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martes, 20 de agosto de 2013

Presos Políticos Mapuche recluidos en cárcel de Angol podrían iniciar Huelga de Hambre.

CHILE




(AW) Ante el posible traslado del Werken José Llanka Tori, a quién se le ha ratificado la condena a seis años por supuestamente participar en la quema de una camioneta de la empresa Movistar, ya que quieren llevárselo a la Cárcel de Concepción, los presos políticos mapuche de la cárcel de Angol iniciarían una huelga de hambre indefinida, como forma de protesta ante este nuevo atropello.

 liberar



Angol, 20 de agosto de 2013, por Comisión de Comunicaciones

Nosotros, los Presos Políticos Mapuche recluidos en la Cárcel de Angol, manifestamos abiertamente nuestra preocupación ante el posible traslado del Werken José Llanka Tori, a quién se le ha ratificado la condena a seis años por supuestamente participar en la quema de una camioneta de la empresa Movistar, ya que quieren llevárselo a la Cárcel de Concepción.
Este traslado para nosotros es parte de la estrategia del estado, de dispersar a quienes integramos las comunidades de Malleco, como represalia a nuestra justa lucha, y como un directo amedrentamiento a quienes asumimos dignamente la prisión política, ya que han sido varios las personalidades que nos visitan y apoyan, incluso también la del Relator Ben Emmerson, quienes desde nuestra propia boca se pudo enterar de los diversos atropellos y persecusión que enfrentamos en nuestras comunidades y tras estas rejas.
Esta dispersión tiene como objetivo separarnos y sacar a nuestro peñi desde el módulo para Presos Políticos Mapuche de Angol, llevándolo a la cárcel concesionada de Concepción, a cientos de kilómetros de su familia, comunidad, amigos, cercanos y de nosotros, con quienes comparte convicciones y la lucha.
Es por esto, que de cumplirse o intentarse trasladar al Werken, es que iniciaríamos inmediatamente una huelga de hambre indefinida, como forma de protesta ante este nuevo atropello de nuestros derechos.
El estado, no conforme con tenernos presos, quiere vernos diezmados y alejados de nuestros seres queridos, y eso no lo permitiremos, ya que aún estando encarcelados bajo montajes seguimos siendo luchadores sociales de nuestro Pueblo Nación Mapuche.
Presos Políticos Mapuche de la Cárcel de Angol:
Daniel Melinao Melinao
Luis Marileo Cariqueo
Cristian Levinso melinao
Mariano Llanca tori
Guido Bamonds Gallardo
Moroni Ancalaf Prado
Leonardo quijon Pereira
Fernando Millacheo Marin
Aladino Tori Malian
Angol, 19 de agosto de 2013.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Los etnosubversivos mapuches insisten en el camino del delito.

CHILE. LA LUCHA MAPUCHE NO TERMINA


"No vamos a parar mientras no recuperemos las tierras"

(AW) Los cuatro presos políticos mapuches detenidos en la cárcel de Angol depusieron la huelga de hambre después de que la Corte Suprema absolviera a Paulino Levipán y Daniel Levinao de la condena a 11 años por supuesto homicidio frustrado a Carabineros. Si bien se logró este punto del petitorio, los voceros de los huelguistas afirmaron que "seguimos en pie de guerra y no vamos a parar mientras no recuperemos las tierras".

