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jueves, 21 de noviembre de 2013

Elecciones para reír y llorar.

CHILE

19 Noviembre 2013

por Juan Pablo Cárdenas S.


No se trata precisamente de un ?triunfo de la democracia? el proceso electoral del último domingo. No veo como podría constituir una victoria que más del 50 por cierto de los ciudadanos no haya concurrido a sufragar por ninguno de los 9 candidatos presidenciales, los centenares de postulantes al Parlamento y los miles de chilenos que postularon para convertirse en consejeros regionales. Tampoco no parece posible celebrar que se incremente el número de ciudadanos, pero cada día haya menos interés en elegir a sus representantes, como que en el mismo día de los comicios un destacado contingente de estudiantes secundarios y universitarios se tomó el comando de la candidata que ganó para manifestar su repudio a la elecciones, además de señalarle al país que los cambios hay que ganarlos ?en las alamedas y no en La Moneda?.




No podemos festejar que varios candidatos que tuvieron una excelente votación individual y, a  veces, la primera mayoría en sus distritos y circunscripciones, finalmente no puedan convertirse en senadores y diputados  en función del injusto sistema binominal que rige para designa a los parlamentarios y que únicamente favorece a las dos listas más votadas, aunque al interior de éstas los desacuerdos sean contundentes.


Bochornoso, más bien, nos parece que, con el despliegue más intenso y millonario de propaganda callejera y mediática de toda nuestra mayoría electoral, más de la mitad del padrón electoral no se haya pronunciado y que un número indeterminado, pero sustantivo, de votos haya ?jugado a ganador? apoyando a los candidatos con más publicidad e imagen pública. No en vano el candidato presidencial  que obtuvo el cuarto lugar con descaro nos advierte que en los próximos años se va a dedicar a juntar dinero para tener mejor rendimiento electoral en la próxima carrera hacia La Moneda. Es evidente que en los magros resultados de los candidatos menos votados pesó la irresponsable atomización de la izquierda pero, también, sus escuálidos recursos económicos  en relación a las dos candidatas del llamado duopolio político que competirán de nuevo en segunda vuelta.


No podemos hablar de una democracia saludable ante el lamentable desempeño de gran parte de los medios de comunicación que acotaron la elección a algunos candidatos, referentes y analistas, al tiempo de farandulizar la contienda, darle crédito a los pitonisos electorales y a encuestas  irresponsables y financiadas por los candidatos más pudientes. Pocas veces antes pudimos apreciar periodistas televisivos y del espectáculo tan incompetentes en su ignorancia y sesgo, como los que se ocuparon de los programas estelares y los debates electorales.  Sí es como al término de la jornada, una de aquellos rostros de la pantalla seguía preguntándose ante el país como funcionaba realmente el sistema electoral, después de insistir en varias de sus intervenciones  que en ningún otro país de América Latina existía tanta transparencia y probidad a la hora de contar los votos. Poniendo, con ello,  en duda que en otros países con sufragio voluntario hubiera más interés que en Chile por ejercer los derechos cívicos.


Realmente parece un chiste que, después de tantos años, nuestro Servicio Electoral no tenga los instrumentos para controlar el gasto electoral, hacer cumplir la Ley que regula el desplazamiento de propaganda y, posteriormente, acreditar que las cuentas de partidos y candidatos puedan ser realmente auditados. Es público y notorio que algunas ?cajas electorales? estuvieron muy bien aceitadas con los aportes privados anónimos y con aquella insólita facultad que en nuestro país tienen las empresas de destinar dinero a los candidatos con cargo a sus utilidades y, por supuesto, a sus impuestos.


De esta forma es que hemos asistido a una elección con un sistema de votación completamente atrabiliario, que todavía imprime los votos, los multiplica por rubro y los agranda colosalmente dependiendo del número de postulantes. Con una compleja maniobra, además,  para cerrar, sellar y registrar las papeletas que, en este caso, significó que en promedio los votantes tuvieran que disponer de más de 6 minutos para alcanzar su mesa y despedirse de sus presidentes y vocales. En la posibilidad, además, en este caso, de añadir leyendas al sufragio (como el de la justa demanda por una asamblea constituyente) que no anulan el voto, pero que en los comicios siguientes perfectamente pudieran  reinstalar  la práctica del cohecho a boca de urna. Qué curioso que un ?tan rico y moderno?  nos demuestre sus precariedades en relación a democracias que, desde hace rato,  practican el voto electrónico y procesos mucho más expeditos y confiables que el llevado recién a cabo.


