lunes, 17 de septiembre de 2012

*LA CENTRAL SINDICAL INDEPENDENTISTA LAB CONVOCA A PARALIZAR EUSKAL HERRIA*.

*EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO*

    Contra la dictadura económica, huelga general

Garbiñe Aranburu, Bea Martxueta Secretarias de acción sindical y 
negociación colectiva, y de políticas sociales de LAB, respectivamente

Es mentira que con un modelo de relaciones laborales desregulado o con 
un sector público débil se garantice un crecimiento económico. Durante 
los últimos años han realizado varios recortes, todos en dicha 
dirección, y el paro sigue aumentando, no hay crecimiento económico, las 
desigualdades aumentan, hay mayor pobreza...

Desde que comenzó la crisis nos resulta interminable la lista de 
reformas y de recortes. Es imposible realizar una valoración y hacer una 
mención de todas las medidas que nos han impuesto. Lo que está claro es 
que están cambiando tanto los modelos económico y sociales como el 
modelo territorial. Nos están imponiendo un modelo capitalista más duro, 
si cabe, y sus costes sociales son enormes. Por otra parte, también 
están suprimiendo los limitados poderes de decisión que teníamos en 
Euskal Herria. El Estado español ha decidido que es hora de finiquitar 
el modelo autonómico y, por medio de decretos y leyes orgánicas, está 
llevando a cabo un proceso de centralización y de uniformización.

Todas estas medidas tienen como objetivo la imposición de una dictadura 
económica. Lo que en estos momentos está en juego es si también en 
Euskal Herria se impone o no dicha dictadura. Las reformas van a 
condicionar nuestro futuro como pueblo y como personas trabajadoras; nos 
jugamos si se aplican Euskal Herria o, por el contrario, comenzamos a 
recorrer un camino propio. Como en 1978, estamos viviendo momentos 
decisivos, están produciéndose y se van a producir cambios profundos, 
pero la cuestión es en qué dirección se van a llevar a cabo: tenemos dos 
opciones, o por parte del estado y del autonomismo se repite el fraude 
del 78 y la jugada para garantizar los intereses de la élite económica, 
o se emprende el camino de la soberanía.

En julio, cuando hicimos el llamamiento de huelga para el 26 de 
septiembre, lo hacíamos en el contexto del rescate del sistema 
financiero y el «Real Decreto Ley sobre las medidas para el impulso de 
la estabilidad».

Para el rescate de la banca decidieron desviar 100.000 millones de euros 
de los fondos públicos; no es la primera vez. De esta forma hay menos 
dinero, o no lo hay, para impulsar el crecimiento económico, para tener 
un sector público fuerte, para hacer políticas de creación de empleo o 
para el desarrollo de servicios públicos. De ahí a un mes escaso, ha 
llegado el Decreto para cambiar el modelo de Estado: se ataca al derecho 
que tiene el colectivo de personas paradas a la protección social, suben 
el IVA, dejan sin protección a las personas trabajadoras dependientes y 
quitan la paga de Navidades a las personas que trabajan en el sector 
público. Mención especial merece la situación de las personas paradas. 
En un contexto de precariedad y temporalidad galopante, en Hego Euskal 
Herria 208.774 personas, además de sufrir la negación de su derecho a un 
empleo, están sufriendo la degradación sistemática de la cobertura del 
desempleo.

No hay atisbo de que la situación vaya a mejorar, al contrario. Se han 
puesto en marcha nuevas agresiones. Durante años se ha dejado hacer a la 
banca todo lo que quiere y quieren que con la creación del banco malo, 
las consecuencias de los «activos tóxicos» acumulados y basados en la 
especulación, las paguemos entre todos y todas. Por otra parte, están 
acordando los términos del rescate o intervención. En el Estado español 
se están gestando nuevos ataques y en el Estado francés van por el mismo 
camino; ya han anunciado que van a hacer recortes para cumplir con el 
déficit, reduciendo el gasto público y reformando el mercado laboral. Se 
toma la decisión política de proteger a la banca mientras se condena a 
la sociedad al paro y a la pobreza.

