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sábado, 31 de enero de 2015

Pobreza en Latinoamérica.

En 2014, la pobreza afectó al 28% de la población Latinoamericana, manteniéndose a niveles similares a los de 2012 y 2013, según el informe del Panorama Social de América Latina, publicado por la Comisión Económica para para América Latina y el Caribe (CEPAL). Eso implica que 167 millones de personas se encuentran en esa situación en la región.

El estudio, dado a conocer hoy en Santiago de Chile, indica, además, que en ese mismo periodo la pobreza extrema aumentó de 11,3% a 12%, es decir, que el número de indigentes sumó 71 millones.

Nieves Rico, oficial a cargo de la división de desarrollo social de la CEPAL, explicó que a pesar del estancamiento, cinco países de la región han disminuido la pobreza al menos un punto porcentual.

“Esa es la muestra de que a pesar de las restricciones económicas, los países han seguido haciendo esfuerzos importantes para la reducción de la pobreza. Entre esos países están Paraguay, El Salvador, Colombia, Perú y Chile”, dijo.

martes, 30 de septiembre de 2014

EL ISIS, ISRAEL Y LA OTAN CONTRA LOS PUEBLOS DE MEDIO ORIENTE.

DENUNCIA



(AW) Convergencia socialista denuncia la complicidad de los servicios secretos del Israel, Estados Unidos y el gobierno turco en la formación del ISIS, ahora sin freno pero útil para justificar la intervención militar estadounidense en la región.
ISIS Y OTAN


Los imperialistas yankys han puesto en marcha una gran coalición de países para bombardear Irak y Siria con el supuesto objetivo de “detener a los terroristas del Estado Islámico o ISIS”.
Esto es una gran mentira, ya que las bandas armadas sunitas que están arrasando localidades y decapitando “infieles” en esos países fueron organizadas por la CIA, los servicios secretos de Israel y el gobierno turco, uno de los pilares de la OTAN.
Por esa razón no es casualidad que más de dos mil oficiales del ejército de Turquía estén comandando la ofensiva del ISIS y que estos mercenarios nunca hayan apuntado sus armas en contra del estado sionista de Israel, Arabia Saudita, Jordania y otros lacayos del imperialismo. 
Lo que pretende Obama es ponerle un “freno” a los combatientes islámicos y -mientras tanto- aprovecharlos para justificar su intervención en territorios dentro de los cuales sus tropas vienen de ser derrotadas, para mantener el control de una región estratégica desde el punto de vista político y económico.
Mientras tanto el gobierno turco de Erdogán -su socio principal en la zona- continúa abriéndoles las fronteras a los mercenarios del ISIS. ¡Tal es así que los heridos de este ejército -financiado por Arabia Saudita y Qatar- son curados en los hospitales de Turquía!
Erdogan y Obama desean que los contrarrevolucionarios del Estado Islámico cumplan con el “trabajo sucio”, aplastando la resistencia de los kurdos del norte de Siria, que están protagonizando un proceso revolucionario a través de sus heroicas milicias de jóvenes y mujeres. 
Ambos presidentes están aterrados de que en este marco, el conjunto de la nación Kurda -más de 30 millones de personas que habitan en Irán, Irak, Siria y Turquía- siga el ejemplo de los kurdos de Siria, saliendo a pelear ofensivamente por su independencia y su propio estado.
Desde Convergencia Socialista -por un Partido de Trabajadores- repudiamos los bombardeos imperialistas en Irak y el Norte de Siria y los ataques del ISIS, solidarizándonos con los combatientes kurdos que están defendiendo la ciudad de Kobani, uno de los bastiones del Kurdistán sirio.
Los kurdos y todos los pueblos de Medio Oriente triunfarán si toman el ejemplo de los palestinos de la Franja de Gaza, que derrotaron a un enemigo enormemente superior -desde el punto de vista técnico militar- apelando a la movilización de las pueblos hermanos de todo el mundo.  

martes, 1 de julio de 2014

Argentina frente a los fondos buitre.

internacional

El ministro de Defensa, Agustín Rossi, se reunió con el presidente del Uruguay, José Mujica, a quien le agradeció por el firme apoyo y solidaridad que expresó en relación a la postura de la Argentina frente a los fondos buitre. También dialogó con su par, Eleuterio Huidobro.

Durante la reunión, el Presidente del Uruguay reiteró su respaldo para con el país en la cuestión Malvinas, en la que ambas naciones coincidieron en rechazar el acrecentamiento militar por parte de Gran Bretaña en el Atlántico Sur. En ese contexto, Rossi afirmó: “Junto a los países de la región hemos definido al Atlántico Sur como una zona de paz”.

El encuentro de Rossi con Mujica se dio en el marco de la visita oficial a su colega, Eleuterio Fernández Huidobro, con quien mantuvo una reunión de trabajo y en la que ambos funcionarios rubricaron una declaración conjunta que incluyó los principales temas de la agenda bilateral. Entre otros puntos, se resaltó la importancia del Consejo Suramericano de Defensa (CDS); el seminario de recursos naturales celebrado en Buenos Aires; ciencia y tecnología; radarización; industria aeronaútica; la Ciberdefensa; y la experiencia en asistencia ante emergencias.

En el Ministerio de Defensa Nacional, en la capital uruguaya, Rossi expresó: “Argentina y Uruguay tienen una agenda de trabajo en términos de Defensa muy positiva. La de hoy es la tercera reunión y complementan el trabajo que se hace en la región”. Y agregó: “En el marco del Consejo de Defensa Suramericano ambos países coincidimos plenamente acerca de la dirección que deben seguir las políticas de defensa”.

lunes, 10 de marzo de 2014

Centroamérica después de la Guerra Fría

OPINIÓN



(AW) "Para quienes viven fuera de Centroamérica, ésta representa una región bastante ignorada. Es, salvando las distancias, como el África negra: un área difusa, donde no se conocen con exactitud los países que la integran, y de la que existe una vaga idea del conjunto, siempre en la perspectiva de pobreza, atraso comparativo, condiciones de vida muy difíciles, impunidad y corrupción por parte de los Estados, con dinámicas sociales de alta violencia. Centroamérica, en esta lógica es, sin más, sinónimo de república bananera." Así comienza un nuevo artículo del compañero Marcelo Colussi que a continuación reproducimos.-

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¿Qué es Centroamérica?

Para quienes viven fuera de Centroamérica, ésta representa una región bastante ignorada. Es, salvando las distancias, como el África negra: un área difusa, donde no se conocen con exactitud los países que la integran, y de la que existe una vaga idea del conjunto, siempre en la perspectiva de pobreza, atraso comparativo, condiciones de vida muy difíciles, impunidad y corrupción por parte de los Estados, con dinámicas sociales de alta violencia. Centroamérica, en esta lógica es, sin más, sinónimo de república bananera.
De alguna manera, efectivamente funciona como bloque. Además de los geográficos, existe una cantidad de elementos que le confiere cierta unidad económica, política, social y cultural. Los países que la conforman: Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador, Belice, Panamá y Costa Rica, con la excepción de este último, presentan los índices de desarrollo humano más bajos del continente, junto con Haití en las Antillas, una de las naciones más indigentes del mundo.
  