Tampoco habla de una epifanía democrática el hecho de que los partidos políticos permanecieran tan sumergidos en la promoción de sus candidatos, que volvieran a inventar eufemismos publicitarios para esconder su verdadera identidad, pero que al momento de los escrutinios aparecieran centelleantes para atribuirse en triunfo de los candidatos ganadores.  No es extraño, por lo mismo, que las grandes ?sorpresas electorales? estén justamente provocadas por el triunfo de los candidatos independientes, como los dos que doblaron en la Segunda Región, como el que quebró el binominalismo en Magallanes. Como la inmensa votación obtenida por dos de los ex dirigentes estudiantiles que compitieron bajo denominaciones políticas  recién reconocidas o todavía por consolidarse.


Y, para colmo, tendremos una segunda ronda presidencial,  en que toda la lógica indica que ahora (cuando quedan solo dos de los nueve originales) crecerá aún más la abstención y la que resulte finalmente favorecida deba que gobernar con una cifra de apoyo ?de papel?, sin un franco y nítido respaldo popular.

Elecciones para reír y llorar.

CHILE

19 Noviembre 2013

por Juan Pablo Cárdenas S.


No se trata precisamente de un ?triunfo de la democracia? el proceso electoral del último domingo. No veo como podría constituir una victoria que más del 50 por cierto de los ciudadanos no haya concurrido a sufragar por ninguno de los 9 candidatos presidenciales, los centenares de postulantes al Parlamento y los miles de chilenos que postularon para convertirse en consejeros regionales. Tampoco no parece posible celebrar que se incremente el número de ciudadanos, pero cada día haya menos interés en elegir a sus representantes, como que en el mismo día de los comicios un destacado contingente de estudiantes secundarios y universitarios se tomó el comando de la candidata que ganó para manifestar su repudio a la elecciones, además de señalarle al país que los cambios hay que ganarlos ?en las alamedas y no en La Moneda?.




No podemos festejar que varios candidatos que tuvieron una excelente votación individual y, a  veces, la primera mayoría en sus distritos y circunscripciones, finalmente no puedan convertirse en senadores y diputados  en función del injusto sistema binominal que rige para designa a los parlamentarios y que únicamente favorece a las dos listas más votadas, aunque al interior de éstas los desacuerdos sean contundentes.


Bochornoso, más bien, nos parece que, con el despliegue más intenso y millonario de propaganda callejera y mediática de toda nuestra mayoría electoral, más de la mitad del padrón electoral no se haya pronunciado y que un número indeterminado, pero sustantivo, de votos haya ?jugado a ganador? apoyando a los candidatos con más publicidad e imagen pública. No en vano el candidato presidencial  que obtuvo el cuarto lugar con descaro nos advierte que en los próximos años se va a dedicar a juntar dinero para tener mejor rendimiento electoral en la próxima carrera hacia La Moneda. Es evidente que en los magros resultados de los candidatos menos votados pesó la irresponsable atomización de la izquierda pero, también, sus escuálidos recursos económicos  en relación a las dos candidatas del llamado duopolio político que competirán de nuevo en segunda vuelta.


No podemos hablar de una democracia saludable ante el lamentable desempeño de gran parte de los medios de comunicación que acotaron la elección a algunos candidatos, referentes y analistas, al tiempo de farandulizar la contienda, darle crédito a los pitonisos electorales y a encuestas  irresponsables y financiadas por los candidatos más pudientes. Pocas veces antes pudimos apreciar periodistas televisivos y del espectáculo tan incompetentes en su ignorancia y sesgo, como los que se ocuparon de los programas estelares y los debates electorales.  Sí es como al término de la jornada, una de aquellos rostros de la pantalla seguía preguntándose ante el país como funcionaba realmente el sistema electoral, después de insistir en varias de sus intervenciones  que en ningún otro país de América Latina existía tanta transparencia y probidad a la hora de contar los votos. Poniendo, con ello,  en duda que en otros países con sufragio voluntario hubiera más interés que en Chile por ejercer los derechos cívicos.


