martes, 5 de marzo de 2013

La intervención completa de Henning Mankell en el Foro de Davos.

ESPECIAL  CRISIS EUROPEA
¿HAY VIDA EN DAVOS?

El 24 de enero, el escritor sueco Henning Mankell participó en el Foro Económico Mundial en Davos con un discurso sobre Africa y la codicia. El texto completo



Henning Mankell (1948)Crédito foto: EFE
Davos, enero de 2013

Queridos amigos,

Dado que me he pasado la vida contando historias acerca de los seres humanos, sus vidas y su tiempo en la tierra, me gustaría comenzar esta sesión contándoles también este relato. Quiero que sigan con la imaginación a un país del sudeste de África, donde he vivido durante muchos años, Mozambique. Hace veinticinco años esta nación estaba desgarrada por una brutal guerra civil. Los mercenarios, que al principio estaban organizados y pagados por el régimen blanco de lo que entonces era Rhodesia del Sur, aterrorizó al gobierno legal. Más tarde, la parte sur de Rhodesia fue tomada por el régimen del apartheid en Sudáfrica. Durante esta guerra larga y dura visité las zonas del norte del país, en la provincia de Cabo Delgado, cerca de la frontera con Tanzania. Un día me introduje por un camino que conducía a un pequeño pueblo, y vi a un hombre joven que venía hacia mí. Ya a cierta distancia noté que estaba muy delgado y que caminaba despacio, de una manera casi antinatural, diría. Cuando nos acercamos más pude ver que sus ropas eran harapos. Pero luego me di cuenta de algo que nunca olvidaré mientras viva. Miré sus pies: no tenía zapatos. En su lugar había pintado unas sandalias. En los pies. Había usado los colores de la tierra y de las raíces para reemplazar sus zapatos. De esa forma había llegado a conservar su dignidad. Nunca olvidaré a ese muchacho que en ese momento tendría unos 15 años. ¿Qué fue de él? No lo sé. Lo más probable es que nunca haya tenido la oportunidad de crecer. Murió joven. Fue obligado a morir joven. Pero yo siempre lo llevo conmigo. Porque él tenía dos historias para contarme. La primera es la de cómo se las arregló para mantener su dignidad. Aunque su vida se vio atormentada por el hambre y la pobreza. Pero también por el temor a que los bandidos armados que podían venir en la noche lo mataran a él y a su familia. La otra historia es sobre el hecho de que él me aconsejó que, si alguna vez yo tuviera que hacerlo, también debía pintarme zapatos en los pies. El ser humano tiene una capacidad notable para soportar y mantener su dignidad de maneras que no contemplamos posibles.

¿Qué es el ser humano? Esa es, quizá, la pregunta a la que he dedicado la mayor parte de mi tiempo como escritor. ¿Qué significa vivir en esta época? ¿Qué significa para un ser humano en busca de algo que pueda dar algún tipo de sentido al breve tiempo que pasamos en esta tierra? ¿Hay un significado después de todo? ¿O es la vida de un ser humano tan misteriosa como el hecho de que la luz de las estrellas que veo aquí en Davos por la noche viajó durante un período de tiempo mayor que el que nuestra Tierra lleva existiendo?

Como autor creo haber encontrado una respuesta. Y eso me lleva a la segunda historia que quiero compartir con ustedes aquí hoy. Parte del tiempo que paso en Maputo, capital de Mozambique, lo hago en el único teatro profesional que hay en el país, el Teatro Avenida. Allí trabajo como director y dramaturgo. A veces, durante nuestros ensayos, hace mucho calor. No hay un aire acondicionado que funcione. Esto significa que uno debe aprovechar cualquier oportunidad para salir al aire libre, con la esperanza de que una brisa refrescante lo alivie. En la calle, afuera del teatro, hay un pequeño banco. De vez en cuando hay un poco de sombra en ese banco. En los países templados se comparte el agua, así como cualquier sombra con hermanas y hermanos. Un día, un par de años atrás, cuando yo salí de la sala había dos ancianos africanos sentados en ese banco. Noté que si sólo se movían ellos un poquito, habría espacio suficiente para que pudiera sentarme a la sombra también. Así que allí estábamos, dos ancianos negros y un hombre algo más joven blanco. Me encanta escuchar a escondidas así que presté atención a lo que estaban hablando. Entendí que lo hacían sobre un tercer hombre que acababa de morir. Uno de los hombres sentado en el banquillo, dijo: - Yo estaba en su lugar y empezó a contarme una historia sorprendente acerca de algo que había ocurrido cuando era un niño. Pero era una historia muy larga y se hizo tarde así que le dije que estaría de vuelta al día siguiente para que pudiera escuchar el final de la historia. Pero cuando llegó el día después, él había muerto.

Todo estaba tranquilo en el banco. Me dije a mí mismo que no me iría hasta haber oído lo que el otro tenía para decir. Por fin, después de lo que parecieron horas, dijo algo que tampoco olvidaré mientras viva: - No es esa una buena manera de morir antes de que haya terminado de contar su historia.

En ese momento entendí lo que es un ser humano. Se nos denomina Homo Sapiens, el hombre sabio, pero como realmente debería llamársenos es Homo narrans, el hombre narrador de historias. Porque lo que nos separa de otras criaturas es la notable capacidad de hablar y escuchar. Les puedo contar yo sobre mis sueños, mi ansiedad y mi ira y me pueden decir el vuestro. Mi gato no puede sentarse con otros gatos y hablar acerca de sus sueños y su esperanza en el futuro. Creo, o estoy convencido, que esta capacidad de usar palabras y escuchar las palabras de otras personas, salvará a la humanidad a largo plazo, cuando hayamos dejado el mundo irracional que vivimos en la actualidad. Con una nueva técnica veo la posibilidad de que más personas hagan oír su voz y la posibilidad de que escuchen. Mientras tanto, debemos considerar esta nueva técnica de manera crítica. Yo soy muy escéptico acerca de Twitter, por ejemplo, que está, básicamente, construido en el hecho de que está prohibido profundizar sobre cualquier pensamiento. En cambio la gente se anima a compartir sus pensamientos superficiales y fragmentados que no nos hace más sabios ni vamos a conocer a los demás seres humanos de una manera significativa. Yo, que a menudo escribo libros gruesos, historias largas, me he dado cuenta que hay un anhelo hoy después de esas historias que demandan nuestra atención por más de unos breves momentos. No creo que las imágenes en vivo, cine, televisión, Youtube, completamente hayan asumido el papel de la novela y el libro en nuestra sociedad. Si pensara así ya no seguiría escribiendo y dejaría mi pluma simbólica aquí y ahora.

En las dos historias que les he contado, me han acompañado en viajes simbólicos a África. Naturalmente, yo podría haber elegido historias de mi propio país, o por lo menos de nuestra parte del mundo. Pero ya que he vivido más de la mitad de mi vida con un pie en la arena y otro en la nieve, y dado que este movimiento tiene un impacto tan grande en mí como autor contando historias de África, fue una elección muy consciente. Suelo decir que mi experiencia africana me ha convertido en un mejor europeo. Significa que puedo considerar a Europa desde la distancia y con una perspectiva diferente al igual que el pintor que se aleja de su caballete. Desde este alejamiento puedo ver los puntos fuertes de la política y la cultura europea, pero también puedo ver los débiles, las grietas en la pared. Por ejemplo, la forma de tratar a los refugiados y cómo los callamos. Pero mi experiencia africana también me ha enseñado mucho más sobre las condiciones de ser un ser humano en nuestro tiempo. Me he acercado al conocimiento de los pueblos africanos. Hay tantas cosas que podríamos aprender si tan sólo nos preocupáramos por escuchar.

