viernes, 27 de julio de 2012

Un ex tupamaro que se hizo ministro y le gustan los uniformados.

URUGUAY

EEUU QUIERE QUE FERNÁNDEZ HUIDOBRO VISITE SU COMANDO SUR

Ex tupamaro Eleuterio Fernández Huidobro, muy cómodo entre uniformes: las cosas que hay que ver en el Uruguay de la "izquierda" frenteamplista.
A Estados Unidos le gustaría que el ministro de Defensa uruguayo, Eleuterio Fernández Huidobro, visitara su Comando Sur. Así lo anunció el agregado militar de ese país en Montevideo, coronel Willie Berges, durante una conferencia que dio el martes 17 en el Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES), dependiente del Ejército.


En la conferencia, titulada "Sistema Mundial del Factor Militar de Estados Unidos, Cooperación de Defensa de Uruguay-Estados Unidos", Berges explicó ante un auditorio integrado principalmente por oficiales jefe del Ejército que su país "trabaja" con Uruguay en dos objetivos de su Estrategia de Seguridad Nacional: "Aumentar la paz" en el mundo e "invertir en la capacidad de socios fuertes y capaces".
Durante su exposición, que duró poco más de una hora, Berges enfatizó en las donaciones y programas de apoyo estadounidense a Uruguay y también reiteró varias veces que su accionar es "transparente y abierto".

En esa línea, el oficial comentó que es habitual para Estados Unidos recibir a autoridades uruguayas, exhibió fotografías de una visita que realizó a su país el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, y expresó su deseo de que Fernández Huidobro visite al Comando Sur.

Berges también subrayó que desde el 2005 más de 1.500 uruguayos participaron en programas de formación que son parte de la cooperación binacional en materia de Defensa, y que, por ejemplo, Estados Unidos ya lleva equipados diez centros de atención de emergencia en todo el país.

Testimonios de ex presas abusadas sexualmente "Ellos siguen trabajando en nosotras desde hace 30 años".

URUGUAY

Por Loana Ascárate

El 29 de agosto de 1978 fue detenida y llevada a La Tablada donde en ese momento funcionaba un centro de torturas; allí permaneció hasta el 27 de noviembre de ese año siendo torturada sistemáticamente. He aquí su testimonio.

-Mi vivencia particular fue terrible, porque me pasó algo que arrastro hasta el día de hoy. A través de años de terapia y de tratamiento psiquiátrico lo he logrado entender desde el punto de vista racional, pero no sé si voy a lograr ?al menos hasta ahora no lo hice? sentirme bien.

Las torturas a las que fui sometida consistieron en plantón, submarino, gancho (me colgaban con los brazos esposados hacia atrás); estando colgada me aplicaban la picana y como yo levantaba los pies para no hacer tierra, me ataban alambres a los dedos gordos para mantener el contacto a tierra. Lo que más usaron en mi caso ? con particular especialidad para darse cuenta de qué era lo que el detenido más temía ? fue el caballete.
El hecho es que ellos pensaban que yo era el enlace de la dirección del Partido Comunista, pero lo bueno es que no sabían nada de mí. Yo tenía la certeza de que era un muro entre mis compañeros y los milicos. Me torturaron terriblemente y me preguntaban por los compañeros de la dirección del partido que ni siquiera conocía.

El día en que fueron liberadas las presas políticas uruguayas (marzo de 1985)

Durante la primera parte que estuve presa -un mes y medio, dos meses- en todo momento dije que no sabía nada y que estaban equivocados. Incluso habían encontrado en mi casa material de propaganda, yo les decía que eso era un error, que me lo traía una persona que no conocía y que no me animaba ni siquiera a quemarlo, no sabía qué hacer con eso. Al principio me mantuve en esa tesitura.

Como parte de la rutina  me desnudaban, eso era sistemático. Pero antes de proceder a torturarme, primero me decían: ?¿Gorda, vas a hablar o no? Bueno, entonces ya sabés las reglas de la casa?, y eso ?las reglas de la casa? significaba que tenia que desnudarme. Un día no me llevaron a una sala de tortura, me rodearon varios milicos, liderados por un oficial, me empezaron a manosear y a decir cosas, me metían un tolete entre las piernas y me dijeron que ya no estaban violando a las detenidas, pero como yo me hacía muy la loca, me iban a violar. Por primera vez me puse a llorar a gritos ? nunca había llorado. Ellos se morían de risa y decían: ?Mirá vos, sabía llorar la torita?.  En ese momento ?yo estaba desnuda? el oficial me puso su hombro para que llorara y me dijo: ?Vestite y vení conmigo, déjenla, déjenme hablar con ella?, actuando como un salvador. Ese oficial era Jorge Silveira.

