jueves, 19 de diciembre de 2013

El gran Monopoly en Río de Janeiro.

BRASIL

Seguridad en las favelas y negocios inmobiliarios

Río será sede del Mundial de Fútbol en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016. Como anfitriona, deberá mostrarse como la `cidade maravilhosa'  que presume ser. Pero la ?pacificación? de las favelas y la especulación inmobiliaria son la otra cara de la fiesta.  

Por Jacques Denis / Periodista Le Monde Diplomatique*

A principios de septiembre de 2012. Es la misa mayor del Brasil catódico: cada tarde, el país vibra con los enredos de ?Avenida Brasil?, la telenovela que, desde hace seis meses, enfrenta a la morena Rita con su madrastra, la rubia Carminha. Rita creció en la zona periférica popular de Río, abandonada por su madrastra que vendió la casa del padre, muerto sobre la Avenida Brasil, símbolo de ese país desigual. Detrás de esta intriga, de las más básicas, se trama una historia muy diferente: ?Es la preparación psicológica de una parte de la población, la clase media de los bellos barrios de la zona Sur de Río, para el hecho de que pronto va a tener que mudarse a la zona Norte?, analiza Eduardo Granja Coutinho, profesor en Ciencias de la Comunicación de la Universidad Federal de Río. Si esto es verdad, entonces un fenómeno de la sociedad televisiva puede esconder otro, menos virtual: la explosión de precios que hace de Río un inmenso Monopoly. ¿Acaso no se llama Meu lugar una de las cortinas de la serie?
Instalarse, ése es el tema del momento en Río. En la playa, en el colectivo, en las cenas, no se habla de otra cosa. La fiebre especulativa hace subir desde hace ya varios años los precios poco a poco y, de paso, la presión sobre los cariocas, que ahora destinan gran parte de su presupuesto a ello. Entre enero de 2008 y julio de 2012, Río sufrió un alza de los precios del 380% en la venta y un 108% en el alquiler. A quienes no les alcanzan los medios piensan incluso en mudarse a barrios donde antes no se animaban a poner los pies, esas favelas que las autoridades se propusieron ?pacificar? metódicamente ?y con firmeza, ya que hay que preparar el Mundial de Fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, los dos eventos que Río acogerá?.



Una ciudad en mutación

Vidigal es un morro conocido por todo carioca, situado frente al mar, en la continuidad de Leblon e Ipanema. El 13 de noviembre de 2010, las Unidades de la Policía de Pacificación (UPP) tomaron posesión del lugar. Desde entonces, la situación cambió. Hace un año, los chicos andaban con calibres gruesos; hoy, uno se cruza todo el tiempo con policías sobre la Estrada do Tambà, la arteria principal y única vía de acceso a esta maraña de vericuetos asfaltados. No es el único cambio visible: ?La recolección de basura funciona y la electricidad también. Incluso hay un cajero automático en tres idiomas? Volvieron los servicios públicos?, constata el capitán Fabio, responsable de la UPP local. Y, a juzgar por los carteles que anuncian demoliciones y trabajos, también se anuncian otros cambios en esta fiebre de expansión inmobiliaria.

En la asociación de habitantes del barrio, la gente se alegra por esta vuelta al orden. Pero el presidente Sebastião Alleluia señala algunos peligros: ?Hoy nos movemos en una nueva realidad, ya que nuestros terrenos son codiciados por los inversores. Actualmente la presión es inmobiliaria, y la especulación nuestra realidad. Pero esto no es sino el principio: desembarcan brasileños, y, sobre todo extranjeros, impulsados por la crisis europea y atraídos por el potencial de nuestros barrios. Un departamento en dúplex ubicado en el bajo Vidigal, que hace un año se estimaba en 50.000 reales, se vende hoy en ¡250.000 reales!?. Una investigación de la Fundación Getúlio Vargas indica que, desde el primer año de la pacificación, la suba de los alquileres fue un 6,8% superior a la de otros barrios de Río.

Vidigal es el último lugar de moda, un poco como lo fue el morro Santa Teresa a principios de los años Lula (2003-2010): un barrio popular ocupado ahora por artistas llegados de todo el mundo, de quintas superprotegidas, de pousadas y de restaurantes modernos. Menos de un año después de la pacificación, la favela por donde no era bueno transitar recibe ahora a los hijos e hijas de buenas familias que vienen aquí a descarriarse. Organizan, por ejemplo, las noches ?Luv?. El término (cercano a ?love?, ?amor? en inglés) permite adivinar el programa de estas citas de clubbers noctámbulos: DJ modernos hacen temblar las paredes en lugares contratados y todo el mundo se junta en la puerta. Nada que ver con los bailes funk de antes de la pacificación, a los que la juventud dorada no se aventuraba. Hoy, es a la inversa: la entrada paga ?hasta 80 reales (o sea un séptimo del salario mínimo mensual) ? es prohibitiva para muchos bolsillos.