Saben que en Euskal Herria, porque lo hemos dejado claro mediante cuatro 
huelgas generales y muchas movilizaciones, no estamos dispuestos a 
aceptarlo; de reforma en reforma nos arrebatan los medios, para que cada 
vez nos resulte mas difícil defender nuestros derechos. Han dejado en 
nada el derecho a la negociación colectiva, totalmente necesario para la 
defensa de los salarios de las personas trabajadoras y las condiciones 
laborales. Han llevado a Madrid los espacios de negociación, han dado a 
la administración y a la patronal la oportunidad de no cumplir, de 
manera unilateral, lo pactado.

¿Qué es todo esto sino una dictadura económica? El modelo que están 
imponiendo solo favorece a una pequeña élite, no lo hacen para 
beneficiar a la economía y para su crecimiento, aunque así lo quieran 
hacer creer.

Es mentira que con un modelo de relaciones laborales desregulado o con 
un sector público débil se garantice un crecimiento económico. Durante 
los últimos años han realizado varios recortes, todos en dicha 
dirección, y el paro sigue aumentando, no hay crecimiento económico, las 
desigualdades sociales aumentan, hay mayor pobreza, etc.

Esto tiene alternativa, la construcción de otro modelo social y 
económico: que reduzca las desigualdades, que van en aumento, entre 
personas ricas y pobres y que haga posible un reparto de la riqueza más 
justo, que reparta el trabajo productivo y reproductivo, que garantice 
la protección social,... Al fin y al cabo, hablamos de un modelo que 
esté al servicio de las personas y no a lo que dicen los mercados.

Para ello es necesario tener una voluntad política, y claro, el 
empresariado no está dispuesto a renunciar a sus privilegios y a 
implicarse en ese camino. Dicha voluntad no surgirá espontáneamente, una 
mayoría social deberá obligarles a recorrer ese camino. Así pues, dando 
continuidad a lo que hemos realizado hasta ahora, continuaremos 
movilizándonos y luchando en los centros de trabajo y en la calle, hasta 
que se materialice esa voluntad de construcción de la alternativa.

El día 26 os llamamos a que llenéis las calles, principalmente, con dos 
reivindicaciones:

Dejar claro que estamos en contra de los recortes; exigir a las 
instituciones propias que no se apliquen las imposiciones provenientes 
de Madrid, para que de una vez cambie la dirección de las políticas 
publicas que se llevan a cabo en nuestro espacio.

Reivindicar que la palabra y la decisión corresponde a Euskal Herria. 
Esta huelga debe mostrar que las trabajadoras y los trabajadores vascos 
que conformamos la mayoría social reinvindicamos hacer un camino propio.

Por todo ello, el 26 de septiembre, huelga general.

¡Nos vemos en la calle!

Arnaldo Otegi desentraña las claves de un nuevo tiempo político.

*EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO*

*LIBRO-ENTREVISTA DE GARA "EL TIEMPO DE LAS LUCES"*

El próximo día 28 se pondrá a la venta con GARA el libro-entrevista con 
Arnaldo Otegi «El tiempo de las luces». A lo largo de una extensa 
conversación con el periodista Fermin Munarriz, el dirigente abertzale 
preso en Logroño desvela los factores y las claves que han desembocado 
en el nuevo tiempo político. Desde el proceso negociador de 
Ginebra-Loiola hasta la actualidad, responde con claridad y 
transparencia a todas las preguntas y lanza mensajes novedosos.

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GARA | DONOSTIA

A finales de mayo de 2007, los delegados de la izquierda abertzale que 
habían asistido en Ginebra a los últimos intentos por mantener con vida 
el proceso negociador con el PSOE, por una parte, y entre el Gobierno 
español y ETA, por otra, volvían desolados por el fracaso en la búsqueda 
de una solución democrática al conflicto. En un momento de la 
conversación en el tren, Rufi Etxeberria se mostró rotundo: «Este modelo 
de negociación y de estrategia está agotado». Para Arnaldo Otegi, 
interlocutor principal de la delegación, aquella frase «puso las bases 
de lo que luego ha sido el cambio estratégico de la izquierda abertzale».