El área es muy pobre; si bien cuenta con muchos recursos naturales, su historia la coloca en una situación de postración y atraso muy grande. Básicamente es agroexportadora, con pequeñas aristocracias vernáculas –herederas en muchos casos de los privilegios feudales derivados de la colonia– que por siglos han manejado los países con criterio de finca. Entrado ya el tercer milenio y luego de las feroces guerras de las últimas décadas, nada de esto ha cambiado sustancialmente. Los productos primarios siguen siendo la base de la economía, tanto para la subsistencia (maíz y frijol) como para la generación de divisas en el extranjero: café, azúcar, frutas tropicales, maderas; recientemente palma africana destinada a la producción de agrocombustibles. En los últimos años se dieron tenues procesos de modernización, instalándose en toda la zona terminales industriales maquiladoras aprovechando la barata y poco o nada sindicalizada mano de obra. Por lo general los capitales comprometidos son transnacionales, no representando esta industria del ensamblaje un verdadero factor de desarrollo a largo plazo. En épocas recientes, con distintos niveles pero, en general, como común denominador de toda la región, se han ido incrementando los llamados negocios "sucios": lavado de narcodólares, y tráfico de estupefacientes. De hecho, hoy la zona es un puente obligado de buena parte de la droga que, proviniendo del sur, se dirige hacia los Estados Unidos. Esto ha dinamizado las economías locales, sin favorecer a las grandes masas obviamente, permitiendo el surgimiento de nuevos actores económicos y políticos ligados a actividades ilícitas, tolerados por los respectivos Estados, y a veces manejándolos desde su interior.
  
La población de toda la región es mayoritariamente rural; prevalece un campesinado pobre, que combina el trabajo en las grandes propiedades dedicadas a la agroexportación con economías primarias de autosubsistencia. La tenencia de la tierra se caracteriza por una marcada diferencia entre grades propietarios –familias de estirpe aristocrática, en muchos casos con siglos de privilegios en su haber, descendientes directos de los conquistadores españoles de cinco siglos atrás– y campesinos con pequeñas parcelas (de una o dos hectáreas, o menos incluso) que, con primitivas tecnologías, apenas si consiguen cubrir deficitariamente sus necesidades.
  
En toda la región hay presencia de población indígena, siendo Guatemala el país que presenta mayor porcentaje al respecto: alrededor de dos terceras partes –de hecho, la nación latinoamericana con mayor presencia de habitantes de etnias no europeas. En este caso particular –esto no se da con similar énfasis en los otros países del istmo– ello crea una dinámica social desvergonzadamente racista, siendo los mayas los grupos más excluidos y marginados en términos económicos, políticos y sociales. Similar fenómeno se repite con las minorías indígenas a lo largo de toda Centroamérica. Corresponde mencionar que también hay presencia de población negra, de ascendencia africana (los antiguos esclavos traídos a la fuerza a estas tierras como mano de obra semi-animal), pero no en un porcentaje particularmente alto como ocurre en las islas del Caribe.
La migración interna desde el campo hacia las ciudades en búsqueda de mejores horizontes, agravado ello por las devastadoras guerras internas registradas estas últimas décadas que forzaron a numerosos pobladores a marcharse de sus lugares de origen, constituye un fuerte elemento de las dinámicas sociales de todas las repúblicas centroamericanas, lo cual da como resultado el crecimiento desmedido y desorganizado de sus capitales y de las ciudades principales. Producto de ello es la alta proliferación de populosos barrios urbano-periféricos, sin servicios básicos, con poblaciones que sobreviven a partir de pobres economías subterráneas: comercio informal, niñez trabajadora, invitación a la delincuencia.
  
En términos generales (Costa Rica es la excepción) la situación de las mujeres es de gran desventaja respecto a la de los varones. Siguiendo pautas tradicionales, el número de embarazos es muy alto: con un promedio urbano de 5 (vale agregar que hay una alta mortalidad infantil), subiendo más en áreas rurales. Las tasas de analfabetismo, de por sí altas, se acentúan en las mujeres. Y su participación en la vida política es baja.
  
La situación medioambiental de todo el istmo es preocupante. Como consecuencia de la falta de planificaciones a largo plazo, de rapiñas de recursos naturales y de Estados corruptos que toleran todo tipo de saqueo, la zona muestra un marcado deterioro en sus aspectos ecológicos: desacelerada pérdida de bosques, falta de agua potable, polución generalizada. Ello crea una alta vulnerabilidad que, ante la ocurrencia de cualquier evento natural considerable –de los que la región lamentablemente posee muchos: zona sísmica, de paso de huracanes, con profusa actividad volcánica– los transforma en enormes catástrofes sociales.
Si bien toda Latinoamérica es, desde inicios del siglo XX, zona de influencia estadounidense, en el caso de América Central esto es groseramente más notorio. Sus presidentes llegan a tales con el beneplácito de la embajada norteamericana (llamada simplemente "la Embajada", lo cual dice mucho del panorama general). El imperio del norte, aunque es reconocido en su papel de amo dominante, no deja de ser al mismo tiempo foco de atracción de todas las poblaciones: de las clases altas, en tanto centro de referencia política y cultural; de las masas empobrecidas, como vía de salvación económica. De hecho el ingreso de divisas a partir de las remesas que cada mes envían los familiares emigrados (mano de obra barata y no calificada en los Estados Unidos) constituye para toda el área una de las principales fuentes de sobrevivencia (en algunos países, y dependiendo de circunstancias coyunturales, ocupa el primer lugar).
  
En tal sentido, dado que juega este papel de punto de referencia obligado en las lógicas cotidianas y de largo plazo, Norteamérica es un elemento decisivo para entender la historia, la coyuntura actual y el futuro del istmo centroamericano.

Centroamérica y la Guerra Fría

Los países que actualmente conforman la región centroamericana fueron colonias de España, con excepción de Belice, que fue un enclave británico. Hacia principios del siglo XIX, con la fiebre libertaria que barrió el continente, consiguen su independencia de la metrópoli. Pero rápidamente comenzaron sus problemas. Originalmente constituyeron una unidad, continuando su status de Capitanía General de la época colonial, donde reunidos conformaban un todo con Guatemala como capital. Al poco tiempo de constituida, se disolvió la Unión Centroamericana, dando lugar a los Estados que actualmente existen en la zona.
  
Formalmente independientes de España, en realidad nunca se constituyeron plenamente en repúblicas soberanas con proyectos nacionales propios. Ya hacia fines del siglo XIX eran, en mayor o menor medida, partes del círculo de interés geoestratégico que los Estados Unidos comenzaban a trazar. Desde ese entonces son –como se dice tan habitualmente– su "patio trasero".
  
Las aristocracias nativas siempre estuvieron alineadas con el poderoso del norte; se dio ahí un proceso de acomodamiento recíproco: oligarquías que producían a bajos costos productos para el mercado norteamericano, y que simultáneamente abrían las puertas a las inversiones estadounidenses para el saqueo de las riquezas nacionales. Al mismo tiempo –esto marcó la historia de todo el siglo XX– estos países aportaban mano de obra barata, siempre en situación migratoria ilegal, para los trabajos menos calificados en los Estados Unidos.
  
En todo el subcontinente latinoamericano, Centroamérica fue quedando relegada como la región más pobre, con estructuras más ligadas a la colonia, con un funcionamiento económico-social de corte quasi feudal, mientras otros países, también ex colonia españolas, seguían modelos de desarrollo industrial.
  
La injerencia política de Washington en la región fue notoria; más aún: desvergonzada, desde el '900 en adelante. Salvo Costa Rica –que merece un tratamiento aparte, siendo por ello la "Suiza centroamericana"– la historia política del istmo estuvo marcada por dictaduras militares a granel, siempre con Washington de por medio. Invasiones, complots y maniobras desestabilizadoras se pueden contar por docenas. La CIA hizo su debut de fuego con una campaña de acción encubierta en Guatemala, en 1954.
En esta lógica, sobre el horizonte de esa historia de explotación, pobreza e intervención extranjera, y a partir de la esperanza que abriera la Revolución Cubana de 1959, entre las décadas de los '60 y los '70 comienzan a generarse movimientos armados como reacción ante tal estado de cosas. Guatemala primero, luego Nicaragua, posteriormente El Salvador, desarrollaron expresiones guerrilleras que, paulatinamente, fueron creciendo. En Nicaragua, como Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), hacia 1979, terminaron por tomar el poder desplazando a la dictadura más vieja de Centroamérica: la de la familia Somoza, tristemente célebre por su crueldad, comenzando la construcción de una experiencia socialista y antiimperialista. En El Salvador, hacia fines de los '80, estuvieron a punto de hacer colapsar al gobierno. En Guatemala –el movimiento guerrillero más viejo del área y el segundo de toda Latinoamérica, luego del colombiano– fueron juntando fuerzas llegando a tener una presencia nacional.
  