El ?Pajarito? Silvera fue quien me detuvo en mi casa y estuvo al frente de mi tortura; en ese momento se hacía llamar Páris o Isidoro. Me dejaba colgada o en el caballete y me decía: ?Cuando quieras hablar, pedí que llamen a Isidoro?. Entonces yo, que en ese momento estaba absolutamente destrozada, cometí el gravísimo error de ponerme a conversar con él. Una de mis tonterías fue decirle: ?Qué me viene a hablar a mí de años de cárcel, si ustedes me van a matar acá, porque ¿qué se piensa, que voy a aguantar toda la vida acá? Toda mi familia tiene problemas cardíacos?. Y él me dijo con el sadismo más espantoso que te puedas imaginar: ?Mirá, gorda, no te vamos a matar, quedate tranquila, yo te garantizo que vos de acá salís viva. Eso sí, vos que sos comunista, le vas a rogar a dios para morirte, porque te vamos a hacer conocer el límite de la locura?. Entonces le dije que en ese caso le estaría eternamente agradecida y que, como muestra de agradecimiento, si algún día tenía la oportunidad, lo iba a matar a él. En la indignación le eché un discurso: que era un fascista, que ni a las moscas les podrían hacer las cosas que me estaban haciendo a mí, que eran una vergüenza para la humanidad; de ahí al caballete fue una pasada. 

Mientras me torturaban en el caballete me decían: ?Así que nos vas a matar, comunista de mierda?. Les respondí: ?Yo a ustedes no los conozco, le dije eso a Isidoro?. Entonces me sacaron del caballete, me bajaron la venda y desfilaron todos ante mi. Cuando le tocó el turno a Gavazzo, me dijo: ?Gorda, el día que vengas a matarme no me des ni un minuto, porque si me lo das te vacío el cargador acá ? y señaló con el dedo mi frente ? porque si fuera por mí te hacía cavar una fosa con tus propias manos y te enterraba viva, pero no puedo?. Y a pesar de que él me estaba diciendo la verdad, que estaba impedido de matarme, yo no le creí, a partir de ese momento me sentí como un muerto que camina. Tenía la certeza de que más temprano que tarde me iban a matar; me aterraba que ellos, que se cuidaban de que no les vieran la cara, se habían plantado expresamente ante mi .
En ese momento el ?Pajarito Silveira? comenzó a hacer el trabajo fino, a decirme que era mi amigo, que me quería sacar de allí, que yo era tremenda mujer y que no podía creer que me dejara matar por el partido. Me dejaban de plantón y en ese momento sufría muchas infecciones por causa del caballete. Yo repasaba todas las cosas que me habían hecho y dicho. Una vez que estaba colgada, me picaneaban y yo levanté las piernas para no hacer tierra; entonces me ataron los pies a las puntas de un palo, con alambres en los dedos gordos para hacer tierra, y me picanearon en la vagina. 

Cuando me llevaban a hablar con ?Isidoro?, yo iba como una ?araña peluda?; me ponía a hablar y a los diez minutos estaba charlando así como lo estoy haciendo contigo. Y aunque racionalmente comprendía que Isidoro intentaba obtener lo que no me habían sacado en la tortura -los nombres de compañeros-, no logré evitar involucrarme desde el punto de vista afectivo. Recién después de muchos años de terapia comprendí ? me lo han explicado los psicólogos y psiquiatras ? que no podía enfrentar mi muerte, porque era lo que me había armado en mi cabeza, sin sentir o inventarme, aunque sea, un ser humano a mi lado. 

Estaba como esquizofrénica, sentía que me desdoblaba, repasaba todo lo que me hacían, y al otro día estaba sentada charlando con él, contándole mi vida. Tuve una tremenda confusión a nivel afectivo y eso para mí fue terriblemente destructivo. No di un sólo nombre pero él logró que llegara al penal sintiéndome una traidora. Siempre digo que no le fallé al partido porque no delaté a nadie, pero me fallé a mí misma. 

Un día el ?Pajarito Silveira? me dijo que él no resistía pensar que me torturaran nuevamente, que tenía que dar aunque fuera un nombre para hacer un acta e irme. Había un ?malo? de la película que se hacía llamar Rodrigo, que cuando el Pajarito estaba de guardia me permitía sentarme y cuando se iba me hacía parar. Y teníamos como un diálogo escrito porque Rodrigo me preguntaba:
-¿Cómo estás, gorda?
-Acá estoy -le decía yo
-¿Vas a hablar? 
-No 
Entonces me daba una serie de piñazos.

Otro día me dijo: ?Vos podrás pensar que acá adentro tenés protectores o que podés tener algún privilegio. Si alguien te manda a sentarte, decile que tenés órdenes de Rodrigo de morirte parada, porque vos no hablarás, pero te vas a morir parada?. 

Durante el plantón me habían ordenado tener cuatro baldosas de separación entre pie y pie, lo que significa que te resbalás; es matador, pero había milicas que directamente me pateaban los tobillos. Un soldado me dijo un día ?¿Por qué no les decís algo así te vas de acá, no ves que te están deshaciendo, mirá cómo estás? Al final te van a hacer hablar, deciles algo.? Y le dije: ?No, yo no puedo pensar en salir de acá dejando un compañero en mi lugar, porque entonces, afuera, tengo que pegarme un tiro. Y además alguien dijo alguna vez ?más vale morir de pie que vivir de rodillas? y yo estoy de acuerdo?.