Mi crítica más importante hoy en día en contra de Europa y el mundo occidental todo, es que, me parece, hemos perdido por completo nuestra capacidad para escuchar. Nos hemos convertido en un continente donde todo el mundo habla constantemente. Lo único que importa son nuestras propias palabras, no lo que otros tienen para decir. En lugar de ayudar a África en su desarrollo con una apertura humilde y curiosa, hemos empacado nuestras maletas con respuestas y soluciones a diferentes problemas. Nuestras maletas deberían haber estado llenas de preguntas. Es un signo de pobreza que nosotros, los occidentales creamos que la gente en África no puede enseñarnos nada. Lo sé con convicción. Podría quedarme aquí hasta tarde esta noche o hasta que las vacas regresan al establo, como decimos en Suecia, y le dará ejemplos de lo que quiero decir. Pero por desgracia no tenemos tanto tiempo.

Quiero decir que sólo hay un gran problema en el continente africano hoy y es la pobreza. Pero voy a parar aquí porque tal afirmación puede ser fácilmente malinterpretada. El continente africano es fundamentalmente un continente muy rico. Muchos de los más buscados minerales y de los más raros del mundo, se pueden encontrar solamente en África. La diversidad agrícola es magnífica. El continente africano empobreció en la era colonial y por las consecuencias de lo que significaba deshacerse de esa opresión. Lo que empezó con el comercio de esclavos, donde muchos países árabes son tan culpables como el mundo occidental, culminó con el Congreso de Berlín en la década de 1880 y la lucha por África. En Berlín se dividió África y no fue hasta hace 20 años, con la abolición del apartheid, que África comenzó a liberarse de sus cadenas. Digo "comenzó", porque la pobreza en África ha sido opresiva y tomará bastante tiempo para deshacerse de ella. Para ayudar a África en sus propios términos, debe ser considerada como un pago por el patrimonio diabólico que el colonialismo dejó atrás.

Cuando digo que la pobreza es el único problema, lo que realmente quiero decir es que todos los otros problemas están directa o indirectamente relacionados con esta desventaja económica. Podemos discutir la atención de la salud, la educación, el desempleo, la sociedad civil frágil o la débil situación de las mujeres con mucha responsabilidad y sin influencia real en las instituciones políticas. Están todos de una manera u otra relacionados con la pobreza.

Tampoco debemos olvidar que los refugiados que llegan a Europa procedentes de África y de otros lugares vienen aquí con la esperanza de un futuro mejor. Su petición puede ser fácilmente resumida: - ¡Venimos aquí, porque ustedes estuvieron allí!

Para mí, el tema más importante es el analfabetismo. Cuando la gente me pregunta si es posible comprar mis libros en Mozambique puedo contestar de dos maneras. Puedo decir la verdad, y destacar que es posible comprar mis libros en Mozambique o puedo hacer como el filósofo griego Sócrates y responder, como el abogado del diablo: ¿Por qué es posible comprar mis libros en Mozambique?, sólo para comenzar una discusión. Para mí, el único libro realmente importante en Mozambique es el del ABC. Con más de la mitad de la población analfabeta nos acercamos a uno de los temas principales de la pobreza. El analfabetismo en Mozambique también debe considerarse desde un punto de vista global. Es una vergüenza que todavía en 2013 obliguen a los niños a comenzar la vida sin las herramientas más importantes que necesitarían para sobrevivir: la capacidad de leer y escribir. Desde esa perspectiva, el analfabetismo es una plaga que deberíamos haber podido erradicar antes como lo hicimos con la viruela. Pero permitimos que continúe el analfabetismo para atormentar a la gente. Las personas nacen con el analfabetismo y se ven obligadas a morir sin saber lo que se siente al leer una oración. El veredicto de la historia será muy pesado sobre nosotros porque no hemos resuelto esto de una vez por todas. Tenemos el dinero, tenemos la logística, pero todavía la gente no sabe lo que se siente al leer y escribir. Es una vergüenza para nosotros que permitamos que esto continúe.

Como escritor, pero sobre todo como un intelectual consciente, tengo una responsabilidad. La realidad que me rodea me afecta de muchas maneras. La humanidad no es sólo la narración de historias de animales, también es un animal político. No hay mayor amenaza para la democracia que tantos hombres y mujeres jóvenes digan: - No estamos interesados en la política. Entonces, es importante aclarar que siempre vivimos en un contexto político. Nadie puede esconderse de este hecho. Y la democracia, que todos creemos, nos exige una participación o de lo contrario morirá. En una democracia representativa les damos mucha responsabilidad a los que elegimos. Pero nosotros no les podemos dar toda la responsabilidad. Si hacemos eso, y perdón por mi lenguaje brutal, cortamos la garganta de la democracia y le imposibilitamos respirar. Un ser humano puede vivir con un respirador, la democracia no.

Para mí, la realidad política es una cuestión de solidaridad. Muchas personas imaginan que la solidaridad es sobre todo acerca de las emociones. Vemos el resultado de un devastador incendio en una fábrica de explotación de Asia, un tsunami o una guerra civil, y queremos ayudar. Eso es correcto, deberíamos hacerlo. Pero la solidaridad es mucho más. Principalmente se trata de solidaridad de sentido común. Acerca de sabiduría política. Si yo quiero que mis hijos tengan un futuro mejor, lo que también hay que pensar es que los demás niños deben tener la misma oportunidad. De lo contrario ninguno de ellos tendrá un futuro. Como seres humanos siempre tenemos que tomar una decisión. Supongamos que estoy sentado en casa escuchando música. De repente, oigo que alguien está pidiendo ayuda en la calle. Entonces puedo hacer las siguientes selecciones: puedo subir el volumen de forma que ya no puede oír a la persona en la calle. O puedo abrir una ventana y ver si hay algo que yo pudiera hacer. Y luego hacerlo. La acción habla más que las palabras, nunca al revés. La solidaridad puede ser predicada, pero es la acción política lo que realmente muestra el significado de la solidaridad.

He hablado mucho sobre la pobreza. Sabemos que vivimos en un mundo en el que no sólo estamos conectados por Internet. Además, las transacciones financieras son cada vez más restringidas. En unas pocas fracciones de segundo, miles de millones de dólares o euros u otras monedas pueden ser mágicamente transferidos de un continente a otro. Nadie puede controlar estas operaciones financieras. Al mismo tiempo, debemos darnos cuenta de que vivimos en una época donde los valores más básicos se han alterado por completo. Cuando yo crecía, la codicia era considerada como uno de los pecados cardinales. Y la generosidad es una virtud. Así era. Pero de repente, en cuestión de pocas décadas, esto ha cambiado. Hoy la codicia casi se ha convertido en una virtud y ser generoso es casi como ser estúpido. No hay que pensar que un hombre como Madoff en Estados Unidos, todos estos banqueros codiciosos, traficantes de armas, narcotraficantes y hombres involucrados en el tráfico, están en todas partes. Su codicia y la brutalidad también parecen no tener límites. Hay un gran riesgo de que nuestras sociedades se desgarren por la desintegración de los valores éticos y una vista bastante decente de la igualdad en nuestras sociedades.

¡Queridos amigos!

Todo lo que he hablado hoy aquí da una idea bastante buena de qué tipo de historias yo creo son importantes para escribir. Pero eso no quiere decir que escribo manifiestos políticos en forma de novelas u obras de teatro o guiones de cine. Estoy totalmente de acuerdo con el gran dramaturgo alemán Bertolt Brecht que destacó el punto que primero hay que entretener y divertir a la audiencia, entonces luego podría haber seriedad.

