Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fascismo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de febrero de 2014

ALBA y sus movimientos sociales apoyan al Gobierno del presidente Nicolás Maduro.

ALBA rechaza fascismo y desestabilización en Venezuela
(Foto: teleSUR)

Bernardo Álvarez, en representación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), reafirmó ?la solidaridad del ALBA con el Gobierno de (Nicolás) Maduro? y rechazó el ?fascismo, odio y desestabilización? en Venezuela.

El vocero de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Bernardo Álvarez, expresó el repudio del mecanismo de integración al ?fascismo, odio y desestabilización?  en Venezuela.
En declaraciones a teleSUR, durante la manifestación de trabajadores petroleros en apoyo a la paz  que llegó hasta el Palacio de Miraflores  (casa de Gobierno), Álvarez reafirmó ?la solidaridad del ALBA con el Gobierno de (Nicolás) Maduro?.

Manifestó que las protestas de este martes son reflejo de una ?jornada extraordinaria de paz, por la paz?, protagonizada por el pueblo venezolano.

Sin embargo, advirtió que si hay ?intereses de intervenir a Venezuela? , ese mismo pueblo saldrá a las calles a defender la democracia.

Este martes, tanto los seguidores del Gobierno como quienes le hacen oposición salieron a las calles para manifestarse a favor y en contra del Gobierno que encabeza el presidente Nicolás Maduro.

Durante la movilizacion de oposición se entregó a las autoridades el representante del partido de extrema derecha Voluntad Popular, Leopoldo López, quien dirigió la violencia en Venezuela.

sábado, 15 de febrero de 2014

Fedecámaras, Venamcham y CIA: su bandera es la guerra civil y Leopoldo López su ejecutor.

OPINIÓN/ 

Por Humberto Gómez García/ Caracola/

El 12 de febrero fue para la oligarburguesía representada en Fedecamaras, la Camára venezolana americacana Venamcham, en Consecomercio, el momento decisivo de su plan golpista que pudiera comenzar por una guerra civil adelantada por los grupos paramilitares y los focos subversivos que dirigen los grupos del fascismo amarillo de primero (in) justicia y la llamada voluntad popular que lidera el fascista Leopoldo López en quién descansan las esperanzas de los gobernantes norteamericanos y en particular la CIA para encabezar una presunta ?revolución suave o naranja? que acabe con la Revolución Bolivariana.

Un rápido recuento de los últimos hechos subversivos encabezados por grupos fascistas los podemos encadenar con la concentración de la derecha en Caracas y el asesinato del camarada Juan Montoya, ?Juancho?, activista de los Colectivos Revolucionarios del 23 de Enero. También murió el compatriota Basil Da Costa, 23 lesionados, incendiados 6 vehículos del CICPC ubicado en la Plaza Carabobo, destrozos parciales e incendio en el edificio de la Fiscalía General de la República en la avenida México.

La agresión en Margarita de los peloteros cubanos que participaban en la Serie del Caribe. La agresiva agresión a la residencia gubernamental del Gobernador Vielma Mora en San Cristóbal, dirigida tras bastidores por el Alcalde fascista de esa ciudad y por Leopoldo López. Los sucesos violentos de Mérida contra el Gobierno y el joven fascista que por imprudencia se electrocutó al ir a destruir una valla de la Gobernación de Mérida. Agresión a la vivienda del Ministro Osorio. En el programa juvenil Zurda Conducta del 11 de febrero se transmitió un audio entre dos redomados golpistas, el militar retirado Carratú Molina y Fernando Gerbasi, ex embajador en Colombia, donde claramente hablan de volver a la situación golpista del 11 de abril de 2002.

Ya para el 12 de febrero se habían planteado ?incendiar a Venezuela?, el presidente lo denunció y ellos lo hicieron, y convocaron una concentración en la Plaza Venezuela no sólo para hacer una demostración de fuerza y retar al gobierno, sino para ejecutar que en la fecha gloriosa para la juventud venezolana es el punto de partida de una rebelión vario pinta para derrocar el gobierno constitucional. Las consignas subversivas son más que evidentes: ?Vamos a alzarnos contra este gobierno?. ?Este Gobierno va a caer?. ?Maduro, renuncia?. ?Maduro, vete ya?. ?NO nos iremos desde las calles hasta que no se vaya Maduro?.
Es significativo que escogiera el fascismo esta fecha épica para iniciar su ofensiva de un marcado carácter anti venezolano. Para nada les interesa la Patria, para ellos más importante es un rollo de papel tualé. Ni el 12 de Febrero, ni el 5 de Julio, ni el 19 de abril les interesa, no quieren a Venezuela, quieren su petróleo, sus dólares.

Por supuesto que la marcha tuvo varias etapas. La concentración en la Plaza Venezuela donde se avivó el odio de los presentes a través de los diversos oradores y los grupos de choque y paramilitares, con radios, celulares y otros medios de comunicación llegaron las bombas molotov y los morrales de objetos contundentes; es decir, se prepararon para lo que vendría después, crímenes que tenían fríamente calculados. La Marcha hasta la Defensoría del Pueblo, relativamente tranquila. La llegada a la Fiscalía General de la República era el centro de la estrategia terrorista de generar la más atroz e insólita violencia y el inicio del golpe. El pretexto de ir hasta ese sitio era protestar por la prisión de los grupos golpistas caídos apresados en Margarita y San Cristóbal. Les ofrecieron ser recibidos, por la Fiscal incluso y se negaron, lo que evidencia que no iban a denunciar ni a protestar nada sino a iniciar su ?rebelión? por el simbolismo que tiene la Fiscalía General de La República.