En noviembre de 1978 me obligaron a firmar un acta y me trasladaron al cuartel de La Paloma y el 8 de diciembre, ya en el penal, apareció el ?Pajarito Silveira?; abrió la ventanita del calabozo y yo no lo reconocí: tenía cara de maldad. Hasta el día de hoy me hizo pomada. Repito, he llegado desde un punto de vista racional a comprenderlo, porque me lo han explicado, pero acá adentro ? se señala el corazón ? no llegó la explicación. Creo que nunca llegará porque hace muchos años que lo vengo trabajando y no he logrado salir de esa sensación.

Creo que a partir del momento de que te aplicaban las ?reglas de la casa? (como ellos decían) ya sentías una invasión a tu intimidad. Era una agresión a todos los planos de tu ser, de tu integridad. Fue todo un proceso ponerme en pie nuevamente y en eso estoy hasta hoy? Sigue siendo destructivo, porque ellos siguen trabajando en nosotros desde hace 30 años, nos sigue pesando, continuamos con esa mochila. Nunca me hubiera imaginado que en situaciones absolutamente diferentes vividas por otras compañeras, también pudieran sentir culpa.

Ya en libertad hice un intento de suicidio. Cuando querés suicidarte sentís que la única cosa digna que podés hacer es desaparecer. Ese fue mi punto de inflexión, tomé conciencia del disparate que estaba haciendo.

MUJICA ARRASTRA EN SU CAÍDA DE IMAGEN AL FRENTE AMPLIO.

URUGUAY

EL OFICIALISMO OBTIENE EL APOYO ELECTORAL DEL 33%
EL PEOR EN LO QUE VA DEL SIGLO

La caída de la imagen del Presidente de la República en la opinión pública está afectando seriamente al Frente Amplio, SEGÚN  DATOS OBTENIDOS POR LA INVESTIGACIÓN NACIONAL MPC REALIZADA AL CUMPLIRSE LA MITAD DEL GOBIERNO ENCABEZADO POR JOSÉ MUJICA CORDANO.

La intención de voto que obtiene la fuerza oficialista está muy lejos de su votación en octubre 2009: casi 15 puntos menos de aquél no tan lejano 47.8% que prácticamente le aseguró a Mujica el triunfo en una segunda vuelta casi formal.
Exactamente un tercio del cuerpo electoral hoy asegura su voto a la coalición gobernante.

Claramente este porcentaje se compadece con la gestión del gobierno, pues entre esto último y la intención de voto del FA hay una total cercanía, con lo que se confirma que los frenteamplistas son los que están ?sosteniendo? la imagen del gobierno con su fidelidad partidaria: tan sólo el 30% de los consultados aprueban la tarea del tupamaro al frente del Poder Ejecutivo nacional.

En Montevideo, Canelones y Maldonado, con un rango del 35 al 38% de intención de voto, se fundamenta mayormente lo que obtiene el oficialismo a nivel nacional, mientras que en el interior profundo menos de un 30% de los votantes hoy asegura que acompañaría a la coalición de izquierdas si hubiera elecciones para elegir presidente.

A pesar de estos números del oficialismo, la oposición no logra capitalizarlos a su favor y el ?NO SABE/ EN BLANCO/ ANULADO? es el ?partido? que más crece: hoy, si fuera una agrupación política, estaría obteniendo 9 senadores?

Parece ser que con los ?liderazgos? actuales a los PPTT ( partidos políticos tradicionales) se les hace muy difícil avizorar un mañana venturoso pues ya ha pasado un tiempo importante en el actual proceso político y sus números parecen estar ?topeados? más allá de la constante caída del FA, si bien es cierto que el batllismo dentro del PC y la UNA en el PN aún no definieron sus candidatos y, así como pinta la realidad, se presentan como la última expectativa de crecimiento de esas tradicionales fuerzas políticas.

Un fuerte rechazo obtiene el proyecto del gobierno de legalizar la venta de marihuana: 80% de la ciudadanía se manifiesta en su contra.

En Montevideo, si la oposición votase unida es muy probable su triunfo sobre el Frente Amplio: casi la mitad de los capitalinos estarían dispuestos a votar a una coalición opositora.

FUENTE: ENCUESTA NACIONAL MPC Consultores

Timochenko no juega póker, sino ajedrez.

El comandante en Jefe de las FARC-EP.

