miércoles, 13 de febrero de 2013

Juan Pablo Cafiero, es un politico, devenido en Embajador. Antes de hablar, tendría que asesorarse pues seguramente en la embajada existen funcionarios de carrera expertos en diplomacia.


Por Alberto Castagnoli
Los argentinos nos consideramos expertos en politica, economia y ni que hablar de futbol.
Cuando se dan temas especiales como por ejemplo con la resolución 125 en su momento medio país editorializaba sobre la constitucionalidad o no de esa norma.
Somos un pueblo que tiramos "al bulto" en determinadas cuestiones y en muchos casos como ocurre cuando no se tienen fundamento solemos hablar barbaridades.-
Pero las consideraciones si se originan en funcionarios que tienen la obligación de saber de que hablan el yerro es inadmisible.-
Y este es el caso del embajador argentino en el Vaticano Juan Pablo Cafiero quien afirmó que el gobierno ncional "no va a dar opinión sobre el nuevo Papa y que la decisión va a ser respetada.-"
La aclaración es inadmisible y fuera de lugar. Cualquier ciudadano sabe que el Vaticano además de ser sede de la Iglesia Católica es UN ESTADO.-
Pero es lógico que no se puede opinar. 
Juan Pablo Cafiero, es un politico, devenido en Embajador. Antes de hablar, tendría que asesorarse pues seguramente en la embajada existen funcionarios de carrera expertos en diplomacia.- Todo para evitar hablar desde el absurdo.-

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