lunes, 16 de septiembre de 2013

El acuerdo de Washington y Moscú para la localización y destrucción del arsenal de armas químicas sirias es un triunfo diplomático indudable para el Gobierno ruso y un gran alivio, al menos temporal, para el régimen de Asad.

SIRIA
Putin impone a Obama la salida a la crisis siria

Ni en los Balcanes ni en Irak, Rusia pudo interferir en los planes de EEUU y Europa. Todo lo que consiguió fue hacer valer su derecho de veto e impedir que las intervenciones militares tuvieran la sanción del Consejo de Seguridad de la ONU. En la práctica, eso no fue un problema irresoluble para los norteamericanos.

Esta vez ha sido diferente. Obama acepta básicamente los principios clave de la posición rusa en relación a las armas químicas sirias. Ambos países exigen a Damasco que entregue en el plazo de una semana toda la información relacionada con su arsenal (localización de las instalaciones de producción y almacenamiento, características y cantidad). Si es posible, las armas químicas serán trasladadas fuera de Siria para su destrucción. Se marca la primera mitad de 2014 como fecha límite de un proceso que será complejo al tener que realizarse en un país en guerra.

EEUU y Rusia convertirán este acuerdo en un proyecto de resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Ahí se establecerá el derecho de la ONU a inspeccionar cualquier lugar de Siria para garantizar que se cumple la misión. En el caso de que alguien vulnere esa resolución, ?incluida la transferencia no autorizada o cualquier uso de armas químicas por cualquier bando en Siria, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá imponer medidas bajo el Capítulo VII de la Carta de la ONU?.

Ese capítulo VII incluye el uso de la fuerza, pero el texto restringe la posibilidad de una intervención al Consejo de Seguridad, donde hasta ahora Rusia se ha opuesto de forma tajante a cualquier tipo de acción militar. El ministro Lavrov ha dejado claro que no hay nada en el texto ?que acepte el uso de la fuerza ni la adopción de sanciones automáticas?.



Con independencia de las amenazas que puedan surgir de Washington en los próximos días sobre lo que pasará si Asad se niega a entregar todo el arsenal químico, lo cierto es que en esta negociación se ha retirado el recurso específico al uso de la fuerza con el fin de obtener el acuerdo.

Washington ha ido de más a menos en toda esta crisis. Hay que recordar que el 31 de agosto cuando Obama anunció que pedía al Congreso la autorización para la intervención militar, también dijo que EEUU había decidido responder con la fuerza al ataque con armas químicas del 21 de agosto. Unos días después en Londres, y a preguntas de un periodista, Kerry dijo de pasada que Asad podía entregar su arsenal químico para solventar el enfrentamiento, aunque de inmediato dijo que eso no iba a suceder. Rusia le tomó la palabra, presionó a Damasco para que aceptara esa salida y convenció a EEUU de que esa opción era perfectamente viable. A partir de ese momento, la iniciativa estaba del lado de Putin.

¿Es una derrota para Obama? Desde luego lo parece, aunque no sé si se puede considerar derrota si te impiden hacer lo que en el fondo no quieres hacer. El presidente norteamericano puso un listón muy alto a la intervención militar cuando aceptó dar la palabra al Congreso. La realidad se ocupó de elevarlo aún más cuando se comprobó que la mayoría de los miembros de la Cámara de Representantes, y un porcentaje nada desdeñable del Senado, estaban dispuestos a votar en contra, una posición similar a la que mostraban las encuestas. La habilidad diplomática rusa se ocupó de cerrar el círculo.

A lo largo de estas semanas, ha quedado patente el escaso interés de Obama por implicarse en la guerra civil siria. Las acciones de su Gobierno nunca estuvieron a la altura de la retórica empleada por Kerry en sus primeras intervenciones. Con los buques de guerra preparados para atacar, se esperó a que el Congreso volviera de sus vacaciones. Cuando Moscú anunció que la negociación era posible, Obama envió a Kerry a Ginebra para conseguir el acuerdo. No para viajar a escuchar lo que Lavrov tenía que decir, sino para negociar como mínimo de jueves a sábado (esas fueron las fechas que se dieron a conocer antes del viaje de Kerry), lo que revela la intención de que el desplazamiento sirviera para algo.

Se temía que un ataque norteamericano se produciría antes de que la ONU informara al Consejo de Seguridad sobre su investigación del ataque con armas químicas del 21 de agosto. Ahora hay un acuerdo que se produce antes de que se conozca esa información. Ban Ki-moon informará el lunes al Consejo de los resultados de esa inspección. No hay nada en el acuerdo que quede condicionado a lo que Ban tenga que decir la próxima semana.

