| COLOMBIA-DDHH |
| Personas desplazadas por el conflicto armado colombiano se movilizarán el próximo 10 de febrero. Será para exigirle respuestas al presidente de ese país, Juan Manuel Santos, en el proceso de aplicación de la Ley de Restitución de Tierras. |
| Audios disponibles: |
| Máximo Hoyos Guerra, víctima de desplazamiento. (impunidad) - 15 seg. (120 Kb.) |
| Marco Romero, miembro de Consejería para los DDHH y el desplazamiento de la CODHES. (contexto) - 10 seg. (85 Kb.) |
| Viviane Morales, Fiscal General de Colombia. (paramilitares) - 11 seg. (91,3 Kb.) |
La marcha se realizará en 19 municipios de la región costera del Urabá antioqueño. Según los manifestantes, allí confluyen grupos criminales conformados por ex paramilitares. Las personas desplazadas en esa zona por el conflicto armado colombiano reclaman la presencia del Estado para que de cumplimiento a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Dicha normativa plantea compensar a las víctimas del conflicto armado a partir de 1985. El resarcimiento se llevará a cabo mediante una indemnización administrativa. También con la restitución de tierras a las familias que fueron desplazadas desde 1991 por el mismo conflicto. Se trata de unos 2 millones de hectáreas que deben ser devueltos antes de 2014 a unas de 400 mil familias que fueron desplazadas de sus terrenos por grupos armados ilegales. Por otra parte, los habitantes del Urabá antioqueño señalaron que en esa región se han registrado amenazas de persecución y desplazamientos masivos para quienes reclamen la devolución de sus tierras. Vale recordar que en esa zona, la multinacional bananera Chiquita Brands había financiado a paramilitares a cambio de protección. Por este motivo, dicha compañía fue multada en septiembre de 2007. Según datos oficiales y de organizaciones no gubernamentales, en los últimos 15 años fueron robadas hasta 5,5 millones de hectáreas en Colombia. Además, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) denunció el pasado enero que el desplazamiento continúa siendo un delito con un 99 por ciento de impunidad, en el país sudamericano. (PÚLSAR) |
sábado, 4 de febrero de 2012
Desplazados colombianos se movilizan por la restitución de tierras.
Amnistía Internacional denuncia ataque a Defensora de los DDHH en México.
| MÉXICO-DDHH |
| La activista y fundadora de la organización "Nuestras Hijas de Regreso a Casa", que investiga los feminicidios en la ciudad mexicana de Ciudad Juárez, Norma Andrade, fue atacada por un desconocido cuando salía de su domicilio. |
Según un reporte de Amnistía Internacional, el hecho ocurrió en la zona sur de la Ciudad de México. El organismo defensor de los Derechos Humanos señaló que un desconocido llamó a la puerta de la casa donde Norma Andrade se encontraba transitoriamente. Tras atender el llamado, la activista fue agredida por un sujeto que portaba con un cuchillo. El atacante hirió a la mujer en el cuello. Luego de la agresión, Andrade fue trasladada a una clínica de salubridad. Allí se recupera actualmente de la lesión. Vale decir que este es el segundo atentado perpetrado en tan sólo 2 meses contra de Norma Andrade. El pasado 2 de diciembre recibió 5 disparos mientras se encontraba en Ciudad Juárez. Por estos motivos, la activista y una de sus hijas se trasladaron a la Ciudad de México para recibir protección. Conviene recordar que Andrade ha sido amenazada de muerte en reiteradas ocasiones. Según se ha señalado se debe a sus investigaciones sobre las desapariciones de mujeres y feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez. Desde 2008, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó medidas de protección para 4 integrantes de la organización "Nuestras Hijas de Regreso a Casa". Estas medidas obligan a las autoridades mexicanas a garantizar la seguridad de esas personas en situación de riesgo. (PÚLSAR) |
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Un centenar de manifestantes, en su mayoría hinchas del club de fútbol Al Ahly, se han enfrenteado con las fuerzas de seguridad que custodian el Ministerio egipcio del Interior.
EGIPTO
Manifestantes y policía se enfrentan junto al Ministerio egipcio del Interior
04/02/2012
Gases lacrimógenos en las inmediaciones del Ministerio de Interior. (Mahmud HAMS/AFP PHOTO)
EL CAIRO-. Después de una noche de graves disturbios, la madrugada trajo una breve tregua que ha vuelto a romperse, después de que la Policía lanzase un cartucho de gas lacrimógeno cuando los manifestantes coreaban eslóganes contra las autoridades egipcias.
Los agentes antidisturbios utilizan las mismas piedras que les lanzan los jóvenes y que cubren la calzada de las calles Mansur y Al Nubar, que rodean el Ministerio del Interior.
Los manifestantes han conseguido avanzar posiciones y han movido una alambrada que había colocado la Policía al comienzo de la calle Nubar para proteger la sede ministerial.
Detrás de los alambres, las fuerzas de seguridad han instalado una doble barrera humana para evitar nuevos avances, mientras que furgones policiales y camiones del Ejército se hallan estacionados en la retaguardia.
En el aire todavía existe un profundo olor a gases lacrimógenos, que han sido utilizados con profusión a lo largo de esta noche por las fuerzas de Interior en los violentos choques con los hinchas, muchos de los cuales portan banderas del Ahly o llevan la camiseta de ese mismo equipo.
