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lunes, 11 de junio de 2012

Otro ataque al Papa.


Sigue el ataque al Papa


Esta vez por parte de curas alemanes

Decíamos ayer que lo amenazan con un Cisma ... que ya existe


En el post anterior, Complot contra el Papa, mostrábamos nuestra convicción de que el intenso ataque interno y externo que se abate sobre el Santo Padre, tiene como objetivo principal  detener la Restauración Litúrgica en curso, y evitar la regularización canónica de la Fraternidad San Pío X.

No debe entenderse que el proceso haya sido iniciado en nuestros tiempos, no. ¡El Modernismo lleva más de 100 años! Baste recordar que el decreto "Lamentabili Sine Exitu" con el que San Pío X condenara sus heréticas proposiciones, fue publicado en Julio de 1907. Pero en las actuales circunstancias, exacerba su actividad y amontona uno tras otro sus golpes sobre el Papa  "ultramontano", a quien parece no querer conceder ni un minuto de calma.

Esta vez el ataque viene de Alemania: donde un número importante de sacerdotes de la Arquidióceses de Friburgo (alrededor del 17 % de los presbiterios y diáconos, hasta el día de hoy) han firmado un Memorandum (ver traducción completa al fin de este post) en el que admiten que "En nuestras parroquias los divorciados vueltos a casar comulgan y reciben los sacramentos de la Penitencia y de la Unción de los enfermos con nuestro permiso expreso".
Decimos, el 17 % de los curas "hasta el día de hoy", porque se puede adherir al Escrito por Internet, y las firmas que originalmente fueron 140, van ya por las 170 (Sábado 9 de Junio a las 15,00 GTM).
Es decir que estos desgraciados sacerdotes, están suministrando la Sagrada Comunión a personas que viven en concubinato, contra las expresas reglas de la Iglesia que no concede el augusto sacramento a los pecadores públicos. Ellos mismos lo dicen en el libelo en el que han estampado su rebeldía "Estamos completamente advertidos de que así, a menudo, actuamos en contra de la prescripción de la ley canónica actualmente en vigor en la Iglesia Católica Romana".
Y lo que es peor aún, los asisten con la Unción de los enfermos en la hora de la muerte, sin advertirles que están en pecado mortal, antes bien, certificándolos en su conducta, y enviándolos... ¡a dónde? ¡Oh guías ciegos que lleváis a vuestro rebaño hacia el precipicio!

¡Cómo han cambiado algunos curas! Se recordará que al Rey Luis XV, católico picado por los virus de la Lujuria y de la viruela, se le exigió el despido de la Maîtresse-en titre (Amante Titular) Jeanne Bécu, condesa du Barry (Madame du Barry), a lo cual accedió, como condición para ser absuelto en la hora de su muerte.

Pero estos desgraciados sacerdotes dicen en su escrito que vulneran las normas canónica porque "Salus animarum Suprema Lex - la salvación de las almas es Ley Suprema ". ¡Bárbaros, si para salvar el alma hay que evitar el pecado, aquí el concubinato!
Y que lo hacen "esperando que pronto haya una decision que dé a estas personas, oficialmente y sin discriminación, un lugar en nuestra Iglesia, de acuerdo con el Evangelio".
¡Recontra bárbaros: ¿de acuerdo a cuál evangelio?! No al de Jesucristo, por cierto. Sabemos que es inútil discutir con la necedad, porque ellos deben conocen muy bien el Evangelio de Nuestro Señor, en el cual seguramente no creen; pero no está mal recordarles que la indisolubilidad matrimonial es de Derecho Divino, y nunca la Iglesia podrá válidamente desatar lo que Dios mismo ha atado "desde el principio" (Mt 19, 8).

Finalmente, para rescatar a sus fieles separados en nueva unión de cualquier forma de discriminación, informan los desgraciados presbíteros que los mismos "Están activos como colaboradores en consejos parroquiales, en la formación catequética, y en otros servicios". ¡Toda una rehabilitación en regla, claro que contraria tanto a la Ley Canónica como a la Ley Suprema de la Iglesia!

