miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los caminos de la paz tienen que pasar necesariamente por la solución de los problemas sociales de Colombia.

COLOMBIA

Por Alexandra Villacís y Dax Toscano

?En las miradas de mi pueblo brilla la paz, brilla la paz
en las miradas de mi pueblo brilla la paz, brilla la paz
la paz con justicia, la paz con amor
no la de mentiras del explotador
en las miradas de mi pueblo brilla la paz, brilla la paz
paz con dignidad, paz con libertad
paz como es la paz con felicidad
en las miradas de mi pueblo brilla la paz, brilla la paz
la paz verdadera la de la igualdad
la única que puede hermanar la humanidad?? (Julián Conrado)


Una vez que el gobierno colombiano y las FARC-EP han decidido llevar adelante conversaciones para posibilitar un acuerdo de paz que ponga fin al conflicto social y militar, es necesario hacer algunas reflexiones.

Lo primero que hay que señalar es que no se puede entender lo que sucede en Colombia, si no se comprenden las causas sociales que dieron origen al conflicto, las mismas que tienen su origen hace ya más de un siglo atrás.

El problema de la tierra es fundamental para entender lo que sucede en el país. En Colombia existe una alta concentración de la tierra en pocas manos. Renán Vega Cantor dice que:

en el país hay 114 millones de hectáreas, de las cuales 51.3 millones se consideran como superficie agropecuaria, de cuyo total 36 millones están dedicados a la ganadería extensiva, expresión tradicional del poder de ganaderos, terratenientes y narcotraficantes; 10 millones de hectáreas son aptas para la agricultura, y de ellas la mitad se dedica a actividades agroindustriales y en el resto, laderas y zonas bajas tropicales, subsisten millones de campesinos y colonos, de los cuales sólo tiene título de propiedad el 15 por ciento; un 0,43% de los propietarios (grandes latifundistas) es dueño del 62,91% del Área Predial Rural, al tiempo que el 57.87% de los propietarios (minifundistas y pequeños propietarios), tiene un ridículo 1.66% de la tierra.[1]

En Colombia 12 mil terratenientes son propietarios de 22 millones de hectáreas de las 51.3 millones que componen las tierras aptas para el cultivo, mientras 3 millones de campesinos pobres poseen apenas 2 y medio millones de hectáreas. En promedio cada terrateniente en Colombia posee 1850 ha, mientras los campesinos pobres poseen 1,2 ha.[2]

El despojo de los campesinos de sus tierras, ha sido posible por la aplicación de la violencia brutal ejercida por el Estado colombiano al servicio de la oligarquía santanderista, a través de sus fuerzas militares y paramilitares.


José Antonio Gutiérrez D. manifiesta que:

Está bien documentada la relación que han establecido varias empresas con las bandas ultraderechistas formadas como parte de la estrategia contrainsurgente del Estado colombiano. Empresas multinacionales como la Chiquita Brands en la región bananera del Urabá, han utilizado al paramilitarismo desde hace décadas como un mecanismo tanto para ?despejar terreno? (desplazar comunidades para acceder a sus tierras o recursos) como para amedrentar a sus trabajadores ?y deshacerse de los ?elementos? molestos (sindicalistas) si es necesario.[3]

José Gutiérrez expresa además que:

No hay que ser un genio para darse cuenta la relación que existe entre los 5.200.000 de desplazados colombianos (280.000 solamente en el 2010) y la creciente concentración de tierras así como la creciente penetración de agronegocios como la palma africana, el caucho o megaproyectos extractivos, uno de los pilares económicos del gobierno de Santos. Se estima que el paramilitarismo, en cosa de poco más de dos décadas, ha robado más de 6,5 millones de hectáreas, las cuales hoy se encuentran en manos de latifundistas, multinacionales realizando megaproyectos, y de la agroindustria.[4]

La pobreza es otro de los graves problemas a los que se enfrenta el pueblo colombiano y que está relacionada directamente con el problema agrario.

Según cifras oficiales en Colombia existen 8 millones de personas indigentes y 20 millones de pobres de un total de 46.608.585 habitantes en la actualidad.

Colombia es el cuarto país del mundo en desigualdad, con un índice Gini de 0,58%.

En Colombia los ricos se han enriquecido en base a la explotación de la mayoría de la población pobre del país, siendo así que ?el 10 por ciento más rico de la población se queda con la mitad del PIB mientras al 10 por ciento más pobre apenas le caen de la mesa las migas del 0,6 por ciento del PIB.?[5]

Para paliar el hambre, en muchos barrios de Bogotá la gente pobre toma sopa de periódico.

En Colombia se considera pobre a un hogar integrado por cuatro personas, con ingresos mensuales inferiores a 1,1 millones de pesos e indigente a aquel hogar con cuatro personas con ingresos que no alcanzan los 450.000 pesos mensuales.[6] El costo mínimo de la canasta básica para las y los colombianos es de 950.000 pesos mensuales. 

En el caso de los pueblos indígenas y de los afrocolombianos la situación es todavía más grave.

Más de la mitad de los cerca de 1,37 millones de los indígenas de Colombia está en la pobreza estructural y la mayoría de niños y niñas de esta minoría étnica sufre desnutrición crónica, según un estudio divulgado en Bogotá por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
Los aborígenes del país bajo la línea de pobreza representan el 63 por ciento del total de su población y, de estos, el 47,6 por ciento está por debajo de la línea de la miseria, advirtió la coordinadora general de la investigación, Tania Guzmán.[7]

En el artículo: ?Colombia sin avances equitativos en reducción de pobreza y hambre: ONU? publicado en  la versión digital de la revista Semana, el 21 de noviembre de 2011, se exponen datos en relación a la situación de los afrocolombianos, presentados por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe ?Los Afrocolombianos frente a los Objetivos de Desarrollo del Milenio?: En los municipios con población afro superior al 30 por ciento se dobla la concentración de pobres: 43,1 por ciento frente a 27,8 por ciento de promedio nacional. En el departamento de Chocó la pobreza es de 70,5 por ciento frente a 45,5 por ciento a nivel nacional. [8]

Las políticas neoliberales aplicadas en Colombia en las dos últimas décadas han conducido a un empobrecimiento mayor de la población, mientras la acumulación por desposesión en beneficio de la oligarquía Colombia y las multinacionales imperialistas se ha incrementado.

El pensador marxista David Harvey es el fundador del concepto de acumulación por desposesión a través del cual ?pretende acertadamente mostrar la vigencia del concepto marxista de acumulación primitiva u originaria (acumulación basada en la depredación, el fraude y la violencia), pero actualizándolo.?[9] La acumulación por desposesión no es otra cosa que el ?enriquecimiento capitalista a través de la explotación y privatización de todos los recursos naturales, servicios básicos y derechos sociales.?[10]

Los gobernantes colombianos han mentido y engañado al pueblo a quien han ofrecido la paz, la prosperidad, el bienestar y la justicia social. Lo único que han hecho a lo largo de sus mandatos ha sido sumir en la pobreza al pueblo, posibilitar el enriquecimiento cada vez mayor de los grupos oligárquicos y las transnacionales y reprimir brutalmente a todas y todos quienes se han rebelado legítimamente contra este orden social injusto.

La pobreza rural es extremadamente crítica.  El 62.1% de los hogares rurales está por debajo de la pobreza, de una población de 11.838.032 personas. En Colombia, uno de cada dos habitantes del sector rural es pobre. El 40% de los hogares rurales no cuenta con agua potable, mientras el 15% no tiene acceso a la electricidad.

En Colombia 5.000 niños mueren por desnutrición anualmente.

La salud ha sido también afectada por las medidas de los gobiernos de turno en Colombia.

Renán Vega Cantor dice que ?en los 8 años del gobierno de Uribe (?) se cerraron 800 hospitales públicos en las grandes ciudades. En cualquier pueblo alejado, el hospital fue convertido en una Empresa Privada de Salud (EPS), simplemente en un negocio privado de la salud en donde la gente cotiza y se le brinda salud de acuerdo a lo que paga.?[11]

Las causas económicas y sociales que han sido expuestas son las que dieron origen al conflicto colombiano. Estas no han desaparecido, sino que, por el contrario, se han agudizado.