Hace unos días, en lo que es algo más que una coincidencia, se ha conocido que la CIA comenzó en las dos últimas semanas a enviar ayuda militar a los rebeldes, básicamente armas ligeras, munición, equipos de comunicación y raciones de combate. Lo más significativo es la ayuda que no aparece y que es la que más necesitan los enemigos de Asad: armas antitanque y antiaéreas con las que compensar la superioridad de medios del Ejército sirio.

Es un pequeño intento de comunicar a los rebeldes que no los han abandonado. Lo que en realidad han visto es que esta crisis de las armas químicas se ha cerrado con el triunfo de Rusia, un aliado tradicional del régimen al que combaten.




Carta Abierta de Putin al Pueblo de Estados Unidos

MOSCÚ, Rusia. (ABNA) ? El golpe a Siria, previsto por EEUU, podría llevar el conflicto fuera del país y desencadenar una nueva ola de terrorismo, escribe el presidente ruso, Vladímir Putin, en el artículo publicado en The New York Times. 


Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) ? ?La situación en el mundo actual, en particular la situación en Siria, y en torno a ella me obliga a dirigirme directamente a los ciudadanos y los políticos estadounidense s?, escribe Putin. Hay muchas razones para creer que la oposición y no el ejército ha utilizado las armas químicas en Siria. El objetivo es provocar la intervención de los poderosos protectores extranjeros.

Putin agregó que un ataque contra Siria conduciría al desequilibrio total del sistema del derecho internacional.

Le presentamos a continuación el contenido de la Carta abierta de Putin al pueblo de Estados Unidos titulado ?Llamamiento a la precaución desde Rusia?.

Los recientes acontecimientos relacionados con Siria me han llevado a dirigirme directamente al pueblo estadounidense y a sus líderes políticos. Es importante hacerlo en un momento cuando no hay suficiente comunicación entre nuestras sociedades.

Nuestras relaciones han pasado por diferentes etapas. Nos enfrentamos durante la Guerra Fría. Pero también fuimos aliados una vez y derrotamos juntos a los nazis. La organización internacional universal, las Naciones Unidas, se estableció entonces para evitar que tal devastación vuelva a suceder.

Los fundadores de Naciones Unidas se dieron cuenta de que las decisiones que afectan a la guerra y a la paz deben tomarse solamente por consenso y, con el permiso de EEUU, el derecho de veto de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad está consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. La profunda sabiduría de esto ha apuntalado la estabilidad de las relaciones internacionales desde hace décadas.

Nadie quiere que las Naciones Unidas corra la suerte de la Liga de las Naciones, que se derrumbó porque carecía de influencia real. Esto es posible si los países influyentes eluden las Naciones Unidas y toman una acción militar sin autorización del Consejo de Seguridad.

El posible ataque de EEUU contra Siria, pese a la fuerte oposición de muchos países y de los principales líderes políticos y religiosos, incluido el Papa, dará lugar a más víctimas inocentes y a una escalada, extendiendo el conflicto más allá de las fronteras de Siria. Un ataque aumentaría la violencia y desencadenaría una nueva ola de terrorismo. Podría socavar los esfuerzos multilaterales para resolver el problema nuclear de Irán y el conflicto palestino-israelí y desestabilizar aún más Oriente Medio y el Norte de África. Podría romper el equilibro del sistema del derecho internacional y el orden.

Millones de personas en todo el mundo ven más y más a EEUU no como un modelo de democracia, sino que ven que confía únicamente en la fuerza bruta, formando coaliciones bajo el lema ?o estás con nosotros o contra nosotros?

Siria no está siendo testigo de una batalla por la democracia, sino de un conflicto armado entre el Gobierno y la oposición en un país multirreligioso. Hay algunos defensores de la democracia en Siria. Pero hay más que suficientes combatientes de Al Qaeda y extremistas de todas las tendencias que luchan contra el Gobierno. El Departamento de Estado de EEUU ha tachado a Al Frente Nusra y al Estado Islámico de Iraq y el Levante, que luchan contra la oposición, como organizaciones terroristas. Este conflicto interno, alimentado por las armas extranjeras suministradas a la oposición es uno de los más sangrientos del mundo.