Después que Eric y Rodrigo Montoya, Paulino Levipán y Daniel Levinao anunciaran este jueves el fin de la huelga de hambre que mantenían hace 60 días en la cárcel del Angol, el vocero de los presos, Daniel Melinao, aseguró que la medida de presión se depuso por razones humanitarias, advirtiendo que continuarán con el proceso histórico de recuperación de tierras.
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"La lucha mapuche no termina con la huelga de hambre, seguimos en pie de guerra, más unidos que nunca con las comunidades y la resistencia. No vamos a parar mientras no recuperemos el más mínimo de tierras que han estado ocupadas por las forestales, por las grandes empresas, trasnacionales, latifundistas, vamos a seguir con ese proceso", indicó Melinao.
Aunque la decisión estuvo marcada por el fallo de la Corte Suprema que el miércoles anuló las condenas del juicio por homicidio frustrado al general Iván Bezmalinovic, a Levipán y Levinao, poniendo en libertad al primero y ordenando un nuevo juicio para el último, según los voceros no habría sido fácil de tomar.
Los voceros y los presos de la comunidad Wente Winkul Mapu sostuvieron intensas conversaciones para determinar si se continuaba o no con la medida, debido a que aún hay otros puntos del petitorio que no se han cumplido, como el fin de los "procesos judiciales irregulares" y la desmilitarización de las comunidades en proceso de reivindicación.
En este sentido, el padre de Daniel Levianao, manifestó su desconfianza ante la justicia chilena, afirmando que "siempre el Estado va a respaldar al carabinero, aunque esté mintiendo o esté haciendo montaje. Yo le pido a la Justicia que a mi hijo me lo entreguen porque cuando fue detenido, fue secuestrado y torturado", denunció.
Sin embargo, con esta noticia culminan, y de forma positiva para los huelguistas, los movimientos de Angol con un fallo positivo de la Corte Suprema y de Temuco con la promesa de traslado por parte de Gendarmería que logró el Instituto Nacional de Derechos Humanos.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Crónica: 24 horas en la Araucanía con los etnosubversivos "mapuches".

NACION MAPUCHE

Foto: Fernando Lavoz

La violenta represión a las comunidades mapuches es pan de cada día en la Araucanía. Durante 24 horas estuvimos en Angol y Temucuicui, donde conocimos la situación de los presos políticos encarcelados y vivimos de cerca la violencia que ejerce el Estado contra este pueblo originario del sur de Chile.

Son casi las 6 de la tarde y nos desplazamos por la ruta 5 Sur, en plena Araucanía. Por el costado derecho, somos sobrepasados repentinamente por uno de los nuevos zorrillos que Carabineros trajo para ?mejorar? su labor represiva en la zona, y luego nos sobrepasa otro, y otro más, todos a más de 130 kilómetros por hora, como si persiguieran a un peligroso delincuente que acaba de robar un banco o asesinar a alguien. Pero no es el caso.

La escena que nos toma sorpresa tiene como objetivo un minibus con familias mapuches de Temucuicui, que regresan a sus tierras tras asistir a una ceremonia con sus familiares encarcelados en Angol. Estamos hablando de un vehículo en que, lejos de haber delincuente alguno, se trasladaban niños, mujeres, madres y padres familia. Minutos antes, a menos de un kilómetro de la cárcel de Angol cuando el grupo recién se retiraba, habíamos sido testigos del nivel de violencia y amedrentamiento que afecta a los mapuches en su propio territorio ancestral. Un grupo de Carabineros al mando de un Capitán que  ni siquiera portaba identificación en su traje -cuando le consultamos dijo llamarse Iván Flores- y que era escoltado por un equipo de Fuerzas Especiales (FFEE) ostentando armas de grueso calibre y trajes parecidos a esos que se usan para desactivar bombas, detenía con gran parafernalia al grupo de mapuches.

No era un control rutinario. Seguíamos al grupo para entrevistar al Lonco Juan Catrillanca en su casa de Temucuicui, pero Carabineros no hizo el más mínimo intento por detenernos, nos dejó pasar, impidiendo el paso solo a los mapuches. De hecho según ellos mismos nos habían relatado momentos antes, habían vivido una situación similar en la mañana cuando se dirigían a la cárcel para participar en la ceremonia del Lleipull, una festividad ceremonial que habían organizado para dar fuerza a sus familiares.

Se trata de presos políticos encarcelados por el Estado bajo acusaciones de violencia, quemas de predios y atentados que los mapuches aseguran no son de su autoría sino ?autoatentados?, especialmente organizados para desligitimar la causa mapuche y encarcelar a los peñis que se atreven a luchar por recuperar su territorio ancestral. El mismo que intentaron arrebatar sin éxito los españoles, el mismo que el Estado chileno finalmente les quitó durante el infame proceso de ?pacificación de la Araucanía?.