No son, por tanto, las FARC-EP las responsables del conflicto militar y de la violencia en Colombia:

Los verdaderos responsables de toda la infamia padecida por Colombia son los propietarios del capital y de la tierra, que siglo tras siglo reservan a los de su linaje el derecho exclusivo a ampliar aún más sus fortunas y gobernar el país, a costa del trabajo y el sudor de la inmensa mayoría de compatriotas desposeídos y violentados por soñar con cambiar el orden de cosas heredado. Mediante una fachada de democracia formal, mal esconden el verdadero carácter del régimen político impuesto. Ellos implementaron en nuestro país la práctica del terrorismo para defender a sangre y fuego sus privilegios. Pero llaman terroristas a quienes buscan justicia.[12]

La insurgencia revolucionaria surgió como respuesta a la violencia social y militar desatada por la oligarquía colombiana y el imperialismo. Las guerrillas, constituidas por hombres y mujeres del pueblo, se organizaron para luchar contra estas injusticias.

La solución política al conflicto colombiano tiene entonces que pasar, necesariamente, por la búsqueda de acuerdos concretos que pongan fin a los problemas económicos y sociales que vive el pueblo colombiano. Las respuestas a esos problemas implican afectar el régimen de propiedad privada en Colombia, es decir los intereses de la oligarquía colombiana, así como de las grandes empresas multinacionales.

Las FARC-EP, enfrentadas al Estado burgués colombiano y al imperialismo, jamás han dejado de luchar por lograr la paz para Colombia. Varias han sido las ocasiones en las cuales han demostrado la voluntad política de encontrar una salida negociada al conflicto colombiano. Los Comandantes de las FARC-EP, Jacobo Arenas y Alfonso Cano, fueron los máximos exponentes de la necesidad de encontrar una solución dialogada al conflicto colombiano.

Han sido la oligarquía santanderista, los sectores guerreristas del ejército colombiano y el imperialismo quienes no han querido llegar a acuerdos concretos, puesto que sus verdaderas intenciones han sido la que la insurgencia entregue las armas, se desmovilice, se integre al sistema institucional burgués, sin solucionar los problemas del pueblo colombiano, o simplemente doblegar política y militarmente a quienes, frente a la violencia estatal, se levantaron para oponerse a la explotación social, a la injusticia y a la opresión:

LAS FARC-EP NO INICIAMOS ESTA GUERRA, nos fue declarada por la oligarquía que gobierna a Colombia. Cada vez que el eco de nuestra propuesta de una salida política ha tomado suficiente fuerza para imponer unos diálogos encaminados a la paz, el poder se ha negado a considerar la remoción de las causas que dan lugar al conflicto, cerrando de un portazo violento las posibilidades de reconciliación. El país no olvida que tras cada proceso frustrado ha sobrevenido la promesa de aniquilarnos y la agudización de la guerra a extremos inéditos. Las FARC persistimos porque un inmenso clamor popular de justicia alimenta y acompaña nuestro sacrificio.[13]

Virgilio Barco, presidente de Colombia en el período 1986-1990 promulgó una iniciativa de paz

inspirada en el principio de ?mano tendida y pulso firme?. Según ella, la reconciliación plena sólo sería posible cuando se lograra la disolución de los grupos armados, su desarme y reincorporación a la sociedad dentro de un contexto de garantías efectivas y específicas. ?Compromisos precisos dentro de plazos definidos? exigía. Jacobo Arenas redactó para la historia la respuesta insurgente: ?Querer ahora resolver los problemas de la más honda crisis de toda la estructura y superestructura tradicional del país, con un plan de paz que es? ?un ultimátum militar envuelto en amena retórica?, es la vieja equivocación de los gobiernos oligárquicos de este hemisferio?.[14]

Fue bajo la administración de Virgilio Barco que se desató la persecución y el asesinato por parte de las fuerzas represivas del Estado colombiano y sus aliados paramilitares, de todas y todos quienes consideraron honestamente que se podía alcanzar una solución política del conflicto. Miles de dirigentes campesinos, mujeres trabajadoras, luchadores sociales fueron asesinados a través de un plan orquestado por los detentadores del poder para impedir que las fuerzas revolucionarias, progresistas, de izquierda se expresen políticamente y, con el apoyo del pueblo, logren derrotar a las fuerzas de la reacción en los procesos electorales. El ?Baile Rojo? fue el nombre del plan que se ejecutó para exterminar a quienes militaban o simpatizaban con la Unión Patriótica, organización de izquierda que surgió como resultado de las conversaciones de paz entre las FARC-EP y el gobierno de Belisario Betancur (1982-1986).

Esa ha sido la respuesta del capitalismo gansteril a la búsqueda de la paz.

El 9 de diciembre de 1990 el presidente César Gaviria Trujillo ordenó el ataque a ?Casa Verde?, con lo cual una vez más la oligarquía colombiana, a través de su representante de turno en el Palacio de Nariño, demostró su voluntad de no continuar alcanzar la paz por la vía del diálogo democrático.  El ?Acuerdo de Cese al Fuego? firmado entre las FARC y el gobierno colombiano de Belisario Betancur en la Uribe, llegó a su fin con la Operación Colombia, cuyo propósito criminal era el de acabar con Estado Mayor Central y el Secretariado de las FARC-EP.

Igual de traicionero fue el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), cuando el 20 de febrero de 2002 ordenó lanzar un ataque demoledor contra la zona de despeje en San Vicente del Caguán. ?El gobierno de Andrés Pastrana decidió cerrar las puertas del diálogo y apostar por la guerra total contra nosotros. Fuimos acusados de todas las perversidades del mundo. Hordas inmensas de soldados mercenarios entrenados por asesores gringos fueron enviadas a aplastarnos. Helicópteros artillados y aviones de todos los tipos partieron con el fin de reducirnos a cenizas.?[15]

Servil frente a los dictados de Washington, Pastrana ponía así en ejecución el criminal Plan Colombia, mediante la operación Thanatos.

El narcopresidente Álvaro Uribe Vélez jamás dio muestras de alcanzar la paz por la solución política. Al contrario, a través de su la llamada ?Seguridad Democrática?, endureció la política militarista del régimen y la represión contra el pueblo. El Plan Patriota constituyó la continuación del Plan Colombia.

Mientras los guerristas del Pentágono y de la oligarquía santaderista colombiana se han cerrado a la posibilidad de una paz que beneficie a las mayorías pobres de Colombia, pretendiendo únicamente que la insurgencia se desmovilice y entregue las armas, las FARC-EP han sido honestas en su intención de lograr acuerdos concretos para alcanzar la paz con dignidad, con libertad y con justicia social, pero sin claudicar en absoluto en sus principios revolucionarios.

?Desmovilizarse es sinónimo de inercia, es entrega cobarde, es rendición y traición a la causa popular y al ideario revolucionario que cultivamos y luchamos por las transformaciones sociales, es una indignidad que lleva implícito un mensaje de desesperanza al pueblo que confía en nuestro compromiso y propuesta bolivariana?[16], han señalado con contundencia las FARC-EP.

Como una organización bolivariana, marxista-leninista las FARC-EP están conscientes de que los cambios no van a darse únicamente por la vía parlamentaria. También tienen claro que la paz no significa ir a ocupar puestos en las instituciones de ese Estado burgués. Saben perfectamente que la lucha en esas instancias no es, como decía Rosa Luxemburgo, más que la tendencia a llevar la violencia de los oprimidos al poder. Violencia necesaria que se da como respuesta para detener el arrebato de la oligarquía para imponer, en situaciones de aparente normalidad bajo el régimen capitalista de ?democracia? formal, medidas contrarias a la clase trabajadora y al pueblo en general.

Las FARC-EP tienen claro, además, que la lucha no tiene únicamente como objetivo la ?democratización? del capitalismo colombiano, sino su destrucción. Porque la oligarquía y el imperialismo pueden ceder momentáneamente en algo, pero jamás estará dispuesta a renunciar al poder que se sostiene en la propiedad privada burguesa:

Las FARC-EP, a los 48 años de lucha armada rebelde, reiteramos al pueblo de Colombia nuestro juramento de vencer. Jamás nos sumaremos a la campaña por legitimar y honrar el capitalismo y el terror de Estado que se hacen llamar democracia en nuestro país.  Sabemos que no estamos solos, hasta nosotros llega el rumor de inmensas masas humanas que avanzan inconformes y decididas, por encima de las amenazas y la represión, exigiendo cambios profundos. Se trata de un clamor universal.[17]

Las FARC-EP están conscientes de que los problemas del pueblo colombiano solo se resolverán mediante la lucha popular y no mediante la conciliación de clases.

