gobierno es infinita. Tiene a la mano un auténtico movimiento pacifista con el cual puede pactar unas reglas de juego para contener a las fuerzas irregulares sin dañar para nada el orden constitucional y la soberanía nacional y en vez de ello se dedica a hacerles eco a las voces que vituperan y estigmatizan a las organizaciones indígenas?.[58]
Es decir, utilizar al movimiento indígena como un elemento de contención en un programa de cooperación cívico-militar, en el mejor de los casos. En el peor, convertir a las organizaciones indígenas en organismos de control y vigilancia, de delación, en una red subcontratada de cooperantes, mientras se amenaza con capturas masivas. Difícilmente el gobierno obtendrá lo que quiere de esta mesa, pero también se ve difícil que los indígenas obtendrán respeto a su autonomía.

PERSONALMENTE, NO CREO que nada salga de este diálogo si se da a puertas cerradas y se circunscribe al Cauca, que no es más que un eslabón más del conflicto, por crucial que sea en la actual fase de la confrontación armada. Si no es esta negociación parte de un diálogo más amplio y más inclusivo, no creo que tenga mayor futuro, desafortunadamente.
No puede discutirse sobre paz o sobre el conflicto e ignorar, como pretende hacerlo el gobierno, a la insurgencia[59]. Sin la presencia de ésta, es muy poco probable que el diálogo termine en algo más que declaraciones de buenas intenciones mientras prosigue la militarización y el conflicto. Hablando en criollo: acá no habrá solución política al conflicto ?ni en el Cauca ni mucho menos en el país- sin un amplio acuerdo en el bloque popular, independiente de las diversas formas de lucha que adopten sus diversos protagonistas, por lo cual es necesario abandonar sofismas como ?ilegales?, ?actores armados? que dificultan la identificación de los puntos de acuerdo entre sectores sociales que comparten intereses objetivos en terminar con la guerra que, ante todo, impulsa el Estado. No habrá solución política sin la insurgencia, sin el movimiento indígena, sin el movimiento sindical, sin las diversas expresiones que componen al bloque de los de abajo en Colombia. Pero para ello es necesario que, antes de negociar con el bloque en el poder, el movimiento popular y las organizaciones en resistencia negocien entre sí mismos.[60]

POR LO PRONTO, EL PUEBLO prosigue en la escalada de luchas sociales ante el deterioro de las condiciones de vida y ante el despojo, mientras el conflicto también sigue en su dinámica de profundización. La Marcha Patriótica convocó la movilización contra el militarismo y por la solución política al conflicto de más de 100.000 colombianos el 21 de Julio en Guaviare, Meta, Norte de Santander, Valle del Cauca, Caldas y Huila; también 7.000 personas se movilizaron en el Departamento de Putumayo durante toda la semana, al igual que en Tolima, Arauca y en la Costa[61]. Los indígenas Awá, por su parte, en Nariño, también amenazaron con tomarse la base militar de El Diviso[62].
Se anuncian más movilizaciones en los próximos días y semanas, por diversos temas como la salud, de cara a lo que será el Encuentro por la Unidad Popular, anunciado para los días 10 y 11 de Agosto, un paso crucial hacia el Paro Cívico Nacional.
El Cauca es una pieza clave dentro de la actual coyuntura, pero no solamente por la trascendencia de las movilizaciones recientes, sino porque plantea al movimiento popular el desafío de articular, desde abajo y en la lucha, de forma respetuosa y solidaria, una gran convergencia que articule la solución política del conflicto con las múltiples formas de resistencia que deben desarrollarse en contra del actual modelo de saqueo, guerra y despojo.
José Antonio Gutiérrez D.
24 de Julio, 2012