Estas expresiones políticas, –de acción armada, con presencia fundamentalmente entre la población campesina– además de representar sin dudas el descontento histórico de las masas paupérrimas, fueron elemento constitutivo también de la lucha ideológica y militar que marcó buena parte de la segunda post guerra del siglo XX: la Guerra Fría. Guerra a muerte entre dos proyectos de vida, entre dos modelos de desarrollo y de concepción del mundo; guerra que se libró en numerosos frentes, y en la que Centroamérica fue un campo de batalla de gran importancia.
  
El bloque socialista se involucró fuertemente; Cuba, por su cercanía, fue el punto de referencia más cercano. Preparación política, ideológica y militar estuvieron presentes desde el inicio de estos movimientos, apareciendo Moscú siempre vigente como una instancia importante en esa dinámica entablada. Por el otro lado, como respuesta a estos proyectos de transformación social, las oligarquías locales, con sus respectivas Fuerzas Armadas, y la presencia omnímoda de la Casa Blanca en tanto referencia última, descargaron todo el peso represivo del caso para evitar que esas iniciativas revolucionarias pudieran crecer.
A las propuestas de cambio social levantadas por estos movimientos (en Nicaragua, incluso, habiendo llegado a adueñarse del poder, y comenzando efectivamente el proceso de transformación), le siguieron brutales represiones. Campañas de "tierra arrasada" en Guatemala, los "contras" en Nicaragua, guerra sucia en El Salvador, las bases de los contras en la región de la Mosquitia hondureña, y en su momento también en Costa Rica, ningún rincón del área centroamericana escapó a la maquinaria bélica. La zona se puso al rojo vivo. El discurso militarizado inundó la vida cotidiana.
La guerra nuclear de los misiles soviéticos y estadounidenses que nunca llegaron a dispararse se libró, entre otras formas, a través de las guerras de guerrillas y las tácticas contrainsurgentes en las montañas de Centroamérica. Los muertos, claro está, fueron centroamericanos.

Y ahora: ¿más de lo mismo?

La Guerra Fría terminó. El bloque soviético ya no existe. Los ideales socialistas, aquellos que pusieron en marcha a los movimientos guerrilleros, hoy están, si no desechados totalmente, al menos en proceso de observación (¿en terapia intensiva?). De todos modos las causas estructurales que motivaron aquellas respuestas armadas por parte de los grupos más avanzados políticamente en los distintos países de América Central, aún persisten. En Nicaragua incluso, donde uno de esos grupos fue poder y manejó el país por espacio de una década con un proyecto transformador, las causas profundas generadoras de pobreza –aunque ya no esté la familia Somoza – persisten. De aquel cambio iniciado en su momento, hoy ya casi nada queda, pese a que regresó a la presidencia el otrora comandante guerrillero Daniel Ortega.
  
Mucho ha cambiado en estos últimos años, desde la caída del muro de Berlín en adelante. Pero las razones que dieron lugar al surgimiento del socialismo como visión contestataria del mundo, como forma de lucha contra las injusticias sociales, aún se mantienen.
  
La Guerra Fría que se expresó en Centroamérica a través de las guerras que desangraron sus países por años, ya es parte de la historia; pero las secuelas de esas guerras ahí están todavía, y seguirán estando por mucho tiempo.
  
En realidad, terminada la gran puja entre los dos modelos en disputa con el triunfo de uno de ellos y la desaparición del otro, no se resolvieron los problemas de fondo que mantuvieron enfrentadas a esas dos cosmovisiones. Terminó la guerra de estos años, pero no su motor. A partir de ese final en concreto se siguieron las agendas de paz de diversas regiones del planeta, América Central entre ellas. Agendas que, en todo caso, no hablan tanto de los procesos de superación de diferencias en los espacios locales donde los conflictos se expresaban abiertamente (como en Oriente Medio, o en el África subsahariana), sino de la necesidad y/o conveniencia de las potencias –Estados Unidos a la cabeza– de eliminar zonas calientes, problemáticas. A su vez las guerrillas firmaron la paz, en realidad, porque no tenían otra salida ante el nuevo escenario abierto. Como se dijo burlescamente: se pasó de Marx a Marc’s: métodos alternativos de resolución de conflictos. La idea de lucha de clases salió de la discusión… ¡pero no de la realidad! Las políticas neoliberales amarradas a esas agendas de pacificación profundizaron las contradicciones e injusticias históricas de la región.
  
Decir que Centroamérica entró en un período de paz es, cuanto menos, equivocado. Quizá: exagerado, pues oculta la realidad cotidiana. Desde ya, el hecho de no convivir diariamente con la guerra es un paso adelante. Hoy siguen muriendo niños de hambre, o mujeres en los partos sin la correspondiente atención, pero ya nadie muere en una emboscada, pisando una mina, de un cañonazo. Esto no es poco. Pero si se mira el fenómeno a la luz del análisis histórico es evidente que las guerras vividas en la región tienen como su causa el hambre, la desprotección, la exclusión en definitiva. Y esto no ha cambiado. Sin vivir técnicamente en guerra, la zona sigue siendo de las más violentas del mundo. Nuevos actores (crimen organizado, narcotráfico, pandillas juveniles), sobre la base de un transfondo de inequidades históricas que nunca se modificó, son los elementos que hacen de la región un lugar problemático, difícil, complejo.

¿Qué le espera ahora a Centroamérica?

Como primera tarea, resolver los problemas inmediatos derivados de los conflictos armados: los materiales, los psicológicos, los culturales. Desde hace algunos años, dependiendo de los tiempos en cada caso, se está trabajando sobre ello. Sin embargo, la magnitud de lo invertido para la reconstrucción post bélica es inconmensurablemente menor a lo que se destinara a las guerras, por lo que las heridas y las pérdidas no parecen poder superarse con gran éxito de seguirse esta tendencia. No ha habido –ya pasó el tiempo para ello– un equivalente al plan Marshall europeo para reactivar las economías. Se contó con apoyos de la comunidad internacional, pero no mucho más grandes que los que podrían haber llegado luego de cualquier catástrofe natural. En definitiva, no hubo un genuino proceso de reconstrucción sobre nuevos parámetros: todo siguió no muy distinto a lo que siempre fue y las ayudas no sirvieron para poner en marcha ninguna transformación de base.
  
Pacificada el área (o, al menos, sin el fragor de las guerras declaradas que se vivieron años atrás), la estructura económica no ha tenido ningún cambio sustancial: no se modificó la tenencia de la tierra, no se salió de los modelos agroexportadores, no comenzó ningún proceso sostenible de modernización industrial. Las grandes mayorías continúan siendo mano de obra no calificada, barata, con escasa o nula organización sindical. En otros términos: más de lo mismo.
  