                                                  
Guti Fraga, director de la asociación Nós do Morro, quien se instaló en 1986 en este morro para desarrollar un proyecto de integración por medio de la cultura, vivió también esos años en que cohabitaban el barrio ?que se reconocía por su servicio de vías públicas y sus viviendas legales, y que estaba autentificado como tal por la municipalidad y la favela, zona ?fuera de catastro?, cuyas chapas rojas poco a poco despojaron del verde al morro. Al lado de Leblon, la favela Praia de Pinto fue incendiada en 1969 para expulsar a los cerca de 20 mil pobres que vivían allí, reubicados en complejos de viviendas sociales como la siniestra Cidade de Deus.

En Vidigal, volvió la amenaza, y su Caballo de Troya se llama pacificación. Y Fraga señala el restaurant francés que abrirá aquí próximamente: ?¿será para la gente de aquí??. El proyecto de hotel cinco estrellas, ?¿recibirá a la gente del Nordeste (la región pobre de donde es originaria la mayoría de los habitantes de Vidigal)??. Y el albergue de la juventud, situado en la cima y administrado por un austriaco, ?¿está destinado a la gente del Alemão que quiere ir a la playa el fin de semana??. Como lo confiesa un capitán de policía, ?Vidigal se convirtió en una atracción turística donde los europeos vienen a tomar lindas fotos?. O a invertir para siempre en este terreno donde la cotización está en alza?

Modernizar para favorecer la inversión

?En Río, más de 2 millones de personas viven en más de 900 favelas: todo esto constituye un buen negocio para aquel que está listo para la aventura, que tiene la capacidad de anticipar el cambio estructural de una ciudad en plena mutación?, observa Luiz César Queiroz Ribeiro, director del Instituto de Investigación y Planificación Urbana y Regional (Ippur) del Observatorio de las Metrópolis. Su laboratorio universitario se interesó en los conflictos de la propiedad de inmuebles en Río, un caso de estudio para todo un país donde muchos, ricos o pobres, están alojados sin base legal, a merced de la expoliación (un rico se apodera de un terreno por la fuerza) o de invasiones (un número de pobres invade un espacio). ?Brasil es la actual ?bola da vez? (pelota del partido). Toda esta especulación inmobiliaria que se desplaza por el mundo, del Sudeste Asiático a España, hoy se instala aquí?. 

La economía ?que parece estable comparada a la tempestad que atraviesan las del ?centro?? atrae mucho a los inversores, puesto que el sector inmobiliario sigue siendo barato. ?A partir de 2005 se instaló este movimiento de fondo ?agrega Queiroz Ribeiro?, apoyándose en el turismo y en la perspectiva de mega eventos como la Copa del Mundo y los Juegos Olímpicos. En un contexto como éste, clásico, de especulación urbana, controlar el territorio es también garantizar el capital. Por eso hay que regularizar y regular la ocupación de los suelos?. ¿La apuesta principal? ?Permitir que el mercado acceda a estas zonas informales y establecer así las bases jurídicas de la propiedad inmueble?. O, para decirlo de otra manera, modernizar el país para permitirles a los inversores expandirse mejor. 




De este modo, para favorecer futuras transacciones, las autoridades instalaron un programa de regularización inmobiliaria en estas favelas, que el catastro ignoraba pura y simplemente desde una ley de 1937 (derogada en 1984 sin que la situación de los terrenos se aclarara verdaderamente). El semanario Veja del 4 de julio de 2012 se alegraba así de que ?en un radio de 500 metros alrededor de la UPP de Vidigal, los precios hubieran aumentado en un 28% más que en el resto de la ciudad?. A tal punto que, para los cariocas de la clase B (1), a pesar de que son acomodados, es cada vez más difícil instalarse en el barrio de Leblon o, incluso en sus alrededores. 