En la primera declaración leída por parte del Comandante de las FARC-EP, Timoleón Jiménez en nombre del Secretariado del Estado Mayor de las FARC-EP, frente a los acuerdos que se llevan adelante para lograr la paz en Colombia entre ésta organización insurgente y el gobierno de Santos, se manifestó:

Para nosotros es perfectamente claro que la llave de la paz no reposa en el bolsillo del presidente de la república, tampoco en el comandante de las FARC-EP. El verdadero y único depositario de tal llave es el pueblo de este país. Es a los millones de víctimas de este régimen elitista y violento, a los afectados por sus políticas neoliberales de desangre, a los que sueñan con una democracia real en una patria amable, en desarrollo y en paz, a quienes corresponde jugar en adelante su rol protagónico por una nueva Colombia. Y a ellos, estamos dirigiéndonos las FARC con nuestro corazón en las manos. Porque ha vuelto a abrirse la puerta de la esperanza, porque repican las campanas llamando con fuerza a la plaza central, para que salgan de sus veredas, de sus viejas minas, de sus comunidades y resguardos, de sus barriadas pobres, de sus centros de trabajo, de las factorías que los consumen, de sus talleres domésticos, de su rebusque agónico de todos los días, de sus centros de estudio, de su confinamiento carcelario, de su incesante búsqueda de empleo, de sus pequeñas empresas, de sus fábricas amenazadas por la quiebra, de sus culturas ignoradas, de su nicho de desplazados, de sus escondites de amenazados, de sus rincones de víctimas, de sus hogares destruidos.[18]

El llamado de las FARC-EP es preciso: la paz solo se conquistará con la movilización popular, con la organización del pueblo y con la lucha frontal de los diversos grupos sociales explotados y vilipendiados contra los detentadores del poder.

En la segunda declaración hecha por el Secretariado de las FARC-EP a través de Timoleón Jiménez, publicada el 6 de septiembre de 2012 se expresa: ?Tenemos la certeza de que este pueblo terminará por alzarse en un poderoso torrente que pondrá freno a las desmedidas ambiciones del gran capital, desarmará su máquina criminal y violenta y dará de verdad sentido a la palabra justicia?.[19]

El pensador marxista, Iñaki Gil de San Vicente explica:

Aunque estas poderosas fuerzas irreconciliables tarden algún tiempo en enfrentarse de nuevo a muerte, siempre terminan haciéndolo siguiendo el dictado de la ferocidad sanguinaria burguesa, que es la que prepara concienzudamente el primer ataque sangriento, obligando a defenderse a la clase explotada. La política en el sentido marxista no consiste en otra cosa que en la doble tarea de estudiar esta constante histórica y en prepararse lo más posible para que su próxima irrupción sea lo menos devastadora y destructiva posible, logrando que el parto de la nueva sociedad sea exitoso al menor costo humano, con la menor sangre y dolor posibles.

La política marxista consiste en facilitar que el nuevo vuelo del ave Fénix, la revolución que vuelve a alzar sus alas para tomar el cielo por asalto destino al socialismo, sea lo más armonioso y feliz. Por esto, la política marxista es la síntesis entre la economía concentrada como realidad objetiva y la conciencia concentrada como realidad subjetiva. Así, la lucha economicista, por el aumento salarial y por las mejoras de las condiciones de vida y trabajo de la humanidad explotada, se fusiona con la lucha por la reducción del tiempo de trabajo alienado y por el aumento del tiempo disponible, creativo y libre. Las estadísticas económicas quedan así penetradas por las pasiones humanas más íntimas, y viceversa. Y ambos, menos explotación y más creatividad, van dando forma y contenido a nuevos sentimientos y pasiones.

En busca de este objetivo esencialmente humanista y ético, la política marxista insiste en los tres puntos antagónicos con el capital: la explotación económica ejercida por la burguesía, la opresión política ejercida por el Estado y la dominación ideológica ejercida por el fetichismo. E insiste en que debajo de ellos, a modo de piedra basal, está la propiedad privada de las fuerzas productivas. Desarrollando la dialéctica inserta en esta triple realidad que se yergue sobre la propiedad, son fácilmente comprensibles el resto de explotaciones, injusticias y miserias que se multiplican día a día, inherentes a la civilización del capital. La misma teoría organizativa marxista es inseparable de la praxis que combate al monstruo burgués, y por eso tiene a la vez un contenido moral y ético que palpita en cada lucha, en cada lágrima y en cada alegría.[20]

Las contradicciones de clase no se resuelven en una mesa de diálogo, sino al calor de la lucha revolucionaria. La burguesía colombiana no quiere ?suicidarse alegremente?. Por el contrario, quiere conducir a que el pueblo acepte sus condiciones, sin ceder absolutamente nada.



El 27 de mayo de 2012 las FARC-EP expresaban a través de un comunicado:

Santos simplemente repite lo que han hecho siempre los de su clase. Nos exige una vez más la entrega y el desarme, a cambio de admitir a medias nuestro ingreso a su podrido régimen político. Sin desmontar ni un ladrillo de su aparato terrorista de dominación. Sin que se afecte en nada su proyecto de país colonial y empobrecido. Como si nosotros pudiéramos a cambio de miserables prebendas personales, volver la espalda al sentir de millones de compatriotas hundidos en la desesperación y la violencia. Como si el destino natural del pueblo colombiano fuera el de trabajar eternamente para el enriquecimiento de una élite privilegiada. Así no vamos a ninguna parte.[21]

En la alocución del Presidente de la República, Juan Manuel Santos sobre el ?Acuerdo General para la Terminación del Conflicto?, dada el 4 de septiembre de 2012, el mandatario colombiano expreso que:

Hoy podemos hablar de paz porque Colombia crece y se abre al mundo.

Nuestra economía es ya una de las más prósperas de América Latina, similar a la de Argentina y sólo superada por Brasil y México.

Es una economía que está creando empleo, como pocas en el mundo, en medio de una fuerte turbulencia internacional.

Hoy podemos hablar de paz porque millones de colombianos están saliendo de la pobreza y porque seguimos avanzando en esa dirección.

Hoy podemos hablar de paz porque el uso de la violencia para alcanzar objetivos políticos es cosa del pasado.[22]

Los datos señalan lo contrario a lo manifestado por Santos, puesto que la pobreza y la desigualdad social siguen siendo uno de los problemas fundamentales que vive el pueblo colombiano, mientras los ricos cada día se hacen más ricos.

Por otro lado, Santos encubre en su discurso que la principal violencia que vive el país, es la violencia social y que, además, es el Estado colombiano, con sus fuerzas militares y paramilitares, el que ha ejercido durante décadas el uso de la violencia sistemática contra el pueblo, lo que ha significado que en Colombia hayan 5 millones de personas desplazadas y que sea la nación con mayor número de sindicalistas asesinados en el mundo. 

Por otro lado, el presidente Santos reiteró que las acciones militares continuarán y que no dejarán de actuar contra la insurgencia. ?El gobierno no hará concesiones de ningún tipo en el terreno militar?, expresó Santos. Mientras se habla de la paz, se niega la posibilidad de llegar a un cese de las operaciones militares y a un alto al fuego.

En cambio, las FARC-EP han manifestado su voluntad de ir por el camino contrario al que, en este aspecto, ha planteado el gobierno colombiano:

Volvemos a una mesa, reconocidos como adversarios militares y políticos. Convidados y protegidos por quienes nos persiguieron. Acompañados y avalados por la comunidad internacional. Definitivamente, tanta manifestación de odio carece de sentido. Quizás para la satisfacción de quiénes el Gobierno nacional ha reiterado una y mil veces, tanto en el escenario exploratorio como en sus múltiples declaraciones públicas, su inamovible decisión de no permitir ninguna de las que califica como ?concesiones en el terreno de la guerra?. En su extraño parecer, cualquier posibilidad de cese al fuego, tregua, armisticio o despeje, únicamente contribuye a la creación de incentivos perversos. Es claro para nosotros, entonces, que pese a las manifestaciones oficiales de paz, los alzados llegamos a este nuevo intento de reconciliación asediados, no sólo por el mismo embate militar desatado una década atrás, sino compelidos abiertamente mediante su acrecentamiento a recoger nuestras aspiraciones políticas y sociales a cambio de una miserable rendición y entrega. Pese a tales señales, las FARC-EP guardamos la sincera aspiración de que el régimen no intenta repetir la misma trama del pasado. Pensamos simplemente que están en evidencia las enormes dificultades que tendrá que afrontar este empeño. La consecución de una paz democrática y justa merece afrontar los más difíciles retos. Por encima de ellos, somos optimistas. La historia siempre ha sido labrada por las fuerzas sociales que apuntaron al futuro.[23]

El tono guerrista del establishment colombiano no ha desaparecido e incluso se pretende hacer ver a la insurgencia como un actor debilitado, al que solamente se le debe exigir la desmovilización y la entrega de armas.

