| GRAN BRETAÑA: |
| Un oficial de la reserva del Ejército de Defensa de Israel (Tzáhal), que combatió en el verano de 2014, fue detenido al aterrizar en Londres debido a una denuncia presentada en su contra, en la que se alega que estuvo involucrado en crímenes de guerra. |
| Todos los soldados que combatieron contra los terroristas islámicos palestinos durante la guerra de 50 días, cuyos datos o fotografías han sido subidos a la red de internet podrían encontrarse en la lista negra de las organizaciones pro-palestinas, que han presentado denuncias y siguen presentando denuncias ante las comisarías europeas. El oficial que arribó a Gran Bretaña, en un viaje de negocios, fue liberado varias horas más tarde gracias a la intervención del Ministerio de Exteriores con la asistencia del departamento legal del Directorio de Operaciones del Ejército de Defensa de Israel. Las autoridades británicas pidieron disculpas a Israel tras el incidente. El aparato de defensa cree que el nombre del oficial de la reserva, que sirvió en el frente de la retaguardia o defensa civil durante las operaciones militares, fue introducido en la lista de oficiales y soldados elaborada por las organizaciones pro-palestinas. Esas organizaciones han suministrado esos nombres a numerosos países del mundo, especialmente en Europa, alegando que estos militares estuvieron presuntamente involucrados en crímenes de guerra contra palestinos en la Franja de Gaza. "Todos los soldados y oficiales que sirvieron en la Operación Margen Protector cuyo nombre y fotografía fueron publicados en los medios de comunicación de forma estándar por el ejército, pero también en las redes sociales, son susceptibles de encontrarse con este tipo de incidentes en el extranjero", manifestó una fuente de la oficina del fiscal del Ejército de Defensa de Israel al diario Yediot Aharonot. "Esto incluye a los sesenta militares que recibieron condecoraciones por su excelencia durante la operación, y cuyos nombres y fotografías fueron publicados por el Ejército de Defensa de Israel. Para el público israelí, se trata de un distintivo de honor; pero para las organizaciones pro-palestinos es el pan de cada día para la guerra de deslegitimación que promueven contra Israel", añadió la fuente. "No se trata solamente de órdenes de detención o demoras dictadas contra los altos mandos o ex generales, tales como [el ex jefe del Estado Mayor] Gabi Ashkenazi o [el ex jefe de la Inteligencia Militar] Amos Yadlin, sino de la persecución de hasta el último soldado que sirvió en el operación y cuya identidad fue publicada oficialmente ", concluyó la fuente. OSA. |
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domingo, 13 de diciembre de 2015
Oficial israelí detenido por la guerra de Gazaejér
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domingo, 15 de septiembre de 2013
Los rebeldes sirios que combaten a Bashar el Asad no son lo que venden ser.
Ejecuciones, atentados, secuestros: la cara oculta de los rebeldes sirio
A pesar de que manejan con maestría las redes sociales y que son expertos en el uso de la propaganda, lo cierto es que cada vez más se filtran a la prensa internacional las atrocidades que cometen y dejan al descubierto su cara más oscura. En un principio los reporteros y periodistas que acudían a cubrir el conflicto sirio desde el bando de los rebeldes obviaban sus crímenes convencidos de que Asad era el mal mayor. Ahora, sin embargo, esa premisa ya no está tan clara. El transcurrir de los meses ha ido acumulando sobre las espaldas de la oposición todo tipo de violaciones de los Derechos Humanos, y los vídeos que ellos mismos graban y en los que presumen de sus atrocidades no dejan lugar a la duda sobre la autoría. La presencia de niños soldado, rifle de asalto AK-47 en mano, estremeció al público el pasado verano, y lo que en un principio se excusó como una excepción es ahora una norma. Los rebeldes acogen en sus filas a cualquiera que quiera luchar contra Damasco o por la yihad: cualquiera es bienvenido. Y esa lucha, desde una superioridad moral que no ocultan, autoriza a cometer ejecuciones sumarias no sólo de soldados del régimen y shabiha –paramilitares a sueldo de Asad– sino incluso de civiles sospechosos de colaborar con el Gobierno o simplemente de sirios que profesan la fe cristiana. Salafistas y yihadistas Los atentados son uno de los métodos predilectos de una oposición armada que cada vez está más controlada por elementos salafistas y yihadistas. El más mortífero fue ejecutado en Damasco el pasado febrero, y en él murieron 64 personas, cincuenta de las cuales eran civiles. Elementos del Frente Al-Nusra (vinculado a Al Qaeda) colocaron explosivos junto a una