?Durante mucho tiempo las favelas fueron consideradas como áreas provisorias. Se pensaba que desaparecerían con el desarrollo. Pero, como éste tardó en llegar, el gobierno decidió en algunos casos hacerlas desaparecer, en otros dejarlas surgir por aquí o allí?. Sergio Magalhães, secretario de vivienda de la ciudad entre 1993 y 2000 y actual presidente del Instituto de los Arquitectos, tuvo la iniciativa del programa Favela Bairro, citado con frecuencia a modo de ejemplo, que concernía a 155 favelas. ?Hacia 1993, ya tres o cuatro generaciones habían crecido en estos terrenos: claramente la situación no era de ningún modo transitoria. Era necesario reconocer este estado de hecho y hacer de las favelas verdaderos barrios?. 

Por último, después de haber alentado el desplazamiento de la población a la periferia ?entre 1962 y 1974, más de 140.000 habitantes fueron enviados a la periferia, y 80 favelas arrasadas en Río?, los poderes públicos encararon la construcción de un porvenir en el lugar, teniendo en cuenta la historia y la opinión de los habitantes. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) consagrará 600 millones de dólares al proyecto, a los cuales se agregarán 250 millones del gobierno federal y una parte de ayuda de la ciudad.

Veinte años después de esta primera tentativa de reorganización, seguida de otros programas (Bairrinho, Morar Legal y también Novas Alternativas), algunas asociaciones y particulares iniciaron tratativas para obtener títulos de propiedad oficiales. Más de doscientos títulos habrían sido librados oficialmente mientras se esperaban los otros miles. Nadie sabe exactamente cuántos, puesto que nadie sabe cuánta gente vive allí. ¿Veinte, cuarenta, sesenta mil habitantes? Todos hablan de cifras diferentes. Uno de ellos, llamado Roque, forma parte de este montón, desde 1976. Este nativo de Bahía se alegra por el interés creciente de los ?gringos?, fuente de ganancias: una vecina multiplicó por cinco su inversión inicial. Por lo tanto, ni hablar de ceder su casa sencilla de dos ambientes, construida con sus manos en 1995.
El hombre, que ya anda por los setenta años, hace valer su derecho al suelo: quiere defender un sentimiento de pertenencia a una comunidad que no tiene precio. ?En esa época, yo tenía un recibo de parte de la asociación de habitantes. Hoy, espero el título de  propiedad oficial. Eso le dará un poco de dinero a mis hijos cuando me muera, pero no quiero dejar mi barrio; es mi vida?.

No hacerle el juego al mercado

Esta regularización es también sinónimo de integración ideológica de estas zonas parceladas, antes regidas por otras leyes inmobiliarias que fueron establecidas por los propios habitantes. El sociólogo Jailson de Souza e Silva, del Observatorio de Favelas, ve en ello ?la base de una gentrificación?. ?Muchos están tentados de vender bienes que tienen ahora un verdadero valor. Yo sostengo que la última cosa que se debe dar a los habitantes de las favelas es un título de propiedad?. Para él, poseer un título oficial es acceder a la posibilidad de cederlo, y por lo tanto de hacerle, a su vez, el juego al ?mercado?. ?Eike Batista, el hombre más rico de Brasil, que invirtió millones a título gratuito en el equipamiento de la UPP, es propietario de grandes grupos inmobiliarios. Batista tiene interés en financiar esta política, acaparando una parte de estos territorios, cuyos dividendos obtendrá en un segundo momento?. Para De Souza e Silva, la solución está en otra parte, fuera de las lógicas especulativas?
Pero no es ése el punto de vista del intendente, Eduardo Paes, que fue reelegido en la primera vuelta, el 7 de octubre de 2012, con cerca del 65% de los votos. Un plebiscito para este centrista que, además del apoyo del Partido de los Trabajadores y gracias a un balance favorable, obtuvo el voto de las favelas: seguirá siendo el alcalde de la pacificación y el artífice de las grandes obras urbanísticas. Entre ellas, el ejemplar proyecto Port Maravilha que apunta a transformar todo el barrio portuario, no lejos del centro histórico, y a convertir este barrio, durante mucho tiempo desaconsejado por la noche, en una gigantesca zona comercial y turística, con viviendas nuevas y talleres de artistas. Su próximo mandato terminará felizmente con los Juegos Olímpicos, que volverán a colocar en primer plano a la ex capital, destronada por el dinamismo económico de San Pablo. 


Río de Janeiro, centro de servicios y principal polo naval, especialmente por el petróleo, encarna más que cualquier otra ciudad la identidad brasileña a los ojos del mundo entero. Una visión que confirma la clasificación de Patrimonio de la Humanidad con que la Unesco distinguió a la cidade maravilhosa en julio de 2012. ?Río va a convertirse en la vitrina comercial del marketing brasileño?, explica Queiroz Ribeiro. ?Será la carta de presentación del país?.  Desde 2011, a la salida del aeropuerto, un gran muro antirruido permite esconder la miseria sobre la Avenida Brasil.