Pese a los intentos de mediación anoche a cargo de personalidades como el dirigente de los Hermanos Musulmanes Mohamed Beltagui, la violencia no se ha detenido hasta el momento.
Los manifestantes prendieron fuego anoche a la sede principal del servicio de impuestos inmobiliarios, situada muy cerca del Ministerio del Interior, en pleno centro de El Cairo, donde se desarrollan los choques.
Manifestantes y policía se enfrentan junto al Ministerio egipcio del Interior
04/02/2012
Gases lacrimógenos en las inmediaciones del Ministerio de Interior. (Mahmud HAMS/AFP PHOTO)
EL CAIRO-. Después de una noche de graves disturbios, la madrugada trajo una breve tregua que ha vuelto a romperse, después de que la Policía lanzase un cartucho de gas lacrimógeno cuando los manifestantes coreaban eslóganes contra las autoridades egipcias.
Los agentes antidisturbios utilizan las mismas piedras que les lanzan los jóvenes y que cubren la calzada de las calles Mansur y Al Nubar, que rodean el Ministerio del Interior.
Los manifestantes han conseguido avanzar posiciones y han movido una alambrada que había colocado la Policía al comienzo de la calle Nubar para proteger la sede ministerial.
Detrás de los alambres, las fuerzas de seguridad han instalado una doble barrera humana para evitar nuevos avances, mientras que furgones policiales y camiones del Ejército se hallan estacionados en la retaguardia.
En el aire todavía existe un profundo olor a gases lacrimógenos, que han sido utilizados con profusión a lo largo de esta noche por las fuerzas de Interior en los violentos choques con los hinchas, muchos de los cuales portan banderas del Ahly o llevan la camiseta de ese mismo equipo.
Pese a los intentos de mediación anoche a cargo de personalidades como el dirigente de los Hermanos Musulmanes Mohamed Beltagui, la violencia no se ha detenido hasta el momento.
Los manifestantes prendieron fuego anoche a la sede principal del servicio de impuestos inmobiliarios, situada muy cerca del Ministerio del Interior, en pleno centro de El Cairo, donde se desarrollan los choques.
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El fútbol detrás de la revolución en Egipto.
EGIPTO
El artículo del autor, responsable de la web de la revista argentina «El Gráfico», da varias claves sobre el papel del fútbol en Egipto como instrumento político y, aunque escrito hace varios meses, explica cómo ha podido suceder una tragedia como la del estadio Port Said.
Martín MAZUR Periodista
Menos de dos años atrás, el fútbol ya había dado muestras del desmadre inminente que se gestaba en Egipto. En noviembre de 2009, un partido de eliminatorias terminó en una gran conflicto diplomático. Egipto le ganó a Argelia 1-0 en Sudán, tercer partido que debía jugarse en campo neutral. Días antes, en El Cairo, el micro de los argelinos había sido apedreado y tres jugadores habían resultado heridos. Después de la victoria en Sudán, se denunció que los hinchas argelinos emboscaron a los egipcios a la salida del partido. Se reportaron 21 heridos.
Mientras en Argel se quemaban banderas egipcias y se denunciaban maltratos a los ciudadanos de ese país, una reacción similar se dio en las calles de El Cairo: el pueblo futbolero copó la calle, quemó banderas argelinas e intentó atacar la embajada. Hubo 35 heridos. Para calmar los ánimos, la Asociación Egipcia llegó a amenazar a la FIFA con retirarse del fútbol por dos años si no se imponían sanciones al comportamiento de los argelinos.
Yolanda Knell, corresponsal de la BBC en El Cairo, se sorprendió y escribió: «En un país donde las demostraciones populares están fuertemente controladas, el fútbol pasa a ser una forma de canalizar el descontento». Sin nombrar a Argelia, el presidente Hosni Mubarak se encolumnó en la reacción popular: «Egipto no tolera a aquellos que hieren la dignidad de sus hijos. No queremos que nos arrastren a reacciones impulsivas, pero estoy agitado yo también», advirtió en un comunicado. Por un partido de fútbol, Egipto llegó a retirar durante días al embajador en Argelia.
Alieldin Hilal ya no era el ministro de Juventud y Deporte que comandaba la candidatura para albergar el Mundial 2010, sino que se había transformado en una de las cinco personas de más confianza de Mubarak y portavoz del partido. Fue él quien había empezado la cadena de descontento popular en octubre de 2010, al ser el primero en reconocer que Mubarak se presentaría a la reeleción para seguir en el poder. Hilal renunció el 5 de febrero, junto con los otros máximos miembros del gabinete, para intentar descomprimir la explosión social. Pero ya no había vuelta atrás.
Esa misma semana tenían que jugar un amistoso Egipto y Estados Unidos, aliado y principal sostén del régimen de Mubarak en las últimas décadas. El partido, obviamente, se suspendió. Como también se había suspendido el campeonato local, la Egyptian Premier League. No era una cuestión meramente de seguridad, sino una intención de no facilitar la revuelta. Bajo esa óptica, jugar partidos de fútbol era dejarle servido a la gente un mecanismo de unión mucho más poderoso que facebook o twitter, que también se habían cortado. A pesar de las restricciones que sufrió internet, los foros futbolísticos se llenaron de referencias a la situación política y la revolución que se expandió por todo el Magreb. Libia también suspendió su torneo.