Del caserío de Txillarre en Elgoibar a Oslo, Loiola, Ginebra, Gernika o 
Aiete, Otegi revela en el nuevo libro de GARA las circunstancias del 
colapso del proceso negociador de 2005-07, las razones del debate 
interno de la izquierda abertzale, su nueva estrategia, la implicación 
de la comunidad internacional o las pretensiones y artimañas del Estado 
español, entre otros aspectos. También aporta su reflexión y experiencia 
sobre las prioridades y los temas candentes de actualidad como presos, 
víctimas, la nueva organización política, la crisis y también la 
necesidad de «repensarlo todo» para elaborar una alternativa radical, 
integral y global, porque «el proceso de liberación nacional y social ha 
alcanzado las condiciones de madurez suficiente como para superar la 
fase de la resistencia y pasar a la fase de materialización de nuestros 
objetivos. ¡Es posible ganar! ¡Y queremos ganar!».

El trabajo se ha realizado mediante cuestionarios y un paciente sistema 
de comunicación; se trata de una tarea de meses que los editores han 
decidido mantener en su formato original -sin repreguntas- como 
testimonio de las insólitas circunstancias de prisión en que se 
encuentra el político elgoibartarra. Gerry Adams, presidente del Sinn 
Féin, es el autor del prólogo.

El relato parte de los discretos encuentros mantenidos en el caserío 
Txillarre de Elgoibar con el presidente del PSE, Jesús Eguiguren, para 
entrar de lleno en el proceso de negociación iniciado en Ginebra en 
2005, dando así continuidad al libro-entrevista «Mañana, Euskal Herria», 
publicado aquel año por los periodistas Iñaki Iriondo y Ramón Sola.

Otegi, protagonista de primera línea en los acontecimientos que se 
narran hasta su encarcelamiento en octubre de 2009 e incluso en los 
posteriores hasta la actualidad, desvela pormenores de aquellas 
negociaciones fracasadas, las visiones contrapuestas y las tensiones 
vividas en el seno de la izquierda abertzale y el debate interno en 
profundidad que ha llevado a su reorientación estratégica, una de cuyas 
consecuencias es el cese definitivo de la lucha armada de ETA.

«Fue extremadamente difícil ponernos frente al espejo, aceptar nuestros 
errores políticos, y lo hemos hecho de manera responsable, razonable y 
razonada. Si hemos hecho esto, no hay tarea que no podamos emprender y 
culminar», dice en un momento de la conversación Otegi, que mantiene a 
lo largo del libro un espíritu autocrítico, un estilo claro en su 
exposición y un esmerado carácter didáctico, que hacen de la obra un 
trabajo de referencia para comprender de primera mano y sin tabúes el 
conjunto del proceso de transformación de la izquierda abertzale y, por 
extensión, del nuevo tiempo político que vive Euskal Herria. En ese 
contexto, el libro está llamado a remover algunos cimientos del pasado.

Además de la privilegiada radiografía política de los últimos siete 
años, el trabajo ofrece también momentos del lado personal y, tal vez, 
menos conocido de Otegi y sus vivencias, tanto en el exterior como en la 
cárcel.

*UNA LIBERTAD QUE SE GANÓ A PUNTA DE MOVILIZACIÓNES SOLIDARIAS EN EL PAIS VASCO Y EN TODO EL MUNDO*.

*EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO*


    Uribetxebarria por fin libre: «Mila esker, Euskal Herria»

«Mi tiempo se está acabando; solo quiero pasarlo con dignidad». Ese era 
el deseo que el arrasa- tearra expresaba en su entrevista y por fin 
podrá cumplirlo. Tarde y mal, bajo duras presiones y con la oposición de 
la forense y la Fiscalía, la Audiencia Nacional decidió hacer firme su 
libertad.