parada de bus escolar, en un cruce muy transitado de la capital siria. Otros 600 atentados indiscriminados atestiguan que los yihadistas no pretenden detenerse para implantar un emirato islámico en el que rija la sharia. La cruzada religiosa en Siria ha atraído a miles de radicales de todo el mundo. La Unión Europea calcula en 600 los yihadistas europeos que han respondido al llamado de las milicias radicales que combaten contra Asad. Bruselas se muestra preocupada porque esos ciudadanos, al retornar a sus hogares, lo harán con un bagaje militar incuestionable, acrecentando así el riesgo de sufrir atentados en el suelo del Viejo Continente. La figura del lobo solitario, que ya golpeó este verano en Londres o París, podría convertirse en una constante que bañe de sangre las calles europeas. Los Estados Unidos apuestan ahora por intervenir militarmente en Siria para desmantelar el aparato bélico de Damasco. El presidente Barack Obama aduce que el régimen, al emplear armamento químico en su lucha contra la oposición, ha cruzado la línea roja que autorizaría un bombardeo limitado y selectivo. Sin embargo, Washington guarda silencio sobre los indicios que apuntan a que la autoría de la masacre, en la que murieron más de 1.400 personas, podría estar en manos rebeldes. No sería la primera vez que los insurrectos emplean agentes biológicos para derrotar a las Fuerzas Armadas de Asad. Carla del Ponte, miembro de la comisión de la ONU encargada de investigar las violaciones de Derechos Humanos en Siria, ya reveló en mayo que tenía pruebas contundentes sobre el uso de armas químicas por parte de la oposición. Por su parte, Turquía mantiene detenido a un grupo de rebeldes que intentaba pasar por la frontera sirioturca 2 kilogramos de gas sarín, el agente empleado en el ataque del pasado 21 de agosto en Damasco. Obama y su homólogo francés, François Hollande, pasan por alto que quienes combaten contra Asad son tan criminales de guerra como el dictador. Pero ni siquiera los rebeldes se ponen de acuerdo sobre si Washington debería intervenir militarmente, y los salafistas han llegado a amenazar a Estados Unidos con atentados suicidas en caso de que una sola bomba caiga sobre suelo sirio. ¿A estos luchadores por la libertad quiere apoyar el Nobel de la Paz Barack Obama?
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domingo, 1 de abril de 2012
41 DIAS DE HUELGA DE HAMBRE DE PRISIONERA PALESTINA.
PALESTINA
El hospital en que se encuentra ingresada Shalabi "podría alimentarla a la fuerza"
El comité de ética del hospital de Meir, en el que se encuentra ingresada la presa política palestina Hana Shalabi ?en huelga de hambre desde hace 41 días?, "podría considerar alimentarla a la fuerza", según organizaciones de derechos humanos.
27/03/2012
JERUSALÉN-. El comité se reunirá hoy para discutir el caso de Shalabi y podría tratar este punto, según han señalado la organización de defensa de los derechos de los prisioneros Addameer y Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHR-Israel).
Amnistía Internacional ha advertido que la alimentación a la fuerza "podría constituir un trato cruel e inhumano". Las tres organizaciones han mostrado su desacuerdo con la decisión de un tribunal militar israelí que apuntó el domingo que rechazaba la apelación presentada por Shalabi contra su "detención administrativa", una figura legal que permite a los tribunales militares israelíes en los territorios ocupados encarcelar a una persona sin presentar cargos y en base a pruebas secretas que ni el preso ni su abogado conocen.
Seguirá con su protesta
Shalabi, natural de la localidad cisjordana de Burqin, fue detenida sin cargos el 16 de febrero por soldados israelíes y ese mismo día inició su huelga de hambre. A través de su abogado, la mujer ha asegurado que no teme morir y que seguirá adelante con su protesta.
La detenida había sido liberada el pasado mes de octubre en el marco del acuerdo de intercambio de prisioneros alcanzado por Hamás con Israel por el soldado israelí Gilad Shalit. Shalabi había pasado 25 meses bajo "detención administrativa".
Además, Shalabi, miembro de Yihad Islámica, ha denunciado abusos durante su detención y su abogado pidió al tribunal la comparecencia del militar a cargo de su arresto y del soldado que la desnudó para registrarla, pero su petición ha sido denegada.
Su caso tiene lugar poco después del de Khader Adnan, otro detenido administrativo y ex portavoz de la Yihad Islámica, que recuperará la libertad el próximo abril tras alcanzar un pacto con la Fiscalía militar israelí después de hacer una huelga de hambre de 66 días que finalmente suspendió el pasado febrero tras obtener la promesa de que sería liberado.