Escribo sobre el hombre que cuenta cuentos y escribo acerca de una raza humana que está evolucionando. A la larga supongo que este mundo horrible que vivimos hoy en día, con una brecha cada vez mayor entre ricos y pobres, es algo que podemos luchar y cambiar. Si yo no creyera que no he dedicado mi vida a la escritura, no podría estar aquí.

Este monólogo se convertirá ahora en un diálogo. Permítanme terminar con un proverbio africano que me gusta mucho: ?¿Por qué un ser humano tiene dos orejas pero solamente una lengua? Simplemente porque debemos escuchar el doble de lo que hablamos?.  Por lo tanto, creo que este es un buen momento para parar.

(Traducción: Lala Toutonian) 

ENTREVISTA CON EL ESCRITOR JOSEBA SARRIONANDIA.

EUSKAL HERRIA / PAIS VASCO

«Un pueblo no se va pareciendo a lo que recuerda, sino a lo que va haciendo»

Asegura que su aportación a la literatura vasca supone un porcentaje insignificante. Es posible que tenga razón en términos cuantitativos; sin embargo, pocos, muy pocos, serán los lectores que no sepan algo de Joseba Sarrionandia, uno de los escritores vascos más destacados en todos los géneros, aunque él no crea mucho en ellos.

Xabier IZAGA

En cualquier otro momento, la entrevista se habría desarrollado en euskara; sin embargo, a raíz de la traducción de su último ensayo, «Moroak gara behelaino artean?», al castellano (editorial Pamiela) y más recientemente al catalán de la mano de la editorial Pol·len, 26 años después de la traducción de «Narrazioak» a esa lengua, acordamos realizarla en castellano, ahora que un sector mucho más amplio de lectores también ha tenido acceso a esa obra y, por tanto, a la cosmovisión del escritor de Iurreta, exiliado desde hace casi treinta años, en los que el mito de Sarri ha ido en aumento. Algo que a Joseba Sarrionandia no parece quitarle muchos minutos de sueño. No es falsa modestia, ni siquiera modestia, la actitud de quien ha sido caracterizado por su «prosa poética», pero también por su poesía narrativa o por alguna novela con apariencia de diccionario.

Entre la publicación de su último libro y la de las traducciones del mismo, Euskal Herria ha vivido cambios notables en el plano político que Sarrionandia ha seguido con atención. Entretanto, no ha faltado alguna polémica que le ha afectado directamente, en la lógica de la dialéctica anterior a esos cambios. El nuevo panorama político vasco, la literatura y su lugar en ella, la economía y algunos otros temas de los muchos que trata en su voluminoso ensayo hacen extensa una entrevista cuyas respuestas son una constante invitación a la reflexión. Es más importante saber leer que saber escribir, afirma Sarrionandia; leerle a él, sin duda, lo es.

Todos coinciden en afirmar que Euskal Herria ha entrado en un nuevo ciclo, era, tiempo... cada cual con su interpretación, adecuada a sus presupuestos o a sus intereses. El 20 de octubre de 2011 se confirmó la determinación de la izquierda abertzale en su apuesta por la nueva estrategia. ¿Ha analizado las posibilidades que abrió el nuevo escenario?

La transición que siguió al franquismo a finales de los 70 no estaba a la altura de las expectativas de la sociedad vasca, que quería más democracia, aunque sí estaba acorde con la sociología franquista que era dominante todavía en muchas zonas de España. Entonces hubo un sector político que se acomodó a lo que había y otro que propugnó la ruptura con el franquismo y la resistencia. El conflicto, que con un poco de sentido común hubiera podido resolverse en dos o tres años, se ha prolongado durante 30 años y la escena política vasca se ha teatralizado mucho en todos esos años.

Por eso me parece muy exacta esa expresión que usas, «nuevo escenario». Los cambios de actitud me parecen muy positivos, pero hasta el momento han sido bastante unilaterales y parciales. Se trata de dejar de hacer teatro, de que la política sea una plaza abierta a todos y que las relaciones de imposición sean sustituidas por relaciones de colaboración.

A nivel abstracto es evidente lo que significa paz, que no sería la Pax Romana de los centuriones pisando el cuello de los bárbaros vencidos, sino que más bien debería dar a entender que se respeten los derechos de los demás.

¿Cree que se están cumpliendo las expectativas?

Las expectativas que había en relación a ETA me parece que sí, porque descartó los atentados. La actitud positiva que tendría que provenir del Estado me parece que no, porque la actitud represiva continúa y desde el poder se hace alarde, además, de esa intransigencia.

Y en el ámbito político de la calle parece que se mezclan lo positivo y lo negativo, porque han cambiado algunas cosas, pero da la impresión de que se siguen las inercias. Los partidos vascos perseveran en sus querellas, y hay mucha gente que ve las cosas con el prisma partidista, cuando podría esperarse que se pusieran de acuerdo y propusieran alternativas en cuestiones fundamentales. Como si fuera difícil dejar la teatralidad esa de la pequeña política y pasar a hacer una política más abierta.

En «¿Somos como moros en la niebla?» hace una descripción del victimismo diferenciando «víctima» y «victimista». Por supuesto, el victimismo ni es nuevo ni exclusivo de los conflictos más cercanos, pero en estos momentos en Euskal Herria parece clara esa actitud de convertir el sentimiento de víctima en instrumento de poder.

Si no estoy equivocado, esas supuestas víctimas pidiendo que continúe la guerra, o sea, que haya más víctimas, más pinta tienen de verdugos que de víctimas.

Quienes afirman que las víctimas siempre tienen razón se refieren solo a un tipo de víctimas, definidas no por su condición, sino por el causante de la misma. Para ellos no existen otras víctimas y denunciar esa negación, o simplemente referirse a esas otras víctimas, dicen, es «equiparar víctimas y verdugos».

Una víctima pudiera tener razón o no tenerla, como cualquier otra persona. Pero, con frecuencia, es el Estado el que se apropia de esa noción y desarrolla un discurso beligerante manipulando el mismo concepto de víctima de una manera que es muy funcional si se quiere seguir con la guerra. Si se quiere aportar algo a la convivencia se debería tratar de reconocer los derechos de los otros.

En este momento, se diga lo que se diga, las víctimas mayores de la situación son los presos y sus familiares, contra los que se siguen aplicando todas las legislaciones reglamentarias y especiales habidas y por haber, encubriendo con ese manto de legalidad y normalidad la venganza que se quiere establecer contra ciertas cabezas de turco.

Unos dicen que ETA tiene que pedir perdón, algunos incluso insisten en la condena retroactiva. Otros que todos tienen que pedir perdón. Y hay quien dice que nadie debe hacerlo.

¿Qué es eso de perdón? Algunos hablan todavía de arrepentimiento, como si las cosas se pudieran solucionar con términos religiosos infantiles. Digo infantiles, porque yo los relaciono con los fantasmas religiosos que nos impusieron en la infancia. A mí, policías españoles me torturaron de manera salvaje durante ocho días en el año 80 y ¿para qué quiero yo que me pidan perdón? Ojalá se haya olvidado de mí aquella gente. Feliz estoy de no haber vuelto a verlos.