Viendo lo ocurrido se puede establecer que el objetivo no sólo era tratar de destruir el edificio sede de la Fiscalía, incendiarlo con el personal adentro inclusive y donde resultaron heridos varios funcionarios, sino establecer que los objetivos iban dirigidos contra la institucionalidad, sus sedes: Fiscalía, CICPC y otros. Un verdadero reto al gobierno del Presidente Maduro y a la Revolución con el desarrollo de un violencia extrema.

¿Qué lectura le damos a esta sangrienta ofensiva fascista, quizás políticamente subestimada por las fuerzas progresistas?

Lo que no pudieron hacer en abril, una insurrección violenta y terrorista que le dio paso al golpe de Estado, lo están intentando ahora en una combinación de grupos paramilitares colombianos, militantes de javu y el plan Sharp. Hay una preparación militar evidente obtenida en Miami, más el consumo de drogas y licor en plena marcha por parte de muchos marchistas para darse valor y desatar su odio.

La otra lectura es que esta ofensiva golpista con seguridad la ordena Fedecamaras y sectores de la oligarquía afectados desesperadamente con las nuevas medidas económicas, con la ley que controla las ganancias hasta un 30% en la venta de mercancías, con el recorte drástico de la entrega de dólares. Son las respuestas a su guerra económica y lo de hoy: muertes, incendios, destrozos, es la nueva respuesta de la oligarquía y el imperialismo norteamericano, la CIA el supra gobierno yanqui.

Pero la ofensiva fascista y terrorista aparentemente recayó sobre Leopoldo López Boves y su grupo Voluntad Popular y María Corina Machado Malinche, en la lucha por el liderazgo de la oposición, el aparente desplazamiento del otro super fascista Capriletti, cabeza visible del vandalismo, los crímenes y el terrorismo después de la derrota electoral. ¿Enyugaron con lo de hoy al resto de la MUD, a la oposición vacilante o que, en todo caso, no comparte la política de violencia que preconiza esta minoría? (12/02/14)

viernes, 3 de enero de 2014

A medida que la influencia de EE.UU. se retira, los archienemigos China y Japón están flexionando sus músculos

La presencia militar de China está creciendo . ¿Se está tejiendo una colisión de superpotencias?
¿Quién tiene la llave para el futuro de Asia Oriental ? 
Simon Tisdall

Muestra de poder ... los soldados del Ejército Popular de Liberación de China (EPL ) Fuerzas de Operaciones Especiales.Fotografía: Joe Chan / Reuters

En términos generales, los burócratas japoneses no son muy dados a la exageración. Así que cuando una información privilegiada del gobierno de alto nivel en Tokio, hablando extraoficialmente, recientemente comparó la deteriorada situación de seguridad en Asia Oriental a la Europa en la década de 1930 en medio del auge del fascismo, es el momento de sentarse y tomar nota.

"Las tensiones se están poniendo muy alta en esta parte del mundo", dijo el funcionario. "La posición de seguridad es extremadamente grave. Hay enormes ventas de armas de Rusia, los EE.UU. y Europa. Los gastos de defensa de China ha experimentado un crecimiento de dos dígitos cada año desde 1989. Ellos [Beijing] no son un socio responsable. La influencia de EE.UU. en la región está en retroceso".

La mala sangre entre Japón y China es muy fuerte y, en la era moderna, data de la invasión de Manchuria de 1931. Después de su derrota en 1945 y su adopción de una Constitución pacifista, Japón se convirtió en totalmente dependiente de los EE.UU. para su defensa. Algunos analistas afirman que ha sido durante mucho tiempo en los intereses de Tokio para jugar la "amenaza" de China. Pero objetivamente hablando, la amenaza es real, y se hace tangible más preocupante por el día.

El crecimiento económico extraordinariamente rápido de China en las últimas décadas, que se ha visto superar a Japón como la segunda economía más grande del mundo, y la consiguiente expansión de la política militar, diplomática y de Beijing podrían haber fijado campanas de alarma sonando en toda la región como nunca antes. Hoy se habla en las fiestas de la embajada no se trata tanto de la manera de "contener" a China - la última gran vanidad de geoestrategas americanos de línea dura - sino como es la manera de apaciguarla.

Es revelador que la advertencia del funcionario japonés se produjo días antes de que China declarara inesperadamente una nueva zona de defensa aérea en el mar de China Oriental, que abarcaba las islas Senkaku (Diaoyu en China) que Tokio ve como territorio japonés soberano. La fila siguiente vio a Japón, los EE.UU. y Corea del Sur enviando aviones de combate en la zona en abierto y peligroso desafío a las estenosis de Pekín. Una misión de mediación posterior hecha por el vicepresidente Joe Biden de EE.UU. no logró resolver la disputa, en efecto, dejando un ardiente y sin atención barril de pólvora.