Martín MAZUR Periodista
Menos de dos años atrás, el fútbol ya había dado muestras del desmadre inminente que se gestaba en Egipto. En noviembre de 2009, un partido de eliminatorias terminó en una gran conflicto diplomático. Egipto le ganó a Argelia 1-0 en Sudán, tercer partido que debía jugarse en campo neutral. Días antes, en El Cairo, el micro de los argelinos había sido apedreado y tres jugadores habían resultado heridos. Después de la victoria en Sudán, se denunció que los hinchas argelinos emboscaron a los egipcios a la salida del partido. Se reportaron 21 heridos.
Mientras en Argel se quemaban banderas egipcias y se denunciaban maltratos a los ciudadanos de ese país, una reacción similar se dio en las calles de El Cairo: el pueblo futbolero copó la calle, quemó banderas argelinas e intentó atacar la embajada. Hubo 35 heridos. Para calmar los ánimos, la Asociación Egipcia llegó a amenazar a la FIFA con retirarse del fútbol por dos años si no se imponían sanciones al comportamiento de los argelinos.
Yolanda Knell, corresponsal de la BBC en El Cairo, se sorprendió y escribió: «En un país donde las demostraciones populares están fuertemente controladas, el fútbol pasa a ser una forma de canalizar el descontento». Sin nombrar a Argelia, el presidente Hosni Mubarak se encolumnó en la reacción popular: «Egipto no tolera a aquellos que hieren la dignidad de sus hijos. No queremos que nos arrastren a reacciones impulsivas, pero estoy agitado yo también», advirtió en un comunicado. Por un partido de fútbol, Egipto llegó a retirar durante días al embajador en Argelia.
Alieldin Hilal ya no era el ministro de Juventud y Deporte que comandaba la candidatura para albergar el Mundial 2010, sino que se había transformado en una de las cinco personas de más confianza de Mubarak y portavoz del partido. Fue él quien había empezado la cadena de descontento popular en octubre de 2010, al ser el primero en reconocer que Mubarak se presentaría a la reeleción para seguir en el poder. Hilal renunció el 5 de febrero, junto con los otros máximos miembros del gabinete, para intentar descomprimir la explosión social. Pero ya no había vuelta atrás.
Esa misma semana tenían que jugar un amistoso Egipto y Estados Unidos, aliado y principal sostén del régimen de Mubarak en las últimas décadas. El partido, obviamente, se suspendió. Como también se había suspendido el campeonato local, la Egyptian Premier League. No era una cuestión meramente de seguridad, sino una intención de no facilitar la revuelta. Bajo esa óptica, jugar partidos de fútbol era dejarle servido a la gente un mecanismo de unión mucho más poderoso que facebook o twitter, que también se habían cortado. A pesar de las restricciones que sufrió internet, los foros futbolísticos se llenaron de referencias a la situación política y la revolución que se expandió por todo el Magreb. Libia también suspendió su torneo.
"El pueblo libanés debe seguir resistiendo para que la región no caiga bajo el control de los EE.UU.".
LIBANO
3 febrero 2012
El Secretario General Adjunto de Hezbolá, el Sheij Naim Qassem, dijo el último miércoles que ?la situación interna del Líbano es la mejor?
?Teniendo en cuenta las condiciones regionales e internacionales, así como los intentos de algunos libaneses para traer la tutela extranjera al Líbano y vincularlo al nuevo eje de Oriente Medio estadounidense-israelí, la situación en el Líbano es la mejor?, observó el Sheij Qassem.
Explicando que ?Hezbolá está siguiendo la situación del gobierno para procurar mejor los intereses de los libaneses?, y agregó que ?si no hubiera sido por el gabinete del primer ministro Najib Mikati, el Líbano habría sido empujado a la crisis de Siria.?
?Gracias a la otra parte libanesa, el Líbano habría sido convertido en una base para volver a sabotear tanto Siria como el Líbano, mencionando las implicaciones prácticas de su tendencia hacia el proyecto norteamericano-israelí en la región?, aclaró Qassem.
?La resistencia está muy bien. Confiamos plenamente en el pueblo revolucionario?, agregó.
Tras afirmar que ?nadie es dueño de todas las cartas del poder por sí solo,? el Sheij Qassem hizo un llamado a la gente ?a seguir resistiendo para que la región no caiga bajo el control de los EE.UU.?, subrayó Qassem.
3 febrero 2012
El Secretario General Adjunto de Hezbolá, el Sheij Naim Qassem, dijo el último miércoles que ?la situación interna del Líbano es la mejor?
?Teniendo en cuenta las condiciones regionales e internacionales, así como los intentos de algunos libaneses para traer la tutela extranjera al Líbano y vincularlo al nuevo eje de Oriente Medio estadounidense-israelí, la situación en el Líbano es la mejor?, observó el Sheij Qassem.
Explicando que ?Hezbolá está siguiendo la situación del gobierno para procurar mejor los intereses de los libaneses?, y agregó que ?si no hubiera sido por el gabinete del primer ministro Najib Mikati, el Líbano habría sido empujado a la crisis de Siria.?
?Gracias a la otra parte libanesa, el Líbano habría sido convertido en una base para volver a sabotear tanto Siria como el Líbano, mencionando las implicaciones prácticas de su tendencia hacia el proyecto norteamericano-israelí en la región?, aclaró Qassem.