COLOMBIA

Por Camilo de los Milagros

La situación de guerra abierta que se vive en la región desde hace varios años tiene picos dramáticos. Llegó a límites desbordados cuando el Ejército mató a Alfonso Cano [1] . Antes hubo puntos álgidos como la toma guerrillera de Toribío, desastre para el gobierno Uribe y el ataque que un año atrás voló la estación de policía en esa población. En medio del fuego cruzado y a diferencia de lo que sucede prácticamente en todas las demás zonas de guerra, existe un tercer actor organizado muy fuerte en el terreno: las comunidades indígenas hastiadas de la confrontación que quieren ejercer la autonomía dentro de su territorio [2] . Los roces con las FARC son muy conocidos, aunque el verdadero conflicto en la zona es con el Ejército nacional, que toma represalias continuas contra estas comunidades desarmadas por considerarlas ?colaboradoras del terrorismo?, algo que no es cierto.
Las represalias van desde quema de casas, destrucción de cultivos, violaciones, confiscación de alimentos y asesinatos. Estos últimos reseñados comúnmente como ?errores militares?. El Ejército intentó asesinar una de las máximas dirigentes indígenas del Cauca, Aída Quilcué, como venganza por las masivas movilizaciones del 2008. Aunque la comunera salió ilesa, su esposo Edwin Legarda murió abaleado en un retén militar [3] . Por otro lado, podría hablarse mucho sobre el recelo de algunas autoridades indígenas hacia las FARC -el origen del movimiento indígena moderno en la región proviene justamente de una pugna con el Partido Comunista- pero hay dos aspectos cruciales que los mandos guerrilleros calculan para su estrategia: el Cauca sigue siendo una de las zonas más campesinas del país, con una tradición de rebeldía favorable a sus fuerzas. Y es el corredor geográfico que conecta todas sus zonas de influencia en el sur del país. Eso convierte la región en un territorio irrenunciable, obviando la voluntad de las autoridades indígenas.

La guerra del estado  contra el pueblo es real. Medio millón de hombres armados hasta los
dientes y apoyados por una armada de aviones y helicópteros, asesorados por dos mil oficiales
de EE.UU y sus siete bases. Esta es Colombia de hoy, el gendarme de la USA en América Latina.

Tras la muerte de Cano las FARC emprendieron una ofensiva que se extendió por varias regiones del país. En ese contexto la situación en el Cauca acabó por salir de control, hasta convertirse en un problema de opinión pública: la presión de la ultraderecha pretende convertir la crisis en oportunidad para desacreditar al mandatario y desear de nuevo el regreso de un presidente con ?mano dura?. Juan Manuel Santos, en una reacción inmediatista y mal calculada emprendió la peor jugada de su gobierno: una arriesgada salida en falso para entablar un pulso con los insurgentes, en vivo y en directo bajo la cobertura absoluta de los medios. Santos tiene un estilo característico de hacer política: cierta fama de jugador de Póker. Asume retos arriesgados sabiendo que puede ganar, no obstante a veces pierde como con la reforma universitaria y la reforma a la justicia. Apuesta a la paz y apuesta a la guerra. Insinúa diálogos con las guerrillas y al otro día pide ?más plomo? como solución. Insulta a los estudiantes pero luego dice que si tuviera 20 años marcharía con ellos. Finge como todo buen pokerista. Le juega al Uribismo y también es ?el mejor amigo? de Chávez. Y así.

Guerrillero indígena y operador de la emisora.
Siguiendo ese método nefasto sacó un as de la manga: utilizar la guerra como espectáculo para elevar su popularidad, y arrancó en helicóptero hacia el Cauca a demostrar, al mejor estilo de cierto indeseable ex presidente, que es un gobernante fuerte al frente del las Fuerzas Militares, en el corazón mismo del combate.
Pero se le olvidó una cosa: la guerra no es un casino. Entonces perdió la apuesta.
La tropa lleva más de seis años perdiendo la guerra en el Cauca; no existía ninguna evidencia real que indicara que, con o sin presidente a bordo, dejaría de perderla. Y así fue. El presidente llegó el 11 de julio a Toribío, epicentro de los hostigamientos subversivos, con el propósito de simular un Consejo de Ministros. De todas las montañas aledañas le hicieron tiros; en los noticieros afirmaban que era ?una estrategia de los terroristas más para llamar la atención que para hacer daño?. Bajo esa lógica las trincheras de tres metros y los tanques blindados que rodean la estación de policía también pretenden nada más que llamar la atención. Una multitud de indígenas lo abuchearon a él y su Ministro Juan Carlos Pinzón en la plaza pública gritándoles que se largaran, hastiados de la guerra.
Los periodistas prefirieron entrevistar los guerrilleros que mantenían un retén sobre la vía a menos de un kilómetro de dónde el presidente se reunía con sus ministros. Había otros dos retenes guerrilleros más abajo controlando la entrada y salida de vehículos en la carretera que comunica el poblado con el resto del país. Sin embargo el desastre sobrevino cuando, como a las dos de la tarde, hora en que el presidente debía estar saboreando el fiasco en Toribío, los insurgentes derribaron uno de los 25 aviones de combate Super Tucano que respaldan las tropas terrestres, en jurisdicción de Jambaló, un pueblo a media hora del lugar. Habrían podido tumbar el helicóptero del presidente, si hubieran tenido suerte. La presencia del mandatario en la zona sólo sirvió para que el fiasco se amplificara, resonando más alto de lo normal. Luego la sarta de estupideces que repitieron por igual voceros del gobierno y periodistas tratando de encubrir el hecho es simplemente grotesca.

