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viernes, 6 de junio de 2014

ESLOVAQUIA PROTEGE EL MATRIMONIO Y LA FAMILIA.

NOTICIAS GLOBALES, Año XVII. Número 1104, 09/14. Gacetilla n° 1219. Buenos Aires, 05 junio 2014
1219)  Fuentes: Infocatolica.com
Según informa Juanjo Romero en Infocatolica.com, casi el 70% de la Naródná Rada (Cámara Nacional de Eslovaquia), el 4 de junio, votó a favor de la reforma constitucional que define el matrimonio como el vínculo único entre un hombre y una mujer. La República de Eslovaquia protege absolutamente el matrimonio y procura el bien del mismo. La defensa de la familia, en este caso, la ha encabezado el Smer-SD, el partido socialista de Robert Fico, que gobierna el país desde 2006 en coalición con el SNS (Partido Nacional Eslovaco), y el LS-HDZS (Partido Popular-Movimiento por una Eslovaquia Democrática).
Así, se pone fin a los reiterados intentos de 1997, 2000 y 2012, de introducir el matrimonio entre personas del mismo sexo en el país, por la vía directa o por la puerta de atrás. La reforma dice en sus fundamentos, “no es posible que los derechos y obligaciones derivados del matrimonio le sean conferidos a algo que no sea la unión legalmente reconocida entre un hombre y una mujer”, de este modo cierra el paso a las uniones civiles y también protege a los niños.
De este modo Eslovaquia se une a otros países como como PoloniaHungríaCroaciaSerbiaMontenegro,BulgariaLetoniaLituaniaBielorrusiaUcrania y Moldavia, cuyas constituciones protegen a la familia natural.
Es significativo que sean las naciones machacadas por el comunismo, las que se vieron privadas de las libertades más básicas, las que más valoren y defiendan las libertades e instituciones fundamentales de cualquier sociedad como es la familia, concluye la noticia. FIN, 05-06-14

viernes, 20 de diciembre de 2013

Etnosubversivos mapuches.

NACION MAPUCHE

EL NUEVO ESCENARIO SOCIOPOLÍTICO PARA LA CAUSA MAPUCHE

Análisis de la Coordinadora Arauco Malleko

16 de diciembre de 2013

Estamos frente a un escenario sociopolítico en que una vez más la oligarquía empresarial lleva la iniciativa para mantener el sistema. Debido al ascenso que estaban experimentando las distintas manifestaciones que expresan el descontento de los grupos sociales y que cada vez más se orientan en contra del modelo neoliberal y la clase política que lo sustenta. Así, el empresariado toma la decisión de buscar la mejor salida en el marco del recambio de gobierno y definiendo apoyar abiertamente la propuesta de ?La Nueva Mayoría? encabezada por Michelle Bachelet, lo que ciertamente implicaría dar ciertas concesiones a reformas superficiales que se plantean desde esta coalición. Una situación que parece contrasentido, pero que si se observa con mayor detención veremos que al empresariado y muy en particular a los grupos económicos les conviene mucho más un gobierno concertacionista, como fórmula probada para hacer frente a las protestas sociales que ya se han generalizado.  La definición es hacia una propuesta con políticas de ?consenso?, una alternativa matizada por una serie de condiciones en donde funcionan mecanismos políticos que encausan las reclamaciones y demandas a vías legales e institucionales quedando en los hechos subordinados al sistema, sobre todo en un contexto en que aún existe una constitución de inspiración fascista antidemocrática que impone una serie de trampas, herencia de la dictadura.



Ciertamente, que un gobierno de Bachelet concita el apoyo del empresariado, sobre todo del capital nacional y transnacional que ha operado sin límites para explotar las riquezas básicas. Situación que ha quedado ampliamente registrada durante todos los gobiernos de la Concertación.  De hecho, un dato no menor que grafica esta opción, es el apoyo económico que han dado ciertos grupos a la campaña de la nueva mayoría.  Por tanto, estamos en presencia de una estrategia aún mayor, que establece una contención de los movimientos sociales y políticos que se oponen al sistema capitalista, en donde, el modelo neoliberal permite la explotación y depredación indiscriminada de los recursos naturales y que para caso de nuestro pueblo Mapuche ha significado un estado total de DOMINACIÓN que restablece un tipo de genocidio que pone en riesgo a muchas comunidades. El actual sistema económico político e ideológico que impera en Chile, está provocando cambios e impactos que están afectando a las comunidades y al pueblo Mapuche en su conjunto; como a nuestras aguas, suelos, montañas, entre otros. Hacia un deterioro irreversible de nuestro kume mongen, rakizuam Mapuche y entorno territorial simbólico y natural. 

Es en este marco, que el empresariado pareciera avenirse a ciertas reformas, eso sí, siempre y cuando se les garantice un clima social estable para que sigan las inversiones que a la fecha han reportado exorbitantes ganancias, como ha quedado registrado durante los periodos en que ha gobernado la Concertación, sobre todo cuando estuvo en la presidencia la Sra. Bachelet.  Periodo en que los grupos económicos obtuvieron las mayores ganancias que se hayan conocido, así se grafica claramente los registros en las utilidades de la banca, las inversiones en la minería, las forestales, las pesqueras y últimamente en el rubro de la energía con las centrales hidroeléctricas, actividades que dan cuenta de un despojo del capital nacional y extranjero que operan a sus anchas en este país.