1. La estadística brasileña divide la sociedad en cinco clases: A (cuyos ingresos superan los 30 salarios mínimos), B (de 15 a 30), C
(de 6 a 15), D (de 2 a 6) y E (hasta 2 salarios mínimos).

Evo Morales, en la revista de cultura villera La Garganta Poderosa.

BOLIVIA

Dudo que Bachelet sea socialista.

En una íntima y extensa entrevista concedida a la revista de cultura villera La Garganta Poderosa, el presidente de Bolivia Evo Morales se refirió a la flamante presidenta electa de Chile, Michelle Bachelet: ?Cuando la prensa habla del "partido socialista en Chile?, yo dudo que sea socialista. Y acá voy a hablar de frente, públicamente: si Bachelet sigue en la Alianza del Pacífico, quedará definido a quién corresponde, de dónde viene y qué quiere. Si no participa, podemos pensar que, aun sin políticas socialistas, tiene sentimientos socialistas. Eso lo veremos oportunamente??. 
El mandatario agregó al respecto: ?Hay algunos que quieren perjudicar este proceso de integración, como hace la Alianza del Pacífico. Por eso, ahora vamos a ver si Bachelet es realmente socialista... Si ella sigue en la Alianza del Pacífico, donde están los gobiernos pro imperialistas y pro capitalistas, no la voy a entender, ni lo voy a aceptar, porque una de sus tareas, una de las propuestas de la Alianza del Pacífico, es privatizar los servicios básicos. Y eso es libre comercio. O sea que la Alianza del Pacífico sería algo así como el nuevo ALCA, ese ALCA que sepultamos en Mar del Plata, junto a Néstor Kirchner y Hugo Chávez. Todos esos planes estaban enterrados, hasta que los hicieron revivir tres países de Sudamérica: Perú, Chile y Colombia. Por supuesto, nosotros entendemos que están en su derecho, pero también vemos que en esos países están los pueblos más convulsionados, no solamente contra los presidentes, sino contra sus políticas?. 
En la tapa de la nueva edición de la revista, el líder indígena grita desaforado, reivindicando la voz de los siempre marginados. Y en la contratapa, posa con un barrenador, con una playa de fondo, y un lema escrito en la tabla de surfear: ?Urgente, un mar para Bolivia?, en relación al conflicto que mantiene su país con Chile, por no cederle la soberanía al mar. ?Por lo menos en acuerdos bilaterales, muchos presidentes de América Latina y el Caribe han apoyado a Bolivia para que se logre un acuerdo con soberanía porque hay una deuda todavía. Casi todos los presidentes están a favor y en reuniones reservadas, se habla de cómo poder seguir para lograr una solución pacífica y duradera. El gobierno chileno, y no el pueblo chileno, tiene la obligación de devolvernos el mar y de resarcir todo el daño económico que le han provocado a Bolivia por este aislamiento?, explicó Evo.
La Garganta es una cooperativa de trabajo de La Poderosa (www.lapoderosa.org.ar), una fuerza social de militantes anónimos y voluntarios, complementaria a las propuestas partidarias populares, que se construye desde las villas, buscando transformar la realidad a través de laorganización y la unión vecinal con asambleas barriales, trabajo colectivo, actividades de educación popular y generación de cooperativas de trabajo, para actuar sobre las problemáticas de los barrios y caminar hacia una sociedad justa e igualitaria.
El encuentro con Evo Morales en La Paz se publica en el trigésimo cuarto número de La Garganta Poderosa que ya está en las calles, y que llega a todos los kioscos del país. Además, podés escuchar el grito de La Garganta en twitter @gargantapodero y también en Facebook: ?LaGarganta Poderosa?.


