miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tierra Santa: No tiene sentido comenzar discutiendo quién ha empezado, hacer la cuenta de los muertos y atribuir responsabilidades.


Custodio de Tierra Santa: Estamos llamados a ser testimonio ante violencia


ROMA, 03 Dic. 12 / 07:28 am (ACI/EWTN Noticias).- El Custodio de Tierra Santa, P. Pierbattista Pizzaballa, afirmó que la oración es el último recurso ante tanta violencia y por ello las comunidades cristianas se esfuerzan para ser un soplo de oxígeno en medio de la destrucción que ha dejado el nuevo conflicto entre Israel y Hamas.
Padre Pierbattista Pizzaballa
Padre Pierbattista Pizzaballa

“Una vez más, la violencia, la muerte y la destrucción son el lenguaje común. No tiene sentido comenzar discutiendo quién ha empezado, hacer la cuenta de los muertos y atribuir responsabilidades. Sabemos solo que no se ha llegado a ninguna solución y que será solo cuestión de tiempo, antes de que todo vuelva a empezar de nuevo, en una suerte de inútil círculo vicioso. Por desgracia, la solución, compleja, parece aún muy lejana”, expresó.

En una declaración publicada en el sitio web de la Custodia de Tierra Santa, el sacerdote franciscano señaló que la oración “es necesaria como el aire que respiramos porque nos permite mirar todo lo que está ocurriendo con una mirada de fe”.

“El creyente debe mirar el mundo con los ojos de Dios, que es Padre, justo y misericordioso; es la única forma de no caer en la lógica de la violencia y del rechazo al prójimo, algo de lo que este enésimo conflicto es testigo. Tenemos necesidad, a pesar de todo lo que está ocurriendo, de creer aún en el otro. Sin Dios, es imposible”, explicó.

Sobre el papel de las comunidades religiosas, el P. Pizzaballa dijo que “deberán esforzarse, todavía más, en las distintas y pequeñas iniciativas de diálogo y de paz. No cambiarán el mundo en Tierra Santa, pero serán un soplo de oxígeno que nos hará constatar que, a pesar de todo, hay todavía muchas personas que rechazan esta lógica y que están dispuestas a trabajar seria y concretamente. Corresponde sobre todo a las instituciones que trabajan con los jóvenes, a los que está confiado nuestro futuro, adoptar iniciativas de diálogo”.

“Tanto en Tierra Santa como en el Oriente Medio, las comunidades cristianas están llamadas a dar testimonio, a transmitir confianza y no dejar espacio a la desesperación. Judíos, cristianos y musulmanes han sido llamados aquí, a esta Tierra, por la Providencia para vivir juntos. Queremos demostrar con la vida que esta vocación es posible y realizable. Y con esta certeza volveremos a empezar”, expresó.

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