En el plano de lo político y cultural las cosas no han cambiado especialmente. Sigue predominando la impunidad. Ese es el elemento principal que define la situación general luego de los conflictos bélicos sufridos. Las aristocracias se han reposicionado luego de este período, sin mayores inconvenientes en el mantenimiento de sus privilegios. En Nicaragua retornaron abiertamente al control del poder, luego de la primavera sandinista –que terminó siendo más bien, por diversos motivos, un borrascoso temporal, y la nueva llegada al gobierno de un equipo que levanta las banderas del sandinimo no tiene nada que ver con el proyecto revolucionario de la década de los 80 del siglo pasado. En Guatemala han tenido que compartir algunas cuotas de poder, a su pesar sin dudas, con las fuerzas armadas que le cuidaron sus fincas años atrás, quienes devinieron ahora nuevos ricos con el manejo de las economías "calientes": narcotráfico, contrabando, crimen organizado.
En toda la región centroamericana la pauta dominante sigue siendo la impunidad. Luego de las atrocidades a que dieron lugar las guerras cursadas, no ha habido juicios a los responsables de tanto crimen, de tanta destrucción. Incluso muchos de los asesinos de guerra siguen detentando cargos públicos sin la menor vergüenza. La millonaria indemnización fijada por la Corte Internacional de Justicia (17.000 millones de dólares) contra Washington como monto a resarcir a Nicaragua por los daños de guerra ocasionados por haber financiado a la Contra durante casi una década, quedaron en el olvido. De hecho, su anulación fue una de las primeras medidas tomadas por el gobierno de Violeta Barrios viuda de Chamorro al asumir luego de la partida de los sandinistas en 1990. Y si en Guatemala, luego de años de espera, se llegó a condenar a la cabeza visible de las políticas de tierra arrasada que enlutaron a esa nación en los años 80, el general José Efraín Ríos Montt, los factores de poder del país hicieron que dos días después de emitida la condena dieran marcha atrás con la misma. En otros términos: terminadas las guerras internas, la impunidad sigue siendo lo dominante.
La construcción de la paz como proceso sostenible e irreversible no es, hasta el momento, un hecho indubitable. Mientras no se revise seriamente la historia, no se comiencen a mover las causas estructurales que están a la base de los enfrentamientos armados y no se haga justicia contra los responsables de los crímenes de guerra –como pasó, por ejemplo, en Europa con la jerarquía nazi– es imposible pacificar realmente las sociedades. Hay, como es el caso actual, algunos paños de agua fría, pero las heridas profundas que ocasionaron el odio y las posiciones irreconciliables no podrán desaparecer si no se abordan con seriedad esas agendas pendientes. La violencia galopante que se vive en la zona –criminalidad, persistencia de escuadrones de la muerte, delincuencia callejera, linchamientos en algunos casos, todo lo cual convierte a la región en una de las zonas más peligrosas del planeta– son expresiones de esa historia no elaborada. Puede haber "agendas de la paz", pero no se vive realmente en paz.
El papel jugado por los Estados Unidos sigue siendo el mismo: hegemónico, dominador total para la región. Incluso se da el caso paradójico en que, terminadas las guerras locales, la gran potencia se permite impulsar programas de apoyo a las víctimas de toda esa crueldad que ellos mismos fomentaron. Valga decir que no por sentimientos de culpa precisamente, sino como parte de la misma estrategia de dominación de siempre, actualizada hoy, y adecuada a las circunstancias correspondientes.
Los distintos movimientos revolucionarios signatarios de los procesos de paz que se siguen en el área (la URNG en Guatemala, el FMLN en El Salvador, el FSLN en Nicaragua) –que en todo caso, preciso es decirlo, siguieron procesos prácticamente impuestos por la comunidad internacional– una vez pasados a la lucha política desde el plano civil no han podido elaborar estrategias de impacto para las mayorías, estando en estos momentos lejos de constituirse en alternativas con posibilidades reales de generar cambios profundos, más allá que puedan ocupar la administración central del país, como el caso salvadoreño. El caso del sandinismo, viniendo de un proceso donde sí detentaron el poder político, nos confronta con una debilidad de propuesta programática que –todo pareciera indicar– más allá de declaraciones oficiales, ya no tiene ninguna relación con la vena revolucionaria de décadas atrás.

Para las poblaciones pobres, marcharse a los Estados Unidos a trabajar en cualquier cosa y acumular algunos dólares, sigue siendo la meta dorada.
Como una herencia novedosa que deja el final de la Guerra Fría en el área centroamericana –proceso que en realidad se extiende a toda Latinoamérica, pero que en la zona adquiere ribetes muy marcados– es la proliferación de iglesias evangélicas fundamentalistas. Nacidas como estrategia política encubierta de los Estados Unidos para oponerse a la creciente Teología de la Liberación católica de los '60 y los '70 con su "opción por los pobres", estos grupos inundaron la región llevando un mensaje de desinterés por lo terrenal y de total apatía política. Hoy, a partir de una dinámica de autonomía que fueron adquiriendo, representan un factor de alta incidencia en la vida cotidiana de las comunidades de todos los países del istmo, repitiendo siempre aquellos patrones de proyecto vital: no preocuparse, dejar todo en manos de dios. Su incidencia es alta: se calcula en no menos de un tercio de la población total.
Centroamérica participa hoy de los procesos de integración en bloque que imponen los Estados Unidos en su estrategia continental. Ahí están el Tratado de Libre Comercio (TLC) o el Plan Puebla-Panamá, preparando el camino para tratados bilaterales entre la potencia del norte y los distintos países. En esta lógica se inscribe el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos, (CAFTA, por sus siglas en inglés).
El ex presidente George Bush hijo anunció en su momento que el CAFTA constituye una prioridad de primera línea para su administración. El valor global de las relaciones comerciales entre la economía norteamericana y la centroamericana es de unos 20.000 millones de dólares anuales, cifra que no representa, precisamente, una cantidad como para ser considerada "prioridad de primera línea". ¿Por qué esta decisión de Washington entonces?
Este acuerdo de libre comercio con Centroamérica pretendió ser el punto focal principal de cara al objetivo de crear el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), acuerdo que nunca llegó a ponerse en marcha, pero que se vio reemplazado operativamente por tratados bilaterales, los cuales, en definitiva, cumplen el mismo papel. La implementación del ALCA se le complicó a la Casa Blanca por diversos motivos de protesta política, fundamentalmente por la lucha de la sociedad civil (sindicatos, grupos de oposición, partidos de izquierda) contra un acuerdo leonino, lesivo de los intereses de los trabajadores y atentatorio contra el medio ambiente. En esa geoestrategia hemisférica de Washington, Centroamérica se convierte así en territorio de expansión natural del Tratado de Libre Comercio (que ya vincula a Canadá, Estados Unidos y México). Estando la región amarrada ahora por el Plan Puebla-Panamá, cuyas inversiones cobran sentido en el marco jurídico de un TLC que subordine las legislaciones nacionales de cada uno de los países centroamericanos al acuerdo supranacional con los Estados Unidos que estimule y garantice los intereses de las empresas transnacionales que operan en el área –la inmensa mayoría estadounidenses–, el CAFTA pasa a ser así una pieza de gran importancia en su "patio trasero".
Buena parte del tráfico de bienes derivado de los tratados de libre comercio de países latinoamericanos con Estados Unidos, tiene que pasar por la región mesoamericana. Por lo tanto el CAFTA es un paso vital para expandir el acuerdo continental. Sin el endoso de dirigentes empresariales y funcionarios de los gobiernos centroamericanos, los tratados de libre comercio que subordinan las débiles economías latinoamericasnas a los dictaods de las corporaciones estadounidenses sería prácticamente imposible. Todo indica que las eventuales ganancias derivadas de un tal mecanismo de concertación económica no representan verdaderos beneficios para todos sino que, una vez más, hipotecan el bienestar de los pueblos en favor del gran capital, en especial el norteamericano. Es decir: aunque con términos nuevos, más de lo mismo.
La vulnerabilidad de los países centroamericanos y la propensión al vasallaje de sus actuales gobiernos (infame herencia histórica que nos condena, malichismo mediante), son reconocidos por funcionarios de la misma Casa Blanca como elementos que favorecen esa estrategia expansionista del "paso a paso", para debilitar la oposición que en su momento se hiciera al ALCA en el bloque regional del Sur que encabeza Brasil, y al mismo tiempo favorecer la posición estadounidense en las negociaciones multilaterales de la ronda de Doha, que se llevan a cabo en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Sin ambages el otrora Representante de Comercio de Estados Unidos Robert Zoellick pudo subrayar que el CAFTA es el mejor escudo del que dispone la industria textil norteamericana para sobrevivir a la competencia de China, eliminadas las tarifas en ese sector desde el año 2004 bajo el Acuerdo Multifibras de la Organización Mundial de Comercio.
En resumida síntesis, el CAFTA consiste en nueve temas puntuales de negociación: 1) Servicios: todos los servicios públicos deben estar abiertos a la inversión privada, 2) Inversiones: los gobiernos se comprometen a otorgar garantías absolutas para la inversión extranjera, 3) Compras del sector público: todas las compras del Estado deben estar abiertas a las transnacionales, 4) Acceso a mercados: los gobiernos se comprometen a reducir, y llegar a eliminar, los aranceles y otras medidas de protección a la producción nacional, 5) Agricultura: libre importación y eliminación de subsidios a la producción agrícola, 6) Derechos de propiedad intelectual: privatización y monopolio del conocimiento y de las tecnologías, 7) Subsidios, "antidumping" y derechos compensatorios: compromiso de los gobiernos a la eliminación progresiva de barreras proteccionistas en todos los ámbitos, 8) Política de competencia: desmantelamiento de los monopolios nacionales, 9) Solución de controversias: derecho de las transnacionales de enjuiciar a los países en tribunales internacionales privados.
Una vez más, analizando lo que allí está en juego, todo parece indicar que para los pobres y por siempre postergados banana countries (para el grueso de sus crónicamente pobres poblaciones, obviamente) habrá más de lo mismo.
La nueva industria extractivista que las potencias occidentales, con Washington a la cabeza, están desarrollando a pasos agigantados en todo el continente –y por supuesto también en el istmo centroamericano– en afanosa búsqueda de recursos imprescindibles para su expansión (petróleo, minerales estratégicos para las tecnologías de punta y la industria militar, agua dulce para consumo humano o para la generación de energía hidroeléctrica, biodiversidad de las selvas tropicales), en realidad no cambia la estructura de base en cuanto a dependencia y subdesarrollo. En todo caso, modificando externamente la forma de despojo, la relación de subordinación se mantiene inalterable. El rosario de bases militares estadounidenses que acordonan la región deja ver cuál es el verdadero interés de Washington para Centroamérica: un botín que seguirá expoliando con beneplácito de las burguesías locales, en muchos casos socios menores en esa rapiña. O sea: más de lo mismo.