Ciertamente, que al empresariado le conviene mucho más un gobierno que se presenta como de los ?consensos? que uno de derecha de corte fascista que rememore resabios del pinochetismo, porque un gobierno como el de Piñera prácticamente fue al choque con las demandas sociales y políticas de la ciudadanía, cuestión que no fue apropiada para mantener la estabilidad y la imagen democrática.  Por tanto, un nuevo gobierno de la Concertación ofrece muchas más garantías al empresariado, en tanto cuanto se impone sin tantos problemas en toda su dimensión el sistema capitalista que sólo favorece a unos pocos en desmedro de las mayorías.  Se impone un modelo en que una de sus características es ser de tipo inclusivo, es decir, un capitalismo inclusivo ? al menos eso es lo que se pregona en el discurso ? que ofrece todas las condiciones imaginables para nuevos emprendedores, cuestión que no ha sido menor, en el marco de la intervención al conflicto con los Mapuche, ya que es una fórmula para atraer a ciertos sectores que tienen como intención ?cambiar tierra por plata?, queriendo desperfilar así nuestra causa. El Estado y sus instituciones, permanentemente han impulsado políticas para integrarnos a la economía de mercado, para lo cual se están utilizando estrategias económicas que llaman a la inversión y el emprendimiento, creando incluso pequeñas empresas e industrias que traen consigo graves consecuencias, sobre todo porque están orientadas a la producción capitalista, esto en el marco del capitalismo inclusivo que se pregona, cuestión que es contraria al pensamiento mapuche desde sus fundamentos de desarrollo e integralidad natural y humana. Contraviniendo nuestra espiritualidad y proyección político-económico-cultural tradicional.

La vía que se propone desde La Nueva Mayoría tuvo mucho eco en el empresariado, sobre todo en los grupos económicos que ven garantías para seguir invirtiendo, sabiendo que el Estado  y el gobierno de turno aplicaran diversas formas y mecanismos ?eficaces?, es decir, ya probados para hacer frente a las movilizaciones en que no escapan la represión más brutal y la persecución, el asesinato político, así como la aplicación de la Ley Antiterrorista y el encarcelamiento de los dirigentes, como ha sido el caso con el pueblo Mapuche.  También resulta necesario silenciar las denuncias y reclamaciones, para lo cual opera una gran maquinaria de cooptación acercando las posiciones de cierta izquierda que termina subordinándose a la institucionalidad, un terreno en que los esfuerzos estarán más centrados en buscar reformas a través de mecanismos legislativos limitados como ocurre en el parlamento. Además, las demandas basadas en la recuperación de las tierras son criminalizadas con las leyes que contravienen a un sistema democrático, lo que da cuenta de un tipo de gobierno que opta por defender corporativamente las empresas nacionales y transnacionales que ostentan y devastan los espacios territoriales y significativos para las comunidades.

Al opinar sobre el periodo electoral propiamente tal, no está de más indicar que en estas últimas elecciones ningún candidato visitó las cárceles para saber de la situación de los Presos Políticos Mapuche.  Esta observación la hacemos, no con el afán de situar la lucha Mapuche en el quehacer político imperante, sino como una forma de graficar una situación de invisibilidad de la causa Mapuche, en donde queda demostrada la fuerza que tiene el discurso oficial para desvirtuar y desperfilar nuestra lucha,  a tal punto que en este país las demandas del pueblo Mapuche no son abordadas seriamente por ningún sector político.  Este es un diagnostico que hacemos desde la prisión política los Mapuche autonomistas que hemos sido perseguidos y encarcelados durante la concertación, y hemos estado prisioneros durante todo el periodo en que estuvo la derecha en el poder.

En esta ocasión, no hubo un tratamiento serio respecto del conflicto de nuestro pueblo con el Estado chileno y que dice relación con las históricas demandas de territorio y autonomía.  Ni siquiera respecto de si se abordaran los distintos procesos de recuperación de tierras que llevan adelante las comunidades.  Esta situación pareciera una paradoja, pero es la realidad, es parte del escenario que se va configurando con unas elecciones en las que solo se mantienen los intereses de los grupos dominantes, en un marco en que no se tocan los temas de fondo y menos aquellos de orden estructural porque implicaría develar las legítimas demandas de los sectores más desposeídos y golpeados por el sistema. Tampoco observamos algo significativo de parte de las candidaturas que se presentaron detractoras y alternativas  al modelo neoliberal, más allá de rescatar las denuncias sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometen en contra de los Mapuche. Porque la defensa irrestricta que se hace de éste sistema de dominación por parte de la clase dirigente, imposibilita cualquier tipo de iniciativa para abordar los temas más importantes para los oprimidos. En este sentido, podemos afirmar que son los grupos económicos y la derecha económica y política en este país, quienes dominan prácticamente todas las esferas socio políticas del Estado. Así quedó demostrado en la dinámica y contenido que tuvo las últimas elecciones. Sin duda, es la oligarquía histórica la que mantiene el poder económico, la situación estructural e ideológica para seguir explotando y depredando las riquezas básicas. Entonces, con un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet la situación no cambiará sustancialmente, manteniéndose el modelo neoliberal el cual, por cierto, ha sido muy bien administrado por los sucesivos gobiernos de la concertación. Gobiernos, que supuestamente representan a la ?Mayoría? y  una clase política a su favor, que hacen creer a la gente que tienen diferencias, pero que en la práctica representan más de lo mismo. Así se mantendrá un quehacer político desde el sistema, que a su vez cuenta con el apoyo mayoritario de los medios de comunicación de masas, que están a favor de los poderosos, sosteniéndose así un discurso que va en contra de las justas demandas de los oprimidos.