Nadie habla abiertamente de una tercera guerra mundial, todavía no, al menos. Pero hay una creciente conciencia de que las semillas de una futuro posible colisión de superpotencias se están sembrando alrededor de las islas, rocas y bancos de arena, y en las rutas marítimas y el espacio aéreo superpoblados fuera de las fronteras históricas de China, a la que Pekín reclama la creciente solidez política de los siglos - y mejora en la capacidad militar. La falta de una organización de seguridad regional, la ausencia de una línea directa entre Pekín y Tokio, y la siempre presente amenaza representada por el régimen con armas nucleares  de Corea del Norte respaldado por los chinos en  se suman a los peligros inherentes a la situación actual.

Al igual que cualquier imperio en el pasado, a medida que el poder de China crece, que el poder se proyecta ineluctablemente para abarcar los vecinos inmediatos y, con el tiempo, a regiones geográficas y continentes, incluso enteras. Para Pekín, la última frontera en esta ingeniería inversa del destino manifiesto es la cuenca del Pacífico en sí. Sin embargo, para lograr el dominio, primero debe desplazar a los EE.UU., la nación más poderosa militarmente del mundo. Este concurso tiene años para correr. Pero ahora que está lanzado, de ahí los rumores de guerra.

Tres hombres ocupan actualmente la clave de lo que puede suceder en 2014. Uno de ellos es Xi Jinping, el más importante líder del Partido Comunista y el Ejército de Liberación del Pueblo de China, quien sucedió a Hu Jintao como presidente en marzo pasado. En un brusco cambio de tono, Xi ha dejado de hablar del ascenso pacífico de una magnánima de China que postulaba Hu y lo sustituyó con un mensaje nacionalista que suena más fuerte hincapié en el orgullo en el propio país como en casa y hacer valer los derechos de China en la escena internacional con "voluntad indomable".

La base ideológica de este enfoque se establece en el discurso inaugural de Xi sobre el "sueño de China", un claro intento de ofrecer una alternativa al sueño americano. Como comentó el Diario del Pueblo, su idea era "construir un comunismo más abierto y carismático que hace que la gente se anime a ser chino".

En un pleno del partido reciente, Xi presionó con éxito a través de un ambicioso programa de reformas, mientras que proponía un fortalecimiento de su control del poder. "Xi surgió desde la cámara como el más poderoso líder chino desde que Deng Xiaoping," dijo el analista William Pesek. "Xi puede estar especialmente dispuesto a arriesgarse con un enfrentamiento con Japón en este momento con el fin de distraer a los opositores de las reformas propuestas, así como los chinos comunes y corrientes que están crecientemente inquietos por la contaminación, la desigualdad de ingresos y la corrupción oficial. Nada junta 1,3 mil millones de personas de China para fácilmente hacer odiar a los japoneses".

El ascenso de Xi al poder ha coincidido con la aparición de una persona de manera similar cabeza dura como primer ministro de Japón. Shinzo Abe, quien asumió el cargo en la misma época como Xi, tiene su propia agenda para hacer frente a China. A veces hace sus aliados estadounidenses y los 10 miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) - vecinos más pequeños de China - una mueca de dolor con la ansiedad.

Un nacionalista no arrepentido, Abe dice que es hora de que Japón deje caer sus leyes pacifistas, reconociendo las muchas amenazas a su seguridad, y debe ponerse de pie con valentía por sus intereses y valores. Con este fin, se ha incrementado el gasto en defensa, creó un nuevo consejo de seguridad nacional, fortaleció las alianzas con países como Filipinas (que tiene su propia disputa territorial con China), y los planes para comprar nuevo armamento avanzado EE.UU..

"Japón está de vuelta," Abe declaró durante una visita a Washington el año pasado. Por esta y otras razones, Xi se ha negado a reunirse con él, al igual que el presidente de Corea del Sur. Los medios oficiales denuncian Abe como revisionista y militarista. Este impasse frío ha agravado las tensiones sobre la nueva zona de aire de China.

El tercer jugador clave en este drama que se desarrolla es Barack Obama, que tiene armas más grandes y más barcos y aviones que los otros dos combinados. Al igual que el resto del mundo, el gobierno de EE.UU. puede pensar en mil razones por las que una guerra en el este de Asia sería desastrosamente contraproducente para todos los interesados, empezando por el impacto negativo en el comercio internacional, las finanzas y la deuda estadounidense.

Pero consciente de la percepción de que la influencia regional EE.UU. está disminuyendo, y que la más mínima chispa podría provocar una conflagración, Obama ha cambiado su enfoque. Su llamado "pivote" para Asia, dando a la zona una mayor prioridad de la política exterior, está dirigido principalmente (pese a las negativas) a contrarrestar las ambiciones de la marina de aguas azules chinos en el Pacífico y otras manifestaciones inquietantes de la proyección del poder chino.

