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jueves, 1 de enero de 2015

Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) .

Los países de América Latina y el Caribe adoptaron hoy en Brasilia un nuevo plan a 10 años para fortalecer la protección de las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares en la región.

Durante la reunión de dos días, organizada por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el gobierno de Brasil, los países latinoamericanos y caribeños acordaron trabajar en conjunto en la búsqueda de soluciones innovadoras para proteger a los refugiados y diseñar nuevas estrategias que mejoren las oportunidades de integración.

Los participantes en el evento, que conmemoraba el 30º aniversario de la Declaración de Cartagena, también se pronunciaron por promocionar los programas de movilidad laboral.

Además, el compromiso de acabar con la apatridia para 2024 convertiría a América Latina y el Caribe en la primera región en responder a la petición del ACNUR.

El titular de ACNUR, António Guterres, describió este compromiso como “valiente, generoso y visionario”, pero advirtió que ahora la responsabilidad cae sobre la región para traducir estas intenciones en acciones concretas.

América Latina y el Caribe tienen más de 6 millones de desplazados, refugiados y solicitantes de asilo y recientemente empezó a lidiar con miles de niños no acompañados que huyen hacia el norte en busca de seguridad.

domingo, 23 de junio de 2013

El PCB (Partido Comunista Brasileño) saluda y se une de forma militante al vigoroso movimiento surgido a partir de una manifestación en São Paulo contra el aumento de las tarifas de los autobuses urbanos.

PARTIDO COMUNISTA BRASILEÑO (PCB)  
CONDENA LA VIOLENCIA POLICIAL Y APOYA LAS MANIFESTACIONES

La estúpida violencia policial contra los manifestantes, se repite en Río de Janeiro, Porto Alegre, Brasilia, Belo Horizonte y en cada vez más ciudades brasileñas, independientemente del partido político del Gobernador o del Alcalde. En defensa de la institucionalidad burguesa, no hay represión más o menos "democrática".

Reparemos en que esta violencia es exactamente la misma en todos los países capitalistas donde los pueblos se levantan contra los recortes de derechos y la fascistización del Estado, necesaria para garantizarlos. Los mismos uniformes de gladiadores, las mismas armas cínicamente llamadas "no letales": balas de goma, gases pimienta y lacrimógenos.

En Brasil, la creciente fascistización del Estado tiene que ver con la opción del gobierno de evitar la crisis del capitalismo con más capitalismo. Es precisa mucha represión para profundizar la privatización de nuestro petróleo, de los puertos, aeropuertos, carreteras, para expulsar a los indios de sus tierras, ?flexibilizar? derechos, adoptar un Código Forestal para el agronegocio, aliviar y favorecer al capital.

En nuestro país, la explosión popular tardó en aparecer, en función de las ilusiones sembradas en 10 años de un gobierno que se dice de "izquierda", pero cuya principal preocupación es apalancar el capitalismo brasileño.

Aquí, la fascistización del Estado se acentúo para que el país acoja "en paz" al nuevo Papa y los megaeventos (Copa Confederaciones y Mundial, Juegos Olímpicos).

Es evidente que el aumento de las tarifas fue sólo una chispa para un movimiento que tiende a crecer y que tiene raíces en una insastisfacción sistémica. Tuvo el mismo efecto catalizador que los árboles de la plaza Taksim, en Turquía. Pero en la raíz de la indignación está el desmantelamiento de la salud y la educación, las privatizaciones, la brutalidad policial, la corrupción, la injusta distribución de la renta, la inflación, la precarización del trabajo, la falta de perspectivas para la mayoría de los jóvenes y, sobre todo, el sentimiento de traición del gobierno y la farsa de la democracia burguesa.