Los grupos económicos ya celebran por cómo terminará esta elección presidencial, porque las dos candidatas representan a la derecha económica de este país, son las  caras de una misma moneda, defensoras de un modelo de desarrollo económico que afecta a los más desposeídos. Sin embargo, que esta forma de gobernar llamada ?democrática? es una modalidad que está entrando en una deslegitimación evidente, en cuanto a la representación del país se refiere, así está quedando demostrado con la alta abstención de votantes por las opciones señaladas. Es una abstención que pasó a ser indiferencia, a una verdadera forma de protesta a las formas de hacer política desde la clase dirigente. Al respecto, podemos deducir que la gente se abstiene de votar porque está cansada de que les mientan una y otra vez con ?ofertones electorales? y engaños, a su vez de que no quieren participar porque hay mayor conciencia de la serie de trampas que existen en cuanto a los mecanismos que definen la representación, partiendo por las trampas constitucionales. Por lo tanto, con ésta abstención el proceso de vuelve ilegítimo, de ahí la preocupación de ambas candidaturas, sobre todo de La Nueva Mayoría de que la gente vaya a votar, porque un gobierno con escasa votación pasaría a ser en los hechos ilegítimo en cuanto a representatividad y sostenimiento, cuestionándose así todo el andamiaje del poder. En este escenario, se puede afirmar que el nuevo gobierno de Bachelet será ilegítimo, porque no tiene el respaldo suficiente y más bien representará la decadencia de la clase política que siempre se pone al servicio del poder económico. Es por esta razón que el Movimiento Mapuche Autónomo da por superado el hecho de participar en las elecciones, porque por esta vía no se resuelven nuestras demandas.

En cuanto a la izquierda en Chile, ésta se encuentra muy debilitada, al menos la que participa del proceso eleccionario, que ha optado por participar en el esquema de hacer política dentro del sistema, una situación que posee límites y pone trabas a los cambios que se demandan desde los diversos sectores sociales golpeados por el sistema de dominación. Nos enfrentamos a un nuevo gobierno de la Sra. Bachelet, quién gobernará con los mismos personeros de la Concertación, más el Partido Comunista que irá en esta ocasión como vagón de cola.  Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo este será un nuevo gobierno que representa la continuidad, es decir, más de lo mismo, y como se trata de un tipo de administración que estará al servicio de los grupos económicos continuaran las políticas que pretenden desmovilizar a nuestro pueblo, como son las políticas sociales de corte asistencialistas y las medidas de represión que han violentado permanentemente a las comunidades en lucha.  Tal vez, una característica nueva sea que se pondrá mayor énfasis en dotar de recursos económicos a planes y programas que fomenten diversos emprendimientos de tipo capitalistas que surjan desde la realidad Mapuche. Al respecto debemos indicar que ya se está promoviendo las condiciones para prácticamente ?cambiar tierra por plata?, una idea que surge desde la derecha para fortalecer el modelo en la región.  A su vez, también observaremos como se da luz verde a nuevas iniciativas de parte de las forestales para que las comunidades y/o ciertos sectores de éstas se involucren en la explotación de los bosques a cambio de escuálidos ofrecimientos económicos. Es en este cuadro que se seguirá desenvolviendo nuestra lucha, aquella que tiene como horizonte principal la recuperación del territorio y la autonomía, cuestiones que para nosotros son de suma importancia para defender la totalidad de nuestro mundo Mapuche, desde una perspectiva integral, es decir, económica, política, social y cultural.

Afirmamos que el futuro gobierno seguirá en la misma dirección que los gobiernos que le antecedieron, incluyendo el de derecha, así lo demuestra la conformación del equipo político y sobre todo el económico que respalda y conforma ?La Nueva Mayoría?, el que está constituido mayoritariamente por especialistas en el modelo neoliberal, cuestión que sienta un grave precedente para que se continúe con los procesos de inversión de capitales nacionales y transnacionales en el territorio ancestral Mapuche, situación que pone en serio riesgo a las comunidades en cuanto a las reservas de agua y tierras, esto considerando las nuevas arremetidas de empresas en los rubros energéticos con las hidroeléctricas y la actividad minera.

Además, es necesario señalar que durante los cuatro periodos de gobiernos de la Concertación y uno de la Alianza, el balance en materia de política indígena es condenable. Sobre todo porque se ha impuesto un discurso durante todos los gobiernos  para calificar y asumir al pueblo nación Mapuche como el enemigo interno del Estado, un discurso asumido por los gobiernos de turno y su clase política, así por como los grupos de poder económico y todo el entramado político, jurídico y policial, más un sector importante de la prensa. Lo cual ha favorecido para la aplicación de la Ley Antiterrorista y todo el trato vejatorio y humillante de tipo racista en contra de nuestra nación. Esto, en un marco en que la preocupación de los gobiernos ha sido resguardar y proteger los intereses de los grupos económicos, colonos y clase política, en contra de las comunidades Mapuche. Prácticas que se ven facilitadas porque aún el Estado chileno no ha reconocido constitucionalmente al pueblo Mapuche, ni tampoco se ha reconocido como un Estado plurinacional, lo cual ciertamente favorece la mantención de medidas represivas y opresión.

Por lo tanto, estaremos frente a un gobierno que nuevamente estará al servicio de las grandes corporaciones, los que confrontaran con los grupos y sectores más vulnerables del pueblo chileno en general, y con nuestro pueblo Mapuche en particular.

Un gobierno que administrará  nuevamente con una constitución pinochetista, la que por su forma y fondo es ilegítima, injusta y antidemocrática y que sirve como marco jurídico y político para seguir sometiendo al pueblo chileno y a nuestra nación.  Esto explica porque ni la derecha, ni los sectores más neoliberales de la concertación se resisten a modificar y sólo se abren a un cierto ?debate? para que esta sea remozada, más bien, perfeccionada.  Es por esta razón que no creemos que en el parlamento se obtengan resultados importantes para la causa Mapuche, ni siquiera respecto de acciones de mayor justicia en materia de reconocimiento y respeto a los derechos humanos.  De hecho, no habrá legislación a favor de las comunidades sobre todo en un contexto en que seguirá un estado de confrontación impuesta por los procesos de inversión.

Es este contexto que se nos avizora con el nuevo gobierno en el poder, por lo cual no nos queda otro camino que mantener la resistencia al sistema capitalista y a toda su expresión política e ideológica que actúe en su defensa, situación que nos pone en abierta confrontación con un gobierno neoliberal y que esté al servicio del empresariado, como de seguro será la administración de Michelle Bachelet.