Realmente parece un chiste que, después de tantos años, nuestro Servicio Electoral no tenga los instrumentos para controlar el gasto electoral, hacer cumplir la Ley que regula el desplazamiento de propaganda y, posteriormente, acreditar que las cuentas de partidos y candidatos puedan ser realmente auditados. Es público y notorio que algunas ?cajas electorales? estuvieron muy bien aceitadas con los aportes privados anónimos y con aquella insólita facultad que en nuestro país tienen las empresas de destinar dinero a los candidatos con cargo a sus utilidades y, por supuesto, a sus impuestos.


De esta forma es que hemos asistido a una elección con un sistema de votación completamente atrabiliario, que todavía imprime los votos, los multiplica por rubro y los agranda colosalmente dependiendo del número de postulantes. Con una compleja maniobra, además,  para cerrar, sellar y registrar las papeletas que, en este caso, significó que en promedio los votantes tuvieran que disponer de más de 6 minutos para alcanzar su mesa y despedirse de sus presidentes y vocales. En la posibilidad, además, en este caso, de añadir leyendas al sufragio (como el de la justa demanda por una asamblea constituyente) que no anulan el voto, pero que en los comicios siguientes perfectamente pudieran  reinstalar  la práctica del cohecho a boca de urna. Qué curioso que un ?tan rico y moderno?  nos demuestre sus precariedades en relación a democracias que, desde hace rato,  practican el voto electrónico y procesos mucho más expeditos y confiables que el llevado recién a cabo.


Tampoco habla de una epifanía democrática el hecho de que los partidos políticos permanecieran tan sumergidos en la promoción de sus candidatos, que volvieran a inventar eufemismos publicitarios para esconder su verdadera identidad, pero que al momento de los escrutinios aparecieran centelleantes para atribuirse en triunfo de los candidatos ganadores.  No es extraño, por lo mismo, que las grandes ?sorpresas electorales? estén justamente provocadas por el triunfo de los candidatos independientes, como los dos que doblaron en la Segunda Región, como el que quebró el binominalismo en Magallanes. Como la inmensa votación obtenida por dos de los ex dirigentes estudiantiles que compitieron bajo denominaciones políticas  recién reconocidas o todavía por consolidarse.


Y, para colmo, tendremos una segunda ronda presidencial,  en que toda la lógica indica que ahora (cuando quedan solo dos de los nueve originales) crecerá aún más la abstención y la que resulte finalmente favorecida deba que gobernar con una cifra de apoyo ?de papel?, sin un franco y nítido respaldo popular.

Elecciones para reír y llorar.

CHILE

19 Noviembre 2013

por Juan Pablo Cárdenas S.


No se trata precisamente de un ?triunfo de la democracia? el proceso electoral del último domingo. No veo como podría constituir una victoria que más del 50 por cierto de los ciudadanos no haya concurrido a sufragar por ninguno de los 9 candidatos presidenciales, los centenares de postulantes al Parlamento y los miles de chilenos que postularon para convertirse en consejeros regionales. Tampoco no parece posible celebrar que se incremente el número de ciudadanos, pero cada día haya menos interés en elegir a sus representantes, como que en el mismo día de los comicios un destacado contingente de estudiantes secundarios y universitarios se tomó el comando de la candidata que ganó para manifestar su repudio a la elecciones, además de señalarle al país que los cambios hay que ganarlos ?en las alamedas y no en La Moneda?.




No podemos festejar que varios candidatos que tuvieron una excelente votación individual y, a  veces, la primera mayoría en sus distritos y circunscripciones, finalmente no puedan convertirse en senadores y diputados  en función del injusto sistema binominal que rige para designa a los parlamentarios y que únicamente favorece a las dos listas más votadas, aunque al interior de éstas los desacuerdos sean contundentes.