El Comandante Timoleón Jiménez en la segunda declaración dada a conocer el 6 de septiembre de 2012, fue claro al señalar que se sientan en la mesa de diálogo ?de igual a igual? con el gobierno colombiano, ?con el propósito de acordar una agenda de discusiones con miras a la concertación de un acuerdo que ponga fin al larga conflicto social y armado que padece Colombia?. El Comandante Timoleón señaló que ?al dar este primer paso hacia la reconciliación queremos dejar presente que son vanas las ínfulas triunfalistas de quienes juzgan que acudimos a la mesa de diálogo a firmar nuestra rendición y entrega? y añadió que ?[e]n cuanto hace a las FARC-EP, nunca hemos estado más fuertes y unidos. Se equivocan por completo quienes intentan leer debilidad en nuestro incansable accionar por la paz?.

Los enemigos directos de la paz en Colombia, sin ningún rubor, han expresado su malestar ante estos diálogos.

La jefa de la comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU, Ileana Ros-Lehtinen, conocida como la ?Loba Feroz?, criticó que el gobierno de Santos por iniciar un diálogo de paz con las FARC-EP ?sin condiciones previas?. La ?Loba Feroz? es conocida por sus vínculos con la mafia de la gusanera terrorista cubana, la misma que realiza sus acciones criminales desde Miami contra Cuba.

Por su parte, el ex mandatario colombiano Álvaro Uribe Vélez expresó que los diálogos constituyen una ?bofetada a la democracia?. Uribe esta acusado por los propios líderes paramilitares de haber mantenido estrechos vínculos con ellos. De igual manera, el exmandatario fue investigado por el FBI y la DEA por su estrecha colaboración con Pablo Escobar Gaviria.

El narcoparamilitar de Uribe es el mayo enemigo de la paz en Colombia. Sus serviles columnistas, como José Obdulio Gaviria, el ?Rasputín? colombiano, son las y los encargados de ?opinar? cada día en contra de los diálogos de paz y, por supuesto, de las FARC-EP.

Pero igual de peligrosos son aquellos que hoy hablan de paz como sinónimo de desmovilización y entrega de las armas por parte de las FARC-EP. Es decir, lo que quieren es mantener el estado de cosas actuales sin que haya un actor político y militar serio que les enfrente. Santos no es ningún santo y su estrategia apunta, fundamentalmente, a imponer a la insurgencia sus condiciones y no buscar soluciones claras a los problemas de los colombianos, sino más bien de los capitalistas colombianos y las multinacionales, para así dejarles libre el camino a que sigan saqueando los recursos de la nación y explotando al pueblo: 

Así, la apuesta de las clases dominantes por la paz, independientemente de las intenciones de Santos o Uribe, no busca resolver los problemas fundamentales de la nación o traer bienestar a la población sino permitir que la industria de la extracción funcione a su máxima capacidad, situación que la ?seguridad democrática? no logró y que la guerra tampoco permite: como señaló Santos, ?es fundamental terminar el conflicto?, pero las clases dominantes buscan que esto se dé con acomodo a sus intereses, sin responder a las necesidades del pueblo colombiano y generando máximos beneficios a la inversión extranjera.[24]

José Antonio Gutiérrez dice que ?[d]esde la perspectiva santista, paz o guerra no son sino estrategias para imponer un insostenible proyecto económico-social neoliberal, basado en el Plan de (Sub) Desarrollo Nacional del santismo, cuyos pilares son la agroindustria y la megaminería.?[25]

Pese a todo ello, las FARC-EP, una vez más tienen la voluntad política de alcanzar la paz por la vía del diálogo y la solución política. Las FARC-EP son ante todo una organización política con una estrategia clara en todos los ámbitos. No actúan a la ligera. El Comandante en Jefe de las FARC-EP, Manuel Marulanda Vélez señalaba que ?[c]uando nosotros (las FARC-EP) damos un paso ya lo hemos analizado 5 o 6 veces. Nosotros no improvisamos nada, absolutamente nada. Paso que damos es paso que estamos seguros que vamos bien. Y si notamos que algo va a pasar, entonces volvemos a reconsiderarlo.?

José Antonio Gutiérrez explica claramente:

Este acercamiento no es gratuito ni nace de una buena voluntad del mandatario: es obvio que la tesis del ?fin del fin? carece de sustento y que el Plan Colombia tocó techo. La insurgencia ha respondido al desafío planteado por el avance del militarismo y un nuevo ciclo de luchas sociales amenaza con el deterioro de la situación política en el mediano plazo, a un nivel que será difícil de controlar para la oligarquía. El escenario político parece, a veces, peligrosamente volátil. Por otra parte, tampoco sorprende la voluntad de la insurgencia para acercarse a una mesa de negociaciones: por una parte, porque es la insurgencia la que ha venido planteando desde hace 30 años, en todos los tonos posibles, la solución política al conflicto social y armado, y por otra parte, porque la insurgencia ha mejorado notablemente en los últimos años su posición de fuerza, no sólo en lo militar, sino sobre todo, en lo político.[26]

Ahí radica la fuerza de las FARC-EP. Son una organización marxista-leninista, con un carácter marcadamente político. Por ello saben que la concienciación de la gente es fundamental, que las tareas dentro de las organizaciones de masas son fundamentales. En esta tarea ha jugado un papel fundamental el Partido Comunista Clandestino Colombiano y el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.

Y será esa gran movilización popular, concienciada y organizada políticamente, la única garantía de que se concreten positivamente para la mayoría del pueblo colombiano los acuerdos establecidos para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, los mismos que no podrán dejar de lado temas fundamentales como la transformación radical de la política agraria, el problema de la tierra, la solución de los graves problemas sociales, el tema de los derechos humanos, el papel del ejército colombiano y su necesaria reorganización y redefinición de su política, el papel de la injerencia de los EEUU, etc. 

La insurgencia fariana trabajará en función de ello. ¿Lo hará el régimen colombiano? ¿Lo permitirán las fuerzas reaccionarias? ¿Lo aceptará con tranquilidad EEUU?

Por parte de las FARC-EP estamos seguros de que habrá seriedad en el camino para alcanzar la paz. Hombres como Iván Márquez o Jesús Santrich, nombrados por la insurgencia fariana como parte del equipo que emprenderá las negociaciones con el gobierno colombiano, son garantía de que los anhelos del pueblo tendrán las voces adecuadas para hacerle frente a los gritos de la burguesía y el imperialismo. Ojalá que Simón Trinidad pueda integrase pronto a este proceso en forma activa.

Como dice Julián Conrado: ?En las miradas de mi pueblo, brilla la paz, brilla la paz, miradas que vienen de siglos atrás, insurreccionadas buscando la paz??