En cualquier guerra sucede que cuando alguien agrede, el daño que causa al otro es mucho mayor que la satisfacción que pueda reportarle lo que hace. Cuando te toca ser víctima, la pérdida y el dolor son irremediables, y así es como esa dinámica de víctima y verdugo se convierte en un desastre. Todos se convierten en víctimas y verdugos sucesivamente y son más verdugo que víctima para el otro y, al mismo tiempo, más víctima que verdugo para sí mismos.

No creo que ninguna víctima, ni de un bando ni del otro, ansíe que el culpable se le presente a pedir perdón. Es el Estado el que impone esas Horcas Caudinas, que fue el nombre que le dieron los romanos a eso, cuando lo sufrieron, porque España quisiera que los vascos sediciosos se rindieran y reconocieran que su violencia ha sido unilateral, infundada y que el Estado ha actuado con justicia. Lo cual sería, simplemente, mentir.

El discurso de poder pretende quitarse de encima la culpabilidad atribuyéndosela por entero a los sometidos. Lo que sí hace falta por parte de estos es analizar realmente lo hecho e integrar la autocrítica en lo que se haga en adelante. Hay cosas que se hacen y son irreparables y lo único que se puede hacer después, en sentido político, es evitar que vuelvan a suceder. El asesinato y la tortura, el secuestro y la cárcel deben descartarse, la política debe estar abierta a todos, para evitar que se adopten los procedimientos de la guerra. Los políticos deberían dedicarse a asegurar esas condiciones mínimas de convivencia en lugar de atascarse en la retórica de justificar las imposiciones.

Una pregunta sobre su ensayo, para la gente que no ha leído su libro completo. ¿Por qué ha trazado ese paralelismo entre vascos y moros? ¿Por qué moros y no, por ejemplo, esquimales o indios?

El de «moro» es un concepto que he encontrado bien pulido por la historia, como esas piedras de río. También se usó en ese sentido el término «bárbaro», vinculado a ciertas culturas. El concepto de «indio» también se ha usado de esa manera generalizadora, en América. Hoy se usan otras nociones parecidas. Son conceptos vinculados al resentimiento de la gente del poder contra los oprimidos, resentimiento que Elías Canetti calificaba de ruin, porque se manejan para justificar el sojuzgamiento de la gente atribuyéndole una naturaleza perversa.

Lo de moro es una etiqueta que se le ha impuesto históricamente a gente diversa, en un ejercicio de poder de imponer palabras. Pero, desde otro punto de vista, los estados musulmanes -«moros», pudiéramos decir- me parecieron un buen ejemplo de relaciones de poder que hacen difícil la libertad de las personas y la política. El sometimiento a la religión, el acatamiento de la potestad militar, la resignación a la autoridad de la riqueza, las coartadas para justificar la condición subalterna de la mujer o de otra mucha gente. Los propios «moros» asumen una serie de sobre-determinaciones que les impiden desarrollarse en libertad.

La idea es que todos somos «moros» de alguna manera, porque hay relaciones de poder que nos condicionan, culpabilizándonos incluso, pero también porque no somos capaces de organizarnos políticamente como personas iguales en una plaza vacía y nos enredamos con determinaciones religiosas, económicas, militares, culturales o políticas de todo tipo.

En ese libro también mantiene que la contradicción más terrible de la democracia es la económica, y se refiere a la evolución contraria a la que había pronosticado la democracia liberal con el mercado como principal impulsor del progreso que llevaría a la igualdad socioeconómica. En los últimos años esa evolución contraria aparece más clara que nunca.

La democracia ya era paradójica tal como se inventó en las ciudades griegas, porque las mujeres, los esclavos y demás no tenían derecho a participar en esa supuesta democracia. A partir de la Revolución Francesa se impuso la autoridad política de la burguesía más que una democracia auténtica. Evidentemente, no hay democracia política sin cierto igualitarismo económico.

Lo que yo no sé es cómo se puede promover es igualitarismo. Cuando éramos jóvenes e ignorantes pensábamos que el socialismo soviético tendría que democratizarse y que el capitalismo tendería, merced al desarrollo tecnológico, a una sociedad del bienestar para todos. En cambio, entramos al siglo XXI con el derrumbamiento del sistema socialista y un capitalismo eufórico y bastante irresponsable, porque los grandes empresarios se consideraban ya sin obstáculos en su carrera por acumular dinero. Al de poco ese sistema ha entrado en crisis a partir de su mismo fundamento, que es el sistema bancario. Dicen que es una crisis económica, pero en realidad es una crisis social, y va a ser también una crisis política, porque ¿cómo va a ser posible la democracia con esas discordancias económicas y sociales?

Ya dijo Thomas Jefferson hace doscientos años que las instituciones bancarias son más peligrosas para las libertades que ejércitos dispuestos para la ofensiva.

No me parece que sea bueno para nadie ese neo-imperialismo que se está imponiendo en el mundo, ni para el soberanismo de izquierda, ni para los trabajadores y la gente de países pobres, ni para nada que sea subalterno y vaya contra corriente. La mundialización se está pareciendo a la conquista del Oeste, o sea, se habla de un gran avance civilizatorio, pero los hechos tienen también mucho que ver con ocupación y con imposición de la ley del más fuerte.

Favorable puede resultar, en todo caso, que la gente sometida se allegue a unirse y apoyarse para buscar alternativas. Porque cada vez se ve más claro que esos poderes de bancos y ejércitos occidentales constituyen una minoría en relación al conjunto de trabajadores mal pagados, naciones sin estado, inmigrantes ilegales y todo tipo de relegados que el sistema va produciendo.

El independentismo vasco dice que Euskal Herria tiene derecho a un estado como los demás. Usted defiende un estado-nación vasco, pero no como los demás.

Pienso que los vascos tienen derecho a organizarse políticamente como les dé la gana. De seguir vinculados a España y Francia, o de construir el estado independiente, si quieren. No porque sean una nación, sino porque les da la gana.

No creo que tenga sentido instaurar ninguna nación al margen de la voluntad de sus personas. La nacionalidad no puede derivarse más que de la autodefinición. Una nación es un espacio de comunicación, en todo caso, en que la mayoría de la gente opta por un marco para tomar las decisiones colectivas.

El estado por supuesto que tiene poco que ver con la voluntad de las personas, porque impone una determinada nación e impide que se pueda organizar otra cualquiera. La idea de hacer un estado-nación que se parezca al de España o Francia me parece un poco desagradable. Pienso que tenemos que proponer una República vasca más abierta a las autodefiniciones, mucho más democrática y participativa. Por ejemplo, nadie tiene por qué ser declarado ilegal por el hecho de inmigrar.

Por otra parte, como vascos de nación en ese sentido de autodefinición, pienso que mientras no tengamos independencia, debemos organizarnos y actuar como si la tuviéramos, como si formáramos parte de alguna manera de esa república imaginaria. Convirtiendo la resistencia a los dos estados que se nos han impuesto en un proyecto alternativo, porque, seguramente, esos estados no nos van a conceder nada y tendremos que ir consiguiendo las cosas por la vía de los hechos. Los derechos vendrán después, con circunstancias favorables.

Dice que no hay nada escrito, que no somos nada, no tenemos nada, pero precisamente por eso podemos decidir qué ser y qué hacer: «La razón primordial a favor de la independencia vasca no es la existencia de Euskal Herria, sino su inexistencia».

Me parece mejor formularlo de esta manera. El asunto es que somos una sociedad que quiere organizarse políticamente, y venimos de una historia de impugnación de esa posibilidad. No solo los vascos como tales han carecido de derechos, la mayoría de la gente está mal representada políticamente. En nuestro país, somos gente diversa, vascos, españoles, franceses, rifeños, de cualquier origen y de cualquier particularidad. Se trata de construir un espacio de comunicación, eso es una nación, un espacio cultural en que la gente se entienda más fácilmente, se respete entre sí y se organice políticamente.