La cola del Supertucan derribado Ahora quedan 24. 
Y después del desastre la vergüenza: las tropas no pudieron llegar hasta el avión derribado aunque estaban ?a doscientos metros?. La guerrilla recogió los cadáveres de los tripulantes, se los entregó a la Cruz Roja en otro sector, luego minó el terreno, interceptó un helicóptero en Argelia (otro pueblo al sur del Cauca) y continuó varios días más con los hostigamientos. Los indígenas expulsaron a las tropas en distintas partes y desmontaron las bases militares. También fueron hasta dónde estaba el Super Tucano destrozado, lo desarmaron y se lo llevaron, con caja negra incluida. Los periódicos no encontraron otra frase posible: humillación al Ejército. Y es verdad, pero es una humillación que se repite hace años. Hay mucho de humillación en que los soldados tengan que hacer sus necesidades en las mismas trincheras donde duermen y comen por físico miedo a los hostigamientos, o que frente a las cámaras afirmen que no pueden caminar de día porque la guerrilla les dispara de todos lados. O que lloren como niños pequeños cuando confirman que el pueblo al que dicen defender los odia con furia.
Santos intentó hacer un pulso con la guerrilla en el Cauca y perdió antes de apretar. Los subversivos juegan ajedrez, no Póker. En ese tablero polarizado que es la guerra colombiana, el Cauca es un enroque estratégico calculado muy bien por los mandos insurgentes, que no han logrado romper ni los bombardeos, ni la inteligencia militar, ni una concentración desproporcionada de tropas, ni los intentos de cooptar a la población. Lo único que consiguió el presidente con su aventura de Toribío fue el ridículo, atrayendo más la atención de la opinión pública sobre una situación que es crónica hace años. El Ministro Juan Carlos Pinzón, ese niñito prepotente de mala cara, que por ser hijo de un militar se cree estratega esclarecido aunque no haya visto un combate en su vida, quedó en vergüenza por culpa de un anciano astuto, que según afirma El Colombiano, ya ni siquiera es capaz de andar a pie: Miguel Pascuas [4] . Y adicionalmente, por unos indígenas indomables que ven a todo Ejército dentro de su territorio como continuador de la invasión que sufren hace cinco siglos.

CARTA DEL COMANDANTE DE LAS FARC EN RESPUESTA A LOS CABILDOS INDÍGENAS DEL CAUCA.

COLOMBIA

Compañeros: 
ASOCIACIÓN DE CABILDOS INDÍGENAS CXHABWA LA KIWE (DEL NORTE DEL CAUCA)
Montañas del departamento del Cauca.

Apreciados compatriotas: 
He tenido conocimiento de la comunicación recientemente dirigida por Ustedes, la cual cuidé de leer con sumo respeto y atención. Con la misma claridad y franqueza con que su Asociación expresa su pensamiento y propósitos, procedo a responder sus inquietudes en mi condición de Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP, organización que como ustedes conocen, nació en 1964 a la vida política colombiana como expresión de la resistencia popular a la guerra de agresión contra el pueblo, y se acerca a cumplir cincuenta años de lucha indeclinable por la paz.


Que ustedes expresen con tanto fervor su anhelo por la paz, confirma nuestra convicción de que las grandes mayorías colombianas claman en las cuatro esquinas del país por ese preciado bien. La guerra civil colombiana no ha sido una decisión del pueblo de este país, sino una imposición de sus clases pudientes dominantes. Es natural que el pueblo que la sufre la rechace con ahínco. Nosotros somos los primeros. Por eso la combatimos en todas las formas posibles.


Es un hecho reconocido por numerosos estudiosos de la realidad colombiana, que la guerra en nuestro país responde a un modelo de acumulación de capital. El despojo de la propiedad rural y su concentración en cada vez más pocas manos, ha coincidido de manera asombrosa con las sucesivas agresiones contra las zonas agrarias por parte de las fuerzas oficiales y paraoficiales. Pretextos para ellas nunca han faltado. Las FARC no estamos integradas por soldados pagos ni conscriptos, sino por gente sencilla del pueblo de Colombia que se ha levantado a la resistencia. Campesinos, indígenas, negros y mestizos que decidimos enfrentar con las armas la agresión.


Es absolutamente cierto que el despojo contra los indígenas americanos lleva más de cinco siglos. Razón de más para luchar por su justa reivindicación. Compartimos completamente todas las aspiraciones de las comunidades indígenas y de hecho las estamos apoyando al riesgo de nuestra propia vida. Pero la fuerza de los hechos históricos impone también que los indígenas no son las únicas comunidades violentadas y perseguidas en Colombia.


A veces parece desprenderse de sus sinceras alegaciones, que las comunidades indígenas sólo miran por ellas mismas, desconociendo la suerte de los demás desposeídos y perseguidos de Colombia, que suman por lo menos treinta millones de compatriotas. El grave conflicto colombiano no puede ser solucionado sólo para las comunidades indígenas, simplemente porque ustedes hacen parte de Colombia, habitan en territorios codiciados por los mismos terratenientes e inversionistas que despojan a colonos, mineros, trabajadores y demás sectores explotados.