Observadores regionales cuestionan la seriedad de Obama es acerca de la "amenaza" de China, y si, por ejemplo, en realidad vendría en defensa de Japón, si dicha controversia de las islas Senkaku degenerara en una guerra abierta. Tal vez 2014 proporcionará la respuesta.

miércoles, 12 de junio de 2013

CLEMENT MERIC.

EL ASESINATO DE CLEMENT

¿No pasarán?-

por Andoni Baserrigorri

Emociona y pone la piel de gallina ver las masivas movilizaciones que en Paris y otras ciudades de Europa se han dado como respuesta y denuncia del asesinato del joven Clément por un grupo nazi-fascista. Miles y miles de gargantas gritaban el ?No Pasarán!? que se hizo célebre en Madrid durante la guerra desatada por los fascistas españoles contra la república.


CLEMENT MERIC

Miles y miles de puños se han visto alzados contra esta peste llamada fascismo que asola la humanidad desde hace decenios. De nuevo un joven, llamado Clément junto a Carlos asesinado en Madrid, o Guillem en Valencia o Iñigo en Bilbao se suma a esa lista ya demasiado larga de personas que caen muertos bajo la vileza del fascismo en cualquiera de sus formas.


Dolores dijo en Madrid que no iban a pasar, pero pasaron. Esa es la desgracia que tenemos que asumir y reconocer. Porque a partir de ese reconocimiento, podremos, de verdad, concienciarnos de nuestra realidad objetiva y es que vivimos bajo un fascismo cotidiano, disfrazado, invisible, que de vez en cuando golpea con la crueldad con que lo ha hecho en Paris, pero que con menos atención mediática lo hace todos los días sobre las clases populares y los sectores mas combativos y consientes. Dicho de otra manera, pensamos que vivimos en democracia y no es así. Vivimos en la sombra de un fascismo encubierto, que poco a poco y sin grandes peajes, esta logrando los objetivos históricos de su dueño: el sistema capitalista.


Jorge Dimitrov, fue un líder comunista de la primera mitad del siglo XX. Ignoro hasta que punto su figura es conocida por las nuevas generaciones de revolucionarios y antifascistas. Dimitrov, antes que nadie tuvo la genialidad de definir al fascismo tal y como era en su época, pero pasados los años, tal y como es ahora mismo, en estos primeros años del siglo XXI. Dimitrov, nos lo dejó claro y me voy a permitir una cita de este gran comunista.

?El fascismo es el poder del propio capital financiero. Es la organización del ajuste de cuentas terrorista con la clase obrera y el sector revolucionario de los campesinos y de los intelectuales. (?)El fascismo actúa al servicio de los intereses de los imperialistas más agresivos, pero ante las masas se presenta bajo la máscara de defensor de la nación ultrajada y apela al sentimiento nacional herido (?)Así, el fascismo, que ha surgido como resultado de la decadencia del sistema capitalista, actúa a fin de cuentas como un factor de su ulterior descomposición?


Más claro agua. Dimitrov hace muchos años ya nos advertía que el fascismo no es un grupo de iluminados ni de bufones con una estética más o menos determinada de tribu urbana o de peña futbolera. El fascismo no es sino una de las herramientas de las que dispone el capitalismo para defenderse de las justas luchas que ha de emprender la clase obrera por su liberación. Es una herramienta que tiene guardada en la recamara y que utilizará según sus intereses y necesidades.


El fascismo no son los bufones de La Falange o cualquier otro partido extra parlamentario de similares características. El fascismo no son los Ultra Sur ni otras peñas futboleras que se dedican a berrear y agredir hinchadas rivales. Ni el fascismo son las diferentes tribus urbanas que pueblan las grandes ciudades europeas y que se componen de auténticos lumpen racistas que desahogan sus frustraciones apaleando minorías étnicas.


El fascismo ahora mismo es un capitalismo en descomposición, que impone medidas y recortes que van a llevar a las clases populares a la miseria absoluta y a la depauperación. Que nos va a hacer la vida imposible y nos va a hacer trabajar hasta la frontera de la muerte y sin pensión tras la jubilación. El fascismo es la herramienta que va a usar el sistema capitalista para agredir otros pueblos y robarles sus riquezas naturales.


El fascismo es un sistema educativo-informativo-cultural que instruye a las poblaciones en la resignación y en la idea que solo lo que hay es lo posible. Este, el sistema capitalista es el único posible y quien ose dudarlo conocerá la cárcel y la represión.


El fascismo es el recurso a la fuerza por parte del sistema capitalista para imponer sus criterios y medidas y no solo eso, en el monopolio de esa fuerza, todas las demás fuerzas y violencias son solo terrorismo.


Ya hace años que el sistema capitalista esta llevando estas ideas a la practica. La guerra de Vietnam, el golpe de Chile, la época de Reagan y Teacher con la complicidad de la iglesia fueron un anticipo de por donde iban a ir las cosas. El derrumbe de la URSS y el campo socialista, abrió las puertas de par en par al capitalismo, que se dispuso a funcionar de manera fascista ya abiertamente. Las guerras de rapiña en los últimos años dan prueba de todo ello. Las medidas económicas y la globalización en clave explotadora afianzan, lo que comentamos.


El capital va a por todas, no quiere más sustos como el que tuvo tras la revolución de octubre y el final de la segunda guerra mundial y para ello echa mano de su arma más contundente, el fascismo.