Es importante recordar que esa posibilidad de hacer política le ha sido impedida siempre a los vascos y a todos los demás. Somos los perdedores de la historia, sin una estatus anterior que podamos plantearnos recuperar. De todas maneras, un pueblo no se va pareciendo a lo que recuerda, que además puede recordar de diversas maneras, sino a lo que va haciendo.

En nuestro país la gente vive instalada en la cultura de la queja: «Nos hacen esto, nos hacen lo otro, nos toca sufrir», como si no hubiera solución. Su ensayo me ha parecido optimista, con un final abierto. ¿Esto es así o es solo una percepción mía?

Me parece que es lo de la canción: mejor dejar de llorar; es que, además, hay estrellas en la noche. Es verdad que hay bastante masoquismo conformista, adornado con la rutina de culpabilizar al otro, lejano o cercano, en lugar de participar de una manera pragmática en la resolución de los problemas. Sin embargo, como decía Jean-Paul Sartre, la cuestión no es lo que nos hacen, sino lo que hacemos con lo que nos hacen.

El ensayo repasa una historia que es bastante desastrosa de un punto de vista vasco, pero sobre todo de un punto de vista humano general, y propone la actitud de cambiar las cosas. Me parece que es optimista en el sentido de que no descarta la posibilidad de cambiar las cosas y, más aún, porque no suspende la emancipación hasta el logro de unas metas utópicas generales lejanas en el tiempo, sino que propone que todos esos ideales se pueden ir concretando poco a poco en el presente vivido. La libertad no sería un distante objetivo a alcanzar, sino el hacer cotidianamente lo que se piensa.


«En la actividad literaria, me considero un marginal, una hormiga que anda un poco perdida»
Bittor Kapanaga comentó en cierta ocasión que, cuando usted tenía 14 o 15 años, leyó un texto suyo y le dijo que sería escritor.

Bittor Kapanaga era como un druida del monte Oriol, pero si dijo eso es porque no me veía escribir. Porque yo nunca he escrito bien. Yo escribo más de lo normal porque escribo mal, entonces tengo que corregir. Como borro, tengo que volver a escribir, y me parece que es así, con mucha paciencia, como he adquirido un poco de práctica en todo eso.

¿Para ser escritor es preciso escribir una novela?

Pero, entonces, la «Antología de Spoon River» es una novela, ¿no? No creo mucho en los géneros. Y tampoco en el concepto de escritor. Escribir, todo el mundo sabe escribir más o menos, porque ¿quién no ha pasado por la escuela? Cualquiera sabe escribir, lo que pasa es que algunos hemos perdido la vergüenza y publicamos, pero a mí me da la impresión de que igual es más importante saber leer que saber escribir.

De la misma manera que es más difícil y más importante saber escuchar y comprender las cosas que saber hablar.

¿Sigue escribiendo poesía?

Sí, aunque no he publicado casi nada desde el 96 me parece. Por ahí está un montón de folios sueltos que se llama «Itzuli ezinak». Significa «gente que no puede volver» y, al mismo tiempo, «textos intraducibles». O sea, que hasta el título es un poco intraducible.

Gabriel Aresti se mostraba dispuesto a que le borrasen de las páginas de oro de la literatura vasca, luego era consciente de que tendría un lugar en ellas. Me imagino que también usted lo será, aunque ha dejado claro que no le interesa la fama o, en palabras suyas, que no quiere «un elefante blanco».

No sé si serán de oro, ya me conformaría con que fueran de lata, o de papel simplemente las páginas de la literatura vasca, para pasarlas más fácilmente para atrás y para adelante. Ahora, además, parece que los textos se digitalizan y las páginas son como más etéreas. En realidad, veo la literatura vasca más como una actividad que como un objeto.

Y en esa actividad me considero un marginal, una hormiga que anda un poco perdida, medio alejada del hormiguero, pero haciendo lo que puede cargando un libro de vez en cuando. Hace cuarenta años había media docena de escritores, ahora se publican 3.000 libros al año en euskara, y yo publico un libro cada dos años. O sea que yo aporto como un 0,016 por ciento, pero pienso que entre todos sí estamos haciendo algo interesante.

Es uno de los escritores en euskara más apreciados y de los que más venden, aunque no sea lo mismo, pero también una de las principales referencias de la literatura vasca actual. ¿Cree que el mito Sarri, el militante escritor, el «árbol peregrino», tiene que ver con ello?

Pues no sé bien, yo nunca he vivido con Sarri. He hecho una vida lo más normal posible dentro de las circunstancias.

¿Y Sarri ha perjudicado al escritor?

Habrá gente que lee los libros con una motivación determinada. Y para otros, al contrario, esa prevención política será el pretexto para no leer los libros. No creo que los prejuicios sean buenos. X.I.

«La inclinación inquisitorial siempre ha sido una pulsión muy fuerte en España»
Desde el debate sobre la nueva estrategia de la izquierda abertzale los acontecimientos en Euskal Herria se han sucedido a un ritmo muy rápido. Uno de ellos fue la concesión hace año y medio del Premio Euskadi de ensayo, tratado más como acontecimiento político que literario. El revuelo ocasionado en torno al premio ¿no fue mayor de lo que habría sido en otro momento?

No sé cómo montaron tanto lío, cuando un premio literario es algo tan corriente. Claro que no estaban hablando de literatura. Si al menos hubieran leído el ensayo para saber de qué hablaban, pero bueno, la inclinación inquisitorial siempre ha sido una pulsión muy fuerte en España. ¿Para qué necesitan saber de qué habla un libro si lo que quieren es hacerlo desaparecer?

Cuando ganó el Premio de la Crítica también hubo cierta polémica creada por los medios de la ultraderecha. Algún miembro del jurado dijo que, si hubiera sabido su condición de expreso y exiliado, no habría votado a favor de su novela.

Qué le vamos a hacer, la justicia de los poderes ha funcionado así desde tiempos antiguos. Los premios de la crítica provocaron menos ruido, a pesar de ser estatales, porque eran intrascendentes en la medida en que no implicaban ningún dinero. Incluso en ese premio Euskadi, lo que se negaron a dar, en realidad, fue el dinero. No parece que les importara el premio en sentido honorífico, ni el contenido del libro, ni siquiera la bronca, sino solo el dinero. El dinero es la motivación y la justificación de esa gente, no debe ser casualidad que haya tanto cleptómano en la política institucional y mediática. X.I.

  FUENTE: GARA

OTRA VICTORIA CONTRA LA REPRESIÓN ESPAÑOLA.

BRASIL / PAIS VASCO

Brasil frena la extradición de un militante vasco que ha pedido asilo

Joseba Gotzón Vizán  tenía una vida normalizada en Río como profesor

Río de Janeiro 3 MAR 2013 - 

Joseba Gotzon Vizan González (d) es escoltado por un miembro de la Policía Federal. / 


Brasil ha admitido a trámite la petición de asilo cursada por un militante acusado por el gobierno español de pertenecer a ETA. Se trata de Joseba Gotzón Vizán González, Potxolín, detenido el pasado día 18 en Río de Janeiro en virtud de una orden internacional de arresto por su supuesta participación en dos atentados. La admisión supone la paralización del proceso de extradición a España

Vizán González, de 53 años y natural de Basauri (Vizcaya), huyó a México y después se refugió en Brasil. Afincado en Río de Janeiro desde 2000, Vizán González vivía con su compañera, Miren Josune Marco Oqueranza, natural de Barakaldo (Vizcaya) y actualmente profesora titular de español en el Instituto Cervantes de Río de Janeiro, y con la hija de ambos. El detenido también se ganaba la vida impartiendo clases de español, aunque al margen del Cervantes. Fuentes próximas a la familia relatan que Vizán González vivía de manera simple y discreta en el popular barrio carioca de Catete. Las mismas fuentes lo definen como una persona cordial y amante de la cocina.