No fue gratuita la pitada a la Presidenta en la inauguración de la Copa Confederaciones y la aparición de una nueva y vigorosa bandera para las manifestaciones. Tratándose el fútbol de un deporte muy popular en Brasil, se hace más evidente la vocación capitalista de este gobierno, que promueve, a través de un Ministro de Deportes que se dice "comunista", la privatización de los estadios y de la propia selección brasileña (patrocinada por una banco y una fábrica de bebidas) y la elitización del acceso a los estadios, haciendo del fútbol una mercancía de lujo.

Pero es importante llamar la atención sobre las raíces de los problemas que nos llevan a la indignación y no sólo a las causas. Cuanto más capitalismo, más injusticia, más exclusión. El centro de la lucha tiene que ser contra el sistema capitalista y por una sociedad socialista.

La sorpresa brasileña.

OPINIONES

Ángel Guerra Cabrera
Rebelión

¿Quién lo hubiera imaginado en Brasil? El gigante latinoamericano, con extraordinarios logros de los gobiernos Lula/Dilma en crecimiento económico, disminución de la pobreza y la marginación e inclusión de millones de personas en la educación y la salud, estremecido por multitudinarias protestas. Extendidas en las últimas jornadas de San Pablo a Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasilia y a otras grandes ciudades y capitales estaduales, el 17 de junio se calculaba una participación en ellas de más de 200 mil personas.
Nadie las esperaba cuando hace dos semanas unos centenares convocados vía Internet por el Movimiento Pase Libre (MPL) se manifestaron en San Pablo contra el aumento de diez centavos de dólar en el precio del transporte público. Demasiado caro, llega ya a 1.50 de dólar. Ese fue el detonador pero en modo alguno el combustible principal de una caldera social en la que evidentemente se acumulan indignación, aspiraciones y demandas, muy añejas y también recientes. Nacido en las universidades, el MPL aboga por la gratuidad del trasporte público.

Hagamos historia. El gobierno neoliberal de Fernando Enrique Cardoso dejó al de Lula una honda crisis económica, inflación desbocada, astronómica deuda pública, desgarramiento del tejido social, desarticulación del Estado y profundización de las desigualdades abismales que padece el país hace siglos; una, la injusta distribución de la tierra. Para el sindicalista fue muy difícil gobernar. A diferencia de Chávez, Evo, Correa y  Kirchner, que habían llegado a la presidencia en la cresta de la ola popular, Lula lo hizo en situación de reflujo y eso impidió que contara con mayoría parlamentaria. Para hacer avanzar su agenda social debió aliarse y conciliar con sectores y partidos burgueses y convenencieros y en esas condiciones enfrentar una embestida feroz de la derecha y la gran prensa oligárquica que lo quiso desaforar en 2005. Así y todo su gestión le ganó la relección y propició la clara victoria de Dilma.

De acuerdo con datos de la Cepal, Brasil, con casi 200 millones de habitantes redujo en la última década la pobreza de 37.5 por ciento a 20.9. La indigencia cayó de 13.2 a 6.1. Veintisiete millones de personas dejaron la pobreza en años recientes y es debido a que en el último quinquenio el ingreso del 10 por ciento más pobre subió 50 por ciento, mientras el ingreso del 10 por ciento más rico subió un 7 por ciento. En el gobierno de Dilma los programas contra la pobreza llegan a casi 50 millones de brasileños y cuentan con un presupuesto de 11.5 millones de dólares, 60 por ciento más que al final del gobierno de Lula, en 2010. Brasil tiene en este momento la tasa de desempleo más baja de su historia. Datos que hablan por sí solos.

Lula, junto a Dilma, es y sigue siendo una figura emblemática de la América Latina que derrotó al Alca y creó inéditos instrumentos de independencia, unidad e integración. Unasur, el Mercosur posneoliberal y la Celac no habrían sido posibles sin su concurso. Con sus gobiernos la autoestima de los brasileños ha crecido como nunca y el orgullo evidenciado en las protestas así lo evidencia. Pero aquí la cuestión es cuánto falta por trasformar en un panorama social tan dramático como el heredado por el PT y qué errores propios debe rectificar.