Oihane LARRETXEA-Ramón SOLA

Una de las noticias más esperadas de los últimos tiempos por la sociedad 
vasca salía a las 19.54 de la Audiencia Nacional española y volaba en 
segundos hasta las puertas del Hospital Donostia. Allí, desde las 17.00 
-hora en la que los cinco magistrados de la Sección Primera de la Sala 
de lo Penal se disponían a deliberar sobre la excarcelación de Iosu 
Uribetxebarria-, decenas de personas esperaban tras la pancarta que 
pedía la puesta en libertad de los catorce presos vascos gravemente 
enfermos.

Casi dos semanas antes, en el mismo lugar, aplausos y lloros de alegría 
recibían la noticia de la libertad condicional decretada por el juez de 
Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro. Pero poco después llegó 
la negativa a materializar la decisión y el recurso de la Fiscalía, que 
supusieron un jarro de agua fría sobre las esperanzas de ver al de 
Arrasate en casa, entre los suyos. Quizá por eso ayer la emoción se 
sentía contenida, como una mezcla entre alivio, satisfacción y 
prudencia, como si no se acabara de creer que la sentencia era firme y 
ya no cabe recurso alguno.

Todas las personas presentes coincidieron en un mismo gesto, casi 
inconsciente, automático: coger el teléfono móvil para compartir la 
buena noticia y hacer que se extendiera. «Que sí, que está libre, ya es 
definitivo», decía una mujer a la persona que tenía al otro lado de la 
línea. Otra participante en la concentración encontró en la canción 
«Kalera, kalera» la mejor manera de exteriorizar sus sentimientos: 
«Kalera, kalera, borrokalari kalera/ kalera, kalera, borrokalari kalera/ 
hire indarraren beharra diagu/ gure indarrarekin batera».

El resto de los presentes se sumaron enseguida al coro: «Zai dago ama, 
zai aita, zai andre ta lagunak hator, hator Euskadira, hator, hator 
etxera. ...». Un irrintzi, aplausos y el ``Txoria txori» de Mikel Laboa 
completaron una celebración sencilla pero profunda.

Solo quedaba esperar a que los ertzainas abandonaran la habitación-celda 
en la que Uribetxebarria ha permanecido desde el 1 de agosto, día en que 
fue trasladado de León a Donostia tras diagnosticársele el cáncer con 
metástasis. Eso ocurrió alrededor de hora y media después. Y entonces el 
preso de Arrasate pudo ver por fin la calle sin un incómodo filtro de 
barrotes, algo que no había podido hacer en los últimos quince años, 
dado que fue trasladado a una habitación normal.

Contento, pero sereno

Apenas unos minutos después, Uribetxebarria recibía en su nueva morada a 
un pequeño equipo de GARA, NAIZ y "Berria'' con un único y sencillo 
objetivo: trasladar un mensaje de agradecimiento a la sociedad vasca. Al 
otro lado de la puerta de la habitación, tras un pasillo vigilado por un 
guarda jurado, apareció un Iosu Uribetxebarria sonriente en todo 
momento, pero con evidentes síntomas de debilidad tras las dos semanas 
de ayuno y las primeras sesiones de radioterapia. Se declaraba aliviado 
de que haya acabado todo esto, pero matizaba que todavía ve lejos el día 
en que vuelva a pisar su casa: «Quizás dentro de un mes...» Hasta 
entonces seguirá en el Hospital Donostia con el tratamiento.

Ante las cámaras, Uribetxebarria lanzó un beso y se echó la mano al 
corazón para acompañar un ``Mila esker, Euskal Herria. Zuekin beti eduki 
dut konfidantza''. El ya exprisionero nos recibió sentado en la silla, a 
la que se desplazó con dificultad desde la cama, pero obviamente animado 
por su nueva situación, y ahora ya con el respaldo continuo de los suyos.