Conclusión

Ante todo este panorama, los escenarios a futuro que se vislumbran para la región no son muy alentadores por cierto. Pasó la Guerra Fría, pasaron los conflictos armados locales, las sociedades se desangraron, los países sufrieron enormes pérdidas materiales.... pero no cambiaron su estatus de "bananeros". El área sigue siendo la más pobre de América, estando entre las más pobres del mundo. Los procesos de paz, a veces, pueden funcionar como mordaza para la búsqueda de la justicia. Los procesos de integración impuestos por Washington no se ven como oportunidades para un desarrollo genuinamente armónico y equilibrado para todos. Las democracias se muestran más bien raquíticas, y la impunidad y la corrupción siguen dominando lo cotidiano. Y quizá lo peor: no se ven alternativas ciertas a todo esto. Al menos, no destacan propuestas sólidas desde el campo de las izquierdas.
Lo que sí se van dibujando como alternativas antisistémicas, rebeldes, contestatarias, son los grupos (en general movimientos campesinos e indígenas) que luchan y reivindican sus territorios ancestrales. Quizá sin una propuesta clasista, revolucionaria en sentido estricto, constituyen una clara afrenta a los intereses del gran capital transnacional y a los sectores hegemónicos locales. En ese sentido, funcionan como una alternativa, una llama que se sigue levantando, y arde, y que eventualmente puede crecer y encender más llamas. De hecho, en el informe "Tendencias Globales 2020 – Cartografía del futuro global", del consejo Nacional de Inteligencia de los Estados Unidos, dedicado a estudiar los escenarios futuros de amenaza a la seguridad nacional de ese país, puede leerse: "A comienzos del siglo XXI, hay grupos indígenas radicales en la mayoría de los países latinoamericanos, que en 2020 podrán haber crecido exponencialmente y obtenido la adhesión de la mayoría de los pueblos indígenas (…) Esos grupos podrán establecer relaciones con grupos terroristas internacionales y grupos antiglobalización (…) que podrán poner en causa las políticas económicas de los liderazgos latinoamericanos de origen europeo. (…) Las tensiones se manifestarán en un área desde México a través de la región del Amazonas".  Para enfrentar esa presunta amenaza que afectaría la gobernabilidad de la región poniendo en entredicho la hegemonía continental de Washington y afectando sus intereses, el gobierno estadounidense tiene ya establecida la correspondiente estrategia contrainsurgente, la "Guerra de Red Social" (guerra de cuarta generación, guerra mediático-psicológica donde el enemigo no es un ejército combatiente sino la totalidad de la población civil), tal como décadas atrás lo hiciera contra la Teología de la Liberación y los movimientos insurgentes que se expandieron por toda Latinoamérica.
  
Hoy, como dice el portugués Boaventura Sousa Santos refiriéndose al caso colombiano en particular y latinoamericano en general, obviamente aplicable también a Centroamérica, "la verdadera amenaza no son las FARC. Son las fuerzas progresistas y, en especial, los movimientos indígenas y campesinos. La mayor amenaza [para la estrategia hegemónica de Estados Unidos] proviene de aquellos que invocan derechos ancestrales sobre los territorios donde se encuentran estos recursos [biodiversidad, agua dulce, petróleo, riquezas minerales], o sea, de los pueblos indígenas".  Anida allí, entonces, una cuota de esperanza. ¿Quién dijo que todo está perdido?
Aunque suene a pesimista, hoy por hoy todo muestra que, en la coyuntura actual al menos, la historia no ha cambiado en lo sustancial en la región centroamericana. Con Guerra Fría o sin ella la pobreza crónica, el atraso comparativo y la represión de toda expresión de descontento siguen siendo las constantes. De todos modos confiemos en lo que dicen los ancianos mayas: que pronto vendrán tiempos de renacimiento para los ahora excluidos. Ojalá no se equivoquen.
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sábado, 1 de marzo de 2014

COMANDO MILITAR DE EEUU EN PARAGUAY.