Las calles del país más amante del fútbol rechazan el descomunal gasto público en las obras para la Copa Confederaciones y el Mundial, y sugieren que esos fondos se dediquen a la educación y la salud, donde sigue habiendo grandes carencias. También censuran la corrupción, un mal endémico, que precisamente ahora genera la mayor indignación. Dilma ha echado a ocho ministros por sospechas de corrupción, lo que no hizo ningún presidente anterior. En realidad es muy pronto y los hechos han trascurrido muy veloces como para poder hacerse una idea de la envergadura y de todas las demandas del movimiento.

El capitalismo vive su crisis más profunda y no tiene soluciones para los pueblos. Golpea sin piedad a los jóvenes, que hoy acceden a un veloz flujo de información (y desinformación) antes impensable. Brasil padece una mafia mediática monopolizada y muy reaccionaria, que ya intenta manipular las protestas, pero apenas cuenta con medios alternativos que den voz al pueblo y encausen el indispensable debate. El peligro es que un movimiento social con razones pero sin rumbo abra el paso al regreso de la derecha en 2014, una verdadera catástrofe. Es el momento de la unidad, y la humildad, de la izquierda.

miércoles, 19 de junio de 2013

Manifestaciones de los indignados brasileños se extienden a todo el país.

BRASIL




Al menos 100.000 personas marcharon en la noche de este lunes por la principal avenida del centro de Río de Janeiro y unas 65.000 lo hicieron por diferentes avenidas de Sao Paulo, en manifestaciones que se repitieron en ciudades como Brasilia, Belo Horizonte, Porto Alegre, Salvador, Belén, Vitoria y Curitiba, entre otras grandes capitales regionales.

cacerolazo en brasil
 

 Brasil, 17 de junio de 2013 (Aporrea)