La nota con el presidente de la República Plurinacional de Bolivia abarca doce páginas y contiene otros temas relevantes sobre los cuales se refirió. A continuación, algunas frases destacadas de la imperdible charla:
"Estaría encantado de darle asilo político a Snowden".
"Si la coca fuera yanqui, estaría legalizada en todo el mundo".
"Le hacen muy mal al mundo los productos de Monsanto".
"Cuando era chico, mi mamá sólo me cambiaba la única ropa que tenía para arreglarla o sacarle piojos".
"La lucha contra el narcotráfico no es la militarización, ni son las represiones, sino el incentivo a la producción y el desarrollo de otras plantaciones".
"A la Policía, antes les decían los 'Cucos' y los miraban asustados", porque tanto atropello había dejado esa secuela, "pero ahora les dicen 'Tíos', cuando les dan los bonos por terminar la escuela".
"Mi deseo es jugar en la Bombonera, y mi jugador preferido es Riquelme".
"Me alegra mucho que La Poderosa se haga escuchar desde la marginalidad, porque así nacieron todas las revoluciones en la historia de la humanidad"

Presidente de Asociación de Bancos se cuadra con Bachelet: Voté por ella y me voy a repetir el plato.

CHILE

(Declaraciones formuladas durante la primera vuelta)

23 de agosto de 2013 - 
/ Agencia Uno

A juicio de Awad, la presidenciable que el miércoles se reunió con la cúpula empresarial nucleada en torno a la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) es ?simpática, con mayor experiencia y conocimientos integrados?.


El presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, mostró hoy en entrevista con La Segunda suspreferencias electorales por la candidata presidencial de la Nueva Mayoría Michelle Bachelet.

Al ser consultado sobre si la candidata representa lo que él considera ?capitalismo inclusivo?, el líder de la banca señaló:  ?No me cabe duda. Yo ya voté por ella y ahora me voy a repetir el plato. No tengo ninguna limitación de decirlo con esa claridad. Pero tampoco debo abusar de mis convicciones, y debo decir que me interesa que en los centros de estudio, y en los centros de poder, se empiece a debatir cómo son las vigas centrales de un capitalismo inclusivo?.

A juicio de Awad, la presidenciable que el miércoles se reunió con la cúpula empresarial nucleada en torno a la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) es ?simpática, con mayor experiencia y conocimientos integrados?.

Durante la cita, se conversó sobre los pilares programáticos de su plataforma de gobierno, la que tiene entre sus ejes tres reformas: constitucional, tributaria -incluyendo la eliminación del Fondo de Utilidades Tributarias, FUT- y educacional, de las cuales las dos primeras incomodan al mundo empresarial.

?Sus rasgos de simpatía y empatía realmente se manifiestan con una naturalidad que provoca convocatoria. Ello permitió que la reunión se desarrollara en un ambiente distendido, con mucha posibilidad de hablar los temas sin restricción?, agrega el empresario.

Nuestro camino más allá de la abstención.

CHILE

Por Melissa Sepúlveda

Presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

Llamaron a mi señora en la casa y le dijeron que cuando volviera del paro me despedirán, ya no tengo qué comer y mi señora está desesperada. Navidad sin cena, sin regalos, y ya no puedo más?, les decía a sus compañeros, entre lágrimas y desesperación, uno de los tantos trabajadores de la empresa de Astilleros y Maestranzas de la Armada, Asmar, que se encuentran en huelga hace 47 días y han sido amenazados con palabras que incluyen desde el despido hasta el uso de la Justicia Militar.

La batalla que ha dado el movimiento social de los últimos años es la de construir en el sentido común de la población la necesidad de un cambio profundo en las diversas áreas de la vida que se ven afectadas por el neoliberalismo. Ese nuevo sentido común, hemos aprendido, se construye poco a poco. Si vemos la última encuesta CEP, los seis temas a los que debería poner mayor esfuerzo por solucionar el próximo gobierno son salud, delincuencia, educación, sueldos, pobreza y empleo. Justamente fueron estas las demandas principales del movimiento en Aysén, Tocopilla o Calama, por poner algunos ejemplos, sumado, lógicamente, a las demandas de los estudiantes.

Son las temáticas que deben responder las candidatas a la presidencia. En el gobierno, la derecha ya mostró su fórmula para derrotar la pobreza y una vez más fracasó. Con un crecimiento económico del 7%, Chile sigue siendo el país de la OCDE con mayor desigualdad salarial, un índice que nos muestra que la teoría del chorreo poco y nada funciona. Desde esa perspectiva, asumimos que la candidatura de Evelyn Matthei no es una opción.

La Nueva Mayoría, en cambio, se ha posicionado, de la mano de Michelle Bachelet, como la solución a las demandas del mundo social. Sin embargo, en salud y educación, una vez más se ha alargado la distancia entre lo que promete la publicidad de Bachelet y la bajada técnica de su programa. La AFP estatal y su lógica de gratuidad en la educación son dos ejemplos que nos demuestran que la Nueva Mayoría sigue pensando en un lenguaje neoliberal.

