jueves, 19 de diciembre de 2013

"¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?".

COLOMBIA 

El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro ante miles de ciudadanos que han colmado
la Plaza de Bolívar de la capital colombiana para expresarle su solidaridad y apoyo 
ante la infamia de la que viene siendo objeto por la ultraderecha que ha urdido su injusta destitución.


POR OCTAVIO QUINTERO

El caso no es que estemos asistiendo a la época de Alejandro Ordoñez en la Procuraduría o de Petro en la Alcaldía de Bogotá. El caso es que en Colombia no tenemos democracia y ese es el problema que se proyecta más allá de Ordoñez y Petro.

No puede ser que en democracia se justifique la presencia de un zar capaz de revocar por un simple acto administrativo la decisión de un pueblo; o que en democracia no se pueda revocar también por elección la elección de un mandatario, como no ha sido posible en Colombia en los tantos casos en que se ha intentado. Algo tiene que haber ahí que no funciona.

Paremos ahí, porque es el tema del momento, aunque numerosos ejemplos más podrían citarse ahora en demostración de que la democracia en Colombia es un remedo en que, ya ni siquiera partidos políticos existen?

No es que el Procurador se haya puesto por encima de la Constitución; es que aquí todo el que tenga alguna migaja de poder, empezando por los mismos presidentes y con frecuencia las mismas Cortes y el Congreso, se ponen por encima de la Constitución en defensa de intereses personales o de grupos dominantes, y eso no es democrático.

No es que el alcalde Petro no pueda ser removido de su cargo, es que la única persona que pensó en democracia para echar a andar el proceso se quedó sola, los enemigos políticos del alcalde vieron que era más fácil acudir a la vía no democrática del Procurador para revocarlo por vía de la destitución?

Y no es que la bulla de hoy sea por Petro; es que la bulla de toda esta antidemocracia que gobierna a Colombia viene de hace rato, tanto que ahí acaba de ser reconocido el hecho en la Mesa de Paz de la Habana y elevado a punto clave de todo eso que en entelequia sublime se ha definido como que nada quedará acordado hasta que todo no quede acordado.


La Plaza de Bolívar de Bogotá atestada de ciudadanos 
que rechazan el golpe de Estado contra el alcalde Gustavo Petro.

Aquí no se trata de defender a Petro y atacar al procurador, o viceversa. Aquí y ahora, estamos como en el poema de John Donne? "Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti".
Fin de folio. No se pueden esperar resultados buenos de procesos malos.

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