Sin duda, que para el Movimiento Mapuche Autónomo, este será un escenario socio político complejo y difícil, con un tipo de gobierno ya conocido, porque fresca está en nuestra memoria, no sólo la nula voluntad para afrontar nuestras legitimas e históricas demandas por el territorio y la autonomía, sino por la serie de hechos que grafican la fuerte represión y criminalización de parte del Estado chileno, lo que ha implicado persecución, cárcel y muerte por nuestras posiciones en favor de la causa Mapuche.  Por lo mismo es que no podemos soslayar el hecho de que fue la Concertación y más específicamente el gobierno de Bachelet, el contexto en que se asesinó a nuestros Weichafe Matías Catrileo y Mendoza Collío, se aplicó la Ley Antiterrorista que permitió perseguir y condenar a los más destacados militantes y dirigentes de la causa Mapuche, los que hoy aún cumplen largas condenas en las cárceles del Estado chileno.

Con un gobierno de continuidad no nos queda otro camino que seguir luchando, porque seguiremos viviendo bajo una realidad llena de injusticias, lo que ha sido una constante por ya décadas y que con los gobiernos ?democráticos? de la Concertación se ha agudizado producto de que se han mantenido políticas de Estado en favor de los poderosos que arremeten permanentemente en contra de nuestro pueblo. Porque la continuidad está expresada claramente en la mantención de un modelo de desarrollo económico que en nuestro territorio ancestral ahoga a las comunidades Mapuche, expresión de aquello son la invasión forestal y otros procesos de inversión que como las hidroeléctricas y las mineras continúan con el despojo por desposesión de nuestros espacios territoriales.

Está en nuestro horizonte un nuevo escenario de lucha para el conjunto de nuestro pueblo nación, es un proceso que está en marcha y que ya partió en base a la defensa y recuperación de nuestros derechos fundamentales y esto a pesar de que el estado trate de frenar el movimiento con más asistencialismo, cooptación de dirigentes, prácticas de clientelismo político y las medidas represivas que buscan desmovilizar a las organizaciones más consecuentes con la línea y los principios de la autonomía y la liberación.

En efecto, consideramos significativo que la derecha fascista sea derrotada en las elecciones, pero este ánimo rápidamente se diluye cuando observamos que una nueva derecha regirá el Estado chileno, en un contexto en que resulta más complejo y difícil mostrar las contradicciones fascistas cuando los ?demócratas? levantan discursos llenos de promesas de cambio.  Con la derecha empresarial en el gobierno el asunto era claro en relación a la definición de nuestro enemigo histórico. Ahora habrá que establecer nuevos diagnósticos y elaborar más ideológica y políticamente para esclarecer el nuevo contexto sociopolítico.

Por lo anterior, es que afirmamos categóricamente que la lucha Mapuche autonomista continuará, haciendo frente a la explotación y depredación del Wallmapu, a la represión constante (criminalización y persecución política), haciendo frente a la nula voluntad política de devolución de las tierras Mapuche reivindicadas, que favorecen así procesos de inversión capitalista en nuestro territorio ancestral, destruyendo de esta forma nuestra cultura y espiritualidad.

Es por lo anterior que, desde nuestras definiciones de Mapuche autonomistas anticapitalistas, seguiremos en la senda de la resistencia y la reconstrucción nacional haciendo frente con diversas formas de lucha al nuevo gobierno, mientras que se administre para los poderosos y en la medida en que se siga con la política de guerra contra nuestro pueblo.

Frente a los fuertes procesos de inversión capitalistas en el Wallmapu y a su defensa irrestricta por parte del gobierno de turno, antepondremos EL WEYCHAN, como la autoconvocatoria para la resistencia de todo nuestro pueblo, creando las condiciones políticas e ideológicas para la Liberación Nacional Mapuche.

Mientras sigamos viviendo en la opresión y la injusticia
nuestro pueblo tiene el derecho a la rebelión.

Porque ?seguimos viviendo en el banquillo de los acusados
en el juzgado de indios de la modernidad?, expoliados territorialmente
y bajo un sistema de dominación.

LA RESISTENCIA MAPUCHE CONTINUARÁ

Nuestros antiguos dijeron que volverá la memoria y tronaran
de nuevo las fuerzas volcánicas de la revolución en el Wallmapu.

Por territorio y autonomía
Feyentun ? Newuentuaiw
Weuwaiñ pu peñi pu lamgen

Hector LLaitul Carrillanca
Weichafe, PPM
Vocero Político CAM

sábado, 31 de agosto de 2013

Los Tomahawk no podrán acabar con la crisis en Siria.

SIRIA

POR SERGEI DUZ

En Siria se han entrelazado los contradictorios intereses de los mayores actores geopolíticos mundiales y regionales. El intento de cortar este nudo mediante misiles de crucero Tomahawk no ayudará a Occidente a alcanzar sus objetivos.


Apoyado por Londres y París, Washington sigue amalgamando una coalición de partidarios para llevar a cabo una intervención militar. En caso de necesidad EEUU, sus aliados occidentales y orientales están dispuestos a actuar en contravención al Consejo de Seguridad.

Según el jefe de la diplomacia turca, Ahmet Davuto?lu, en estos momentos se están analizando variantes opcionales. Por lo visto, el titular alude a la reunión en Amman, donde desde la noche del domingo pasado, representantes de Arabia Saudí, Catar, Turquía, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia, EEUU y Canadá se empeñan en elaborar un plan de acciones conjuntas. Por lo visto, la decisión final se tomará en fechas próximas.

Otro enemigo de Asad es la Liga Árabe que cargó a Damasco con la responsabilidad por el ataque químico, exhortando a los miembros del Consejo de Seguridad a superar sus discrepancias y adoptar medidas para poner coto a los asesinatos en Siria.