Estas son las razones que motivan mi acto personal -y no un llamado a la abstención, como se ha dicho erróneamente- de no asistir a las urnas el domingo. Sin embargo, sería una falacia adjudicar estos mismos motivos a los millones de chilenos y chilenas que no votaron el pasado 17 de noviembre y tampoco lo harán en segunda vuelta. Las razones son múltiples. Pero para el sector con el cual me identifico, una izquierda revolucionaria con vocación de construir nuevas fuerzas, la continuidad de las lógicas neoliberales en las promesas de reforma de las candidatas es un motivo suficiente para no validarlas mediante el voto y buscar otras formas de incidir en la discusión pública.

Nuestro aporte a esa discusión y a las transformaciones que son urgentes será mediante la organización y la movilización, a través del fortalecimiento de la unidad y la fuerza del movimiento social. Así como el movimiento estudiantil, por aprendizaje histórico, no puede entregarle un cheque en blanco al nuevo gobierno, los otros sectores que sufren el peso de este sistema en sus hombros tampoco pueden hacerlo. Las comunidades de las zonas de sacrificio ambiental, como Huasco o Puchuncaví, no pueden entregar cheques en blanco. Los movimientos por la descentralización y la autonomía regional bastante han esperado ya. Las y los trabajadores, como el compañero de Asmar cuyas palabras citaba al inicio, menos que nadie. Han esperado año tras año, desde el fin de la dictadura, que se asegure su derecho a la organización y lucha por el trabajo, y que la tremenda riqueza que producen en este país se distribuya equitativamente. Han esperado hasta el hartazgo y cada día surgen nuevos sindicatos. Es con ellos con quienes se construirá esa nueva fuerza para la transformación de Chile, votos más o votos menos este domingo.

Menos vals tirolés y más cumbia latinoamericana.

CHILE

16 dic 2013

Por Pablo Sapag M.
Profesor-Investigador de la Universidad Complutense de Madrid

Consumada la elección de Michelle Bachelet, Chile se enfrenta a la realidad del descrédito de su sistema político, económico y social. Eso y no otra cosa explica la elevadísima abstención de casi un 60% en estas elecciones, la que pese a su victoria deja a Bachelet en precaria posición.

La propaganda neoliberal ha situado a Chile como modelo a seguir en América Latina y otras latitudes ?España incluida?. Sin embargo, esa propaganda esconde que Chile es uno de los países más desiguales del mundo en lo que a distribución del ingreso se refiere, una brecha que el espectacular crecimiento económico de las tres últimas décadas no ha modificado ni un ápice. Oculta también la conexión entre ese dato y la escasa participación política de una mayoría de chilenos que no se sienten representados por una democracia poco inclusiva y diseñada y gestionada por la minoría racialmente blanca y culturalmente europea que desde siempre gobierna a la aplastante mayoría mestiza. En cuanto el voto ha sido voluntario y no obligatorio como hasta ahora, los chilenos han hablado alto y claro. La diferencia de participación por distritos electorales es relevante en ese sentido. Es en Santiago Oriente, donde mayoritariamente viven los blancos de origen europeo, donde más se vota.

Por todo ello y con cuatro años de gobierno por delante sin apoyo real de la población Bachelet haría bien en hacer lo que la elite chilena a la que ella pertenece por origen étnico siempre ha rechazado: entender que Chile es un país latinoamericano y no otra cosa. Por extraño que parezca, semejante evidencia no es tal para la clase dirigente chilena, obsesionada desde siempre con buscar modelos fuera de la región a la que pertenece, algo que ya no hace ni la Argentina con un 65% de descendientes de europeos. En varias ocasiones la propia Bachelet ha aludido a los países nórdicos, Australia y Nueva Zelanda como ?like minded countries? o países parecidos a la hora de definir lo que quiere para Chile. Cosa curiosa teniendo en cuenta que ella es de origen francés. Su rival en estas elecciones, la alemana de origen Evelyn Matthei, no se ha cansado durante la campaña de situar como referente a la Alemania de Merkel. Al margen de etiquetas políticas, ni una ni otra conectan con la mayoría de los chilenos, latinoamericanos típicos dada su condición de mestizos y no de descendientes de inmigrantes europeos como la propaganda chilena y extranjera han hecho creer.

