jueves, 20 de diciembre de 2012

El gobierno de gran Bretaña, bautizó británico decidió ‘Tierra de la Reina Isabel’ a un territorio de la Antártida completamente superpuesto al que la Argentina reclama desde 1904, cuando fue el primer país en iniciar investigaciones científicas.



El  ministro de Relaciones Exteriores, William Hague, comunicó su decisión sobre este territorio, que: ‘todavía no tenía nombre, para homenajear los 60 años de la asunción de Isabel II al trono. Como señal de agradecimiento para la Reina por su servicio, bautizamos en su honor una parte del Territorio Antártico Británico, Tierra de la Reina Isabel’.
El nuevo nombre de ‘Tierra de la Reina Isabel’  figurará en todos los mapas británicos y otros países podrían seguir su ejemplo, anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores.
La decisión representa una nueva avanzada de Gran Bretaña sobre territorios argentinos, en medio de la pulseada por la soberanía de las Islas Malvinas. De hecho, la Argentina incorpora como propios ambos territorios al denominar Tierra del Fuego, la Antártida e Islas del Atlántico Sur a la provincia que conduce la gobernadora Fabiana Ríos.
Se trata de una zona de 437 mil kilómetros cuadrados, dentro de las tierras ubicadas al sur del paralelo 60 Sur, entre los 20 y 80 grados de longitud Oeste, parte de la cual también reclama Chile.
En total, representa el doble de la superficie del Reino Unido y es una tercera parte de lo que se denomina Territorio Antártico Británico, uno de los trece territorios de ultramar sobre los que Londres asegura tener soberanía, dentro de los cuales se encuentran las Malvinas.
Gran Bretaña reclama los mismos territorios que la Argentina: en realidad, pretende todo el sector que quiere la Argentina y prácticamente todo el que juzga propio Chile, que en buena parte también se superponen entre sí.
La diferencia radica en que la Argentina y Chile desarrollaron una gran cooperación -se reconocen la soberanía en el sector cuyos reclamos no coinciden- y también se unieron contra las pretensiones británicas. La región en cuestión fue el primer territorio reivindicado en forma oficial en la Antártida, en 1908, para el Reino Unido.
Pero la Argentina considera que tiene derechos adquiridos sobre la Antártida porque el 22 de febrero de 1904 comenzó desde la Base Orcadas a desarrollar tareas en forma ininterrumpida y durante 40 años fue el único país en contar con una base permanente.
Actualmente el Gobierno nacional cuenta con seis bases permanentes y siete transitorias -la principal es la Base Marambio-, para lo cual destinó en el último Presupuesto casi 100 millones de pesos que se reparten entre las Fuerzas Armadas que se ocupan de la logística de las operaciones y el desarrollo científico.
Argentina y Chile reivindicaron posteriormente partes de ese sector, aunque los reclamos quedaron congelados por el Tratado Antártico de 1959, que limita esencialmente la actividad en el territorio a la cooperación científica. Ese Tratado Antártico de 1959, suscripto en plena Guerra Fría, congeló las disputas de soberanía, aunque reconoció la condición de reclamantes de tierras a siete países, entre los que se encuentra la Argentina.
No obstante, Rusia y Estados Unidos en el mismo convenio se reservaron el derecho a reclamar espacios para su propiedad. Varias potencias centraron su mirada sobre el Polo Sur en los últimos años y reactivaron sus expediciones, ya que ahí se esconden fabulosas reservas de recursos naturales, especialmente en materia energética, pesquera y genética.

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