Cabe señalar que, hablando con rigor, los intereses de la coalición anti-Asad son bastante dispares (aunque la misma parece sólida). Basta mencionar las dudas que desgarran al presidente Obama. El inquilino de la Casa Blanca a todas luces está confuso y no sabe cómo actuar.

Después de los ataques aéreos contra Libia, EEUU se dio cuenta de que no podrá prescindir de una operación terrestre para realizar el asalto final. Pero, a diferencia del coronel Gadafi, Bashar Asad es un hueso duro de roer. Consciente de ello, Obama procurará dar largas al asunto, mientras su inacción no saque de quicio a Francia e Inglaterra que muestran una mayor intransigencia en comparación con la Casa Blanca. Precisamente estos dos países incitan a EEUU a la intervención militar, creyendo que Occidente debe actuar árbitro supremo en Oriente Próximo, comenta el colaborador del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, Veniamín Popov:

?La esencia del problema radica en que Occidente experimenta inquietud ante el resurgir del mundo islámico. Los países de Oriente Próximo y Medio son demasiado ricos en recursos naturales. Aparte de petróleo y gas, cuentan también con sus reservas financieras. EEUU desde hace mucho llegó a la conclusión de que no le conviene que esta parte del globo esté tranquila. Washington no quiere un rival que en un futuro le pueda generar grandes problemas.

Según ha dicho con acierto el vicepresidente del Gobierno ruso, Dmitri Rogozin, ?la actitud de Occidente hacia el mundo islámico está preñada de graves peligros?. No cabe olvidar que la solución de los problemas orientales requiere mucha cautela e ingeniosidad. Por ejemplo, los motivos de Arabia Saudí, enemigo acérrimo de Asad, son ante todo de carácter religioso y los estadounidenses deben tenerlo en cuenta, opina el subdirector del Instituto de Orientalismo, Vladímir Isaev:

?Arabia Sadí siempre se consideraba líder del mundo árabe, ante todo, líder religioso. Su rey ostenta el título de ?guardián de dos santuarios?: las mezquitas de La Meca y Medina. El factor religioso mueve a Arabia Saudí a cometer acciones que no siempre son justificadas.

La postura anti-Asad adoptada por Turquía, también tiene su explicación, continúa Vladímir Isaev:

?Por lo que a Turquía se refiere, este país tiene varias razones para intervenir en este conflicto. Antes que nada, no creo que Turquía realmente esté interesada en el avance de Siria por la senda democrática. Es que la propia Turquía difícilmente pueda catalogarse entre las naciones democráticas. Pero a Turquía le mantiene en vilo el ejemplo de Iraq (mejor dicho, de Kurdistán). Las autoridades de Ankara están preocupadas por el hecho de que Damasco haya concedido una amplia autonomía a los kurdos.

Israel en este sentido asume una postura especial: no tiene intención de entrar en el conflicto sirio, pero no dejará sin respuesta cualquier muestra de agresión por parte de Damasco, explica Vladímir Isaev.

?La situación de Israel es bastante ambigua, dado que, en realidad, durante los regímenes de Asad padre e hijo casi no han tenido enfrentamientos directos con Siria. Pese a que no existe ningún acuerdo de paz entre Tel Aviv y Damasco, tampoco ha habido guerra.

La postura de Irán es implacable. Toda agresión contra Bashar Asad será considerada como un reto personal con las consecuencias que ello puede suponer. Vladímir Isaev comenta:

?Irán es uno de los pocos Estados donde predominan los chiíes y buscará apoyarlos allí donde le sea posible. Además, respalda al partido Hizbulá que opera en el Líbano a través del territorio sirio.

En contra del uso de la fuerza en el cambio de régimen en Siria y por un arreglo exclusivamente a través de negociaciones, además de Irán, se pronuncian todos los países del BRICS, es decir, Rusia, China, la India, Brasil y Sudáfrica, así como una serie de Estados latinoamericanos. Según manifestó el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ?si alguien cree que destruyendo con ataques aéreos la infraestructura militar siria y dejando el campo de batalla despejado para los  opositores al régimen todo acabará, no es más que una ilusión. Incluso si este tipo de victoria se consigue, la guerra civil continuará, solo que aquellos que están hoy de lado del Gobierno se pasarán a la oposición?.

En opinión de un gran número de expertos, los países de Occidente tienden a simplificar la situación en Oriente Próximo. No ven o no quieren ver que esta región y el mundo en general están viviendo unos intensos cambios. De ahí la existencia de graves errores en la evaluación y en la planificación estratégica, opina Vladímir Isaev:

?Ha surgido tal fuerza como los fundamentalistas islámicos. Pero Occidente parece estar creyendo que existen fundamentalistas moderados. ¿Se puede imaginar acaso a un católico moderado o a un ortodoxo moderado? Apenas, pues tampoco existen fundamentalistas moderados. Son, por decirlo de esta forma, partidarios de una interpretación radical del Islam.

En resumidas cuentas, una intervención extranjera en el conflicto sirio como una forma de librarse de la competencia ideológica no solo traerá consecuencias nefastas para el mundo árabe y afectará a la reputación de los países que promuevan la operación militar, sino que minará también todos los esfuerzos de la comunidad europea en su intento de crear un sistema de seguridad global.

fuente: La Voz de Rusia

sábado, 24 de agosto de 2013

"El Estado español sólo se moverá si multiplicamos la presión internacional y la interna"..

Entrevista con Joseba Albarez, dirigente de la izquierda independentista vasca

Por Carlos Aznárez

(RESUMEN LATINOAMERICANO). DONOSTI-SAN SEBASTIAN (Agosto 2013).- Para hablar de la situación actual de Euskal Herria y de lo que ha significado el cambio de estrategia de la izquierda independentista, dialogamos en Donosti- San Sebastián con el dirigente Joseba Albarez.