El gran problema es que todo esto ya ?ha pasado?. Es decir, el famoso ?No pasarán? desgraciadamente no se ha cumplido y han pasado hasta la cocina. Han pasado ante la indiferencia cundo no complicidad de parte de la izquierda, la izquierda reformista y grandes mayorías de las clases populares, anestesiadas como estaban con el consumismo y la liga de las estrellas.


Han pasado y ahora el reto no es decir ?No pasarán? sino sacar al fascismo capitalista de nuestras vidas. Sino lo logramos tendremos la barbarie de la que nos habló Rosa Luxemburgo y de la que ya podemos ver algunos anticipos.


No nos queda más remedio que empezar a educarnos de nuevo y dar a conocer a las clases populares textos y definiciones como la que he propuesto de Dimitrov.

Por que si no conocemos al enemigo no podremos combatirlo. Tener claro que fascismo y sistema capitalista es la misma cosa.


Tenemos que reaccionar desde ya, sino tendremos que despedir a muchos Iñigo, Carlos o Clément.


Saber que al fascismo y al sistema capitalista no le vamos a derrotar en las urnas. Ese es el campo de juego en que nos dicen que solo podemos jugar, pero el juego se tiene que desarrollar en muchos campos, en la movilización, en la huelga y en la agitación permanente. Difícilmente podremos avanzar si apostamos todos nuestros chines a las urnas.


Y finalmente tener claro como hay que actuar ante el fascismo. Nicolás Maduro, presidente de Venezuela que recientemente ha visto como su país ha sido victima de una agresión ha tenido claro dos cosas. Una que esa agresión tenia un carácter fascista y que ante ese tipo de actuaciones solo cabe la mano dura.


Mano dura dijo Maduro y esa es la forma de reaccionar ante el fascismo.

jueves, 8 de marzo de 2012

Los indignados del mundo, por una democracia radical, participativa, directa y comunitaria.

ESPECIAL

Entrevista con Boaventura de Souza Santos


?Tenemos que seguir formulando políticas y para eso hay que tener formas de organización y movimiento?, señala el sociólogo portugués en entrevista con Desinformémonos.

Entrevista de Jaime Quintana Guerrero e Isabel Sanginés Franco

Fotos: Isabel Sanginés



El movimiento Ocupa y los indignados

Los sociólogos son muy buenos para ver el pasado y muy malos para prever el futuro, así que no sé lo que va a pasar, pero lo que los ocupas y los indignados manifiestan es que esta institucionalidad está podrida, piden democracia verdadera y democracia real. Estamos vislumbrando lo que yo llamo una sociología de las emergencias, de nuevos movimientos que apuntan a otras formas de democracia más robustas y que puedan evitar lo que yo llamo el fascismo social.

Estoy seguro de que tendremos que mantener junto con estas formas más radicales la democracia representativa, pero nunca sola. Democracias participativas junto con democracias directas y democracias comunitarias.

Hoy las tecnologías de la información permiten una participación mucho más grande de los ciudadanos en la política y otra percepción de ella. Ahora mismo, por ejemplo, vengo de Bogotá donde la alcaldía es una alcaldía de izquierda, dirigida por Gustavo Petra, y están intentando trabajar con procesos como el presupuesto participativo y la intervención ciudadana.

Entonces, los movimientos de indignados nos dicen que es posible luchar. Nosotros no podemos quedarnos como estudiantes separados de las luchas, tenemos que estar dentro de ellas, es decir permanecer en la universidad y en la lucha simultáneamente, y ese a mi juicio es el aprendizaje.

Lo que es nuevo en relación al siglo XIX, es que a los jóvenes de entonces no les pasaba por la cabeza luchar por la democracia porque en esa época la democracia era elitista y totalmente oligárquica y hoy existen grandes diferencias. Tenemos que mantener este imaginario actual de una democracia radical participativa, directa y comunitaria, me parece que es lo que nos enseñan los movimientos de ahora.

Pero hay que ir más lejos, porque en la calle no se formulan políticas, la calle es un detonador muy importante para mostrar la resistencia, la inconformidad, la indignación, pero tenemos que seguir formulando políticas y para eso hay que tener formas de organización y movimiento.

Para la detonación llevar el movimiento al límite

Los límites, no. Si estamos en la práctica no podemos hacer preguntas teóricas sobre las restricciones del movimiento, porque en la práctica todo tiene límites. Es decir, todas las luchas están acotadas, el problema es llevar los límites al límite, o sea todas las oportunidades de lucha que tenemos debemos de radicalizarlas.

Los límites son decididos por la correlación de fuerzas. Sin correlación de fuerza no vas a ir a ningún lado, y tu trabajo es trascender las murallas, pero no las trasciendes de una manera romántica como si no existieran porque te desplomas, tienes que saber cuáles son estos límites y forzarlos más allá de sí mismos.

La guerra en México

Actualmente México vive un momento muy difícil en la medida en que hay una situación de criminalidad que nos recuerda la Colombia de los años noventa. Es una criminalidad que viene de diferentes ejes y direcciones, y a veces se confunde. Llega desde el propio Estado que colabora con los grupos de criminales, llega desde el narcotráfico y el crimen organizado.

