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sábado, 11 de enero de 2014

Saludos desde Argentina a la rebelión Zapatista: 20 años de Autonomía y Dignidad.

MEXICO-ARGENTINA

Hermanos y hermanas zapatistas, compañerxs:

Hace 20 años, en el apogeo de la oscura noche neoliberal, nos sorprendimos con el levantamiento zapatista en Chiapas, México. Los movimientos sociales y populares y los proyectos de izquierda de Argentina estábamos en un proceso de reflujo, luego de la derrota que infligiera la dictadura militar a una generación de militantes revolucionarixs que con sus aciertos y errores intentó cambiar este país. Aquellos años nos encontraban a la defensiva frente al avance de las reformas neoliberales que producían el despojo de los bienes comunes y la privatización de las empresas públicas, la salud y la educación, provocando cada vez más pobreza y desocupación. El ?fin de la historia? y de las luchas sociales era el relato hegemónico. Pero no nos habían vencido, sectores populares y trabajadores resistíamos las embestidas neoliberales, como por ejemplo en el Santiagueñazo de 1993 o los paros y movilizaciones de trabajadores, con la creación de centros culturales y organizaciones territoriales en diversos barrios populares y los incipientes movimientos campesinos e indígenas que se estaban reorganizando en distintas provincias del país.

La alegre rebeldía zapatista, armada de fuego y de palabras, con su digno grito del ?Ya Basta!? vino a mostrar que la lucha y la historia, o más bien que la historia de las luchas, seguía vigente y que era necesario animarse a la rebeldía, que la dignidad de los y las de abajo no se encontraba derrotada como nos querían hacer creer los voceros del neoliberalismo y también los conversos de la ?política real? del posibilismo. El zapatismo vino a reafirmar que era posible ser rebelde, que era necesario luchar radicalmente contra todo sistema de opresión. El zapatismo vino a expresar una nueva voz que sirvió como referencia en la búsqueda que distintos movimientos populares y grupos militantes teníamos sobre las formas de hacer política y de construir proyectos alternativos, desde las cuales la izquierda tradicional no nos contenía en nuestras rebeldías y nuestros sueños.

Otra forma de hacer política, alejada de las vanguardias iluminadas y anclada en la realidades y rebeldías cotidianas de los sujetos populares, aparecía con fuerza en el ?mandar obedeciendo? zapatista. Así, muchos militantes y organizaciones fuimos encontrando puntos de confluencia con estas ideas, las hicimos propias o las pusimos en diálogo con nuestros proyectos, integrándolas al acervo de nuestras luchas cotidianas.

Movimientos de trabajadores desocupados, colectivos estudiantiles, trabajadores organizados desde las bases, fábricas recuperadas, asambleas populares, bachilleratos populares, cooperativas autogestionadas, colectivos de jóvenes y mujeres, centros culturales y organizaciones territoriales, movimientos campesinos e indígenas, escuchábamos la palabra zapatista y la llevábamos a nuestros corazones para aprender y para crear nuevas formas de hacer política, para luchar por el cambio social desde abajo y por abajo.

La construcción de autonomía, de poder popular y de cambio social que realizamos distintos movimientos populares en la Argentina de los noventa hasta nuestros días no puede entenderse sin las voces, los silencios y la experiencia de construcción de autonomía y dignidad zapatista. Una experiencia que, si bien sabemos que no puede trasladarse automáticamente a otras latitudes, constituye un ejemplo de resistencia -a la vez que de creación de alternativas- al sistema mundo capitalista, patriarcal y colonial que nos oprime.

La construcción de experiencias políticas radicales en diferentes territorios de la Argentina; la multiplicación de prácticas prefigurativas de nuevas relaciones políticas, económicas y sociales en la salud, la educación, la producción autogestionada y cooperativa, la cultura y el arte, la construcción de esos hombres nuevos y mujeres nuevas que decía el Che, que creamos y sostenemos diversos movimientos sociales y organizaciones políticas son, en parte, inspiradas y enriquecidas por la experiencia zapatista.

Por todo ello, hoy saludamos este nuevo aniversario del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional que lleva también treinta años de lucha y de alegre rebeldía, diez de ellos en la clandestinidad.

Porque los ?territorios insurgentes? zapatistas donde estos hermanos y compañeros experimentan nuevas formas de producir, de gobernar, de educar y de sanar, son territorios hermanos de los barrios populares argentinos, las fábricas recuperadas y las comunidades campesinas e indígenas.

Las luchas zapatistas y nuestras luchas se encuentran hermanadas en nuevas formas de producir y de vivir, descentrados del Estado como forma de organizarse y luchando frontalmente contra el capitalismo, el colonialismo, el patriarcado y toda forma de opresión. El zapatismo nos muestra 20 años después del primero de enero de 1994 que no sólo otro mundo es posible, sino que este mundo donde quepan muchos mundos ya ha comenzado a construirse hace rato y está en todas y todos nosotros hacerlo realidad cada día y con cada lucha.


¡Salud hermanos y hermanas zapatistas por estos 20 años de alegre rebeldía!

¡Que la lucha y la dignidad nos siga uniendo en estas diversas latitudes y geografías de las resistencias desde abajo y por abajo para el cambio social!

Fraternalmente,

Asamblea Autoconvocados de San Carlos ? Mendoza
Asamblea Popular por el Agua - Mendoza
Agrupación Domingo Menna
Agrupados Hip Hop
Asociación de los Trabajadores Ambulantes y Vendedores Informales ? ATAVI-JUJUY
Bachillerato Popular Agustín Tosco - Santa Teresita
Bachillerato Popular La Grieta
Biblioteca Inti Huasi

Biblioteca Popular Tupac Amaru

Campaña Nacional de la Consulta Popular por la Soberanía sobre los Bienes Comunes

Cátedra Abierta Americanista de la Universidad de Buenos Aires
Central de los Trabajadores Argentinos - Tucumán.

Centro Cultural Casa Joven

Centro Cultural y Comunitario La Toma
Colectiva Feminista Las Bartolinas

Colectivo desde el Pie

Coordinadora Antirrepresiva del Oeste

Corriente de Organizaciones de Base - La Brecha

Enbuscadel@s Guerrer@s de la Paz

Espacio Amplio ? CTA Lomas de Zamora

Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía

Foro Social Mundial - Tucumán

Frente Popular Darío Santillán

Marea Popular

Movimiento de Izquierda Revolucionaria - MIR

Movimiento en Defensa de la Pacha - Punta Querandí
Movimiento Popular La Dignidad
Movimiento por la Unidad Latinoamericana y el Cambio Social- MULCS
Movimiento Torre
Ñanderoga - Nuestra Casa
Olla Popular de Troilo y Corrientes
Organización de Comunidades de Pueblos Originarios - ORCOPO

Organización Horizontal Proyecto Uno

Organización Popular Fogoneros

Permahabitante

Pro Eco - Grupo Ecologista

Radio Libre 963 ? Santa Teresita

Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena

Resumen Latinoamericano

viernes, 20 de diciembre de 2013

Etnosubversivos mapuches.