Su carrera política es especialmente prolífica. Ex parlamentario por la coalición ilegalizada Euskal Herritarrok, ex dirigente de las también ilegalizadas Herri Batasuna y Batasuna, y actualmente el máximo responsable en Guipuzcoa del partido (legal) Sortu con que el independentismo busca afianzar su avance político de cara al futuro.

Por su militancia, Albarez estuvo varias veces detenido, y ahora mismo está a punto de ser nuevamente juzgado en un mega-juicio contra dirigentes independentistas, pendiendo sobre varios de ellos pedidos de condena de 10 años de prisión.

-Todo indica que frente al prolongado conflicto que afecta a Euskal Herria, los estados español y francés no están dispuestos a moverse para llegar a un escenario de paz. ¿Cuál es su visión sobre la actual situación?

-La situación actual del proceso hay que analizarla desde dos puntos de vista. Nosotros siempre hemos dicho que trabajamos por la resolución del conflicto, y por otro lado por la transformación social y la reconstrucción nacional. En el primer aspecto, es decir el reconocimiento por parte de los Estados del derecho de autodeterminación del pueblo vasco, actualmente observamos que ambos gobiernos se encuentran en un momento de cerrazón máxima. A pesar de que ETA anunciara un cese definitivo de su actividad armada, y de que existe una evidente acumulación de fuerzas por parte de la sociedad vasca, a pesar del apoyo internacional para buscar caminos de paz, el gobierno español de Mariano Rajoy sigue obstinado en una posición del No.  No en el tema de presos, No en el tema humanitario, No en lo que hace al reconocimiento de nuestros derechos.

-Esta posición tan cerrada puede obedecer también a la crisis que enfrenta el gobierno de Mariano Rajoy?

-Eso suma, ya que no es sólo una crisis económica, sino también territorial, de modelo de Estado, hasta tal punto que la burguesía catalana y la izquierda de ese país sostienen que no tienen nada que ver con el Estado español y abordan el camino de la emancipación. Este proceso catalán está en una posición avanzada, y el Estado español ve que la separación puede ser un hecho a mediano plazo si no se le da una solución. También está el tema vasco, donde si no hay una respuesta rápida, ya Navarra  se encuentra a las puertas de un futuro cambio de gobierno con participación de la izquierda. Y esto es así, porque la derecha se ha hundido, por todo el tema de la corrupción y por la política económica que han aplicado.

Además, en la otra parte del País Vasco, en la Comunidad Autónoma, el Partido Nacionalista  Vasco (PNV) tampoco encuentra margen para hacer alguna propuesta válida, ya que el Estatuto de Autonomía está acabado, y terminan yendo a negociar a Madrid, donde se encuentran con un ?No? cerrado. Paradójicamente, esa negativa refuerza las  posibilidades de hacer avances en la resolución del conflicto.

-¿Notan un avance en lo que ustedes denominan el tema de la ?construcción nacional??

- Creemos que sí se está avanzando. Nosotros dijimos en su oportunidad que el cambio estratégico suponía cuatro puntos. Por un lado, ETA tenía que parar la lucha armada, lo que ya se produjo. Segundo, la creación de un bloque a la izquierda del PNV (eso fue lo que se puso en marcha con la primera fuerza institucional con AMAIUR y Bildu), luego hablamos de apurar movilizaciones masivas (hemos tenido dos huelgas generales este año, vinculadas a la crisis económica, y con el tema de los presos ha habido grandes manifestaciones en Bilbao), y se sigue avanzando con el tema de la lengua, la ecología y otros varios.

Es verdad que el modelo de transición, pasando de una estrategia que tenía características político-militares, a otra de confrontación democrática, ha provocado que un sector de gente de la izquierda abertzale que durante 30 años ha funcionado de una manera, se encuentre en la necesidad de cambiar las formas de hacer política, de dar la lucha ideológica y hacer la lucha de masas.

-A propósito de esto, ¿son conscientes a nivel de la dirigencia de la izquierda abertzale que esto ha redundado en cierta desmovilización?

-Eso nos ha colocado todavía en un impasse en el que muchos no saben qué es lo que se puede y qué es lo que no se puede. Por un lado, hay una bajada, no en la conciencia, pero sí en la presión, pero yo creo que es debido a una adaptación a la nueva estrategia.

-Con toda esta nueva estrategia se han producido cambios fuertes en la estructura independentista. El Movimiento de Liberación Nacional Vasco ya no existe como sigla, y según el nuevo marco organizativo sólo pueden reconocerse como Izquierda Abertzale, los integrantes del partido Sortu, los de la central de trabajadores LAB y la agrupación juvenil Ernai, aunque estos mantienen su autonomía. ¿Por qué se decidió dejar afuera a tantas otras estructuras?

-Cuando se decide en la Izquierda abertzale hace un cambio estratégico es por cuestiones de eficacia política. Si se ha tomado este camino no ha sido para abandonar los ideales y proyectos políticos de la independencia y el socialismo, sino porque en el siglo XXI, la situación actual del País Vasco no daba para la estrategia anterior (la político militar) ya que el desgaste era enorme. Hay que tener en cuenta que  el Estado estaba en una situación relativamente cómoda, en la que podía aguantar el nivel de confrontación armada. Por lo tanto, no se avanzaba, y entonces la Izquierda Abertzale hizo una reflexión conjunta y llegó a la conclusión de que resistir se podía resistir, pero ya en 1995 se teorizó pasar de la resistencia a la construcción nacional, entonces poco a poco fue creciendo la idea de que además de enfrentar hay que gestar una alternativa política, que tenga un componente institucional, uno social, otro sindical y uno de los movimientos juveniles. También  un componente en el área de los movimientos sociales.