CUSTODIADO POR EXPERTOS



(AW) Se instaló en Santa Rosa de Aguaray, departamento de San Pedro, un Centro de Operación para Emergencias del Comando Sur de los EEUU. Paraguay sufrió el 80% de deforestación para posibilitar el cultivo de soja, para beneficiar a Monsanto y Cargill, entre otros. Es evidente el interés imperial en garantizar su dominio en la región.
paragua
 Paraguay
Comando Sur y la Sed Imperial en la RegiónDel Rosario Ignacio Denis
Rebelión Desde el genocidio latinoamericano, la guerra de la triple alianza, Paraguay perdió el 90 % de su población adulta masculina y 160.000 km² de territorios por los costados, además de tener que pagar una indemnización de guerra que sumió al país en la miseria. Sin entrar a profundizar esta historia muy conocido y nefastas para el continente sudamericano en siglo XIX y muy principalmente al territorio Guarani, en este pleno siglo XXI se avizoran nuevas amenazas desde un estado colonial, dictatorial, dirigido por el bipartidismo entreguista, anti-nacional que buscan consolidar un proyecto neoliberal tardío estrictamente al interés del imperialismo en la región.
La instalación de un Centro de Operación para Emergencias del Comando Sur de los EE. UU en Santa Rosa de Aguaray, departamento de San Pedro forman parte del avasallamiento continua de la soberanía, no hay duda que el interés es geopolítico, económico y militar, estas ves es la concreción de la sed imperial por el agua, ya en el año 1998 ex funcionario del Fondo Monetario Internacional FMI aseguraban que como en el siglo XX las guerras fueron por motivos del petróleo, el siglo XXI iban ser por el agua, por otro lado conclusiones claves del pentágonos afirman: "El acceso al agua será el mayor campo de batalla. El Nilo, el Danubio y el Amazonas son todos mencionados como áreas de alto riesgo" es decir el desafío climáticos y control de recursos naturales para el pentágono es de carácter militar.
Según el Ministro de Emergencias Nacional Rafael Valdez este Centro de Operación va a servir para cuestiones climatológicas y otras necesidades como, cursos de formación, instrucciones en emergencias climáticas y de alimentación.
En Paraguay el 80% de sus territorios por arriba fueron deforestados por el cultivo de la soya por transnacionales del agronegocio, Monsanto, Cargill entre otros, incluidos los empresario Brasileños, este modelo contaminante utilizan toneladas de venenos contaminante para los ríos y arroyos, las fumigaciones aéreas desplazaron a millones de campesinos e indígenas con reiterada denuncia de caso de enfermedades e intoxicaciones proveniente de las fumigaciones, el norte del país, en este caso San Pedro en lo ultimo tiempo se presentaron resistencia importante de movimientos campesinos en defensa de su comunidades donde denuncian los graves daño de contaminación existente en el país.
No hay dudas que el interés del imperialismo con este centro de operación es seguir avasallando por abajo la soberanía, es decir el sub suelo principalmente controlando el Acuífero Guarani, estudios científicos han demostrado que el ritmo de deforestación, la falta de cobertura vegetal afecta directamente retardando el flujo del agua del acuífero en su recarga, en caso de contaminación es muy sensible, recuperarla llevarían siglos. Este nuevo centro de operación en el departamento de San Pedro vienen a concretar planes imperiales, forman parte del funcionamiento del 3+1 del departamento de estado norteamericano, esta disfrazado de emergencia, ayuda humanitaria, estudio e intercambio en el tema climático, pero el único fin de los EE.UU. es seguir avallando por arriba y por debajo la soberanía, controlando recursos vitales como el agua con fuerza militar y posesionándose adelantadamente a una guerra o catástrofe para la humanidad.
¡No cambiemos el clima, cambiemos el sistema!
Del Rosario Ignacio Denis. Ingeniero Agroecologico graduado en Instituto Latinoamericano de Agroecologia Paulo Freire (IALA)

miércoles, 5 de febrero de 2014

Que sea Cuba la sede para el encuentro Cumbre de la CELAC en 2014 es, por sí sólo, un acontecimiento político y moral de envergadura histórica.

El reloj de la CELAC y los tiempos de la realidad
por Fernando Buen Abad Domínguez

Foto: Ismael Francisco

 Cuba es un lugar emblemático para tratar el tema central de la reunión que es la lucha contra la desigualdad y la pobreza y, además, lugar idóneo para declarar a la región Zona de Paz a salvo de aventuras imperiales saqueadoras. En Cuba, el bloque de los países reunidos, sin la tutela norteamericana ni candiese, habrá de pronunciarse sobre la propuesta venezolana de incluir a Puerto Rico en el organismo y la soberanía argentina sobre las Malvinas. Y, muy especialmente, desde la tierra de Martí, condenar -por enésima vez- el bloqueo de EEUU a Cuba. Miles de potencias simbólicas revolucionarias enmarcan la reunión de la muy joven CELAC.
Así, la ?Cumbre? es una oportunidad histórica en la que deben dirimirse, directa, indirecta y proporcionalmente, los derroteros económicos y políticos de la región. La Cumbre no es un día de campo con escenarios tersos ni diálogos fáciles. No es una película de Hollywood. Cuba da escenario, y marco semántico riquísimo, a una Cumbre nutrida de tensiones y divergencias tanto como de soluciones y problemáticas afines con enemigos comunes. Estarán presentes todos los espíritus revolucionarios en cada diálogo. ¿Los escucharán todos? La zona de la Cumbre cuenta con, aproximadamente, 600 millones de personas y sus economías constituyen el tercer motor económico mundial con un producto bruto de 6,06 billones de dólares.
Esta Cumbre rendirá, en muchos sentidos, un tributo necesario a Hugo Chávez y lo hará en la tierra que lo abrazó como hijo y hermano en los momentos duros y en los momentos buenos. Esta Cumbre tiene sabor del Caribe que ha sufrido la avaricia de todos los imperios y ha visto animarse las luchas de todas las revoluciones forjadas por nuestros pueblos a golpes de Historia y esperanza. Esta Cumbre es responsabilidad de todo un continente.  Tenemos que decirnos las mejores cosas que puedan ser dichas en reuniones de este tipo. Recordarnos lo esencial y lo urgente. Lo pasado y lo que viene. Lo que podemos y lo que debemos.
En rigor, esta Cumbre exige una capacidad diplomática de nuevo género. No puede ser Cumbre de subordinados viendo cómo inventan gerencialmente halagos y soluciones para los imperios. No puede ser una Cumbre entre complacientes ni entre lisonjeros. De eso ya hemos tenido en demasía. La agenda es cruda y dura. A nadie se le escapa que los participantes sostienen posiciones divergentes y excluyentes. A nadie se le escapa el trazo geopolítico que describen algunas organizaciones, también nacientes, como la ?Alianza para el Pacífico? y lo que eso implica en el paisaje de las tensiones regionales. A nadie se le escapa, pues, que el capitalismo en crisis salvaje tiene puestos los ?ojos? sobre los recursos energéticos del continente y que el agua, la minería, los campos fértiles y la mano de obra barata son banquete codiciado por no pocas jaurías neoliberales. He ahí el desafío para los escépticos y para los optimistas. Es preciso profundizar posiciones anticapitalistas y antiimperialistas en todos los puntos cardinales. Tarea ardua entre miles.
Subestimar las Cumbres de la CELAC es tan malo como sobre-estimarlas. No puede exigirse más de lo que el sentido de la proporción y el sentido de la justicia piden e imponen en una realidad dolorosa y compleja en la que los pueblos cada día tienen más clara su urgencia de soberanía, de justicia social y de dignidad. Por eso uno celebra que la Cumbre de CELAC ocurra en Cuba. Que suceda en la tierra de la Revolución que ha liderado continentalmente ideas y acciones ejemplares a partir de condiciones asimétricas inimaginables. Cualquiera que ejerza un cargo de responsabilidad diplomática está obligado a estudiar y entender la carga política extraordinaria que ofrece la Cumbre de CELAC en el escenario de la Revolución Socialista que el pueblo cubano ha impulsado e impulsa desde sus bases.  Debe entender el aporte histórico y moral de una Revolución que defiende a sus 5 Héroes con el corazón solidario de todos los pueblos. Debe entender el clamor mundial por el cese al bloqueo; debe entender la tarea democrática que se incuba desde las bases de la organización social y debe entender el infierno mediático descarnado y monstruoso que ha debido padecer un pueblo, durante más de medio siglo, por el hecho heroico de no querer vivir arrodillado ante el imperio. Esa es otra agenda, transversal en cada diálogo, que debe hacerse visible con una semiótica diplomática de combate a flor de piel en la epidermis geopolítica de los pueblos. Digan los que digan los escépticos.    
Cuba, que ha sido sede de incontables encuentros internacionales, de todo tipo, abriga ahora la Cumbre de CELAC y con ello también contribuye a consolidar un espacio en el que se sintetizan sus más caras tesis y luchas en materia de integración regional. Una y muchas veces Fidel insiste en la unidad de nuestros pueblos y, no obstante la ideología de algunos líderes, ese mensaje debe llegar, de mil maneras, hasta las bases sociales. El camino del encuentro y del debate (que es mejor que el del desencuentro y la incomunicación), exige agendas y acciones profundas, sinceras y descarnadas para avanzar en la emancipación de la región, sólo si se entiende quién es el enemigo y cómo hay que combatirlo. Unidos.
Esa lucha es ahora más necesaria y deseable que nunca y también lo es, obligadamente, el ascenso de la conciencia para comprender la dimensión continental de todas las amenazas terroristas orquestadas por el capitalismo que, a estas horas, acechan a los movimientos emancipadores. La agenda tiene textos y sub-textos cuyo recorrido ha de convertirse, pronto, en un programa para frenar el saqueo de los recursos naturales y los daños a los ecosistemas; terminar con el latifundismo en todas sus expresiones; impedir la represión y criminalización de los luchadores sociales; frenar la depredación laboral y la alienación del trabajo y de las conciencias; garantizar asistencia médica y salud para todos; garantizar el acceso al trabajo; garantizar la alimentación para todos; garantizar la vivienda; garantizar la Vida Buena; garantizar la educación para todos en igualdad de oportunidades y de condiciones; garantizar el tiempo libre y la recreación; garantizar la libertad de expresión de los pueblos que las oligarquías de la región nos han usurpado.
El reloj de la CELAC contiene tiempos peculiares. Están los tiempos ancestrales de los pueblos originarios, acuatizándose y protagonizando aceleraciones extraordinarias que no admiten obstáculos burocráticos. Están los tiempos de los jóvenes que usan sus minutos como saetas de futuro marcando rumbos para sortear las mil y una amarguras del narcotráfico, el desempleo, la desolación y la desesperanzas que el capitalismo ha impuesto. Están los tiempos del campesinado usurpado, vejado y desplazado por las  perversiones neoliberales y las metástasis de los tratados criminales del ?libre comercio? más irresponsable que hemos conocido. Están los tiempos de la ciencia que no pueden seguir postergándose en garras de ineptitudes o avaricias empresariales. Están los tiempos de la clase obrera que no soporta más el peso demencial de la explotación, de las aberracioneslegaloides que la despojan, de los palos de la policía y los palos del sindicalerismo fascista y parásito. Está un continente entero palpitando, minuto a minuto, su urgencia de justicia social, de justicia económica, de justicia política? de emancipación.
Hay que pedirle a la CELAC lo que la historia reclama. Los sueños más avanzados que la alimentan e impulsan no pueden ser demorados con palabrería de ocasión. Nuestra región no soporta más discursos ni retóricas serviles y la CELAC tiene sobre sí una responsabilidad crucial si quiere ser, como se lo exigen sus pueblos, un motor para acelerar las transformaciones y no para frenarlas. No hay lugar para diplomacia de fotos y cócteles. Los presidentes no serán los protagonistas, la agenda es lo más importante. Estarán en la CELAC los 33 países de América latina y el Caribe y ante ellos Cuba elevará, nuevamente, una voz que ha sabido hablar, con soberanía, alto y claro, con el ejemplo de muchos años de lucha del comandante Fidel Castro y del pueblo cubano. Se trata de un momento crucial que requiere mucho talento político para dirigir correctamente la agenda de la CELAC y para seguir posicionando a la región con más fuerza, con mayor cooperación, entendimiento y solidaridad. Sin demoras. 