?La resistencia está muy bien. Confiamos plenamente en el pueblo revolucionario?, agregó.
Tras afirmar que ?nadie es dueño de todas las cartas del poder por sí solo,? el Sheij Qassem hizo un llamado a la gente ?a seguir resistiendo para que la región no caiga bajo el control de los EE.UU.?, subrayó Qassem.
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Las protestas contra el régimen militar se extienden por Egipto.
EGIPTO
Las protestas contra la Junta Militar que gobierna Egipto se han endurecido tras la masacre del estadio de fútbol de Port Said y se extienden por Egipto. Al menos cinco personas han muerto y más de mil han resultado heridas en los choques con la Policía. El centro de El Cairo, pero también Suez y Alejandría, fueron de nuevo escenarios de una batalla campal. Los militares, cada vez más cuestionados, acusaron a «partes extranjeras e internas».
GARA | EL CAIRO
«Saben proteger un ministerio, pero no un estadio», gritaban los manifestantes en el centro de El Cairo. Su ira tenía un objetivo claro: «El pueblo quiere la ejecución del mariscal. Dimisión». La cólera desatada contra la Policía y la Junta Militar que gobierna Egipto después de la matanza en el estadio de fútbol de Port Said se ha extendido por Egipto y ha agravado la crisis política que vive el país.
Manifestantes y policías se enfrentaron ayer por segundo día consecutivo en los alrededores del Ministerio del Interior, en El Cairo, durante las protestas por la muerte de 74 personas en los incidentes del miércoles en un partido de fútbol.
Desde que comenzaron los últimos disturbios han muerto cinco personas. Dos de ellas en Suez, a causa del uso de fuego real por parte de la Policía contra una multitud que había intentado asaltar una comisaría, según informaron testigos presenciales y fuentes de los servicios sanitarios. Los disparos de gases lacrimógenos, pelotas de goma y balines también resultaron letales ayer en El Cairo, donde dos manifestantes más murieron asfixiados por los gases lacrimógenos. Además, un soldado murió atropellado por un vehículo policial.
Según el Ministerio egipcio de Sanidad, más de mil personas resultaron heridas, de las cuales 211 son policías. Ahmed, un médico voluntario en un hospital de campaña, consideró que la actual situación «es parecida a la de noviembre», cuando decenas de personas murieron asfixiadas por los gases disparados por la policía.
Aunque en la plaza de Tahrir la situación estaba más calmada, frente al Ministerio del Interior se concentraron numerosos hinchas de fútbol, que también lideraron las revueltas contra el régimen de Mubarak, indignados por la ineficacia de la Policía para impedir la tragedia, que interpretan como complicidad. La calle que lleva al Ministerio del Interior estaba saturada de gas lacrimógeno y las piedras volaban en todas direcciones entre las dos partes separadas por una barricada. Durante las protestas los manifestantes quemaron la sede de los servicios de impuestos inmobiliarios, y sacaron armarios y escritorios para utilizarlos como barricadas.
El llamado «Viernes de la Ira» fue convocado por 38 organizaciones juveniles y partidos políticos para reclamar la dimisión del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que dirige el mariscal Hussein Tantawi. También se volvieron a producir manifestaciones y choques con la Policía en Suez y Alejandría
Además, varias personas armadas con metralletas asaltaron una comisaría de Policía en Al Marg, al este de la capital egipcia, liberando a los detenidos tras los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según una fuente policial.
La Junta ve conspiraciones
Las elecciones que ganaron los grupos islamistas no han disminuido el rechazo hacia la Junta Militar, que ayer trató de echar balones fuera y adoptó un tono dramático, acusando a «partes extranjeras e internas» de la escalada de la violencia.
En un comunicado, consideró que Egipto atraviesa «la etapa más peligrosa y más importante de su historia» y reclamó a todas las fuerzas políticas que «asuman su papel para intervenir de manera activa y eficaz para enterrar la discordia y se enfrenten a los intentos de escalada por partes extranjeras y otras internas».
Secuestradas dos turistas en el Sinaí durante varias horas
Dos turistas estadounidenses y su guía egipcio fueron secuestrados por beduinos armados en la península del Sinaí y liberados poco después. Según responsables de seguridad, los asaltantes pararon un autobús turístico en Wadi al-Soal, al sur del Sinaí, llevándose a las dos mujeres y su guía. Los secuestradores primero se llevaron dinero y objetos de valor y luego, tras un aparente cambio de opinión, se llevaron a las dos mujeres. El autobús viajaba desde el monasterio de Santa Catalina a Sharm el Sheikh. Una fuente beduina indicó que las autoridades accedieron a liberar a cuatro miembros de su tribu detenidos a cambio de las dos turistas. GARA
Los hinchas más radicales del Al-Ahly tuvieron un rol fundamental en la organización de la revuelta. La barra brava del club es un grupo conocido como el Ahlawy, con todas las características de cualquier barra del mundo. Entrevistado por Al Jazeera, Alaa Abd El Fattah, uno de los bloggers más leídos de Egipto, graficó: «En esta revolución, los ultras jugaron un papel más preponderante que cualquier otro grupo político».
El Al-Ahly fue históricamente el club más involucrado en el plano político. Su nacimiento mismo, en 1907, se dio como forma de repudio al dominio del Imperio Británico. Era un club egipcio, no un club inglés. Por eso rápidamente se transformó en el más popular.