Con todo el respeto y la consideración que merecen, me permito expresarles que no es aislándose del resto de colombianos que claman fervientemente por la paz y la justicia social, como van a lograr conquistar sus viejos anhelos. El Ejército colombiano no sólo ocupa resguardos indígenas, sino que cumple su labor predadora por todo el territorio nacional. Su misión es prestar seguridad a inversionistas, empresarios y terratenientes nacionales o del extranjero, al precio de aplastar cualquier oposición al modelo de saqueo y empobrecimiento que defienden.


Nosotros no sólo creemos que el Ejército debe salir de las comunidades indígenas, sino de todo el campo colombiano. Su misión natural es guarnecer las fronteras en defensa de la soberanía nacional, pero las clases dominantes lo han convertido en una máquina al servicio de poderosos intereses extranjeros, dirigida directamente por generales norteamericanos.


Comandante Timoleón Jiménez


El reconocimiento de la autonomía y la autoridad de las comunidades indígenas no nos hacen ciegos ante la suma de intereses que llegan a ellas. Si los conquistadores españoles se valieron de la Iglesia, los halagos personales y hasta de la corrupción de muchos caciques como mecanismos de avanzada para su presencia expoliadora, sabemos que igual sucede hoy con diversas organizaciones de rostro humanitario, benefactor o clientelista. Fenómenos así minan la credibilidad de muchos liderazgos en la propia base indígena y descomponen su organización. 


Sentimos sincero respeto por su oposición al empleo de la violencia como mecanismo de lucha. En una humanidad civilizada, ajena a los intereses de clase, seguramente que tal pretensión será generalizada. Por eso luchamos. Pero no es menos cierto que las realidades de Colombia, gobernada secularmente por una casta violenta y agresora, terminaron por producir la respuesta digna de los de abajo. Y esa también es una forma respetable de lucha, que no puede ser condenada por principio sin borrar de un plumazo la historia y rozar los límites de la utopía.


Como se infiere de su aspiración de poder desarrollar un proyecto de vida, sin que cambien las condiciones económicas, políticas, sociales y culturales que  dominan el resto del país. El problema de ustedes no puede ser examinado a la simple luz de la no presencia del Ejército o la guerrilla en los resguardos, porque como dice Santos, el Ejército jamás va a abandonar sus bases. Porque su presencia encarna un modelo de dominación nacional, continental, de aspiraciones mundiales. Lo que hay que derrotar es ese modelo, y para ello hay que comenzar por el cambio del régimen.


Esa es nuestra lucha y la de millones de colombianos que estamos seguros los apoyan en este momento, los cuales verían fortalecidas sus aspiraciones si ustedes también apoyaran sus reivindicaciones. El asunto en la hora es unir fuerzas, no separarlas. 
Las guerras son cruentas, más las que enfrentan a los pueblos con regímenes terroristas al servicio de potencias imperiales. Toda la maquinaria militar, económica, ideológica y política es puesta en juego por estos últimos en aras de su victoria. Ella incluye la propaganda negra, los infundios y provocaciones  más groseras. Nosotros más que nadie somos víctimas de todo eso junto.


Indígenas del Cauca.



Si a nuestra gente llegan muchachos indígenas sanos, desesperados por la miseria en que crecieron, ansiosos por luchar para mejorar la suerte de su pueblo, no los rechazamos. No podemos, así es la lucha. Igual sucede con campesinos, mineros, obreros, estudiantes y toda la juventud colombiana que decide unirse a la lucha. Las normas del Derecho Humanitario que ustedes citan prohíben ubicar bases y cuarteles de guerra en medio de la población. Nosotros jamás lo hacemos, ustedes saben que la tropa sí, y de manera permanente y dolosa.


Ustedes exigen que no empleemos nuestras armas con riesgo para la población civil. Nosotros somos población civil a la que la violencia estatal y paramilitar obligó a alzarse. Jamás podríamos tener en la mente la idea de afectar gente inocente. En eso compartimos por completo su reclamo con plena disposición a evitar que ocurra. ¿Pero qué hacer con las fuerzas terroristas de ocupación? Consideramos válidos y legítimos los heroicos esfuerzos que ustedes cumplen hoy.


Si en Colombia cesan las operaciones militares, los bombardeos y ametrallamientos, los desplazamientos forzados, el despojo de la tierra, los crímenes contra el pueblo y la impunidad, con toda seguridad que no tendrá sentido la existencia de las guerrillas. Si el Ejército, la Policía y los paramilitares salen del Cauca, si termina su guerra contra indígenas, campesinos, mineros y pueblo en general, nosotros no tendremos problemas para salir también.


En toda Colombia crece un ruidoso clamor por la paz. Por una salida política a la confrontación. Esa ha sido entre todas la más vieja de nuestras banderas. Es el régimen el que jamás se ha aprestado a poner fin a su predilección por la violencia. Es a él al que hay que obligar a abrir un diálogo. Ustedes, que hoy  más que nunca sufren el estilo característico de responder en Colombia a las aspiraciones de paz, son bienvenidos sin duda al trabajo por ella. Con su presencia combativa estaremos mucho más cerca de ella.