Fueron solo un par de minutos, los suficientes para tomar nota del 
mensaje, para acordarse de sus vecinos de Arrasate y para cruzar algunas 
bromas con los cámaras que se «cebaron» amistosamente con su figura, ya 
sin tener que buscarla desde detrás de unas rejas: «Ya publicaréis las 
mejores, ¿no?'».

Herrira: «Ganar todos»

Herrira ha llevado la batuta de una movilización social que ha sido muy 
importante durante todo el mes de agosto. Sus representantes encabezaron 
la huelga de hambre que se inició después de que Uribetxebarria dejara 
de ingerir alimentos en defensa de su dignidad. Hubo personas que 
mantuvieron el ayuno durante más de dos semanas, al igual que ocurrió en 
las cárceles. En la valoración urgente que realizó minutos después de la 
excarcelación -hoy en Donostia hará una segunda más en profundidad-, su 
portavoz Jon Garai consideró que «en el caso de Iosu Uribetxebarria 
todos hemos perdido».

«Ha perdido Iosu, su familia y todas las personas que queríamos salvar 
su vida, porque no hemos logrado traerlo a casa a tiempo de evitar la 
metástasis. Y también el Gobierno ha perdido, porque estas políticas del 
pasado generan el rechazo mayoritario de esta sociedad y convierten a 
quien las lleva a cabo en un flagrante vulnerador de derechos humanos a 
los ojos de todo el mundo», dijo.

Por ello, estimó que es el momento de «empezar a ganar, con la paz como 
objetivo y el respeto a los derechos humanos como guía. Se trata de que 
nadie más muera a causa del conflicto, que todas las partes pongan rumbo 
hacia la paz, que se comprometan escrupulosamente con los derechos 
humanos y que trabajen por cerrar todas las heridas».

La localidad natal del preso, Arrasate, volvió a celebrar ayer, tal y 
como lo ha hecho diariamente en los últimos 40 días, una concentración 
en la que se congregaron 300 personas. También hubo movilizaciones en 
Errotxapea, donde ayer se concentraron 52 personas por los derechos de 
los presos; en Zaldibia, donde fueron 31; en Atarrabia, 49; y en 
Hendaia, 32. El sábado se anuncian más actos. Y Herrira inició ayer una 
visita al Parlamento Europeo para informar de la situación. Mañana un 
autobús parte hacia allí para realizar una concentración.

Forense y fiscal, en contra

La contundencia de la decisión judicial no puede hacer olvidar que tanto 
la forense de la Audiencia Nacional como la Fiscalía intentaron hasta el 
final impedir esta excarcelación.

La polémica forense, Carmen Baena, siguió sosteniendo ante el tribunal 
que Uribetxebarria no está en situación terminal. Ante el notorio 
empeoramiento del estado del preso en los últimos días -admitido incluso 
por el presidente español, Mariano Rajoy-, la forense recurrió a alegar 
que se trata de una situación transitoria derivada de la aplicación de 
la radioterapia. Por ello, sostuvo que había que esperar unos días más y 
hacer luego un nuevo cálculo sobre su esperanza de vida. El informe 
destilaba, como se ve, la crueldad que ha caracterizado todo este caso.

La Fiscalía avaló esta tesis, pero el tribunal decidió que era hora de 
zanjar el caso. Sus argumentos no se conocen aún, pero ya no importa 
mucho: Iosu Uribetxebarria es libre, al fin.

Gallardón contenta al ala dura del PP con una cadena perpetua sin efecto.

*EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO*

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, presentó ayer su 
propuesta de cadena perpetua para casos de «terrorismo» y otros 
supuestos. En lo referente a Euskal Herria no tendrá efectos prácticos, 
ya que ETA ha decretado el cese de su actividad y la reforma solo será 
aplicada en el momento en que entre en vigor. El anuncio del Gobierno 
español parece más destinado a contentar a los sectores más ultras del 
PP, airados por la libertad de Uribetxebarria.