Allí se decidió no sólo cambiar el modelo resolutivo, sino también la forma de dirección. Cambiarlo todo. En ese sentido hoy hay una nueva estructuración de la Izquierda Abertzale, mucho más abierta y plural. Efectivamente Sortu funciona a nivel institucional en coalición con otras fuerzas políticas; por otro lado el movimiento juvenil se ha estructurado alrededor de la organización Ernai, está el movimiento sindical que sigue creciendo, y después está una larga lista de movimientos sociales, como el de solidaridad con los presos, el de la lengua, el de ecología, el feminista, etc. Esos siguen existiendo, pero ya no hay un bloque tipo vanguardia, ahora se plantea un diseño más participativo. Queremos evitar el divorcio entre fuerzas políticas y movimientos sociales, y por ello el modelo de dirección del partido y otras cosas parecidas, las damos por superadas.

-Uno de los temas que surge de conversaciones con militantes de base de la Izquierda Abertzale, es que hay una tendencia a la autocensura, a callar u ocultar (?para no hacerle el juego a la derecha o a los aparatos represivos?) algunas consignas o símbolos que antes eran muy comunes dentro de la militancia independentista. ¿Cuál es su opinión sobre este tema?

-La nueva estrategia de la Izquierda Abertzale está basada en dos pilares. Uno es lo que denominamos la unilateralidad de la acción política, es decir que las decisiones las tomamos independientemente de la actuación que tengan el gobierno español o el francés. Antes, trabajábamos en función de una resolución  bilateral, por la cual nosotros hacíamos una hoja de ruta que funcionaba en función de que los otros se moviesen. Ahora, es evidente que el Estado español no se va a mover porque no hay suficiente presión. Nosotros consideramos que el Estado sólo se moverá si multiplicamos la presión internacional y la interna.

De allí que hayamos adoptados la posición actual. La unilateralidad significa que nosotros controlamos los tiempos y los plazos, nos movemos cuando nos apetezca y de la manera que nos parezca más correcta. ETA por ejemplo, no dejó su accionar armado por un movimiento del Estado sino porque decidió, en conjunto con la Izquierda Abertzale, que había que dar ese paso.

Por otra parte, además  de la unilateralidad tenemos que trabajar la acumulación de fuerzas, y por ello hay que cuidar mucho el discurso político y las alianzas. En su día, cuando teníamos un enfrentamiento con el Estado, con toda la dureza que ello significaba, aparecíamos con toda nuestra fuerza en el choque, pero el resto de la sociedad vasca estaba mirando como si fuera un partido de tenis.

Al cambiar de estrategia y tener que hacer política de alianzas, es verdad que algunas partes de nuestros perfiles más claros, los tenemos que pactar con las otras fuerzas políticas o sindicales.

O sea que tenemos que aprender que en algunos momentos en que tenemos que ir juntos, nos demos cuenta que no estamos nosotros solos, y debemos matizar nuestros planteos. Eso no quita que en ciertos momentos de la lucha, cuando vamos como Sortu puro y duro, mostraremos nuestro perfil ideológico completo.

-¿Eso también incluye el tema de la definición por el socialismo?

-En los principios fundacionales de Sortu decimos que todas las variantes del socialismo deben caber, por lo cual a los dogmáticos no les gusta. Pero tenemos claro que las diferentes lecturas de la definición por el socialismo sean un factor de división interna del movimiento independentista.

A partir de allí, en Sortu ?y ya no digamos en EH Bildu- tienes gente que adhiere a la social democracia, pasando por comunistas, socialistas marxistas, y hasta algunos trotskistas. En ese sentido hemos planteado nueve puntos mínimos de cómo entendemos el socialismo vasco. Esto no hay que verlo desde el punto de vista que estamos limando nuestro perfil, sino que tratamos de acercar más sensibilidades. Al cambiar de estrategia, la única manera de ganar la independencia y el socialismo, es si tienes el apoyo mayoritario de la sociedad vasca.

En función de ello hay que trabajar las alianzas, y evitar que el hecho institucional no se convierta en la punta de lanza del proceso, saber a la vez, que gestionar las instituciones genera contradicciones. El ejemplo de esto es la Alcaldía de San Sebastián, donde el alcalde es nuestro, pero en total sumamos ocho concejales y ellos (los que se nos oponen) son 19. En cualquier momento te pueden vetar. Si no lo hacen no es porque no tengan los votos, es porque socialmente sería intolerable. Pero a la hora de votar proyectos ellos son mayoría, y allí surgen los problemas. Claro que podemos hacer desobediencia civil pero hay que ver si esto le corresponde a los que están en la gestión institucional o a los movimientos sociales.

-¿No hay peligro de que en aras de ?no molestar? o no romper el bloque con los aliados, éstos terminen por edulcorar el discurso de la izquierda abertzale? Se lo pregunto pensando en otros procesos, donde ex guerrilleros llegaron al gobierno (ejemplo los tupamaros uruguayos) y una vez allí, reniegan de importantes principios fundacionales.

-Bueno, hay un sector de la izquierda abertzale que tiene una posición muy dura respecto a ese razonamiento. Sostienen que aquí se está corriendo el riego de una posible desviación hacia la social-democracia y la institucionalización, la homologación de la fuerza política Sortu y su integración en el Sistema. Eso está planteado por un sector que es el más firme ideológicamente. Nosotros respondemos que hemos sido legales durante 25 años antes que nos ilegalizaran Herri Batasuna, y no terminamos siendo absorbidos por el Sistema.

Entonces nos responden que en ese momento había lucha armada. Y como ahora no la hay, ese puede ser el factor determinante.

Riesgos siempre hay en política, pero debemos puntualizar que hay otro riesgo, que es el de ser duro, claro y coherente en el razonamiento político, pero terminar siendo una fuerza pequeña, con una web muy grande, pero con una implantación política, sindical y social mínima.

Por eso, hay que buscar un equilibrio entre no perder nuestra personalidad y por el otro lado, el actuar en coalición con las demás fuerzas políticas.