Reciban todo mi afectuoso abrazo, que es el de todas las FARC-EP, el de todo el pueblo colombiano que los admira, aplaude y respalda.

Timoleón Jiménez, 
Comandante del Estado Mayor Central de las FARC-EP 
Montañas de Colombia, 20 de Julio de 2012.

CARTA DE FIDEL A HUGO CHÁVEZ.

CUBA-VENEZUELA

Querido Hugo, te escuché hoy por la tarde cuando hablaste en Guárico, sorpresa total, pensé que lo harías en Barinas, buena táctica, el factor sorpresa desconcierta a la alianza, nada subestimable, de yanquis y oligarcas en Venezuela.

Supe así, por esa vía, que dentro de 10 días cumplirás 58 años. Tenía alguna duda sobre el número exacto que sumarías en esa fecha, pensaba que tal vez era 59, de todas formas ese día no te felicitaré por tu 58° aniversario, ya que desde ahora mismo lo hago con el invariable y sincero afecto de siempre.

Creo que yo era ya viejo cuando hice algunas cosas que muchas personas atribuían simplemente a mi juventud. Ciertamente es una vergüenza que hubiera perdido tanto tiempo cuando terminé el bachillerato, al que se le añadió un año más hasta sumar doce, había cumplido ya 19 y no tenía ni siquiera nociones de la disciplina y experiencia militar. Tú en cambio te habías graduado como oficial de la Academia Militar.

Menos mal que los mediocres políticos burgueses de Venezuela admitían que un ciudadano, a pesar de su condición social y origen étnico, podía ser guardián del orden oligárquico, confiaban que el dinero, los honores y el interés personal prevalecerían en la institución militar de un país latinoamericano.

Durante casi 200 años congelaron los sueños del Libertador, que esta vez volvieron a tener vigencia plena sólo 210 años después y cuando ya el más poderoso imperio era dueño del mundo.

Veintiséis años tenía yo cuando el golpe militar proyanqui de Batista, partiendo sólo de ideas invertí un año, cuatro meses y 16 días en organizar, entrenar y armar a los jóvenes patriotas que atacaron los cuarteles de Santiago de Cuba y de Bayamo.

Cuando tú tenías la misma edad poseías ya un nivel de conocimientos militares y políticos, en especial los que emanaban de las ideas de Miranda, de Bolívar y de toda una generación de patriotas que escribieron una de las más brillantes historias del planeta en pro de la libertad y la justicia para los pueblos oprimidos.

Me asombra como aún hoy seguimos aprendiendo de ellos, especialmente tú que representas al pueblo bolivariano en este instante singular de su historia. 58 años no es nada, Hugo, yo que tengo casi 28 años más he vivido una parte importante de los últimos 100 años pueda dar fe de lo que significa el tiempo en esta época.

Honor especial merece el pueblo venezolano por su inmensa capacidad de comprender la hazaña que junto a ti lleva a cabo. No importa que mis mensajes se acumulen, algún día quizás tengan determinado valor como testimonio de esta época singular que ambos pueblos, me atrevería a decir nuestro único pueblo, el de Bolívar y Martí, está viviendo.

¡Hasta la victoria Siempre!

Fidel Castro
18 de julio de 2012

Exiliados vascos, condenados a no votar.


Los exiliados vascos, condenados a no votar en Euskadi

Bernardo Rabassa 

 

El problema vasco, después de treinta y cinco años de transición, ha empeorado sensiblemente, con las decisiones del Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo y consejo General del Poder Judicial, legalizando a Amaiur, Bildu y finalmente a Batasuna, la izquierda abertzale y en definitiva a ETA, de forma que por la Paz de los cementerios hemos vendido los derechos de progenitura, por lo que creo que los vascos exiliados no volverán ni a votar, ni a nada.

Ellos siguen luchando, por su corajoso carácter, por ejemplo El Foro de Ermua, con cuya Presidenta Inma Castilla de Cortazar, me unen estrechos vínculos de amistad, me informa de que: La Fiscalía recopila ya indicios contra Bildu con la doctrina del TC. Dignidad y Justicia trasladó  a Torres-Dulce su listado de casi un centenar de pruebas contra la formación abertzale. Otra lamentable noticia: El nuevo presidente del Poder Judicial 'avaló' a Bildu. Gonzalo Moliner, magistrado de la Sala Social del Supremo, que consiguió la presidencia del CGPJ por la mínima. Una más favorable: Blanco sustituirá a Pagazaurtundua al frente de la Fundación de Víctimas.  El gobierno deRajoy estudia promover en septiembre un relevo que reforzará la figura de la parlamentaria de Gasteiz. La que más me interesa: treinta y nueve exiliados por ETA no podrán votar en las próximas elecciones autonómicas.

Los «exiliados» tendrán un plazo de unos seis meses para censarse .Deberán acreditar que huyeron por ETA mediante denuncias o en caso de no tenerlas firmar un formulario o declaración, según Antonio Basagoiti: "No son escaños, es justicia." No estamos pensando en números. Estamos pensando en derechos, justicia, y estamos pensando en personas.