Bachelet, entonces, debería seguir el ejemplo de Álvaro García Linera. El vicepresidente del estado plurinacional boliviano hace tiempo que dejó claro que pese a su origen hispano europeo renunciaba al paternalista despotismo ilustrado para ponerse al servicio total de las grandes mayorías de su país. Asumiendo la realidad étnica boliviana García Linera ha hecho un gran servicio al gobierno presidido por el aymara Evo Morales, cuyo principal logro ha sido reconciliar las instituciones con la realidad étnico-demográfica de un país que hasta su llegada al poder tenía más golpes de estado que años de vida independiente. A mayor sintonía entre sistema político y población, mayor fortaleza institucional y estabilidad democrática. Lo mismo en Ecuador o Venezuela.

Chile es junto a Brasil el país más rezagado de América Latina en lo que a sinceramiento étnico se refiere. Eso se traduce en que sencillamente la mayoría de la población no se ve representada por un sistema y unos políticos que buscan metas muy lógicas desde su perspectiva cultural pero ajenas a la forma de pensar de la mayoría. Los enormes sacrificios que la elite gobernante de izquierda o derecha ha impuesto a la población para que Chile sea miembro de la OCDE son buen ejemplo de ello.

Hace ya más de una década que Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador o incluso Argentina han incorporado al discurso político la cuestión étnico-cultural. A partir de ahí algunos han definido nuevos marcos constitucionales que atienden a realidades en los que la economía o la participación política se entienden desde el indigenismo o el mestizaje cultural ?sería el caso de Chile?. Ver en campaña a las muy europeas Bachelet y Matthei acompañadas en sus mítines por conjuntos musicales que para agradar al público interpretaban la muy mestiza cumbia, refleja la enorme contradicción chilena. La abstención masiva ha lanzado un mensaje claro a la presidenta electa. No basta con bailar cumbia en campaña. Los chilenos no creen en un sistema diseñado desde arriba y que les impone metas ajenas a sus propias aspiraciones. Las respuestas políticas y económicas pueden estar, como en la cumbia, en una América Latina que por fin ganaría a un Chile al que sus elites han escindido política y culturalmente de su entorno natural. Bachelet tiene la palabra.

Chile, segunda vuelta electoral: GANÓ LA ABSTENCIÓN.

Abstención, mayoría absoluta

La abstención alcanza niveles históricos de un 59%

- Abstención :  60%
- M. Bachelet : 26%
- E. Matthei :    14%

En términos absolutos, este domingo votó un millón menos de personas que en la primera vuelta

Abstención, mayoría absoluta.

CHILE

16 Diciembre 2013

por Juan Pablo Cárdenas S. - Clarín
Si en cada proceso electoral se respetara realmente la voluntad soberana del pueblo, los resultados debieran destacar explícitamente el número de los que se abstienen de votar, anulan su sufragio o lo dejan en blanco.  Enseguida, el porcentaje  de votos que marcaron  preferencia por algún candidato debiera deducirse de la cifra total de ciudadanos del registro electoral. Sólo así sabríamos qué apoyo efectivo tienen los candidatos electos que se constituirán, luego,  en los municipios, el Parlamento o en La Moneda. Cuando los comicios pasan, es habitual que quienes resulten elegidos se ufanen de su respaldo popular, cuando en realidad a su apoyo debieran descontar el 40, el 50 o el 60 por ciento atendiendo las cifras reales del ausentismo electoral.

Un sistema que dé cuenta de la actitud de los que no votan serviría para dejar abochornar más a quienes en la primera vuelta presidencial obtuvieron cifras de menos del 2 o 3 por ciento, a ver si con ellas buscan otros derroteros políticos que insistir en  organizaciones de muy escuálida representación ciudadana. En este sentido, parece absurdo que las encuestas se hayan consolidado en nuestro país como instrumentos más efectivos y reveladores de la opinión pública que los resultados de estas elecciones que solo concluyen en  reconocer el voto de los que concurrieron a las urnas, aunque en su conjunto son muchos menos que los que se quedaron en sus casas.

Las dos últimas convocatorias electorales desplegaron una cantidad nunca vista en Chile de competidores, además de un dispendio propagandístico multimillonario. Pero ni así motivaron siquiera el sufragio de la mitad de los ciudadanos.  Y la situación en la segunda vuelta electoral resultó todavía más dramática con ese 60 por ciento de chilenos renuentes a ejercer sus derechos cívicos, lo que en realidad deja a toda la clase política, y en particular a la Presidenta Electa , en una difícil situación de representatividad. Más allá de que nuestra Ley Electoral le reconozca el triunfo, lo cierto que en cuanto a un real respaldo ciudadano tanto ella, los partidos que la apoyaron y todos los que perdieron han recibido el desdén de la amplia mayoría de la nación. Menos mérito y solvencia tienen, todavía, los diputados y senadores electos bajo un sistema electoral cuestionado ampliamente por el país por excluyente y forzar resultados que solo reconocen a las dos primeras mayorías dentro de un universo muy variado de opciones políticas.