Patria Grande, 10 de septiembre de 2012






[1] Renán Vega Cantor. Capitalismo gansteril y despojo territorial.
[2] http://www.youtube.com/watch?v=NDG9md7A24k
[3] José Antonio Gutiérrez D. Multinacionales, capitalismo y guerra sucia en Colombia, Rebelión 6 de julio 2011
[4] Ibid.
[5] Desigualdad extrema http://www.semana.com/nacion/desigualdad-extrema/153207-3.aspx 12 de marzo de 2011
[6] Jesús Santrich. La herencia del régimen neoliberal colombiano y los criminales ?aportes? del fascismo uribista.
[7] En http://www.elespectador.com/noticias/nacional/articulo-370208-mas-de-mitad-de-indigenas-colombia-esta-pobreza
[8] En http://www.semana.com/nacion/colombia-avances-equitativos-reduccion-pobreza-hambre-onu/167903-3.aspx
[9] Jairo Estrada Álvarez. Transformaciones del capitalismo en Colombia. Dinámicas de acumulación y nueva espacialidad.
[10] Andrés Figueroa Cornejo. David Harvey: ?La historia del capital es igual a la historia de la acumulación de la deuda? en http://www.quehacer.com.uy/index.php/deuda-y-deficit/545-david-harvey-la-historia-del-capital-es-igual-a-la-historia-de-la-acumulacion-de-deuda
[11] Mario Hernández. Entrevista con Renán Vega Cantor. Un capitalismo gansteril. Enhttp://rebelion.org/noticia.php?id=136855 octubre de 2011
[12] Comunicado de las FARC-EP: 48 años de lucha armada rebelde.
[13] Ibid.
[14] Declaración pública de las FARC-EP. A 22 años de la partida de Jacobo Arenas. 11 de agosto de 2012
[15] Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP. Diez años después. 21 de febrero de 2012
[16] Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP. La caída en combate del Comandante Alfonso Cano. En http://insurgenciafariana.blogspot.com/2011/11/la-caida-en-combate-del-comandante.html
[17] Comunicado de las FARC-EP: 48 años de lucha rebelde.
[18] Declaración grabada de Timoleón Jiménez: La mesa de conversaciones, un triunfo del clamor nacional. Septiembre de 2012.
[19] Segunda declaración de las FARC-EP, leída por el Comandante Timoleón Jiménez y publicada en la Habana-Cuba el 6 de septiembre de 2012
[20] Iñaki Gil de San Vicente. La lucha política es para tomar el poder.
[21] Comunicado: FARC-EP: 48 años de lucha rebelde.
[22] Alocución del presidente Juan Manuel Santos sobre el ?Acuerdo General para la Terminación del Conflicto?, 4 de septiembre de 2012
[23] Declaración grabada de Timoleón Jiménez: La mesa de conversaciones, un triunfo del clamor nacional. Septiembre de 2012.
[24] De nuevo en busca de la paz. El Turbión
[25] Análisis ante el anuncio de conversaciones de paz entre Gobierno e insurgencia. Si el río sueno?¿significa paz  a la vista? En http://www.anarkismo.net/article/23744
[26] Ibid.

La paz en Colombia.

COLOMBIA

LOS ESCOLLOS DE LA PAZ

Revista Insurrección
ELN de Colombia


Ya hemos expuesto las dificultades a superar, en un camino hacia la
paz y ésta semana han abundado los ejemplos, no por ello, perdemos la
confianza, por el contrario, reafirmamos nuestro compromiso en la
monumental empresa.

Si hemos resistido medio siglo de guerra, continuar buscando la paz,
sigue siendo nuestra apuesta. En ello nos animan millones de humildes
de esta patria herida y mancillada, a quienes se les ha negado ese
derecho, consagrado en la Constitución Nacional, hasta ahora como
adorno.

En los días pasados, el presidente Santos, nos convocó públicamente a
participar en el proceso de paz, y entendemos su llamado, como
respuesta a nuestras reiteradas solicitudes y exigencias, para iniciar
ese camino.

Señor Presidente, usted sabe que la paz que considera válida y sensata
el ELN, es la que significa cambios estructurales para Colombia y ello
se sintetiza en justicia y equidad social, democracia real y
soberanía. Alcanzarla no es sencillo, ni es un acto, por el contrario,
es bien difícil, pero es el único camino de futuro y compartimos con
usted que debemos ser realistas comenzando por la manera como debemos
iniciar el intercambio y establecer la agenda.

Luego de sus anuncios respecto de la mesa con los compañeros de las
FARC, se han expresado los políticos, los gremios, los expertos, los
militares y ex-militares principalmente, usted ha conformado con
ellos, la delegación del gobierno en la mesa de diálogo. Del otro
lado, están los negociadores de las FARC. La pregunta que muchos nos
hacemos es: ¿en qué parte de la mesa se van a sentar los otros
representantes de la sociedad colombiana que deben tener voz y voto
para que la mesa no quede coja y la paz trunca? Nos referimos a los
trabajadores, campesinos, estudiantes, académicos, maestros,
intelectuales y el resto de fuerzas vivas de la sociedad. Solo con su
inclusión, la paz será posible Usted planteó que era indispensable
corregir los errores cometidos en las experiencias anteriores de
diálogos, ese fue uno de ellos.

Es indispensable reconocer,que ni el gobierno ni la insurgencia puede
abrogarse el derecho, de reemplazar la sociedad en la mesa y definir
por ella. Por lo tanto expresamos la urgencia de que las
organizaciones populares y sociales organicen sus agendas con sus
representantes. Esta es una tarea en la que nadie puede remplazarlos y
en la que sin ellos, el camino de la paz comienza equivocado.

El venidero mes de Octubre, histórica fecha de resistencia y lucha, el
movimiento popular y social se expresará en las calles; sin duda en su
agenda, la paz ocupará el lugar preponderante y nada más sensato que
incorporarla como parte de la mesa, de manera integral y no delegada.

Estamos de acuerdo que el camino hacia la paz, implica apuntar a
terminar el conflicto y no ha prolongarlo, ese conflicto es social y
armado, solo abordándolo en sus dos componentes, la paz será real y
posible.

Es contradictorio iniciar y mantener un dialogo en medio de la guerra,
eso representa un peligro grave para el proceso de paz. ¿No son
suficientes cinco décadas de guerra para quienes quieren contar la paz
en montones de cadáveres y charcos de sangre? No hay duda que, es un
mal precedente para comenzar y es indispensable cambiar la lógica.

Estamos obligados presidente Santos,a actuar con sensatez y escuchar
los clamores de los colombianos y las colombianas que solicitan un
cese al fuego bilateral,o una tregua bilateral,porque ellos están en
medio del conflicto y son las víctimas.

No debe sorprender a nadie que las luchas venideras de las masas
colombianas, abogarán por el cese bilateral del fuego y las
hostilidades porque son las víctimas del conflicto, pero además, ese
paso le dará certezas al proceso por la paz de Colombia.

No podemos dejar de mencionar, un serio escollo para alcanzar la paz,
expresado en un reciente comunicado de los militares retirados,
firmado por el Brigadier General Jaime Ruiz Barrera, allí se dice:

?La paz podría ser la victoria, pero, como bien se dice, para
alcanzarla, hay que ganar la guerra. Ganar la guerra es quebrar la
voluntad de acción de los terroristas. Es debilitarlos tanto como sea
necesario para lograr que renuncien a sus aspiraciones y se sometan a
las leyes de la República??.

?Debe modificarse la agenda, e imponer un cese al fuego unilateral que
prohíba expresamente el accionar terrorista indiscriminado contra la
población civil, el uso de campos minados, el desalojo de tierras, el
secuestro, la extorsión, la comisión de otros delitos atroces y la
utilización del movimiento ?Marcha Patriótica? como brazo político de
la organización terrorista. Este movimiento político deberá ser
liquidado hasta tanto no se llegue a un acuerdo final de suspensión
del conflicto armado?.

Para los representantes de esta corriente de pensamiento, no son
suficientes 50 años de guerra con más de medio millón de muertos entre
otras desgracias y sigue soñando con ?ganar la guerra? acudiendo a
exterminar las organizaciones populares, como es el caso de la amenaza
a la Marcha Patriótica, lo cual merece la más enérgica condena porque
son los métodos terroristas de Estado que llevaron a Colombia a esta
encrucijada, una mesa defendiendo esas posiciones, deja demasiados sin
sabores.

Toda Colombia debe pronunciarse sobre esta grave amenaza, lo mismo que
la comunidad internacional, mucho más cuando existen los antecedentes
del aniquilamiento de organizaciones de masas como La Unión
Patriótica, A Luchar y el Frente popular, y particularmente ahora que
se empieza a abrir, la posibilidad de un camino para la paz.

La paz nos exige grandeza, el conflicto no se supera con la vieja
aspiración guerrerista de una insurgencia rendida y desmovilizada, ese
es un camino fracasado, tampoco es como dicen algunos, hacer la
revolución por contrato.

Solo la sensatez, racionalidad y arduo trabajo de todos los luchadores
por la paz, sacará a Colombia del túnel donde los señores de la guerra
la internaron. Blindar el proceso, es lograr que las mayorías
marginadas de siempre, asuman el protagonismo de la paz. Ese es el
reto, las organizaciones populares y las sociales, los patriotas y
demócratas de Colombia tienen la palabra.