Bochornoso, más bien, nos parece que, con el despliegue más intenso y millonario de propaganda callejera y mediática de toda nuestra mayoría electoral, más de la mitad del padrón electoral no se haya pronunciado y que un número indeterminado, pero sustantivo, de votos haya ?jugado a ganador? apoyando a los candidatos con más publicidad e imagen pública. No en vano el candidato presidencial  que obtuvo el cuarto lugar con descaro nos advierte que en los próximos años se va a dedicar a juntar dinero para tener mejor rendimiento electoral en la próxima carrera hacia La Moneda. Es evidente que en los magros resultados de los candidatos menos votados pesó la irresponsable atomización de la izquierda pero, también, sus escuálidos recursos económicos  en relación a las dos candidatas del llamado duopolio político que competirán de nuevo en segunda vuelta.


No podemos hablar de una democracia saludable ante el lamentable desempeño de gran parte de los medios de comunicación que acotaron la elección a algunos candidatos, referentes y analistas, al tiempo de farandulizar la contienda, darle crédito a los pitonisos electorales y a encuestas  irresponsables y financiadas por los candidatos más pudientes. Pocas veces antes pudimos apreciar periodistas televisivos y del espectáculo tan incompetentes en su ignorancia y sesgo, como los que se ocuparon de los programas estelares y los debates electorales.  Sí es como al término de la jornada, una de aquellos rostros de la pantalla seguía preguntándose ante el país como funcionaba realmente el sistema electoral, después de insistir en varias de sus intervenciones  que en ningún otro país de América Latina existía tanta transparencia y probidad a la hora de contar los votos. Poniendo, con ello,  en duda que en otros países con sufragio voluntario hubiera más interés que en Chile por ejercer los derechos cívicos.


Realmente parece un chiste que, después de tantos años, nuestro Servicio Electoral no tenga los instrumentos para controlar el gasto electoral, hacer cumplir la Ley que regula el desplazamiento de propaganda y, posteriormente, acreditar que las cuentas de partidos y candidatos puedan ser realmente auditados. Es público y notorio que algunas ?cajas electorales? estuvieron muy bien aceitadas con los aportes privados anónimos y con aquella insólita facultad que en nuestro país tienen las empresas de destinar dinero a los candidatos con cargo a sus utilidades y, por supuesto, a sus impuestos.


De esta forma es que hemos asistido a una elección con un sistema de votación completamente atrabiliario, que todavía imprime los votos, los multiplica por rubro y los agranda colosalmente dependiendo del número de postulantes. Con una compleja maniobra, además,  para cerrar, sellar y registrar las papeletas que, en este caso, significó que en promedio los votantes tuvieran que disponer de más de 6 minutos para alcanzar su mesa y despedirse de sus presidentes y vocales. En la posibilidad, además, en este caso, de añadir leyendas al sufragio (como el de la justa demanda por una asamblea constituyente) que no anulan el voto, pero que en los comicios siguientes perfectamente pudieran  reinstalar  la práctica del cohecho a boca de urna. Qué curioso que un ?tan rico y moderno?  nos demuestre sus precariedades en relación a democracias que, desde hace rato,  practican el voto electrónico y procesos mucho más expeditos y confiables que el llevado recién a cabo.


Tampoco habla de una epifanía democrática el hecho de que los partidos políticos permanecieran tan sumergidos en la promoción de sus candidatos, que volvieran a inventar eufemismos publicitarios para esconder su verdadera identidad, pero que al momento de los escrutinios aparecieran centelleantes para atribuirse en triunfo de los candidatos ganadores.  No es extraño, por lo mismo, que las grandes ?sorpresas electorales? estén justamente provocadas por el triunfo de los candidatos independientes, como los dos que doblaron en la Segunda Región, como el que quebró el binominalismo en Magallanes. Como la inmensa votación obtenida por dos de los ex dirigentes estudiantiles que compitieron bajo denominaciones políticas  recién reconocidas o todavía por consolidarse.


Y, para colmo, tendremos una segunda ronda presidencial,  en que toda la lógica indica que ahora (cuando quedan solo dos de los nueve originales) crecerá aún más la abstención y la que resulte finalmente favorecida deba que gobernar con una cifra de apoyo ?de papel?, sin un franco y nítido respaldo popular.

