jueves, 19 de diciembre de 2013

Ex agente Mario Neira Barreiro huye de Brasil.

URUGUAY

Requerido por la justicia uruguaya huyó a Buenos Aires 

El exmiembro del servicio secreto uruguayo Mario Neira Barreiro, quien denunció el supuesto envenenamiento del expresidente brasileño Joao Goulart y que cumplía en libertad condicional una condena en Brasil por tráfico de armas, huyó a Argentina, según informó hoy la prensa digital.

Según el portal del diario O Globo de Río de Janeiro, Neira Barreiro, quien en abril pasó a cumplir en libertad condicional su condena dictada en 2003 por porte ilegal de armas y concierto para delinquir, salió del país hace dos meses y "no pretende regresar".

De acuerdo con el medio, la fuga fue motivada porque el Gobierno de Brasil decidió en octubre negarle un pedido de refugio político a Neira Barreiro, cuya extradición a Uruguay está autorizada desde 1999.

En su perfil de una red social, el exagente indicó que vive en Buenos Aires y participó, el último 3 de diciembre, en un homenaje celebrado en el cementerio de Chacarita en memoria del excoronel Mohamed Alí Seineldin, quien en 1990 lideró un intento de golpe contra el entonces presidente Carlos Menem.

Hace cinco años, Neira Barreiro admitió que en 1976 espió en Argentina los últimos pasos de Goulart, depuesto en 1964 en un golpe de la dictadura militar que gobernó a Brasil hasta 1985.

El exagente señaló que Goulart no murió de un infarto, como informaron las autoridades argentinas, sino que sus medicamentos fueron cambiados por veneno en la llamada "Operación Escorpión", en el marco de la "Operación Cóndor" que tejieron las dictaduras del Cono Sur para eliminar a sus opositores.

Ese relato y el de otras personas llevó a que la Comisión de la Verdad, que investiga los crímenes de la dictadura en Brasil, pidiera la exhumación del cadáver de Goulart, como en efecto ocurrió en noviembre último.

Investigadores forenses de varios países analizaron los restos de Goulart para comprobar si el exmandatario fue envenenado.

La semana anterior, el 6 de diciembre, exactamente 37 años después de su muerte, los restos del expresidente volvieron a ser enterrados en su natal Sao Borja (Río Grande do Sul) después de haber recibido el 14 de noviembre, en Brasilia, honores fúnebres de jefe de Estado por parte de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff.

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