Los mercenarios de los países árabes que luchan allí y cientos de milicianos de países occidentales e incluso de Rusia son para nosotros un motivo de profunda preocupación. ¿No volverán ellos a nuestros países con la experiencia adquirida en Siria? Después de todo, después de los combates en Libia, los extremistas se trasladaron a Mali. Esto nos amenaza a todos.

Desde el comienzo, Rusia ha abogado por un diálogo pacífico que permita a los sirios desarrollar un plan de compromiso para su propio futuro. No estamos protegiendo al Gobierno sirio, sino el derecho internacional. Tenemos que utilizar el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y creer que la preservación de la ley y el orden en el complejo y turbulento mundo de hoy es una de las pocas maneras de impedir que las relaciones internacionales se deslicen hacia el caos. La ley sigue siendo la ley y tenemos que seguirla, nos guste o no. Bajo el actual derecho internacional, el uso de la fuerza solo se permite en defensa propia o por la decisión del Consejo de Seguridad. Cualquier otra cosa es inaceptable en virtud de la Carta de las Naciones Unidas y constituiría un acto de agresión.

No cabe duda alguna de que se usó gas venenoso en Siria. Pero hay muchas razones para creer que no fue utilizado por el ejército sirio, sino por las fuerzas de la oposición para provocar la intervención de sus poderosos amos extranjeros, que estarían al lado de los fundamentalistas. Los informes de que los milicianos están preparando otro ataque ?esta vez contra Israel? no pueden ser ignorados.

Es alarmante que la intervención militar en los conflictos internos en el extranjero se haya convertido en algo común para EEUU. ¿Será el interés de EEUU a largo plazo? Lo dudo. Millones de personas en todo el mundo ven más y más a EEUU no como un modelo de democracia, sino que ven que confía únicamente en la fuerza bruta, formando coaliciones bajo el lema ?o estás con nosotros o contra nosotros?.

Pero la fuerza ha demostrado ser ineficaz e inútil. Afganistán está sufriendo y nadie puede decir qué va a pasar después de que se retiren las fuerzas internacionales. Libia está dividida en tribus y clanes. En Iraq la guerra civil sigue cobrándose decenas de muertos cada día. En EEUU muchos trazan una analogía entre Iraq y Siria y se preguntan por qué su Gobierno quiere repetir los errores recientes.

No importa cómo se llevan a cabo los ataques o lo sofisticadas que sean armas, las víctimas civiles son inevitables, incluidos los ancianos y los niños, a quienes los ataques tendrían que proteger.

El mundo reacciona preguntándose que si no se puede contar con el derecho internacional, entonces hay que encontrar otras formas para garantizar su seguridad. Así, un número creciente de países trata de adquirir armas de destrucción masiva. Esto es lógico: si tiene la bomba, nadie va a tocarle. Nos hablan de la necesidad de fortalecer la no proliferación, cuando en realidad esto se está erosionando.

En los últimos días ha aparecido una nueva oportunidad para evitar la acción militar. EEUU, Rusia y todos los miembros de la comunidad internacional deben aprovechar la disposición del Gobierno sirio para colocar su arsenal químico bajo el control internacional para su posterior destrucción. A juzgar por las declaraciones del presidente Obama, EEUU considera esto como una alternativa a la acción militar.

Yo saludo el interés del presidente en continuar el diálogo con Rusia sobre Siria. Tenemos que trabajar juntos para mantener viva esta esperanza, como acordamos durante la reunión del G8 en Lough Erne, en Irlanda del Norte, en junio y volver a la vía de las negociaciones.

Si podemos evitar el uso de la fuerza contra Siria, esto mejorará el clima de las relaciones internacionales y fortalecerá la confianza mutua. Para nosotros será un éxito compartido y abrirá la puerta a la cooperación en otras cuestiones fundamentales.

Mi relación laboral y personal con el presidente Obama está marcada por una creciente confianza. Lo agradezco. Estudié detalladamente su discurso a la nación del martes. Y quiero decir que estoy en desacuerdo con el énfasis que hizo en la excepcionalidad estadounidense, afirmando que la política de EEUU es ?lo que hace diferente a EEUU. Es lo que nos hace excepcionales?. Es extremadamente peligroso animar a la gente a verse como algo excepcional, sea cual sea la motivación. Hay países grandes y países pequeños, ricos y pobres, los que tienen una larga tradición democrática y aquellos que todavía están buscando su camino a la democracia. Sus políticas son diferentes, también. Todos somos diferentes, pero cuando pedimos las bendiciones del Señor, no debemos olvidar que Dios nos creó iguales.

Vladimir V. Putin, Presidente de Rusia.

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