lunes, 27 de enero de 2014

La mandataria argentina, que se encuentra en Cuba para participar de la Cumbre de la Celac, declaró hoy que fue invitada a un almuerzo por Fidel Castro.

Foto: Archivo

Cuba, 26 de enero de 2014
El almuerzo se desarrolló en la residencia del líder cubano, en la cual también participa Florencia Kirchner, hija de Cristina. 
“Me invitó a almorzar Fidel”, señaló Cristina Kirchner ante la consulta de los medios argentinos, tras lo cual partió en auto para concretar el encuentro.
La presidente está en Cuba para participar de la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), que se llevará a cabo entre el 28 y el 29 de enero con la presencia de jefes de Estado y representantes de 33 países de la región.
Durante el encuentro, está previsto que se suscriban más de una veintena de documentos que se referirán a temas como el bloqueo a Cuba, la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, la participación de Puerto Rico en la Celac, la soberanía alimentaria y la declaración de América Latina y El Caribe como una zona de paz.

viernes, 3 de enero de 2014

México conmemora 20 años de alzamiento zapatista con tareas pendientes.

*EZLN 20 AÑOS DESPUES*

*"Continuaremos nuestra lucha"*

En la conmemoración de sus 20 años, el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional aseguró que pese a las embestidas, seguirán denunciando a los
malos gobiernos.

*Oventik, Chíapas, 1 de enero de 2014.*

*-*  El Ejército Zapatistas de Liberación Nacional (EZLN) celebró el 20
aniversario de su levantamiento con la ausencia de los subcomandantes
Marcos y Moisés. La madrugada de este 1 de enero, enclavados en el poblado
de Oventik, cientos de sublevados y seguidores del movimientos realizaron
los  festejos. El discurso central estuvo a cargo de la
subcomandanta Hortensia, quien acusó a los tres niveles de ?mal gobierno?
de saquear las riquezas naturales del país.

Aseguró que el movimiento zapatista continuará pese a las embestidas del
gobierno para exterminarlos, y dijo que el EZLN continuará denunciando los
casos de abuso contra los indígenas de la región.

La subcomandanta afirmó que uno de los triunfos en estos 20 años ha sido
?tirar a la basura a los partidos políticos? y gobernar zonas
con autonomía, igualdad y armonía entre los pobladores

. Los zapatistas celebraron el 20 aniversario del levantamiento
armado reivindicando la autonomía de sus comunidades y reafirmando su
voluntad de fortalecer la resistencia contra el acoso que sufren
de autoridades y del ejército, dijo el miércoles en la madrugada la
comandante Hortensia.

?Ahora nuestros pueblos cuentan con su gobierno autónomo, es la
voluntad del pueblo de elegir a sus autoridades?, dijo la comandante en un
pronunciamiento político. ?Hace 20 años los botamos a la basura a todos los
partidos políticos? y ahora ?son los pueblos los que deciden y analizan
quién ha de ser su autoridad y quién ha de gobernar de acuerdo a sus
propias leyes autónomas?. La dirigente del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional (EZLN) recordó que las comunidades indígenas de Chiapas, hace 20
años, no tenían ningún servicio de salud y educación.

Pero sostuvo que han aprendido a organizarse mediante las juntas del buen
gobierno, creadas de manera unilateral en 2003 en los municipios de
influencia zapatista para dar autonomía a las comunidades. Ahora ?tratamos
de mejorar el sistema de salud, educación y gobierno?, basados en la
?democracia, libertad y justicia?, indicó.

Los zapatistas festejaron con música y baile su 20 aniversario en
los territorios autónomos de los llamados cinco ?Caracoles?, donde
pudieron acudir invitados nacionales y extranjeros, pero de difícil acceso
para los medios de comunicación.

El subcomandante Marcos emitió un comunicado la semana pasada en el que
dijo que en este diciembre de 2013 ?hace frío como hace 20 años, y como
entonces, hoy una bandera nos cobija: la de la rebeldía?.

La guerrilla del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN)
sorprendió al gobierno del ex presidente Carlos Salinas de Gortari (PRI) al
alzarse en armas y declararle la guerra el 1 de enero de 1994, el mismo día
que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de México con Estados
Unidos y Canadá.

Los combates duraron 12 días en el empobrecido estado de Chiapas y
se cobraron decenas de muertos, la gran mayoría zapatistas. Tras un alto al
fuego se abrió un proceso de diálogo sobre las reivindicaciones de
la guerrilla que reclamaba el derecho a la tierra, vivienda,
educación, salud y empleo.