Foto: Fernando Lavoz


Tradiciones tras las rejas

Al visitarlos y compartir con ellos, cuesta creer que estamos ante peligrosos delincuentes acusados por ley antiterrorista como pretende hacernos creer el Estado. Cerca de las 11 de la mañana y tras desplazarnos durante toda la noche con un grupo de tuiteros, fotógrafos y periodistas independientes para reportear en terreno lo que estaba sucediendo en el país mapuche -solo días atrás y luego de diversos episodios de violencia, el gobierno había llegado a acusar a los mapuche de usar a sus hijos de ?escudos humanos?- habíamos llegado hasta la cárcel del Angol para participar en la mencionada ceremonia del Llellipul. Por otros colegas que trabajan en la zona nos habíamos enterado que los mapuche habían sido ya reprimidos durante la mañana antes de llegar a la cárcel, así que nos preparábamos para enfrentar una situación cuando menos ?hostil? al llegar a nuestro destino.

Allí, hombres niños y mujeres vestidos con sus trajes ancestrales y llevando alimentos para sus familiares encarcelados, formaban largas colas esperando su turno para ingresar al recinto penitenciario y someterse a la que, según nos relatan, es una revisión demasiado exhaustiva y humillante. ?No revisan así a los familiares del resto de la población penal, esto es para amedrentar a los mapuches?, comenta una madre con su hija mientras ingresan a la cárcel.

Nos encontramos con Víctor Ankalaf, werkén de la comunidad mapuche Choin Lafkenche, el primer condenado mapuche por la Ley antiterrorista de Pinochet en el año 2002 (recibió una condena de 10 años que posteriormente fue rebajada a cinco años y que cumplió en la cárcel El Manzano de Concepción). ?Para nadie es fácil enfrentar una situación de cárcel, sobre todo cuando no se ha cometido ni un delito?, relata el dirigente, que llega hasta el recinto carcelario de Angol acompañado por dos familiares y portando una bandera de su comunidad. Con el rostro endurecido y la expresión que refleja la tristeza de un pueblo oprimido que lucha por recuperar su dignidad. Ankalaf cuenta que su pueblo vive sentimientos de angustia e incertidumbre: ?Queremos demostrar que el pueblo mapuche está organizado, que nuestra causa es legítima?, asegura.

Para ingresar a la cárcel somos también fichados. Nos toman los datos, nos toman una foto y nos impiden ingresar con cámaras, grabadoras e incluso lápiz y papel. ?No pueden ingresar nada. Y Los vamos a estar observando?, nos dice el gendarme con un tono entre medio en broma, medio en serio, mientras nos conduce a la sala de revisión por la que debemos pasar antes de entrar a la ceremonia. Los mapuches nos relatan que esas mismas fichas que se toman en las cárceles son usadas por Carabineros en sus procedimientos para identificarlos e intentar detenerlos posteriormente en sus casas.

Tras pasar por un patio llegamos al pequeño gimnasio de la cárcel donde ya se congregan diversas comunidades que habitan las zonas rurales de la Araucanía. Alrededor del árbol sagrado mapuche, el canelo, cerca de un centenar de mapuches danzan cantan en su lengua madre, portando palos de chueca que golpean unos con otros en señal de fuerza. Lo cierto es que desde que desde que los gobiernos ?democráticos? comienzan a aplicar la Ley antiterrorista de Pinochet a los mapuches, la mayoría de los casos contra los peñis han sido absueltos luego de que los fiscales han sido incapaces de acreditar con pruebas la culpabilidad de los acusados.

Lonco Víctor Queipul y su familia. ?Acá en mi comunidad el año 2009 no quedó ningún peñi que sea hombre en libertad. Los encarcelaron a todos?, nos relata Víctor Queipul, Lonco de la comunidad autónoma de Temucuicui, hasta donde llegamos para visitar a los mapuche tras el termino de la ceremonia en la cárcel de Angol. La intención original era entrevistar a Juan Catrillanca, pero tras los intentos de Carabineros por detener a uno de sus familiares y la posterior persecución de la que fuimos testigos en la carretera en medio de zorrillos y carros policiales desplazándose a toda velocidad, los habíamos perdido. Toda la situación fue de máxima tensión. Con teléfono celular en mano mientras explicaba la situación a un abogado al otro lado de la línea, Catrillanca se negaba a entregar al joven mapuche a las fuerzas de seguridad. ?No han mostrado ningún papel, ninguna orden de detención, pero insisten en detener al peñi?, decía el Lonko, mientras el resto del grupo impedía que Carabineros ingresara al bus para detenerlo. ?Si usted no lo entrega, nosotros nos vamos a retirar y van a actuar ellos. Y yo no respondo por ellos, usted sabe como son?, dice el Capitán al Lonco mientras apunta al piquete de FFEE, parapetado metros más allá y armados hasta los dientes.