Las camisetas rojas del Al-Ahly abundaron en la plaza Tahrir del centro de El Cairo. El rojo simboliza la bandera egipcia de la época precolonial. Según reportó «La Gazzetta dello Spor»t, allí también estaba Wael Gomma, capitán y jugador símbolo. En buen inglés, Gomma resumió el descontento: «Hablé con la mayoría de mis compañeros de la selección y todos están a favor de un cambio. En Egipto hay muchas injusticias sociales, demasiada disparidad entre ricos y pobres. Los jóvenes no tienen esperanzas en el Egipto actual. Espero que este cambio llegue sin un baño de sangre. No puedo estar contento al ver mi país en llamas, con civiles asesinados, periodistas extranjeros hostigados por bandas criminales. Temo una guerra civil, una guerra entre hermanos. Mubarak hizo lo que hizo, ahora debemos dar vuelta la página y trabajar para construir un país más justo».
En cambio, Zamalek, el club más oficialista, operó bajo el «silenzio stampa» y ni siquiera suspendió los entrenamientos de su plantel. Hassan Ibrahim, director deportivo, amenazó con multar a los jugadores que no se presentaran. «Solo los que viven fuera de El Cairo están teniendo problemas con el toque de queda», dijo el dirigente al retornar de Kenia. El equipo se había quedado varado allí después de ganarle 4-0 en la ida al Ulinzi, por la Liga Africana de Naciones. La CAN suspendió la revancha, originalmente pensada para el 13 de febrero. Pero la dirigencia del Zamalek intentó por todos los medios trasladar el partido a Libia.
El show debía continuar. Ese era el mensaje. «Nosotros seguimos en acción y ya estamos pensando en amistosos. Pero la Liga debe volver pronto, porque el deporte es muestra de que nuestro país es fuerte y que ha retornado a la vida normal», agregaba Ibrahim, como si nada. Era lo que necesitaba la prensa oficialista, que publicó: «Lentamente, todo vuelve a la normalidad», con la imagen del equipo entrenándose. Zamalek siempre fue el equipo de la clase alta, los que apoyaban a la monarquía y a los británicos. Su nombre original, Al Mohtalet, quería decir «La Mezcla».
Curiosamente, los últimos gestos de Mubarak para ganarse la simpatía de la gente vinieron a través del fútbol. El mismo fútbol que, en definitiva, ayudó a derrocarlo. En enero del año pasado, Egipto ganó su séptima Copa Africana de Naciones. Por cadena nacional, el plantel fue recibido en la Casa de Gobierno por el presidente. La foto infaltable para cualquier gobernante que busque mejorar su imagen positiva. Manotazos pour la gallerie para alinearse con el pueblo. Hubo un último atisbo de Mubarak, apuntándoles a los Mundiales 2018 y 2022. Pero Egipto retiró su intención primaria de candidatura antes de que se oficializaran los postulantes. Y la pelota amiga se transformó en un pelotazo en contra.
GARA | EL CAIRO
«Saben proteger un ministerio, pero no un estadio», gritaban los manifestantes en el centro de El Cairo. Su ira tenía un objetivo claro: «El pueblo quiere la ejecución del mariscal. Dimisión». La cólera desatada contra la Policía y la Junta Militar que gobierna Egipto después de la matanza en el estadio de fútbol de Port Said se ha extendido por Egipto y ha agravado la crisis política que vive el país.
Manifestantes y policías se enfrentaron ayer por segundo día consecutivo en los alrededores del Ministerio del Interior, en El Cairo, durante las protestas por la muerte de 74 personas en los incidentes del miércoles en un partido de fútbol.
Desde que comenzaron los últimos disturbios han muerto cinco personas. Dos de ellas en Suez, a causa del uso de fuego real por parte de la Policía contra una multitud que había intentado asaltar una comisaría, según informaron testigos presenciales y fuentes de los servicios sanitarios. Los disparos de gases lacrimógenos, pelotas de goma y balines también resultaron letales ayer en El Cairo, donde dos manifestantes más murieron asfixiados por los gases lacrimógenos. Además, un soldado murió atropellado por un vehículo policial.
Según el Ministerio egipcio de Sanidad, más de mil personas resultaron heridas, de las cuales 211 son policías. Ahmed, un médico voluntario en un hospital de campaña, consideró que la actual situación «es parecida a la de noviembre», cuando decenas de personas murieron asfixiadas por los gases disparados por la policía.
Aunque en la plaza de Tahrir la situación estaba más calmada, frente al Ministerio del Interior se concentraron numerosos hinchas de fútbol, que también lideraron las revueltas contra el régimen de Mubarak, indignados por la ineficacia de la Policía para impedir la tragedia, que interpretan como complicidad. La calle que lleva al Ministerio del Interior estaba saturada de gas lacrimógeno y las piedras volaban en todas direcciones entre las dos partes separadas por una barricada. Durante las protestas los manifestantes quemaron la sede de los servicios de impuestos inmobiliarios, y sacaron armarios y escritorios para utilizarlos como barricadas.