El rival de Chávez para las elecciones de octubre es un empresario de un partido de derecha.

VENEZUELA

Capriles finge ser de izquierda

El candidato se presenta en público, una y otra vez, como un hombre progresista, como un político que, según el encuestólogo Germán Campos, busca ?recuperar el discurso? del presidente, pero de la vereda de enfrente.

Por Luis Hernández Navarro *


En la Venezuela de hoy no está de moda ser de derecha. Las calles de Caracas están tapizadas con carteles con el rostro del empresario y dirigente político Henrique Capriles, el candidato opositor a la presidencia de la república. En la imagen en que aparece ataviado con una gorra de béisbol con el dibujo de la bandera de su país, el aspirante sonríe francamente, como si anunciara una pasta de dientes. En la parte superior de la propaganda se anuncia: ?Abajo y a la izquierda?.

El cartel no es producto de una excentricidad tropical sino parte de una estrategia del bloque opositor. A pesar de ser un empresario de derecha, Capriles se presenta en público, una y otra vez, como un hombre progresista, como un político que, según el encuestólogo Germán Campos, busca recuperar el discurso de Chávez, pero desde la acera de enfrente.

Curiosa ironía: por primera vez en mucho tiempo, la burguesía venezolana tiene un candidato de su clase, de rancio abolengo. Su estirpe se le nota a kilómetros de distancia. Capriles es abogado y cofundador del partido político conservador Primero Justicia. Para formar su organización recibió, antes de la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, financiamiento de la compañía petrolera estatal. Su postulación contó con el apoyo de los principales medios de comunicación privados.

El candidato de la Mesa de Unificación Nacional nació en el seno de dos familias propietarias de medios. Sus adversarios lo acusan de pertenecer al grupo de ultraderecha Tradición, Familia y Propiedad. Fue un activo participante en el golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002, y encabezó las agresiones contra la Embajada de Cuba en Caracas. Por ello, en 2004, la Fiscalía Nacional lo acusó de violar principios internacionales. Pero ahora se anuncia como el candidato de abajo y a la izquierda.

Este travestismo político, en el que la derecha se presenta como una fuerza progresista, no es gratuito. Como muestran diversos estudios de opinión realizados por firmas como 30.11 Consultores e Hinterlaces, en Venezuela se ha gestado una nueva cultura política en la que el ideal socialista tiene un alto índice de aceptación. Remar contra él es difícil. La mitad de la población está de acuerdo en construir un país socialista, contra 29 por ciento que se opone.

Los ciudadanos asocian ese socialismo con valores como inclusión, solidaridad, cooperación, igualdad de oportunidades, organización, participación y, recientemente, eficiencia. Dos de cada tres personas privilegian los contenidos sociales y políticos de la democracia por sobre las cuestiones procedimentales. El socialismo se relaciona con democracia e igualdad de oportunidades.

Esta adhesión masiva a la causa socialista es un hecho relativamente novedoso. Durante las décadas de los años ?60 y ?70 ?dice Germán Campos? se trató de un concepto bloqueado, satanizado entre la mayoría de la población venezolana. Pero eso cambió radicalmente en la campaña electoral de 2005, cuando el presidente Chávez pasó del bolivarianismo, el nacionalismo y el antiimperialismo a asumirse como socialista.

Según Campos, que se presenta sin ambigüedad como hombre de izquierda de toda la vida, este fenómeno puede explicarse como producto de la desestructuración de la vieja cultura política y el surgimiento de una nueva, caracterizada por la emergencia de una sociedad repolitizada. La clave de esta situación ?señala? se encuentra en cinco momentos clave que explican por qué los venezolanos han cambiado.

El primero fue la devaluación de la moneda, el 18 de febrero de 1983, que rompió la imagen de que Venezuela era un país rico con una situación económica estable. El segundo fue el Caracazo del 27 de febrero de 1989, la explosión social en la que los pobres de la capital salieron a la calle a protestar, sin organización ni dirección política, en contra de las políticas de ajuste, y que esfumó la ilusión de la igualdad social.

El tercero consistió en la rebelión militar de 1992 encabezada por Chávez, que modificó en la población la percepción de los militares como una fuerza pretoriana, nacida en mucho de su papel como agentes de la represión durante el levantamiento popular de 1989. Un hecho que ejemplifica esta nueva situación ?puntualiza Campos? es que el disfraz más visto entre los niños durante el Carnaval después del levantamiento fue el de Chávez con boina roja.

La cuarta pieza de este rompecabezas fue el triunfo de Caldera en los comicios de diciembre de 1993, por afuera del binomio tradicional de Acción Popular y Comité de Organización Política Electoral Independiente (Copei), y la emergencia electoral de una fuerza electoral de izquierda (Causa R) que presumiblemente obtuvo la mayoría de los votos, que no le fueron reconocidos y que finalmente fueron negociados por su candidato Andrés Velázquez (hoy en la oposición). La victoria de Caldera rompió el equilibrio bipartidista tradicional e hizo imposible la recomposición del viejo sistema político venezolano.

Finalmente, el mapa de esta transformación en la cultura política termina de dibujarse en 1999, ya instalado Hugo Chávez en la presidencia, con la masiva participación popular alrededor de la Constituyente, en la que los ciudadanos formularon propuestas y se involucraron activamente en la definición de su propio destino.

De acuerdo con Oscar Schmell, de Hinterlaces, se ha producido un enorme involucramiento de la sociedad venezolana en la agenda pública. En Venezuela ?señala? se vive un proceso de inclusión social y la gente respalda el modelo que se ha instaurado.

El enorme peso de esta nueva cultura política y la fuerza de las conquistas sociales del gobierno bolivariano hacen las cosas muy difíciles para Capriles. No puede oponerse públicamente a ellas, a  riesgo de perder cualquier posibilidad de triunfo. No puede hablar con claridad de su propuesta política y económica porque sería rechazado. Por eso se ha visto obligado a lo largo de toda su campaña a declarar, como lo hizo el pasado miércoles 6 de septiembre, durante una gira en Lara, que las misiones, los programas sociales (...), el gobierno tiene que hacerlos, ?porque ésa es su obligación?.

Por el contrario, el chavismo ha logrado que el presidente represente una visión de país con un alto consenso, y que sea visto en cerca de las dos terceras partes de la población como el futuro. Además, de acuerdo con Schmell, su discurso emocional, como parte de su discurso político, ha sido muy importante para llegar a los sentimientos más profundos de los más desamparados. Sobre todo en sectores populares, donde la vida diaria tiene muchas limitaciones, el discurso amoroso del presidente, su liderazgo carismático-religioso, ha construido algo muy potente e influyente. Por eso puede confesar, como lo hizo el sábado frente a la multitud y sin ningún titubeo, que ?en algún momento llegué a pensar que sí, que tendría que salirme de la contienda política, pero gracias a Dios aquí estoy, recuperado?.

Ser socialista en Venezuela es lo de hoy, incluso para quienes son de derecha. He allí parte de la tragedia de Henrique Capriles Radonski y sus aliados. De allí la fortaleza de Chávez.

FUENTE  La Jornada de México

España se desintegra.

CATALUNYA
La ANC cifra en dos millones el número de asistentes a la marcha
La Assemblea Nacional Catalana ha cifrado en dos millones el número de personas asistentes a la marcha de Barcelona. 

Las cifras policiales hablan de millón y medio.

NAIZ.INFO|BARCELONA|11/09/2012
Proclamas independentistas durante la marcha de Barcelona. (Lluis GENE/AFP)
La Assemblea Nacional Catalana, convocante de la marcha independentista que ha colapsado las calles del centro de Barcelona, han cifrado en dos millones el número de asistentes a la movilización principal de la Diada de este año.

Por su parte, las cifras de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona afirman que han sido un millón y medio los manifestantes que han acudido a la capital catalana.
ADÉU ESPANYA /CHAU ESPAÑA
La sentencia del Tribunal Constitucional y el maltrato económico a Catalunya por parte del Estado, agravado en la actual crisis, han hecho crecer exponencialmente el independentismo en el Principat hasta el punto en el que, según el último barómetro del CEO, más de la mitad de los catalanes votarían a favor de la independencia si se celebrase un referéndum al respecto.