En la zona de conflicto 

Cuesta no impresionarse al presenciar los niveles de represión en la zona. Las FFEE fuertemente armadas y la prepotencia de Carabineros amedrentando a familias completas con niños, parece una escena sacada de una dictadura. Nos cuestionarnos el hecho de que realmente estemos en una democracia. Lo cierto es que para los mapuches, sistemáticamente reprimidos desde el término de la dictadura, la Democracia nunca llegó. Solo durante el primer año del gobierno de Bachelet, quien prometió hacerse cargo de las causas de los pueblos originarios en su campaña apelando incluso a su condición de hija de una víctima de la dictadura, se realizaron 20 allanamientos a las comunidades mapuche en Araucanía. ?Tampoco dudó en aplicarnos la ley antiterrorista?, dice Queipul.


Foto: Fernando Lavoz

El lonco de Temucuicui nos acoge con hospitalidad. Nos sirve café, pan, ají con merquen, y bebidas tradicionales mapuches. Mientras conversamos, la luz se corta de manera intermitente. Pasan cinco minutos y regresa. A veces un minuto. A veces 10 minutos. Y así durante toda la noche.

?Esto comenzó hace cuatro días, luego de la Cumbre de Seguridad, no estaba pasando antes?, dice Queipul, quien agrega que muchas veces realizan esto como una forma de atemorizarlos previo a los allanamientos que realiza la policía en sus comunidades. La mencionada cumbre se realizó en Santiago a fines de julio, los mapuches no tuvieron participación y básicamente se discutió aumentar los recursos para Carabineros, o dicho de otra forma, aumentar la represión policial en la zona.

Y no solo cortes de luz están afectando por estos días a las comunidades. Los mapuches relatan que durante las noches sobrevuelan helicópteros a baja altura, iluminando todo con sus focos y remeciendo las casas de madera donde habitan con sus hijos. ?No podemos dormir por las noches y debemos turnarnos para estar alertas. Los que más sufren son los niños?, dice el lonko. Los mismos niños que según el gobierno los mapuches usan como escudos humanos contra las ?fuerzas del orden?, una tesis absurda para los mapuches. ?Durante los allanamientos es obvio que estamos con nuestros hijos, vivimos con ellos, los protegemos?, dicen. Acusaciones tan absurdas como las que los acusan de quemar tierras o estarse armando para utilizar la violencia. ?Eso es una mentira. Los mapuches amamos la vida. Nosotros jamás destruiríamos la casa de alguien a quien le ha costado años de sacrificio levantarla. No hacemos daño a la gente y los lonkos jamás vamos a autorizar una cosa como esa?, asegura Queipul. El camino, relata, es la recuperación productiva de terrenos. En una de ellas, nos cuentan, ya tienen sembradas 30 hectáreas de trigo. ?Ellos no quieren entender lo que significa la tierra para nuestro pueblo, solo quieren que llegue un forestal, se instale y explote comercialmente todo eso. ¿Nosotros que convivimos con la tierra en armonía? Eso les molesta profundamente?, concluye Queipul.

Nos retiramos ya caída la noche, el frió cala los huesos en Araucanía, en medio de un paisaje natural sobrecogedor, pero el temor de ser interceptados por Carabineros nos lleva desplazarnos con cautela. Los mapuches nos advierten que controlan accesos, detienen a todos e intentan provocaciones para generar conflictos y detenerlos por agresión a Carabineros. Es el pan de cada día del conflicto del Estado de Chile con los mapuches, un pueblo que lucha por recuperar sus tierras en la Araucanía, tierras que para ellos no son un bien transable en el mercado forestal, sino un ser vivo con el que durante cientos de años han coexistido en perfecta simbiosis.

Por Ricardo Acevedo

Fotografía: Fernando Lavoz

Fuente: El Ciudadano (Chile)