El llamado «Viernes de la Ira» fue convocado por 38 organizaciones juveniles y partidos políticos para reclamar la dimisión del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que dirige el mariscal Hussein Tantawi. También se volvieron a producir manifestaciones y choques con la Policía en Suez y Alejandría
Además, varias personas armadas con metralletas asaltaron una comisaría de Policía en Al Marg, al este de la capital egipcia, liberando a los detenidos tras los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según una fuente policial.
La Junta ve conspiraciones
Las elecciones que ganaron los grupos islamistas no han disminuido el rechazo hacia la Junta Militar, que ayer trató de echar balones fuera y adoptó un tono dramático, acusando a «partes extranjeras e internas» de la escalada de la violencia.
En un comunicado, consideró que Egipto atraviesa «la etapa más peligrosa y más importante de su historia» y reclamó a todas las fuerzas políticas que «asuman su papel para intervenir de manera activa y eficaz para enterrar la discordia y se enfrenten a los intentos de escalada por partes extranjeras y otras internas».
Secuestradas dos turistas en el Sinaí durante varias horas
Dos turistas estadounidenses y su guía egipcio fueron secuestrados por beduinos armados en la península del Sinaí y liberados poco después. Según responsables de seguridad, los asaltantes pararon un autobús turístico en Wadi al-Soal, al sur del Sinaí, llevándose a las dos mujeres y su guía. Los secuestradores primero se llevaron dinero y objetos de valor y luego, tras un aparente cambio de opinión, se llevaron a las dos mujeres. El autobús viajaba desde el monasterio de Santa Catalina a Sharm el Sheikh. Una fuente beduina indicó que las autoridades accedieron a liberar a cuatro miembros de su tribu detenidos a cambio de las dos turistas. GARA
Los hinchas más radicales del Al-Ahly tuvieron un rol fundamental en la organización de la revuelta. La barra brava del club es un grupo conocido como el Ahlawy, con todas las características de cualquier barra del mundo. Entrevistado por Al Jazeera, Alaa Abd El Fattah, uno de los bloggers más leídos de Egipto, graficó: «En esta revolución, los ultras jugaron un papel más preponderante que cualquier otro grupo político».
El Al-Ahly fue históricamente el club más involucrado en el plano político. Su nacimiento mismo, en 1907, se dio como forma de repudio al dominio del Imperio Británico. Era un club egipcio, no un club inglés. Por eso rápidamente se transformó en el más popular.
Las camisetas rojas del Al-Ahly abundaron en la plaza Tahrir del centro de El Cairo. El rojo simboliza la bandera egipcia de la época precolonial. Según reportó «La Gazzetta dello Spor»t, allí también estaba Wael Gomma, capitán y jugador símbolo. En buen inglés, Gomma resumió el descontento: «Hablé con la mayoría de mis compañeros de la selección y todos están a favor de un cambio. En Egipto hay muchas injusticias sociales, demasiada disparidad entre ricos y pobres. Los jóvenes no tienen esperanzas en el Egipto actual. Espero que este cambio llegue sin un baño de sangre. No puedo estar contento al ver mi país en llamas, con civiles asesinados, periodistas extranjeros hostigados por bandas criminales. Temo una guerra civil, una guerra entre hermanos. Mubarak hizo lo que hizo, ahora debemos dar vuelta la página y trabajar para construir un país más justo».
En cambio, Zamalek, el club más oficialista, operó bajo el «silenzio stampa» y ni siquiera suspendió los entrenamientos de su plantel. Hassan Ibrahim, director deportivo, amenazó con multar a los jugadores que no se presentaran. «Solo los que viven fuera de El Cairo están teniendo problemas con el toque de queda», dijo el dirigente al retornar de Kenia. El equipo se había quedado varado allí después de ganarle 4-0 en la ida al Ulinzi, por la Liga Africana de Naciones. La CAN suspendió la revancha, originalmente pensada para el 13 de febrero. Pero la dirigencia del Zamalek intentó por todos los medios trasladar el partido a Libia.
El show debía continuar. Ese era el mensaje. «Nosotros seguimos en acción y ya estamos pensando en amistosos. Pero la Liga debe volver pronto, porque el deporte es muestra de que nuestro país es fuerte y que ha retornado a la vida normal», agregaba Ibrahim, como si nada. Era lo que necesitaba la prensa oficialista, que publicó: «Lentamente, todo vuelve a la normalidad», con la imagen del equipo entrenándose. Zamalek siempre fue el equipo de la clase alta, los que apoyaban a la monarquía y a los británicos. Su nombre original, Al Mohtalet, quería decir «La Mezcla».
Curiosamente, los últimos gestos de Mubarak para ganarse la simpatía de la gente vinieron a través del fútbol. El mismo fútbol que, en definitiva, ayudó a derrocarlo. En enero del año pasado, Egipto ganó su séptima Copa Africana de Naciones. Por cadena nacional, el plantel fue recibido en la Casa de Gobierno por el presidente. La foto infaltable para cualquier gobernante que busque mejorar su imagen positiva. Manotazos pour la gallerie para alinearse con el pueblo. Hubo un último atisbo de Mubarak, apuntándoles a los Mundiales 2018 y 2022. Pero Egipto retiró su intención primaria de candidatura antes de que se oficializaran los postulantes. Y la pelota amiga se transformó en un pelotazo en contra.
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La agenda árabe en Siria está muy clara.