brasilcontraboleto

Las manifestaciones que comenzaron la semana pasada en Sao Paulo contra el reajuste de las tarifas de transporte público se extendieron hoy a al menos veinte ciudades del país, con reivindicaciones cada vez más variadas y un número de "indignados" varias veces superior en las calles.
Al menos 100.000 personas marcharon en la noche de este lunes por la principal avenida del centro de Río de Janeiro y unas 65.000 lo hicieron por diferentes avenidas de Sao Paulo, en manifestaciones que se repitieron en ciudades como Brasilia, Belo Horizonte, Porto Alegre, Salvador, Belén, Vitoria y Curitiba, entre otras grandes capitales regionales.
Las autoridades habían ordenado a la Policía que no reprimiera a los manifestantes para evitar batallas campales con numerosos heridos y detenidos como la del pasado jueves en Sao Paulo, pero eso no impidió algunos incidentes, llevados a cabo por grupos aislados.
En Río de Janeiro un pequeño grupo de encapuchados atacó con cocteles molotov la sede de la Asamblea Legislativa regional, frente a la que incendió un vehículo; y en Porto Alegre la Policía tuvo que dispersar con bombas de gas lacrimógeno a manifestantes que le prendieron fuego a recipientes de basuras y que se enfrentaron con piedras a los uniformados.
En Brasilia cientos de manifestantes aprovecharon la pasividad de la Policía para ocupar temporalmente las rampas de acceso y el tejado del Congreso.
Las manifestaciones fueron convocadas por las redes sociales por un movimiento amorfo, sin líderes aparentes, que dice no representar a ningún partido ni organización política, pese a que en algunas de las protestas era posible ver las banderas de formaciones de izquierda.
El detonante de las protestas fue la subida de veinte centavos de real (unos diez centavos de dólar) de los pasajes de autobús en Sao Paulo.
Pero las manifestaciones inicialmente convocadas por el Movimiento Pase Libre, una organización de estudiantes que defiende el transporte público gratuito, fueron ganando otras reivindicaciones en cada ciudad hasta transformarse en reclamaciones sobre la situación general del país.
"El objetivo de la protesta ha ido más allá de 20 centavos (de real). Es contra la corrupción, contra toda la suciedad de Brasil", dijo a Efe Jacqueline Borges Reis, una estudiante de 22 años que participó en la manifestación de este lunes en Sao Paulo.
En Brasilia, por ejemplo, las protestas están dirigidas principalmente contra las costosas inversiones realizadas por el Gobierno para organizar eventos deportivos internacionales, como la Copa Confederaciones, disputada desde el pasado sábado por ocho selecciones, y el Mundial de fútbol del próximo año.
"El Gobierno gasta miles de millones en estadios y deja de lado la salud", alegó a Efe Raúl Mello, de 22 años, un estudiante de la Universidad de Sao Paulo.
Brasil, uno de los países que más avanzó en la última década en la reducción de la pobreza y en el que la clase media pasó a ser mayoritaria, registra hoy uno de los menores índices de desempleo en su historia y continúa creciendo, aunque a un ritmo bajo, pese a la crisis económica internacional.
Esos avances no han impedido que los brasileños consideren que los servicios públicos, principalmente salud y educación, dejan mucho que desear.
Los ya llamados "indignados" brasileños exigen principalmente mejores servicios públicos y mayores inversiones en educación, salud y saneamiento, así como combate a la corrupción y al despilfarro de recursos públicos.
La mayor concentración este lunes se registró en Río de Janeiro, en donde unas cien mil personas, según algunos cálculos, tomaron de forma pacífica el centro de la ciudad y exhibieron en carteles consignas como "¡Vamos a la calle!" y "Brasil se despertó".
Aunque algunos de los manifestantes en Río portaban símbolos de partidos políticos, la gran mayoría levantó banderas de Brasil, además de flores contra la violencia y narices de payaso contra "la hipocresía".
La presidenta del país, Dilma Rousseff, según un vocero oficial, calificó las manifestaciones como "legítimas y propias de la democracia", así como algo "propio de los jóvenes".
En tanto, el secretario general de la Presidencia, Gilberto Carvalho, anunció que el Gobierno quiere dialogar con los organizadores de las protestas para conocer las "reivindicaciones importantes" que han llevado a tantas personas a manifestarse.

jueves, 24 de enero de 2013

Reunión de Cristina y Dilma.



“En la última semana de febrero, probablemente el día 28, se mantendrá el encuentro preparatorio en Buenos Aires, y luego en la primera semana de marzo, probablemente el día 4, se verán las presidentas en El Calafate”, dijo embajador argentino en Brasil, Luis María Kreckler.
El diplomático dijo que la reunión bilateral será una “agenda abierta”, después de que equipos técnicos de ambas naciones lleven adelante el encuentro preparatorio a fines de
febrero.
La reunión de Cristina y Dilma en la localidad santacruceña de El Calafate, donde la presidenta argentina posee su residencia particular, será una continuación de un prolongado encuentro de más de tres horas de duración que mantuvieron en Palacio de la Alvorada en Brasilia en diciembre pasado, tras concluir la Cumbre del Mercosur.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Cristina Kirchner viajó a Brasil para participar de la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur junto a la mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, José Mujica, de Uruguay, Rafael Correa, de Ecuador y Evo Morales, de Bolivia.



El presidente de Venezuela, Hugo Chávez,  debido a su estado de salud, no se sabe aún si participará  de la Cumbre  en Brasilia.
La Mandataria argentina, instruyó  a sus ministros que eviten comentarios a la prensa sobre el 7D.
Según publicó Clarín: “Una fuente diplomática contó que para analizar la decisión de la Cámara en lo Civil y Comercial Federal sobre la ley de medios, Cristina demoró su partida tres horas,  salió cuando eran las 21:30 de Buenos Aires, de ayer”.
Cristina Kirchner espera recibir de sus pares: ‘apoyo ante el embate de los fondos buitres contra la Argentina’.