Elecciones para reír y llorar.

CHILE

19 Noviembre 2013

por Juan Pablo Cárdenas S.


No se trata precisamente de un ?triunfo de la democracia? el proceso electoral del último domingo. No veo como podría constituir una victoria que más del 50 por cierto de los ciudadanos no haya concurrido a sufragar por ninguno de los 9 candidatos presidenciales, los centenares de postulantes al Parlamento y los miles de chilenos que postularon para convertirse en consejeros regionales. Tampoco no parece posible celebrar que se incremente el número de ciudadanos, pero cada día haya menos interés en elegir a sus representantes, como que en el mismo día de los comicios un destacado contingente de estudiantes secundarios y universitarios se tomó el comando de la candidata que ganó para manifestar su repudio a la elecciones, además de señalarle al país que los cambios hay que ganarlos ?en las alamedas y no en La Moneda?.




No podemos festejar que varios candidatos que tuvieron una excelente votación individual y, a  veces, la primera mayoría en sus distritos y circunscripciones, finalmente no puedan convertirse en senadores y diputados  en función del injusto sistema binominal que rige para designa a los parlamentarios y que únicamente favorece a las dos listas más votadas, aunque al interior de éstas los desacuerdos sean contundentes.


Bochornoso, más bien, nos parece que, con el despliegue más intenso y millonario de propaganda callejera y mediática de toda nuestra mayoría electoral, más de la mitad del padrón electoral no se haya pronunciado y que un número indeterminado, pero sustantivo, de votos haya ?jugado a ganador? apoyando a los candidatos con más publicidad e imagen pública. No en vano el candidato presidencial  que obtuvo el cuarto lugar con descaro nos advierte que en los próximos años se va a dedicar a juntar dinero para tener mejor rendimiento electoral en la próxima carrera hacia La Moneda. Es evidente que en los magros resultados de los candidatos menos votados pesó la irresponsable atomización de la izquierda pero, también, sus escuálidos recursos económicos  en relación a las dos candidatas del llamado duopolio político que competirán de nuevo en segunda vuelta.


No podemos hablar de una democracia saludable ante el lamentable desempeño de gran parte de los medios de comunicación que acotaron la elección a algunos candidatos, referentes y analistas, al tiempo de farandulizar la contienda, darle crédito a los pitonisos electorales y a encuestas  irresponsables y financiadas por los candidatos más pudientes. Pocas veces antes pudimos apreciar periodistas televisivos y del espectáculo tan incompetentes en su ignorancia y sesgo, como los que se ocuparon de los programas estelares y los debates electorales.  Sí es como al término de la jornada, una de aquellos rostros de la pantalla seguía preguntándose ante el país como funcionaba realmente el sistema electoral, después de insistir en varias de sus intervenciones  que en ningún otro país de América Latina existía tanta transparencia y probidad a la hora de contar los votos. Poniendo, con ello,  en duda que en otros países con sufragio voluntario hubiera más interés que en Chile por ejercer los derechos cívicos.


Realmente parece un chiste que, después de tantos años, nuestro Servicio Electoral no tenga los instrumentos para controlar el gasto electoral, hacer cumplir la Ley que regula el desplazamiento de propaganda y, posteriormente, acreditar que las cuentas de partidos y candidatos puedan ser realmente auditados. Es público y notorio que algunas ?cajas electorales? estuvieron muy bien aceitadas con los aportes privados anónimos y con aquella insólita facultad que en nuestro país tienen las empresas de destinar dinero a los candidatos con cargo a sus utilidades y, por supuesto, a sus impuestos.


De esta forma es que hemos asistido a una elección con un sistema de votación completamente atrabiliario, que todavía imprime los votos, los multiplica por rubro y los agranda colosalmente dependiendo del número de postulantes. Con una compleja maniobra, además,  para cerrar, sellar y registrar las papeletas que, en este caso, significó que en promedio los votantes tuvieran que disponer de más de 6 minutos para alcanzar su mesa y despedirse de sus presidentes y vocales. En la posibilidad, además, en este caso, de añadir leyendas al sufragio (como el de la justa demanda por una asamblea constituyente) que no anulan el voto, pero que en los comicios siguientes perfectamente pudieran  reinstalar  la práctica del cohecho a boca de urna. Qué curioso que un ?tan rico y moderno?  nos demuestre sus precariedades en relación a democracias que, desde hace rato,  practican el voto electrónico y procesos mucho más expeditos y confiables que el llevado recién a cabo.