El pasado viernes la número dos de la Embajada de España en Brasilia, Mercedes Alonso Frayle, fue convocada al Palacio de Itamaraty (Ministerio de Exteriores de Brasil) para tratar el caso de Vizán González. Allí fue informada por primera vez de que el proceso de extradición ha quedado interrumpido tras admitirse a trámite una solicitud de refugio político cursada por los abogados del militante vasco. El anuncio fue calificado de ?sorprendente? por fuentes de la administración española. La convocatoria, además, da buena cuenta de la delicadeza del caso, ya que la prensa brasileña ha comenzado a trazar paralelismos entre la detención de Vizán González y el contencioso diplomático generado hace algunos años entre Brasil e Italia por la extradición nunca aprobada de Césare Battisti, el militante italiano sobre el que aun recaen condenas a cadena perpetua en su país por delitos de terrorismo perpetrados en los setenta.

El Ministerio de Justicia de Brasil recibió el seis de febrero la solicitud de extradición emitida por Madrid. Cinco días antes los abogados de Vizán González entregaron una solicitud de refugio político, que ahora Brasil deberá analizar antes de entrar de lleno el proceso de extradición. Los plazos podrían dilatarse en función de la postura que adopte el Ejecutivo brasileño. En el caso de Battisti, de poco sirvieron los fallos judiciales favorables a la extradición del italiano, ya que el entonces presidente Lula da Silva acabó por concederle el estatus de refugiado político mediante un decreto.

En el caso de Vizán González, el Gobierno brasileño también ha dejado entrever su inclinación en declaraciones realizadas al diario O Globo por el secretario de Estado de Justicia, Paulo Abrão: ?Joseba vive hace más de quince años en Brasil y todavía no ha sido condenado por la Justicia española. Nos piden su extradición para poder investigarlo. Él nos pidió el refugio antes de que llegara la solicitud de extradición. Battisti era un forajido con una condena en su país, y su petición de refugio llegó en pleno proceso de extradición. El primero (el de Vizán González) es un caso de lucha por la independencia de un Estado, y el segundo (Battisti) es un caso de lucha armada de cariz ideológico contra un régimen democrático?.

En Brasil Vizán González responde actualmente por un delito de falsedad documental y está siendo asistido por un abogado brasileño y otro vasco. Fuentes españolas conocedoras del caso admiten que Vizán podría quedar en libertad en poco tiempo al tratarse de un delito de poca envergadura.

Cafeteros colombianos mantienen paro pese a subsidio gubernamental.

COLOMBIA

Continuamos en nuestra protesta social con todo el rigor", dijo el vocero del gremio de productores de café

Credito: TeleSur

3 de marzo de 2013.- El gremio cafetero de Colombia, que desde este lunes se declaró en huelga general en reclamo de precios más justos y mejoras en su calidad de vida; continúa este sábado su paralización pese a que el Gobierno anunció un aumento de subsidios para el sector.

Luis Gonzaga, miembro del movimiento por la Dignidad Cafetera dijo a teleSUR que en el gremio cafetalero ?las familias cafeteras de Colombia están empobrecidas, y el Gobierno de Colombia no ha dado una respuesta efectiva, seria y contundente a esta situación?.

El vocero dijo que el gremio de productores de café ?ya está viviendo en condiciones infrahumanas? y agregó que ?necesitamos un precio de sustentación que no esté ligado a la tasa de cambio?.

?Continuamos en nuestra protestas social con todo el rigor y así me los han comunicado todos los campesinos apostados hoy en Colombia?, declaró.

Gonzaga también dijo que en la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (reunida este sábado con el Gobierno) ?hay personas atornilladas allí por décadas pero que no nos representan?, por lo que recharazaron el supuesto acuerdo con las autoridades.

Una opinión similar manifestó el productor de café, Jesús Chávez, quien dijo que el acuerdo entre la Federación y el Gobierno ?ha sido una definición bastante irrespetuosa con el movimiento del campesinado, y mas con los caficultores?.

?Esa conversación del Gobierno con la confederación no es la voz del campesinado ni de los caficultores (?) Hago un llamado al Gobierno a que no juegue con la dignidad de los pueblos?, dijo Chávez.

Este sábado, la Comisión Nacional de Cafeteros de Colombia y el presidente de ese país, Juan Manuel Santos, se reunieron para buscar una salida al paro nacional iniciado por el sector cafetero el pasado lunes en varios municipios del país y que se ha recrudecido con el paso de los días.

Apenas inició el encuentro, los huelguistas se quejaron porque se realizó sin la presencia de los delegados de los organizadores del paro nacional; también dijeron que la institucionalidad de la Federación, (su Gerente General y el Comité Nacional) no los representan ni a ellos, ni a los intereses de los miles de cultivadores que se agolpan en las carreteras.

En su intento de levantar el paro, el Gobierno de Colombia anunció una nueva ayuda de 180 mil millones de pesos (más de 99 millones de dólares) para los caficultores. No obstante, el gremio pensó que no era suficiente.

Los cafeteros que se encuentran de paro desde el lunes exigen medidas rápidas y que beneficien a los trabajadores, pues consideran que desde el Gobierno deben desarrollarse políticas económicas al servicio de los pueblos y no a los intereses de las empresas multinacionales.

La lista de demandas también incluye el refinanciamiento de la deuda cafetera, con un período de gracia de cuatro años, además de un subsidio para los costos de los insumos agrícolas.

Durante los seis días de paro, los manifestantes han denunciado arremetidas policiales en su contra.

En la jornada de protestas de este miércoles, funcionarios de la fuerza pública arremetieron contra la protesta pacífica de los cafetaleros y dejaron 10 heridos, uno en estado de gravedad.    

El Patriarca Católico de Babilonia de los Caldeos (Irak), Mons. Luis Sako, señaló la urgencia de mejorar la seguridad en el país para frenar la ola de cristianos que abandonan Irak.


Mons. Sako: Cristianos abandonan Irak por creciente inseguridad y fundamentalismo

KONIGSTEIN, 03 Mar. 13 / 03:36 pm (ACI/EWTN Noticias).-

En declaraciones recogidas por la organización católica internacional Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), Mons. Sako advirtió que los cristianos “están dejando el país porque no hay estabilidad. Otra razón es el crecimiento del fundamentalismo”.
Mons. Luis Sako. Foto: Ayuda a la Iglesia Necesitada

“Los cristianos han perdido su confianza en el futuro. Están decepcionados”, lamentó.

“La seguridad y la libertad”, indicó el Patriarca católico, son los temas más importantes para la supervivencia de la Iglesia en Irak.

Para Mons. Sako, cuando los cristianos en Irak “se sientan seguros, libres e iguales con los otros, se quedarán. De otra forma, se irán del país”.

Los cristianos en Irak han disminuido dramáticamente de 1,4 millones en 1987 a menos de 250 mil en la actualidad.

Mons. Sako explicó que la seguridad también es un tema importante para iraquíes no cristianos, “pero ellos son la mayoría y normalmente pertenecen a tribus, lo que les da más protección”.