El comité de ética del hospital de Meir, en el que se encuentra ingresada la presa política palestina Hana Shalabi ?en huelga de hambre desde hace 41 días?, "podría considerar alimentarla a la fuerza", según organizaciones de derechos humanos.
27/03/2012
JERUSALÉN-. El comité se reunirá hoy para discutir el caso de Shalabi y podría tratar este punto, según han señalado la organización de defensa de los derechos de los prisioneros Addameer y Médicos por los Derechos Humanos-Israel (PHR-Israel).
Amnistía Internacional ha advertido que la alimentación a la fuerza "podría constituir un trato cruel e inhumano". Las tres organizaciones han mostrado su desacuerdo con la decisión de un tribunal militar israelí que apuntó el domingo que rechazaba la apelación presentada por Shalabi contra su "detención administrativa", una figura legal que permite a los tribunales militares israelíes en los territorios ocupados encarcelar a una persona sin presentar cargos y en base a pruebas secretas que ni el preso ni su abogado conocen.
Seguirá con su protesta
Shalabi, natural de la localidad cisjordana de Burqin, fue detenida sin cargos el 16 de febrero por soldados israelíes y ese mismo día inició su huelga de hambre. A través de su abogado, la mujer ha asegurado que no teme morir y que seguirá adelante con su protesta.
La detenida había sido liberada el pasado mes de octubre en el marco del acuerdo de intercambio de prisioneros alcanzado por Hamás con Israel por el soldado israelí Gilad Shalit. Shalabi había pasado 25 meses bajo "detención administrativa".
Además, Shalabi, miembro de Yihad Islámica, ha denunciado abusos durante su detención y su abogado pidió al tribunal la comparecencia del militar a cargo de su arresto y del soldado que la desnudó para registrarla, pero su petición ha sido denegada.
Su caso tiene lugar poco después del de Khader Adnan, otro detenido administrativo y ex portavoz de la Yihad Islámica, que recuperará la libertad el próximo abril tras alcanzar un pacto con la Fiscalía militar israelí después de hacer una huelga de hambre de 66 días que finalmente suspendió el pasado febrero tras obtener la promesa de que sería liberado.
lunes, 19 de marzo de 2012
La masacre en Afganistán no fue locura.
AFGANISTÁN
por Robert Fisk
DOMINGO, 18 DE MARZO DE 2012
Empieza a cansarme este cuento del soldado demente. Era predecible, por supuesto. No bien el sargento de 38 años que masacró el domingo pasado a 16 civiles afganos, entre ellos nueve niños, cerca de Kandahar, regresó a su base, ya los expertos en defensa y los chicos y chicas de loscentros de pensamiento anunciaban que había enloquecido. No era un perverso terrorista sin entrañas ?como sería, desde luego, si hubiera sido afgano, en especial talibán?, sino sólo un tipo que se volvió loco.
Esa misma tontería se usó para describir a los soldados estadunidenses homicidas que perpetraron una orgía de sangre en la ciudad iraquí de Haditha. Con la misma palabra se describió al soldado israelí Baruch Goldstein, quien masacró a 25 palestinos en Hebrón, algo que hice notar en este mismo periódico apenas unas horas antes de que el sargento enloqueciera de pronto en la provincia de Kandahar.
Al parecer enloqueció, anunciaron periodistas. Un hombre ?que probablemente había sufrido algún colapso (The Guardian)?, un soldado rufián (Financial Times) cuyo disturbio (The New York Times) fue sin duda (sic) perpetrado en un rapto de locura (Le Figaro).
¿De veras? ¿Se supone que creamos eso? Claro, si hubiera estado loco por completo, nuestro sargento habría matado a 16 de sus compañeros estadunidenses. Habría asesinado a sus camaradas y después prendido fuego a los cuerpos. Pero no, no mató a estadunidenses; escogió matar a afganos. Hubo una elección. ¿Por qué, entonces, mató a afganos?
Existe una pista interesante en todo esto, la cual no hubiera aparecido en los informes de los medios. De hecho, la narración de los hechos ha sido curiosamente lobotomizada ?censurada, incluso? por quienes han tratado de explicar la atroz masacre en Kandahar. Recordaron la quema de ejemplares del Corán ?cuando soldados estadunidenses en Bagram los arrojaron a una hoguera? y las muertes de seis soldados de la OTAN, dos de ellos estadunidenses, que vinieron después. Pero vuélenme en pedazos si no olvidaron ?y esto se aplica a todas las notas informativas sobre la reciente matanza? una declaración notable y sumamente significativa del comandante en jefe del ejército estadunidense en Afganistán, el general John Allen, hace exactamente 22 días. De hecho, fue una declaración tan inusitada que recorté las palabras en mi periódico matutino y puse el recorte en mi maletín para referencia futura.