Tampoco habla de una epifanía democrática el hecho de que los partidos políticos permanecieran tan sumergidos en la promoción de sus candidatos, que volvieran a inventar eufemismos publicitarios para esconder su verdadera identidad, pero que al momento de los escrutinios aparecieran centelleantes para atribuirse en triunfo de los candidatos ganadores.  No es extraño, por lo mismo, que las grandes ?sorpresas electorales? estén justamente provocadas por el triunfo de los candidatos independientes, como los dos que doblaron en la Segunda Región, como el que quebró el binominalismo en Magallanes. Como la inmensa votación obtenida por dos de los ex dirigentes estudiantiles que compitieron bajo denominaciones políticas  recién reconocidas o todavía por consolidarse.


Y, para colmo, tendremos una segunda ronda presidencial,  en que toda la lógica indica que ahora (cuando quedan solo dos de los nueve originales) crecerá aún más la abstención y la que resulte finalmente favorecida deba que gobernar con una cifra de apoyo ?de papel?, sin un franco y nítido respaldo popular.

viernes, 4 de enero de 2013

En Nueva York compran billetes argentinos!!!


El nuevo billete de 100 pesos con el rostro de Eva Duarte de Perón, lanzado hace unos meses en la República Argentina, despertó pasiones entre los estadounidenses, que llegan a comprarlo hasta a 50 dólares a la salida del teatro donde se exhibe el musical que protagonizan Elena Roger y Ricky Martin en Broadway.

Según publicó El Cronista Comercial, los espectadores que cada noche salen del teatro The Marquis de Nueva York tras ver la obra de Andrew Loyd Weber, se abalanzan para comprar el billete a modo de souvenir o recuerdo de la obra.

Una argentina que presenció el momento de la venta relató: “Los billetes de Evita se venden muchísimo porque tienen una belleza singular y además no se trata de cualquier souvenir, sino que es papel moneda de curso legal y con valor verdadero".

martes, 13 de noviembre de 2012

188 países rechazaron en la ONU el bloqueo de Estados Unidos a Cuba.


CUBA-BLOQUEO

Tuvo 188 votos favorables este martes la resolución en la Asamblea General de la ONU que condena el bloqueo comercial a la isla. Sólo Estados Unidos, Israel y Palau se opusieron.
Audios disponibles:
Bruno Rodríguez, representante de Cuba en la ONU. (últimos años) - 1 min. 08 seg. (536 Kb.)
Bruno Rodríguez, representante de Cuba en la ONU. ("no hay motivos") - 27 seg. (211 Kb.)

Con el voto de este martes, la resolución del rechazó al bloqueo ha sido aprobada ya en 21 oportunidades.
El llamamiento pide el fin del bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene Estados Unidos sobre Cuba. Además, exige que se respete la soberanía interna de cada país.
El año pasado Cuba recibió el apoyo de 186 países de la Organización de Naciones Unidas.
El bloqueo a Cuba consiste en la imposibilidad de exportar e importar ningún producto estadounidense, recibir turismo de esa nación, ni utilizar el dólar como moneda de cambio en las transacciones con el exterior.
Además, no puede acceder a créditos, ni puede realizar operaciones con instituciones financieras multilaterales, regionales o que pertenezcan a Estados Unidos.
Mientras que los barcos y aeronaves cubanos tienen impedido tocar territorio estadounidense.(PÚLSAR)

sábado, 22 de septiembre de 2012

“Argentina presentó una moneda para conmemorar el 30 aniversario de la invasión de las Malvinas, con la inscripción del año que Gran Bretaña se apoderó de las islas”.