El plan de lucha de los alemanes, tiene puntos en común con la secuencia seguida para implantar la Comunión en la mano; deleznable práctica que fue probada primero en pequeños cenáculos de desobediencia e impiedad en Holanda y Alemania, ampliados luego a espacios cada vez mayores con la complicidad de algunos obispos.
Se buscaron razones favorables en olvidados papeles que grupos de teólogos se encargaban de aprobar. Siguió el arqueologismo litúrgico, condenado por el Papa Pío XII en la encíclica Mediator Dei, mediante el cual se habilita una práctica NO TRADICIONAL, sobre la dudosa base de que en los primeros años del Cristianismo fue utilizada.
La presión fue tan grande que el Papa Pablo VI tuvo que pedir el parecer de todos los Obispos del mundo. Cuando los votos mostraron que la inmensa mayoría de ellos estaba en contra de la inovación, aquel Papa la prohibió en su Encíclica Memoriale Domini, pero una mano misteriosa prescribió a continuación un indulto "que allí dónde fuera costumbre, podrían los Obispos consentir, previa aprobación de la Santa Sede". Costumbre de comulgar en la mano no había en ningún lugar del Orbe Católico, porque para que algo constituya Costumbre se requiere el paso de muchos años. No obstante, por ese misterioso párrafo ¡está hoy todo el Catolicismo contaminado de la horrorosa práctica!

Mons. Robert Zollitsch, Arzobispo de Friburgo y Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, ha dicho en una entrevista concedida poco antes de que el Papa llegara a Berlín en su último viaje: "creo que sobre el tema de los divorciados en nueva unión podrán darse pasos adelante estando yo todavía con vida".
¿Ha trabajado Mons. para que su profecía se cumpliera!

Mons.  Zollitsch: ¿Comunión para los concubinos?

Una parte importante del clero de Austria y Alemania está en franca rebelión contra Roma, y este nudo gordiano no parece que pueda ser cortado sino mediante el cauterio de la excomunión. ¡Ojalá nos equivoquemos! El Papado tiene en teoría la potestad de poner las cosas en su lugar. ¿Podrá hacerlo en la práctica?
Mientras tanto ¡Oremus pro pontifice nostro Benedicto...!


A continuación el texto completo del Memorandum, traducido por nuestros colegas de Secretum Meum Mihi, donde los firmantes detallan los antecedentes del caso, confirmando que viene de lejos.


Los Divorciados y Vueltos a Casar en Nuestra Iglesia

Bajo el tema “Los Divorciados y Vueltos a Casar” tomamos de entre los temas del “Memorandum de los Teólogos” una particular candente preocupación que no puede ser postergada más.

Nos unimos así con las iniciativas, en algunos casos de hace décadas, las cuales han llamado a esto un urgente problema pastoral. Por ejemplo:
  • Sínodo de Wurzburg, 1975;
  • Provincia de obispos de Oberrhein, 1993;
  • Asociación de Mujeres Católicas de Alemania (Katholische Frauengemeinschaft Deutschlands) después de la visita papal de 2011.
  • También el libro de Eberhard Schockenhoff, “¿Oportunidades para una Reconciliación?” (“Chancen zur Versöhnung?”).
En todos estos documentos y publicaciones, se dan múltiples razones del por qué las personas que han entrado en una nueva relación después de su divorcio, deben ser tratadas con gran confianza y respeto por sus nuevas relaciones, y por qué no deberían ser excluidos de la recepción de los sacramentos.

¡Llamémosle como es! Con nuestra firma traemos la expresion de que debemos dejarnos guiar por la misericordia en nuestra acción pastoral con los divorciados y vueltos a casar (salus animarum suprema lex). Estamos completamente advertidos de que así a menudo actuamos en contra de la prescripción de la ley canónica actualmente en vigor en la Iglesia Católica Romana. Con ello tomamos así en cuenta la decision en conciencia de las personas afectadas y de su situación real de vida resultante. En nuestras comunidades, los divorciados y vueltos a casar comulgan y reciben los Sacramentos de la Penitencia y de la Unción de Enfermos con nuestra aprobación. Están activos como colaboradores en consejos parroquiales, en la formación catequética, y en otros servicios. 

Hasta ahora hemos vivido con este acto de equilibrio con la esperanza de que pronto habrá una decision que dará a estas personas, oficialmente y sin discriminación, un lugar en nuestra Iglesia, de acuerdo con el Evangelio. Creemos que nuevas regulaciones son urgentemente necesarias para el bien de las personas y de nuestra Iglesia. Ya no deseamos mantener y soportar este acto de equilibrio.