NACION MAPUCHE

EL NUEVO ESCENARIO SOCIOPOLÍTICO PARA LA CAUSA MAPUCHE

Análisis de la Coordinadora Arauco Malleko

16 de diciembre de 2013

Estamos frente a un escenario sociopolítico en que una vez más la oligarquía empresarial lleva la iniciativa para mantener el sistema. Debido al ascenso que estaban experimentando las distintas manifestaciones que expresan el descontento de los grupos sociales y que cada vez más se orientan en contra del modelo neoliberal y la clase política que lo sustenta. Así, el empresariado toma la decisión de buscar la mejor salida en el marco del recambio de gobierno y definiendo apoyar abiertamente la propuesta de ?La Nueva Mayoría? encabezada por Michelle Bachelet, lo que ciertamente implicaría dar ciertas concesiones a reformas superficiales que se plantean desde esta coalición. Una situación que parece contrasentido, pero que si se observa con mayor detención veremos que al empresariado y muy en particular a los grupos económicos les conviene mucho más un gobierno concertacionista, como fórmula probada para hacer frente a las protestas sociales que ya se han generalizado.  La definición es hacia una propuesta con políticas de ?consenso?, una alternativa matizada por una serie de condiciones en donde funcionan mecanismos políticos que encausan las reclamaciones y demandas a vías legales e institucionales quedando en los hechos subordinados al sistema, sobre todo en un contexto en que aún existe una constitución de inspiración fascista antidemocrática que impone una serie de trampas, herencia de la dictadura.



Ciertamente, que un gobierno de Bachelet concita el apoyo del empresariado, sobre todo del capital nacional y transnacional que ha operado sin límites para explotar las riquezas básicas. Situación que ha quedado ampliamente registrada durante todos los gobiernos de la Concertación.  De hecho, un dato no menor que grafica esta opción, es el apoyo económico que han dado ciertos grupos a la campaña de la nueva mayoría.  Por tanto, estamos en presencia de una estrategia aún mayor, que establece una contención de los movimientos sociales y políticos que se oponen al sistema capitalista, en donde, el modelo neoliberal permite la explotación y depredación indiscriminada de los recursos naturales y que para caso de nuestro pueblo Mapuche ha significado un estado total de DOMINACIÓN que restablece un tipo de genocidio que pone en riesgo a muchas comunidades. El actual sistema económico político e ideológico que impera en Chile, está provocando cambios e impactos que están afectando a las comunidades y al pueblo Mapuche en su conjunto; como a nuestras aguas, suelos, montañas, entre otros. Hacia un deterioro irreversible de nuestro kume mongen, rakizuam Mapuche y entorno territorial simbólico y natural. 

Es en este marco, que el empresariado pareciera avenirse a ciertas reformas, eso sí, siempre y cuando se les garantice un clima social estable para que sigan las inversiones que a la fecha han reportado exorbitantes ganancias, como ha quedado registrado durante los periodos en que ha gobernado la Concertación, sobre todo cuando estuvo en la presidencia la Sra. Bachelet.  Periodo en que los grupos económicos obtuvieron las mayores ganancias que se hayan conocido, así se grafica claramente los registros en las utilidades de la banca, las inversiones en la minería, las forestales, las pesqueras y últimamente en el rubro de la energía con las centrales hidroeléctricas, actividades que dan cuenta de un despojo del capital nacional y extranjero que operan a sus anchas en este país.

Ciertamente, que al empresariado le conviene mucho más un gobierno que se presenta como de los ?consensos? que uno de derecha de corte fascista que rememore resabios del pinochetismo, porque un gobierno como el de Piñera prácticamente fue al choque con las demandas sociales y políticas de la ciudadanía, cuestión que no fue apropiada para mantener la estabilidad y la imagen democrática.  Por tanto, un nuevo gobierno de la Concertación ofrece muchas más garantías al empresariado, en tanto cuanto se impone sin tantos problemas en toda su dimensión el sistema capitalista que sólo favorece a unos pocos en desmedro de las mayorías.  Se impone un modelo en que una de sus características es ser de tipo inclusivo, es decir, un capitalismo inclusivo ? al menos eso es lo que se pregona en el discurso ? que ofrece todas las condiciones imaginables para nuevos emprendedores, cuestión que no ha sido menor, en el marco de la intervención al conflicto con los Mapuche, ya que es una fórmula para atraer a ciertos sectores que tienen como intención ?cambiar tierra por plata?, queriendo desperfilar así nuestra causa. El Estado y sus instituciones, permanentemente han impulsado políticas para integrarnos a la economía de mercado, para lo cual se están utilizando estrategias económicas que llaman a la inversión y el emprendimiento, creando incluso pequeñas empresas e industrias que traen consigo graves consecuencias, sobre todo porque están orientadas a la producción capitalista, esto en el marco del capitalismo inclusivo que se pregona, cuestión que es contraria al pensamiento mapuche desde sus fundamentos de desarrollo e integralidad natural y humana. Contraviniendo nuestra espiritualidad y proyección político-económico-cultural tradicional.

La vía que se propone desde La Nueva Mayoría tuvo mucho eco en el empresariado, sobre todo en los grupos económicos que ven garantías para seguir invirtiendo, sabiendo que el Estado  y el gobierno de turno aplicaran diversas formas y mecanismos ?eficaces?, es decir, ya probados para hacer frente a las movilizaciones en que no escapan la represión más brutal y la persecución, el asesinato político, así como la aplicación de la Ley Antiterrorista y el encarcelamiento de los dirigentes, como ha sido el caso con el pueblo Mapuche.  También resulta necesario silenciar las denuncias y reclamaciones, para lo cual opera una gran maquinaria de cooptación acercando las posiciones de cierta izquierda que termina subordinándose a la institucionalidad, un terreno en que los esfuerzos estarán más centrados en buscar reformas a través de mecanismos legislativos limitados como ocurre en el parlamento. Además, las demandas basadas en la recuperación de las tierras son criminalizadas con las leyes que contravienen a un sistema democrático, lo que da cuenta de un tipo de gobierno que opta por defender corporativamente las empresas nacionales y transnacionales que ostentan y devastan los espacios territoriales y significativos para las comunidades.

Al opinar sobre el periodo electoral propiamente tal, no está de más indicar que en estas últimas elecciones ningún candidato visitó las cárceles para saber de la situación de los Presos Políticos Mapuche.  Esta observación la hacemos, no con el afán de situar la lucha Mapuche en el quehacer político imperante, sino como una forma de graficar una situación de invisibilidad de la causa Mapuche, en donde queda demostrada la fuerza que tiene el discurso oficial para desvirtuar y desperfilar nuestra lucha,  a tal punto que en este país las demandas del pueblo Mapuche no son abordadas seriamente por ningún sector político.  Este es un diagnostico que hacemos desde la prisión política los Mapuche autonomistas que hemos sido perseguidos y encarcelados durante la concertación, y hemos estado prisioneros durante todo el periodo en que estuvo la derecha en el poder.