SIRIA
por Pepe Escobar
Puede apreciarse una deriva acelerada en las ?democráticas? maquinaciones de la Liga Árabe, o más bien, de la Liga del CCG, porque el poder real en esta organización pan-árabe lo ejercen dos de las seis monarquías del Golfo Pérsico que componen el Consejo de Cooperación del Golfo, también conocido como Club de la Contrarrevolución del Golfo: Qatar y la Casa de los Saud.
En esencia, el CCG creó un grupo en la Liga Árabe al objeto de controlar lo que está sucediendo en Siria. El Consejo Nacional Sirio ?que tiene su sede en dos países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte: Turquía y Francia- lo apoyó con entusiasmo. Resulta elocuente que el vecino de Siria, el Líbano, no lo hiciera.
Cuando los más de 160 observadores, tras un mes de investigaciones, emitieron su informe? ¡sorpresa! El informe no se ajustaba a la línea oficial del CCG, que postula que el ?malvado? gobierno de Bashar al-Asad está, unilateral e indiscriminadamente , matando a su propio pueblo y es por tanto necesario cambiar el régimen.
El comité ministerial de la Liga Árabe había aprobado el informe, con cuatro votos a favor (Argelia, Egipto, Sudán y el miembro del CCG: Omán) y un solo voto en contra, ¿adivinan de quién?: de Qatar, que está ahora presidiendo la Liga Árabe porque el emirato le compró su turno (rotatorio) a la Autoridad Palestina.
Por tanto, el informe fue ignorado (por los medios corporativos occidentales) o destruido sin piedad (por los medios árabes), prácticamente todos ellos financiados bien por la Casa de Saud, bien por Qatar. Ni siquiera se discutió, porque el CCG impidió que se tradujera del árabe al inglés y se publicara en la página web de la Liga Árabe.
Hasta que finalmente se filtró. Aquí está, al completo .
El informe es categórico. No hubo represión letal y organizada por parte del gobierno sirio contra los manifestantes pacíficos. En su lugar, el informe señala a bandas sospechosas como responsables de las muertes de los civiles sirios y de alrededor de mil efectivos del ejército sirio mediante la utilización de tácticas letales tales como la colocación de bombas en autobuses civiles, en trenes que transportaban diesel, en autobuses de la policía y en puentes y canalizaciones.
Una vez más , la versión oficial de la OTAN/CCG sobre Siria es la de un levantamiento popular aplastado con balas y tanques. A diferencia de los miembros de los BRICS, Rusia y China, y amplias franjas del mundo en desarrollo, que consideran que el gobierno sirio está combatiendo a mercenarios extranjeros fuertemente armados. El informe confirma en gran medida estas sospechas.
El Consejo Nacional Sirio es esencialmente una organización de los Hermanos Musulmanes afiliada tanto a la Casa de Saud como a Qatar, con un intranquilo Israel apoyando calladamente en la sombra. La legitimidad no llega exactamente en una taza de té verde. En cuanto al Ejército Sirio Libre, tiene en él desertores del ejército y bienintencionados opositores al régimen de Asad, pero la mayor parte del mismo está infectado de mercenarios extranjeros armados por el CCG, especialmente de bandas salafíes.
Pero nada desalentará a la OTAN/CCG, que en estos momentos no pueden aplicar su modelo para todo para promover la ?democracia? bombardeando un país y librándose del proverbial dictador maléfico. Los dirigentes del CCG, la Casa de Saud y Qatar, rechazaron abiertamente su propio informe y fueron derechos al meollo del asunto: imponer un cambio de régimen impulsado por la OTAN/CCG a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Por tanto, la actual ?deriva dirigida por los árabes en las Naciones Unidas para asegurar un fin pacífico a la campaña de diez meses de duración? en Siria no es más que un burdo intento de cambio de régimen. Los sospechosos habituales, Washington, Londres y París, se han visto obligados a quitarse de en medio para asegurarle a la auténtica comunidad internacional que esto no es otro mandato de bombardeo, a la libia, para la OTAN. La secretaria de estado Hillary Clinton lo describió como ?una vía para una transición política que preserve la unidad y las instituciones de Siria?.
Pero los miembros de los BRICS, Rusia y China, lo ven como lo que es. Otro miembro de los BRICS, la India, junto con Pakistán y Sudáfrica, han planteado serias objeciones al borrador de resolución de las Naciones Unidas pergeñado por la OTAN/CCG.
No habría otra zona de exclusión aérea estilo Libia; después de todo, el régimen de Asad no está desplegando exactamente Migs contra los civiles. Rusia y China bloquearían de nuevo una resolución de la ONU pidiendo un cambio de régimen. Incluso en la OTAN/CCG se sienten confusos, porque cada uno de los bloques de actores ?Washington, Ankara y el dúo de la Casa de Saud y Doha- tiene una agenda geopolítica distinta a largo plazo. Por no mencionar a Iraq, crucial vecino y socio comercial de Siria; Bagdad está oficialmente contra cualquier esquema de cambio de régimen.
Por tanto, aquí va una sugerencia para la Casa de Saud y para Qatar: Ya que tanto os seduce la perspectiva de una ?democracia? en Siria, ¿por qué no utilizáis todo el armamento estadounidense y la invadís en mitad de la noche ?como hicisteis en Bahrain- e imponéis vosotros mismos el cambio de régimen?
fuente: Rebelión /traducido por Sinfo Fernández
Puede apreciarse una deriva acelerada en las ?democráticas? maquinaciones de la Liga Árabe, o más bien, de la Liga del CCG, porque el poder real en esta organización pan-árabe lo ejercen dos de las seis monarquías del Golfo Pérsico que componen el Consejo de Cooperación del Golfo, también conocido como Club de la Contrarrevolución del Golfo: Qatar y la Casa de los Saud.