Los Sacerdotes y Diáconos de la Arquidócesis de Friburgo.  (Fimado por 169 clérigos a fecha Jun-08-2012)

lunes, 26 de marzo de 2012

Benedicto XVI llegó a México: "Vengo como peregrino de la fe, de la esperanza y de la caridad".

LEÓN, 23 Mar. 12 (ACI/EWTN Noticias).-
A las 16:12 horas locales, el Papa Benedicto XVI arribó a tierras mexicanas en su primera visita a un país de habla hispana en América Latina. En su primer discurso recordó que viene "como peregrino de la fe, de la esperanza y de la caridad".

"Me siento muy feliz de estar aquí, y doy gracias a Dios por haberme permitido realizar el deseo, guardado en mi corazón desde hace mucho tiempo, de poder confirmar en la fe al Pueblo de Dios de esta gran nación en su propia tierra", afirmó tras recibir el saludo del Presidente de México, Felipe Calderón. 

Ante el aplauso y vivas de los miles de mexicanos presentes, recordó que "con esta breve visita, deseo estrechar las manos de todos los mexicanos y abarcar a las naciones y pueblos latinoamericanos, bien representados aquí por tantos obispos, precisamente en este lugar en el que el majestuoso monumento a Cristo Rey, en el cerro del Cubilete, da muestra de la raigambre de la fe católica entre los mexicanos, que se acogen a su constante bendición en todas sus vicisitudes".

El Santo Padre explicó que "México, y la mayoría de los pueblos latinoamericanos, han conmemorado el bicentenario de su independencia, o lo están haciendo en estos años. Muchas han sido las celebraciones religiosas para dar gracias a Dios por este momento tan importante y significativo". 

"Nuestra Madre del cielo ha seguido velando por la fe de sus hijos también en la formación de estas naciones, y lo sigue haciendo hoy ante los nuevos desafíos que se les presentan".

"Vengo como peregrino de la fe, de la esperanza y de la caridad. Deseo confirmar en la fe a los creyentes en Cristo, afianzarlos en ella y animarlos a revitalizarla con la escucha de la Palabra de Dios, los sacramentos y la coherencia de vida", agregó. 

"Así podrán compartirla con los demás, como misioneros entre sus hermanos, y ser fermento en la sociedad, contribuyendo a una convivencia respetuosa y pacífica, basada en la inigualable dignidad de toda persona humana, creada por Dios, y que ningún poder tiene derecho a olvidar o despreciar. Esta dignidad se expresa de manera eminente en el derecho fundamental a la libertad religiosa, en su genuino sentido y en su plena integridad", indicó.

El Papa recordó que 'la confianza en Dios ofrece la certeza de encontrarlo, de recibir su gracia, y en ello se basa la esperanza de quien cree. Y, sabiendo esto, se esfuerza en transformar también las estructuras y acontecimientos presentes poco gratos, que parecen inconmovibles e insuperables, ayudando a quien no encuentra en la vida sentido ni porvenir". 

"Este país, este Continente, está llamado a vivir la esperanza en Dios como una convicción profunda, convirtiéndola en una actitud del corazón y en un compromiso concreto de caminar juntos hacia un mundo mejor", señaló.

Benedicto XVI explicó que "junto a la fe y la esperanza, el creyente en Cristo, y la Iglesia en su conjunto, vive y practica la caridad como elemento esencial de su misión".

"Nadie queda excluido por su origen o creencias de esta misión de la Iglesia, que no entra en competencia con otras iniciativas privadas o públicas, es más, ella colabora gustosa con quienes persiguen estos mismos fines. Tampoco pretende otra cosa que hacer de manera desinteresada y respetuosa el bien al menesteroso, a quien tantas veces lo que más le falta es precisamente una muestra de amor auténtico".

"En estos días pediré encarecidamente al Señor y a la Virgen de Guadalupe por este pueblo, para que haga honor a la fe recibida y a sus mejores tradiciones; y rezaré especialmente por quienes más lo precisan, particularmente por los que sufren a causa de antiguas y nuevas rivalidades, resentimientos y formas de violencia. Ya sé que estoy en un país orgulloso de su hospitalidad y deseoso de que nadie se sienta extraño en su tierra". 

"Lo sé, lo sabía ya, pero ahora lo veo y lo siento muy dentro del corazón. Espero con toda mi alma que lo sientan también tantos mexicanos que viven fuera de su patria natal, pero que nunca la olvidan y desean verla crecer en la concordia y en un auténtico desarrollo integral. Muchas gracias", concluyó.