BEÑAT ZALDUA|BARCELONA|16/07/2012|2 IRUZKIN
Manifestación del 10 de julio de 2010 contra la sentencia del Constitucional (Josep LAGO/AFP PHOTO)
Con la sentencia del Estatut, aquellos que creían en un singular encaje de Catalunya en el Estado español se dieron de bruces con la realidad
El 51,1% de los catalanes votarían a favor de un Estado independiente si el día de mañana se celebrase un referéndum al respecto. Al menos eso es lo que se desprende del último barómetro del Centre d'Estudis d'Opinió (CEO) de la Generalitat, publicado el pasado 27 de junio. Siguiendo la línea ascendente de los últimos años, por primera vez los independentistas superarían de esta manera el 50% de la población, mientras que los que votarían directamente que no se quedarían en un exiguo 21,1%.

Pese a la inexactitud de la ciencia de la estadística, que el sentimiento independentista ha aumentado en el Principat es algo que raya la obviedad. Todos los analistas coinciden en señalar el punto de inflexión en un ya lejano 27 de junio de 2010, cuando el Tribunal Constitucional tumbó el Estatut. Dos semanas más tarde, un millón de personas inundaron las calles de Barcelona bajo el lema ?Som una nació, nosaltres decidim?, en la manifestación más multitudinaria que se recuerda en la ciudad condal.

Fue un cambio de chip. Aquellos que creían en el encaje de una Catalunya dentro de un Estado español que garantizaría la singularidad del Principat se dieron de bruces contra un Tribunal que, alto y claro, sentenció que «la Constitución no conoce otra que la nación española». El expresident Jordi Pujol es el vivo ejemplo de este cambio.

No ha sido, por lo tanto, un giro impulsado por ningún partido político ni iniciativa concreta, sino un aprendizaje del grueso de la sociedad a base de negativas del Estado español, lo que explica el carácter transversal del independentismo catalán, en el que encontramos hasta votantes del PP, según la misma encuesta del CEO.

Este independentismo se ha visto reforzado por iniciativas de la sociedad civil como las consultas por la independencia nacidas en Arenys de Munt, o la Assemblea Nacional Catalana; pero sobre todo, se ha fortalecido gracias a la tozudez de un Estado incapaz de entender lo que ocurre en el Principat. El último ejemplo lo encontramos en la reciente sentencia del Tribunal Supremo en la que impone el castellano como lengua vehicular si hay alguna familia que así lo demanda.

La crisis económica no ha hecho sino reforzar el independentismo, que ha hecho del expolio fiscal una de sus banderas. En efecto, el tremendo déficit fiscal que sufre Catalunya respecto al Estado -en 2009 alcanzó la cifra de 16.409 millones de euros- ha llevado a muchos catalanes a la obvia conclusión de que en un Estado independiente les iría mucho mejor que en una España sumida en una profunda crisis.

Esto ha dado pie al crecimiento de un independentismo que se podría calificar de «económico», más enraizado en la desigualdad fiscal que en aspectos de identidad cultural y nacional. Esto ha sido hábilmente utilizado por CiU para alzar el pacto fiscal como demanda mayoritaria del país, algo que le sirve para desviar la atención de los durísimos recortes que el propio Govern ha puesto en marcha. Sin embargo, la prevista negativa del Estado a asumir un concierto económico no hará más que aumentar el independentismo, lo que obligará a CiU a abandonar su tradicional ambigüedad y definirse claramente, más allá de grandilocuentes declaraciones, a favor de la independencia o no.

La marea independentista catalana colapsa el centro de Barcelona.

CATALUNYA

Miles de personas abarrotan las calles del centro de Barcelona durante la manifestación convocada por la Assemblea Nacional Catalana en una movilización que muestra el clamor catalán hacia la independencia.

NAIZ.INFO|BARCELONA|11/09/2012|
Los castellets, durante el transcurso de la manifestación. (Lluis GENE/AFP)
Los organizadores cifran en dos millones el número de manifestantes que asisten a la movilización independentista de Barcelona. La Policía asegura que hay 1,5 millones de personas.
«¿Qué quiere esta gente? ¡Catalunya independiente!», han gritado al unísono las miles y miles de personas que se han dado cita en el centro de Barcelona para respaldar la marcha convocada por la Assemblea Nacional Catalana bajo el lema «Catalunya, nou Estat d´Europa».

Las senyeras independentistas y los cánticos a favor de la independencia se han convertido en los protagonistas de esta Diada, que ha sido calificada como histórica, por el amplio respaldo que ha recibido por parte de diferentes partidos políticos, entidades, colectivos y ciudadanos anónimos.

La marcha ha comenzado a las 18.00 de la tarde en la esquina entre el Paseo de Gracia y la Gran Vía. El centro de Barcelona ha quedado colapsado, y los manifestantes han quedado, en los primeros instantes, sin poder moverse.

La organización y el Departamento de Interior catalán han pedido a los manifestantes que accedieran a la marcha desde el Paseo de Gracia, ya que Vía Laietana estaba colapsada.





Durante la primera media hora de manifestación, la marcha solo ha podido avanzar 100 metros, por lo que se ha dirigido hacia el Parlament dentro de un recorrido alternativo.

La movilización se ha convertido en un desfile de senyeras y proclamas a favor de la independencia de Catalunya.

La manifestación se ha dirigido hacia el Parlament, donde la cabecera y una delegación de la ANC ha sido recibida por su presidenta, Núria Gispert, que se ha mostrado «emocionada» por la marcha y ha felicitado a la Assemblea por su organización.

Una delegación de la ANC ha exigido a los diputados y a las autoridades que comiencen el proceso de la independencia catalana.

Representación

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, no ha participado en la manifestación, (mañana por la mañana comparecerá para realizar una valoración), pero sí lo ha hecho la mayoría del Govern. También han participado en la misma miembros de ERC, ICV, CiU y Solidaritat Catalana.

Clamor independentista durante toda la jornada

El día ha arrancado con fuerza en toda Barcelona, donde desde primera hora una multitud teñía las calles del centro de la ciudad con los colores de la estelada. Como marca la tradición, el monumento a Rafael Casanova -héroe de la resistencia durante el asedio borbón a la ciudad en 1714- ha acogido los primeros actos de la mañana. Ante su estatua, partidos políticos y entidades sociales han realizado su ofrenda floral.

Durante el resto de la mañana, los actos se han multiplicado a lo largo y ancho de la geografía catalana, con dos perfiles bien diferenciados en el caso de Barcelona. Por un lado, la Diada institucional en el Parc de la Ciutadella y, por otro, los actos populares, con el Fossar de les Moreres como epicentro. Decenas de organizaciones, entidades y asociaciones han rendido allí homenaje a los caídos en la resistencia de Barcelona hace hoy 298 años. Entre los actos políticos remarcables, la presentación en Barcelona de Arran, la nueva organización juvenil de la Esquerra Independentista.

Hacia las 13.00 horas ha comenzado la primera movilización del día, con varios centenares de personas marchando por la libertad de los presos y las presas políticas, en una manifestación convocada, como cada 11 de setiembre, por Rescat.

Una delegación de Euskal Herria ha estado presente también en varios de los actos de esta mañana. Mientras el diputado de Amaiur en el Congreso, Iker Urbina, acompañaba a ERC, la portavoz de Bildu en el Parlamento de Nafarroa, Bakartxo Ruiz, intervenía en el acto de la Comissió Independent del Fossar de les Moreres, que este año ha rendido homenaje a Lluis Maria Xirinacs.

Pero más allá de los actos concretos, lo más remarcable de esta jornada es la marea humana que durante toda la mañana ha llenado las calles de Barcelona con lemas inequívocamente independentistas, augurando una masiva participación en las manifestaciones que durante la tarde intentarán recorrer las calles de Barcelona.

Diversas organizaciones sociales acudieron hoy al monumento a Salvador Allende frente al palacio de La Moneda, con llamados al pueblo chileno para que evite el "resurgimiento del fascismo".

CHILE

Homenaje a Allende en el corazón de Santiago        

Santiago de Chile, 11 sep (PL) 

Representantes de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), y de los Ejecutados Políticos, de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), de Comando de Exonerados de las Fuerzas Armadas, del Colegio de Profesores, de los estudiantes y de partidos políticos como el Comunista, Allendista y los socialistas, entre otros, rindieron tributo a Allende.