En esta ocasión, no hubo un tratamiento serio respecto del conflicto de nuestro pueblo con el Estado chileno y que dice relación con las históricas demandas de territorio y autonomía.  Ni siquiera respecto de si se abordaran los distintos procesos de recuperación de tierras que llevan adelante las comunidades.  Esta situación pareciera una paradoja, pero es la realidad, es parte del escenario que se va configurando con unas elecciones en las que solo se mantienen los intereses de los grupos dominantes, en un marco en que no se tocan los temas de fondo y menos aquellos de orden estructural porque implicaría develar las legítimas demandas de los sectores más desposeídos y golpeados por el sistema. Tampoco observamos algo significativo de parte de las candidaturas que se presentaron detractoras y alternativas  al modelo neoliberal, más allá de rescatar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometen en contra de los Mapuche. Porque la defensa irrestricta que se hace de éste sistema de dominación por parte de la clase dirigente, imposibilita cualquier tipo de iniciativa para abordar los temas más importantes para los oprimidos. En este sentido, podemos afirmar que son los grupos económicos y la derecha económica y política en este país, quienes dominan prácticamente todas las esferas socio políticas del Estado. Así quedó demostrado en la dinámica y contenido que tuvo las últimas elecciones. Sin duda, es la oligarquía histórica la que mantiene el poder económico, la situación estructural e ideológica para seguir explotando y depredando las riquezas básicas. Entonces, con un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet la situación no cambiará sustancialmente, manteniéndose el modelo neoliberal el cual, por cierto, ha sido muy bien administrado por los sucesivos gobiernos de la concertación. Gobiernos, que supuestamente representan a la ?Mayoría? y  una clase política a su favor, que hacen creer a la gente que tienen diferencias, pero que en la práctica representan más de lo mismo. Así se mantendrá un quehacer político desde el sistema, que a su vez cuenta con el apoyo mayoritario de los medios de comunicación de masas, que están a favor de los poderosos, sosteniéndose así un discurso que va en contra de las justas demandas de los oprimidos.



Los grupos económicos ya celebran por cómo terminará esta elección presidencial, porque las dos candidatas representan a la derecha económica de este país, son las  caras de una misma moneda, defensoras de un modelo de desarrollo económico que afecta a los más desposeídos. Sin embargo, que esta forma de gobernar llamada ?democrática? es una modalidad que está entrando en una deslegitimación evidente, en cuanto a la representación del país se refiere, así está quedando demostrado con la alta abstención de votantes por las opciones señaladas. Es una abstención que pasó a ser indiferencia, a una verdadera forma de protesta a las formas de hacer política desde la clase dirigente. Al respecto, podemos deducir que la gente se abstiene de votar porque está cansada de que les mientan una y otra vez con ?ofertones electorales? y engaños, a su vez de que no quieren participar porque hay mayor conciencia de la serie de trampas que existen en cuanto a los mecanismos que definen la representación, partiendo por las trampas constitucionales. Por lo tanto, con ésta abstención el proceso de vuelve ilegítimo, de ahí la preocupación de ambas candidaturas, sobre todo de La Nueva Mayoría de que la gente vaya a votar, porque un gobierno con escasa votación pasaría a ser en los hechos ilegítimo en cuanto a representatividad y sostenimiento, cuestionándose así todo el andamiaje del poder. En este escenario, se puede afirmar que el nuevo gobierno de Bachelet será ilegítimo, porque no tiene el respaldo suficiente y más bien representará la decadencia de la clase política que siempre se pone al servicio del poder económico. Es por esta razón que el Movimiento Mapuche Autónomo da por superado el hecho de participar en las elecciones, porque por esta vía no se resuelven nuestras demandas.

En cuanto a la izquierda en Chile, ésta se encuentra muy debilitada, al menos la que participa del proceso eleccionario, que ha optado por participar en el esquema de hacer política dentro del sistema, una situación que posee límites y pone trabas a los cambios que se demandan desde los diversos sectores sociales golpeados por el sistema de dominación. Nos enfrentamos a un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet, quién gobernará con los mismos personeros de la Concertación, más el Partido Comunista que irá en esta ocasión como vagón de cola.  Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo este será un nuevo gobierno que representa la continuidad, es decir, más de lo mismo, y como se trata de un tipo de administración que estará al servicio de los grupos económicos continuaran las políticas que pretenden desmovilizar a nuestro pueblo, como son las políticas sociales de corte asistencialistas y las medidas de represión que han violentado permanentemente a las comunidades en lucha.  Tal vez, una característica nueva sea que se pondrá mayor énfasis en dotar de recursos económicos a planes y programas que fomenten diversos emprendimientos de tipo capitalistas que surjan desde la realidad Mapuche. Al respecto debemos indicar que ya se está promoviendo las condiciones para prácticamente ?cambiar tierra por plata?, una idea que surge desde la derecha para fortalecer el modelo en la región.  A su vez, también observaremos como se da luz verde a nuevas iniciativas de parte de las forestales para que las comunidades y/o ciertos sectores de éstas se involucren en la explotación de los bosques a cambio de escuálidos ofrecimientos económicos. Es en este cuadro que se seguirá desenvolviendo nuestra lucha, aquella que tiene como horizonte principal la recuperación del territorio y la autonomía, cuestiones que para nosotros son de suma importancia para defender la totalidad de nuestro mundo Mapuche, desde una perspectiva integral, es decir, económica, política, social y cultural.

Afirmamos que el futuro gobierno seguirá en la misma dirección que los gobiernos que le antecedieron, incluyendo el de derecha, así lo demuestra la conformación del equipo político y sobre todo el económico que respalda y conforma ?La Nueva Mayoría?, el que está constituido mayoritariamente por especialistas en el modelo neoliberal, cuestión que sienta un grave precedente para que se continúe con los procesos de inversión de capitales nacionales y transnacionales en el territorio ancestral Mapuche, situación que pone en serio riesgo a las comunidades en cuanto a las reservas de agua y tierras, esto considerando las nuevas arremetidas de empresas en los rubros energéticos con las hidroeléctricas y la actividad minera.

Además, es necesario señalar que durante los cuatro periodos de gobiernos de la Concertación y uno de la Alianza, el balance en materia de política indígena es condenable. Sobre todo porque se ha impuesto un discurso durante todos los gobiernos  para calificar y asumir al pueblo nación Mapuche como el enemigo interno del Estado, un discurso asumido por los gobiernos de turno y su clase política, así por como los grupos de poder económico y todo el entramado político, jurídico y policial, más un sector importante de la prensa. Lo cual ha favorecido para la aplicación de la Ley Antiterrorista y todo el trato vejatorio y humillante de tipo racista en contra de nuestra nación. Esto, en un marco en que la preocupación de los gobiernos ha sido resguardar y proteger los intereses de los grupos económicos, colonos y clase política, en contra de las comunidades Mapuche. Prácticas que se ven facilitadas porque aún el Estado chileno no ha reconocido constitucionalmente al pueblo Mapuche, ni tampoco se ha reconocido como un Estado plurinacional, lo cual ciertamente favorece la mantención de medidas represivas y opresión.