Sin  embargo las personas que abandonaron la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) y Nafarroa por la presión de ETA desde la transición no votarán en las próximas elecciones autonómicas vascas. El Gobierno español no procederá a la alteración del censo electoral hasta después de los comicios al Parlamento Vasco, cuya fecha inicial está prevista para marzo de 2013, aunque todo apunta a un adelanto de la cita con las urnas al próximo octubre o noviembre, en breve se conocerá la disposición adicional que se incluirá en la Ley Orgánica de Régimen Electoral (LOREG) que permitirá a este indeterminado colectivo de personas votar en el municipio en el que residían antes de su marcha a otro lugar fuera de la CAV y Nafarroa sin perder su empadronamiento -y todos los derechos y deberes asociados a su residencia administrativa- en la localidad en la que actualmente están censados.

En cualquier caso, el Gobierno español mantiene su intención de aprobar posteriormente la modificación de la ley electoral necesaria para desnaturalizar el censo y posibilitar el voto en su antiguo municipio a quienes desde finales de los 70 del han residido durante un tiempo "razonable" en alguna de las dos comunidades autónomas y aleguen "presión o amenaza" de la organización armada para su marcha, aunque no deberían demostrarlo, bastaría con hacer una declaración ante la Oficina del Censo Electoral. El Centro de Estudios Políticos y Constitucionales se encarga del estudio y debate de este asunto y baraja como razonable un periodo de entre 5 y 10 años. El Ministerio del Interior recibirá en breve el informe del grupo de juristas creado para estudiar la reforma legal y será a la vuelta de las vacaciones estivales cuando empiece a dar forma al texto. En función del consenso entre los partidos y de la propia agenda del Congreso de los Diputados marcará la duración de la tramitación parlamentaria, que en cualquier caso llevaría varios meses.

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha afirmado hoy en la Vanguardia, que "para nada" el calendario electoral vasco "condiciona" el deseo del Gobierno de que puedan votar los "exiliados" vascos por ETA y que, si es jurídicamente viable, se tomará "el tiempo necesario" para lograr el máximo consenso El polémico plan del Gobierno de Mariano Rajoy presenta numerosas dificultades técnicas y jurídicas para su aplicación y contraviene el precepto constitucional de la igualdad del derecho a voto. Además, contaría con una fuerte contestación política en Euskadi, ya que el resto de los partidos critican la iniciativa e incluso, como en el caso de PNV y la izquierda abertzale, la tildan de pucherazo electoral.

El PP vasco ha llegado a cifrar hasta en 300.000 el número de personas que podrían incluirse entre los afectados por la "presión" de ETA, aunque en las últimas semanas han rebajado este número hasta las "80.000 familias" que han estado "en el punto de mira" de la banda, si bien matizan que no todas ellas han abandonado Euskadi, el estudio de Mikel Buesa lo cifraba en 120.000 y en general se ha aceptado la cifra de 200.000. Benigno Pendás, ha presentado un estudio sobre el tema.

Lamento echarles un jarro de agua fría, porque no creo que ningún exiliado acepte poner su nombre y localización en un censo electoral, que saben se va a entregar a cualquiera, de las organizaciones abertzales. Incluso no me fiaría ni del PNV ni de ninguno de los partidos vascos (PSE y PP). Presencié la desbandada vasca en los 80, cuando encontré a un antiguo colaborador de Bilbao, que me preguntó si conocía alguna urbanización en el Mediterráneo, pues había montado una agencia inmobiliaria. No diré donde está la urbanización, por lo mismo que nadie querría que se supiera, pero me llamó al cabo de algunos meses para decirme que había vendido en Bilbao más de un centenar de chalets y que estaba muy agradecido, algo se debió saber porque hubo varios intentos de atentado etarras, incluso en el club náutico, con una olla a presión explosiva bajo los barcos y  amenazas, con la guardia civil patrullando toda el área.

Los exiliados no volverán a Euskadi jamás en las actuales condiciones, suelen ser acomodados, altos profesionales y dirigentes que viven sobre todo en Madrid, la ciudad más liberal de España, no creo que les guste el ambiente ominoso que se respira en la Sociedad vasca, habiendo conocido la libertad de la que disfrutamos en Madrid, yo que soy mallorquín, aunque con una pata vasca, ni viajaría a la tierra de mis antepasados, a la que rehúyo desde hace más de 30 años, pero tampoco volvería a Mallorca, donde ha cambiado la sociedad que conocí y la que hay no me gusta. Madrid ha sido para mí la patria de mi libertad individual, aunque tenga que soportar a los políticos, pero disfruto de una gran ventaja, no los tengo que sufrir demasiado, salvo en el tema de los impuestos del ayuntamiento, que dadas las faraónicas obras y Palacio de Gallardón no paran de intentar cobrarme por todos los conceptos, incluidas las multas tramposas de circulación con sus escondidos radares. No volverán los exiliados a Euskadi, ni a votar ni a nada.