Allen dijo a sus hombres: Ésta no es la hora de la venganza por las muertes de los soldados estadunidenses muertos en los disturbios del jueves. Les advirtió que debían resistir cualquier urgencia que sientan de devolver el golpe, luego de que un soldado afgano dio muerte a los dos estadunidenses. ?Habrá momentos como éste en que estarán ustedes buscando el significado de estas muertes ?continuó?. Momentos como éste, en que sus emociones serán gobernadas por la rabia y el deseo de desquite. Ésta no es la hora de la venganza; es la hora de mirar al fondo de su alma, de recordar su misión, recordar su disciplina, recordar quiénes son ustedes.?
Fue un llamado extraordinario, viniendo del comandante en jefe de Estados Unidos en Afganistán. El general se vio precisado a decir a su ejército, supuestamente bien disciplinado, profesional, de élite, que no cobrara venganza en los afganos a los que supuestamente está ayudando/protegiendo/educando/adiestrando, etc. Tuvo que decir a sus soldados que no cometieran asesinatos.
Sé que los generales decían esas cosas en Vietnam. Pero, ¿en Afganistán? ¿Han llegado las cosas a ese extremo? Me temo que sí. Porque, por mucho que me disgustan los generales, he tratado con muchos de ellos en persona y, en general, tienen una idea bastante acertada de lo que ocurre en sus filas. Y sospecho que el general John Allen ya había sido advertido por sus oficiales de que sus soldados estaban furiosos por las muertes que vinieron después de la quema de los ejemplares del Corán y tal vez habían decidido emprender una escalada de venganza. Por eso trató de un modo tan desesperado ?en una declaración tan impactante como reveladora? de prevenir una masacre exactamente como la que ocurrió el domingo pasado.
Sin embargo, ese mensaje fue borrado por completo de la memoria de los expertos cuando analizaron esa matanza. No se permitió en sus relatos ninguna alusión a las palabras del general Allen, ninguna referencia, porque, desde luego, eso habría sacado a nuestro sargento del grupo de los enloquecidos y le habría dado un posible motivo para la masacre. Como de costumbre, los periodistas tuvieron que meterse a la cama con los militares para procrear un demente y no un asesino. Pobre tipo: andaba mal de la cabeza. No sabía lo que hacía. No es extraño que lo hayan sacado de Afganistán tan rápido.
Todos hemos tenido nuestras masacres. Ahí está My Lai, y nuestro propio My Lai británico, en una aldea malaya llamada Batang Kali, donde los guardias escoceses ?envueltos en un conflicto contra despiadados insurgentes comunistas? asesinaron a 24 indefensos trabajadores del hule, en 1948. Claro, se puede aducir que los franceses en Argelia fueron peores que los estadunidenses en Afganistán ?se dice que una unidad francesa de artillería desapareció a 2 mil argelinos en seis meses?, pero eso es tanto como decir que somos mejores que Saddam Hussein. Cierto, pero vaya parámetro de moralidad.
De eso se trata todo esto. Disciplina. Moralidad. Valor. El valor de no matar en venganza. Pero cuando uno va perdiendo una guerra que finge estar ganando ?me refiero a Afganistán, por supuesto?, supongo que eso es esperar demasiado. Parece que el general Allen perdió su tiempo.
Publicado en The Independent
Traducción: Jorge Anaya
por Robert Fisk
DOMINGO, 18 DE MARZO DE 2012
Empieza a cansarme este cuento del soldado demente. Era predecible, por supuesto. No bien el sargento de 38 años que masacró el domingo pasado a 16 civiles afganos, entre ellos nueve niños, cerca de Kandahar, regresó a su base, ya los expertos en defensa y los chicos y chicas de loscentros de pensamiento anunciaban que había enloquecido. No era un perverso terrorista sin entrañas ?como sería, desde luego, si hubiera sido afgano, en especial talibán?, sino sólo un tipo que se volvió loco.
Esa misma tontería se usó para describir a los soldados estadunidenses homicidas que perpetraron una orgía de sangre en la ciudad iraquí de Haditha. Con la misma palabra se describió al soldado israelí Baruch Goldstein, quien masacró a 25 palestinos en Hebrón, algo que hice notar en este mismo periódico apenas unas horas antes de que el sargento enloqueciera de pronto en la provincia de Kandahar.
Al parecer enloqueció, anunciaron periodistas. Un hombre ?que probablemente había sufrido algún colapso (The Guardian)?, un soldado rufián (Financial Times) cuyo disturbio (The New York Times) fue sin duda (sic) perpetrado en un rapto de locura (Le Figaro).