Por lo tanto, estaremos frente a un gobierno que nuevamente estará al servicio de las grandes corporaciones, los que confrontaran con los grupos y sectores más vulnerables del pueblo chileno en general, y con nuestro pueblo Mapuche en particular.

Un gobierno que administrará  nuevamente con una constitución pinochetista, la que por su forma y fondo es ilegítima, injusta y antidemocrática y que sirve como marco jurídico y político para seguir sometiendo al pueblo chileno y a nuestra nación.  Esto explica porque ni la derecha, ni los sectores más neoliberales de la concertación se resisten a modificar y sólo se abren a un cierto ?debate? para que esta sea remozada, más bien, perfeccionada.  Es por esta razón que no creemos que en el parlamento se obtengan resultados importantes para la causa Mapuche, ni siquiera respecto de acciones de mayor justicia en materia de reconocimiento y respeto a los derechos humanos.  De hecho, no habrá legislación a favor de las comunidades sobre todo en un contexto en que seguirá un estado de confrontación impuesta por los procesos de inversión.

Es este contexto que se nos avizora con el nuevo gobierno en el poder, por lo cual no nos queda otro camino que mantener la resistencia al sistema capitalista y a toda su expresión política e ideológica que actúe en su defensa, situación que nos pone en abierta confrontación con un gobierno neoliberal y que esté al servicio del empresariado, como de seguro será la administración de Michelle Bachelet.

Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo, este será un escenario socio político complejo y difícil, con un tipo de gobierno ya conocido, porque fresca está en nuestra memoria, no sólo la nula voluntad para afrontar nuestras legitimas e históricas demandas por el territorio y la autonomía, sino por la serie de hechos que grafican la fuerte represión y criminalización de parte del Estado chileno, lo que ha implicado persecución, cárcel y muerte por nuestras posiciones en favor de la causa Mapuche.  Por lo mismo es que no podemos soslayar el hecho de que fue la Concertación y más específicamente el gobierno de Bachelet, el contexto en que se asesinó a nuestros Weichafe Matías Catrileo y Mendoza Collío, se aplicó la Ley Antiterrorista que permitió perseguir y condenar a los más destacados militantes y dirigentes de la causa Mapuche, los que hoy aún cumplen largas condenas en las cárceles del Estado chileno.

Con un gobierno de continuidad no nos queda otro camino que seguir luchando, porque seguiremos viviendo bajo una realidad llena de injusticias, lo que ha sido una constante por ya décadas y que con los gobiernos ?democráticos? de la Concertación se ha agudizado producto de que se han mantenido políticas de Estado en favor de los poderosos que arremeten permanentemente en contra de nuestro pueblo. Porque la continuidad está expresada claramente en la mantención de un modelo de desarrollo económico que en nuestro territorio ancestral ahoga a las comunidades Mapuche, expresión de aquello son la invasión forestal y otros procesos de inversión que como las hidroeléctricas y las mineras continúan con el despojo por desposesión de nuestros espacios territoriales.

Está en nuestro horizonte un nuevo escenario de lucha para el conjunto de nuestro pueblo nación, es un proceso que está en marcha y que ya partió en base a la defensa y recuperación de nuestros derechos fundamentales y esto a pesar de que el estado trate de frenar el movimiento con más asistencialismo, cooptación de dirigentes, prácticas de clientelismo político y las medidas represivas que buscan desmovilizar a las organizaciones más consecuentes con la línea y los principios de la autonomía y la liberación.

En efecto, consideramos significativo que la derecha fascista sea derrotada en las elecciones, pero este ánimo rápidamente se diluye cuando observamos que una nueva derecha regirá el Estado chileno, en un contexto en que resulta más complejo y difícil mostrar las contradicciones fascistas cuando los ?demócratas? levantan discursos llenos de promesas de cambio.  Con la derecha empresarial en el gobierno el asunto era claro en relación a la definición de nuestro enemigo histórico. Ahora habrá que establecer nuevos diagnósticos y elaborar más ideológica y políticamente para esclarecer el nuevo contexto sociopolítico.

Por lo anterior, es que afirmamos categóricamente que la lucha Mapuche autonomista continuará, haciendo frente a la explotación y depredación del Wallmapu, a la represión constante (criminalización y persecución política), haciendo frente a la nula voluntad política de devolución de las tierras Mapuche reivindicadas, que favorecen así procesos de inversión capitalista en nuestro territorio ancestral, destruyendo de esta forma nuestra cultura y espiritualidad.

Es por lo anterior que, desde nuestras definiciones de Mapuche autonomistas anticapitalistas, seguiremos en la senda de la resistencia y la reconstrucción nacional haciendo frente con diversas formas de lucha al nuevo gobierno, mientras que se administre para los poderosos y en la medida en que se siga con la política de guerra contra nuestro pueblo.

Frente a los fuertes procesos de inversión capitalistas en el Wallmapu y a su defensa irrestricta por parte del gobierno de turno, antepondremos EL WEYCHAN, como la autoconvocatoria para la resistencia de todo nuestro pueblo, creando las condiciones políticas e ideológicas para la Liberación Nacional Mapuche.

Mientras sigamos viviendo en la opresión y la injusticia
nuestro pueblo tiene el derecho a la rebelión.

Porque ?seguimos viviendo en el banquillo de los acusados
en el juzgado de indios de la modernidad?, expoliados territorialmente
y bajo un sistema de dominación.

LA RESISTENCIA MAPUCHE CONTINUARÁ

Nuestros antiguos dijeron que volverá la memoria y tronaran
de nuevo las fuerzas volcánicas de la revolución en el Wallmapu.

Por territorio y autonomía
Feyentun ? Newuentuaiw
Weuwaiñ pu peñi pu lamgen

Hector LLaitul Carrillanca
Weichafe, PPM
Vocero Político CAM

jueves, 19 de diciembre de 2013

Menos vals tirolés y más cumbia latinoamericana.

CHILE

16 dic 2013

Por Pablo Sapag M.
Profesor-Investigador de la Universidad Complutense de Madrid

Consumada la elección de Michelle Bachelet, Chile se enfrenta a la realidad del descrédito de su sistema político, económico y social. Eso y no otra cosa explica la elevadísima abstención de casi un 60% en estas elecciones, la que pese a su victoria deja a Bachelet en precaria posición.

La propaganda neoliberal ha situado a Chile como modelo a seguir en América Latina y otras latitudes ?España incluida?. Sin embargo, esa propaganda esconde que Chile es uno de los países más desiguales del mundo en lo que a distribución del ingreso se refiere, una brecha que el espectacular crecimiento económico de las tres últimas décadas no ha modificado ni un ápice. Oculta también la conexión entre ese dato y la escasa participación política de una mayoría de chilenos que no se sienten representados por una democracia poco inclusiva y diseñada y gestionada por la minoría racialmente blanca y culturalmente europea que desde siempre gobierna a la aplastante mayoría mestiza. En cuanto el voto ha sido voluntario y no obligatorio como hasta ahora, los chilenos han hablado alto y claro. La diferencia de participación por distritos electorales es relevante en ese sentido. Es en Santiago Oriente, donde mayoritariamente viven los blancos de origen europeo, donde más se vota.