Obviamente que quienes se abstuvieron tuvieron muy diversas razones para no sufragar. Sin embargo, es innegable que en esta actitud no hay sólo desidia, ignorancia o pereza cívica. En veinticinco años de posdictadura,  poco o casi nada se ha avanzado en consolidar democracia y un orden institucional refrendado por el pueblo; lo cierto es que el ausentismo electoral es indicador del repudio general hacia quienes han gobernado en todo este tiempo y tan poca efectividad han demostrado en atender las demandas de los chilenos. Es increíble que, después de cinco administraciones siga vigente, no sólo la Constitución de Pinochet, sino los propios señalamientos del orden económico, social y cultural impuesto por el régimen de facto. Una estrategia de ?desarrollo? que ha profundizado las desigualdades entre la población y tiene a un país francamente indignado con la realidad de la educación, los despropósitos de la previsión, de la salud, además de la inseguridad laboral, la precariedad del salario y la inseguridad.

La consolidación de un duopolio político que controla el Parlamento, y que a la hora de alternarse en el Gobierno no demostró diferencias de orientación y estilo, tiene más, que decepcionada a la ciudadanía que además contempla la creciente corrupción de sus representantes y la ineptitud de las instituciones del Estado. Las cifras del gasto electoral quedarán sin transparentarse después de estos últimos escrutinios y el país solo podrá sospechar de dónde los candidatos obtuvieron tan altas sumas de dinero cuando se materialicen sus proyectos de ley, vuelvan a postergarse las demandas socioeconómicas, se prorroguen los privilegios a los inversionistas privados y continúen las granjerías de los ?representantes? del pueblo y de las Fuerzas Armadas.

De hecho, quien ha resultado ganadora más bien eludió durante toda su campaña y los debates públicos cuestiones tan importantes como el mecanismo que definirá para dotarnos de una nueva Constitución, fuera de prometer la organización de comisiones de estudio para encarar una reforma previsional, entre otras importantes materias. Incluso en cuanto a la prometida gratuidad de la educación, es evidente que Michelle Bachelet mantuvo una errática posición para al final advertirnos que ésta tomará varios años en concretarse, incluso más allá de los propios cuatro años de su nuevo gobierno.

Es evidente que a la clase empresarial se le han entregado certezas respecto de que las garantías o privilegios que les otorga un sistema tributario  generoso y servil  en que nuestra principal riqueza, el cobre, se extrae y se remite al extranjero sin redituarle al país lo que debiera, si se considera que se trata un recurso no renovable, o si se atendieran las reglas del juego que los estados dignos de la Tierra le imponen al capital extranjero. Si con la discusión de la Ley de Pesca pudimos advertir un lobby repugnante para digitar el voto parlamentario, imaginémonos los recursos que pueden haber destinado las transnacionales del cobre, de la energía y del agua para asegurarse lo que propiciaron sin pudor: que la contienda presidencial se  resolviera solo entre las dos candidatas que finalmente llegaron a la segunda ronda.

Culmina una elección previsible, con muy pocos votantes, de bajo contenido, programas de gobierno vagos y, por supuesto, con muy discretas celebraciones. Pero como las sorpresas suelen a veces manifestarse en la política, nos cabe abrigar alguna esperanza que, al ?repetirse el plato? la Presidenta Bachelet sea capaz ahora de sacudirse de los oportunistas y operadores políticos que la ungieron como candidata, nada más que para valerse de sus encantos y en una actitud desesperada por recuperar sus prebendas. Que sea capaz de asumir que su conglomerado político continua en los últimos lugares de la credibilidad y confianza ciudadana. Que lea en la abstención y desmotivación de los chilenos la posibilidad de atraer nuevas voluntades a su gobierno y a las transformaciones que el país merece y ha demandado con fuerza en las calles.

Que justamente escuche a la calle  y, con humildad, reconozca que en estos comicios la primera mayoría es la de quienes se abstuvieron y necesitan un gobierno que atienda otra gran y urgente demanda anotada de hecho por muchos votantes en su papeleta: la de una Asamblea Constituyente. Aclamada por sus propios partidarios al momento de celebrar su victoria.