¿De veras? ¿Se supone que creamos eso? Claro, si hubiera estado loco por completo, nuestro sargento habría matado a 16 de sus compañeros estadunidenses. Habría asesinado a sus camaradas y después prendido fuego a los cuerpos. Pero no, no mató a estadunidenses; escogió matar a afganos. Hubo una elección. ¿Por qué, entonces, mató a afganos?
Existe una pista interesante en todo esto, la cual no hubiera aparecido en los informes de los medios. De hecho, la narración de los hechos ha sido curiosamente lobotomizada ?censurada, incluso? por quienes han tratado de explicar la atroz masacre en Kandahar. Recordaron la quema de ejemplares del Corán ?cuando soldados estadunidenses en Bagram los arrojaron a una hoguera? y las muertes de seis soldados de la OTAN, dos de ellos estadunidenses, que vinieron después. Pero vuélenme en pedazos si no olvidaron ?y esto se aplica a todas las notas informativas sobre la reciente matanza? una declaración notable y sumamente significativa del comandante en jefe del ejército estadunidense en Afganistán, el general John Allen, hace exactamente 22 días. De hecho, fue una declaración tan inusitada que recorté las palabras en mi periódico matutino y puse el recorte en mi maletín para referencia futura.
Allen dijo a sus hombres: Ésta no es la hora de la venganza por las muertes de los soldados estadunidenses muertos en los disturbios del jueves. Les advirtió que debían resistir cualquier urgencia que sientan de devolver el golpe, luego de que un soldado afgano dio muerte a los dos estadunidenses. ?Habrá momentos como éste en que estarán ustedes buscando el significado de estas muertes ?continuó?. Momentos como éste, en que sus emociones serán gobernadas por la rabia y el deseo de desquite. Ésta no es la hora de la venganza; es la hora de mirar al fondo de su alma, de recordar su misión, recordar su disciplina, recordar quiénes son ustedes.?
Fue un llamado extraordinario, viniendo del comandante en jefe de Estados Unidos en Afganistán. El general se vio precisado a decir a su ejército, supuestamente bien disciplinado, profesional, de élite, que no cobrara venganza en los afganos a los que supuestamente está ayudando/protegiendo/educando/adiestrando, etc. Tuvo que decir a sus soldados que no cometieran asesinatos.
Sé que los generales decían esas cosas en Vietnam. Pero, ¿en Afganistán? ¿Han llegado las cosas a ese extremo? Me temo que sí. Porque, por mucho que me disgustan los generales, he tratado con muchos de ellos en persona y, en general, tienen una idea bastante acertada de lo que ocurre en sus filas. Y sospecho que el general John Allen ya había sido advertido por sus oficiales de que sus soldados estaban furiosos por las muertes que vinieron después de la quema de los ejemplares del Corán y tal vez habían decidido emprender una escalada de venganza. Por eso trató de un modo tan desesperado ?en una declaración tan impactante como reveladora? de prevenir una masacre exactamente como la que ocurrió el domingo pasado.
Sin embargo, ese mensaje fue borrado por completo de la memoria de los expertos cuando analizaron esa matanza. No se permitió en sus relatos ninguna alusión a las palabras del general Allen, ninguna referencia, porque, desde luego, eso habría sacado a nuestro sargento del grupo de los enloquecidos y le habría dado un posible motivo para la masacre. Como de costumbre, los periodistas tuvieron que meterse a la cama con los militares para procrear un demente y no un asesino. Pobre tipo: andaba mal de la cabeza. No sabía lo que hacía. No es extraño que lo hayan sacado de Afganistán tan rápido.
Todos hemos tenido nuestras masacres. Ahí está My Lai, y nuestro propio My Lai británico, en una aldea malaya llamada Batang Kali, donde los guardias escoceses ?envueltos en un conflicto contra despiadados insurgentes comunistas? asesinaron a 24 indefensos trabajadores del hule, en 1948. Claro, se puede aducir que los franceses en Argelia fueron peores que los estadunidenses en Afganistán ?se dice que una unidad francesa de artillería desapareció a 2 mil argelinos en seis meses?, pero eso es tanto como decir que somos mejores que Saddam Hussein. Cierto, pero vaya parámetro de moralidad.
De eso se trata todo esto. Disciplina. Moralidad. Valor. El valor de no matar en venganza. Pero cuando uno va perdiendo una guerra que finge estar ganando ?me refiero a Afganistán, por supuesto?, supongo que eso es esperar demasiado. Parece que el general Allen perdió su tiempo.
Publicado en The Independent
Traducción: Jorge Anaya
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