Lo venía anunciando desde que tomó posesión de la cartera y ayer 
formalizó la propuesta. El ministro español de Justicia, Alberto Ruiz 
Gallardón, avanzó su intención de imponer la cadena perpetua para casos 
relacionados con grupos armados o «delitos de especial gravedad», entre 
los que se incluye la muerte del jefe de Estado, el asesinato de menores 
o el homicidio tras una agresión sexual. En lo relacionado al conflicto 
vasco la norma no tendrá efecto real, ya que solo podrá ser aplicada a 
partir de que entre en vigor. Teniendo en cuenta que ETA decretó el cese 
definitivo de su actividad hace más de un año, el movimiento de 
Gallardón parece más destinado a tener un gesto hacia a los sectores 
ultras del PP, enfrentados a la dirección por la libertad condicional de 
Iosu Uribetxeberria.

El propio ministro de Justicia tuvo un papel determinante en el 
alargamiento del caso preso político enfermo, ya que él avaló al fiscal 
para que impulsase el recurso que retrasó la excarcelación durante dos 
semanas. Además, lo difundido ayer es un mero informe sobre una futura 
reforma del Código Penal y no el proyecto de ley, que es lo que 
habitualmente se presenta tras los consejos de ministros. Este hecho 
refuerza la tesis de que la comparecencia obedece más a intereses 
coyunturales que a impulsar cambios que además carecen de aplicación 
práctica.

Pese a estas evidencias, Gallardón rechazó explícitamente que la fecha 
elegida para presentar su proyecto estuviese motivada por las 
desavenencias internas. Para ello insistió en que «no habrá demoras pero 
tampoco urgencias» y reiteró que trabajan «desde hace meses» en una 
reforma del Código «con vocación de permanencia». Un hecho que contrasta 
con la asiduidad con la que los diferentes gobiernos españoles han 
modificado los tipos penales. Concretamente, en más de 20 ocasiones 
desde 1995.

40 años íntegros desde 2008

Según indicó el ministro, la «prisión permanente revisable» no podrá ser 
aplicada «bajo ningún concepto a delitos que sean cometidos antes de que 
se produzca su entrada en vigor». De este modo, ni siquiera afectaría a 
miembros de ETA que fuesen arrestados en el futuro y a quienes se 
imputasen actos ocurridos antes de la puesta en marcha de la reforma. 
Pese a ello, Gallardón sí que abrió la vía a la retroactividad en el 
caso de que el nuevo código tuviese una lectura «favorable» al 
prisionero. La reforma legal de 2008 impuso el cumplimiento íntegro de 
penas de hasta 40 años, por lo que habría que ver de qué manera podrá 
utilizar el Gobierno español este supuesto en el caso de presos 
políticos vascos ya condenados.

El proyecto presentado por Justicia prevé que los condenados cumplan un 
mínimo de entre 25 y 35 años. A partir de ahí, el juez que haya dictado 
sentencia podrá revisar el caso. Esta evaluación se realizará, como 
mínimo, cada dos años, aunque el prisionero podrá también solicitarla. 
«El objetivo es endurecer el castigo», quiso dejar claro Gallardón.

Además de la cadena perpetua, el Gobierno español incluirá otro formato 
de control que sí que podría tener consecuencias. Se trata de la 
«custodia de seguridad», una libertad vigilada que podría alargarse un 
máximo de 10 años tras la excarcelación. Hasta ahora, los únicos que 
eran sometidos a este régimen eran presos enfermos.

amaiur: «Imagen»

Iker Urbina, de Amaiur, remarcó que «Madrid quiere vender una imagen de 
dureza cuando la sociedad vasca exige soluciones».

Una reforma a golpe de titulares y alarma social

En un primer momento, Gallardón anunció que la cadena perpetua sería 
aplicada solo a casos relacionados con organizaciones armadas. Ayer, sin 
embargo, el ministro de Justicia rectificó y amplió los supuestos a los 
«delitos de especial gravedad». Entre ellos incluyó la muerte de jefes 
de Estado, el genocidio, el asesinato de menores o discapacitados y el 
homicidio tras una agresión sexual. Sin citarlos específicamente, 
Gallardón hizo referencia a dos casos concretos, la muerte de Ruth y 
José Bretón imputada ya a su padre en Córdoba y la de Marta del 
Castillo, ocurrida en 2009 y cuyo cadáver todavía no ha podido ser hallado.