En uno de los discursos más aplaudidos, la presidenta de la AFDD, Lorena Pizarro, exclamó que dolía el alma al ver como hasta hoy se persigue al pueblo, y cómo se empiezan a asumir conductas terroristas por parte del gobierno.

"Vemos cómo en las comisaría el abuso a menores ya se está volviendo una costumbre, vemos cómo en las manifestaciones callejeras nuevamente autos civiles detienen y secuestran por horas niños y niñas. Nos indigna y nos duele porque esencialmente somos defensores de la vida y de la dignidad", expresó Pizarro.

La activista dijo sentir indignación también al ver los accesos a La Moneda enrejados, en alusión a las vallas de metal colocadas por la policía de Carabineros en los accesos al palacio de gobierno, y el depliegue de efectivos antimotines en los alrededores.

"No quieren que se muestre a este pueblo que, a pesar del dolor, que a pesar de la persecución, que a pesar de la pobreza y de la injusticia social, la conciencia se levanta y dice: aquí estamos para rendir tributo al más grande, noble y digno presidente que ha tenido nuestro país", enfatizó.

Y no está lejano el día -apostilló- en que esas rejas tendrán que salir de ahí, para permitirle al pueblo chileno avanzar libre por las Alamedas, y rendir el justo homenaje que merece Salvador Allende.

Por su parte el excoronel Pedro Guerrero, del Comando de los Exonerados Políticos, recordó cómo los miembros de las Fuerzas Armadas que no se sumaron al golpe fueron perseguidos.

El 11 de septiembre de 1973 "nació un proceso de desintegración del orden político y democrático de la nación, donde no se respetó la Constitución de 1925, dejándola sin efecto, al igual que al Congreso y los tribunales de justicia", recordó el exmilitar.

Para anular la acción de los tribunales, se establecieron los Consejos de Guerra, de los cuales todos los miembros del comando hemos sido víctimas.

En la base del monumento, donde se puede leer la frase de Allende "tengo fe en Chile y en su destino", fueron colocados coronas de flores a nombre de las diversas organizaciones sociales.

Simultáneamente fueron entonados canciones alegóricas a los hechos, himnos de las organizaciones y pronunciados espontáneos discursos de asistentes.

Con los brazos en alto, miembros de la CUT repetían una y otra vez: "compañero Salvador Allende, ahora y siempre".

Líderes de la juventud comunista, con su secretaria general al frente, Karol Cariola; y la vicepresidenta de la Confederación de Estudiantes de Chile, Camila Vallejo, también rindieron homenaje a las víctimas del golpe de Estado, y en fecha tan significativa como esta prometieron ser consecuentes con el ideario de justicia social de Allende.

"Su legado está más presente que nunca, y las bases de su proyecto son retomadas por los movimientos sociales", expresó Cariola.

Durante la dictadura militar más de 40 mil personas fueron desaparecidas, ejecutadas o torturadas, según informes oficiales.

CHILE

    11 de septiembre de 2012 - 10:01
En Chile, los estudiantes toman la estafeta

                
El Dr. Salvador Allende en el Palacio de la Moneda el 11 de septiembre de 1973. 
Por Marcela Águila Rubín, 


?En Chile surge una nueva generación que retoma la lucha de Salvador Allende y eso me da mucha esperanza?, asienta René Lechleiter. Afincado en el país sudamericano en tiempos del presidente socialista, el periodista suizo compartió con el pueblo chileno la esperanza de su proceso emancipador.


?Todavía se me eriza la piel cuando lo pienso. Es casi indescriptible: Millón y medio de personas, pueblo, pueblo, en la Avenida O?Higgins el 1 de mayo. Había gente de todos los barrios, madres con sus hijos, baile y cueca, banderas, gritos??

El sentimiento generalizado era: ?ahora sí, Chile se pone los pantalones largos y se mete a construir su propio país. Una cosa tremenda?, recuerda el especialista en América Latina.

En entrevista con swissinfo.ch, añade que había una gran esperanza, ?la gente se decía: ahora sí, con nuestras propias fuerzas podemos resolver la cuestión de la salud, de la vivienda? todos esos programas que empezó el gobierno de Allende con la participación masiva de la gente?.

Lechleiter describe también el afán con el que el pueblo chileno se volcó a limpiar las plazas o a arreglar lo que era menester con un trabajo voluntario.

?Había una gran alegría, un enorme entusiasmo acompañado de acontecimientos culturales como la nueva canción chilena? Víctor Jara??


Proceso de vida VS proceso de muerte

Pero el 11 de septiembre, hoy hace justo 39 años, un golpe militar, encabezado por Augusto Pinochet y orquestado desde Washington con el apoyo de las trasnacionales y la oligarquía, acabó con la fiesta de la democracia y sumió al país en una sangrienta dictadura.

?Se produjo un tremendo contraste entre un proceso de emancipación de todo un pueblo versus el proceso de aplastar esta esperanza con la muerte. Ese es el fondo del 11 de septiembre?. Empero, advierte, ?el proceso popular se interrumpió pero no se puede parar?.

En su opinión, los estudiantes, que han organizado concentraciones masivas en reclamo de la enseñanza gratuita en el país, tomaron ahora la estafeta, algo que no osó la generación precedente. ?Asustada por las amenazas de la dictadura, no se atrevió a rescatar lo que había antes (con Allende)?.


?Me gustan los estudiantes??

Ahora, de manera contraria, surge una nueva generación que advierte que con la privatización, los que tienen dinero, tienen educación. Eso es injusto, sobre todo para los jóvenes que tienen la vida por delante. Por ello los estudiantes reclaman que el Estado, que no es pobre, elija un sistema educacional para toda la población y no solamente para los ricos, analiza Lechleiter.

?Es una lucha muy justa, muy merecida, sin miedo a la represión y eso me da mucha esperanza porque va ser un ejemplo para otros países que cayeron en la economía neoliberal?.

En Chile, la imposición de ese sistema estuvo detrás del golpe. Y aún ahora persisten sus estructuras, incluso en sectores básicos como la educación y la salud que ?no está diseñada para tener habitantes sanos sino para sacar plusvalía. Se trata de obtener mucho dinero y no de conservar la vida. Excluye al pueblo, y eso es perverso?.


Un Putsch pre concebido

El gobierno de Allende velaba porque el pueblo tuviera acceso a esos y otros satisfactores, pero hicieron todo para desestabilizarlo. El también arquitecto suizo recuerda por ejemplo, aquella vez en que, para sortear las maniobras de desabasto de la oposición, el presidente hizo traer a Chile barcos de la Unión Soviética con pescado para la población chilena.

?Chile tiene 5mil kilómetros de costa pacífica. Sin embargo, en los años 70, no se comía pescado. Había problemas para alimentar a la gente. Allende, con la URSS, hizo llegar una flota pesquera muy desarrollada que preparaba el producto para su consumo y lo congelaba en los propios barcos.

?Lo lanzó a precios subvencionados, accesibles para todos. Empero, la prensa, la oposición de derecha, emprendió una tremenda campaña en la que decía que el pescado congelado perdía todo su valor nutritivo y que la iniciativa de Allende camuflaba una maniobra del Ejército Rojo para invadir el país?.


Un hito en la Historia

Las versiones de que ?el experimento socialista? de Allende fue un fracaso y que era urgente que Pinochet ?rescatara? al país, son una falacia. La andanada contra el Salvador Allende empezó desde que era candidato, acusa Lechleiter.

?Con el Gobierno de Allende parecía el fin de la Guerra Fría: Antes se decía que los comunistas pretendían tomar el poder por la fuerza, con una minoría e imponer una dictadura. En Chile, con el voto democrático había sido electo un presidente que se declaba abiertamente socialista. Una unidad popular, un frente formado con distintos partidos había logrado, con instrumentos absolutamente democráticos, llegar al gobierno: ¡Ese fue un hito en la Historia!?

Por supuesto, conviene nuestro interlocutor, en tres años, y con tantas maniobras de desestabilización, era imposible cambiar todo.

?Como ahora (Barak) Obama que ha dicho que en 4 años es imposible reparar los desarreglos que dejó (George) Bush? y Allende no tuvo ni tres años para  reparar todo un siglo de fracasos". 


Marcela Águila Rubín, swissinfo.ch