Al subrayar el problema del fundamentalismo, el Patriarca caldeo señaló que “los extremistas piensan que la razón de su difícil situación es el oeste, por tanto los cristianos”.

“El fundamentalismo no acepta a los cristianos”, subrayó.

Mons. Sako advirtió que “toda la situación es mala. Hay tensión entre el gobierno y la oposición, también entre el gobierno central y el gobierno regional Kurdo”.

“Todos están esperando una mejora. Esperamos una reconciliación real entre compañeros”, manifestó.

El nuevo pacto del Club Naval.

URUGUAY

por JORGE ZABALZA

Entre junio de 1968 y marzo de 1985, cientos de militares y policías torturaron, violaron mujeres y hombres, secuestraron niños, asesinaron militantes y desaparecieron forzosamente a muchos detenidos. En el Uruguay uno de cada quinientos estuvo preso por sus ideas políticas, fue una represión masiva, generalizada, sin límtes prácticamente, ofendió a la comunidad humana mundial tanto como a los tres millones de uruguayos. Idéntica naturaleza que los crímenes de los nazis contra los pueblos soviético y judío, o que los cometidos en Ruanda y en Irak, o los que hoy se cometen en Palestina por las tropas israelíes. Son crímenes contra la humanidad entera y deben aplicárseles las normas internacionales aprobadas por las naciones del mundo precisamente para estos casos de desborde de la barbarie y el salvajismo. Hechos incontrovertibles, innegables.

En Uruguay  esos criminales han sido protegidos por un acuerdo político no escrito, el Pacto del Club Naval consensuado en 1984 por cuadros del Partido Colorado, la Unión Cívica y el Frente Amplio. A cambio de que los mandos militares regresaran a los cuarteles y permitieran elecciones nacionales ( aunque fuera con proscripciones), quedó establecido que el Poder Judicial no juzgaría a quienes habían practicado con denuedo el terrorismo de Estado. La impunidad  ?sobrevolaba o subyacía? el entendimiento político con los mandos militares, al decir del general Líber Seregni, uno de los dirigentes que consintió tan espúreo acuerdo.  

Una vez permitido el regreso de la democracia burguesa, en el entusiasmo primaveral las víctimas de terrorismo y sus familiares reclamaron justicia ante el poder judicial. Su valiente acción sirvió de excusa a los tuteladores para señalar con claridad los límites de la democracia formal, pues el general Medina escondió las citaciones judiciales a varios de los más notorios asesinos en el ?coffre fort? de la comandancia de las fuerzas armadas. Su gesto brutal refrescó la memoria de los que se habían comprometido a hacerse los chanchos rengos; connotados defensores del orden establecido se sintieron en el ?deber? de elaborar la ley de la caducidad de la pretensión punitiva del Estado, hiperbólica denominación para un engendro que hincó de rodillas a la ?clase política? ante el partido militar. Dicho sea de paso, meses más tarde algunas de sus víctimas intentaron lavar la imagen del general Medina acompañándolo candorosamente a repartir bandejitas de comidas a los escolares pobres.    

Cada vez que el movimiento popular quiso anular la caduca ley de caducidad,  los malabarismos de los cuadros políticos la mantuvo vigente. Pese  a ello, como las  bases frenteamplistas fueron la columna humana que sostuvo la lucha contra la impunidad, creció a ojos vista el caudal electoral de la fuerza política y decreció el de los partidos comprometidos en la defensa de los criminales. Esa es una de las razones, tal vez la pricipal, para que el responsable de finanzas de la Comisión de Notables por Verdad y Justicia (la del Voto Verde en 1989) fuera elegido como primer Intendente ?progresista? de Montevideo en 1990 y quince años después, como primer presidente frenteamplista del Uruguay. A fines del 2004, Fernández, líder del pragmatismo y la entrega, asumió ante el Congreso del Frente Amplio que para ganar las elecciones era necesario mantener la vigencia de la infame ley que protegía a quienes fueron sus torturadores y los asesinos de sus hermanos de lucha revolucionaria. Puede parecer curioso al lector desprevenido, pero tan inmoral y poco ética postura obtuvo el apoyo de la mayoría de los congresistas y, con ello se trastocó, de hecho, la columna de la verdad y la justicia en base ideológica y política del olvido y el perdón.



La impunidad ?progresista?



Asumiendo como propios los compromisos del Club Naval, una vez asumida la presidencia de la república Tabaré Vázquez enloqueció a la opinión pública con sus gambetas y zigzagueos endiablados. Hacía como que buscaba la Verdad y la Justicia (autorizó, por ejemplo, las excavaciones en los cuarteles en busca de restos de desaparecidos) pero ayudó a institucionalizar definitivamente la impunidad  como política del Estado uruguayo. Se opuso con uñas y dientes a la anulación de la ley aberrante y pretendió hacer una especie de ?día del perdón? con los 19 de junio, fecha en que se recuerda el nacimiento de José Artigas, caudillo de una de las pocas revoluciones agrarias del siglo XIX.

Pese a la magnitud de los obstáculos, en el 2009 la lucha popular casi, casi, logró echar abajo la ley que protege a los asesinos de las normas internacionales. Para sostener la impunidad otra vez salieron de las penumbras algunas de las más renombradas víctimas a cortar el paso del Juicio y Castigo. José Mujica demostró ser un demagogo tan hábil y falso como Tabaré: firmó públicamente en favor del plebiscito por la anulación de la ley de impunidad, pero durante toda la campaña  electoral mantuvo al respecto un ominoso silencio sobre la aspiración popular de verdad y justicia. Su actitud sembró confusión en el electorado y sectores de militancia frenteamplista sabotearon el llamado Voto Rosado. Hubiera bastado conque Mujica hiciera una mínima señal de apoyo a la anulación, para que hoy día no existiera la inmoral ley de caducidad que continúa siendo el fondo del problema según expresó la primera senadora Lucía Topolansky. Mujica optó por sumarse a quienes defienden la impunidad consagrada en el pacto del Club Naval, voluntad en ese entonces ya reforzada por las negociaciones secretas del más famoso ladero del presidente ex-guerrillero.  

Como reconoce la propia dirigencia del Frente Amplio, la gestión del gobierno de Mujica se destaca por la ineficiencia general y, en particular, en lo referente al programa popular, vivienda, educación y salud. En cambio ha sido extraordinariamente eficaz para fortalecer y aceitar la maquinaria policíaco militar, dejándola en inmejorables condiciones de armamento, movilidad y funcionamiento, pronta para futuros desmanes y malones terroristas. Para justificar el fortalecimiento del brazo armado del capitalismo, Mujica, Fernández y Bonomi predican la peregrina idea de que han cambiado muchísimo, ahora son ?profesionales? y ello les impediría cometer nuevamente los crímenes que cometieron en el pasado. Como si los policías ?profesionales? no torturaran en las comisarías y las ?profesionales? tropas israelíes no fueran las responsables del genocidio al pueblo palestino. Por el contrario, a mayor ?profesionalidad? mayor capacidad técnica para la tortura, la violación, el asesinato y la desparición forzosa. Están aceitando la guillotina que caerá sobre la cabeza del pueblo uruguayo.