A nadie se le escapa que el impacto social provocado por hechos 
excepcionales como ambos sucesos han influido en la decisión final del 
titular de Justicia. Especialmente porque todavía está reciente la 
resolución del «caso Bretón», facilitada por un informe del forense 
vasco Francisco Etxeberria y que desató una campaña en Twitter favorable 
a la cadena perpetua. Esta actitud fue censurada ayer mismo por 
asociaciones de la magistratura como Jueces para la Democracia, que 
tacha el anuncio de «populismo penal». A.P.

Madrid exporta el modelo de criminalización de la protesta

La criminalización de las protestas sociales y un endurecimiento de los 
castigos contra manifestantes constituyen una de las vertientes de la 
reforma que prepara el Ministerio español de Justicia. Durante los 
últimos meses se han sucedido las filtraciones y todas apuntaban a un 
mismo objetivo: la imposición de penas más duras y la posibilidad de 
encarcelar a quien sea arrestado en una marcha de protesta, 
especialmente si esta deriva en enfrentamientos con la Policía. En el 
fondo, lo que el Ejecutivo hace es ubicar en términos de orden público 
los problemas sociales derivados de la crisis y el recorte de derechos 
en un contexto en el que las movilizaciones son cada vez más frecuentes. 
Todo ello, poniendo en marcha un modelo de represión de la disidencia 
similar al que ya se aplica en Euskal Herria.

Por el momento, no hay datos que avancen hasta dónde está dispuesto a 
llegar el Gobierno del PP. Según advirtió ayer Gallardón, se ampliará la 
definición de «atentado» incluyendo «todos los supuestos de 
acometimiento, agresión, empleo de violencia o amenazas graves de 
violencia sobre el agente». También se añadirán supuestos de «alteración 
del orden público». Además, la reforma ha añadido un nuevo tipo que 
perseguirá a quienes lancen convocatorias que luego deriven en la 
«alteración del orden público», que el ministro quiso desvincular de la 
mera publicitación de movilizaciones.

Durante los últimos meses se había especulado con la posibilidad de que 
el Gobierno español endureciese también el castigo contra la resistencia 
pasiva. Gallardón rechazó este extremo, argumentando que tanto este tipo 
de protesta como la «desobediencia» seguirán calificados como hasta 
ahora: con penas de entre seis meses y un año de cárcel. Además, 
insistió en que no se pretende imponer una reforma «más represiva», 
aunque no dejó claro hasta dónde ampliará las peticiones de cárcel para 
los supuestos de atentado o «alteración del orden público». Tampoco 
precisó cuáles serán los comportamientos específicos que se incluyan 
dentro de un concepto tan abstracto y que serán los que determinen el 
alcance real de la norma.

Si se atiende a las declaraciones realizadas por Justicia o por el 
Ministerio del Interior durante el pasado curso político, todo apunta a 
que Gallardón pretende dar potestad a los jueces para poder encarcelar a 
los manifestantes, tal y como ocurrió, por ejemplo, con algunos 
arrestados durante la huelga general en Catalunya.

Este endurecimiento del Código Penal es una de las exigencias en las que 
ha insistido CiU durante toda la legislatura. Probablemente, Gallardón 
se refería a la formación liderada por Artur Mas cuando hizo referencia 
al «interés» mostrado por diversos grupos parlamentarios. De hecho, el 
Congreso español ya aprobó en junio una moción presentada por CiU en la 
que se instaba a la creación del delito específico de «violencia urbana» 
y castigar con cárcel la participación en determinadas protestas. Que el 
aviso llegue ahora no parece casual si se toma en cuenta las previsiones 
de un «otoño caliente» contra los recortes.

Fuente: Alberto Pradilla, en Gara