-Vamos a hablar del tema de los presos y presas vascas. Dígame si me equivoco, pero se percibe que ya no se plantea con tanto énfasis la reivindicación histórica de la ?Amnistía?, y ahora sólo se insiste en el acercamiento de presos a las cárceles de Euskal Herria, o la libertad de los enfermos y de los que ya han cumplido condena y se les ha alargado la misma?

-La reivindicación de la amnistía, tiene una respuesta por parte del Estado, de que no entra en la Constitución. Ahí hay que pensar si la amnistía entra como punto en la globalidad de la resolución del conflicto, y se entiende como la excarcelación de todos los presos, la vuelta de los exiliados y la creación de condiciones que determine que la lucha política no provoque nuevas oleadas de presos (en el 77 salieron todos los presos y hoy estamos otra vez con un montón de ellos). Nosotros decimos hay que temporizar la acumulación de masas en torno a la reivindicación de los derechos de los presos, porque hoy el Estado español los tiene como rehenes. Fíjense que el Estado no quiere entrar en la discusión de las consecuencias del conflicto (presos, víctimas, etc) porque enseguida tendría que entrar a discutir por qué se produjo todo esto. Hay un estudio del propio gobierno vasco que señala que en este país ha habido 40 mil detenidos relacionados con ETA. De los cuales 10 mil acabaron en prisión , que hay más de 5 mil casos de torturas declaradas.

Si esto lo dice el propio gobierno vasco, no hay un análisis que diga que si hubo 40 mil presos en un país de 3 millones de habitantes, es que hay un problema político de fondo, enorme. Por eso el gobierno no quiere discutir ni negociar, y para bloquear el proceso utiliza a los presos.

Tenemos claro que hoy por hoy, los presos no van a salir, a menos que la situación cambie de arriba abajo. Mientras tanto hay unas reivindicaciones que sí pueden realizarse: el acercamiento de los presos. Esta propuesta es mucho más compartida por el conjunto de la sociedad vasca que la amnistía. Lo mismo pasa con la desaparición de la política penitenciaria especial (ley anti terrorista, etc), la liberación de los presos enfermos o aquellos a los que se les ha alargado la condena injustamente.

¿Esto significa renunciar a la amnistía? No, porque no hay solución política del conflicto mientras haya un preso en la cárcel.

-Hablemos de Latinoamérica, ya que desde la izquierda abertzale es un continente al cual se mira con bastante atención. ¿Cuáles son los procesos de este continente de los que se sienten ideológica o fraternalmente más cerca?

-Sin duda nos sentimos más consustanciados con los gobiernos de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador. Pero más importante que eso, vemos con gran entusiasmo los procesos de transformación que se están dando en esos países. Luego hay otros, a nivel de políticas gubernamentales, como Brasil y Argentina, que nos parecen más lejanos, por supuesto mucho mejores que los gobiernos europeos, pero con perfiles ideológicos que no coinciden con el ideario de Sortu.

Entonces, sí seguimos con atención el modelo latinoamericano, porque creemos que, con todas sus contradicciones, hoy es el único en el mundo que además de hacer la contra al imperialismo, propone una alternativa propia. Vemos ahí el famoso Socialismo del Siglo XXI en construcción, y también un intento de los movimientos sociales de buscar un nuevo modelo de mundo.

-¿Qué opinan de las conversaciones que están llevando adelante las FARC con el gobierno colombiano?

-Les deseamos el mejor de los resultados a ellos y también a todo el pueblo colombiano. En ese país hace años que se está intentando buscar una salida a una situación de descalabro social y económico que sufre la mayoría del pueblo colombiano, y creemos que por fin se están dando las condiciones para conversar de igual a igual con el gobierno. En esto ha tenido mucho que ver el acompañamiento que hacen varios países latinoamericanos.

Esperemos que esta intentona sea la válida, y que cese la represión contra quienes se movilizan por un cambio profundo.

Tanto las FARC como nosotros aquí, estamos intentando abrir caminos hacia la paz. Ellos han llegado ya a una mesa de negociación, donde se podrán obtener varios avances. De  allí a pensar que se va a llegar al socialismo en una mesa, eso seguro que no. Lo que queremos hacer aquí, como también lo hacen las FARC, es crear nuevas condiciones donde se permite seguir avanzando.

-Desde la prensa española se insiste en que tarde o temprano este proceso de avance de la izquierda abertzale va a sufrir una escisión. ¿Qué respuesta tiene para esa campaña?

-Creemos que hay sectores del Estado español que viven soñando no sólo con una escisión sino con que haya un atentado, lo que les permitiría a ellos volver a la hegemonía del discurso anterior.

Han trabajado durante años para dividirnos, lo han hecho en el tema presos, generando vías falsas como la inducción al arrepentimiento. Han buscado también la fisura entre los familiares de los presos. Y obviamente, también lo han intentado en ETA. Al cerrar todas las puertas a la negociación quieren que reviente la olla a presión de la sociedad vasca y sobre todo en la izquierda abertzale. Sin embargo, hemos pasado de tener una estrategia político-militar a una de confrontación política sin tener ninguna escisión, sin habernos liado a tiros, sabiendo que estos cambios de estrategia suelen ser especialmente traumáticos. En general, los movimientos terminan divididos, pero aquí, hasta ahora, no lo han conseguido. Y no es que no haya un sector, que es minoritario, que no está conforme, pero ha tenido la responsabilidad o la lucidez de no entrar en una aventura divisionista . Simplemente no lo hacen porque sería un suicidio para ellos. La decisión de cambiar de estrategia fue absolutamente mayoritaria y además está dando sus frutos políticos y de acumulación de fuerzas. La izquierda abertzale ha demostrado tener madurez política en todos estos años, para que a pesar de toda la represión y persecución, nos inoculen con divisiones.