lunes, 6 de enero de 2014

Democracia y terrorismo de Estado.

COLOMBIA



La propaganda oficial del Estado colombiano reza que « Colombia es la democracia más antigua de Suramérica ».  Evidentemente que lo que no dice la propagando oficial es que es una « democracia de clase », la cual legisla a través de sus instituciones para los sectores en el poder, es decir, la oligarquía, la mafio-oligarquía, y los sectores terratenientes-ganaderos. Eso significa que si hay « democracia », pero para esos sectores en el poder. Y para el resto de las clases –los « excluídos »- practican la dictadura ejercida por esos sectores en el poder en contra de los sectores populares.

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Colombia, 5 de enero de 2014 ( http://cambiototalrevista.blogspot.com.ar).-

Democracia y Terrorismo de Estado en Colombia

La propaganda oficial del Estado colombiano reza que « Colombia es la democracia más antigua de Suramérica ».

Evidentemente que lo que no dice la propagando oficial es que es una « democracia de clase », la cual legisla a través de sus instituciones para los sectores en el poder, es decir, la oligarquía, la mafio-oligarquía, y los sectores terratenientes-ganaderos. Eso significa que si hay « democracia », pero para esos sectores en el poder. Y para el resto de las clases –los « excluídos »- practican la dictadura ejercida por esos sectores en el poder en contra de los sectores populares.

En la realidad lo que hay es un remedo de « democracia » con un Terrorismo de Estado que ha sumido al pueblo colombiano en la más cruel crisis humanitaria. Ese Terrorismo se aplica de variadas maneras –« combinación de las formas de lucha oligárquicas »- y ello está evidenciado en el momento presente en la persecución de los sectores populares que luchan por construir una democracia real, verdadera, es decir, por la inclusión de las clases populares en el ejercicio del poder y la democracia en Colombia.

Los sectores en el poder legislan para asegurarse ellos la permanencia en el poder y por mantener su nivel de vida a costa de las penalidades de los sectores populares. Desde el Estado se promulgan leyes que favorecen a esos sectores ricos, poderosos (por ejemplo, la exención de impuestos y el no pago de obligaciones para satisfacer demandas del pueblo como la salud, o en la legitimación del despojo de las tierras de los campesinos e indígenas desplazados forzosamente, o la legitimación del robo de terrenos « baldíos » que debeían ser entregado a los campesinos para resarcirlos del despojo por ellos mismos practicado), y contra el pueblo se decretan por ejemplo un alza en el salario mínimo y a renglón seguido se les escamotea esa alza al decretar el alza de combustibles o de otras obligaciones.

Igual cosa sucede con el ejercicio de la « democracia ». Los sectores « enemigos de la Paz » trinan todos los días acusando al gobierno de ser anti-democráticos contra ellos y « obligan » al gobierno a asegurarles la « democracia » -que en realidad significa mayores privilegios para ellos-, en tanto a los sectores populares les receta el Terrorismo de Estado. Este Terrorismo está evidenciado en la persecución y asesinato de líderes sindicales, populares, políticos, y desde luego en la criminalización de la lucha y protesta popular.
Los dirigentes populares son escarmentados al ser sindicados de delitos de opinión y cuando no pueden condenarlos, sencillamente recurren a la eliminación física de esos líderes. Ejemplarizante el caso de Alfredo Correa D´Andreis, profesor universitario, acusado de ser « colaborador de las FARC », y al no poder probar esa especie, el DAS de Jorge Noguera lo pasó en una lista entregado a los narco-paramilitares de « Jorge 40 » para su asesinato, como en efecto sucedió.

El asesinato de líderes de la U.P. –en continuidad de su plan de exterminio-, de la Marcha Patriótica, de líderes campesinos y obreros, son pan de cada día, en una practica a « cuenta gotas » para que el Terrorismo no sea visible a los ojos de la comunidad nacional e internacional, demuestra la realidad de la « democracia de clase » practicada por los sectores en el poder.

La lucha del pueblo colombiano por sus reivindicaciones es enfrentada desde el Estado con plomo, con el exterminio físico de sus líderes, lo cual deberá conllevar al pueblo a la más amplia lucha por construir una Nueva Colombia en paz con justicia social, libertad, democracia popular, independencia y soberanía nacional. Los pasos dados en estos días por los sectores populares deberá redundar en unidad, organización y lucha que quiebre la « democracia de clase » ejercida por la oligarquía y los sectores en el poder y construya una Nueva Institucionalidad en un Nuevo Estado, construído desde sus cimientos.

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