Aunque ambas partes firmaron en 1996 los acuerdos de San Andrés,
los zapatistas han denunciado su incumplimiento por parte del gobierno
y siguen reclamando una reforma constitucional que garantice su autonomía.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien devolvió al PRI la
presidencia tras 12 años de ausencia, prevé impulsar en 2014 una reforma
constitucional para otorgarles autonomía, dijo de su lado el martes Jaime
Martínez Veloz, comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indígenas de
México.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Ejército sirio toma Qara y busca controlar toda la región de Qalamún

SIRIA

El Ejército sirio ha tomado el control de la localidad de Qara, en el área de Al Qalamún, en la provincia de Damasco.

La estratégica ciudad se halla a unos 50 kilómetros al norte de Damasco.

Ella era utilizada por los militantes como punto de paso para entrar en Siria desde el Líbano.

La liberación de Qara abre la puerta al control de toda la región de Qalamún, donde el ejército ha tomado ya el control de varias localidades.

Tras la reconquista de la ciudad de Qalamun, el Ejército lanzó una ofensiva, en forma de bombardeos terrestres y aéreos, contra las concentraciones del Frente al Nusra y otros grupos terroristas en Qara.

El Ejército puso luego sitio a la localidad y el lunes las tropas penetraron en ella. Tras varias horas de combates, el Ejército eliminó las últimas concentraciones de terroristas y se incautó de sus armas.

Según el canal de televisión Al Mayadin, el jefe de la milicia del Ejército Sirio Libre (ESL) en la localidad, Salim Barakat, murió en los ataques de los pasados días.

martes, 27 de agosto de 2013

Desaparecen al indígena nahua Gaudencio Mancilla opositor a las mineras .

MÉXICO



(AW)La madrugada del 22 de agosto último, un grupo de pistoleros irrumpió en la casa del indígena nahua Gaudencio Mancilla, opositor a las mineras en el estado de Jalisco, llevándoselo junto a otras dos personas, quienes hasta el momento permanecen en calidad de desaparecidas. Desde hace un tiempo las mineras que saquean la región organizaron grupos de pistoleros que actúan contra la población que se resiste al saqueo. Gaudencio Mancilla acababa de regresar de la Cátedra "Tata Juan Chávez Alonso", que se realizó este 17 y 18 de agosto en San Cristóbal de las Casas, a convocatoria del Congreso Nacional Indígena y del EZLN.-

GaudencioMancilla



Jalisco 22 de agosto de 2013 ( http://www.megafono.lunasexta.org).-

Desaparecen al indígena nahua Gaudencio Mancilla opositor a minera, tras participar en Cátedra del Congreso Nacional Indígena


22 de agosto de 2013.- Esta madrugada un grupo de pistoleros irrumpió en la casa del indígena nahua Gaudencio Mancilla, opositor a las mineras en el estado de Jalisco, llevándoselo junto a otras dos personas, quienes hasta el momento permanecen en calidad de desaparecidas. Desde hace un tiempo las mineras que saquean la región organizaron grupos de pistoleros que actúan contra la población que se resiste al saqueo. Gaudencio Mancilla acababa de regresar de la Cátedra "Tata Juan Chávez Alonso", que se realizó este 17 y 18 de agosto en San Cristóbal de las Casas, a convocatoria del Congreso Nacional Indígena y del EZLN, apenas este 17 de agosto don Gaudencio llamaba en la Cátedra: "por eso le agradezco a todos los hermanos y hermanas del Congreso Nacional Indígena, que estemos atentos, ¿Por qué atentos? Porque que esto va a seguir, a la mejor la comunidad se va a atrever a parar a los mineros y no sabemos quién se vaya".
Esta madrugada a bordo de 5 camionetas, un grupo de pistoleros sin identificar irrumpió en la casa de Gaudencio Mancilla Roblada ubicada en el ejido de La Guayaba. Gaudencio es líder del consejo de Mayores de la comunidad Nahua de Ayotitlán, ubicada en la Sierra de Manantlán, en municipio de Cuautitlán, Jalisco. Sacado a golpes, se encuentra desaparecido junto con su hermano Bonifacio Mancilla Roblada, y con Gerónimo Flores Elías, vecino de la comunidad de Tierras Negras. Las desapariciones ocurrieron a pesar de que don Gaudencio Mancilla ya contaba con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ).
Apenas en octubre del 2012, Celedonio Monroy otro integrante del consejo mayor también fue privado de su libertad y hasta hoy sigue desaparecido. En Julio pasado, un comando de la misma manera irrumpió en su casa, en esa ocasión Gaudencio pudo escapar corriendo hacia la montaña, Don Gaudencio ha sido un fuerte opositor a la tala clandestina de árboles y a las mineras ilegales en su comunidad.
El Consorcio Minero Peña Colorada es una de las mineras que han emprendido agresiones contra las comunidades indígenas nahuas y otomíes de la región, impulsando un conflicto que abarca territorios en los estados de Jalisco y Colima. Un predio de 810 hectáreas concesionado a esta empresa es uno de los centros del conflicto. La explotación de dicho predio ha generado la contaminación y pérdida de los manantiales de la zona, así como el bloqueo de caminos. Diversas comunidades nahuas y otomíes de las inmediaciones de la zona han sido afectadas: El Mameyito, San Antonio, Changavilán, Las Maderas, Rancho Quemado, Los Potros, Puertecito de las Parotas y La Piedra, cuyas poblaciones han sido parcialmente desplazadas en los años recientes.
El compañero nahua Gaudencio Mancilla, venía de participar el fin de semana pasado en la Cátedra “Tata Juan Chávez Alonso” (convocada por el EZLN), y en la reorganización del Congreso Nacional Indígena, durante su participación el día sábado explicó la grave situación de su comunidad y mencionó el hostigamiento que han venido sufriendo.
“Mi nombre es Gaudencio Mancilla Roblada, soy el representante legal del consejo de mayores de la comunidad indígena de Ayotitlán, municipio de Cuautitlán Jalisco México. El consejo de mayores y la comunidad indígena de Ayotitlán ha venido sufriendo los despojos de sus tierras o de sus territorios, de sus ríos y aguas. Antes teníamos una empresa maderera, la comunidad los tuvo que sacar. Y entra, la empresa Peña Colorada, una minera que se está llevando el recurso sin autorización de la comunidad.
Ahora llega un pulguero de mineros, que ahora si están a la brava, ahora con pistola en mano, quieren y están robando el material rocoso de las minas. ¿Qué están haciendo? ¿Qué están haciendo estas gentes? Están acabando con el agua, con los recursos naturales que es la madera, y con todo, y a la fuerza... compañeros. Entonces, ahorita la comunidad indígena de Ayotitlán está sufriendo mucho en esto, porque ahora si ya no podemos interponer amparos, ya no podemos parar las mineras.
Pero ahora ya cayeron a mi casa, y me dicen, no me alcanzaron, le dicen a la familia: Pos venimos a platicar con su marido, queremos trabajar las minas, las minas se van a trabajar, están dando mucho recurso y lo vamos a hacer. Pero el que trate de parar un camión o esas minas, nunca lo van a volver a ver.
Pero, por eso le agradezco a todos los hermanos y hermanas del Congreso Nacional Indígena, que estemos atentos, ¿Porqué atentos? Porque que esto va a seguir, a la mejor la comunidad se va a atrever a parar a los mineros y no sabemos quién se vaya. Pero si, yo agradezco a todos los hermanos del CNI, que somos parte y a todos los hermanos zapatistas”. (Fragmentos de la participación de Gaudencio Manilla del Consejo de mayores, comunidad Nahua de Ayotitlán, Jalisco en la Cátedra Caminante "Tata Juan Chávez Alonso" en el CIDECI-Unitierra en San Cristóbal de las Casas, Chiapas el 17 de agosto de 2013.)