Se vive en una especie de anomia, es decir con los vínculos sociales rotos y debilitados. Hay un sentimiento de que no vale la pena respaldar a la ley ya que esta no castiga a quien debe; existe la sensación de que las normas no conducen nuestra vida y este imaginario de ilegalidad o de trivialización de la legalidad es quizás lo que existe hoy en México. Pero hay que distinguir entre diferentes tipos de criminalidad porque hay que los grupos afectados por estos no son los mismos.

Si se compara lo que pasa en el Distrito Federal con lo que pasa en Guerrero o en Chiapas, no estás en el mismo país, pues son estados con una desigualdad social brutal. En este sentido, podemos decir que el federalismo mexicano ha fracasado totalmente ya que el federalismo fue creado para generar una solidaridad nacional entre diferentes estados y ese fenómeno no existe. Aquí hay una fragmentación nacional y se da también bajo la forma de guerra civil o, como yo la llamo, de guerra incivil, porque parece que es sin ley. Es una guerra en la operan simultáneamente, en varias partes del país, grupos armados, ya sea para defenderse o para atacar.


Los límites son decididos por la correlación de fuerzas. Sin correlación de fuerza no vas a ir a ningún lado, y tu trabajo es trascender las murallas, pero no las trasciendes de una manera romántica como si no existieran porque te desplomas, tienes que saber cuáles son estos límites y forzarlos más allá de sí mismos.

La guerra en México

Actualmente México vive un momento muy difícil en la medida en que hay una situación de criminalidad que nos recuerda la Colombia de los años noventa. Es una criminalidad que viene de diferentes ejes y direcciones, y a veces se confunde. Llega desde el propio Estado que colabora con los grupos de criminales, llega desde el narcotráfico y el crimen organizado.

Se vive en una especie de anomia, es decir con los vínculos sociales rotos y debilitados. Hay un sentimiento de que no vale la pena respaldar a la ley ya que esta no castiga a quien debe; existe la sensación de que las normas no conducen nuestra vida y este imaginario de ilegalidad o de trivialización de la legalidad es quizás lo que existe hoy en México. Pero hay que distinguir entre diferentes tipos de criminalidad porque hay que los grupos afectados por estos no son los mismos.

Si se compara lo que pasa en el Distrito Federal con lo que pasa en Guerrero o en Chiapas, no estás en el mismo país, pues son estados con una desigualdad social brutal. En este sentido, podemos decir que el federalismo mexicano ha fracasado totalmente ya que el federalismo fue creado para generar una solidaridad nacional entre diferentes estados y ese fenómeno no existe. Aquí hay una fragmentación nacional y se da también bajo la forma de guerra civil o, como yo la llamo, de guerra incivil, porque parece que es sin ley. Es una guerra en la operan simultáneamente, en varias partes del país, grupos armados, ya sea para defenderse o para atacar.

En este momento el Estado ha perdido el control de la violencia legítima, que es su prerrogativa, y es la que mantiene el orden dentro de los Estados liberales. Ahora se practica una violencia ilegítima sobre la cual no tiene control el Estado, aunque él mismo la ejerce también, junto con otros poderes fácticos que están dominando este país y que se hayan creando una situación real de liberalización de la criminalidad.

Por ejemplo, el día de hoy, me encuentro muy impactado por el asesinato de un profesor del departamento de sociología, cinco minutos antes de que comenzara mi charla en la Universidad Autónoma Metropolitana, esto nos da una idea de cómo la violencia está próxima a nosotros. Hoy fue él, mañana puedes ser tú o puedo ser yo. La violencia tiene una presencia existencial, y esto genera que ya no te sientas protegido en ningún momento, ni de ninguna manera por nadie. El resultado es que la gente empiece a buscar formas alternativas de protección, las cuales pueden ser rondas campesinas, pero también comprar armas del crimen organizado.

Entonces, la primera parte de mi respuesta es que en este país tenemos una multitud de criminalidades, de anomias, y es muy difícil comprender todas sus articulaciones.

Ahora bien ¿hasta qué punto el Estado participa en esto por acción y hasta qué punto participa por omisión? Y por otro lado, ¿cómo podemos salir de esta situación? Yo pienso que lo primero es no desistir, y después encontrar formas de rebelión en contra de este Estado.

La lucha de las ideas y la acción política

Lo que necesitamos hoy, es una reforma, una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia. A través de los movimientos sociales constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente.

La batalla tiene que darse y no podemos desistir. Las personas que se encuentran permanentemente bajo amenaza de muerte, o del hambre por esta violencia desatada, no pueden pensar como nosotros, los que estamos en las universidades o relativamente más seguros. Ellos, los continuamente amenazados tiene que pensar en soluciones y nosotros por respeto a ellos debemos de encontrarlas junto con ellos, esa es la única dignidad de los intelectuales y de los activistas: trabajar directamente con la gente y mantener la esperanza, pero no una esperanza romántica.

