sábado, 25 de febrero de 2012

El grito de las regiones en Chile .

CHILE 

Por Tania Peña*

Santiago de Chile (PL) La indignación ciudadana en las regiones de Chile es transversal y parte del cansancio acumulado contra modelos excluyentes y egoístas. Hoy es Aysén, ayer fue Punta Arenas, mañana Calama.

  De ahí la clave para explicarse el porqué de la actual rebelión de la Patagonia chilena.

"Estamos en combate", señaló el presidente de los pescadores artesanales en Aysén, a unos dos mil kilómetros de Santiago.

Lo cierto es que organizaciones sociales de esa gélida zona iniciaron hace dos semanas un programa de movilizaciones con el fin de avanzar en la solución de un conjunto de históricas reivindicaciones.

Denominado "Aysén, mi problema es tú problema", el movimiento social que integran también trabajadores públicos, campesinos, estudiantes y autoridades locales, reclama, además de la atención a sectores postergados, bajar los precios de los combustibles y de la canasta básica.

Asimismo, incluye garantizar equidad laboral y calidad en la salud y que se apruebe la implementación en la región de una universidad pública de alta calidad y formación académica.

Convoca, además, a un plebiscito para que se determine por voluntad popular la continuidad o suspensión de proyectos energéticos como el de Hidroaysén, los que consideran destruirá el patrimonio natural de la Patagonia chilena.

A la región se le tiene como un botín para los ricos empresarios, los que son apoyados por el gobierno, expresó Patricio Segura, representante del Movimiento Ciudadano Patagonia Unida Sin Represas.

En entrevista exclusiva con Prensa Latina, Guido Jaramillo, concejal de Puerto Aysén, señaló que no hay garantías para la gente pobre de las áreas extremas de Chile. En Aysén, acotó, no hay especialistas y los hospitales no cuentan con la infraestructura necesaria.

Acerca de la educación expresó que se está peleando "por una universidad estatal en nuestra zona y no tener que viajar a Santiago para que nuestros hijos se eduquen".

A la Patagonia chilena sólo se puede acceder por aire, mar o a través de Argentina. Estamos aislados, remarcó Jaramillo, quien también comentó a esta agencia sobre el "salario miserable" que pagan las empresas salmoneras en ese punto de la geografía nacional.

El volcán de Aysén, como lo calificó un medio local, tiene su origen en definitiva en décadas de desaliento y frustración.

Recordemos el conflicto del gas de hace un año en la región de Magallanes y Antártica, también en la Patagonia chilena.

El estallido de Punta Arenas, capital magallánica, lo desencadenó un convenio empresarial que derivó en el aumento de casi el 20 por ciento de las tarifas del gas doméstico.

Como detonante actuó en particular un acuerdo entre la Empresa Nacional del Petróleo y la distribuidora Gasco, defendido por el Ejecutivo como garantía para el desarrollo energético de la región y como opción salvadora ante un previsible quiebre de la estatal petrolera.

Sin embargo, voces discordantes en el escenario político alertaron sobre otros propósitos: "Las verdaderas intenciones están en hacer un buen negocio para el sector privado", opinó la diputada de la zona Carolina Goic.

Y como si tuviera réplica, el Movimiento Social de la región de Aysén apunta también en esencia contra el modelo privatizador que lo devora todo en Chile, a juicio del obispo aysenino Luis Infanti.

El clérigo reconoció en reciente entrevista que la actual movilización de los patagones se alimentó en buena medida de la oposición al megaproyecto energético de Hidroaysén, pero la rebasa, dijo.

La génesis de las protestas es explicada por el religioso a partir de la falta de justicia y de atención del Estado a las zonas extremas de Chile y sobre todo al cuestionamiento a la privatización a ultranza que predomina en el país.

Es una interpretación muy personal, pero así lo veo yo. Sentimos que no sólo se están privatizando nuestras riquezas, sino también las decisiones, la dignidad y las conciencias de las personas, declaró.

Y como clara evidencia que el capítulo de las rebeliones regionales en Chile no se ha cerrado, está próximo a desencadenarse un levantamiento similar en la norteña comuna de Calama, ubicada en la región de Antofagasta, considerada la capital minera del país suramericano.

Así lo aseguró Esteban Velásquez, alcalde de la referida localidad. El gobierno tiene una respuesta pendiente con Calama que esperamos se dé en marzo. Si ésta no responde a lo que exigimos -que son recursos permanentes del cobre para nuestra ciudad-, la actitud será drástica y severa porque definitivamente los tiempos de espera se agotaron, afirmó el edil.

Velásquez remarcó que los calameños se sienten asfixiados y abandonados igual que los habitantes de la Patagonia. Nos sentimos reflejados con lo que ha ocurrido en Aysén, insistió.

Ya basta del centralismo asfixiante y humillante; por eso apoyamos las demandas de los ayseninos. Las regiones necesitamos que se nos entreguen recursos en razón de lo que generamos y que se subsidie a las que lo requieran, agregó el alcalde de Calama.

LA RESPUESTA DEL GOBIERNO Según declaró el concejal de Puerto Aysén a Prensa Latina, la respuesta del gobierno ha sido lenta y desacertada, sobre todo por su apego a los procedimientos policiales represivos.

También el obispo aysenino calificó de orgullosa la respuesta de La Moneda y criticó la decisión de enviar carabineros a la austral región, donde la represión policial ha dejado un importante saldo de heridos y detenidos.

De hecho, observadores de Derechos Humanos de la Red de Sitios de Memoria de Chile denunciaron excesiva violencia policial en el contexto de las protestas de la región de Aysén contra el alto costo de la vida.

Representantes de la Confederación de Estudiantes de Chile se sumaron de igual modo a las críticas contra la policía de Carabineros en declaraciones a la prensa, tras visitar la víspera al aysenino Teófilo Haro, quien se mantiene grave luego de haber recibido el impacto de un balín en su rostro, un disparo que le ocasionó la pérdida de su ojo derecho.

El tiro se produjo a quemarropa, a menos de dos metros de distancia por un uniformado que, viéndolo herido y tirado en el suelo, le hizo un segundo disparo al abdomen y le espetó: "aquí te rematé", confesó la víctima.

"Carabineros está ingresando a las poblaciones más humildes de Aysén y está gaseando el interior de las casas", subrayaron los observadores de DD.HH., quienes revelaron que varias personas han debido ser atendidas en instalaciones hospitalarias por heridas con balines de acero y por síntomas de asfixia provocada por las bombas lacrimógenas.

El conflicto de Aysén está en pleno desarrollo. Entre tanto, el grito de los excluidos chilenos clama por el quiebre definitivo de la Constitución heredada del pinochetismo y por un modelo que le permita al pueblo de Chile decidir su destino.

fuente: Prensa Latina

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