Por todo ello y con cuatro años de gobierno por delante sin apoyo real de la población Bachelet haría bien en hacer lo que la elite chilena a la que ella pertenece por origen étnico siempre ha rechazado: entender que Chile es un país latinoamericano y no otra cosa. Por extraño que parezca, semejante evidencia no es tal para la clase dirigente chilena, obsesionada desde siempre con buscar modelos fuera de la región a la que pertenece, algo que ya no hace ni la Argentina con un 65% de descendientes de europeos. En varias ocasiones la propia Bachelet ha aludido a los países nórdicos, Australia y Nueva Zelanda como ?like minded countries? o países parecidos a la hora de definir lo que quiere para Chile. Cosa curiosa teniendo en cuenta que ella es de origen francés. Su rival en estas elecciones, la alemana de origen Evelyn Matthei, no se ha cansado durante la campaña de situar como referente a la Alemania de Merkel. Al margen de etiquetas políticas, ni una ni otra conectan con la mayoría de los chilenos, latinoamericanos típicos dada su condición de mestizos y no de descendientes de inmigrantes europeos como la propaganda chilena y extranjera han hecho creer.

Bachelet, entonces, debería seguir el ejemplo de Álvaro García Linera. El vicepresidente del estado plurinacional boliviano hace tiempo que dejó claro que pese a su origen hispano europeo renunciaba al paternalista despotismo ilustrado para ponerse al servicio total de las grandes mayorías de su país. Asumiendo la realidad étnica boliviana García Linera ha hecho un gran servicio al gobierno presidido por el aymara Evo Morales, cuyo principal logro ha sido reconciliar las instituciones con la realidad étnico-demográfica de un país que hasta su llegada al poder tenía más golpes de estado que años de vida independiente. A mayor sintonía entre sistema político y población, mayor fortaleza institucional y estabilidad democrática. Lo mismo en Ecuador o Venezuela.

Chile es junto a Brasil el país más rezagado de América Latina en lo que a sinceramiento étnico se refiere. Eso se traduce en que sencillamente la mayoría de la población no se ve representada por un sistema y unos políticos que buscan metas muy lógicas desde su perspectiva cultural pero ajenas a la forma de pensar de la mayoría. Los enormes sacrificios que la elite gobernante de izquierda o derecha ha impuesto a la población para que Chile sea miembro de la OCDE son buen ejemplo de ello.

Hace ya más de una década que Venezuela, Bolivia, Perú, Ecuador o incluso Argentina han incorporado al discurso político la cuestión étnico-cultural. A partir de ahí algunos han definido nuevos marcos constitucionales que atienden a realidades en los que la economía o la participación política se entienden desde el indigenismo o el mestizaje cultural ?sería el caso de Chile?. Ver en campaña a las muy europeas Bachelet y Matthei acompañadas en sus mítines por conjuntos musicales que para agradar al público interpretaban la muy mestiza cumbia, refleja la enorme contradicción chilena. La abstención masiva ha lanzado un mensaje claro a la presidenta electa. No basta con bailar cumbia en campaña. Los chilenos no creen en un sistema diseñado desde arriba y que les impone metas ajenas a sus propias aspiraciones. Las respuestas políticas y económicas pueden estar, como en la cumbia, en una América Latina que por fin ganaría a un Chile al que sus elites han escindido política y culturalmente de su entorno natural. Bachelet tiene la palabra.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Elecciones en Chile.

CHILE

Bachelet y la necesaria refundación de la democracia en Chile

Por Atilio A. Boron 

Nadie debería sorprenderse por los principales resultados de las elecciones del domingo pasado en Chile: derrota oficialista, victoria amplia pero insuficiente de Michelle Bachelet y masivo abstencionismo electoral. Numerosos estudios de opinión pública realizados a lo largo de los últimos años ponían en evidencia la apatía política reinante en una parte considerable de la ciudadanía. Un politólogo chileno, Juan Carlos Gómez Leyton, viene sosteniendo desde hace un tiempo la tesis de que en Chile no sólo existe una economía neoliberal sino que ese cáncer ha hecho metástasis y el propio país se ha convertido en una sociedad  neoliberal, signada, entre otras cosas, por el mayor índice de desigualdad económica de América Latina. Ahora bien: una sociedad de este tipo tiene como rasgos principales la despolitización, la apatía ciudadana y el desinterés por la cosa pública,  El neoliberalismo primero avasalla y después desnaturaliza a la política reduciéndola a la mera gestión ?técnica? de la economía. Consecuencia: la democracia degenera en tecnocracia. Y si de cuestiones técnicas se trata el vulgo tiene poco o nada que decir. Sólo los expertos deben hablar, y a la ciudadanía se le ordena que se ocupe de sus propios asuntos y que canalice sus ansias de participación, si es que las tiene, con frenéticos paseos de compras por los shoppings. Su obligación no es ejercer el autogobierno o la soberanía política porque tales cosas son fantasmas de un pasado que ya fue. La única soberanía concreta, tangible, es la del consumidor y se realiza en el mercado y no en la esfera política. El ideal, inspirado en la polis ateniense, de ciudadanos activamente participantes en el proceso político es un melancólico anacronismo en una época del desarrollo capitalista en la que quienes votan, como mordazmente lo recuerda George Soros, son los mercados. No sólo votan sino que, para colmo, lo hacen todos los días mientras que a los ciudadanos se los convoca cada dos años a un nada apasionante ritual en el cual la oferta política abrumadoramente mayoritaria, sobre todo en el caso chileno, es conservadora y las principales alianzas partidarias pugnan por hacerse dueñas del ?centro? político, garantía infalible de que nada importante habrá de hacerse para cambiar en algo al sistema. 

    Confirmando lo anterior, cuando en la encuesta de Latinobarómetro del año 2013 se le preguntó a los ciudadanos chilenos si la democracia era preferible a cualquier otra forma de gobierno un 63 contestó por la afirmativa, pero un 21 por ciento dijo que ?daba lo mismo? y un 10 por ciento que prefería un gobierno autoritario. Es decir que un inquietante 31 por ciento era indiferente o antagónico ante la democracia, una cifra muy elevada pero que, aún así, demostraba una reducción en relación a niveles históricos que marcaban, inconfundiblemente, la persistencia del nefasto legado pinochetista. Una mirada a largo plazo, por ejemplo focalizando el análisis en el período 1995-2013 demuestra que en Chile los valores promedio para todo ese período fueron los siguientes: apoyo a la democracia, 55 por ciento; al autoritarismo; 15 por ciento, e indiferencia, 26 por ciento. El ?país modelo? de una transición política exitosa hacia la democracia demostraba con estas cifras el equívoco del saber politicológico convencional que ensalzaba la experiencia política  chilena como la más acabada concreción, en Nuestra América, del otrora tan valorado (y ahora tan devaluado) Pacto de la Moncloa que había permitido el advenimiento de la ?democracia? en la España postfranquista. Y rompiendo las previsiones de la cátedra y las campañas de calumnias de los medios hegemónicos los datos de Latinobarómetro confirman que el país con mayor apoyo ciudadano a la propuesta democrática es ...¡Venezuela! ¡Sí!, la Venezuela bolivariana, difamada, hostigada y vilipendiada como tierra de tiranos populistas y líderes demagógicos resultó ser aquella en la cual el ideal democrático es más valorado por su ciudadanía. No sólo eso: según esta encuesta los países cuyos ciudadanos más han aumentado el apoyo a la democracia son Venezuela (16 puntos) y Ecuador (13 puntos), por encima de Chile (8 puntos) y Argentina (5 puntos).[1] Conclusión: si los liderazgos fulminados como populistas (Chávez, Maduro, Correa y, por extensión, Evo) crean ciudadanía es porque son cualquier cosa menos populistas; populares y genuinamente democráticos seguro, pero no cultores de la engañifa populista. La ciencia política convencional se revela como propaganda reaccionaria ante estos pocos ejemplos.