Es el discurso y la práctica de olvidar y perdonar que la derecha destaca y aplaude tanto como la política económica del gobierno. El compromiso de las víctimas arrepentidas con los victimarios es destacado como una  demostración de altruísmo y ?humanismo?, cuando en realidad, lo único que demuestra es el abandono de los principios y los valores que los llevaron a pretender la transformación revolucionaria de la sociedad. Llegaron al gobierno gracias a su aura guerrillera y al haber sido torturados como rehenes, identidad que se quitaron de encima porque les molestaba para las transas con los dueños del Uruguay, las corporaciones transnacionales y el imperialismo. Con el consentimiento y apoyo de los parlamentarios y los dirigentes del Frente Amplio, el cuarteto Mujica-Fernández-Topolansky-Bonomi instaló una atmósfera ideológica que convierte al Uruguay en santuario para los criminales impunes.



El santuario de la impunidad



En las condiciones santificadas por el ?progresismo? la derecha encontró el campo más favorable para que prosperaran sus ideas linderas con el fascismo. Las claudicaciones abrieron las puertas a dos resoluciones de la Suprema Corte de Justicia que representan una amnistía de hecho a los criminales del terrorismo de Estado. La primera fue la remoción de la Jueza Mariana Mota que obstaculiza la rápida  diligencia de las 55 causas contra militares y policías y la segunda es la sentencia que declara incostitucional el mamarracho de ley interpretativa, aprobada por los parlamentarios frenteamplistas para eludir el desafío de anular la ley de caducidad. El Pacto del Club Naval ha sido reflotado por la Corte de In-justicia, cuyos ministros ingresaron a la magistratura durante la dictadura militar, cuando no cualquiera podía acceder al cargo de juez. El gesto brutal de la Corte, equivalente al del general Medina en 1986, fue aprovechado por el Partido Colorado y el Partido Nacional, que se sienten derrotados de antemano y están buscando hacer política allí donde tienen poder, como en la Suprema Corte de Justicia. Están renovando sus credenciales antipopulares y antidemocráticas, quizás estén pensando en una escalada y en ejercer presiones desde otros de sus centros de poder, como los mandos militares y los gremios del latifundio. Volveremos a tener en el escenario la antigua santa alianza reaccionaria.

El nuevo empuje de la impunidad no logra opacar la necesidad histórica de verdad y justicia. Ella renace y se recrea. Porque son sentimientos arraigados muy profundamente en el espíritu de los pueblos y porque desvirtúa de hecho todo el discurso liberal que sustenta la democracia burguesa. Los privilegios de los criminales, dada su condición de militares y policías, contradicen rotundamente la terna ideológica de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. A la natural aspiración de verdad y justicia, malherida por los administradores del poder judicial, sólo le queda el parlamento como posibilidad de respuesta institucional. Luego del gambito de la Corte, al parlamento le toca jugarse por la libertad, la igualdad y la fraternidad, principios básicos desde el origen del sistema republicano y mucho más fuerte que la mentada separación de poderes. En el santuario de la impunidad los parlamentarios frenteamplistas podrían jugarse por la verdad y la justicia y anular la ley de caducidad de una vez por todas.  



Pusilánimes



Una ley puede echar abajo a otra ley. De hecho, en el empuje primaveral de marzo de 1985, el parlamento dominado por los partidos tradicionales aprobó la ley No. 15.738 que en su primer artículo elevaba a la categoría de leyes los ?actos institucionales? de la dictadura y en su artículo segundo anulaba 18 de esas leyes aprobadas en el anterior. El recordado Helios Sarthou -¡qué falta hacés, viejo querido!- abundó en varios escritos doctrinarios sobre la capacidad del parlamento para anular aquello que él mismo aprobó.

La ley de caducidad contradice toda la legislación internacional sobre los derechos humanos, esas leyes que hicieron posible la condena de los criminales nazis en Nüremberg y que harán posible la condena de los genocidas que visten el uniforme de los EEUU.  

La ley de caducidad contradice la propia Constitución del Uruguay, como confirmó  una sentencia de la Suprema Corte para uno de los casos concretos. .

¿Por qué el Frente Amplio no hace valer su mayoría en el Parlamento y la anula de una vez por todas? No existen argumentos legales para no hacerlo. Puede argumentarse, como he leído por ahí, que este caprichosa Suprema Corte declararía inconstitucional una ley de tal índole....bueno, muchachos, entonces habría que convocar al pueblo de verdad, no como se hizo el lunes 25 de febrero. El pueblo en la calle es la única garantía de Verdad y Justicia.

Quizás la única razón política para mantener la vigencia de la ley de caducidad sea el compromiso con los mandos militares; la mayoría de los sectores del Frente Amplio continúan consintiendo el apoyo dado por el general Seregni al Pacto del Club Naval.  Algunos descargan sus responsabilidades culpando a  Víctor Semproni por sus deplorables actitudes, olvidando como presionaron a Guillermo Chifflet para que entregara su banca pero le perdonan la vida al diputado del Espacio 609. Anular o no la ley de impunidad coloca al MPP en un brete: pinta en los muros ?Fuerza Mota? y ?Verdad y Justicia? al mismo tiempo que sus mandarines negocian en secreto con los militares y pidieron la cabeza la Jueza Mota. La situación está siendo un detector para las mentiras y versos de Topolansky y asociados. Es como cuando votaron el ingreso de los SEALs a territorio nacional o cuando callan sobre el escándalo de las camionetas yanquis patrullando calles de Montevideo.... en el Espacio 609 podrán decirse muy antimperialistas, pero sus manos levantadas  niegan sus dichos. El único resultado de la pusilanimidad es el desprestigio del parlamento y de la institucionalidad burguesa... el pueblo uruguayo terminará como el italiano,  votando payasos.  

Estamos ante la reedición del Pacto inmoral y nada ético entre los mandos militares y los cuadros políticos. Un nuevo acuerdo no escrito, implícito en las guiñadas, los gestos y las conductas. Por eso no los voto más y menos todavía a Tabaré.

3 de marzo de 2013.

Se exige la libertad de los 5 espías cubanos en la gran noche de Habanos.

CUBA 

por Héctor Planes
(texto y foto, desde Cuba, para Resumen Latinoamericano)

En la gran noche de gala del Festival de Habanos, donde se cena al
sabor de un Habano y se premian a las más prestigiosas personas en el
arduo trabajo del tabaco fue escuchado un reclamo de libertad, esta
vez por el afamado actor estadounidense Danny Glover a quien se le
entrego el gran premio del XV Festival por ser un incansable luchador
por la paz y contra la injusticia.


Danny Glover y Ricardo Alarcón

El premio consistía en una gran escultura de plata y madera
confeccionado por el artista cubano Raúl Valladares.
Glover invitado a esta gran cena por el miembro del buró político de
Cuba Ricardo Alarcón de Quesada manifestó que ha estado en Cuba muchas
veces pero que era la primera vez que asistía a este evento,
aprovechaba la oportunidad para una vez más exigir la liberación de
Los Cinco cubanos presos injustamente en cárceles norteamericanas.
Cita Glover (?..) que he tenido la oportunidad de ser la voz de cinco
valientes jóvenes cubanos  hice un compromiso con ellos de hacer todo
lo que estuviese a mi alcance para acabar con la injusticia regresaran
a sus casas, acepto este premio en nombre de estos Cinco valientes
hombres y su heroísmo extraordinario al servicio del pueblo de Cuba
con su gran Revolución, he tenido la oportunidad de conocer en este
evento a grandes mujeres y hombres que han venido de todo el mundo a
celebrar este gran producto cubano que es el tabaco, pero también
celebro esta importante labor al servicio del pueblo cubano (?.)
Durante los quince años que se viene celebrando este festival todos
los ingresos recaudados con sus grandes subastas de humidores llenos
de este producto cubano tan codiciado en el mundo son destinados al
desarrollo de la salud y educación cubana.