La organización de la lucha social en México

Durante mi estancia en México hablé con personas de diferentes movimientos sociales y con gente que está involucrada en la lucha social y cada vez más me parece que, en la situación actual, la batalla por la paz podría ser una línea de articulación para todo el movimiento, una línea agregadora, no me parece que sea socialismo, no sé si es justicia social, tal vez. Eso sí, para los indígenas tienen que ser una justicia histórica, no basta con hacerles una justicia social, pero es la paz la que nos dará la posibilidad de hacer otras cosas. Y para esto hay que manejar algunos instrumentos jurídicos, instrumentos del derecho que el Estado creó en una tradición que viene desde lejos y que puede ser emancipadora. Pero  no es sólo el derecho, lo que hace falta es la movilización política.

En México lo que falta es una movilización política fuerte, y creo que se puede generar ahora alrededor de la consigna por una paz ciudadana, pero no la paz de los vencedores, sino la paz de los vencidos. Es por lo que hay que luchar hoy.

¿Con qué instrumentos? Con instrumentos jurídicos, pero también con instrumentos ilegales. Mi frontera es la lucha armada, no estoy a favor de la lucha armada, pero luchas ilegales por supuesto que sí. Y es que se tienen que producir luchas ilegales porque desde el poder van a criminalizar la protesta, van a hacer todo para que ustedes no puedan salir a la calle, van a considerarlos terroristas, así lo hacen en Chile, así lo hacen en Perú, así lo han hecho ya en México.


Los límites son decididos por la correlación de fuerzas. Sin correlación de fuerza no vas a ir a ningún lado, y tu trabajo es trascender las murallas, pero no las trasciendes de una manera romántica como si no existieran porque te desplomas, tienes que saber cuáles son estos límites y forzarlos más allá de sí mismos.

La guerra en México

Actualmente México vive un momento muy difícil en la medida en que hay una situación de criminalidad que nos recuerda la Colombia de los años noventa. Es una criminalidad que viene de diferentes ejes y direcciones, y a veces se confunde. Llega desde el propio Estado que colabora con los grupos de criminales, llega desde el narcotráfico y el crimen organizado.

Se vive en una especie de anomia, es decir con los vínculos sociales rotos y debilitados. Hay un sentimiento de que no vale la pena respaldar a la ley ya que esta no castiga a quien debe; existe la sensación de que las normas no conducen nuestra vida y este imaginario de ilegalidad o de trivialización de la legalidad es quizás lo que existe hoy en México. Pero hay que distinguir entre diferentes tipos de criminalidad porque hay que los grupos afectados por estos no son los mismos.

Si se compara lo que pasa en el Distrito Federal con lo que pasa en Guerrero o en Chiapas, no estás en el mismo país, pues son estados con una desigualdad social brutal. En este sentido, podemos decir que el federalismo mexicano ha fracasado totalmente ya que el federalismo fue creado para generar una solidaridad nacional entre diferentes estados y ese fenómeno no existe. Aquí hay una fragmentación nacional y se da también bajo la forma de guerra civil o, como yo la llamo, de guerra incivil, porque parece que es sin ley. Es una guerra en la operan simultáneamente, en varias partes del país, grupos armados, ya sea para defenderse o para atacar.

En este momento el Estado ha perdido el control de la violencia legítima, que es su prerrogativa, y es la que mantiene el orden dentro de los Estados liberales. Ahora se practica una violencia ilegítima sobre la cual no tiene control el Estado, aunque él mismo la ejerce también, junto con otros poderes fácticos que están dominando este país y que se hayan creando una situación real de liberalización de la criminalidad.

Por ejemplo, el día de hoy, me encuentro muy impactado por el asesinato de un profesor del departamento de sociología, cinco minutos antes de que comenzara mi charla en la Universidad Autónoma Metropolitana, esto nos da una idea de cómo la violencia está próxima a nosotros. Hoy fue él, mañana puedes ser tú o puedo ser yo. La violencia tiene una presencia existencial, y esto genera que ya no te sientas protegido en ningún momento, ni de ninguna manera por nadie. El resultado es que la gente empiece a buscar formas alternativas de protección, las cuales pueden ser rondas campesinas, pero también comprar armas del crimen organizado.

Entonces, la primera parte de mi respuesta es que en este país tenemos una multitud de criminalidades, de anomias, y es muy difícil comprender todas sus articulaciones.

Ahora bien ¿hasta qué punto el Estado participa en esto por acción y hasta qué punto participa por omisión? Y por otro lado, ¿cómo podemos salir de esta situación? Yo pienso que lo primero es no desistir, y después encontrar formas de rebelión en contra de este Estado.

La lucha de las ideas y la acción política

Lo que necesitamos hoy, es una reforma, una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia. A través de los movimientos sociales constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente.

La batalla tiene que darse y no podemos desistir. Las personas que se encuentran permanentemente bajo amenaza de muerte, o del hambre por esta violencia desatada, no pueden pensar como nosotros, los que estamos en las universidades o relativamente más seguros. Ellos, los continuamente amenazados tiene que pensar en soluciones y nosotros por respeto a ellos debemos de encontrarlas junto con ellos, esa es la única dignidad de los intelectuales y de los activistas: trabajar directamente con la gente y mantener la esperanza, pero no una esperanza romántica.