    Pero retornemos a las elecciones del pasado domingo. A la vista de los anteriores antecedentes no sorprende, decíamos, que la concurrencia electoral haya oscilado en torno al 50 por ciento del electorado, compuesto por poco menos de 14 millones de personas. Esta proporción de abstencionismo es la más alta en toda la historia de la democracia en Chile. Se argumenta que dado que el sufragio es optativo no hay por qué alarmarse. Pero lo cierto es que el voto no sólo es un derecho; es también una obligación de todo ciudadano de una democracia y casi la mitad de las chilenas y los chilenos renunció a ejercer ese derecho y a asumir la correspondiente obligación. Bajo esta perspectiva la votación de Michelle Bachelet, 3.070.012 sufragios representa el 47 por ciento de quienes acudieron a votar pero un escaso 22 por ciento del total de la ciudadanía; peor aún es el caso de la candidata de la derecha, Evelyn Matthei, cuyos 1.645.271 votos no representan sino el 12 por ciento de los electores inscriptos. La conclusión que puede obtenerse de estos guarismos es que casi un cuarto de siglo después de la salida de Pinochet los legados combinados del autoritarismo militar y el neoliberalismo económico produjeron una sociedad en la que se descree de la acción colectiva, se concibe a la política como una pérdida de tiempo y se piensa que los problemas de cada quien deberán ser enfrentados y resueltos individualmente. La política se convierte en un ?ruido molesto? que perturba el supuestamente racional trabajo de los mercados. Otra conclusión: el gran fracaso del gobierno de Sebastián Piñera, que había sido saludado como el amanecer de una nueva era en donde la burguesía atendía sin molestas  mediaciones la gestión de la cosa pública y se demostraba que el pinochetismo podía tener un rostro sonriente, amable y a la vez altamente eficiente. Esa ilusión se desmoronó la noche del domingo pasado.

    La apatía política se alimenta en Chile de la carencia de verdaderas alternativas políticas. Revertir esta situación será una tarea muy difícil, casi prometeica, de la futura presidenta Bachelet, quien sólo por una catástrofe política de incalculables proporciones podría ser derrotada en la futura batalla electoral. La reconstrucción de la comunidad política -en un país que supo tenerla y en grado sumo antes del golpe militar- requerirá la adopción de profundas reformas que desmonten el andamiaje económico, político e institucional establecido por la dictadura y mantenido a lo largo de nada menos que cuarenta años. Un aparato construido por el ideólogo y arquitecto del régimen pinochetista, Jaime Guzmán Errázuriz, y preservado en casi todos sus detalles por sus sucesores de la Concertación y, por supuesto, por el actual gobierno. Para que Bachelet pueda dar vuelta la página de la historia será preciso que haga lo que hizo Hugo Chávez Frías el 2 de Febrero de 1999 cuando al tomar posesión de su cargo como presidente rompió con las fórmulas consagradas por la tradición y dijo que ?Juro delante de Dios, juro delante de la Patria, juro delante de mi pueblo que sobre esta moribunda Constitución impulsaré las transformaciones democráticas necesarias para que la República nueva tenga una Carta Magna adecuada a los nuevos tiempos. Lo juro.?


    Es harto improbable que Bachelet produzca un juramento de ese tipo porque, como política, no está ?hecha de la misma madera? que tenía el gran líder bolivariano. Pero es indiscutible que la reconstrucción de la democracia en Chile requerirá indefectiblemente de la elaboración y aprobación de una nueva constitución. No es un dato menor que las tres que rigieron los destinos de ese país fueron todas ellas producidas por gobiernos autoritarios y conservadores en 1833, 1925 y 1980, esta última bajo el régimen de Pinochet. Y en ninguno de estos casos, por supuesto, no hubo el menor atisbo de participación popular. Y si bien en los últimos años se le introdujeron algunos cambios muy marginales, el espíritu y la letra de la constitución pinochetista está aún vigente, y ambos son incompatibles con la democracia. Si Bachelet aspira realmente a refundar la democracia chilena tendrá que convocar por primera vez en la historia a una asamblea constituyente elegida por el pueblo; otorgarle un plazo para que redacte un nuevo texto constitucional y someterlo -como se hizo en Venezuela, Bolivia y Ecuador- al veredicto popular mediante un referendo constitucional que otorgue legitimidad a la nueva carta magna. Eso sería un primer y necesario paso para después avanzar con la misma firmeza en la desmercantilización y la desprivatización de gran parte de lo mercantilizado y privatizado por cuatro décadas de neoliberalismo, comenzando por la educación y siguiendo por la salud y la seguridad social entre tantos otros bienes públicos convertidos en mercancías generadoras de jugosas ganancias para los capitalistas. Si nada de esto llegara a ocurrir, o sólo se intentaran tibios ensayos reformistas, Chile se deslizaría aún más rápidamente hacia una nueva y sutil forma de autoritarismo de mercado o, como lo asegura el filósofo político estadounidense Sheldon Wolin para su propio país, hacia una suerte de ?totalitarismo invertido? caracterizado por la primacía aplastante de los mercados y el progresivo desvanecimiento de las figuras de la democracia y del ciudadano. Una democracia sin ciudadanos que reemplaza la vieja fórmula de Abraham Lincoln, ?gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? por su degradación mercantil: ?gobierno de los mercados, por los mercados y para los mercados.?

    Desgraciadamente, la complacencia de la anterior gestión de Bachelet con esta fórmula no autoriza a hacerse demasiadas ilusiones. No son muchos los casos en la historia en que un gobernante produce un giro tan pronunciado como el que hace falta para refundar la democracia en Chile. Una democracia que llegó a su punto más alto en los años de Salvador Allende,  y que por eso mismo fue ferozmente combatida por el imperialismo y sus secuaces locales. De todos modos será preciso esperar un tiempo antes de emitir un juicio definitivo sobre la gestión de Bachelet. El realismo político no permite abrigar demasiadas esperanzas, pero ese mismo realismo aconseja no descartar la posibilidad ?por poco probable que sea- de que el pueblo chileno recupere su memoria, sus sueños y sus utopías, las mismas que lo llevaron a votar por Salvador Allende, e irrumpa de manera arrolladora en la escena política para, como lo dijera el presidente-mártir, abrir ?aquellas grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.? Sería una gran noticia, para Chile y para Nuestra América, si tal cosa llegara a suceder.    