En esencia, el CCG creó un grupo en la Liga Árabe al objeto de controlar lo que está sucediendo en Siria. El Consejo Nacional Sirio ?que tiene su sede en dos países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte: Turquía y Francia- lo apoyó con entusiasmo. Resulta elocuente que el vecino de Siria, el Líbano, no lo hiciera.
Cuando los más de 160 observadores, tras un mes de investigaciones, emitieron su informe? ¡sorpresa! El informe no se ajustaba a la línea oficial del CCG, que postula que el ?malvado? gobierno de Bashar al-Asad está, unilateral e indiscriminadamente , matando a su propio pueblo y es por tanto necesario cambiar el régimen.
El comité ministerial de la Liga Árabe había aprobado el informe, con cuatro votos a favor (Argelia, Egipto, Sudán y el miembro del CCG: Omán) y un solo voto en contra, ¿adivinan de quién?: de Qatar, que está ahora presidiendo la Liga Árabe porque el emirato le compró su turno (rotatorio) a la Autoridad Palestina.
Por tanto, el informe fue ignorado (por los medios corporativos occidentales) o destruido sin piedad (por los medios árabes), prácticamente todos ellos financiados bien por la Casa de Saud, bien por Qatar. Ni siquiera se discutió, porque el CCG impidió que se tradujera del árabe al inglés y se publicara en la página web de la Liga Árabe.
Hasta que finalmente se filtró. Aquí está, al completo .
El informe es categórico. No hubo represión letal y organizada por parte del gobierno sirio contra los manifestantes pacíficos. En su lugar, el informe señala a bandas sospechosas como responsables de las muertes de los civiles sirios y de alrededor de mil efectivos del ejército sirio mediante la utilización de tácticas letales tales como la colocación de bombas en autobuses civiles, en trenes que transportaban diesel, en autobuses de la policía y en puentes y canalizaciones.
Una vez más , la versión oficial de la OTAN/CCG sobre Siria es la de un levantamiento popular aplastado con balas y tanques. A diferencia de los miembros de los BRICS, Rusia y China, y amplias franjas del mundo en desarrollo, que consideran que el gobierno sirio está combatiendo a mercenarios extranjeros fuertemente armados. El informe confirma en gran medida estas sospechas.
El Consejo Nacional Sirio es esencialmente una organización de los Hermanos Musulmanes afiliada tanto a la Casa de Saud como a Qatar, con un intranquilo Israel apoyando calladamente en la sombra. La legitimidad no llega exactamente en una taza de té verde. En cuanto al Ejército Sirio Libre, tiene en él desertores del ejército y bienintencionados opositores al régimen de Asad, pero la mayor parte del mismo está infectado de mercenarios extranjeros armados por el CCG, especialmente de bandas salafíes.
Pero nada desalentará a la OTAN/CCG, que en estos momentos no pueden aplicar su modelo para todo para promover la ?democracia? bombardeando un país y librándose del proverbial dictador maléfico. Los dirigentes del CCG, la Casa de Saud y Qatar, rechazaron abiertamente su propio informe y fueron derechos al meollo del asunto: imponer un cambio de régimen impulsado por la OTAN/CCG a través del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Por tanto, la actual ?deriva dirigida por los árabes en las Naciones Unidas para asegurar un fin pacífico a la campaña de diez meses de duración? en Siria no es más que un burdo intento de cambio de régimen. Los sospechosos habituales, Washington, Londres y París, se han visto obligados a quitarse de en medio para asegurarle a la auténtica comunidad internacional que esto no es otro mandato de bombardeo, a la libia, para la OTAN. La secretaria de estado Hillary Clinton lo describió como ?una vía para una transición política que preserve la unidad y las instituciones de Siria?.
Pero los miembros de los BRICS, Rusia y China, lo ven como lo que es. Otro miembro de los BRICS, la India, junto con Pakistán y Sudáfrica, han planteado serias objeciones al borrador de resolución de las Naciones Unidas pergeñado por la OTAN/CCG.
No habría otra zona de exclusión aérea estilo Libia; después de todo, el régimen de Asad no está desplegando exactamente Migs contra los civiles. Rusia y China bloquearían de nuevo una resolución de la ONU pidiendo un cambio de régimen. Incluso en la OTAN/CCG se sienten confusos, porque cada uno de los bloques de actores ?Washington, Ankara y el dúo de la Casa de Saud y Doha- tiene una agenda geopolítica distinta a largo plazo. Por no mencionar a Iraq, crucial vecino y socio comercial de Siria; Bagdad está oficialmente contra cualquier esquema de cambio de régimen.
Por tanto, aquí va una sugerencia para la Casa de Saud y para Qatar: Ya que tanto os seduce la perspectiva de una ?democracia? en Siria, ¿por qué no utilizáis todo el armamento estadounidense y la invadís en mitad de la noche ?como hicisteis en Bahrain- e imponéis vosotros mismos el cambio de régimen?
fuente: Rebelión /traducido por Sinfo Fernández
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