 Según publican diarios ingleses-  “Argentina presentó  una moneda para conmemorar el 30 aniversario de la invasión de las Malvinas, con la inscripción del año que Gran Bretaña se apoderó de las islas”.
“El Banco Central del país sudamericano pondrán en circulación 4,9 millones de las monedas de 2 pesos, que llevan las fechas de 1833 y 1982-2012”.
“En un comunicado el banco dijo que 1833, es el  año de la usurpación por parte de Gran Bretaña”
“Argentina reclama a Gran Bretaña la expulsión de  una pequeña población civil argentina en ese año, pero Gran Bretaña estaba en  las islas desde 1765”.
“El Banco Central dijo que 1982-2012 fue inscrito en las monedas para conmemorar el 30 aniversario  de la recuperación de las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur”
“El reverso de la moneda también cuenta con la cresta de la Unasur, la Unión de Naciones Sudamericanas, sobre un mapa de las Islas Malvinas con las dos fechas arriba y abajo”.
“El anillo exterior de la moneda,  tiene  la palabra ‘Malvinas’  el nombre argentino para las islas”.
“El uso de la moneda resalta el  reclamo de Argentina por la soberanía sobre las Islas Malvinas y el  respaldo de otras naciones sudamericanas, es  un nuevo intento por parte del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner para avivar la polémica”.
“En el otro lado de la moneda hay  un mapa de la República Argentina,  la Antártida y  ‘Malvinas’ y las otras islas en disputa, y  en el centro las  palabras:  ’2 pesos, República Argentina y 2012′”.
“Dos pesos vale alrededor de 25 peniques”.
“La moneda fue presentada junto con el nuevo billete de 100 pesos en conmemoración del 60 aniversario de la muerte de Eva Perón, más conocida como Evita, la segunda esposa del ex presidente Juan Domingo Perón”.
“Cuando Argentina invadió a  las Malvinas en abril de 1982 desencadenó una guerra de 74 días que costó la vida a 255 soldados británicos, 649 argentinos y tres ciudadanos de Malvinas”.
“El próximo año se hará un  referéndum con la población de Malvinas y dejará  un mensaje claro a la Argentina sobre los deseos de la población”.

domingo, 22 de abril de 2012

Líderes indígenas etnosubversivos presentan demandas al Gobierno chileno


CHILE-DDHH

A través de una carta, distintos líderes indígenas de Chile exigieron al Estado nacional el cumplimiento de compromisos adquiridos ante organismos internacionales de Derechos Humanos. Fue durante una reunión en el gubernamental Palacio de la Moneda.
Audios disponibles:
Francisco Vera Millaquén, werkén de la comunidad Mapuche Huilliche pepiukelen. (consulta) - 19 seg. (154 Kb.)

Una de las demandas presentadas este miércoles por los líderes indígenas durante la reunión fue la de derogar el decreto 124 del ministerio de Planificación chileno.
Dicho instrumento legal regula los procesos de consulta a las comunidades originarias ante la instalación de megaproyectos en sus comunidades.
Esta normativa es rechazada por distintos representantes de los pueblos indígenas debido a que no se ajusta a los estándares internacionales.
Otro de los reclamos fue que se consulten las inversiones realizadas por las empresas transnacionales en territorios originarios. En especial, las relacionadas a proyectos mineros e hidroeléctricos.
En ese sentido, los líderes indígenas destacaron su preocupación por un emprendimiento ubicado en el río Pilmaiquén que prevé inundar un lugar sagrado del pueblo Huilliche.
Otros de los proyecto criticados fue el de Fomento Forestal. Según los voceros de los pueblos originarios, esta iniciativa irrumpe en los territorios de las comunidades y afecta las aguas de las capas subterráneas.
También demandaron que se revise la implementación de leyes que afectan directamente a los indígenas, como la de la Ley de Pesca o "Ley Lafkenche".
El último punto de la carta presentada hace referencia a la lucha territorial de las comunidades mapuche y critica la judicialización y criminalización que afecta a sus líderes.
Por tal motivo, denunciaron la implementación por parte del Estado de la Ley Antiterrorista para juzgar a los referentes de la lucha social. También mencionaron las persecuciones y allanamientos en distintas comunidades. (PÚLSAR)