[1] Cf. Corporacíón Latinobarómetro: Informe 2013 (Santiago: Ediciones de Corporación Latinobarómetro 2013), pg. 6. La Corporación realiza  una encuesta anual de actitudes y opiniones políticas en 18 países de la región. Huelga comentar que los autores del Informe apelan a todo tipo de ridículas argumentaciones para dar cuenta de tan aberrantes anomalías como las representadas por los casos de Venezuela y Ecuador. No podemos perder nuestro tiempo y el de nuestros lectores en examinar las conocidas críticas que las usinas del imperio dirigen en contra de esos países hermanos: no hay separación de poderes porque el oficialismo tiene mayoría en el Congreso, y no se respeta a la oposición porque ambos tanto Chávez como Maduro y Correa le han declarado la guerra a la prensa. Si Aznar, Berlusconi o George W. Bush tienen mayoría en el Congreso eso prueba la rotunda legitimidad de su mandato; si quienes gozan de esa situación son Chávez, Maduro o Correa eso demuestra que nos hallamos ante democracias con serios déficits o, simplemente, semi-democracias. El escandaloso doble standard del Informe  nos exime de la necesidad de entablar una discusión con sus autores. No son analistas políticos sino publicistas al servicio de la reacción, y sólo por excepción discutiría con ellos.

jueves, 30 de mayo de 2013

La derrota de Ollanta Humala.

PERÚ

Por César Zelada 

Mariátegui

La derrota de Ollanta en el tema de Petroperú tiene varias implicancias para la nación. 

Por un lado, tenemos el fortalecimiento de la derecha neoliberal en su conjunto, que por diversas razones (candidatura de Nadine, narcoindultos, indulto a Fujimori, rechazo a la revolución bolivariana, defensa del modelo neoliberal, etc.), cerraron filas. Y por otro lado, tenemos el aislamiento de Ollanta. Y también de la izquierda, que a pesar de algunos esfuerzos (Dammert, Tapia), orgánica y movilizadoramente, no tuvo capacidad de reacción para enfrentar la arremetida derechista contra una política progresista como era fortalecer y modernizar Petroperú.

Además, existe la sensación popular de que quien gobierna no es Ollanta sino Nadine. Esto según el converso Fernando Rospigliosi, implica que, ??Ollanta es una persona muy limitada?es el hazmerreír??.

El asunto es que si como escribió Raúl Wiener, ésta política era parte de un cálculo estratégico de la familia palaciega para que la derecha identifique a Ollanta con la gran transformación y a Nadine con la hoja de ruta, pues, entonces, sí podemos afirmar que la familia Humala-Heredia están viviendo en una burbuja encantada.

Entonces, la derrota de Ollanta, expresa dialécticamente, una victoria ideológica  (el Estado gerente como fracaso), y política (correlación de fuerzas en el pueblo y el Congreso), para las fuerzas de derecha, que utilizarán convenientemente, para ir a una mayor confrontación contra el gobierno. 

Se apertura así un nuevo escenario peligroso de aislamiento de Ollanta y donde la derecha saldrá a la ofensiva ?bajándose? al Canciller Roncagiolo, denunciando la ?falta de confianza para las inversiones? en Peru21, con titulares de corrupción de Alexis en Correo, etc.

  ??la gente en las calles le va a pasar la factura, y más aún si, por acción de los opositores al Gobierno, se asocia el problema a la desconfianza e incertidumbre que en los inversionistas generan medidas económicas de corte estatista o chavista, o al intento de postulación de la Primera Dama, impedido por la ley??, escribió el director de Correo, Iván Slocovich Pardo, (20-05-13), manifestando claramente que la clase dominante no le va perdonar su vacilación con respecto a Petroperú y el modelo neoliberal.

En otras palabras, en vez de un equilibrio, tendremos un desequilibrio estratégico del régimen nacionalista.

Al respecto, el analista Juan de la Puente, escribió, ??El Perú no tiene un sistema de partidos que acompañe y equilibre al partido de gobierno porque, paradoja peruana, el gobierno no tiene partido de gobierno propiamente dicho?y, más aún, el país adolece, a diferencia de Brasil, de una sociedad racionalmente abierta al cambio democrático...Un giro chavista implicaría un manejo más decisivo de los resortes políticos y militares del poder, improbables ahora, y sobre todo la movilización de las masas?Si se fuerza una comparación, esta sería lo que vivió Ecuador entre el 2003 y 2005, cuando el presidente Lucido Gutiérrez?La ruptura de las alianzas y sus errores aislaron al gobierno que cayó por una asonada??, (La guerra política, diario La República, 03-05-13).

Y en efecto, las acusaciones de Alan García, tildando de ?chavista? a Ollanta, responden más a una estrategia de victimización, frente a las denuncias de corrupción que le salpican por el tema de los narcoindultos. Y es que como señala De la Puente, a diferencia de Chávez, Ollanta, no tiene partido.

Pero para ser más objetivos, la familia presidencial no solo no tiene partido sino que no tiene aliados ni en el movimiento social. Toledo y Perú Posible (PP) son una alianza relativa que ahora está haciendo agua por las denuncias de corrupción por las compras millonarias de casas en más de $4 millones mientras que hay un pueblo sin techo que no tiene ni una estera.

Por otro lado, tenemos que mientras que la ?ley contra la comida chatarra? es un intento positivo e improvisado por mantener la popularidad, las principales políticas de campaña del gobierno como el impuesto a las sobreganancias, la Ley de Consulta Previa, la inseguridad ciudadana, VRAEM, Gaseoducto Andino del Sur, etc. son un fracaso. 

En otras palabras, el régimen nacionalista, está en una nueva crisis política. El premier Jiménez no ata ni desata.  Ahora mismo hay más de 200 conflictos sociales irresueltos vinculados en su mayoría al tema del conflicto minero-ambiental (aunque Casma está en rebelión por una cuestión de impunidad delincuencial). 

La Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) acaba de convocar a una Jornada Nacional de Lucha para el 4 de Junio y amenaza con un Paro Nacional para Julio si no hay solución a las demandas de los trabajadores. Y los mineros artesanales hablan de un bloqueo nacional de carreteras para las siguientes semanas.

Por un lado, una mayor ofensiva de la derecha, donde ésta se dividirá entre la DBA que agitará de ?ineptitud y chavismo? a Ollanta para derrocarlo (sino concilia en el tema de los narcoindultos o el indulto a Fujimori), y la moderada (PPC, APP, PPK), que apelará al desgaste de Ollanta para que termine su mandato a las justas como hicieron con Toledo.