La organización de la lucha social en México

Durante mi estancia en México hablé con personas de diferentes movimientos sociales y con gente que está involucrada en la lucha social y cada vez más me parece que, en la situación actual, la batalla por la paz podría ser una línea de articulación para todo el movimiento, una línea agregadora, no me parece que sea socialismo, no sé si es justicia social, tal vez. Eso sí, para los indígenas tienen que ser una justicia histórica, no basta con hacerles una justicia social, pero es la paz la que nos dará la posibilidad de hacer otras cosas. Y para esto hay que manejar algunos instrumentos jurídicos, instrumentos del derecho que el Estado creó en una tradición que viene desde lejos y que puede ser emancipadora. Pero  no es sólo el derecho, lo que hace falta es la movilización política.

En México lo que falta es una movilización política fuerte, y creo que se puede generar ahora alrededor de la consigna por una paz ciudadana, pero no la paz de los vencedores, sino la paz de los vencidos. Es por lo que hay que luchar hoy.

¿Con qué instrumentos? Con instrumentos jurídicos, pero también con instrumentos ilegales. Mi frontera es la lucha armada, no estoy a favor de la lucha armada, pero luchas ilegales por supuesto que sí. Y es que se tienen que producir luchas ilegales porque desde el poder van a criminalizar la protesta, van a hacer todo para que ustedes no puedan salir a la calle, van a considerarlos terroristas, así lo hacen en Chile, así lo hacen en Perú, así lo han hecho ya en México.


En este momento el Estado ha perdido el control de la violencia legítima, que es su prerrogativa, y es la que mantiene el orden dentro de los Estados liberales. Ahora se practica una violencia ilegítima sobre la cual no tiene control el Estado, aunque él mismo la ejerce también, junto con otros poderes fácticos que están dominando este país y que se hayan creando una situación real de liberalización de la criminalidad.

Por ejemplo, el día de hoy, me encuentro muy impactado por el asesinato de un profesor del departamento de sociología, cinco minutos antes de que comenzara mi charla en la Universidad Autónoma Metropolitana, esto nos da una idea de cómo la violencia está próxima a nosotros. Hoy fue él, mañana puedes ser tú o puedo ser yo. La violencia tiene una presencia existencial, y esto genera que ya no te sientas protegido en ningún momento, ni de ninguna manera por nadie. El resultado es que la gente empiece a buscar formas alternativas de protección, las cuales pueden ser rondas campesinas, pero también comprar armas del crimen organizado.

Entonces, la primera parte de mi respuesta es que en este país tenemos una multitud de criminalidades, de anomias, y es muy difícil comprender todas sus articulaciones.

Ahora bien ¿hasta qué punto el Estado participa en esto por acción y hasta qué punto participa por omisión? Y por otro lado, ¿cómo podemos salir de esta situación? Yo pienso que lo primero es no desistir, y después encontrar formas de rebelión en contra de este Estado.

La lucha de las ideas y la acción política

Lo que necesitamos hoy, es una reforma, una refundación profunda del Estado, de la democracia y de la justicia. A través de los movimientos sociales constituidos en la alternativa a una política de Estado corrupta e ineficiente.


La batalla tiene que darse y no podemos desistir. Las personas que se encuentran permanentemente bajo amenaza de muerte, o del hambre por esta violencia desatada, no pueden pensar como nosotros, los que estamos en las universidades o relativamente más seguros. Ellos, los continuamente amenazados tiene que pensar en soluciones y nosotros por respeto a ellos debemos de encontrarlas junto con ellos, esa es la única dignidad de los intelectuales y de los activistas: trabajar directamente con la gente y mantener la esperanza, pero no una esperanza romántica.

La organización de la lucha social en México

Durante mi estancia en México hablé con personas de diferentes movimientos sociales y con gente que está involucrada en la lucha social y cada vez más me parece que, en la situación actual, la batalla por la paz podría ser una línea de articulación para todo el movimiento, una línea agregadora, no me parece que sea socialismo, no sé si es justicia social, tal vez. Eso sí, para los indígenas tienen que ser una justicia histórica, no basta con hacerles una justicia social, pero es la paz la que nos dará la posibilidad de hacer otras cosas. Y para esto hay que manejar algunos instrumentos jurídicos, instrumentos del derecho que el Estado creó en una tradición que viene desde lejos y que puede ser emancipadora. Pero no es sólo el derecho, lo que hace falta es la movilización política.

En México lo que falta es una movilización política fuerte, y creo que se puede generar ahora alrededor de la consigna por una paz ciudadana, pero no la paz de los vencedores, sino la paz de los vencidos. Es por lo que hay que luchar hoy.

¿Con qué instrumentos? Con instrumentos jurídicos, pero también con instrumentos ilegales. Mi frontera es la lucha armada, no estoy a favor de la lucha armada, pero luchas ilegales por supuesto que sí. Y es que se tienen que producir luchas ilegales porque desde el poder van a criminalizar la protesta, van a hacer todo para que ustedes no puedan salir a la calle, van a considerarlos terroristas, así lo hacen en Chile, así lo hacen en Perú, así lo han hecho ya en México.