Y por otro, el pueblo sin techo y sin derechos humanos, que saldrá a demandarle a Ollanta que cumpla con las promesas de campaña del único plan de gobierno de la ?Gran Transformación?. 

Así las cosas, lo que se avecina en el país es una perspectiva polarizante y explosiva, donde la salida de Ollanta, por una asonada popular (si termina conciliando con la Mafia o por la agudización de contradicciones entre cambio y continuismo neoliberal), como la de Lucio Gutierrez en Ecuador, no puede estar descartada tampoco. 

sábado, 20 de octubre de 2012

Negociaciones por la paz en Colombia.

COLOMBIA

Victimas y victimarios

Por ANNCOL

OSLO / 2012-10-18 / Razón tuvo Álvaro Leiva cuando dijo que el gavirista Humberto de la Calle, fue enviado en 1990 por el Presidente Cesar Gaviria al proceso de paz iniciado en Caracas, con el fin único de destruirlo para que la Constituyente del 91 que dio inicio a la apertura neoliberal ?de bienvenidos al futuro?, se pudiera imponer mediante el presupuesto militar de la guerra contrainsurgente.

Hoy 18 de octubre 2012 en Oslo (Noruega) y como jefe único del equipo negociador oficial del gobierno colombiano para la segunda fase del acuerdo pactado en la Habana, quedó claro nuevamente su papel de ?demoledor de acuerdos? que le señala Álvaro Leiva.

Como buen rábula o tinterillo paisa, y haciendo gala de un santanderismo leguleyo que dice haber superado, hace semejante viaje hasta Oslo, para dedicarse durante todo el tiempo que estuvo ante las cámaras de televisión que difundieron el evento a todo el mundo, a limitarse a dos cosas:
Primero a explicar según su interpretación leguleya, la dinámica para el desarrollo de los numerales del acuerdo de la Habana y escudarse en ellos para eludir agresivamente todas las preguntas abiertas que le hicieron los periodistas , y. 
Segundo, a oficializar la concepción militarista y escolástica que divide a los colombianos entre Buenos y Malos, ahora bajo la forma de Victimas y Victimarios, borrando la existencia de clases sociales, grupos étnicos, sectores sociales, regiones o territorios etcétera, que constituyen la sociedad, y la organización del Estado que se supone falsamente en Colombia, está regido por la legitimidad y la legalidad:


Más dinero para más guerra es el slogan del gobierno Santista para que el proceso de
paz sea "exitoso". 


El Estado legítimo y revestido de legalidad internacional, con un plan contrainsurgente y paramilitar preconcebido y financiado con ayuda Estadounidense, ES IGUAL, en cuanto a responsabilidades jurídicas y éticas, a unos ilegales e ilegítimos levantados en armas.

A SU TAJANTE AFIRMACIÓN de que el modelo económico vigente en Colombia no estaba en discusión y menos en la agenda para finalizar el conflicto, porque no estaba en los puntos del contrato. Y para que las Farc pudieran hablar de economía debían primero dejar las armas, después ganar las elecciones, para después, sí poder hablar del modelo económico neoliberal de guerra de despojo que se impuso al pueblo trabajador colombiano; el comandante de las Farc-EP Iván Márquez, hábilmente y más tranquilo a continuación le respondió haciendo leer el preámbulo de dicho acuerdo firmado, que puede tener otras lecturas e interpretaciones.

Pero no es solo el preámbulo. El Punto medular de lo pactado en la Habana; el asunto agrario, condensa dentro de sí todo el problema del modelo económico con el cual se piensa desarrollar el campo colombiano y combatir la pobreza.

ANNCOL , invitando a un debate amplio, respondió ayer un documento publico firmado por ?Centenares de artistas, profesores, investigadores, periodistas y líderes comunitarios que respaldan el proceso de paz que comienza esta semana en Oslo titulado ?Diálogos en Oslo: Una oportunidad única e irrepetible?, como un importante insumo para un debate democrático amplio y de altura sobre el proceso de diálogos firmado en la Habana (27.agosto.2012) entre el Estado colombiano y la insurgencia de las Farc.
En este documento se hace hincapié en el asunto de los conflictos por la tierra y se proponen ?algunos temas para iluminar el proceso de desarrollo agrario y rural con el cual se inicia la agenda de negociación?, tales como:
1- la superación de la pobreza rural.
2- la democratización de la propiedad de la tierra
3- la relación agricultura-minería
4- la reconversión de tierras dedicadas a la ganadería
5-la inversión extranjera
6-la reprimarización de la economía
7-las reservas campesinas
8- la seguridad alimentaria
9-la protección de los recursos naturales.
Temas todos económicos que ANNCOL considera son importantes de considerar por estar íntimamente relacionados al modelo económico neoliberal vigente en Colombia, pero que NO agotan todo este complejo y enmarañado asunto de la Reforma Agraria, que tampoco es la única reforma que requiere y demanda la sociedad colombiana para poner fin al conflicto, superarlo, y alcanzar la paz social. Que hay más reformas pendientes, las cuales tarde o temprano tocarán el asunto agrario con el cual están profundamente interrelacionados.



POR EJEMPLO, AL TRATAR LA CUESTIÓN de la inversión del capital financiero en el suelo o en la tierra, o del Ordenamiento Territorial, o las licencias ecológicas, se tendrá que abordar desde el aspecto que las encadena a todas ellas, cual es el de las relaciones de producción vigentes actualmente en Colombia; valga decir las Relaciones de Propiedad de la Tierra considerada únicamente como la propiedad privada; cuando en la realidad de nuestro país coexisten otras formas de propiedad de la tierra como la indígena, la afro, la comunitaria, la pública, la mixta, la comunal, la municipal, la cooperativa , el subsuelo nacional, y que no están explicitadas en leyes específicas o reglamentos de la Constitución, por lo que habrá que expedirlas y reglamentar las adecuadamente.

Es por esto que, esa es la visión leguleya de atenerse solamente a la letra de los contratos, cuando la vida muestra que un tema tan trascendental como finalizar el conflicto para alcanzar la paz en Colombia y que actualmente se condensa en el problema agrario; levará NECESARIAMENTE a tocar los demás temas de la economía que le son relacionados como se escribe arriba y que también llevarán al asunto de las diversas formas de propiedad enunciadas en la Constitución de Colombia del 91, de la cual el abogado Humberto de La Calle hoy jefe de la delegación oficial del Estado colombiano ayudó a redactar. Es por esto que de previendo esta discusión la desecha de plano amenazando con concluir prematuramente este esperanzador proceso de poner fin al conflicto histórico social y armado de Colombia para alcanzar la paz, diciendo arrogantemente que ?el gobierno colombiano no es rehén de este proceso de paz?

Entonces ANNCOL pregunta: ¿Para qué hizo semejante viaje hasta Oslo? ¿Para oficializar su ruptura y luego decir por su aparato de propaganda, que fueron las Farc las que engañaron las aspiraciones de Paz del pueblo colombiano, como tradicionalmente lo han hecho?

Mala cosa dr de la Calle: llenarse de ira como si estuviera con su esposa, porque la contra parte expone sus puntos de vista.